The Holy See
back up
Search
riga

DISCURSO DE SU SANTIDAD PABLO VI
AL EMBAJADOR DE LIBERIA ANTE LA SANTA SEDE
*

Sábado 22 de mayo de 1976

 

Señor Embajador:

Al aceptar las Cartas Credenciales y recibiros oficialmente como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República de Liberia ante la Santa Sede, nuestro primer deseo es el de expresaros nuestra cordial bienvenida, como digno representante de un país que nos resulta particularmente querido. Agradecemos los saludos que nos habéis traído de parte de vuestro Presidente, Su Excelencia dr. William R. Tolbert, Jr., y os rogamos que le hagáis llegar nuestros personales mejores deseos.

Vuestra Excelencia ha tenido palabras de encomio, para nuestro pontificado y nuestra persona. Queremos haceros saber que apreciamos en todo su valor esa cortesía. En vuestras palabras habéis evocado algunos de los objetivos más importantes de nuestro pontificado, en concreto, el aliento para un entendimiento religioso, la preocupación por los menos privilegiados y la promoción de la paz del mundo. Confiamos en que, dado vuestro personal interés por tales materias, vuestra misión como Embajador ante esta Sede Apostólica será muy provechosa.

Conocemos los encomiables esfuerzos del Presidente Tolbert por conseguir para el pueblo de Liberia un completo bienestar espiritual, cultural y material. Como habéis recordado, al obrar así, él apela a la responsabilidad y a la propia confianza del pueblo. Debemos insistir en que la Iglesia será siempre vuestro aliado en esta lucha por el desarrollo, no sólo haciendo nacer en sus miembros la tuerza moral de la esperanza, de la que brota el valor, sino también comprometiéndose en la tarea nacional de desarrollar tales recursos, en cuanto sea posible.

Con este rehoyado ofrecimiento de cordial colaboración por parte de la Iglesia, invocamos sobre las autoridades de vuestro país y sobre ese pueblo querido el favor de Dios Omnipotente, autor de toda obra buena. A usted, señor Embajador, manifestamos de buen grado nuestros mejores deseos y oraciones por el pleno y feliz de vuestra misión.


*L'Osservatore Romano, edición en lengua española, n.24, p.8.

 

top