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CATELINA VOLPICELLI (1839 -
1894)
Fundadora de las
Esclavas del Sagrado Corazón
Catalina Volpicelli, Fundadora de Las
Esclavas del Sagrado Corazón, pertenece a la compañía de los
"apóstoles de los pobres y de los marginados" que, en el siglo XIX,
fueron para Nápoles un signo resplandeciente de la presencia del Cristo
"buen Samaritano" que se acerca a cada hombre herido en el cuerpo y
en el espíritu, para derramar sobre sus heridas el aceite de la consolación
y el vino de la esperanza (cf. Misal Romano, 2 ed. Italiana, Roma 1983,
Prefacio común VIII, pág. 375).
Nacida en Nápoles el 21 de enero de 1839,
Catalina tuvo en su familia, perteneciente a la alta burguesía, una sólida
formación humana y religiosa. En el Colegio Real de San Marcelino, bajo la
sabia guía de Margarita Salatino (futura cofundadora, con el Beato Ludovico
de Casoria de las Hermanas Franciscanas Elizabetinas Bigie), aprendió letras,
idiomas y música, cosa que no era usual para una mujer de su tiempo.
Guiada por el Espíritu del Señor, que le
revelaba el plan de Dios a través de la voz de sabios y santos Directores
espirituales, Catalina que mientras insistía en rivalizar con su hermana y en
brillar en la sociedad, frecuentando teatros y espectáculos de danzas,
rápidamente renunció a los valores efímeros de una vida elegante y
despreocupada, para adherir con generosa decisión a una vocación de
perfección y de santidad.
El encuentro ocasional con el Beato Ludovico
de Casoria, el 19 septiembre de 1854, en "La Palma" en Nápoles,
fue, como afirmó ella misma: "un momento singular de la gracia
obsequiosa, de la caridad y de la predilección del S. Corazón enamorado de
las miserias de su Sierva". El Beato la asoció a la Orden Franciscana
Seglar y le indicó como única finalidad de su vida, el culto al Sagrado
Corazón de Jesús, invitándola a permanecer en medio a la sociedad, en la
cual debía ser "pescadora de almas".
Guiada por su confesor, el barnabita P.
Leonardo Matera, el 28 mayo de 1859 Catalina entró a formar parte de las
Adoradoras perpetuas de Jesús Sacramentado, pero en poco tiempo se retiró,
por graves motivos de salud.
Otro era el designio de Dios para Catalina.
Lo había intuído muy bien el Beato Ludovico que a menudo le repetía:
"El Corazón de Jesús, oh Catalina, ésta es tu obra !"
Por indicación de su confesor, la
Volpicelli conoce la hoja mensual del Apostolado de la Oración "Le
Messager du Coeur de Jèsus". Escribe al P. Enrique Ramière, director
general del Apostolado de la Oración en Francia, recibiendo de él noticias
detalladas de la naciente Asociación, con el Diploma de Celadora, el primero
llegado a Italia. En julio de 1867, P. Ramière visita el edificio de Largo
Petrone en la Salud, en Nápoles, donde Catalina está pensando establecer la
sede de sus actividades apostólicas "para hacer renacer en los
corazones, en las familias y en la sociedad el amor por Jesucristo".
El Apostolado de la Oración será el centro
de todo la estructura espiritual de Catalina, que le permitirá cultivar su
amor ardiente por la Eucaristía y se convertirá en instrumento de una acción
pastoral que tiene las dimensiones del Corazón de Cristo y por lo tanto
abierta a todo hombre, siempre al servicio de la Iglesia, de los últimos y de
los sufridos.
Con las primeras celadoras, el 1 julio de
1874 Catalina funda el nuevo Instituto de las "Esclavas del S. Corazón",
aprobado en primera instancia por el Cardenal Arzobispo de Nápoles, el Siervo
de Dios Sixto Riario Sforza, y posteriormente, el 13 junio de 1890, por el
Papa León XIII que concede a la nueva familia religiosa el Decreto de
alabanza".
Interesada en el futuro de la juventud, abrió
enseguida el asilo de huerfánas las "Margaritas", fundó una
biblioteca circulante e instituyó la Asociación de las Hijas de María, con
la guía sabia de la Venerable M. Rosa Carafa Traetto (+ 1890).
En poco tiempo abrió otras casas: en Nápoles
en el edificio Sansevero y luego junto a la iglesia de la Sabiduría, en
Ponticelli, donde las Esclavas se distinguieron en la asistencia a las víctimas
del cólera del año 1884, en Minturno, en Meta de Sorrento y en Roma.
El 14 mayo de 1884, el nuevo Arzobispo de Nápoles,
el Cardinal Guillermo Sanfelice, OSB, consagró el Santuario dedicado al S.
Corazón de Jesús, que la Volpicelli había hecho eregir junto a la Casa
Madre de sus obras, destinándolo particularmente a la adoración reparadora,
solicitada por el Papa para el sostèn de la Iglesia, en una època difícil
para la libertad religiosa y para el anuncio del Evangelio.
La participación de la Catalina al primer
Congreso Eucarístico Nacional, que se celebró en Nápoles en el año 1891
(19-22 noviembre), fuè el acto cumbre del apostolado de la Fundadora de las
Esclavas del S. Corazón; en aquella ocasión montó una rica exposición de
ornamentos sagrados, destinados a las iglesias pobres, organizó la adoración
eucarística en la Catedral y fue la animadora de aquel gran movimiento de
almas que culminó en la impresionante: "Confesión y Comunión
general".
Catalina Volpicelli muere en Nápoles el 28
diciembre de 1894 ofreciendo su vida por la Iglesia y por el Santo Padre.
La Causa de beatificación y canonización
de la insigne testigo de la caridad del Corazón de Cristo, despuès de la
instrucción del Proceso Ordinario en los años 1896-1902 en la Curia eclesíastica
de Nápoles, fue oficialmente presentada ante la entonces S. Congregación de
los Ritos el 11 enero de 1911.
El 25 de marzo de 1945, el Santo Padre, Pio
XII declaraba la heroicidad de las virtudes, atribuyèndole el titulo de
Venerable.
El 28 de junio de 1999, su Santidad Juan
Pablo II, aprobó la lectura del decreto para su beatificación.
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