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PRESBÍTERO LUIS MONZA (1898-1954)
Fundador de las Pequeñas Apóstoles de la Caridad
Nació en Cislago, provincia de Varese (Italia), el 22 de junio de 1898, en
una familia campesina cuyas únicas riquezas eran el trabajo y la fe. Entró en
el seminario a los dieciocho años, después de haber conocido a fondo la fatiga
del trabajo del campo.
El 19 de septiembre de 1925 recibió la ordenación sacerdotal, incardinado en
la archidiócesis de Milán.
Como primera labor pastoral, fue destinado al Oratorio masculino de la
parroquia de Vedano Olona. El inicio de su ministerio sacerdotal estuvo
marcado por todo tipo de pruebas, incluida la cárcel durante el régimen
fascista: fue acusado injustamente de haber organizado un atentado. Tras
cuatro meses de prisión fue absuelto y liberado.
En 1929 el arzobispo metropolitano lo trasladó al santuario de la Virgen de
los milagros de Saronno, donde se dedicó a la animación de la juventud.
Allí, ensanchó su mirada al mundo entero, marcado por la soledad, la tristeza
y el egoísmo, pues estaba convencido de que "urgía ayudarle a experimentar el
amor de Dios". Se trataba de una gran intuición, aunque tuvo que esperar que
el Señor le indicara cuál era el camino concreto que debía seguir.
En particular, ante el mundo "paganizado" tuvo la intuición de ver en la
caridad de los primeros cristianos el medio más apto para acercarse al hombre
contemporáneo y anunciarle el Evangelio de Cristo. Los cristianos debían ser
testigos del amor de Dios dentro de la sociedad misma, en la vida diaria y en
la actividad profesional. "Cada uno de vosotros —decía— debe ser un artista de
almas. Debemos reproducir la belleza de Jesús no en una tela, sino en las
almas. Y el pincel del apostolado no debe caer nunca de nuestra mano".
En 1936 fue nombrado párroco de San Giovanni, en Lecco, donde destacó como
"sacerdote según el corazón de Dios". Siempre estaba disponible para los
pobres, los enfermos y los perseguidos injustamente. Durante la segunda guerra
mundial se esforzó en particular por ayudar a sus feligreses que estaban en el
frente de batalla.
En 1937 encontró el camino que el Señor le tenía preparado: fundar el
instituto secular de las Pequeñas Apóstoles de la Caridad. Primero creó la
asociación "Nuestra Familia" para la asistencia socio-sanitaria, la
instrucción y la formación de las personas discapacitadas y menos favorecidas,
sobre todo niños, a fin de que pudieran luego insertarse en el difícil
contexto social. Las Pequeñas Apóstoles de la Caridad siguen realizando ese
apostolado. Están presentes en Italia, Sudán, Brasil, Ecuador; y colaboran
también en China, Marruecos y Palestina.
Sin embargo don Luigi Monza no pudo ver el desarrollo de su obra: murió, a
causa de un infarto, el 29 de septiembre de 1954.
Su celo en el ministerio parroquial, el esmero que ponía en la catequesis y la
liturgia, la predicación fervorosa y concreta, y la cercanía a la gente pobre
del barrio, hicieron de él un modelo de vida sacerdotal.
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