|
FORMELLE (2009)
BENEDETTO PIETROGRANDE (MILÁN 1928 - )
CAPILLA DEL CENTRO DEL MOVIMIENTO DE LOS FOCOLARES
ROCCA DI PAPA (ROMA)
QUINTA ESTACIÓN
El Cirineo ayuda a Jesús a llevar la cruz
V/. Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi.
R/. Quia per sanctam crucem tuam redemisti mundum.
Lectura del Evangelio según san
Lucas 23, 26
Mientras lo conducían, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que volvía del
campo, y le cargaron la cruz, para que la llevase detrás de Jesús.
Tal vez Simón de Cirene representa a todos nosotros cuando de repente nos llega
una dificultad, una prueba, una enfermedad, un peso imprevisto, una cruz a veces
dura. ¿Por qué? ¿Por qué precisamente a mí? ¿Por qué justamente ahora? El Señor
nos llama a seguirlo, no sabemos dónde ni cómo.
Jesús, lo mejor que se puede hacer
es ir tras de ti, ser dócil a lo que nos pides.
Tantas familias lo pueden confirmar
por experiencia directa:
no sirve rebelarse, conviene decirte sí,
porque tú eres el Señor del Cielo y de la Tierra.
Pero no sólo por esto
podemos y queremos decirte sí.
Tú nos amas con amor infinito.
Más que el padre, la madre, los hermanos,
la mujer, el esposo, los hijos.
Nos amas con un amor que ve más lejos,
un amor que, por encima de todo,
aun de nuestra miseria,
nos quiere salvos, felices, contigo, para siempre.
También en familia, en los momentos más difíciles, cuando se debe tomar una
decisión importante, si la paz habita en el corazón, si se está atento a
percibir lo que Dios quiere de nosotros, somos iluminados por una luz que nos
ayuda a discernir y a llevar nuestra cruz.
El Cirineo nos recuerda también los rostros de tantas personas que nos han
acompañado cuando una cruz muy pesada se ha abatido sobre nosotros o nuestra
familia. Nos recuerda a tantos voluntarios que en muchas partes del mundo se
dedican generosamente a confortar y ayudar a quién pasa por momentos de
sufrimiento o dificultad. Nos enseña a dejarnos ayudar con humildad, si lo
necesitamos, y también a ser cireneos para los demás.
Todos:
Pater noster, qui es in cælis:
sanctificetur nomen tuum;
adveniat regnum tuum;
fiat voluntas tua, sicut in cælo, et in terra.
Panem nostrum cotidianum da nobis hodie;
et dimitte nobis debita nostra,
sicut et nos dimittimus debitoribus nostris;
et ne nos inducas in tentationem;
sed libera nos a malo.
Quis est homo qui non fleret, Matrem Christi si videret in tanto supplicio?
© Copyright 2012 - Libreria
Editrice Vaticana
|