Miércoles 8 de mayo de 2002
Siguen los párrafos principales de la declaración que ha efectuado hoy en
Jerusalén el cardenal Roger Etchegaray, enviado especial del Papa en Tierra
Santa:
"La situación trágica e intolerable en la que se encuentra desde
hace más de un mes la basílica de la Natividad de Belén ocupa el centro de
las preocupaciones de todos, no solo debido al carácter simbólico de este
santo lugar, sino también como prueba de la voluntad común de los
responsables de ambos pueblos de llegar a una paz verdadera en toda Tierra
Santa. Juan Pablo II, con su oración, con sus palabras, con sus gestos y con
la actividad diplomática de la Santa Sede no ha dejado de compartir las
esperanzas y los sufrimientos de la población de Belén. Yo había solicitado
ir a ese lugar para rezar en privado con la comunidad franciscana que, en
solidaridad con las Iglesias greco-ortodoxa y armenia, lleva el peso
espiritual de este lugar sagrado: esa petición, puramente religiosa, a pesar
de mis vivas súplicas, ha sido rechazada".
"Es necesario estar en ese lugar para darse cuenta del cúmulo de
desconfianza, de desprecio, de venganza acumulado en el camino abrupto de la
paz. Cuantas ruinas hay que despejar, materiales y sobre todo morales! Incluso
en este momento, cuando las negociaciones por Belén parecía que estaban a
punto de concluir, un último obstáculo impide la feliz resolución, esperada
por todos febrilmente. Pienso en particular en los que están en la basílica
de la Natividad, en el convento adyacente, en los habitantes de Belén y sus
alrededores: ante todo por ellos, la espera no puede durar más".
VIS 020508