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DISCURSO DE SU SANTIDAD PABLO VI
AL EMBAJADOR DE LA REPÚBLICA POPULAR DE BANGLADESH
ANTE LA SANTA SEDE*

Viernes 17 de diciembre de 1976

 

Señor Embajador:

Os damos las gracias por los cordiales saludos y buenos deseos que nos habéis transmitido de parte de Su Excelencia Justice Abu Sadat Mohammad Sayem y del Gobierno de la República Popular de Bangladesh. Correspondemos de corazón a esos deseos.

Hemos escuchado con gozo la declaración que Su Excelencia ha hecho de las metas que se ha propuesto alcanzar durante la misión que ahora inaugura como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario: cooperar de cualquier modo posible a la promoción de la paz y de la armonía internacional y desarrollar las estrechas y amigables relaciones ya establecidas entre Bangladesh y la Santa Sede.

Además de custodiar los intereses de su propia nación, un Embajador está llamado a ejercer su peculiar habilidad en bien de la única familia humana. Esta tarea confiere a los diplomáticos una alta dignidad, por lo que siempre les reservamos un honor y respeto particulares.

Damos la bienvenida a Su Excelencia con la confianza de que vuestra misión constituirá un nuevo lazo de unión entre la Santa Sede y el pueblo de Bangladesh. Conservamos íntegros los sentimientos de amistad y hermandad que expresamos hace 6 años, cuando pudimos estar brevemente en medio de ese pueblo. Por eso, deseamos mucho éxito a Su Excelencia en el logro de esta otra meta que se ha propuesto.

Quisiéramos pedir a Su Excelencia que haga llegar al estimado pueblo de Bangladesh nuestro interés en la oración y nuestros cordiales deseos de bien. Pedimos a Dios que asista y guíe a sus líderes, e invocamos para todos sus más abundantes bendiciones.


*L'Osservatore Romano, edición en lengua española, n.52, p.4.

 

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