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CARTA DE SU SANTIDAD PÍO XII
AL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA ITALIANA,
SR. LUIGI EINAUDI
EN EL 25 ANIVERSARIO DE LOS PACTOS LATERANENSES
*

Al amado hijo,
ilustre y honorable Señor Luigi Einaudi,
Presidente de la República Italiana

Conmemorándose hoy el vigésimo quinto aniversario de los Pactos y del Convenio entre la Santa Sede y la Nación Italiana, que tuvieron feliz iniciación en el Palacio Lateranense, este acontecimiento, que conviene consignar en la historia, suscita en nuestra memoria un grato recuerdo, y en la de todos aquéllos que aprecian la concordia entre la religión de los antepasados y la patria. Por cierto, por tal solemne tratado desapareció la antigua desunión y fueron regulados los puntos de vista y relaciones, y sancionadas las normas y principios por los cuales la Iglesia e Italia, con mutuo asentimiento y con incremento de mutua utilidad, se ligaron entre sí. Este pacto perdura por encima de circunstancias y tiempos en los cuales se efectuó; y es oportuno que sea ahora y en lo futuro la piedra fundamental, en verdad firme e inconmovible en la cual se apoyen las relaciones públicas, aun las más íntimas para el bien común, por las cuales el Romano Pontífice y la Nación Italiana mutuamente se compenetren.

Nos confiamos por cierto, como Vos, ilustre y honorable Señor, que así también los ciudadanos todos sin diferencias, participen muy gustosamente en la felicidad de este acontecimiento y de los sentimientos en los cuales, con placer Nos alegramos. Se trata, pues, de un hecho que sobre todo atrae la concordia y la verdadera prosperidad a un pueblo tan querido por Nos.

Para que ofrezcamos algo que sea símbolo de auspicio de evidente significación hemos resuelto donar una parte del Ara de la Paz Augusta que se custodia en el Museo Vaticano, a Vos y a la Nación que dignamente presidís. Sea este fragmento de ara, señal de aquella otra paz que veinticinco años atrás quedó establecida entre la Santa Sede e Italia y también de aquella plenísima paz que el Divino Redentor, entre coros angélicos, anunció a los hombres de buena voluntad. (Lucas 2, 14).

Entre tanto como auspiciadora de celestiales dones y prenda de nuestra peculiar benevolencia, impartimos con todo afecto en el Señor la Bendición Apostólica, a Vos, amado Hijo, ilustre y honorable Señor, y al muy querido pueblo italiano.

Dado en Roma, junto a San Pedro, el día 11 de febrero del año 1954, décimo quinto de Nuestro Pontificado

PIUS PP. XII

 


*ORe (Buenos Aires), año III, n°121, p.1.

 

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