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DISCURSO DE SU SANTIDAD
PABLO VI
AL SR. VISHNUPRASAD CHUNILAL TRIVEDI,
PRIMER
EMBAJADOR DE LA INDIA ANTE LA SANTA SEDE*
Jueves 25 de marzo de 1965
Excelencia,
Somos felicísimos de recibir vuestras Cartas Credenciales con las que Su
Excelencia, el Presidente de la República de la India, os ha designado como
primer Embajador de la India ante la Santa Sede.
Es verdad que han existido relaciones oficiales entre la India y la Santa
Sede durante algún tiempo; pero es ésta la primera vez que la India ha sido
representada por un Embajador, y en esto Nos vemos un indicio de que las
relaciones podrán continuar para el mutuo beneficio de vuestra noble nación y de
la Santa Sede. Y agradecemos a Su Excelencia el Dr. Radhakrishnan que haya
elevado vuestra representación al rango de Embajador.
Con especial afecto damos hoy la bienvenida a Vuestra Excelencia en Nuestra
casa, porque tuvimos el placer de vuestra presencia como Enviado Especial
mientras visitábamos vuestra hermosa tierra el año pasado, si bien esa visita
fue lamentablemente muy breve. Pudimos gozar en esa memorable oportunidad de
vuestra delicada hospitalidad que ha sido para Nos una experiencia inapreciable
y un episodio de alto valor en Nuestra vida.
En Bombay, fuimos testigos oculares de la vitalidad de la Iglesia en la
India, y fue un gran consuelo para Nos poder ver el valioso aporte que Nuestros
hijos han dado a la India. Esto ha sido posible porque la India, fiel a su
herencia religiosa y de acuerdo con su nativo respeto por la religión ha
permitido a la Iglesia un libre despliegue de iniciativas y actividades. La
educación católica, de hecho, está ampliamente difundida, y se propone preparar
ciudadanos piadosos, ejemplares y leales a la India, ciudadanos que darán su
generoso aporte al desarrollo de su patria. Estamos seguros que los católicos
harán su parte para lograr que la India adquiera su legítimo puesto en la
familia de las naciones y somos felices de que ellos sean hijos tan devotos a la
India.
Rogamos para que la India nunca pierda sus sentimientos religiosos y para que
siempre sea consciente de sus relaciones con Dios. Somos todos hijos de, una
misma familia humana, hijos de un solo Dios, en este espirito trabajaremos todos
juntos para hacer de este mundo un lugar digno donde todos los hijos puedan
legítimamente gozar de la creación de Dios.
Creemos que en Su Excelencia tenemos un representante inteligente y lleno de
experiencia que se dedicará al mutuo beneficio de la India y de la Santa Sede.
Os deseamos toda clase de bien para vuestra nueva responsabilidad y estamos
seguros que cumpliréis vuestra tarea con todo honor. Y mientras rogamos a
Vuestra Excelencia quiera expresar Nuestros afectuosos saludos a vuestro
Presidente, a vuestro Gobernador y a todo vuestro pueblo de la India, Nos
invocamos sobre todos vosotros abundantes bendiciones y gracias.
*ORe
(Buenos Aires), año XV, n°652 p.5.
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