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VÍA CRUCIS ESCUELA VENECIANA – S. XVIII
CATEDRAL PADUA
SÉPTIMA ESTACIÓN Jesús cae
por segunda vez
V /. Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi.
R /. Quia per sanctam crucem tuam redemisti mundum.
Lectura del libro de las Lamentaciones 3, 1-2.9.16
Yo soy el hombre que ha visto la miseria bajo el látigo de
su furor. El me ha llevado y me ha hecho caminar en tinieblas y sin luz. Ha
cercado mis caminos con piedras sillares, ha torcido mis senderos. Ha quebrado
mis dientes con guijarro, me ha revolcado en la ceniza.
MEDITACIÓN
La tradición de las tres caídas de Jesús y del peso de la cruz
hace pensar en la caída de Adán –en nuestra condición de seres caídos– y en el
misterio de la participación de Jesús en nuestra caída. Ésta adquiere en la
historia for-mas siempre nuevas. En su primera carta, san Juan habla de tres
obstáculos para el hombre: la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de
los ojos y la soberbia de la vida. Interpreta de este modo, desde la
perspectiva de los vicios de su tiempo, con todos sus excesos y perversiones,
la caída del hombre y de la humanidad. Pero podemos pensar también en cómo la
cristiandad, en la historia reciente, como cansándose de tener fe, ha
abandonado al Señor: las grandes ideologías y la superficialidad del hombre
que ya no cree en nada y se deja llevar simplemente por la corriente, han
creado un nuevo paganismo, un paganismo peor que, queriendo olvidar
definitivamente a Dios, ha terminado por desentenderse del hombre. El hombre,
pues, está sumido en la tierra. El Señor lleva este peso y cae y cae, para
poder venir a nuestro encuentro; él nos mira para que despierte nuestro
corazón; cae para levantarnos.
ORACIÓN
Señor Jesucristo, has llevado nuestro peso y continúas
llevándolo. Es nuestra carga la que te hace caer. Pero levántanos tú, porque
solos no podemos reincorporarnos. Líbranos del poder de la concupiscencia. En
lugar de un corazón de piedra danos de nuevo un corazón de carne, un corazón
capaz de ver. Destruye el poder de las ideologías, para que los hombres puedan
reconocer que están entretejidas de mentiras. No permitas que el muro del
materialismo llegue a ser insuperable. Haz que te reconozcamos de nuevo.
Haznos sobrios y vigilantes para poder resistir a las fuerzas del mal y
ayúdanos a reconocer las necesidades interiores y exteriores de los demás, a
socorrerlos. Levántanos para poder levantar a los demás. Danos esperanza en
medio de toda esta oscuridad, para que seamos portadores de esperanza para el
mundo.
Todos:
Pater noster, qui es in cælis:
sanctificetur nomen tuum;
adveniat regnum tuum;
fiat voluntas tua, sicut in cælo, et in terra.
Panem nostrum cotidianum da nobis hodie;
et dimitte nobis debita nostra,
sicut et nos dimittimus debitoribus nostris;
et ne nos inducas in tentationem;
sed libera nos a malo.
Quis non posset contristari,
Christi matrem contemplari,
dolentem cum Filio?
© Copyright 2005 - Libreria
Editrice Vaticana
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