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06 - 04.10.2005
RESUMEN
♦
TERCERA CONGREGACIÓN GENERAL (MARTES, 4 DE OCTUBRE DE 2005 -
POR LA MAÑANA)
♦ AVISOS
♦
TERCERA CONGREGACIÓN GENERAL (MARTES, 4 DE OCTUBRE DE 2005 - POR
LA MAÑANA)
● INTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE DELEGADO
● COMPOSICIÓN DE LA COMISIÓN PARA LA INFORMACIÓN
● ELECCIÓN DE LA COMISIÓN DEL MENSAJE
● INTERVENCIONES EN EL AULA (CONTINUACIÓN)
A las 9:00 de hoy, martes, 4 de octubre de 2005, festividad de san
Francisco de Asís, en presencia del Santo Padre, con el canto de la
Hora Tercia, ha tenido lugar la Tercera Congregación General, para
continuar con las intervenciones de los Padres Sinodales en el Aula
sobre el tema sinodal Eucaristía: fuente y cumbre de la vida y de la
misión de la Iglesia. Presidente Delegado de turno S.Em.R. Card.
Juan SANDOVAL ÍÑIGUEZ, Arzobispo de Guadalajara (México).
En esta Congregación General que se concluyó a las 12:30 con el rezo
del Angelus Domini, estaban presentes 243 Padres.
● INTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE DELEGADO
En la apertura de la Tercera Congregación General, el Presidente
Delegado de turno ha felicitado por su santo a los Padres Sinodales
con ocasión de la fiesta del día de hoy.
● COMPOSICIÓN DE LA COMISIÓN PARA LA INFORMACIÓN
Después, el Secretario General del Sínodo de los Obispos ha
comunicado la composición de la Comisión para la Información.
Presidente
S.E.R. Mons. John Patrick FOLEY, Arzobispo titular de Neapoli de
Proconsolare, Presidente del Pontificio Consejo de las
Comunicaciones Sociales
Vicepresidente
S.E.R. Mons. Sofron Stefan MUDRY, O.S.B.M., Obispo emérito de
Ivano-Frankivsk,
Stanislav de los Ucranianos
S.E.R. Mons. Evaristus Thatho BITSOANE, Obispo de Qacha's Nek,
Presidente de la Conferencia Episcopal
S.E.R. Mons. Luciano Pedro MENDES DE ALMEIDA, S.I, Arzobispo de
Mariana
S.E.R. Mons. Joseph POWATHIL, Arzobispo de Changanacherry de los
Siro-Malabareses
S.E.R. Mons Frajo KOMARICA, Obispo de Banja Luka (Bosnia y
Herzegovina)
S.E.R. Mons Arnold OREWAE, Obispo Coadjutor de Papùa Nueva Guinea
Miembros ex - ufficio:
S.E.R. Mons Nikola ETEROVIĆ, Arzobispo titular de Sisak, Secretario
General del Sínodo de los Obispos
S.E.R. Mons. Roland MINNERATH, Arzobispo de Dijón
Miembro y Secretario ex - ufficio
Prof. Joaquín NAVARRO-VALLS, Director de la Oficina de Prensa de la
Santa Sede (CIUDAD DEL VATICANO)
● ELECCIÓN DE LA COMISIÓN PARA EL MENSAJE
Después de la pausa, se ha llevado a cabo la votación con sistema
electrónico para la elección de los miembros de la Comisión para el
Mensaje.
● INTERVENCIONES EN EL AULA (CONTINUACIÓN)
En esta Tercera Congregación General han intervenido los siguientes
Padres:
- S. Em. R. Mons. Juan Abelardo MATA GUEVARA, S.D.B., Obispo de
Estelí (NICARAGUA)
- S. Em. R. Mons. Paul-André DUROCHER, Obispo de Alexandria-Cornwall
(CANADÁ)
- S. Em. R. Card. Javier LOZANO BARRAGÁN, Presidente del Pontificio
Consejo para el Apostolado para los Operadores Sanitarios (CIUDAD
DEL VATICANO)
- S. Em. R. Mons. Geraldo LYRIO ROCHA, Arzobispo de Vitória da
Conquista (BRASIL)
- S. Em. R. Mons. Pedro Ricardo BARRETO JIMENO, S.I., Arzobispo de
Huancayo (PERÚ)
- S. Em. R. Card. Jorge Arturo MEDINA ESTÉVEZ, Prefecto emérito de
la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los
Sacramentos (CIUDAD DEL VATICANO)
- S. Em. R. Card. Cormac MURPHY-O'CONNOR, Arzobispo de Westminster,
Presidente de la Conferencia Episcopal (GRAN BRETAÑA (INGLATERRA Y
GALES)
- S. Em. R. Mons. Gerald William WIESNER, O.M.I., Obispo de Prince
George (CANADÁ)
- S. Em. R. Card. Justin Francis RIGALI, Arzobispo de Philadelphia (ESTADOS
UNIDOS DE AMÉRICA)
- S. Em. R. Mons. Clément FECTEAU, Obispo de
Sainte-Anne-de-la-Pocatière (CANADÁ)
- S. Em. R. Card. Miguel OBANDO BRAVO, S.D.B., Arzobispo Emérito de
Managua (NICARAGUA)
- S. Em. R. Mons. Peter KANG U-IL, Obispo de Cheju (COREA)
- S. Em. R. Mons. José Trinidad GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, Obispo titular
de Menefessi, Obispo auxiliar de Guadalajara (MÉXICO)
- S. Em. R. Card. Telesphore Placidus TOPPO, Arzobispo de Ranchi
(INDIA)
- S. Em. R. Card. James Francis STAFFORD, Penitenciario Mayor (CIUDAD
DEL VATICANO)
- Revmo. P. Mark R. FRANCIS, C.S.V., Superior General de los
Clérigos de San Viatore
- S. Em. R. Mons. Laurent MONSENGWO PASINYA, Arzobispo de Kisangani,
Presidente de la Conferencia Episcopal (REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL
CONGO)
A continuación facilitamos los resúmenes de las intervenciones:
- S. Em. R. Mons. Juan Abelardo MATA GUEVARA, S.D.B., Obispo de
Estelí (NICARAGUA)
1. UNA REALIDAD DOLOROSA:
LA SECULARIZACIÓN, UNA CULTURA QUE DESHUMANIZA
a. Descomposición social:
La secularización como proceso cultural se ha internado en nuestros
ambientes. Está desmantelando el acervo cultural de nuestro pueblo,
algunos signos son ya manifiestos en la realidad que vivimos: Hay
una plaga social que deshumaniza el ambiente y lo vuelve inmoral,
debido al alejamiento de Dios y el rechazo de los principios
cristianos. Sutilmente se han incrustado como algo normal, el
alcoholismo, el divorcio, y como males sociales nos agobian la
drogadicción, la pomografía, los asesinatos, la violencia, etc.
b. La crisis moral:
Se ha atacado a la Iglesia, no hay respeto para sus representantes,
quienes constantemente están sometidos a la crítica mordaz y a
caricaturas sarcásticas.
Por otra parte, la crisis moral denigra la dignidad de la persona
humana. Junto a estos males, nos invade la propaganda asfixiante de
consumo que contrasta con nuestra opacada realidad, y se nos impone
la idolatría del dinero y del placer.
c. Ataques a nuestra cultura:
Esta ideología demoledora está destruyendo la familia y promueve el
placer erótico, desenfrenado, una cultura egoísta que va
introduciendo costumbres ajenas a nuestra cultura, como es la
promoción de espectáculos que desacreditan la dignidad de la mujer e
instan al consumo desmedido de alcohol. Esta situación es más
dolorosa para la Iglesia, cuando estas celebraciones, llamadas
carnavales, trastocan las celebraciones religiosas manipulándolas
ideológicamente, creando más confusión y vacío de Dios.
d. Compromiso eclesial:
Los daños derivados de la difusión del secularismo de dichos
ambientes, muestran la urgencia de una evangelización audaz en todos
los ambientes sociales, que pueda transformar y humanizar estas
estructuras, de tal manera que vuelvan a su verdadera unidad en
Cristo (cf. Ef 1,10; Iglesia en América 67).
2. UNA HORA PROVIDENTE:
LA CELEBRACIÓN DE ESTE AÑO EUCARÍSTICO
a. La Eucaristía: alimento que da fuerza para el camino
En la Eucaristía, como lo afirma el Concilio Vaticano II, los
cristianos encontramos la fuente y la cumbre de todo cuanto somos.
En esta hora providente, el Señor nos invita a contemplar nuestra
realidad y a levantar nuestros ojos a lo alto, para recuperar las
esperanzas y el ánimo de lucha contra todo lo que nos aleja de Dios.
El Señor nos exhorta como al Profeta Elías: "Levántate y come,
porque el camino es demasiado largo para ti" (IRe 19,7). En el
sacramento de la Eucaristía encontramos el alimento que nos da las
fuerzas para luchar contra el pecado y el desaliento, la desidia y
la falta de esperanza.
El camino es aún demasiado largo y sin este alimento no podríamos
resistir las pruebas, las dificultades y sufrimiento que se nos
presentan en la vida diaria.
b. Comunión:
El año Eucarístico nos ha venido invitando a una renovación en el
espíritu de comunión, en la reconciliación y el amor fraterno, en la
solidaridad y en el espíritu misionero. Esto va más alla de un
simple evento, de un encuentro celebrativo. Busca una profundización
en lo más intimo de nuestra vida interior y eclesial. Así pues, la
celebración de este año eucarístico es para nosotros una fuerte
llamada a la unidad y la comunión de toda la Iglesia en Nicaragua, a
una vuelta a las raíces de la fe cristiana que ha hecho fecundar
nuestras comunidades.
[00039-04.05] [IN033] [Texto original: español]
- S. Em. R. Mons. Paul-André DUROCHER, Obispo de Alexandria-Cornwall
(CANADÁ)
La cruz de Cristo, formada por un tronco y por un viga recuerda las
dos dimensiones de la muerte salvífica de Cristo: vertical, la
glorificación del Padre; horizontal, la salvación de la humanidad.
La cruz invita a la comunidad cristiana a unirse a Cristo de acuerdo
a estas dos dimensiones -la alabanza al Padre y la oración por el
mundo - transformando la Eucaristía en una acción litúrgica
doxológica y misionera, al mismo tiempo. En nuestro mundo
contemporáneo, buscamos antes que nada la realización personal y las
satisfacciones inmediatas. En tal contexto cultural, se corre el
riesgo de reducir la Eucaristía a la mera dimensión de las propias
necesidades y deseos. Es necesario entonces desarrollar estas
dimensiones doxológica y misionera dedicándonos con esmero al arte
de oficiar, poniendo especial atención en las posibilidades de
alabanza y de apertura hacia el mundo ya presentes en el corazón de
la liturgia, con la libertad de desarrollar nuevas fórmulas de
oración, nuevos prefacios o un nuevo rito de despedida. Todo esto
con la intención de poner en práctica en la celebración lo que la
cruz en el asta ya simboliza.
[00042-04.02] [INO39] [Texto original: francés]
- S. Em. R. Card. Javier LOZANO BARRAGÁN, Presidente del Pontificio
Consejo para el Apostolado para los Operadores Sanitarios (CIUDAD
DEL VATICANO)
La Eucaristía recibida como Viático nos da la contemporaneidad con
el acontecimiento salvífico en el momento de la muerte. Significa
así vida, comunión y eternidad. Como vida, nuestra muerte se une en
el Viático a la muerte y resurrección de Cristo. Así completamos en
nuestro cuerpo lo que falta a la pasión de Cristo y entramos en su
gloriosa resurrección. Nuestra vida se torna mérito por los méritos
de Cristo, gracias al Espíritu Santo que da mérito a la virtud y nos
entrega el gozo perenne. Como comunión, por el Viático la muerte
deja de ser soledad y se convierte en la máxima compañía: nos da la
transparencia de nosotros mismos, nos une a Cristo centro del
Universo y así con todo el Universo, nos abre a la compañía de toda
la Iglesia por la comunión de los santos; nos une con la Santísima
Virgen María, con todos los santos, con todos los miembros de la
Iglesia. Por el Viático llegamos al momento de la recapitulación de
todas las cosas en Cristo. Vencemos la soledad. La soledad en la
muerte va en razón inversa de la fe en el Viático. Como eternidad,
por el Viático vencemos la movilidad del deseo en la plenitud del
amor trinitario del que participamos al tener a Cristo como el gozo
perenne de llegar a la plenitud de la participación de la vida
divina.
[00044-04.04] [IN043] [Texto original: español]
- S. Em. R. Mons. Geraldo LYRIO ROCHA, Arzobispo de Vitória da
Conquista (BRASIL)
Hay celebraciones de la Santa Misa que se transmiten por televisión
y que, en algunos lugares, despiertan serias y graves
preocupaciones. Sería de máxima conveniencia que, acerca de estas
cuestiones, se recordara que en la liturgia celebramos el Misterio
Pascual. Por parte de todos debe existir respeto y fidelidad a
cuanto establece el Magisterio de la Iglesia sobre la celebración de
la Santa Misa y el Culto Eucarístico, a fin de que se eviten
desviaciones y abusos, sobre todo en las transmisiones televisivas.
Quienes asisten a la Misa por TV deben ser estimulados para
participar en la celebración de la asamblea litúrgica. Que toda
celebración tenga siempre un tono orante para que transparente la
dimensión de sacralidad del misterio celebrado. Que se dé valor a
los símbolos litúrgicos, se cuide la expresión artística del espacio
de la celebración, de los objetos, de las vestimentas litúrgicas. El
canto y la música deben estar de acuerdo con la índole propia de la
celebración, el tiempo litúrgico y los momentos de celebración.
[00045-04.03] [INO44] [Texto original: italiano]
- S. Em. R. Mons. Pedro Ricardo BARRETO JIMENO, S.I., Arzobispo de
Huancayo (PERÚ)
En el mundo actual hay angustia y decepción ante el fracaso de las
esperanzas humanas, ligadas al medio ambiente y a la pobreza extrema
porque "Dios ha sido desterrado de la vida pública", por eso "la
crisis ecológica, no solo es un problema científico y técnico es
también y principalmente ético y moral”. La convicción de la Iglesia
es que "la tecnología que contamina, también puede descontaminar; la
producción que acumula, también puede distribuir equitativamente, a
condición de que prevalezca la ética del respeto a la vida, a la
dignidad del hombre y a los derechos de las generaciones humanas
presentes y futuras".
El cambio climático presenta una amenaza seria para la paz mundial.
Es un auténtico “signo de los tiempos” que nos exige una conversión
ecológica. Y la Iglesia tiene una gran responsabilidad en este campo
espiritual. En este contexto, "la Eucaristía, siendo la cumbre a la
cual tiende toda la creación, es también la respuesta a la
preocupación del mundo contemporáneo por el equilibrio ecológico".
Como "fruto de la tierra", el pan y el vino representan la creación
que nos es confiada por nuestro Creador. Por ello la Eucaristía
tiene una relación directa con la vida y la esperanza de la
humanidad y debe ser una preocupación constante de la Iglesia y
señal de autenticidad Eucarística."No sólo las personas humanas,
sino la creación entera... espera la recapitulación de todas las
cosas, también las de la tierra, en Cristo”. Como “fruto del
trabajo" de la persona humana, En muchas partes del mundo, como es
el caso del territorio de la Arquidiócesis de Huancayo (Perú), el
aire, la tierra y la Cuenca del río Mantaro están seriamente
afectados por la contaminación. La Eucaristía nos compromete a
trabajar para que el pan y el vino sean fruto "de la tierra fértil,
pura e incontaminada”. Para ello es necesario hacer cada vez más
visible la "comunión" en el Colegio Episcopal, reunido bajo el
Vicario de Cristo y la "colegialidad afectiva y efectiva", de la
cual se deriva la solicitud de nosotros los Obispos por las otras
Iglesias particulares y por la Iglesia universal...", incentivando
la participación de los laicos.
La fe en Cristo resucitado hace que la Eucaristía sea "un proyecto
de solidaridad” para compartir los bienes con los más pobres" y
vivir la espiritualidad eucarística en la Iglesia.
[00046-04.03] [IN046] [Texto original: español]
- S. Em. R. Card. Jorge Arturo MEDINA ESTÉVEZ, Prefecto emérito de
la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los
Sacramentos (CIUDAD DEL VATICANO)
Los tres aspectos de la Eucaristía, Sacrificio, presencia real y
Comunión sacramenta1 no son realidades yuxtapuestas, sino que se
articulan de modo que la realidad matriz es la sacrificia1. La
presencia real da su plena dimensión al Sacrificio eucarístico y la
S. Comunión es la participación en el sacrificio. No puede separarse
ninguna de estas realidades de las otras dos y su conjunto apunta a
que toda la vida cristiana esté consagrada a la gloria de Dios.
Intimamente unida a la naturaleza sacrificia1 está la dimensión
propiciatoria de la celebración eucarística, tanto en favor de los
vivos como de los difuntos. La liturgia exequia1 mira, ante todo, al
sufragio por el alma del difunto y es un abuso transformar la
homilía exequia1 en un elogio de la persona fallecida.
[00022-04.02] [IN002] [Texto original: español]
- S. Em. R. Card. Cormac MURPHY-O'CONNOR, Arzobispo de Westminster,
Presidente de la Conferencia Episcopal (GRAN BRETAÑA (INGLATERRA Y
GALES)
Abrigo la sincera esperanza de que nuestro debate se concentre sobre
las implicaciones de la Eucaristía en la comunidad eclesial y su
misión en el mundo. La Relación Final del Sínodo de 1985 eligió como
título: Ecclesia sub Verbo Dei celebrans mysteria Christi pro salute
mundi. En este título encontramos, vinculadas, las cuatro
componentes fundamentales del Concilio Vaticano II.
Al hacer referencia al Sínodo Extraordinario de 1985 quise indicar
muy explícitamente uno de los mayores resultados obtenidos gracias
al mismo, es decir, el concentrarse sobre koinonia/comunión -
Ecclesiologia communionis.
Estoy convencido de que una recuperación de la teología y de la
eclesiología de koinonia en sus diversos aspectos es en verdad fruto
de la presencia del Espíritu del Cristo Resucitado en su Iglesia y
que esto constituye un tema de inmenso valor ecuménico.
Es esencial que la relación profunda entre comunión/koinonia y
Eucaristía llegue a ser una característica central de nuestras
discusiones y de cada documento que se produzca en esta asamblea. No
podemos reducir nuestras reflexiones durante este Sínodo a la
limitada discusión de normas prácticas o de indicaciones
catequísticas, por importantes que fuesen.
Este Sínodo sobre la Eucaristía nos lleva al corazón de todo lo que
el Concilio Vaticano II ha tratado de decir sobre la Iglesia, sobre
el mundo y sobre los destinos de toda la historia humana en el
misterio de la Santísima Trinidad.
[00023-04.02] [IN003] [Texto original: inglés]
- S. Em. R. Mons. Gerald William WIESNER, O.M.I., Obispo de Prince
George (CANADÁ)
En la Carta Apostólica Novo Millennio Ineunte, el Papa Juan Pablo II
indica la celebración del Año Santo de 2000 como una oportunidad
para la Iglesia de analizar hasta qué punto se ha renovado a la luz
de las enseñanzas del Concilio Vaticano II.
El Concilio pide clara y repetidamente la participación plena,
consciente y activa de los fieles en la celebración de la liturgia.
Esta calidad de participación se pide tanto por la naturaleza misma
de la liturgia, como en virtud del bautismo.
El sacerdocio real, conferido a los fieles a través del sacramento
del bautismo, les exige que ofrezcan, y les da la posibilidad para
que lo hagan, la Víctima divina al Padre, y que se ofrezcan a sí
mismos junto con la Víctima divina.
Como se indica en el Instrumentum Laboris, muchos no tienen una
correcta comprensión de la Eucaristía y, por tanto, no consiguen
participar adecuadamente. Esta breve intervención quiere ser un
esfuerzo para subrayar y afrontar esa cuestión.
[00031-04.03] [IN021] [Texto original: inglés]
- S. Em. R. Card. Justin Francis RIGALI, Arzobispo de Philadelphia
(ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA)
Hablar de “la Eucaristía, misterio de la fe” (nº 28) es hablar
también de “la Eucaristía: misterio del amor Trinitario”. Es lo
mismo cuando se habla del Sacrificio de Jesús (nº 37).
Al hablar de la relación de Jesús con el Padre en la comunión de la
Santísima Trinidad, nosotros hallamos la más profunda explicación de
la Eucaristía, especialmente como sacrificio, un sacrificio renovado
en la Eucaristía.
El amor de Cristo hacia nosotros y el amor del Padre que envió a Su
Hijo al mundo para redimirnos, nos explican en gran medida la
Eucaristía. Otros dos aspectos del amor de Dios son, sin embargo,
aún más fundamentales para una comprensión de la Eucaristía y de
todo el sufrimiento de Cristo por nosotros en el Calvario. La
Eucaristía fluye directamente del amor del Hijo de Dios por el
Padre, en respuesta al amor eterno con el que Él es amado por el
Padre en el Espíritu Santo.
La proclamación más grande de Jesús fue el amor que el Padre siente
por Él y el amor que Él siente por el Padre. Jesús dijo “”El Padre
ama al Hijo” (Jn 3,35; 5,20). “El Padre me ama” (Jn 10,17). “Yo amo
al Padre” (Jn 14,31).
El sacrificio de Jesús está motivado por Su amor por el Padre y Su
obediencia hacia el Padre. El Calvario y la Eucaristía, que repite y
renueva el Calvario, expresan el intercambio de amor entre el Padre
y el Hijo en el Espíritu Santo. La Resurrección es la respuesta de
amor del Padre al sacrificio de Cristo y la más grande proclamación
de Su amor eterno hacia Su Hijo. Como el misterio de la fe, la
Eucaristía es, sobre todo, el misterio del amor Trinitario.
[00035-04.03] [IN028] [Texto original: inglés]
- S. Em. R. Mons. Clément FECTEAU, Obispo de
Sainte-Anne-de-la-Pocatière (CANADÁ)
Con razón el documento sometido al estudio de la presente asamblea
del Sínodo recomienda que se insista en que Cristo Jesús está
realmente presente en el Sacramento de la Eucaristía.
En el número 38 de la Instrumentum Laboris se invita a la presente
asamblea Sinodal a que afirme de nuevo que «la presencia permanente
y sustancial del Señor en el Sacramento no es tipológica o
metafórica ».
En este sentido es justo que se pida «explicar la teología de la
consagración » para facilitar el diálogo ecuménico, así como para
facilitar su comprensión a los propios católicos. También sería
oportuno pedirle a los especialistas que desarrollen un lenguaje más
adecuado para la catequesis de este gran misterio.
Con frecuencia se observa que la Eucaristía se considera algo
estático, cuando, más bien, se trata de una realidad dinámica. La
Eucaristía no es sólo la persona de Cristo - no solamente presente
-,
sino una acción constante y permanente de sacrificio aunque se
presente bajo la forma de memorial.
Es de esperar que los especialistas sugieran también un nuevo
lenguaje sobre este aspecto de manera que los pastores, los
catequistas y los fieles lleguen a comprender más profunda y
auténticamente la presencia del Señor en la Eucaristía.
El acto de adoración, es decir, la actitud interior de la adoración,
constituye el lugar donde culmina la expresión de la fe ante la
presencia del Señor en el Santísimo Sacramento. Sería necesario, sin
embargo, evitar la interpretación de esta afirmación ya que las
celebraciones de la adoración, fuera del contexto de la misa, no
representan una expresión de fe más grande que ésta.
Esperamos que en esta asamblea sinodal se profundice en el tema de
la Adoración Eucaristía, con el compromiso de renovar esta práctica,
explicando su sentido y ofreciendo textos y oraciones adecuados para
apoyar a las personas que no tienen todavía la costumbre de la
oración espontánea.
[00040-04.06] [IN034] [Texto original: francés]
- S. Em. R. Card. Miguel OBANDO BRAVO, S.D.B., Arzobispo Emérito de
Managua (NICARAGUA)
Jesús nos enseña que la ley fundamental de la perfección humana, y
por tanto, de la transformación del mundo, es el mandamiento nuevo
del amor.
El comportamiento de la persona es plenamente humano cuando nace el
amor y está ordenado al amor. Esta verdad vale también en el ámbito
social: es necesario que los cristianos sean testigos profundamente
convencidos y sepan mostrar, con sus vidas, que el amor es la única
fuerza que puede conducir a la perfección personal y social y mover
la historia hacia el bien.
Para plasmar una sociedad más humana, más digna de la persona, es
necesario revalorizar el amor en la vida social -a nivel político,
económico, cultural-, haciéndolo la norma constante y suprema de la
acción.
Sólo la caridad puede cambiar completamente al hombre. Semejante
cambio no significa anular la dimensión terrena en una
espiritualidad des encarnada. Quien piensa conformarse a la virtud
sobrenatural del amor sin tener en cuenta su correspondiente
fundamento natural, que incluye los deberes de la justicia, se
engaña a sí mismo. La caridad representa el mayor mandamiento
social. Respeta al otro y sus derechos.
Pero la caridad tampoco se puede agotar e la dimensión terrena de
las relaciones humanas y sociales, porque toda su eficacia deriva de
la referencia a Dios.
No se puede .hablar Eucaristía sin fraternidad. Al menos sin una
actitud de apertura, una voluntad de unión y entrega mutua.
En la celebración Eucarística, se acumulan elementos de fraternidad
(el Padrenuestro, el gesto de la paz, la fracción del mismo pan).
Es, sencillamente, querer subrayar el aspecto "horizontal" de
nuestra comunión.
[00041-04.04] [IN038] [Texto original: español]
- S. Em. R. Mons. Peter KANG U-IL, Obispo de Cheju (COREA)
La razón por la cual hoy día se olvida la belleza, la luz y el valor
de la Eucaristía no depende sólo del hecho de que no sigamos las
normas, sino que más bien se debe a la secularización de la cultura
moderna, materialista y hedonista. Toda la sociedad está influida
por estas imágenes y, con el paso del tiempo, el pueblo en general
se vuelve indiferente al “misterio”.
Por lo que se refiere a la Iglesia en Corea, la participación de los
niños en la Eucaristía desciende drásticamente con el aumento de la
edad. Los niños que no van a Misa dicen que es porque la Misa es
demasiado tediosa y poco interesante. Lo afirman también los
adultos, y como la encuentran muy aburrida, no se sienten motivados
a participar. Nuestra prioridad, por tanto, debe ser la de motivar e
incrementar en el corazón de los católicos el deseo y el anhelo de
participar en la Eucaristía.
Hasta ahora, no se ha creado una relación personal demasiado
profunda entre los católicos en el ámbito de la estructura
parroquial. Pero en los últimos años los fieles asiáticos han ido
construyendo un sentido de comunión con sus hermanos y hermanas en
la fe, gracias a las Small Christian Communities (Pequeñas
Comunidades Cristianas). Las personas que tienen experiencia de este
sentido de comunión con el prójimo están más preparadas para
profundizar su sentido de comunión en el contexto de la Eucaristía.
Desde este punto de vista, la animación de las Pequeñas Comunidades
Cristianas representa un instrumento excelente para ayudar a los
fieles a comprender más profundamente el valor de la Eucaristía y a
participar más plenamente en su celebración.
Para transmitir al pueblo moderno el misterio eucarístico, no es
suficiente aplicar estrictamente las normas y los reglamentos
relativos a la celebración del Sacramento. Por nuestra parte,
nosotros Obispos tenemos que buscar más activamente vías que
faciliten a los católicos de hoy la experiencia del valor auténtico
de la Eucaristía, de la plena participación en ella, y de la alegría
que infunde.
[00043-04.05] [IN042] [Texto original: inglés]
- S. Em. R. Mons. José Trinidad GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, Obispo titular
de Menefessi, Obispo auxiliar de Guadalajara (MÉXICO)
La justicia unida a la caridad a las que nos urge la Eucaristía nos
proyectan a un amor activo, concreto y eficaz con cada ser humano
que no debe faltar en nuestro estilo eclesial de vida cristiana y en
nuestros programas de pastoral. Porque, si verdaderamente hemos
partido de la contemplación del Cristo eucarístico, "tenemos que
saberlo descubrir, sobre todo, en el rostro de aquellos con los que
Él mismo ha querido identificarse, cuando dijo 'he tenido hambre y
me habéis dado de comer'....(Mí. 25;" 35-36). Esta página evangélica
no es una simple invitación a la caridad: es una página de
cristología, que ilumina el misterio de Cristo. Sobre esta página la
Iglesia comprueba su fidelidad como Esposa de Cristo, no menos que
sobre el ámbito de la ortodoxia", declaró Su Santidad Juan Pablo II
(Novo Millennio Ineunte, 49).
El presente Sínodo nos ofrece una ocasión magnífica para hacer
efectivo el compromiso eucarístico en el gozo de proclamar que,
sobre todo, en la Eucaristía, "El Salvador, encarnado en el seno de
María, hace veinte siglos, continúa ofreciéndose a la humanidad como
fuente de vida divina" (Tertio Millennio Adveniente, 55), y para
recordamos que ofrecer, de verdad, el sacrificio de Cristo implica
continuar este mismo sacrificio en una vida de entrega a los demás.
Así, pues, Jesús, Pan de vida, nos impulsa a trabajar para que no
falte a nadie y a ninguna nación ese pan que todavía falta a muchos:
- El pan de paz y de justicia, allí donde hay guerras y no se
respetan los derechos del hombre, de la familia y de los pueblos.
- El pan de la Palabra de Dios, allí donde todavía Cristo, Pan de
Vida, no ha sido anunciado y los hombres están privados del alimento
y de la bebida que sacia el hambre y la sed del espíritu.
- El Pan de la verdadera libertad, allí donde no tiene vigencia
todavía una justa libertad religiosa para profesar y proclamar
abiertamente la propia religión.
- El Pan de la fraternidad, donde no se reconoce y practica el
sentido de la comunión universal en la paz y la concordia.
- El pan de la unidad, especialmente entre los cristianos, todavía
divididos, pero en camino de participar del mismo Pan y del mismo
cáliz, en orden a dar testimonio de unidad, a fin de que el mundo
crea.
[00047-04.04] [IN005] [Texto original: español]
- S. Em. R. Card. Telesphore Placidus TOPPO, Arzobispo de Ranchi
(INDIA)
La Iglesia local del territorio tribal del interior de la India,
cuenta actualmente más de dos millones de fieles, representando
indudablemente una de las historias más bellas sobre los éxitos de
la misión de la Iglesia católica. En sólo treinta años, la
Archidiócesis de Ranchi ha creado 12 diócesis, ordenando 23 obispos,
centenares de sacerdotes y millares de religiosos. Atribuyo todo
este dinamismo y crecimiento a nuestra devoción especial en la
Eucaristía. Ésta forma nuestra propia‘identidad’. Desde que los
grupos étnicos han recibido el Evangelio, la ‘presencia real’ del
Señor resucitado en la Eucaristía les ha hecho libres, les ha
ofrecido la salvación, transformándoles en una ‘nueva creación’ en
Cristo.
Por tanto, deseo llamar la atención de este Sínodo sobre el “aspecto
salvífico”de la Eucaristía, y compartir con ustedes lo que la fe
cristiana ha hecho por nosotros. Antes que nada existe la realidad
del amor de Dios, simbolizada - en la tradición católica - por la
imagen del Sagrado Corazón que nos conduce directamente al Misterio
Pascual y a la Eucaristía (cfr. Jn 19, 34).
Es ésta la realidad de la ‘anamnesis’, es decir, que la fe de la
Iglesia hace que el Misterio Pascual de nuestro Salvador Jesucristo
esté espiritualmente presente entre los fieles. Esto nos lo ha
enseñado nuestro fundador, el misionero Constant Lievens. Más
recientemente, nuestro amado Papa de venerada memoria Juan Pablo II,
junto a la Beata Madre Teresa de Calcuta, han destacado esta
realidad de participación en la Eucaristía. Actualmente, los
cristianos de nuestros territorios tribales del interior tienen
puesta toda su confianza en el hecho de que la muerte salvífica y la
resurrección de Jesús ha despojado de su fuerza a los principados y
las potestades del mundo, y ha destruido su poder (cfr. Col 2,
14-15). En esta experiencia de fe de nuestro pueblo, la Eucaristía
ha realizado un cambio ejemplar alejándolo de los sacrificios de
sangre de un tiempo, con el cual se trataba de aplacar a los
llamados “espíritus malignos”, orientándolo hacia la nueva y eterna
alianza establecida por Jesucristo.
Además, existe la realidad de la “admirabile Commercium”, a través
de la cual “participamos de la divinidad de Cristo que ha sido
humillado para compartir nuestra humanidad”. Esta realidad no
implica simplemente la salvación, sino un “maravilloso intercambio”,
es decir una trasformación en “herederos de Dios” y “co-herederos
con Jesucristo”. Por esto, los fieles han sido verdaderamente
liberados de todos los vínculos y han recibido la “libertad de los
hijos de Dios”.
Este Sínodo providencial debe guiar a todos los cristianos para que
participen de la Eucaristía con una nueva intensidad y profundidad
de fe. ¡Que la intercesión de María, “Mujer de la Eucaristía”, nos
conceda la salvación constante del mundo, la verdadera liberación y
la abundancia de la vida gracias a su Hijo, Jesucristo, Pan de vida!
[00051-04.06] [IN047] [Texto original: inglés]
- S. Em. R. Card. James Francis STAFFORD, Penitenciario Mayor
(CIUDAD DEL VATICANO)
Mis reflexiones se basan en el misterio pascual celebrado en la
Eucaristía. Por mi servicio a la Iglesia como Penitenciario Mayor y,
por lo tanto, por mi experiencia en la actividad de la Penitenciaría
Apostólica, querría ante todo subrayar la importancia actual del
nexo entre Eucaristía y Penitencia.
1. Toda la vida y la misión de la Iglesia deriva en su razón de ser
y su vigor de la Eucaristía y está totalmente orientada a hacer
presente en la historia de la humanidad la eficacia salvífica del
misterio de la muerte y resurrección de Cristo. Al cumplir el
mandato de Cristo ("Haced esto en recuerdo mío" [Lc 22,19]), la
Iglesia se reconoce como el pueblo de los redimidos, de los
salvados, de los reconciliados con el Padre en la sangre del Hijo.
Al mismo tiempo la Iglesia se reconoce como el nuevo pueblo de Dios,
peregrino que experimenta las tentaciones y las insidias del camino,
y también la infidelidad de sus miembros. De ello deriva una
constante exigencia de conversión y una necesidad permanente de
reconciliación.
2. La vida cristiana, por tanto, es auténtica cuando se vive en
actitud de continua conversión personal y comunitaria, que tiene su
expresión más alta en el signo de la reconciliación sacramentale.
Renovar la alianza de amistad con Dios no es sólo una decisión
íntima del cristiano penitente, sino que requiere un signo
reconocido por y en la comunidad eclesial, en la persona del
ministro, porque el pecado ha roto el vínculo de amistad con el
Señor y con la Iglesia. La participación en el banquete eucarístico
con los hermanos comporta, como condición ineludible, un signo
público de reconciliación.
3. Concluyo mi intervención con una recomendación: es de esperar que
cada diócesis cuente con la presencia del canónigo penitenciario o
al menos con un sacerdote que desempeñe la misma función, tal como
está previsto en el canon 508 del Codex Juris Canonici. Son ellos
los que pueden ayudar a los confesores en su delicado ministerio e
instruirlos sobre sus eventuales recursos a la Penitenciaría
Apostólica. Es un servicio precioso a favor de la serenidad de la
conciencia de muchos fieles, como testimonia el trabajo cotidiano de
la misma Penitenciaría Apostólica.
[00052-04.06] [IN049] [Texto original: italiano]
- Revmo. P. Mark R. FRANCIS, C.S.V., Superior General de los
Clérigos de San Viatore
Quisiera comentar el artículo 8 de la Instrumentum Laboris ya que
refleja una de las debilidades que veo en el enfoque de todo el
documento, debilidades tanto teológicas como pastorales. Al subrayar
la importancia de la adoración de Cristo en sus dos elementos
eucarísticos, el documento parece atribuir la misma importancia a la
celebración litúrgica en sí y a la expresión de piedad popular hacia
la Eucaristía. Esto parece conducirnos a algunas afirmaciones
restrictivas. Por ejemplo, en el artículo 8 se puede leer que la
presencia de Cristo «constituye el fundamento del sacramento». Éste
es un modo incompleto y pobre de entender la finalidad de la
Eucaristía. Se trata aquí de la res sacramenti o res tantum de la
teología sacramental escolástica del Concilio de Trento que, como
fuente autorizada, la ha descrito de manera mucho más exhaustiva
como comunión del creyente con Cristo y como prueba de la gloria
futura. Cristo está realmente presente en la Eucaristía no sólo por
estar presente, sino por tener un efecto de transformación en el
creyente. Este hecho está subrayado en muchas oraciones que según el
Misal Romano se hacen después de la comunión. Esto constituye una
parte importante del redescubierto fundamento neumatológico de la
Eucaristía en el Rito Latino, anunciado por la epiclesis de la
comunión de las “nuevas” oraciones Eucarísticas: por ejemplo, la
Oración III: “Spiritu eius Sancto repléti, unum corpus et unus
spiritus inveniamur in Christo”.
Considero que el documento debería poner mayor énfasis en la
enseñanza eucarística tradicional de la Iglesia: la adoración del
Santísimo Sacramento procede de la misma Misa y a ésta vuelve a
conducir. Las palabras puestas al principio de los praenotanda de
los Ritos de la Santa Comunión y Adoración de la Eucaristía fuera de
la Misa (Eucharistiae Sacramentum) habrían podido ser evocadas
útilmente: “Finalidad primaria y originaria de la conservación de la
Eucaristía fuera de la misa es la administración del viático;
finalidades secundarias son la distribución de la comunión y la
adoración de nuestro Señor Jesucristo, presente en el sacramento”
(ES 5). Esto también es coherente con el modo en el cual el Concilio
de Trento afrontó la Adoración Eucarística fuera de la Misa: la
Eucaristía fue instituida por Cristo... “ut sumatur” para que
pudiera ser recibida; en segundo lugar, que ésta sea justa y
oportunamente adorada en el sacramento conservado en el tabernáculo
(Cfr. Sessio XIII, Caput V).
Esto no significa, de ninguna manera, negar el valor de la
exposición de la Eucaristía y otras prácticas eucarísticas populares
de la Iglesia Latina. Simplemente, considero que sea necesario un
mayor reconocimiento de la acción de la Eucaristía, una acción que
es, como afirma el Sacrosanctum Concilium, “Attamen Liturgia est
culmen ad quod actio Ecclesiae tendit et simul fons unde omnis eius
virtus emanat” (SC 14).
Al enfatizar el momento de la celebración de la Eucaristía, tanto en
la Liturgia de la Palabra como en la Liturgia Eucarística, me parece
que se podría reforzar otro punto débil del documento, es decir, la
falta de atención real a las modalidades prácticas con las cuales
mejorar lo que el IL llama la ars celebrandi (52). Si el Sínodo
quisiera tener un efecto positivo en la vida Eucarística del
creyente, es necesario que en la instrucción de los seminarios y en
los programas de educación permanente para sacerdotes y diáconos, se
dé mayor importancia a los instrumentos prácticos que sirven para
preparar e impulsar una mejor comprensión de las Sagradas Escrituras
en los sacerdotes, a preparar homilías que proclamen verdaderamente
la Buena Noticia y a cultivar un estilo eficaz en la celebración.
Por ejemplo ¿cuántos de nuestros seminarios se dedican a los
problemas prácticos de la predicación y del modo de presidir la
liturgia? Como Superior General, al revisar la formación de los
seminarios de mis candidatos al sacerdocio en los catorce países en
los que realiza actividades mi comunidad, mi impresión es que se les
transmite poco sobre la homilía o la forma de presidir las
liturgias. Indudablemente hay factores sociológicos y de otro tipo
que se oponen a la participación de los fieles cristianos en la
Misa. Pero, en muchos países, más que atribuirle fácilmente la culpa
del bajo porcentaje de quien asiste a Misa a la falta de fe de
nuestros católicos y a la secularización de la sociedad, tenemos que
reconocer con tristeza que ello se debe más bien al producto de una
mala predicación, asociada a celebraciones eucarísticas poco
preparadas y realizadas mediocremente que, con frecuencia, aleja a
las personas válidas de la Iglesia.
[00053-04.04] [IN055] [Texto original: inglés]
- S. Em. R. Mons. Laurent MONSENGWO PASINYA, Arzobispo de Kisangani,
Presidente de la Conferencia Episcopal (REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL
CONGO)
Hablo en nombre de la Conferencia episcopal nacional del Congo
(CENCO).
Mi intervención trata de los efectos espirituales y las
implicaciones sociales de la Eucaristía (Instrumentum Laboris, nº 11
y 79).
1. En un país como el nuestro, la República Democrática del Congo,
donde desde hace nueve años el pueblo empobrecido vive los horrores
de una guerra injusta e inútil, la Eucaristía, celebrada siempre
tanto en una atmósfera de fiesta y de alegría, como con la
preocupación de la inculturación, constituye para los fieles:
-un hogar ardiente de caridad, donde se aprende el valor
incomparable de la vida y el precio inestimable del amor de Aquél
que ama tanto la vida, que opta libremente por la muerte, para dar
la vida en abundancia (cf. Jn 10, 10).
-un lugar donde se edifica continuamente la Iglesia-familia de Dios,
sacramento de unidad y de fraternidad, de perdón, de reconciliación
y de paz (cf. SCEAM, Carta pastoral “Cristo es nuestra Paz (Ef
2,14)”, Accra, 2001);
- una fuente inagotable de consuelo, de confortación y de
resistencia en las pruebas y sufrimientos asociados a la Cruz y a la
Resurrección de Cristo (cf. 2 Tm 2,11-12a);
- una escuela de humildad colectiva, donde en cuanto pueblo, se
experimenta el misterio pascual de purificación a través de la
sumisión y la humillación: vía principal hacia la resurrección y la
elevación tanto espiritual como material.
2. Por lo que se refiere a la Eucaristía, la teología enseña que los
efectos espirituales de la Eucaristía en la vida de los fieles son
la incorporación a Cristo y la concorporación entre los miembros de
su cuerpo, también llamada koinonia: “La copa de bendición que
bendecimos, ¿no es acaso comunión con la sangre de Cristo? Y el pan
que partimos, ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo? Porque aun
siendo muchos, un solo pan y un solo cuerpo somos: pues todos
participamos de un solo pan” (1Co 10, 16-17; cf. Ecclesia de
Eucharistia, nº 22-24; Instr. Laboris nº 11). Esta es la gracia
sacramental propia de la Eucaristía.
3. Por otro lado, en la celebración eucarística, decimos: “Bendito
eres tú, Señor Dios del universo que nos das el pan, fruto de la
tierra y del trabajo del hombre”... “que nos das este vino, fruto de
la vid y del trabajo del hombre” (Ofertorio). Es decir, la
Eucaristía recapitula la riqueza y la pobreza del mundo, pobreza que
subraya con fuerza la pobreza de las especies eucarísticas. La
Eucaristía “hace que todo tenga a Cristo por cabeza” (cf. Ef 1,10),
toda la humanidad en su productividad y en su pobreza, es decir, el
mundo de los ricos y el de los pobres. Así pues, la recapitulación
(anakephalaiôsis) de la economía de la salvación implica la de la
humanidad-familia en su vida cotidiana y social. Es la salvación
integral y la liberación verdadera en Cristo, centro y cumbre de la
Historia, Alfa y Omega.
4. Es por eso que la Eucaristía cotidiana tiene que convertirse para
los discípulos de Cristo en
una invitación apremiante a construir un mundo más fraternal y más
unido, más justo y solidario. En particular, y aprovechando los
beneficios de la Eucaristía cotidiana, la Iglesia tiene que invitar
a los expertos en economía y finanzas, como también a los cristianos
que toman decisiones geopolíticas, a trabajar incesantemente para
instaurar un nuevo orden económico mundial, en el cual la
solidaridad y la repartición deben superar el aspecto humanitario, a
menudo vinculado a intereses políticos, para pasar a ser una
dimensión intrínseca al mismo sistema. De esta forma, la
cancelación, muy apreciada, de la deuda exterior de los países más
pobres, iniciativa de los más afortunados, reclama, a su vez, un
examen más profundo de nuevos mecanismos capaces de evitar desde
ahora a esos mismos países endeudamientos de esa entidad.
[00065-04.06] [IN057] [Texto original: francés]
♦ AVISOS
● BRIEFING PARA LOS GRUPOS LINGUÍSTICOS
● POOL PARA EL AULA DEL SÍNODO
● BOLETÍN
● BRIEFING PARA LOS GRUPOS LINGÜÍSTICOS
El segundo briefing para los grupos lingüísticos tendrá lugar el
miércoles 5 de octubre de 2005 a las 13:10 (en los lugares de los
briefing y con los responsables de prensa indicados en el Boletín nº
2).
Se recuerda a los operadores audiovisuales (cámaras y técnicos) que
tienen que dirigirse al Pontificio Consejo para las Comunicaciones
Sociales para conseguir el permiso de acceso (muy retringido)
● POOL PARA EL AULA DEL SÍNODO
El tercer “pool” para el Aula del Sínodo estará formado para la
oración de apertura de la Quinta Congregación General del miércoles
por la mañana, 5 de octubre de 2005.
En la Oficina de Información y Acreditación de la Oficina de Prensa
de la Santa Sede (en la entrada, a la derecha) se encuentran a
disposición de los redactores las listas de inscripción al pool.
Se recuerda a los operadores audiovisuales (cámaras y técnicos) y
fotógrafos que tienen que dirigirse al Pontificio Consejo para las
Comunicaciones Sociales para la participación al pool en el Aula del
Sínodo.
Se recuerda a los participantes del pool que tienen que estar a las
8:30 en el Sector de Prensa, montado en frente del Aula Pablo VI,
desde donde serán llamados para acceder al Aula del Sínodo,
acompañados por un oficial de la Oficina de Prensa de la Santa Sede
y del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales.
● BOLETÍN
El próximo Boletín nº 7, relativo a los trabajos de la Cuarta
Congregación General de la Asamblea General Ordinaria del Sínodo de
los Obispos de esta tarde, estará a disposición de los periodistas
acreditados mañana, miércoles 5 de octubre de 2005, tras la apertura
de la Oficina de Prensa de la Santa Sede.
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