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DISCURSO DEL PAPA PABLO VI A LOS MIEMBROS DE
LA SECCIÓN AGRÍCOLA DEL COMITÉ
ECONÓMICO Y SOCIAL DE LA COMUNIDAD ECONÓMICA EUROPEA*
Sábado 3
de abril de 1965
Nos alegramos de recibir aquí esta mañana a los miembros de la Sección
Agrícola del Comité Económico y Social de la Comunidad Económica Europea, que
han querido dedicar algunos instantes de sus breves jornadas de estudios para
visitarnos.
Nos hemos seguido a través de la prensa, en estos últimos tiempos, las
dificultades con las que tropieza la armonización del mercado agrícola europeo y
Nos acompañamos con Nuestra simpatía y Nuestros votos los esfuerzos que hacen
los Gobiernos interesados para superar estos obstáculos.
Quiere decir, queridos señores, que Nos no somos del todo extraños a vuestros
trabajos, a pesar del carácter principalmente espiritual de Nuestro ministerio
apostólico. Incluso Nos diremos que este ministerio obliga a promover y a animar
todo lo que puede contribuir a hacer desaparecer las barreras entre los hombres
y las naciones, y llevarlas a un fraternal entendimiento.
Y si este deber tiene alcance universal, se aplica ante todo a los grupos de
naciones que una comunidad histórica de destino ha acercado y que una afinidad
de tradiciones invita muy especialmente a hermanar.
Este es el caso de Europa y por eso todo lo que puede apresurar su
unificación nos parece constituir una contribución importante al edificio de la
paz del mundo, que tan ardientemente desean todos los hombres de buena voluntad.
Dios quiera bendecir vuestros esfuerzos; Nos se lo pedimos de todo corazón,
formulando los mejores votos para vosotros, vuestros familiares y vuestros
trabajos al servicio de la causa de Europa.
*ORe (Buenos Aires), año XV, n°654, p.5.
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