 |
RADIOMENSAJE DEL SANTO PADRE PABLO VI
AL PUEBLO DE VENEZUELA
Domingo 29 de noviembre de 1970
¡Amadísimos hijos e hijas de Venezuela!
Nos sentimos íntimamente complacidos de poder dirigirnos a vosotros,
aprovechando la inauguración de la estación que va a unir Venezuela al sistema
mundial de comunicaciones y televisión vía satélite. No sólo Nuestra voz sino,
en cierto modo, Nuestra misma persona entra hoy en tantos hogares venezolanos, y
os pedimos que cada uno considere Nuestra presencia como una visita personal,
llena de amor y de paternal benevolencia.
Este nuevo medio de relación de vuestra Patria con el resto del mundo debe ser
para todos una invitación a intensificar el sentido de hermandad y comprensión
entre los hombres y las naciones de la tierra, y a la vez un estímulo para
trabajar unidos en el común ideal de auténtico y rápido progreso.
Ya conocemos y nos congratulamos de corazón por la labor de instrucción y de
elevación cultural que patrocina el Gobierno venezolano mediante programas
televisivos de alto valor artístico, religioso y social. En esa línea, Nuestra
palabra no puede ser más que de calurosa felicitación y de aliento.
Por lo que a la Iglesia se refiere, ella seguirá siempre en primera fila aunando
sus esfuerzos y su entusiasmo con todos los hombres de buena voluntad. La
Iglesia sólo quiere servir, servir desinteresadamente: proclamar con claridad el
mensaje divino de que es portadora; ayudar decididamente en los proyectos de
desarrollo, especialmente en los de promoción cultural y humana; y ser siempre,
fiel al mandato de Cristo, luz y sal de la tierra, animando a todos a dar lo
mejor de sí mismos en la realización de tan altos ideales.
La gloriosa tradición católica de vuestro País continúa viva en esa decidida
actividad que actualmente está desarrollando la Iglesia en Venezuela con tanto
éxito en el campo espiritual y social. Los medios audio-visuales ofrecen cada
vez mayores posibilidades para que su voz y su aportación lleguen a mayor número
de venezolanos, y su labor pueda ser más efectiva en el rápido progreso del
País.
Formulando los mejores votos de cristiana prosperidad para vuestra Patria, a Nos
tan querida y en cuyas esperanzas y aspiraciones Nos sentimos siempre tan
presente, y reiterándoos Nuestro paternal afecto, os otorgamos de corazón a
todos, amadísimos hijos e hijas de Venezuela, una especial Bendición Apostólica.
|