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13 - 10.10.2008
RESUMEN
-
OCTAVA CONGREGACIÓN GENERAL (VIERNES 10 DE OCTUBRE DE 2008 - POR LA
MAÑANA)
- AVISOS
OCTAVA CONGREGACIÓN GENERAL (VIERNES 10 OCTUBRE DE
2008 -POR LA MAÑANA)
- INTERVENCIONES
EN EL AULA (CONTINUACIÓN)
A las 09.00 horas de hoy, viernes 10 de octubre de 2008, con la
presencia del Santo Padre, con el canto de la Hora Tertia, tuvo
lugar la Octava Congregación General que ha continuado con las
intervenciones de los Padres sinodales en el Aula sobre el tema
sinodal La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia.
Presidente Delegado de turno S.Em.R. Card. George PELL, Arzobispo de
Sydney (AUSTRALIA).
En esta Congregación General, que se ha concluido a las 12.30 horas,
estuvieron presentes 237 Padres.
INTERVENCIONES EN
EL AULA (CONTINUACIÓN)
A continuación, intervinieron los siguientes Padres:
-
S. Em. R. Card. Vinko PULJIĆ, Arzobispo de Vrhbosna, Sarajevo,
Presidente de la Conferencia Episcopal (BOSNIA-HERZEGOVINA)
-
S.E.R. Mons. Emmanuel FÉLÉMOU, Obispo de Kankan (GUINEA)
-
S.E.R. Mons. Joseph Mitsuaki TAKAMI, P.S.S., Arzobispo de
Nagasaki (JAPÓN)
-
S.E.R. Mons. Andrzej Wojciech SUSKI, Obispo de Toruń (POLONIA)
-
S.E.R. Mons. Ján BABJAK, S.I., Arzobispo Metropolitano de Prešov,
Prjašev para los católicos de rito bizantino, Presidente del Consejo
de la Iglesia Eslovaca (ESLOVAQUIA)
-
S.E.R. Mons. Santiago Jaime SILVA RETAMALES, Obispo titular de
Bela, Obispo auxiliar de Valparaíso (CHILE)
-
S. B. R. Grégoire III LAHAM, B.S., Patriarca de Antioquía de los
Greco-Melkitas, Jefe del Sínodo de la Iglesia Greco-Melkita Católica
(SIRIA)
-
S. B. R. Fouad TWAL, Patriarca de Jerusalén de los Latinos
(JERUSALÉN)
-
S.E.R. Mons. Anthony MUHERIA, Obispo de Embu (KENIA)
-
S.E.R. Mons. Víctor Hugo PALMA PAÚL, Obispo de Escuintla
(GUATEMALA)
-
S.E.R. Mons. Charles SORENG, S.I., Obispo de Hazaribag (INDIA)
-
S.E.R. Mons. Julio César TERÁN DUTARI, S.I., Obispo de Ibarra
(ECUADOR)
-
S.E.R. Mons. Pablo Virgilio S. DAVID, Obispo titular de
Guardialfiera, Obispo auxiliar de San Fernando (FILIPINAS)
-
S.E.R. Mons. György UDVARDY, Obispo titular de Marazane, Obispo
auxiliar de Esztergom-Budapest (HUNGRIA)
-
S.E.R. Mons. Charles Maung BO, S.D.B., Arzobispo de Yangon
(MYANMAR)
-
S.E.R. Mons. Vincenzo PAGLIA, Obispo de Terni-Narni-Amelia,
Presidente de la Federación Bíblica Católica (ITALIA)
-
S.E.R. Mons. Jabulani NXUMALO, O.M.I., Arzobispo de Bloemfontein
(SUDÁFRICA)
-
S.E.R. Mons. Jesús PÉREZ RODRÍGUEZ, O.F.M., Arzobispo de Sucre
(BOLIVIA)
-
S.E.R. Mons. Musie GHEBREGHIORGHIS, O.F.M. Cap., Obispo de
Emdeber (ETIOPIA)
-
S.E.R. Mons. Miguel Angel SEBASTIÁN MARTÍNEZ, M.C.C.I., Obispo de
Lai (CHAD)
-
S.E.R. Mons. Joseph Mukasa ZUZA, Obispo de Mzuzu (MALAWI)
-
S.E.R. Mons. Antons JUSTS, Obispo de Jelgava (LETONIA)
-
S.E.R. Mons. Néstor Rafael HERRERA HEREDIA, Obispo de Machala
(ECUADOR)
-
S.E.R. Mons. Eugène Lambert Adrian RIXEN, Obispo de Goiás
(BRASIL)
-
S.E.R. Mons. Patrick Altham KELLY, Arzobispo de Liverpool (GRAN
BRETAÑA)
-
S.E.R. Mons. Paolo PEZZI, F.S.C.B., Arzobispo de la Madre de Dios
en Moscú (FEDERACIÓN RUSA)
-
Revmo. P. Antonio PERNIA, S.V.D., Superior General de la Sociedad
del Verbo Divino
Damos seguidamente los resúmenes de las intervenciones:
-
S. Em. R. Card. Vinko PULJIĆ, Arzobispo de Vrhbosna, Sarajevo,
Presidente de la Conferencia Episcopal (BOSNIA-HERZEGOVINA)
Quisiera detenerme a reflexionar sobre el capítulo séptimo: "La
Palabra de Dios en los servicios y en la formación del pueblo de
Dios ". En el espíritu de la Constitución Lumen Gentium, aquí se
subraya con razón que "los fieles laicos comparten la misión
salvífica que el Padre ha confiado a su Hijo para la salvación de
todos los pueblos" (n. 51). Sostengo con todo mi corazón la idea de
que "el servicio de los laicos exige capacidades diversificadas, que
suponen una formación bíblica específica". Más adelante se enumeran
diversos grupos en el ámbito de las parroquias y las diócesis (los
enfermos, los soldados, los encarcelados, los nuevos movimientos y
las asociaciones). En este contexto el Documento de Trabajo recuerda
que "un medio privilegiado para el encuentro con Dios que nos habla
es la catequesis dentro de las familias, con la profundización de
alguna página bíblica y la preparación de la liturgia dominical".
Será "tarea de la familia de iniciar a los hijos en la Sagrada
Escritura con la narración de las grandes historias bíblicas,
especialmente de la vida de Jesús, y con la oración inspirada en los
Salmos u otros libros revelados".
La mayoría de nuestras familias tiene en casa al menos el Nuevo
Testamento, y muchos tienen también toda la Biblia.
En los países que salieron recientemente del régimen socialista, la
Iglesia tiene necesidad de fieles laicos que vivan intensamente el
Evangelio de Cristo en la familia y la sociedad, y que vuelvan a
participar en la misión de la comunidad eclesiástica.
La preparación familiar al Día del Señor podría ser un verdadero
kairos para ellos. Si hay algún movimiento específico aprobado por
los Pastores eclesiásticos, o bien Pastores aquí presentes que
tengan una experiencia positiva en este sentido, quisiera poder
enriquecerme con su experiencia.
Propongo, pues, que las sugerencias del n. 51 del Documento de
Trabajo que he mencionado aquí, al final de nuestra Asamblea se
formulen en Propositiones que pondremos a disposición del Santo
Padre para la Exhortación post-sinodal que se redactará después de
este Sínodo.
[00060-04.03] [IN051] [Texto original: italiano]
-
S.E.R. Mons. Emmanuel FÉLÉMOU, Obispo de Kankan (GUINEA)
El Sínodo de Obispos, dedicado a la reflexión sobre la Palabra de
Dios en la vida y en la misión de la Iglesia, constituye para cada
uno una gran ocasión de profundizar su unión con Jesucristo, Verbo
de Dios encarnado.De hecho, para revelar su proyecto de amor y dar a
conocer su voluntad última, Dios nos ha hablado a través de su Hijo.
La eficacia de esta Palabra revelada en Jesucristo reside en la
potencia divina que libera a los pueblos de sus imperfecciones en el
conocimiento de Dios, de sus miedos y de sus errores, de sus
incertidumbres y de sus titubeos. El amor de Dios es percibido por
las diferentes clases africanas como cumplimiento de su espera. Así,
en esta Revelación, que es plenitud, Eschaton de toda Revelación
divina, la cercanía de Jesucristo y la transformación positiva de
toda cultura mediante su Palabra, resta un punto de atracción y de
convicción para nuestros pueblos para dejar purificar sus propias
culturas, en particular su propia visión de la voluntad de Dios, de
la verdad en todo su esplendor: si el único Dios era ya conocido en
nuestras culturas, faltaba sin embargo esa claridad y esa perfección
en la cuales el amor no se debe vivir solamente con los hermanos de
sangre, sino con todos; esa claridad y esa perfección por la cual se
perdona al enemigo en vez de envenenarlo, cuando es necesario
mostrar el propio poder. No quiero decir que no existiese el perdón,
sino que esta realidad tenía la necesidad de la Palabra de Cristo,
de su conocimiento y de su ejemplo, para poder dar este rostro
único.
La Iglesia católica en Guinea había manifestado un interés
particular por este Sínodo, haciendo participar a todos los grupos
eclesiales en la reflexión sobre las Líneas de orientación, fase
preparatoria de estos trabajos. Hemos querido así que cada agente
pastoral - catequista, religioso, sacerdote, obispo - entrando en
una familia, pudiera preguntar: ¿han leído hoy un pasaje de la
Biblia y cuál es el mensaje que quieren vivir ahora?
De esta manera queremos insistir sobre la veneración por las
Sagradas Escrituras, realizando ceremonias de recibimiento y de
valorización de la Biblia en las familias reservándole un lugar
específico en el cual cada día sea leído y meditado un pasaje. Los
jóvenes tienen necesidad de escuchar a Jesucristo que les habla y
nosotros pastores debemos acompañarlos en los Campos Bíblicos, no
dirigiendo la formación sólo a grupo. Debemos mostrarles a través de
nuestras acciones cómo esta Palabra es el centro de nuestro actuar.
Y digamos que la iniciación a la Biblia corresponde a nuestras
iniciaciones africanas en las cuales nos ponemos a la escucha del
Maestro. Pero aquí solamente no se escucha, se vive del ejemplo de
aquél que nos habla, Jesucristo: visitar un enfermo que no es
necesariamente un pariente natural, perdonar al enemigo, hacer el
bien a quien me odia, amar gratuitamente en un mundo donde todo se
hace por interés. Pueda el Resucitado acompañarnos en nuestros
diversos caminos, nuevos Emaús, para ayudarnos a permanecer sus
testigos, a pesar de las pruebas de la vida.
[00100-04.04] [IN081] [Texto original: francés]
-
S.E.R. Mons. Joseph Mitsuaki TAKAMI, P.S.S., Arzobispo de
Nagasaki (JAPÓN)
El Sínodo se ocupa de muchos aspectos de la Biblia y debería
conducir y guiar al pueblo a una visión global, iluminándolo para
que comprenda lo siguiente: el lugar y la importancia de la Biblia
en la vida y la evangelización de la Iglesia; el vínculo entre el
Antiguo y el Nuevo Testamento, comprendiendo el significato de
pasajes difíciles del Antiguo Testamento; una clara explicación de
todas las Sagradas Escrituras con atención al desarrollo de la
revelación. La revelación, el magisterium, la fe, la relación
orgánica entre liturgia y Escritura son todos campos que es preciso
examinar. Es preciso promover el estudio de la hermenéutica de
manera adecuada (Introducción, n. 5).
En general, se puede afirmar que quienes intentan vivir una vida
cristiana no tienen suficientemente vivificada en sus corazones la
fuerza dinámica de la Sagrada Escritura: La Lectio Divina por sí
sola no basta. Es importante que comprendamos la Palabra de Dios, la
apliquemos a nuestra vida, la compartamos con los demás y la
pongamos en práctica a lo largo de nuestra existencia. Cuando leemos
la Palabra de Dios y comenzamos a comprender que actúa
verdaderamente en la vida de todos los días, nos damos cuenta de que
tenemos que comunicarlo a los demás. ¿En términos prácticos, qué
podemos hacer para que la Escritura impregne y anime la vida
cristiana de los fieles? Es preciso afrontar este tema
constantemente.
Por este motivo:
1. Esta Asamblea debería pedir al Santo Padre que “recomendara con
fuerza a todos los cristianos del mundo que leyeran, meditaran y
compartieran la Sagrada Escritura”, especialmente en la Exhortación
Apostólica post-sinodal.
2. Habría que publicar un libro en el que se explicaran con detalle
los actuales métodos para compartir la Biblia, acompañados por una
evaluación, de manera que la gente pudiese escoger entre ellos,
según sus condiciones de vida.
3. Un libro titulado “Sunday Gospel Readings with Lectio Divina Year
B: MARK, Advent 2008 - Christ the King 2009", escrito por Mons.
Anthony Abela como contribución a este Sínodo se publicará también
en japonés antes del Adviento de este año.
[00107-04.03] [IN086] [Texto original: inglés]
-
S.E.R. Mons. Andrzej Wojciech SUSKI, Obispo de Toruń (POLONIA)
Me refiero al capítulo V del nro. 34 del Documento de trabajo (IL),
donde se dice que “A todos los niveles de la vida eclesial es
necesario madurar la comprensión de la liturgia como lugar
privilegiado de la Palabra de Dios, que edifica la Iglesia”
Esta afirmación es fundamental por lo siguiente.
Parece ser pues que se debería precisar acerca de qué niveles de la
vida eclesial se trata. La palabra “comunidad” se repite con
frecuencia en el documento pero, en sí misma, es una palabra
ambigua. Se la puede considerar en el sentido de la comunidad
eclesial universal, de la comunidad diocesana y de la comunidad
parroquial como también de la comunidad religiosa o de las diversas
comunidades en el interior de la parroquia y de la diócesis.
Desde el punto de vista pastoral, la comunidad parroquial desempeña
un papel particular y pienso que se debería evidenciar de manera más
clara como el lugar privilegiado, donde la Palabra de Dios
proclamada a los fieles, meditada y confrontada con miles de
situaciones de vida cotidiana, da comienzo a la comunidad eclesial.
En la exhortación apostólica Catechesi tradendae, el Papa Juan Pablo
II afirma que “la comunidad parroquial debe seguir siendo la
animadora de la catequesis y su lugar privilegiado”... “Quiérase o
no, la parroquia sigue siendo una referencia importante para el
pueblo cristiano, incluso para los no practicantes” (n. 67) La
parroquia tiene motivaciones también teológicas. Según la enseñanza
pontificia, la parroquia “es una comunidad eucarística. Esto
significa que es una comunidad idónea para celebrar la Eucaristía,
en la que se encuentran la raíz viva de su edificación y el vínculo
sacramental de su existir en plena comunión con toda la Iglesia. Tal
idoneidad radica en el hecho de ser la parroquia una comunidad de fe
y una comunidad orgánica, es decir, constituida por los ministros
ordenados y por los demás cristianos, en la que el párroco -que
representa al Obispo diocesano[95]- es el vínculo jerárquico con
toda la Iglesia particular (ChL, 26)
[00111-04.03] [IN090] [Texto original: italiano]
-
S.E.R. Mons. Ján BABJAK, S.I., Arzobispo Metropolitano de Prešov,
Prjašev para los católicos de rito bizantino, Presidente del Consejo
de la Iglesia Eslovaca (ESLOVAQUIA)
La Palabra de Dios es verdadera y Dios obra en la vida del hombre y
de todas las Iglesias. En la Iglesia greco-católica en Eslovaquia es
testigo de esto la experiencia con la persecución en la segunda
mitad del siglo pasado y con el actual desarrollo de nuestra
Iglesia.
El poder totalitario trataba de destruir a nuestra Iglesia. Los
acontecimientos históricos lejanos en el tiempo y también recientes
confirman plenamente, en cambio, la validez de las palabras de
Jesucristo: “Por todo aquel que se declare por mí ante los hombres ,
yo también me declararé por el ante mi Padre que está en los cielos”
(Mt 10,32) Dios cumple estas palabras ya desde ahora, cuando somos
testigos del desarrollo de nuestra Iglesia. Agradecemos al Santo
Padre Benedicto XVI por el hecho que el 30 de enero de este año, ha
elevado a la Iglesia greco-católica que está en Eslovaquia, a
Iglesia metropolitana sui iuris con sede en Prešov. Por la gracia de
Dios tenemos un número suficiente de vocaciones sacerdotales (la
edad promedio de los sacerdotes en el servicio pastoral es de 41
años). Hemos abierto centros de formación para la familia y para la
juventud. Estos dones son los frutos del sufrimiento de nuestra
iglesia.
La proclamación de la Palabra de Dios en la Iglesia greco-católica
en Eslovaquia es ayudada por un rico aprovechamiento de la Palabra
de Dios en la liturgia Bizantina (además de las lecturas) no
solamente bajo la forma del uso difundido por los salmos sino
también en forma de paráfrasis del texto bíblico en la himnografía
litúrgica. La Palabra de Dios es comunicada a los fieles también en
forma de íconos, los cuales no son solamente una pura ilustración
del texto bíblico, sino más bien una “ventana al cielo” a través de
la cual se desarrolla el diálogo entre Dios y el hombre, entre el
hombre y Dios.
No obstante todas las actividades mencionadas, la escucha que hacen
los fieles de la Palabra de Dios se ve a menudo impedida por el
hecho ser influenciados por un fuerte relativismo secular. Otro
problema es que la catequesis pre bautismal es insuficiente para
hacer que los padres sean capaces de educar a sus hijos en la fe. Un
problema particular para la acogida de la Palabra de Dios en las
familias es la inmigración de muchos fieles, por motivos laborales,
sobre todo de los padres, hacia regiones alejadas o también hacia al
exterior.
[00116-04.03] [IN095] [Texto original: italiano]
-
S.E.R. Mons. Santiago Jaime SILVA RETAMALES, Obispo titular de
Bela, Obispo auxiliar de Valparaíso (CHILE)
Presentación de tres criterios para la lectura cristiana de la
Biblia que hay que tener en cuenta en virtud de la cultura de hoy.
Estos criterios son:
- La sed de Dios, por lo que necesitamos una “pastoral bíblica”
entendida como animación bíblica de la pastoral.
- La identidad de hijos de Dios, discípulos de Jesús y templos del
Espíritu, para lo que necesitamos una creciente espiritualidad
bíblica que haga experiencia del amor de Dios.
- La condición de “familia de Dios” que se reúne a reconocer su
identidad y a celebrar su condición de hijos de Dios y discípulos de
Jesús, disponiéndose a la misión. Su misma unidad es ya testimonio
misionero.
Estos criterios hay que plantearlos y, a la vez, resultan del
diálogo con la cultura y la condición del hombre de hoy. Todo lo
presentado brota de la Biblia, del encuentro de Jesús con sus dos
primeros discípulos según san Juan.
[00117-04.03] [IN096] [Texto original: español]
-
S. B. R. Grégoire III LAHAM, B.S., Patriarca de Antioquía de los
Greco-Melkitas, Jefe del Sínodo de la Iglesia Greco-Melkita Católica
(SIRIA)
La Palabra de Dios es el lugar privilegiado del encuentro y el
diálogo entre los hombres, en cuanto se convierte verdaderamente en
una Palabra para mí y para el otro; me invita al encuentro con Dios
y al encuentro con el hermano, necesita una epíclesis de manera que
pueda convertirse en la Palabra para el otro, para la sociedad y
para el mundo, adaptada a cualquier condición y cualquier
circunstancia de la vida.
El cristiano oriental vive su fe en primer lugar mediante la
liturgia, basada en la Eucaristía u orientada hacia ella, con un
contenido esencialmente escriturario. La mesa de la Palabra de Dios
y la mesa eucarística son inseparables. Así pues, la Palabra de Dios
es leída, meditada, predicada, celebrada y también escrita como
icono.
Durante la proclamación solemne del Evangelio, los niños y las
personas que sufren o están enfermas, apoyan su cabeza en el
Evangeliario para pedir la gracia que necesitan.
El día de Pascua, los fieles veneran el Libro del Evangelio y el
icono de la Resurrección, después se abrazan los unos a los otros,
porque la Palabra de Dios es Palabra de reconciliación.
En la ordenación episcopal, “el primer jerarca pone sobre la cabeza
del elegido su OMOPHORION, luego toma el venerable Evangelio, lo
abre y lo apoya al contrario sobre la cabeza y el cuello del
elegido” pidiéndole a Dios que fortalezca “a este elegido, juzgado
digno de llevar el yugo del Evangelio” para trabajar en su difusión.
Me gustaría poder compartir con vosotros la Palabra de Dios que nos
une. No debemos tener miedo de los versículos del Corán y que
nuestros hermanos musulmanes tampoco tengan miedo del Evangelio o la
Torá.
[00120-04.03] [IN099] [Texto original: francés]
-
S. B. R. Fouad TWAL, Patriarca de Jerusalén de los Latinos
(JERUSALÉN)
“Verbum caro hic factum est” (Jn 1, 14). Esta frase nos conduce
hasta el umbral del gran misterio de la Encarnación de la Palabra de
Dios en Tierra Santa, donde decidió poner “su Morada entre nosotros”
(Jn 1, 14).
En esta Tierra Santa “muchas veces y de muchas maneras habló Dios en
el pasado a nuestros Padres por medio de los Profetas. En estos
últimos tiempos, nos ha hablado por medio del Hijo” (Hb 1, 1-2). Por
último, en esta Tierra Santa el Espíritu Santo descendió sobre los
apóstoles y se cumplió lo que dice la Escritura “os lo enseñará todo
y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Jn 14, 26).
Por todas estas razones, el gesto de leer, estudiar y meditar la
Palabra de Dios recibe un valor y una fecundidad únicos cuando se
realiza en Tierra Santa, que conserva no sólo la historia, sino
también la geografía y la topografía de la salvación.
El conflicto entre Israel y Palestina comporta dificultades de
lectura y de comprensión de determinados pasajes de la Biblia. En
efecto, en general, los cristianos árabes con frecuencia tienen
dificultades al leer el Antiguo Testamento, no a causa de la Palabra
de Dios en sí misma, sino a causa de las interpretaciones políticas
e ideológicas.
Dos principios nos protegen de las interpretaciones políticas e
ideológicas: 1. Leer e interpretar la Palabra a la luz de Cristo.
Jesús dijo: “No penséis que he venido a abolir la Ley y los
Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento” (Mt 5,
17). Cristo retomó y recapituló en su persona todas las categorías
del Antiguo Testamento para darles un impulso nuevo y un significado
nuevo (les ha “dado cumplimiento”). Es en Él y a través de Él que se
puede leer y comprender el Antiguo Testamento.
2. El segundo principio de interpretación es la Iglesia. Cualquier
interpretación fuera de la Iglesia es una interpretación peligrosa.
Para concluir, quisiera aprovechar la ocasión de la presencia del
Santo Padre y de todos los Padres Sinodales para lanzar un
llamamiento en favor de Tierra Santa y pedir más oraciones, más
solidaridad y más peregrinaciones para ayudarnos a ser los testigos
de Cristo, Mesías, Salvador “en Jerusalén, en toda Judea y Samaría,
y hasta los confines de la tierra” (Hch 1, 8).
[00128-04.03] [IN101] [Texto original: francés]
-
S.E.R. Mons. Anthony MUHERIA, Obispo de Embu (KENIA)
A pesar de existir una mayor facilidad de acceso a la Biblia,
igualmente a veces la vida cristiana continúa de alguna forma
permaneciendo“fuera”del ámbito de la Escritura. La sólida presencia
en África de los evangélicos, que se jactan citando pasajes de
memoria, ha llevado a confundir el “conocimiento de la Escritura”
con la simple “memorización “ de un cierto número de pasajes,
que citan de memoria y los acompañan con una interpretación
“original” autónoma (cf. I.L. n. 29)
Pareciera que aún no logramos escuchar la voz de la “Palabra” que
resuena incisivamente y con fuerza. Considero que ha llegado el
momento de contar con más espacios y tiempo para “escuchar” la
Escritura con mayor atención. Para “escuchar más”, si prefieren,
mientras “leemos”! Para que “la Palabra” resuene, tenemos necesidad
de espacios para escuchar en silencio y para meditar (cfr. Documento
de trabajo n. 23)
En el contexto católico, la Escritura es característica de la
liturgia: a través de su proclamación en la liturgia de la Palabra y
a través de la explicación de la homilía en la liturgia! En el
contexto patrístico, la “divulgación de la Palabra” no era
simplemente la explicación de la perícope en términos académicos, ni
una nota marginal como ayuda para extraer una lección moral. Es
verdadero penetrar en el “hoy” de la “Palabra”, viviendo como
contemporáneos de la imagen o de la perícope, escuchándola como
invitación personal y comunitaria. Cuando la Palabra de Dios es
proclamada de manera incisiva, los fieles gustan la liturgia. El
compartir la Biblia deviene entonces, una continuación del compartir
la Palabra en la “mesa de la Palabra” (cfr. Is 55, 10-11;
Sacramentum caritatis n. 45c).
En la homilía, el ministro ayuda a los fieles a “escuchar” la
Palabra, guiándolos hacia una respuesta en su situación específica.
Y esto lo puede hacer si él mismo dedicó tiempo a la meditación de
la Escritura. En este contexto, debemos fortalecer entre nuestros
sacerdotes y nuestros seminaristas la necesidad de incluir en su
programa personal de espiritualidad el tiempo tradicional cotidiano
empleado en la lectura de las Escrituras o Lectio Divina!
[00144-04.02] [IN103] [Texto original: inglés]
-
S.E.R. Mons. Víctor Hugo PALMA PAÚL, Obispo de Escuintla
(GUATEMALA)
La animación bíblica de la vida y misión de la Iglesia encuentra hoy
el panorama sombrío de la deformación de la Palabra de Dios, no sólo
por los consecuencias de la anulación de los criterios de la regula
fidei y de la analogia fidei en el principio de la sola Scritpura de
la Reforma Protestante, sino en el surgimiento de ''una nueva
gnosis" que introduce en la interpretación bíblica elementos
extraños a la esencia del cristianismo. Más allá del grave
fundamentalismo en las sectas se trata de servicios religiosos
pseudocristianos que como expresión del antropocentrismo cultural e
incluso existencial de la actualidad, utilizan la Biblia para
proponer ideas de progreso material, de reinvención de sí mismo, de
conocimiento de caminos de anulación del dolor, etc. Especialmente
en regiones pobres o emergentes de América Latina, la necesidad de
una cosmovisión económica y para algunos, necesariamente religiosa,
que ayude a superar los conflictos de pobreza, corrupción
administrativa, frustración económica, inseguridad ciudadana, etc.,
crea un campo fértil para la mercadotecnia de la llamada "teología
de la prosperidad": un falso Dios aparentemente bíblico, pero no
cristiano que reduce el horizonte de su acción en la vida humana a
pobreza como "maldición" y a riqueza como "bendición o prosperidad".
Urgen una formación y pastoral bíblicas que unan Biblia y Tradición,
para vivir el encuentro con Jesucristo como camino para la
conversión, la comunión y la solidaridad (cfr JUAN PABLO II Ecclesia
in America 12ss) en el privilegio por sobre todo del Misterio del
Dios Amor (cfr BENEDICTO XVI, Deus est caritas 4ss).
[00145-04.04] [IN104] [Texto original: español]
-
S.E.R. Mons. Charles SORENG, S.I., Obispo de Hazaribag (INDIA)
Procedo de una región tribal de la India. Hay cerca de un millón
ochocientos mil católicos tribales de esta misión esparcidos en
distintas partes de la India.
En la Carta a los Hebreos leemos: “Muchas veces y de muchas maneras
habló Dios en el pasado a nuestros Padres por medio de los Profetas.
En estos últimos tiempos, nos ha hablado por medio del Hijo” (Hb 1,
1-2). En la religión tribal Dios se ha manifestado mediante la
naturaleza. Es muy fácil para ellos aceptar a Jesucristo como el
Hijo del Ser Supremo.
Dios, que es amor, habló mediante Jesucristo para el bien de cada
ser humano.
Jesús manifestó el amor del Padre mediante sus actos de curación y
de amor, sus enseñanzas y parábolas.
La misión de Jesús fue la proclamación del Reino, que es justicia,
paz y alegría en el Espíritu Santo (cfr. Rm 14, 17). Incluía una
actitud de servicio. Jesús que lava los pies a sus discípulos
representó una gran lección (cfr. También Mc 10, 42-45).
Dios nos dio a su Hijo único como Salvador. Jesucristo, su Hijo, amó
tanto a la humanidad que se dio a sí mismo en la Eucaristía, por
nosotros (cfr. Cor 11, 23-25). Quienes comen su cuerpo y beben su
sangre se convierten en Hermanos y Hermanas de sangre en Jesucristo.
La Eucaristía nos recuerda el supremo sacrificio de Jesús en la
cruz, que rezaba por el perdón de los enemigos: “Padre, perdónalos,
porque no saben lo que hacen” (Lc 23, 34).
La Palabra de Dios tiene el poder de construir la comunidad. Leemos
en los Hechos de los Apóstoles que los cristianos “se mantenían
constantes en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en la
fracción del pan y en las oraciones” (Hch 2, 42). Puesto que los
cristianos proceden de distintas culturas y usan distintos
lenguajes, la Palabra de Dios como palabra de fe da forma a su
comunión. La Palabra de Dios lleva a las personas a vivir como una
comunión eucarística de testimonio y servicio.
[00146-04.03] [IN10S] [Texto original: inglés]
-
S.E.R. Mons. Julio César TERÁN DUTARI, S.I., Obispo de Ibarra
(ECUADOR)
En América Latina ha surgido la llamada 'teología de la liberación'
que pretendía basarse en una exégesis bíblica desde la propia
situación de pobreza, orientada a los anhelos múltiples de
liberación en nuestros pueblos. Bien acertadamente el Magisterio ha
llamado la atención repetidas veces sobre errores y peligros de
estos ensayos. Pero no ha dejado tampoco de alentar a los teólogos,
para que la Escritura Sagrada ilumine los nuevos itinerarios que la
Palabra de Dios quiere cumplir, respondiendo a las esperanzas y
desafíos de hoy; hay que recoger de allí los puntos siguientes:
1. La reflexión teológica debe ubicarse en el contexto de la propia
comunidad cristiana, sujeto privilegiado para comprender el sentido
profundo de la Escritura, superando interpretaciones subjetivas,
reduccionistas o ideológicas; se trata no de una 'iglesia paralela'
ni de una iglesia exclusiva de los pobres, sino de la Iglesia
particular que, dentro del misterio de Cristo, está constituida
jerárquicamente
2. Esta lectura comunitaria de la Escritura debe confrontarse con
los signos de pecado y de gracia que configuran el mundo globalizado
y, en América Latina, ha de prestar una especial atención a los
pobres con sus muchos rostros y voces, en las nuevas y lacerantes
formas de pobreza, y en las nuevas y esperanzadoras vías de
liberación integral, atendiendo también al testimonio de quienes dan
su vida día a día, a veces hasta derramar la sangre, en el
seguimiento de Jesús pobre y humilde de corazón (Cf. Documento de
Aparecida, 399-405).
3. Así, la elaboración de la reflexión teológica, sobre todo en las
Universidades Católicas, no tendrá dificultad en articularse también
con la exégesis científica, en conformidad con las oportunas
indicaciones del Magisterio para impulsar ese nuevo espíritu
misionero que requiere hoy la cambiante situación cultural de
nuestro continente (Cf. Aparecida 124, 341,344).
4. Como culminación del trabajo de los teólogos ha de ofrecerse
siempre la persona misma del Señor de la Iglesia: ese Jesús
histórico que aparece en los Evangelios y que es el mismo Cristo
resucitado, realmente presente en la Iglesia por el misterio de su
Pascua.
[00148-04.06] [IN107] [Texto original: español]
-
S. Em. R. Mons. Pablo Virgilio S. DAVID, Obispo titular de
Guardialfiera, Obispo auxiliar de San Fernando (FILIPINAS)
El Documento de Trabajo justamente reclama la atención sobre la sana
tensión entre la exegesis y la teología en la Iglesia. Mientras que
la teología con frecuencia insiste en el poder de la Palabra de
Dios, siempre tendremos necesidad de la exegesis para recordar, al
mismo tiempo, la humildad de la Palabra de Dios. ¿Acaso no nos
encontramos a menudo sin palabras ante lectores serios de la Biblia
entre nuestros fieles, que se sienten escandalizados por pasajes de
la Escritura llenos de violencia, intolerancia, crueldad, duplicidad
y todas las demás contradicciones que son características de la
humanidad que compartimos con todos los demás hijos e hijas de Adán?
Y, a pesar de ello, no los hemos eliminado del canon de las
Escrituras. En este canon, existen textos que niegan la resurrección
y la vida después de la muerte y textos que la confirman. Hay textos
que consideran a Satanás un miembro de la corte celeste con una
tarea específica y otros que lo presentan como un ángel caído.
Tenemos textos que declaran que el mal es una consecuencia del
pecado del hombre e insisten en la culpa humana, y otros que
presentan el mal como una enfermedad y los seres humanos como
simples víctimas, que únicamente pueden confiar en la misericordia
de Dios. Tenemos textos que ponen énfasis en la gracia divina y
otros que colocan el esfuerzo humano en primer plano.
Ascenso y descenso, lo divino y lo humano, lo sublime y lo
despreciable son aspectos del misterio de la revelación divina, de
la Palabra de Dios en palabras humanas, del Dios encarnado, que
siempre requerirán la contribución tanto de los exegetas como de los
teólogos y, sobre todo, de los pastores, que tienen la tarea de
mantenernos unidos en humildad y con la debida disposición a la
escucha y la abnegación, con la atención concentrada en Jesús - el
Dios con un rostro humano - en su potencia en la debilidad, en su
sabiduría en la necedad, en su exaltación mediante la humillación.
[00147-04.03] [IN109] [Texto original: inglés]
-
S.E.R. Mons. György UDVARDY, Obispo titular de Marazane, Obispo
auxiliar de Esztergom-Budapest (HUNGRIA)
Hago referencia al capítulo quinto del Documento de trabajo.
La catequesis de la Iglesia - tanto la catequesis inicial como la
sistemática -, junto con la liturgia, la diaconía y la vida de
testimonio de la comunidad, tiene grandes posibilidades y
responsabilidades en la tarea de dar a conocer la Palabra de Dios y
conceder nuestra vida a la persona, a las enseñanzas y a la Iglesia
de Jesucristo. En la catequesis, adaptándonos y siguiendo la
naturaleza de la Palabra de Dios, podemos mostrar la característica
de la Palabra de Dios: su fuerza personal, que invoca e invita o
interroga.
La Palabra de Dios - aunque la leamos “del libro”, nos transmite una
historia de milenios atrás, aunque lleve signos de una cultura que
nos es poco conocida -, sin embargo, se pronuncia “ahora”, se dirige
a “mí”. La Palabra resuena desde el eterno presente de Dios. Dios
actúa “ahora” mediante su Espíritu Santo. Me llama ahora a examinar
mi vida, me invita a renacer - a la conversión - Él nos da consuelo
y esperanza, Él nos libera y Él pronunciará un juicio sobre nosotros
(cfr. Is 55, 10-11).
Nuestra catequesis es eficaz si percibe y sirve a este momento
creador. Con este momento podemos esperar que el conocimiento
adquirido pueda transformar verdaderamente la vida.
A veces los libros, los medios auxiliares y los métodos utilizados
en la enseñanza religiosa y en la catequesis de las diversas edades
usan la Santa Escritura - Palabra de Dios - como una historia para
ilustrar un tema, como una parábola moral, o la presentan únicamente
como un testimonio de una experiencia existencial fundamental y
general.
Está claro que se podrían mejorar muchos libros, medios, métodos
para la catequesis, pero el éxito, de vez en cuando, depende de la
persona que hace la catequesis - del pastor, del catequista. Éste se
convierte - siguiendo la dinámica de la Encarnación - en el método
de la Palabra de Dios, ofreciendo su vida a la obra del Espíritu de
Cristo.
Es bellísimo contemplar la historia de los discípulos de Emaús (cfr.
Lc 24, 13-35), donde Cristo Resucitado aparece como maestro,
hermeneuta - quizás se pueda decir - como catequista.
Por lo tanto, a mi juicio, el uso correcto de la Biblia no es
fundamentalmente una cuestión metódica, sino que es la cuestión más
personal: mi relación personal con la Palabra de Dios.
[00131-04.03] [IN115] [Texto original: italiano]
-
S.E.R. Mons. Charles Maung BO, S.D.B., Arzobispo de Yangon
(MYANMAR)
La Iglesia en nuestra zona del mundo proclama el Evangelio en medio
de duras restricciones, privaciones y de un auténtico sufrimiento.
Con Pablo podemos decir: “completo lo que falta a las tribulaciones
de Cristo en mi carne” (Col 1, 24). Muchos de nuestros grupos
étnicos tienen su propia Biblia, a menudo realizada con la ayuda de
misioneros pioneros.
La Palabra se encarna de muy diversas maneras en los distintos
países. En el mundo libre, mediante la proclamación, el anuncio
público; pero en otras partes del mundo, la misión de la Iglesia, la
Buena Noticia, tiene que enfrentarse a retos asfixiantes. Su deber
de predicar la Buena Noticia es desafiado por las fuerzas de las
tinieblas. Durante este Año Paulino, tenemos que afrontar los mismos
desafíos que encontró el gran apóstol de la Palabra.
Somos una Iglesia pobre y nuestra única gloria es “conocer a Cristo”
y el “apoyo de la Palabra”. La Palabra tiene un papel importante en
la vida de nuestra gente. “La diakonia o servicio de la caridad es
una vocación de la Iglesia de Jesucristo [...]. Es necesario que la
Palabra de Dios lleve al amor del prójimo” (IL 39). Nos guían las
palabras del Santo Padre en la Deus Caritas est: “La Iglesia no
puede descuidar el servicio de la caridad, como no puede omitir los
Sacramentos y la Palabra” (22).
El mandato evangélico, “dad de comer a los hambrientos, vestid a los
desnudos”, ha recobrado fuerza después del reciente paso del
terrible ciclón Nargis. Casi 150.000 personas murieron y dos
millones se convirtieron en refugiados en su país. La nación vivió
un luto.
Con la ayuda del Señor hemos devuelto la vida a muchas comunidades.
Las iglesias se han convertido en campos de refugiados. En estos
campos hemos celebrado una liturgia única: la de anunciar la
Palabra, acompañando y compartiendo el pan a través de la ayuda. El
mundo se ha convertido en nuestro altar y hemos partido el pan de la
hermandad con las multitudes destrozadas. El Evangelio predicado ha
sido el alimento dado a los hambrientos, que ha producido la vida y
la luz que hemos dado en los últimos cinco meses.
[00133-04.03] [IN117] [Texto original: inglés]
-
S.E.R. Mons. Vincenzo PAGLIA, Obispo de Terni-Narni-Amelia,
Presidente de la Federación Bíblica Católica (ITALIA)
Urge un nuevo Pentecostés. Debemos salir del cenáculo y predicar a
“los setenta pueblos”- a todos los pueblos de la tierra- el único
Evangelio en las diversas lenguas. Y nos encontramos ya ante un
desafío: hay más de seis mil lenguas, pero la Biblia se ha traducido
por completo sólo en 480 lenguas y el Nuevo Testamento en 1.168.
Quedan más de 4.000 lenguas. Estamos frente a una tarea que es
también de carácter económico. Para algunas lenguas se puede repetir
la aventura de ser codificadas con la traducción de la Biblia.
Obviamente, el desafío es de orden pastoral. El acuerdo entre la
Federación Bíblica Católica y las Sociedades Bíblicas es un pequeño
ejemplo de comunión también en el campo ecuménico. Es necesario que
del Sínodo surja un nuevo entusiasmo por las Escrituras. Ya lo decía
el beato Juan XXIII. Existen las condiciones para que este
entusiasmo atraiga la atención de la gente. La encuesta promovida
por la Federación Bíblica demuestra la aceptación con la que cuenta
la Biblia entre todas las personas. La mayoría de los entrevistados
en los dieciséis países del mundo donde se llevó a cabo dicha
encuesta considera oportuno que la Biblia sea enseñada en las
escuelas. Al mismo tiempo, sin embargo, todos consideran que la
Biblia es de difícil comprensión y que necesita ayuda para ser
entendida. Se podría decir que los datos confirman que la Sola
Scriptura no alcanza. Es necesario también un acompañamiento. Es el
verdadero desafío que tenemos por delante.
No debemos temer que la Biblia abunde en manos de todos, no sólo de
los fieles. Lamentablemente, si por un lado es verdad que en las
casas suele haber una Biblia, es rarísimo que cada cristiano tenga
su propia Biblia personal. A mi juicio, debería ser uno de los
objetivos del Sínodo. Si la Biblia, además, como dicen los Padres,
contiene “La carta de amor de Dios a los hombres”, ¿por qué retrasar
o, peor aún, evitar la entrega? En todo caso, lo que se nos pide es
que redoblemos el compromiso para acompañar su lectura. La gente
debe aprender a rezar con la Biblia. Por desgracia, la encuesta pone
en evidencia que sólo un pequeña minoría lo hace. Es precisamente
esto lo que debemos proponernos: ayudar a nuestros fieles y a todos
aquellos que se acercan al texto bíblico a entrar en el misterioso y
salvífico diálogo que entreteje la Escritura entera. La lectura de
la Biblia dilata la mente y calienta el corazón.
[00134-04.03] [IN118] [Texto original: italiano]
-
S.E.R. Mons. Jabulani NXUMALO, O.M.I., Arzobispo de Bloemfontein
(SUDÁFRICA)
La experiencia actual es ésta: pequeñas comunidades cristianas y
grupos de vecinos se encuentran regularmente para realizar algunas
actividades, y han establecido como regla que, antes de cualquier
tarea, se dedique un poco de tiempo a la lectura orante del texto
sagrado y a la fracción del pan de la Palabra bajo la guía del
Espíritu Santo, que se reflexione sobre la Palabra y se comparta la
oración. Los grupos o pequeñas comunidades cristianas reciben una
nueva fuerza y crecen impregnados de alegría y vitalidad, ya que
Jesucristo está presente en medio de ellos (DV 2). Esto mejora
también la calidad de las celebraciones litúrgicas en las
parroquias. Por lo tanto, este Sínodo no discute a vuoto de la
importancia de la Palabra de Dios en la vida y en la misión de la
Iglesia. Mientras intenta hacer más intensa la promoción de la
Escritura en la vida de la Iglesia, esta asamblea también está
inspirada por lo que ya está sucediendo y creciendo en el seno de la
Iglesia. En este evento existe una dialéctica que une, ya que los
Padres sinodales se sienten estimulados por lo que ya está
sucediendo en sus vidas y, a su vez, confirman y animan a los
ministros de la Palabra y promueven la formación, para hacer que
madure lo que ya está suciediendo en el contexto de la misión de la
Iglesia. En otras palabras, se trata de consolidar lo que ya se ha
iniciado, si bien todavía se encuentra en una fase inicial en muchas
partes del mundo, y de favorecer un nuevo aumento y desarrollo de
este compromiso pastoral, espiritual y bíblico.
Por lo tanto, como parte del desarrollo de este compromiso, la
Lectio Divina, el método de los siete pasos y otros métodos
semejantes para la lectura de las Escrituras y para la reflexión
orante, deberían ser accesibles a todos los miembros de la Iglesia
(DV 22). Ello exige una inversión espiritual enorme y de personal
para este ministerio: sacerdotes, religiosos, laicos y jóvenes,
según el desafío del Concilio Vaticano II (DV 24) porque existe un
deseo ardiente de hacer de la Escritura el alma de la vida y de la
misión de la Iglesia. Por consiguiente, esto es una invitación a
desarrollar con fuerza y a instituir nuevos centros para el
apostolado bíblico y para la formación en los métodos y en el arte
de leer la Escritura, para la reflexión sobre la Palabra y la
oración bíblica, y para ahondar en el conocimiento de las
Escrituras. Los que ya existen han demostrado su validez y deberían
ser dotados de personal que trabaje con dedicación. Por último, un
elemento fundamental: hay que hacer traducciones de la Biblia en las
lenguas locales para alcanzar todos los rincones de la tierra.
[00135-04.04] [IN119] [Texto original: inglés]
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S.E.R. Mons. Jesús PÉREZ RODRÍGUEZ, O.F.M., Arzobispo de Sucre
(BOLIVIA)
Hay que marcar las relaciones intrínsecas, vitales y permanentes que
hay entre la Biblia y la catequesis. En la práctica, bien sabemos
que el uso que se ha hecho de la Biblia en el trabajo catequístico
ha sido fragmentario, limitado y, a veces instrumentalizado. Nos
hemos ido quedando mas bien en el cauce desgastado del río y no
hemos ido a beber de la fuente, donde brota la vida. La Sagrada
Escritura se ha constituido mayormente apenas en apoyo o mero
soporte de los contenidos, y no en FUENTE NORMATIVA Y VITAL de los
mismos.
Como profesional de la Palabra de Dios el catequista debe conocer la
Sagrada Escritura, saber traducir el misterio de la salvación
consignado en ella a un lenguaje accesible y compresible que ayude a
educar la fe de su comunidad en el contexto que ésta vive y para que
ella sepa dar respuestas creativas a las interpelaciones de Dios que
le llegan a través de los desafíos que la realidad global le
plantea. Por ello, la Conferencia Boliviana ve como un reto adecuar
el lenguaje bíblico a las necesidades y lenguajes de hoy, al mundo
moderno.
La catequesis de la comunidad ha de cuidar, en su práctica, algunas
claves de lectura que le ayuden, por un lado, a respetar el texto
sagrado y, por otro a interpretarlo correctamente para la vida de
las personas y de los pueblos.
La relación primaria entre Biblia y catequesis ha de entenderse y
asumirse como FUENTE y no como un recurso didáctico o un simple
apoyo a los contenidos.
Es importantísimo distinguir la catequesis en general de la
catequesis bíblica, en particular.
Es necesario que el texto bíblico llegue a todos, desde los niños.
Para ello, la Iglesia Boliviana se ve imposibilitada.
Por eso, pide a las iglesias con mayores recursos económicos ayudar
a la adquisición de la Sagrada Escritura a los que tienen menos
posibilidades.
Así mismo, pensamos que se pudiera señalar una Jornada Mundial de la
Biblia, ya son varios los países que tienen, no sólo el día de la
Biblia, sino también el mes de la Biblia.
[00137-04.03] [IN121] [Texto original: español]
-
S.E.R. Mons. Musie GHEBREGHIORGHIS, O.F.M. Cap., Obispo de
Emdeber (ETIOPIA)
Como para todas las iglesias cristianas, para la tradición
eritreo-etíope la Biblia es “Palabra inspirada”, “Palabra de Dios”.
Uno de los testimonios bíblicos invocado en apoyo de esta afirmación
es el pasaje de la segunda epístola a Timoteo 3,16-17 que dice:
“Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para
argüir, para corregir y para educar en la justicia; así el hombre de
Dios se encuentra perfecto y preparado para toda obra buena”. Los
autores sacros están iluminados, es más, están “habitados” por el
Espíritu Santo. Todos los libros bíblicos considerados canónicos por
las demás iglesias cristianas lo son también para la iglesia
eritreo-etíope, la cual además posee el mayor número de libros
inspirados: son 81 libros, 46 del Antiguo y 35 del Nuevo Testamento.
En la tradición eritreo-etíope el concepto de canon es flexible y
tiende a incluir más que a excluir. La inspiración que ha dado vida
a los libros sagrados se concibe como un proceso dinámico que se
mantiene dentro de la comunidad de los creyentes. El vasto
patrimonio de la tradición cristiana se considera justamente como
irradiación, muchos textos como brotes de la Palabra de Dios. Es
este el motivo por el que algunos de los textos bíblicos, presentes
en el canon de la Iglesia eritreo-etíope, son descritos como awald
(hijos, progenie [de la Biblia]).
La tradición eritreo-etíope ve la traducción de los textos bíblicos
de las lenguas originales al geez y su interpretación como a dos
hermanas, como dos caras de la misma moneda. El mismo Espíritu que
ha iluminado al autor sacro guía el corazón y la mente del
intérprete que con la fe busca el misterio que encierra la palabra.
Los comentarios conocidos como andemta tienen ante todo un
imperecedero valor pedagógico. El primer paso, el fundamental, es el
aprendizaje de la Palabra. Se lee el texto geez y se traduce en la
lengua corriente procurando captar los distintos matices del
original. A la lectio le siguen el análisis gramatical y una
discusión sobre algunas posibles cuestiones de crítica textual. La
primera clave de interpretación se busca dentro de la Biblia.
Explicar la Biblia con la misma Biblia es uno de los elementos
fundamentales de la hermenéutica eritreo-etíope. Además, los Padres
de la Iglesia son una fuente inagotable para los intérpretes.
[00138-04.03] [IN122] [Texto original: italiano]
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S.E.R. Mons. Miguel Angel SEBASTIÁN MARTÍNEZ, M.C.C.I., Obispo de
Lai (CHAD)
Les hablo en nombre de la Conferencia Episcopal de Chad. Este país,
ubicado en el centro de África, ha sido evangelizado sólo desde hace
pocos años.
Nuestra Iglesia Familia de Dios que está en Chad ha optado, según el
deseo del Sínodo para África, por las Comunidades Eclesiales de
Base. Estas comunidades se nutren de la Palabra de Dios y de la
Eucaristía. Durante su reunión semanal, se lee la Palabra, se reza y
se busca lo que los cristianos deben hacer para cambiar todo aquello
que, en sus vidas, no está en conformidad con el Evangelio. Los
cristianos se reúnen los domingos, pero muchos de ellos sólo para la
celebración de la Palabra, porque no contamos con muchos sacerdotes.
En nuestro país vivimos unas situaciones sociales y políticas muy
conflictivas, debido, sobre todo, a una interminable guerra que
lleva ya más de cuarenta años. Nosotros estamos convencidos de que
la Palabra de Dios es una palabra de Paz, una palabra que anuncia la
Paz y que invoca la Paz, el perdón, la reconciliación y la justicia.
La escucha y la oración de la Palabra de Dios son esenciales en la
vida y en la misión de nuestra Iglesia. ¡Ello es un desafío para
nosotros!
La Palabra de Dios nos ilumina y nos anima a comprometernos por la
promoción del hombre y la mujer de Chad. El nuestro es un país
empobrecido a pesar de nuestras riquezas naturales, por eso
trabajamos para un desarrollo humano integral. Desarrollamos este
trabajo junto con nuestros hermanos protestantes.
Tenemos otro desafío: el de la difusión de la Palabra de Dios. A
causa del porcentaje de analfabetismo, de la falta de Biblias en
lengua local y del coste de las Biblias. Queremos trabajar por el
apostolado bíblico.
[00139-04.03] [IN123] [Texto original: francés]
-
S.E.R. Mons. Joseph Mukasa ZUZA, Obispo de Mzuzu (MALAWI)
En nombre de la Conferencia Episcopal de Malawi (ECM), deseo decir
que la mayor parte de nuestras pequeñas comunidades cristianas (SCC)
depende de la Palabra de Dios y vive de ella pues celebra la
Eucaristía sólo una vez al mes y en ocasiones, hasta una vez cada
tres o más meses. Ellas viven de la Palabra de Dios.
Es, por lo tanto, importante para nosotros formar a los distintos
agentes de evangelización y a nuestros cristianos en la Lectio
Divina y en la Palabra compartida. Apreciamos el ejemplo de María,
nuestra Madre, que escuchaba, meditaba y vivía la Palabra de Dios
(Lc 2, 19)
[00140-04.03] [IN124] [Texto original: inglés]
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S.E.R. Mons. Antons JUSTS, Obispo de Jelgava (LETONIA)
En mi discurso hago referencia al número 28 del Documento de
trabajo: la Palabra fluye (cf 2 Ts 3, 1) y desciende como una
fecunda lluvia del cielo (cf Is 55, 10-11). También deseo hablar de
los mártires del siglo XX, especialmente los de mi país, Letonia.
Sacerdotes, hombres y mujeres han muerto por haber proclamado la
Palabra de Dios.
Recuerdo a nuestro sacerdote letón Viktors, que durante el régimen
soviético de Letonia fue arrestado porque tenía la Santa Biblia. A
los ojos de los agentes soviéticos las Sagradas Escrituras aparecían
como un libro antirrevolucionario. Los agentes tiraron al suelo las
Sagradas Escrituras y ordenaron al sacerdote que las pisara. El
sacerdote se negó y se arrodilló a besar el libro. Por este gesto
fue condenado a diez años de trabajos forzados en Siberia. Diez años
más tarde, cuando el sacerdote regresó a su parroquia y celebró la
Santa Misa, leyó el Evangelio. Alzó el leccionario y dijo:“¡La
Palabra de Dios!”. La gente lloró y dio gracias a Dios. No se
atrevió a aplaudirlo, porque habría sido interpretado como una nueva
provocación.
En Letonia, durante la era soviética, no estaba permitido imprimir
libros religiosos, Sagradas Escrituras o catecismos.
El razonamiento era el siguiente: si la Palabra de Dios no está
impresa, no habrá ninguna religión. Nuestro pueblo letón ha hecho lo
que ya habían hecho los cristianos de los primeros siglos: se ha
aprendido de memoria fragmentos de las Sagradas Escrituras. Todavía
hoy en Letonia se conserva viva una tradición oral. Estamos sobre
los hombros de nuestros mártires para proclamar la Palabra de Dios.
Nuestros nietos recuerdan a sus abuelos y a sus abuelas, que
murieron por su fe y desean, a su vez, ser “héroes” de la fe.
¡En Letonia proclamamos la Palabra viva de Dios! Hacemos procesiones
y peregrinaciones, cantamos y rezamos y decimos: “Ésta es la Palabra
de Dios” por la que han muerto nuestros abuelos. En Letonia, cuando
la Santa Misa dura sólo una hora, la gente dice que se trata sólo de
un calentamiento para el verdadero encuentro con Dios en el
Sacramento y en su Palabra.
[00141-04.03] [IN125] [Texto original: inglés]
-
S.E.R. Mons. Néstor Rafael HERRERA HEREDIA, Obispo de Machala
(ECUADOR)
Si la Palabra de Dios es fuente de vida para la Iglesia y alma de su
acción evangelizadora, surge la importancia y necesidad de una
Pastoral Bíblica, la cual implica:
1. Poner la Palabra de Dios, la Biblia, al alcance de todos
La Constitución dogmática sobre la Divina Revelación dice que los
fieles deben tener fácil acceso a la Sagrada Escritura y que la
Palabra de Dios tiene que estar disponible en todo tiempo y para
todos (DV 22). Gracias a Dios en la actualidad, como en los
comienzos de la Iglesia, se hacen traducciones de la Biblia en
diversos idiomas que la sitúan al alcance de todos. La Nueva
Evangelización se realiza precisamente con y desde la Biblia. En
América Latina hay una gran difusión de la Biblia en las
comunidades, en los grupos y movimientos apostólicos y sobre todo a
través de la catequesis.
2. Leer la Biblia en la vida
El objetivo principal de una pastoral bíblica no es tanto difundirla
para leerla sino para interpretar la vida con la ayuda de la Biblia.
Las comunidades cristianas, los grupos y movimientos instruidos en
el conocimiento de la Biblia creen firmemente que Dios les habla
directamente y la consideran escrita para cada uno.
3. Leer la Biblia a la luz de la fe
Para el pueblo creyente la lectura de la Biblia es el ejercicio de
su propia fe. Y es que la Biblia hay que leerla en un ambiente de
oración, así el Espíritu puede esclarecer su sentido y manifestar a
través de qué realidad nos está hablando el Señor. Una forma
privilegiada es la Lectio Divina que con sus cuatro momentos:
lectura, meditación, oración y contemplación favorece el encuentro
personal con Cristo (A 249).
4. Como fuerza de transformación
La comunidad cristiana toma en serio la Palabra de Dios. No lee
solamente para entenderla sino para tratar de ponerla en práctica El
pueblo busca en la Biblia un sentido para vivir y lo encuentra
porque tiene la certeza de que es Dios mismo el que habla. La
lectura de la Biblia lleva a la conversión porque es un libro de
autoridad, inspirado por Dios y que exige obediencia.
[00035-04.03] [IN010] [Texto original: español]
-
S.E.R. Mons. Eugène Lambert Adrian RIXEN, Obispo de Goiás
(BRASIL)
Una de las grandes conquistas del camino bíblico en nuestro país, ha
sido el descubrimiento de que la Biblia es el libro predilecto de la
catequesis que no cumple su misión si el fiel no llega a descubrir
la importancia de tener la Palabra de Dios entre sus manos y
vivirla. Sin duda alguna en Brasil, debido a la transformación y a
la movilización que la Biblia estimula, ha llegado a ser, con
seguridad, el libro más leído, amado, admirado y vivido por los
fieles. Para nosotros, no es aceptable un proyecto catequético que
no parta de la Biblia y que no conduzca a ésta.
En nuestro país, la catequesis tiene como primera fuente la Sagrada
Escritura que, leída, explicada y rezada en el ámbito de la
Tradición y del Magisterio, ofrece el punto de partida, el
fundamento y la norma de lo que se transmite a los fieles con el fin
de que todos sean discípulos y misioneros de Jesucristo, celantes,
dinámicos y profetas. Una de las características de nuestra
catequesis es que ésta, opera para que los fieles descubran la
manera en la que Dios actúa hoy, aquí y ahora, en el lugar en el que
Él nos ha puesto para testimoniar su amor y de su acción liberadora.
Es importante retomar aquí lo que fue afirmado por los Obispos
presentes en la Segunda Conferencia del Episcopado Latinoamericano
de Medellín en 1968: “En la catequesis se debe tomar la Sagrada
Escritura como fuente principal, leída en el contexto de la vida, a
la luz de la Tradición y del Magisterio de la Iglesia, transmitiendo
además el símbolo de la fe, dando así importancia al apostolado
bíblico que difunde la Palabra de Dios y forma grupos bíblicos” (cf.
Medellín).
Así mismo en Santo Domingo en 1992, fue recordada la importancia de
la Biblia en la catequesis: “la Nueva Evangelización debe enfatizar
una catequesis kérygmatica y misionera. Para la vitalidad de la
comunidad eclesial son necesarios más catequistas y agentes
pastorales con un sólido conocimiento de la Biblia que eduquen a
leerla a la luz de la Tradición y del Magisterio de la Iglesia, para
iluminar, a partir de la Palabra de Dios, la propia realidad
personal, comunitaria y social” (cf. SD, 49).
La V Conferencia del año 2007, confirma con fuerza una catequesis
bíblica, kérygmatica, misionera y mistagógica. Recuerda la
importancia de comenzar por el Kerygma, guiado por la Palabra de
Dios que acerca la persona a Jesucristo para conducir a la
conversión y al compromiso en una comunidad eclesial en la que
maduren la práctica sacramental y el servicio (cf. DA 288). La
catequesis debe ser mistagógica porque debe tener carácter
experimental, litúrgico, de celebración y oración (cf. DA 289).
Destaca que “la iniciación cristiana ofrece la posibilidad de un
aprehensión gradual en el conocimiento, en el amor y en el camino de
la señal de Cristo” (cf. DA 291).
Se necesita retomar, como se afirma en las Líneas de Orientación, el
ministerio de la Palabra en la predicación pastoral, en la
catequesis y en todo tipo de educación cristiana. La homilía
litúrgica debe ocupar un lugar privilegiado en la celebración,
nutrirse con provecho y vigorizarse santamente con la Palabra de la
Escritura (cf. Líneas de Orientación n° 23).
Es menester valorizar, sobre todo, la importancia de la lectura
orante de la Biblia en el ámbito personal y comunitario, además de
promover una catequesis que sea la iniciación en la Sagrada
Escritura, vivificando con ésta los programas catequísticos y los
mismos catecismos, la predicación y la piedad popular (cf. Documento
de trabajo -IL- n° 32).
En cada catequesis integral, siempre deben estar inseparablemente
unidos el conocimiento de la Palabra de Dios, la celebración de la
fe en los sacramentos y la profesión de la fe en la vida diaria (cf.
Sínodo del 1977, Mensaje al Pueblo de Dios, n° 11).
[00049-04.03] [IN021] [Texto original: francés]
-
S.E.R. Mons. Patrick Altham KELLY, Arzobispo de Liverpool (GRAN
BRETAÑA)
Diálogo con judíos y musulmanes.
La naturaleza del diálogo en otras disciplinas.
Las implicaciones de las convicciones arraigadas en eventos
específicos en la fidelidad de judíos, cristianos y musulmanes.
El Nuevo Testamento como testimonio tanto de una Persona como de los
eventos específicos que aún siguen dando testimonio para hacer que
el diálogo sea fundamental para la fidelidad a este texto básico;
así que, quizás, aunque sea testimonio de Alguien y de unos eventos
específicos, no representa un obstáculo a priori para el diálogo con
judíos y musulmanes.
[00053-04.03] [IN034] [Texto original: inglés]
-
S.E.R. Mons. Paolo PEZZI, F.S.C.B., Arzobispo de la Madre de Dios
en Moscú (FEDERACIÓN RUSA)
En el momento histórico actual, no hay que separar la Palabra de
Dios del acontecimiento de Cristo mismo. Él es el Logos, la
comunicación del Padre, Su rostro (cfr. Col 1,15). Al mismo tiempo,
no podemos olvidar que, por obra y sugerencia del mismo Espíritu,
las palabras de Jesús y los hechos que realizó se han transmitido.
Su vida se ha transmitido y esa transmisión dura hasta nuestros
días. En este sentido, son decisivas las palabras con las que
Benedicto XVI inicia su encíclica sobre la caridad: "No se comienza
a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el
encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo
horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva".
En el relativismo actual, que tiende a nivelar cualquier diferencia,
de manera que todas las palabras son válidas y ninguna lo es más que
las otras, en el que todo queda reducido a un juego de opiniones, la
palabra bíblica tiene que encarnarse en la belleza de sus testigos,
si quiere atraer al mundo hacia la verdad. En el Documento de
Trabajo (IL 48), se observa agudamente que "haciendo de la Palabra
de Dios y de la Sagrada Escritura el alma de la pastoral [el Obispo]
será capaz de llevar a los fieles al encuentro con Cristo" [ ... ]
"para que, por propia experiencia, vean que las palabras de Jesús
son espíritu y vida (cfr. Jn 6, 63) [ ... ]".
El anuncio de la Palabra de Dios, por lo tanto, tiene que tener como
objetivo poner a las personas -por así decirlo- en presencia de una
Persona viva: ser testigos de la Persona de Jesucristo, Logos hecho
carne. O según las espléndidas palabras de San Pablo: tiene que
"dibujar a Cristo crucificado ante los ojos" de los hombres. La
Palabra de Dios es fuente de auténtico y cada vez más profundo
conocimiento de Cristo, de "la gloria de Dios que está en la faz de
Cristo" (2Co 4, 6). El resplandor de Cristo enciende un fuego en
nosotros, se convierte en deseo de dar testimonio de Él.
Se dice en el Documento de Trabajo (IL 54) que "la escucha de la
Palabra de Dios es lo primero en nuestro compromiso ecuménico". Es
preciso que se renueve entre los cristianos la tensión hacia la
persona de Cristo, el deseo de conocer más en profundidad su
misterio. Mediante el encuentro con el Verbo hecho carne, que el
Espíritu hace posible, redescubrimos la comunión con Él: es la
fuerza del Espíritu de Cristo Resucitado que atrae al pueblo
disperso hacia su único cuerpo.
[00057-04.03] [IN036] [Texto original: italiano]
-
Revmo. P. Antonio PERNIA, S.V.D., Superior General de la Sociedad
del Verbo Divino
Por lo que respecta a la tercera parte del Documento de Trabajo,
quisiera hacer una referencia al argumento tratado en esta sección,
es decir a, la centralidad de “la Palabra de Dios en la misión de la
Iglesia”.
Y deseo hacerlo formulando de nuevo el título de esta sección y
decir: “ la Palabra de Dios ES la misión de la Iglesia”.
Esta idea se basa en una afirmación del Concilio Vaticano II
relativa al origen trinitario de la misión ( AG 1-2, 9). Aquí se ve
a Dios Trinidad como comunión y diálogo entre el Padre , el Hijo y
el Espíritu Santo. Esta comunión íntima o diálogo, impregna - o más
bien abraza - la creación y la historia. La misión, por tanto, es el
diálogo incesante de Dios Uno y Trino con el mundo y la humanidad,
un diálogo que invita y atrae a la humanidad a la plena comunión con
la comunidad divina.
El primer agente del diálogo incesante de Dios con el mundo es la
misma Palabra de Dios. Jesús, el Verbo encarnado, es la Palabra de
Dios a la humanidad. Es el incesante diálogo de Dios con el mundo.
El logos divino es el dia-logus de Dios con el mundo. La Iglesia
existe para colaborar en el diálogo constante de Dios con el mundo.
La Palabra de Dios es su razón de ser, el sustento de su vida, el
corazón de su actividad.
Por esto, a través del lente de la Palabra de Dios, es necesario que
la misión de la Iglesia sea entendida en términos de diálogo. De
hecho, el Evangelio que proclamamos es la invitación de Dios al
diálogo.
Es necesario mirar a los diferentes grupos de personas con los
cuales tratamos de compartir el Evangelio (I.L. 42) como
“interlocutores en el diálogo”. El diálogo, sin embargo, significa
que la evangelización no es un camino que va en un solo sentido,
sino que es un intercambio recíproco de dones entre el misionero y
el pueblo. En consecuencia el misionero debe estar dispuesto a
evangelizar y a ser evangelizado, a hablar y a escuchar, a dar y a
recibir. El documento del Concilio Vaticano II, Dei Verbum, dice muy
oportunamente ”Dei Verbum audiens et proclamans”; escuchar la
Palabra de Dios y proclamarla (DV I). La Iglesia misionera proclama
la Palabra de Dios, y la escucha también así como le es revelada en
las Sagradas Escrituras, pero también en las “alegrías y las
esperanzas, en las tristezas y angustias de los hombres de hoy,
sobretodo de los pobres y de todos aquellos que sufren”. (GS 1).
Los hombres y mujeres consagrados, especialmente los misioneros
comprometidos en las fronteras de nuestra fe y en los márgenes de la
sociedad, pueden ser una “ayuda a la escucha”para la Iglesia,
mientras intentan escuchar la Palabra de Dios revelada especialmente
en la vida de las personas, en la búsqueda de los que buscan la fe,
en las tradiciones culturales y religiosas de las personas que
pertenecen a otras fes, en las aspiraciones de los pobres y de los
marginados.
De esta forma, la vida consagrada puede ayudar a que la Iglesia sea
una comunidad que no solamente proclama, sino que también escucha.
“Dei Verbum audiens et proclamans”.
[00056-04.05] [IN039] [Texto original: inglés]
AVISOS
- CONCIERTOS
- OBSEQUIOS
- BRIEFING PARA LOS
GRUPOS LINGÜÍSTICOS
- POOL PARA EL AULA DEL
SÍNODO
- BOLETÍN
- NOTICIARIO TELEFÓNICO
-
HORARIO DE APERTURA DE LA OFICINA DE PRENSA DE LA SANTA SEDE
CONCIERTOS
El Lunes, 13 de otubre de 2008, a las 18.00 horas, el Santo Padre
Benedicto XVI se trasladará a la Basílica de San Pablo Extramuros
para asistir al Concierto de la Wiener Philharmoniker en ocasión del
VII Festival Internacional de música y arte sacra. La orquesta,
dirigida por Christoph Eschenbach, ejecutará la Sinfonía n.6 de
Anton Bruckner. El Concierto está dedicado, en el Año Paulino, al
Sínodo de Obispos. Tomarán parte los Padres sinodales y los demás
participantes de la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de
Obispos. Los periodistas que deseen participar al Concierto se les
ruega pedir la entrada (gratuita) por e-mail a la siguiente
dirección: ufficiostampa@promusicaeartesacra.it.
El jueves 23 de octubre de 2008 a las 17:00 horas, en la Iglesia de
María Madre de la Familia del Palacio del Gobernatorado, tendrá
lugar el concierto en honor de los Padres sinodales promovido por el
Señor Cardenal Giovanni Lajolo, Presidente de la Pontificia Comisión
para el Estado de la Ciudad del Vaticano y del Gobernatorado del
Estado de la Ciudad del Vaticano. La orquesta y el coro Melos
ensemble, ejecutarán obras de W. A. Mozart y A. Vivaldi, dirigidos
por Filippo Manci.
OBSEQUIOS
En ocasión del 50° aniversario de la muerte del Sumo Pontífice Pío
XII, se les obsequió a los Padres sinodales y a los demás
participantes de la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los
Obispos, el DVD A Hand of Peace. Pope Pius XII & The Holocaust,
realizado por la televisión católica canadiense Salt & Light
Television, dirigida por R.P. Thomas Rosica, C.S.B.
Asimismo, hoy, viernes 10 de octubre a las 15:30 horas, en el Atrio
del Aula Pablo VI el Santo Padre obsequiará un cofre de la Sociedad
Bíblica alemana con algunas ediciones críticas de la Biblia a los
Participantes de la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los
Obispos.Se trata de tres volúmenes: Biblia Hebraica
(Stuttgartensia), de la Septuaginta (Rahlfs - Hanhart - Editio
altera) y de la Novum Testamentum Graece (Nestlé - Aland).
BRIEFING PARA LOS
GRUPOS LINGÜÍSTICOS
El quinto briefing para los grupos lingüsticos tendrá lugar (en los
lugares del briefing con los Encargados de Prensa del Boletín N. 2),
el sábado 11 de octubre de 2008 a las 13.10, aproximadamente.
Se recuerda a los operadores audiovisuales (cámaras y técnicos) y
reporteros gráficos que deben dirigirse al Pontificio Consejo para
las Comunicaciones Sociales para obtener el permiso de acceso (muy
restringido).
POOL PARA EL AULA DEL SÍNODO
El cuarto “pool” para el Aula del Sínodo estará formado para la
oración de apertura de la Quinta Congregación General de mañana,
miércoles 11 de octubre de 2008, por la mañana.
En la Oficina de Información y Acreditaciones de la Oficina de
Prensa de la Santa Sede (en la entrada, a la derecha) se encuentran
las listas de inscripción al pool a disposición de los redactores.
Se recuerda a los operadores audiovisuales (cámaras y técnicos) y
reporteros gráficos que se tienen que dirigir al Pontificio Consejo
para las Comunicaciones Sociales para la participación al pool para
el Aula del Sínodo.
Así mismo, se recuerda a los participantes del pool que tienen que
estar a las 8:30 en el Sector de Prensa montado fuera, en frente del
Aula del Sínodo, acompañados por un oficial de la Oficina de Prensa
de la Santa Sede y por uno del Pontificio Consejo para las
Comunicaciones Sociales.
BOLETÍN
El próximo Boletín nº 14, relativo a los trabajos de la Novena
Congregación General de la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo
de los Obispos de hoy, viernes 10 de octubre de 2008 por la tarde,
estará a disposición de los periodistas acreditados el sábado 11 de
octubre de 2008, después de la apertura de la Oficina de Prensa de
la Santa Sede.
NOTICIARIO TELEFÓNICO
Durante el período sinodal estará en funcionamiento un noticiario
telefónico:
-+39-06-698.19 con el Boletín ordinario de la Oficina de Prensa de
la Santa Sede;
-+39-06-698.84051 con el Boletín del Sínodo de los Obispos de la
mañana;
-+39-06-698.84877 con el Boletín del Sínodo de los Obispos de la
tarde.
-HORARIO DE APERTURA DE LA OFICINA DE PRENSA DE LA SANTA SEDE
La Oficina de Prensa de la Santa Sede, con ocasión de la XII
Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, estará abierta
según el siguiente horario:
-Hasta el sábado 11 de octubre: 9:00 - 16:00
-Domingo 12 de octubre: 9:30 - 13:00
-Lunes 13 de octubre y martes 14 de octubre: 9:00 - 16:00
-Miércoles 15 de octubre: 9:00 - 20:00
-Jueves 16 de octubre y viernes 17 de octubre: 9:00 - 16:00
-Sábado 18 de octubre: 9:00 - 19:00
-Domingo 19 de octubre: 10:00 - 13:00
-Del lunes 20 de octubre al sábado 25 de octubre: 9:00 - 16:00
-Domingo 26 de octubre: 9:00 - 13:00
El personal de la Oficina de Información y Acreditaciones estará a
disposición (en la entrada, a la derecha):
-Lunes-Viernes: 9:00 - 15:00
-Sábado: 9:00 - 14:00
Los eventuales cambios se comunicarán lo antes posible en el tablón
de anuncios de la Sala de periodistas de la Oficina de Prensa de la
Santa Sede, en el Boletín informativo de la Comisión para la
información de la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los
Obispos y en el área de Comunicaciones de servicio de la página
Internet de la Santa Sede.
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