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 © PFARRKIRCHEN STIFTUNG ST. LAMBERT SEEON
Vía Crucis, Felix Anton Scheffler - 1757
Iglesia de San Martín - Ischl, Seeon (diócesis de Múnich) - Alemania
 

SEXTA ESTACIÓN
La Verónica enjuga el rostro de Jesús
   

V. Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi.
R. Quia por sanctam crucem tuam redemisti mundum.

 

Lectura del libro del profeta Isaías 53, 2-3

C. No tenía figura ni belleza.
Lo vimos sin aspecto atrayente,
despreciado y evitado por los hombres,
como un hombre de dolores, acostumbrado a sufrimientos, ante el cual se ocultan los rostros.

 

Lectura del libro de los Salmos 41, 2-3

V.  Como busca la cierva corrientes de agua,
así mi alma te busca a ti, Dios mío;
tiene sed de Dios, del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios?


MEDITACIÓN

El rostro de Jesús está empapado de sudor,
regado de sangre,
cubierto de salivazos insolentes.
¿Quién tendrá valor para acercarse?

¡Una mujer!

Una mujer se adelanta
manteniendo encendida la lámpara de la humanidad
... y enjuga el Rostro:
¡y descubre el Rostro¡

¡Cuántas personas sin rostro hay hoy!
Cuántas personas se ven desplazadas
al margen de la vida,
en el exilio del abandono,
en la indiferencia que mata a los indiferentes.

En efecto, sólo está vivo quien arde de amor
y se inclina sobre Cristo que sufre
y que espera en quien sufre, también hoy.

¡Sí, hoy! Porque mañana será demasiado tarde.[1]

 

ORACIÓN

Señor Jesús,
bastaría un paso
y el mundo podría cambiar

Bastaría un paso
y podría volver la paz en la familia;
bastaría un paso
y el mendigo ya no estaría solo;
bastaría un paso
y el enfermo sentiría una mano
que le estrecha su mano,
... para que ambos se sanen.

Bastaría un paso
y los pobres podrían sentarse a la mesa
alejando la tristeza de la mesa de los egoístas
que, solos, no pueden hacer fiesta.

Señor Jesús,
¡bastaría un paso!

Ayúdanos a darlo,
porque en el mundo se están agotando
todas las reservas de la alegría.
Señor, ¡ayúdanos!

Todos:

Pater noster, qui es in cælis:
sanctificetur nomen tuum;
adveniat regnum tuum;
fiat voluntas tua, sicut in cælo, et in terra.
Panem nostrum cotidianum da nobis hodie;
et dimitte nobis debita nostra,
sicut et nos dimittimus debitoribus nostris;
et ne nos inducas in tentationem;
sed libera nos a malo

Quis no posset contristari,
piam matrem contemplari,
dolentem cum Filio?


[1] Mt 25, 11-13.

 

© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana

   

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