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Vía Crucis - Siglo XX
Archivo Casa Generalicia S.V.D.- Roma
DUODÉCIMA ESTACIÓN La madre y
el discípulo junto a la cruz de Jesús
V. Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi.
R. Quia per sanctam crucem tuam redemisti mundum.
Del Evangelio según san Juan 19, 25-27
Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María de
Cleofás y María Magdalena. Jesús, al ver a su madre, y cerca al discípulo que
tanto quería, dijo a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo». Luego dijo al
discípulo: «Ahí tienes a tu madre». Y desde aquella hora el discípulo la
recibió en su casa.
MEDITACIÓN
Jesús se olvida de sí mismo incluso en aquel momento crucial y piensa en su
madre, piensa en nosotros. Ante todo, ¿confía su Madre al discípulo, como parece
sugerir san Juan, o más bien confía el discípulo a su Madre?
En cualquier caso, para el discípulo María será siempre la madre que el Maestro
agonizante le ha confiado; y para María el discípulo será siempre el hijo que su
Hijo agonizante le ha confiado y al que estará espiritualmente cercana sobre
todo en la hora de la muerte. Junto a los mártires agonizantes estará siempre la
madre, que está en pie, junto a su cruz, para sostenerlos.
ORACIÓN
Jesús y María, habéis compartido totalmente el sufrimiento: Tú, Jesús, en la
cruz; y tú, Madre, a los pies de la misma. La lanza ha traspasado el costado del
Salvador y la espada ha traspasado el corazón de la Virgen Madre.
En realidad, hemos sido nosotros con nuestros pecados los que hemos causado
tanto dolor.
Aceptad nuestro arrepentimiento, nuestra debilidad, que siempre corre el riesgo
de traicionar, renegar y desertar.
Aceptad el homenaje de fidelidad de todos los que han seguido el ejemplo de san
Juan, que permaneció valientemente junto a la cruz.
Jesús y María, os doy el corazón y el alma mía. Jesús y María, asistidme en mi
última agonía. Jesús y María, que entregue en paz junto a vosotros el alma mía.
Todos:
Pater noster, qui es in cælis:
sanctificetur nomen tuum;
adveniat regnum tuum;
fiat voluntas tua, sicut in cælo, et in terra.
Panem nostrum cotidianum da nobis hodie;
et dimitte nobis debita nostra,
sicut et nos dimittimus debitoribus nostris;
et ne nos inducas in tentationem;
sed libera nos a malo.
Fac me tecum pie flere
Crucifixo condolere
donec ego vixero.
© Copyright 2008 - Libreria
Editrice Vaticana
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