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 © PFARRKIRCHEN STIFTUNG ST. LAMBERT SEEON
Vía Crucis, Felix Anton Scheffler - 1757
Iglesia de San Martín - Ischl, Seeon (diócesis de Múnich) - Alemania
 

SEGUNDA ESTACIÓN
Jesús con la cruz a cuestas
   

V. Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi.
R. Quia per sanctam crucem tuam redemisti mundum.


Lectura del Evangelio según San Mateo 27, 27-31

C. Los soldados del gobernador se llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la compañía: lo desnudaron y le pusieron un manto de color púrpura y trenzando una corona de espinas se la ciñeron a la cabeza y le pusieron una caña en la mano derecha. Y doblando ante él la rodilla, se burlaban de él diciendo:

V.  «¡Salve, Rey de los judíos!».

C. Luego lo escupían, le quitaban la caña y le golpeaban con ella en la cabeza. Y terminada la burla, le quitaron el manto, le pusieron su ropa y lo llevaron a crucificar.

MEDITACIÓN

En la pasión de Cristo se ha desencadenado el odio,
nuestro odio, el odio de toda la humanidad.[1]
En la pasión de Cristo,
nuestra maldad ha reaccionado ante la bondad,
se ha desatado con irritación nuestro orgullo
ante la humildad,
nuestra corrupción se ha resentido
ante la limpidez esplendorosa de Dios.

Y así, ¡nosotros mismos... nos hemos convertido en la cruz de Dios!
Nosotros, neciamente rebeldes,
nosotros, con nuestros absurdos pecados,
hemos construido la cruz de nuestra inquietud
y de nuestra infelicidad:
hemos fabricado nuestro castigo.

Pero Dios toma la cruz sobre sus hombros,
nuestra cruz,
y nos desafía con el poder de su amor.

¡Dios toma la cruz¡
Misterio insondable de bondad.
Misterio de humildad que nos avergüenza
de ser todavía orgullosos.

ORACIÓN

Señor Jesús,
Tú has entrado en la historia humana
y has visto que te era hostil,[2] rebelde a Dios,
enloquecida a causa de la soberbia,
que hace creer al hombre
que tiene una estatura tan grande
... como su propia sombra.

Señor Jesús,
Tú no nos has avasallado,
sino que te has dejado doblegar por nosotros,
por mí, por cada uno.

Cúrame, Jesús, con tu paciencia,
sáname con tu humildad,
devuélveme a la estatura de criatura:
mi estatura de pequeño... infinitamente amado por ti. 

Todos:

Pater noster, qui es in cælis:
sanctificetur nomen tuum;
adveniat regnum tuum;
fiat voluntas tua, sicut in cælo, et in terra.
Panem nostrum cotidianum da nobis hodie;
et dimitte nobis debita nostra,
sicut et nos dimittimus debitoribus nostris;
et ne nos inducas in tentationem;
sed libera nos a malo.

Cuius animam gementem,
contristatam et dolentem
pertransivit gladius.


[1] Lc 22, 53.

[2] Jn 1. 10-11.

 

© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana

  

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