 |
DISCURSO DE SU
SANTIDAD PÍO XII
AL SEÑOR BAILÓN MERCADO, NUEVO EMBAJADOR DE LA REPÚBLICA DE BOLIVIA ANTE LA
SANTA SEDE*
Lunes 4 de mayo de 1942
Excmo. Señor:
Habéis comenzado, Sr. Embajador, vuestra misión y vuestras palabras con una
petición, tan de acuerdo con Nuestros sentimientos, que difícilmente hubierais
podido hallar para ambas cosas prólogo más feliz.
Nos habéis pedido una Bendición para la católica Bolivia y para sus
gobernantes, cuyo celo, especialmente en lo que toca a la instrucción religiosa
de la juventud, Nos es ya conocido; y Nos precisamente deseábamos confiaros tan
grato encargo, haciéndoos portador de Nuestra Bendición y de Nuestro afecto
paternal, bien seguros de que, inaugurando así vuestro alto oficio —en el que
siempre hallaréis en Nos la acogida que tan elevados sentimientos se merecen—,
todos sus demás actos habrían de ser, para la amada Bolivia, nuevos argumentos
para que el Cielo y Nos la bendijésemos.
Llevad, pues, Nuestra Bendición al Gobierno y al buen pueblo boliviano, que
tiene la fortuna de vivir bajo el manto de Nuestra Señora de la Paz, la dulce
Señora que ha querido unir su nombre al de vuestra hermosa capital; y que
venera, a lo largo de toda su historia, a la famosa Virgen de Copacabana, de la
que se pudo decir que «quien la tiene halla por su medio / bonanza, fruto, paz,
salud, remedio», y a la que Nuestra Roma ha dedicado un altar, desde tiempos ya
remotos.
Que las oraciones ante el trono de la Virgen bendita, en este mes de
mayo, suban
desde las tierras bolivianas más frecuentes, más insistentes y fervorosas, para que esta pobre humanidad
atormentada, según la palabra de V. E., encuentre pronto la paz en Cristo, por
intercesión de Nuestra Señora.
Con este augurio, implorarnos la abundancia de las gracias
celestiales para el Excmo. Señor Presidente de la República, los miembros de su
Gobierno y V. E. que tan dignamente los representa.
*Discorsi e radiomessaggi, IV p.61-62.
|