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Vía Crucis - Siglo XX
Archivo Casa Generalicia S.V.D.- Roma
SEGUNDA ESTACIÓN Jesús,
traicionado por Judas, es arrestado
V. Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi.
R. Quia per sanctam crucem tuam redemisti mundum.
Del Evangelio según san Marcos 14, 43.45-46.50-52
Todavía estaba hablando cuando se presentó Judas, uno de los Doce. Y en cuanto
llegó, se acercó y le dijo: «¡Maestro!». Y lo besó. Ellos le echaron mano y lo
prendieron. Los discípulos lo abandonaron y huyeron. Lo iba siguiendo un
muchacho envuelto sólo en una sábana; y le echaron mano; pero él, soltando la
sábana, se les escapó desnudo.
MEDITACIÓN
Traición y abandono por parte de aquellos que había elegido como Apóstoles, a
los que había confiado los secretos del Reino y en los que había puesto toda su
confianza. Un rotundo fracaso. ¡Qué dolor y qué humillación!
Pero todo esto sucedió para que se cumpliera lo que habían dicho los profetas.
De otra manera, ¿cómo se hubiera podido conocer la fealdad del pecado, que es
justamente traición al amor?
La traición sorprende, sobre todo si se refiere a los pastores del rebaño. ¿Cómo
pudieron hacerle esto a él? El espíritu es fuerte, pero la carne es débil. Las
tentaciones, las amenazas y chantajes, doblegan la voluntad. Pero ¡qué
escándalo! ¡Qué dolor para el corazón del Señor!
No nos escandalicemos. Las defecciones nunca han faltado en las persecuciones. Y
después se han producido con frecuencia los regresos. En aquel joven, que arrojó
la sábana y huyó desnudo (cf. Mc 14, 51-52), intérpretes autorizados han
visto al futuro evangelista san Marcos.
ORACIÓN
Señor, quien huye de tu pasión queda sin dignidad. Ten piedad de nosotros.
Nosotros nos desnudamos ante tu majestad. Te mostramos nuestras llagas, las más
vergonzosas.
Jesús, abandonarte a ti es abandonar el sol. Al intentar desembarazarnos del
sol, caemos en la oscuridad y el frío.
Padre, nos hemos alejado de tu casa. No somos dignos de ser recibidos de nuevo
por ti. Pero tú mandas que nos laven, nos vistan, nos calcen y nos pongan un
anillo en el dedo.
Todos:
Pater noster, qui es in cælis: sanctificetur nomen tuum; adveniat regnum tuum; fiat voluntas tua, sicut in cælo, et in terra. Panem nostrum cotidianum da nobis hodie; et dimitte nobis debita nostra, sicut et nos dimittimus debitoribus nostris; et ne nos inducas in tentationem; sed libera nos a malo.
Cuius animam gementem, contristatam et dolentem pertransivit gladius.
© Copyright 2008- Libreria
Editrice Vaticana
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