The Holy See
back up
Search
riga

DISCURSO DE SU SANTIDAD PABLO VI
AL SR. HAROLD WILSON,
PRIMER MINISTRO DE GRAN BRETAÑA

Miércoles 28 de abril de 1965

 

Excelencia:

Nos somos muy felices de daros la bienvenida a nuestra casa porque vuestra visita Nos brinda la oportunidad de enviar cordiales saludos a la noble nación de Gran Bretaña a través de su Primer Ministro.

Nos os aseguramos que seguimos con interés los acontecimientos de vuestro país y bien sabemos que durante años Gran Bretaña ha dado ejemplo de gobierno representativo y democrático. El espíritu religioso no es ajeno a la vida política y las tradiciones cristianas siguen teniendo un papel importante en la vida pública. Ha habido cambios, pero han sido pacíficas evoluciones a través de procesos democráticos que constituyen una parte muy importante de vuestra tradición nacional. La revolución violenta siempre estuvo ausente de la vida política de vuestra nación.

La paz que el mundo anhela, parece estar en peligro nuevamente y Nos place notar que Gran Bretaña ha apoyado y ayudado a las organizaciones internacionales sin las cuales la armoniosa colaboración entre las naciones sería ciertamente difícil y el necesario mutuo respeto entre ellas tampoco sería posible. Nos recordamos Nuestro llamamiento a la paz en diciembre del año pasado desde Bombay. Pedimos a las naciones que se deshicieran de sus armas y destinaran su costo al desarrollo pacífico de las naciones pobres del mundo en vía de desarrollo. Nos confiamos y estamos seguros que hemos hallado en Gran Bretaña un eco favorable a este llamamiento.

Los hijos Nuestros que viven en vuestro país son una fuente de gran consuelo y felicidad para Nos, porque Nos vemos en ellos ciudadanos leales y valiosos empeñados en dar su aporte al bien común de su patria. El gobierno de Gran Bretaña ha dado una ayuda notable y generosa al campo educacional, asegurando en esta forma una valiosa herencia cultural. Nos complacemos en esto y sabemos que tal ayuda no disminuirá en el futuro. La educación ocupa un lugar importante en el futuro de una nación.

Por vuestro medio, Excelencia, Nos mandamos de corazón Nuestro saludo a Su Majestad la Reina y a su familia, a los miembros del Gobierno y a todos los ciudadanos de vuestra gran nación. Nos invocamos sobre Gran Bretaña abundantes bendiciones de Dios; que ella pueda prosperar largo tiempo en paz y felicidad.


*ORe (Buenos Aires), año XV, n°657, p.5.

 

top