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08 - 08.10.2008
RESUMEN
-CÍRCULOS
MENORES - PRIMERA SESIÓN (MIÉRCOLES, 8 DE OCTUBRE DE 2008 - POR LA
MAÑANA)
-QUINTA
CONGREGACIÓN GENERAL (MIÉRCOLES, 8 DE OCTUBRE DE 2008 - POR LA
TARDE)
-SANTA
MISA EN SUFRAGIO DEL DIFUNTO SUMO PONTÍFICE PÍO XII EN EL 50
ANIVERSARIO DE SU MUERTE
-AVISOS
CÍRCULOS MENORES - PRIMERA SESIÓN (MIÉRCOLES, 8 DE OCTUBRE DE 2008 -
POR LA MAÑANA)
Hoy, miércoles 8 de octubre de 2008, por la mañana, han comenzado
las sesiones de trabajo de los Círculos Menores de la XII Asamblea
General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, para la elección de los
Moderadores y de los Relatores de los Círculos Menores y para abrir
la discusión sobre el tema sinodal. Se hallaban presentes 239 Padres
Sinodales.
Los nombres de los Moderadores y de los Relatores de los Círculos
Menores elegidos, que ha dado a conocer el Secretario General del
Sínodo de los Obispos durante la Quinta Congregación General de esta
tarde, aparecen publicados en este Boletín.
QUINTA CONGREGACIÓN GENERAL (MIÉRCOLES, 8 DE OCTUBRE DE 2008 - POR
LA TARDE)
-
LISTA DE LOS MODERADORES Y RELATORES DE LOS CÍRCULOS MENORES
- INTERVENCIONES
EN EL AULA (CONTINUACIÓN)
A las 16:30 de hoy, miércoles 8 de octubre de 2008, con la oración
Adsumus, rezada por el Santo Padre, ha comenzado la Quinta
Congregación General, para la continuación de las intervenciones de
los Padres Sinodales en el aula sobre el tema sinodal La Palabra de
Dios en la vida y en la misión de la Iglesia.
Presidente Delegado de turno S.Em.R. Card. Odilo Pedro Scherer,
Arzobispo de São Paulo (Brasil).
LISTA DE LOS MODERADORES Y RELATORES DE LOS CÍRCULOS MENORES
Tras la apertura de la Quinta Congregación General el Secretario
General del Sínodo de los Obispos ha leído la Lista de los
Moderadores y Relatores de los Círculos Menores, elegidos en la
primera Sesión de esta mañana:
Moderadores
Anglicus A
- S. Em. R. Card. Polycarp PENGO, Arzobispo de Dar-es-Salaam,
Presidente del Symposium des Conférences Episcopales d'Afrique et de
Madagascar (S.C.E.A.M.) (TANZANIA)
Anglicus B- S. Em. R. Card. Francis Eugene GEORGE, O.M.I., Arzobispo
de Chicago, Presidente de la Conferencia Episcopal (ESTADOS UNIDOS
DE AMÉRICA)
Anglicus C
- S.E.R. Mons. Michael Ernest PUTNEY, Obispo de Townsville
(AUSTRALIA)
Gallicus A
- S. Em. R. Card. Jean-Louis TAURAN, Presidente del Pontificio
Consejo para el Diálogo Interreligioso (CIUDAD DEL VATICANO)
Gallicus B
- S. Em. R. Card. André VINGT-TROIS, Arzobispo de París, Presidente
de la Conferencia Episcopal (FRANCIA)
Gallicus C
- S. Em. R. Card. Philippe BARBARIN, Arzobispo de Lyon (FRANCIA)
Germanicus
- S.E.R. Mons. Gregor Maria HANKE, O.S.B., Obispo de Eichstätt (ALEMANIA)
Italicus A
- S. Em. R. Card. Angelo BAGNASCO, Arzobispo de Génova, Presidente
de la Conferencia Episcopal (ITALIA)
Italicus B
- S. Em. R. Card. Péter ERDŐ, Arzobispo de Esztergom-Budapest,
Presidente del Consejo de las Conferencias Episcopales Europeas (C.C.E.E.)
(HUNGRIA)
Hispanicus A
- S.E.R. Mons. Raymondo DAMASCENO ASSIS, Arzobispo de Aparecida,
Presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (C.E.L.AM.) (BRASIL)
Hispanicus B
- S.E.R. Mons. Manuel Hilario DE CÉSPEDES GARCÍA-MENOCAL, Obispo
de Matanzas (CUBA)
Hispanicus C
- S.E.R. Mons. Ricardo BLÁZQUEZ PÉREZ, Obispo de Bilbao (ESPAÑA)
Relatores
Anglicus A
- S.E.R. Mons. Mark Benedict COLERIDGE, Arzobispo de
Camberra-Goulburn (AUSTRALIA)
Anglicus B
- S.E.R. Mons. Gerald Frederick KICANAS, Obispo de Tucson,
Vicepresidente de la Conferencia Episcopal (ESTADOS UNIDOS DE
AMÉRICA)
Anglicus C
- S.E.R. Mons. Patrick Altham KELLY, Arzobispo de
Liverpool (GRAN BRETAÑA)
Gallicus A
- S.E.R. Mons. Fidèle AGBATCHI, Arzobispo de Parakou (BENÍN)
Gallicus B
- S.E.R. Mons. Joseph Luc André BOUCHARD, Obispo de Saint Paul en
Alberta (CANADÁ)
Gallicus C
- S.E.R. Mons. Pierre-Marie CARRÉ, Arzobispo de Albi (FRANCIA)
Germanicus
- S.E.R. Mons. Friedhelm HOFMANN, Obispo de Würzburg (ALEMANIA)
Hispanicus A
- Rev.do Julián CARRÓN, Presidente de la Fraternidad de Comunión y
Liberación (ESPAÑA)
Hispanicus B
- S.E.R. Mons. Freddy Antonio de Jesús BRETÓN MARTÍNEZ, Obispo de
Baní (REPÚBLICA DOMINICANA)
Hispanicus C
- S.E.R. Mons. Víctor Hugo PALMA PAÚL, Obispo de Escuintla
(GUATEMALA)
Italicus A
- S.E.R. Mons. Salvatore FISICHELLA, Obispo titular de Voghenza,
Presidente de la Academia Pontificia para la Vida; Rector Magnífico
de la Pontificia Universidad Lateranense (CIUDAD DEL VATICANO)
Italicus B
- S.E.R. Mons. Vincenzo PAGLIA, Obispo de Terni-Narni-Amelia,
Presidente de la Federación Bíblica Católica (ITALIA)
INTERVENCIONES EN EL AULA (CONTINUACIÓN)
En esta Quinta Congregación General han intervenido los siguientes
Padres:
-
S.E. R. Mons. Donald William WUERL, Arzobispo de Washington
(ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA)
-
S.E.R. Mons. Tomash PETA, Arzobispo de María Santisíma en Astana,
Presidente de la Conferencia Episcopal (KAZAJISTÁN)
-
S.E.R. Mons. Eduardo Porfirio PATIÑO LEAL, Obispo de Córdoba
(MÉXICO)
-
Rev.do Julián CARRÓN, Presidente de la Fraternidad de Comunión y
Liberación (ESPAÑA)
-
Revmo. P. Heinz Wilhelm STECKLING, O.M.I., Superior General de los
Misioneros Oblatos de María Inmaculada
-
S.E.R. Mons. Orlando ROMERO CABRERA, Obispo de Canelones
(URUGUAY)
-
S.E.R. Mons. Terrence Thomas PRENDERGAST, S.I., Arzobispo de
Ottawa (CANADÁ)
-
S.E.R. Mons. Félix LÁZARO MARTÍNEZ, Sch. P., Obispo de Ponce
(PUERTO RICO)
-
S. Em. R. Card. William Joseph LEVADA, Prefecto de la Congregación
para la Doctrina de la Fe (CIUDAD DEL VATICANO)
-
S. Em. R. Card. Zenon GROCHOLEWSKI, Prefecto de la Congregación para
la Educación Católica (CIUDAD DEL VATICANO)
-
S.E.R. Mons. Colin David CAMPBELL, Obispo de Dunedin (NUEVA
ZELANDA)
-
S.E.R. Mons. Peter William INGHAM, Obispo de Wollongong,
Presidente de la "Federation of Catholic Bishops'Conferences of
Oceania" (F.C.B.C.O.) (AUSTRALIA)
-
S.E.R. Mons. Oswald Georg HIRMER, Obispo de Umtata (SUDÁFRICA)
-
S.E.R. Mons. Oscar Mario BROWN JIMÉNEZ, Obispo de Santiago de
Veraguas (PANAMÁ)
-
S.E.R. Mons. Peter LIU CHENG-CHUNG, Obispo de Kaohsiung (CHINA)
A continuación damos los resúmenes de las intervenciones:
-
S. Em. R. Mons. Donald William WUERL, Arzobispo de Washington (ESTADOS
UNIDOS DE AMÉRICA)
Durante una liturgia celebrada para unas 50.000 personas
aproximadamente, reunidas en el National Park de Washington, Usted,
Santo Padre, nos habló de la necesidad de comprender nuestro tiempo
a la luz del primer Pentecostés y como una expresión viva de éste.
En estas reflexiones, quisiera hacer referencia a la oportunidad que
nos ofrecen nuestras homilías y el trabajo de catequesis, para
renovar el sentido de unión con Cristo y con su Palabra en el seno
de la Iglesia.
Hoy día, el contexto en el cual se desarrolla la mayor parte de
nuestra predicación, al menos en mi experiencia, se caracteriza por
una visión marcadamente secular y materialista en la que la persona
es considerada más como un individuo aislado que como un miembro
integrado a una comunidad. Esta autoafirmación individualista sumada
a un conocimiento mínimo de la Palabra de Dios que es proclamada en
la iglesia, constituye un desafío para nosotros que tratamos
proclamar la revelación de Dios - la verdad revelada.
La homilía nos ofrece la oportunidad de abrir con mayor plenitud los
corazones de nuestros fieles a la Palabra de Dios, de manera tal que
el contexto y los contenidos de la fe se integren a las reflexiones
sobre determinados pasajes de la Escritura de una liturgia
particular. Veinte siglos de meditación sobre la Palabra de Dios
nutren el contenido de nuestra proclamación de fe. Nosotros
predicamos la Palabra de Dios y su significado en las circunstancias
de nuestro tiempo y comprometemos a nuestra gente a poseer una
apreciación más profunda de la Palabra como respuesta a los
problemas de hoy.
La liturgia es, al mismo tiempo, un acto de culto y un momento de
pedagogía. El ciclo trienal del Leccionario, en su presentación de
las Escrituras, nos ofrece la extraordinaria oportunidad de unirnos
al Catecismo de la Iglesia Católica, rica gracias a un bagaje de dos
mil años de meditaciones bíblicas. Ambos textos, el Leccionario y el
Catecismo de la Iglesia Católica deberían ser considerados en su
relación recíproca.
La tarea consiste en ayudar a nuestros fieles a comprender que
forman parte de la Iglesia, una comunidad visible que es también
comunión espiritual. La homilía litúrgica representa la mayor
oportunidad para nuestros fieles de encontrar la persona viva de
Cristo en el ámbito de un auténtico contexto eclesial y comunitario.
La integración de elementos del Catecismo de la Iglesia Católica a
las lecturas del Leccionario nos permite demostrar de qué modo la
Palabra de Dios es capaz de animar nuestra vida personal y
comunitaria con Cristo y, al mismo tiempo, articular la fe de la
iglesia, enriquecida desde hace dos mil años de manera inmensurable
por la tradición viva. De esta manera la homilía ayuda a los fieles
a comprender más plenamente la Palabra de Dios, justamente porque es
proclamada e interpretada en el contexto concreto, es decir, a la
luz de la tradición litúrgica, doctrinal y moral de la Iglesia misma.
La comprensión del contexto eclesial de la revelación de Dios ayuda
a aquellos que escuchan la palabra de Dios no solamente a reafirmar
el significado de la Palabra sino también a la fidelidad y a la
adhesión al cuerpo de Cristo, la Iglesia.
Lo que quiero decir con esta intervención es simplemente que, dadas
las oportunidades que nos ofrecen nuestras homilías y nuestra
instrucción religiosa, deberíamos ver el Catecismo de la Iglesia
Católica como un recurso de gran riqueza. Ese compendio de fe es un
instrumento que permite a sacerdotes y catequistas presentar
proficuamente la Palabra de Dios en la riqueza y en la profundidad
de su contexto eclesial. Gracias
[00073-04.06] [IN056] [Texto original: inglés]
-
S.E.R. Mons. Tomash PETA, Arzobispo de María Santisíma en Astana,
Presidente de la Conferencia Episcopal (KAZAJISTÁN)
En el capítulo III de la primera parte del Documento de trabajo de
nuestro Sínodo, hay un bellísimo texto dedicado a la Beata Virgen
María: “María, modelo de recepción de la Palabra para el creyente”.
Este texto no es sólo un añadido devoto. En mi opinión trata unos
puntos fundamentales relacionados con la Palabra de Dios.
Por una parte, María aparece como el mejor ejemplo de recepción de
la Palabra de Dios, de la apertura de un corazón humano a la Palabra
de Dios.
Por la otra, ella misma, con su profunda y completa unión con Jesús
- el “Verbo encarnado” - representa un maravilloso comentario a la
Palabra de Dios.
Podemos incluso decir que su vida es la “clave para comprender la
Biblia”. A la luz de su existencia, nosotros podemos leer toda la
Biblia y comprender mejor los misterios de Cristo y de la Iglesia:
sí, el plan total de salvación de Dios. El Documento de trabajo
subraya que el Santo Rosario es una “forma simple y universal de
escucha y oración de la Palabra”. Estoy convencido de que es
importante en nuestro tiempo recordar y promover esta forma de
oración porque es el camino para llegar a María, ella, que
comprendió y se unió a la Palabra de Dios más que ningún otro.
En nuestro país, Kazakistán, en Asia central, una innumerable
cantidad de católicos, deportados a esta región, no tuvieron durante
decenios la posibilidad de acceder a los sacerdotes, iglesias,
Biblias o sacramentos (excepto el bautismo de los hijos que ellos
mismos administraban), pero tenían el Rosario. Gracias a la oración
del Santo Rosario consiguieron conservar la fe, la comprensión de
las verdades fundamentales de la religión católica, la dignidad y la
esperanza en tiempos mejores. Después de decenios, la biznieta de
unos deportados ha escrito en un himno religioso las siguientes
palabras:
“María, en la estepa del Kazakistán has abierto la puerta para mí,has
venido a mi encuentro con el Rosario,O beatísima, beatísima
beatísima e santísima”.
María, en cuanto “clave para comprender la Palabra de Dios”
representa un auxilio no sólo en el trabajo pastoral bíblico o para
el desarrollo de la devoción personal, sino también en todas las
áreas relacionadas con la Palabra de Dios y con la Biblia.
El tema de nuestro Sínodo “La Palabra de Dios en la vida y en la
misión de la Iglesia” no puede ser meditado profundamente sin María.La
Madre de Dios - y Madre de la Iglesia - nos enseña a escuchar y a
recibir la Palabra de Dios, a vivir según ésta, y también a
proclamarla con valor en toda su plenitud, sin caer en pactos con el
“mundo común”.
[00067-04.04] [IN059] [Texto original: inglés]
-
S.E.R. Mons. Eduardo Porfirio PATIÑO LEAL, Obispo de Córdoba
(MÉXICO)
Hoy asume un particular relieve ayudar a comprender la justa
relación entre Revelación pública y constitutiva del Credo cristiano
y las revelaciones privadas, discerniendo la pertinencia de éstas a
la fe genuina. (Lineamenta 8). Ejemplos iluminadores son la
Encíclica Haurietis Aquas, de S.S. Pío XII; y la nota explicativa
del entonces Cardenal Ratzinger, en torno al 3° Secreto de Fátima.
Reconocemos con gratitud 105 frutos espirituales que Dios ha
concedido a la Iglesia, por la mediación de estas experiencias
religiosas.
El número 7 del Instrumentum Laboris constata que frecuentemente la
experiencia religiosa actual es “más emotiva que convencida, a causa
del escaso conocimiento de la doctrina”: se está tendiendo más bien
hacia lo subjetivo y al gusto por hacerse una religión al modo
propio de cada persona. Gente sencilla y de buena voluntad es
atraída por supuestas manifestaciones, pero, a veces se convierten
en grupos religiosos aislados en el interior de la Iglesia Católica.
que propagan devociones y líneas de espiritualidad cuyo origen se
remite a “mensajes o revelaciones privadas”, que deben valorarse con
cautela y deben en todo caso impulsar a la Revelación Pública
integral en la Tradición viva de la Iglesia. Se propone reafirmar la
doctrina de la Dei Verbum 4 y el Catecismo de la Iglesia Católica
66-67, y la recomendación a los pastores de encauzar oportunamente
estas experiencias religiosas, con criterios actualizados al
ambiente de movilidad y globalización que vivimos.
[00083-04.03] [IN065] [Texto original: español]
-
Rev.do Julián CARRÓN, Presidente de la Fraternidad de Comunión y
Liberación (ESPAÑA)
La interpretación de la Biblia es una de las preocupaciones más
sentidas hoy por la Iglesia. El núcleo del desafío que plantea la
interpretación moderna de la Sagrada Escritura ya había sido
identificado años atrás por el entonces cardenal Ratzinger: “¿Cómo
puedo alcanzar una comprensión que no esté fundada en el arbitrio de
mis presupuestos, una comprensión que me permita verdaderamente
entender el mensaje del texto, dándome algo que no venga de mi mismo?
Con respecto a esta dificultad, el Magisterio reciente de la Iglesia
nos ofrece algunos elementos para salir de cualquier posible
reducción.
Fue mérito del ConcilioVaticano II el haber recuperado un concepto
de revelación como acontecimiento de Dios en la historia. De hecho,
la Dei Verbum permite comprender la revelación como el
acontecimiento de la autocomunicación de la Trinidad en el Hijo
“mediador y plenitud de toda la revelación “ (DV 2). Es Cristo quien
“con su total presencia y manifestación personal, con palabras y
obras, señales y milagros, y, sobre todo, con su muerte y
resurrección gloriosa de entre los muertos; (y) finalmente, con el
envío del Espíritu de verdad, completa la revelación” (DV 4).
Este acontecimiento no pertenece solamente al pasado, a un momento
en el tiempo y en el espacio, sino que permanece presente en la
historia, transmitiéndose a través de toda la vida de la Iglesia que
lo acoge. De hecho, “la contemporaneidad de Cristo respecto al
hombre de cada época se realiza en el cuerpo vivo de la Iglesia” (VS
25; cf. FR 11).
La encíclica Fides e Ratio caracteriza el impacto que la verdad
revelada provoca en el hombre que la encuentra según un dúplice
impulso: a) dilatar la razón para adecuarla al objeto; b)
facilitarle la acogida de su sentido mas profundo. En vez de
mortificar a la razón y a la libertad del hombre, la revelación
permite desarrollarlas al máximo de su condición original.
La experiencia del encuentro con Cristo presente en la tradición
viva de la Iglesia es un acontecimiento y se convierte, por tanto,
en el factor determinante de la interpretación del texto bíblico. Es
el único modo de entrar en sintonía con la experiencia testimoniada
por el texto de la Escritura. En efecto, “ el justo conocimiento del
texto bíblico es accesible sólo a quien tiene una afinidad vivida
con aquello de lo que el texto habla”(PCB 70)
San Agustín lo resumía icásticamente: “In manibus nostris sunt
codices, in oculis nostris facta”.
[00093-04.06] [IN072] [Texto original: italiano]
-
Revmo. P. Heinz Wilhelm STECKLING, O.M.I., Superior General de los
Misioneros Oblatos de María Inmaculada
Es conveniente que recordemos que “Palabra de Dios” es más que un
sinónimo de Sagrada Escritura. Dios se nos revela de muchos modos,
no sólo a través de la Biblia. Pero nosotros ¿oímos hablar a Dios?
¿De verdad descubrimos “las chispas de la Palabra” en la cultura
humana, en el diálogo inter-religioso, en la historia de nuestra
vida?
Muchos ejemplos positivos de la escucha de la voz de Dios, tanto en
la escritura como en la vida, nos los dan los fundadores de los
institutos religiosos. La Biblia les educó a escuchar, dándoles el
vocabulario y la gramática para comprender el lenguaje de Dios. Por
esto fueron capaces de escuchar la Palabra de Dios en modos nuevos,
como, por ejemplo, hizo mi fundador, San Eugenio Mazenod, en medio
de la confusión de la Francia post-revolucionaria.
¿Cuál es, pues, la relación entre la Palabra de Dios bíblica y la
extra-bíblica? Se podría afirmar que la Biblia es un curso de lengua
en el que aprendemos a escuchar. Sin embargo, la Escritura se
quedaría en letra muerta si transcurriéramos toda nuestra vida en la
escuela sin salir para escuchar la voz de Dios en el mundo que nos
rodea. Establecer un contacto con las riquezas de la Biblia puede
servir - se podría decir así - como “curso básico de lengua” para
escuchar mejor y obedecer hoy a las muchas palabras de Dios y a su
consejo en la vida personal de cada uno y en el mundo que nos rodea.
La Palabra eterna del Padre esparce sus semillas más extensamente de
cuánto está contenido en la Biblia. Que su palabra pueda ser oída y
escuchada en todas partes; no sólo en la Escritura, sino también en
las múltiples voces que resuenan en la creación y en nuestra vida
cotidiana, para que se haga Su voluntad y venga Su Reino.
[00095-04.03] [IN073] [Texto original: inglés]
-
S.E.R. Mons. Orlando ROMERO CABRERA, Obispo de Canelones
(URUGUAY)
1. Dios sale a nuestro encuentro en su Palabra, como Jesús que va a
casa de Marta y María.
En la Biblia la Iglesia no sólo lee la Palabra de Dios, sino que
Dios sale a su encuentro como el Dios de la Palabra.
2. La actitud ante Dios que habla es la escucha. La Iglesia es
discípula que escucha a los pies del Maestro y debe ser maestra de
la escucha.
En el testimonio de la propia escucha de la Palabra de Dios, que
habla en lenguaje humano, la Iglesia se hace maestra de la escucha,
en el mismo Espíritu en que la Palabra fue inspirada (DV 12).
3. La Palabra de Dios debe ser inspiradora de toda la vida y
Pastoral, por lo que proponemos la Animación Bíblica de la Pastoral.La
Palabra no es un elemento más en la Vida y Pastoral de la Iglesia,
sino que constituye una transversal que las sustenta y dinamiza.
4. En esta clave de Animación Bíblica de la Pastoral, el camino de
la Lectio Divina, se muestra como lugar privilegiado para que la
palabra sea hecha vida en los discípulos.
[00094-04.04] [IN074] [Texto original: español]
-
S.E.R. Mons. Terrence Thomas PRENDERGAST, S.I., Arzobispo de
Ottawa (CANADÁ)
“Dificultades con el Antiguo Testamento”.El tema del nº17 del
Documento de trabajo trata de las dificultades que muchos católicos
encuentran con el Antiguo Testamento.
Propongo que el Sínodo analice la pérdida de confianza entre los
católicos hacia el hecho de que la Escritura comunique,
verdaderamente, la revelación de Dios; que también se reflexione
sobre cómo ello se debe a la influencia de los estudios bíblicos
modernos en la predicación, y que renueve la comprensión que la
Iglesia tiene del significado espiritual de la Escritura como un
remedio.
[00122-04.03] [IN079] [Texto original: inglés]
-
S.E.R. Mons. Félix LÁZARO MARTÍNEZ, Sch. P., Obispo de Ponce
(PUERTO RICO)
Hoy se hace necesario por su importancia, por el momento que vive la
Iglesia. la reflexión sobre la Palabra escrita. La Iglesia como
guardiana de tan preciado depósito tiene la tarea de conservarla,
transmitirla e interpretarla.
Para que los fieles tengan la oportunidad de leer y conocer la
Palabra escrita revelada y acudir a las Escrituras para su lectura y
oración, lo primero que se impone es que las Conferencias
Episcopales se responsabilicen de que haya ediciones reconocidas
aprobadas al alcance de todos los bolsillos.
Es claro que la Palabra de Dios se encuentra en la unidad de
Tradición y Escritura, interpretada auténticamente por el Magisterio.
Sin embargo, la dinámica entre Tradición y Escritura no ha sido
suficientemente ref1exionada.
La relación entre Escritura, Tradición y Magisterio se vería
enriquecida con una mutua compenetración entre Teología y exégesis.
Es el Pueblo de Dios quien sufre las consecuencias de la dicotomía
existente entre Teología y Exégesis. Sería de mucho beneficio si los
fieles comprendiesen la relación entre Escritura y Credo.
Importa vivir la espiritualidad que nace de la Palabra. La
espiritualidad de y en la Palabra conlleva la disposición del
espíritu para escuchar la Palabra (profeta Elías) y asimismo, para
responder en la fe; que el fiel sienta que Dios le habla y que él
puede responder. Ésa es la historia de los santos hombres y mujeres
de las Escrituras, y ésa es la historia de la Iglesia (Hb, 11,1-40).
Hay varias formas de hacerlo, como la Lectio divina, la Misa
dominical, el rezo del Oficio divino y la liturgia.
[00118-04.03] [IN097] [Texto original: español]
-
S. Em. R. Card. William Joseph LEVADA, Prefecto de la Congregación
para la Doctrina de la Fe (CIUDAD DEL VATICANO)
Una primera observación se refiere a la necesidad de aclarar la
relación entre la Biblia y la Iglesia. En la fides Ecclesiae tenemos
la comprensión correcta del Libro sagrado y la frecuentación amorosa
del Libro no puede sino favorecer un sentido eclesial de la fe.
Una segunda observación se refiere a la interpretación de las
Sagradas Escrituras, que no puede consistir solamente en un esfuerzo
científico individual, sino que tiene que ser siempre confrontada,
integrada y autenticada por la tradición viva de la Iglesia. Si bien
la interpretación de los textos bíblicos debiera valerse siempre de
la investigación científica de los exegetas, necesitará también una
hermenéutica que desarrolle el íntimo nexo entre Palabra de Dios y
la fe de la Iglesia, profesada en el Credo y expresada a lo largo de
los siglos en las enseñanzas doctrinales del Magisterio.
Come tercera observación querría señalar la estrecha relación que
existe entre Sagrada Escritura y ecumenismo. Se ha constatado que la
Biblia es verdaderamente un terreno de unidad. Al mismo tiempo no
podemos ignorar el hecho histórico de que a la raíz de las
divisiones entre los cristianos está precisamente la interpretación
controvertida de algunos textos bíblicos importantes y fundamentales.
Baste con pensar, en la antigüedad cristiana, en la crisis ariana y,
a comienzos de la edad moderna, en la reforma protestante. El Sínodo
deberá tener presente este aspecto ecuménico, puesto que la atención
que se da a la Palabra de Dios escrita es ciertamente un lazo muy
fuerte que acerca la Iglesia católica a las demás confesiones en una
búsqueda común.
Para concluir, como cuarta y última observación, querría hacer
referencia a la relación entre Sagrada Escritura y Liturgia. Es
bueno recordar cómo en la Liturgia, la narración bíblica se
convierte en evento de salvación actual.
[00121-04.03] [IN100] [Texto original: italiano]
-
S. Em. R. Card. Zenon GROCHOLEWSKI, Prefecto de la Congregación para
la Educación Católica (CIUDAD DEL VATICANO)
Me detengo a reflexionar sobre las diversas formas de enseñanza
superior eclesiástica en las que la Palabra de Dios tiene que
constituir la base para el conocimiento de todas las verdades de la
fe y la fuente de la vida.
1. Actualmente se multiplican los institutos de estudio, sobre todo
para laicos y personas consagradas, pero al mismo tiempo parece
aumentar la ignorancia religiosa. El reciente estudio, comisionado
por la Federación Bíblica Católica en 10 países europeos, ha
demostrado una ignorancia increíble de los fieles acerca de las
nociones elementares relativas a la Biblia, como: "¿Los Evangelios
son parte de la Biblia?", "¿Escribió Jesús los libros de la Biblia?",
"¿Quién, Moisés o Pablo, era un personaje del Antiguo Testamento?",
etc. Una tal ignorancia constituye un terreno fértil para las sectas.
De aquí algunas prevenciones que habría que considerar de manera
conjunta:
a. Nos esforzamos mucho, pero quizás no distribuimos nuestras
fuerzas de manera razonable en las diversas formas y grados de
enseñanza. El aumento de los institutos a menudo va en detrimento de
una enseñanza más difundida en la pastoral ordinaria. Disminuye el
número de sacerdotes, pero aumenta el número de los presbíteros que
se sienten llamados a ser profesores, devaluando el cuidado pastoral
ordinario, mientras que es precisamente de éste que trata
principalmente el Documento de trabajo. La Palabra de Dios va
dirigida a todos, está destinada a fructificar en todos. Somos
responsables también de una correcta economía en el uso de las
fuerzas de enseñanza que tenemos a nuestras disposición, para hacer
crecer y obrar eficazmente todo el Cuerpo Místico de Cristo. En esta
perspectiva, habría que favorecer y difundir cursos adecuados de
ciencias sagradas sin otorgar títulos académicos, pues serían más
fácilmente accesibles a un público más vasto.b. Se encarga a los
diversos Institutos de enseñanza superior de realizar cursos
monográficos, pero en detrimento de los conocimientos bíblicos,
dogmáticos y morales fundamentales. Ingenuamente, se dan por
supuestos estos conocimientos, que en cambio los estudiantes no
tienen y, por consiguiente, la formación intelectual, desde el punto
de vista religioso, no es orgánica ni coherente, ni fructífera; por
lo tanto, no prepara a realizar lo que postula el Documento de
trabajo en relación a la pastoral bíblica.
Es preciso atribuir importancia a las verdades fundamentales de fe,
enlazadas con la Palabra de Dios, porque determinan nuestra vida
cristiana, nuestra relación con el Señor, nuestra alegría cristiana.
2. Estoy muy contento - en relación a lo que acabo de decir - de que
en el Documento de trabajo se hayan puesto en evidencia elementos
que pertenecen a la metodología de los estudios y enseñanzas en
ciencias eclesiásticas, que en nuestros tiempos exigen mayor
atención para una correcta organización de la enseñanza: a. Una
clara distinción entre los que poseen el "munus docendi" en la
Iglesia y todos los demás que, de todos modos, tienen que ser
anunciadores de la Palabra de Dios; b. La importancia sustancial del
Magisterio, resaltada de manera perspicaz por la Dei Vebum 10, para
comprender, interpretar y enseñar la Palabra de Dios ; c. La
necesidad de la oración, de escuchar, de la fe, de la docilidad al
Espíritu Santo, para conocer el verdadero sentido
teológico-espiritual de la Palabra de Dios ; d. El primado del
testimonio del anuncio de la Palabra de Dios.
[00032-04.03] [IN006] [Texto original: italiano]
-
S.E.R. Mons. Colin David CAMPBELL, Obispo de Dunedin (NUEVA
ZELANDA)
Titulo: “El Evangelio: una carta de amor al mundo”
En la segunda parte del Documento de Trabajo, al comienzo del
capítulo cuarto (página 37) se describe la Palabra de la Escritura
como “una palabra que Dios dirige a cada uno personalmente, como una
carta en las concretas circunstancias de la vida”. Cuánto más lo es
entonces el Evangelio comunicado directamente por Jesús, Palabra de
Dios. Desde el punto de vista pastoral, debemos examinar de qué modo
Jesús realizó esto y, como pastores del pueblo de Dios, debemos
seguir su ejemplo. Debemos crear las condiciones necesarias de fe en
las cuales las personas logren escuchar esta “carta de amor”
dirigida a ellos. Y, como Iglesia, debemos promover mayores
ocasiones para que las personas escuchen, vean y experimenten la
Palabra para poder experimentar el amor de Dios. Las sugerencias que
surgen en consecuencia son que el Sínodo se pronuncie a favor de una
homilía en cada Misa (con asamblea), que busquemos formas visuales y
dramatizadas para ilustrar el Evangelio en la liturgia y que
contemplemos modalidades para llevar el Evangelio al mundo. Como
Iglesia debemos armonizar la verdad doctrinal con las imágenes de
las escrituras, para que las personas puedan, con mayor facilidad,
comprender la verdad del Reino en forma sencilla, clara y lineal.
[00033-04.02] [IN007] [Texto original: inglés]
-
S.E.R. Mons. Peter William INGHAM, Obispo de Wollongong,
Presidente de la "Federation of Catholic Bishops'Conferences of
Oceania" (F.C.B.C.O.) (AUSTRALIA)
Cuando los lectores proclaman la Sagrada Escritura en la Liturgia,
tienen que asegurarse de que la Palabra de Dios sea escuchada,
comprendida y, se espera, apreciada. El lector ejerce un ministerio
vital.Es una cortesía para con los que escuchan transmitir la
Palabra de Dios de tal manera que el mensaje de salvación pueda
crecer fuerte en sus corazones y sus mentes. La Palabra tiene que
ser fuerte ya en la vida de quien la proclama.
Muchos lectores leen demasiado deprisa para que la Palabra de Dios
pueda ser comprendida por el corazón y la mente de quien escucha.
Habría que dar a cada palabra y a cada frase su valor gramatical.
Respetando la puntuación, se puede modular la voz de manera que
añada interés a lo que se está proclamando.
Algunos lectores no proyectan su voz, no usan el micrófono de manera
eficaz.
La idea clave en una lectura bíblica puede escaparse o perderse por
la falta de énfasis de un lector que no comprende realmente el
contexto del pasaje.Una de las razones de una proclamación pobre
puede ser la falta de seguridad del lector frente a una asamblea.
Por este motivo, la práctica de la lectura en voz alta constituye un
ejercicio esencial.
Creo que habría que mejorar notablemente la proclamación de la
Palabra de Dios en la Liturgia, tanto por parte de los eclesiásticos
como de los laicos; de lo contrario, el impacto de “Dios que nos
habla” no será el que la Iglesia desea ni el que los fieles merecen.
[00034-04.03] [IN008] [Texto original: inglés]
-
S.E.R. Mons. Oswald Georg HIRMER, Obispo de Umtata (SUDÁFRICA)
El Evangelio compartido en siete pasos no es otro método de estudio
de la Biblia, sino la continuación de la liturgia de la Palabra de
la Eucaristía. Este modo de utilizar las Escrituras se ha revelado
como una clave para encontrar a Cristo en la Palabra de la Biblia.
En los grupos de estudio bíblico a menudo “hablamos de Jesús”,
mientras que mediante el Evangelio compartido en siete pasos
intentamos entrar “en contacto” con el Señor. Las pequeñas
comunidades cristianas y los grupos de vecinos usan los siete pasos
como base espiritual, uniendo la vida con la Palabra de Dios.
El secreto de los siete pasos reside en el hecho de que la Palabra
de la Biblia no se recibe como una mera información sobre Jesús,
sino como un signo sacramental de la presencia de Cristo entre
nosotros.
Resumiendo:
En el primer paso invitamos al Señor como hicieron los dos
discípulos en el camino de Emaús.
Los pasos segundo y tercero ayudan a los fieles a “sentarse” con
Jesús y a permanecer con él como hizo María de Betania.
Con el cuarto paso, en silencio, los fieles se dejan conmover por
Jesús con una Palabra que se ha convertido en importante para ellos.
Al silencio sigue la participación personal, sin predicar a los
demás o sin iniciar debates sobre cuestiones que podrían romper el
clima de oración. San Pablo es nuestro ejemplo de participación
personal: “Para mí la vida es Cristo”, dice por ejemplo en la Carta
a los Filipenses (Fil 1, 21).
En el sexto paso el grupo pregunta: “¿Qué quiere el Señor que
hagamos?”
El séptimo paso da a todos la posibilidad de rezar espontáneamente.
El Evangelio compartido en siete pasos, si se celebra bien, puede
renovar la fe en las parroquias y reavivar las comunidades de base
desde dentro. Puede convertirse en una escuela que enseñe a escuchar
profundamente la Palabra de Dios, una escuela para expresar la fe y
para reforzarse recíprocamente en la fe, una escuela para aprender
el arte del silencio y experimentar el misterio de la presencia de
Cristo entre nosotros.
El Evangelio compartido en siete pasos ayudará también a rezar mejor
en privado y a vivir la Eucaristía de un modo más profundo y
significativo.
[00036-04.03] [IN012] [Texto original: inglés]
-
S.E.R. Mons. Oscar Mario BROWN JIMÉNEZ, Obispo de Santiago de
Veraguas (PANAMÁ)
- En el número 35 del Instrumentum Laboris, se afrrma que este
sínodo, sobre La Palabra de Dios en la Vida y Misión de la Iglesia,
esta en relación de continuidad con el precedente, sobre La
Eucaristía, Fuente y Culmen de la Vida y Misión de la Iglesia.
En la exhortación apostó1ica Sacramentum Caritatis, fruto de aquel
sínodo, se nos recomienda vivamente destacar la unidad intrínseca
del rito de la santa misa. No se deben yuxtaponer las dos partes del
rito, la liturgia de la palabra y la liturgia de la eucaristía, se
dice, como si fuesen independientes una de otra, pues ambas están
íntimamente unidas entre sí, y forman un único acto de culto, al que
se suman la introducción y la conclusión (cf Sacramentum Caritatis,
4449). El LL. del presente sínodo reafrrma esta doctrina, cuando
sostiene que la unión íntima entre palabra y eucaristía está
arraigada en el testimonio de la Escritura, y aduce el testimonio de
los Padres de la Iglesia, corroborado por el Concilio Vaticano II.
Recordamos que la eucaristía es el memorial de la pascua del Senor.
En ella se hace presente, de manera incruenta, por las especies
sacramentales, el Único sacrificio de Cristo, realizado de manera
cruenta, una vez por todas, en el Calvario.
La liturgia de la eucaristía empieza con la plegaria eucarística,
que se abre con un prefacio, que presenta de manera sucinta el
misterio pascual del Senor, destacando algún aspecto concreto del
mismo. Crucial importancia reviste la epíclesis, cuando humildemente
pedimos a Dios que envíe su Espíritu sobre los dones presentados,
para que se conviertan, para nosotros, en el cuerpo y la sangre de
Jesucristo, nuestro Señor.
La acción del Espíritu en la liturgia de la eucaristía, como en la
liturgia de la palabra, es la que hace presente al Señor de la
pascua el Verbo de Dios, que se encarnó, padeció, murió y resucitó
para el perdón de los pecados y hacernos hijos adoptivos de Dios,
por el Espiritu.
En la liturgia de la palabra, como en la de la eucaristía, en la
misa, está realmente presente el Señor de la pascua en un diálogo en
el que Dios toma la iniciativa de dirigirse al hombre con su palabra
y éste le responde con fe, obediencia y conversión. Esta presencia
está latente en el Antiguo Testamento y patente en el Nuevo.
Las alianzas del A.T. son tipos y figuras de la Nueva Alianza,
pactada en el Espíritu, que se cumplirá en el misterio pascual de
Jesucristo, único mediador entre Dios y los hombres. Por eso
concluimos la oración eucarística con la gran doxología en que
glorificamos al Padre por el Hijo, en el Espíritu.
La obra de Lucas, su evangelio y el Libro de los Hechos de los
Apóstoles, es un excelente lugar teológico para estudiar nuestra
temática.
Concluimos notando que la relación entre la liturgia de la palabra y
la liturgia de la eucaristía, en la santa misa, esta mediada por la
acción del Espíritu, que hace presente al Señor de la pascua, en la
liturgia de la palabra, por medio de las oraciones, la Sagrada
Escritura la homilía, el símbolo de la fe y la oración de los fieles.
Pero el Señor también está presente en la liturgia de la eucaristía,
por la epíclesis, que convierte el pan y el vino en el cuerpo y la
sangre del Señor. Tal vez se pueda hablar de una doble epíclesis,
como en las iglesias orientales, una implícita, la de la liturgia de
la palabra, y la otra explícita, la de la liturgia de la eucaristía.
No se yuxtaponen. Su unidad intrínseca resulta de la presencia y la
accion en ambas del único Espíritu Santo, Señor y Dador de vida que
procede del Padre y del Hijo, y nos incorpora en el dinamismo de la
Santísima Trinidad. Toca al presidente de la celebración eucarística,
auténtico mistagogo, maestro del misterio, ayudar a la asamblea a
vivirlo
en toda su riqueza.
[00037-04.05] [IN016] [Texto original: español]
-
S. Em. R. Mons. Peter LIU CHENG-CHUNG, Obispo de Kaohsiung (CHINA)
La pregunta es:¿cómo hay que hacer para que el Kerygma y la
proclamación de la palabra viva de Dios sean más accesibles a los
fieles? ¿Cómo puede este Kerygma - este encuentro con la Palabra de
Dios- ser un dialogo auténtico entre Cristo y los fieles? La
respuesta está en reconocer al Espíritu Santo en esta proclamación
de la palabra viva de Dios. Es el Espíritu Santo quien confiere a
cada católico bautizado dones y carismas, que, a su vez, son
aportaciones a la Iglesia local.
Queremos invitar a los obispos y a los párrocos a que traten de
abrirse a estas realidades en la comunidad local de los fieles. Y es
en estas pequeñas comunidades a nivel parroquial donde la Palabra
proclamada puede transformarse en una entidad viva. Poco a poco, los
fieles de estas comunidades pueden rezar juntos la Liturgia de las
horas y llevar adelante las celebraciones comunitarias del
Sacramento de la Penitencia (con confesiones individuales). En este
contexto las Escrituras están íntimamente ligadas a la liturgia como
signo de Dios que dialoga con su pueblo especialmente en la
Eucaristía.
Sin embargo, para que todo ello pueda ser realizado, es necesario
impartir una catequesis práctica y concreta, guiada por la diócesis
local y con la colaboración del párroco, en una situación en la que
el espíritu de las Escrituras pueda ser interiorizado, probado y
protegido en las dificultades, así como reforzado entre los fieles y
quienes se preparan a la iniciación en la Iglesia.
[00039-04.05] [IN020] [Texto original: inglés]
Luego siguieron las intervenciones libres.
En esta Congregación general, que se ha concluido a las 19.00 con la
oración del Angelus Domini, se hallaban presentes 243 Padres.
SANTA MISA EN SUFRAGIO DEL DIFUNTO SUMO PONTÍFICE PÍO XII EN EL 50
ANIVERSARIO DE SU MUERTE
Mañana, jueves 9 de octubre de 2008, a las 11.30 horas, el Santo
Padre Benedicto XVI presidirá, en la Basílica Vaticana, la Santa
Misa en sufragio del difunto Sumo Pontífice Pío XII, en el 50º
aniversario de su muerte. Acompañará los ritos de introducción de la
Celebración Eucarística,
el canto de ingreso “In pace factus est locus eius, et in Sion
habitatio eius” (Su reposo está en la paz y su morada está en Sión)
.
Concelebrarán junto con el Santo Padre, los Señores Cardenales.
AVISOS
-BRIEFING PARA LOS
GRUPOS LINGÜÍSTICOS
-POOL PARA EL AULA DEL
SÍNODO
-BOLETÍN
-NOTICIARIO TELEFÓNICO
-HORARIO
DE APERTURA DE LA OFICINA DE PRENSA DE LA SANTA SEDE
BRIEFING PARA LOS
GRUPOS LINGÜÍSTICOS
El tercer briefing para los grupos lingüísticos tendrá lugar (en los
lugares del briefing y con los Encargados de Prensa indicados en el
Boletín nº 2) mañana jueves 9 de octubre de 2008 a las 13:10
aproximadamente, después de la Santa Misa en sufragio del difunto
Sumo Pontífice Pío XII en el 50 aniversario de su muerte.
Se recuerda a los operadores audiovisuales (cámaras y técnicos) que
tienen que dirigirse al Pontificio Consejo de las Comunicaciones
Sociales para el permiso de acceso (muy restringido).
POOL PARA EL AULA DEL SÍNODO
El segundo "pool" para el Aula del Sínodo estará formado para la
oración de apertura de la Sexta Congregación General de mañana por
la mañana, jueves 9 de octubre de 2008.
En la Oficina de Información y Acreditaciones de la Oficina de
Prensa de la Santa Sede (en la entrada, a la derecha) se encuentran
a disposición de los redactores las listas de inscripción al pool.
Se recuerda a los operadores audiovisuales (cámaras y técnicos) y
reporteros gráficos que se tienen que dirigir al Pontificio Consejo
para las Comunicaciones Sociales para la participación al pool para
el Aula del Sínodo.
Se recuerda a los participantes del pool que tienen que estar a las
8:30 en el Sector de Prensa montado fuera, en frente del Aula del
Sínodo, acompañados por un oficial de la Oficina de Prensa de la
Santa Sede y por uno del Pontificio Consejo para las Comunicaciones
Sociales.
BOLETÍN
El próximo Boletín nº 9, relativo a los trabajos de la Sexta
Congregación General de la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo
de los Obispos de mañana por la mañana jueves 9 de octubre de 2008,
estará a disposición de los periodistas acreditados al concluir la
Sexta Congregación General.
NOTICIARIO TELEFÓNICO
Durante el período sinodal estará en funcionamiento un noticiario
telefónico:
-+39-06-698.19 con el Boletín ordinario de la Oficina de Prensa de
la Santa Sede;
-+39-06-698.84051 con el Boletín del Sínodo de los Obispos de la
mañana;
-+39-06-698.84877 con el Boletín del Sínodo de los Obispos de la
tarde.
HORARIO DE APERTURA DE LA OFICINA DE PRENSA DE LA SANTA SEDE
La Oficina de Prensa de la Santa Sede, con ocasión de la XII
Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, estará abierta
según el siguiente horario:
-Hasta el sábado 11 de octubre: 9:00 - 16:00
-Domingo 12 de octubre: 9:30 - 13:00
-Lunes 13 de octubre y martes 14 de octubre: 9:00 - 16:00
-Miércoles 15 de octubre: 9:00 - 20:00
-Jueves 16 de octubre y viernes 17 de octubre: 9:00 - 16:00
-Sábado 18 de octubre: 9:00 - 19:00
-Domingo 19 de octubre: 10:00 - 13:00
-Del lunes 20 de octubre al sábado 25 de octubre: 9:00 - 16:00
-Domingo 26 de octubre: 9:00 - 13:00
El personal de la Oficina de Información y Acreditaciones estará a
disposición (en la entrada, a la derecha):
-Lunes-Viernes: 9:00 - 15:00
-Sábado: 9:00 - 14:00
Los eventuales cambios se comunicarán lo antes posible en el tablón
de anuncios de la Sala de periodistas de la Oficina de Prensa de la
Santa Sede, en el Boletín informativo de la Comisión para la
información de la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los
Obispos y en el área de Comunicaciones de servicio de la página
Internet de la Santa Sede.
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