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15 - 11.10.2008
RESUMEN
-
DÉCIMA CONGREGACIÓN GENERAL (SÁBADO, 11 DE OCTUBRE DE 2008 - POR LA
MAÑANA)
- CAPILLA
PAPAL (DOMINGO, 12 DE OCTUBRE DE 2008)
- AVISOS
DÉCIMA CONGREGACIÓN GENERAL (SÁBADO, 11 DE OCTUBRE DE 2008 - POR LA
MAÑANA)
- INTERVENCIONES
EN EL AULA (CONTINUACIÓN)
- AUDICIÓN DE
LOS DELEGADOS FRATERNOS (II)
- AUDICIÓN DE
LOS INVITADOS ESPECIALES (II)
A las 9:00 de hoy sábado 11 de octubre de 2008, con el canto de la
Hora Tercia, ha comenzado la Décima Congregación General, para la
continuación de las intervenciones de los Padres sinodales en el
Aula sobre el tema sinodal La Palabra de Dios en la vida y en la
misión de la Iglesia.
Presidente delegado de turno S.Em.R. Card. Odilo Pedro SCHERER,
Arzobispo de São Paulo (BRASIL).
En la apertura de la Décima Congregación General, S.E.R. Mons.
Nikola ETEROVIĆ, Arzobispo titular de Sisak, Secretario General del
Sínodo de los Obispos, ha recordado la memoria, que se celebra hoy,
del Beato Juan XXIII y la apertura, el 11 de octubre de 1962, del
Concilio Ecuménico Vaticano II, en el que tuvo origen la
Constitución Dogmática sobre la Divina Revelación Dei Verbum,
documento que ha inspirado la XII Asamblea General Ordinaria del
Sínodo de los Obispos.
Después, el Secretario General ha leído la composición de la
Comisión para la Información, publicada en el Boletín nº 14 de ayer,
viernes 10 de octubre de 2008.
En esta Congregación General, que se ha concluido a las 12:35 con la
oración del Angelus Domini, estaban presentes 220 Padres.
INTERVENCIONES EN
EL AULA (CONTINUACIÓN)
En esta Décima Congregación General han intervenido los siguientes
Padres:
-
S.E.R. Mons. Joseph VÕ ĐÚC MINH, Obispo Coadjutor de Nha Trang
(VIETNAM)
-
S.E.R. Mons. Stanislav ZVOLENSKÝ, Arzobispo de Bratislava
(ESLOVAQUIA)
-
S. Em. R. Card. Daniel N. DI NARDO, Arzobispo de Galveston-Houston
(ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA)
-
S.E.R. Mons. Ramón Alfredo DUS, Obispo de Reconquista (ARGENTINA)
-
S.E.R. Mons. Enrique DÍAZ DÍAZ, Obispo titular de Izirzada,
Obispo auxiliar de San Cristóbal de Las Casas (MÉXICO)
-
S.E.R. Mons. Basil Myron SCHOTT, O.F.M., Arzobispo Metropolitano
de Pittsburg de los Bizantinos, Presidente del Consejo de la Iglesia
Rutena (ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA)
-
S.E.R. Mons. Anthony Sablan APURON, O.F.M. Cap., Arzobispo de
Agaña, Presidente de la Conferencia Episcopal (GUAM)
-
S. Em. R. Card. Miloslav VLK, Arzobispo de Praga (REPÚBLICA CHECA)
-
S.E.R. Mons. Georg MÜLLER, SS.CC., Obispo Prelado de Trondheim
(NORUEGA)
-
S.E.R. Mons. Kidane YEBIO, Obispo de Keren (ERITREA)
-
S.E.R. Mons. George Cosmas Zumaire LUNGU, Obispo de Chipata,
Presidente de la Conferencia Episcopal (ZAMBIA)
-
S.E.R. Mons. Bejoy Nicephorus D'CRUZE, O.M.I., Obispo de Khulna
(BANGLADESH)
-
S. Em. R. Card. James Francis STAFFORD, Penitenciario Mayor (CIUDAD
DEL VATICANO)
-
S.E.R. Mons. Luis URBANČ, Obispo de Catamarca (ARGENTINA)
-
S.E.R. Mons. Jurij BIZJAK, Obispo titular de Gergi, Obispo
auxiliar de Koper (ESLOVENIA)
-
S.E.R. Mons. John HA TIONG HOCK, Arzobispo de Kuching (MALASIA)
-
S.E.R. Mons. Dominique BONNET, C.S.Sp., Obispo de Mouila (GABÓN)
-
S.E.R. Mons. Varghese CHAKKALAKAL, Obispo de Kannur (INDIA)
-
S.E.R. Mons. Douglas YOUNG, S.V.D., Arzobispo de Mount Hagen
(PAPÚA NUEVA GUINEA)
-
S.E.R. Mons. René Osvaldo REBOLLEDO SALINAS, Obispo de Osorno
(CHILE)
-
S.E.R. Mons. Elías Samuel BOLAÑOS AVELAR, S.D.B., Obispo de
Zacatecoluca (EL SALVADOR)
-
Revmo. P. José RODRÍGUEZ CARBALLO, O.F.M., Ministro General de la
Orden Franciscana de los Frailes Menores
-
Rev.do Pascual CHÁVEZ VILLANUEVA, S.D.B., Presidente de la Unión de
los Superiores Generales, Rector Mayor de la Sociedad Salesiana de
San Juan Bosco
-
S.E.R. Mons. Robert RIVAS, O.P., Arzobispo de Castries (SANTA
LUCÍA)
-
S. Em. R. Card. John NJUE, Arzobispo de Nairobi (KENIA)
A continuación facilitamos los resúmenes de las intervenciones:
-
S.E.R. Mons. Joseph VÕ ĐÚC MINH, Obispo Coadjutor de Nha Trang
(VIETNAM)
1. La Iglesia de Cristo en Vietnam, después de acoger el Evangelio
en 1533 y, sobre todo, después del nombramiento de sus tres primeros
obispos en 1659, ha recorrido un camino lleno de cruces. A lo largo
de los altibajos de su historia, los católicos vietnamitas, como los
judíos en los tiempos del exilio, han comprendido que sólo la
Palabra de Dios permanece y no decepciona nunca. Esta Palabra que
impregna las oraciones, el Viacrucis y el Ángelus, los Misterios
para la meditación en el Santo Rosario, los himnos, los cantos sobre
temas bíblicos, las lecciones de catecismo, las devociones populares,
las para-liturgias, las veladas de oración en familia, los momentos
en los que se escucha y se comparte la Palabra, que constituyen una
verdadera “lectio divina”, etc., se ha convertido en la fuente de
consuelo y de fuerza que da firmeza a todos los miembros del Pueblo
de Dios y, al mismo tiempo, en el punto focal que les ayuda a
descubrir su futuro.
2. La Palabra de Dios ayuda a descubrir el verdadero rostro de
Jesucristo, que encarna el amor redentor de Dios, mediante el
misterio de la Cruz. A causa de la dolorosa experiencia que ha
vivido la Iglesia de Cristo en Vietnam, el misterio de la Cruz, no
sólo se ha hecho cercano a la vida cotidiana, sino que se ha
convertido también en un elemento esencial que reúne al Pueblo de
Dios. Al heredar la cultura milenaria del “culto de los antepasados”
que expresa la piedad filial de nuestro pueblo, los cristianos, para
celebrar el aniversario de la muerte de un miembro de la familia, se
inspiran en la Cena, la Pasión, la Muerte y Resurrección de Nuestro
Señor, cuyo ejemplo sigue conmoviendo el alma de los vietnamitas.
Las narraciones de las pruebas por las que pasaron los Patriarcas y
los profetas, en particular “san” Job del Antiguo Testamento, y la
Santa Virgen María, san José y los Apóstoles del Nuevo Testamento
siguen sosteniendo la fe de los católicos.
[00159-04.04] [IN035] [Texto original: francés]
-
S.E.R. Mons. Stanislav ZVOLENSKÝ, Arzobispo de Bratislava
(ESLOVAQUIA)
En la historia encontramos muchos hombres y mujeres que han leído la
Sagrada Escritura
de una manera tal que los ha llevado a una reorientación total de
sus vidas; a un cambio en sus formas de pensar y de actuar o al
menos a encontrar una nueva razón para dar a la propia posición de
fe. La historia de la Iglesia se caracteriza por el constante
retorno al radicalismo existencial de la Escritura. La santidad de
muchos cristianos es consecuencia de la sincera y a menudo radical
respuesta al llamado de la Palabra de Dios.
Verificar el modo de lectura las Escrituras de los Santos nos puede
conducir al descubrimiento de modos de lectura de las Sagradas
Escrituras, que sin ser pues del todo nuevos, han caído un poco en
el olvido.
Como ejemplo nos puede ser útil la lectura franciscana de la Biblia
que sin duda se presenta sorprendente, si la miramos desde el punto
de vista de los actuales criterios científicos de interpretación y
desde el punto de vista de los frutos de fe que esta lectura
proporcionó. Uno de los signos característicos de esta lectura fue
el principio de sine glossa. Se trataba de la acogida de la Palabra
de Dios tal como está escrita en la Sagrada Escritura, sin
comentarios académicos. Según San Francisco la verdad Divina no está
objetivada en las palabras y frases de la Biblia, no está siempre a
disposición como una respuesta para todos los problemas. Se puede
descubrir solamente en el contexto íntegro y personal, no se
concentra sobre la materia del texto, sino sobre el actuar de Dios.
La exegesis de San Francisco lleva a reconocer el carácter
sacramental de la Palabra de Dios.
Los puntos antes mencionados presentan sólo una ilustración de cómo
se pueden encontrar en los Santos las perspectivas hermeneúticas
para una lectura de la Escritura que lleve al radicalismo de la fe.
Así como de San Francisco podemos captar entonces un cierto
principio hermeneútico, es útil y tal vez necesario tratar de
descubrirlo también en la vida de otros Santos, de cuya riqueza la
Iglesia rebosa.
[00165-04.03] [IN141] [Texto original: italiano]
-
S. Em. R. Card. Daniel N. DI NARDO, Arzobispo de Galveston-Houston
(ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA)
La Palabra Eterna se ha anulado para nuestra salvación. Del mismo
modo, el Espíritu Santo se ha entregado a sí mismo y se ha
“humillado” en la inspiración de las Sagradas Escrituras. Con gran
cortesía ha adaptado el “lenguaje” divino al pensamiento de nuestra
naturaleza humana (cfr. Dei Verbum 9 y 11). La narración incluso de
acontecimientos pequeños y aparentemente triviales en las Sagradas
Escrituras forma parte de la auténtica economía de nuestra salvación
y deificación.
Hablo en nombre de los católicos que viven en el famoso Cinturón
bíblico, en el sur de los Estados Unidos. Se trata de una verdadera
ubicación geográfica, pero también de una mentalidad extendida en
muchas partes del mundo. Este modo de pensar seguramente plantea
cuestiones y problemas, pero ha mantenido viva la imaginación y la
terminología bíblica, y un sentido de acción divina en el mundo que
es importante para nosotros. En el Documento de trabajo, en los
párrafos 18 a-g y 22 c-d, se proclama la Palabra de Dios de un modo
cristológico rico y profundo. Sin embargo, la neumatología es muy
discreta. Los católicos del Cinturón bíblico necesitan una
neumatología que les ayude a leer la Escritura.
Querría sugerir la publicación de un Compendium, similar a otros
documentos de este tipo, dirigido a los fieles. Podría representar
una orientación clara y directa para poner de relieve los métodos,
ricos y útiles, que usa la Iglesia para leer y compartir las
Sagradas Escrituras. Este Compedium sería un instrumento de
inconmensurable valor en la lectura personal de la Biblia, para los
grupos de Estudios Bíblicos, etc. Completamente eclesial y católico,
podría resultar también de gran ayuda en los estudios bíblicos
ecuménicos en los que muchos de nuestros miembros están
comprometidos. Podría contribuir a recuperar el vivo y excelente
sentido de la visión católica sobre la inspiración del Espíritu
Santo en las Sagradas Escrituras.
[00178-04.03] [IN152] [Texto original: inglés]
-
S.E.R. Mons. Ramón Alfredo DUS, Obispo de Reconquista (ARGENTINA)
En el n.17 del Documento de Trabajo (IL) se alude a “(...) la
necesidad de una urgente formación para la lectura cristiana del
Antiguo Testamento, reconociendo la relación que vincula los dos
Testamentos y los valores permanentes del Antiguo”. Al respecto es
oportuno recordar la afirmación de DV16 que el Antiguo Testamento "ilumina
y explica el Nuevo Testamento". Si es así, no se podrá renunciar
nunca, ni en principio, ni en la práctica, a la lectura y a la
interpretación del Antiguo Testamento para comprender el Nuevo.
Un texto de san Ireneo (Adversus Haereses, IV, 33,13) subraya la
unidad de acción salvífica del Padre, del Hijo y del Espíritu, desde
todos los tiempos, y hace reconocer que tal acción divina es llevada
a cabo en el Antiguo Testamento por los patriarcas, los profetas, y
por el conjunto del pueblo de Dios, en favor de toda la humanidad.
La salvación que el Dios trinitario realiza en cada momento de la
historia participa a nivel ontológico de su acción salvífica total y
en este sentido es siempre plena. La afirmación de una "salvación
plena" en el Antiguo Testamento puede ensombrecer el carácter
imprescindible del Nuevo Testamento. Pero el mismo San Ireneo
responde a esa dificultad: “¿Qué cosa de nuevo el Señor agrega
viniendo? Agrega una total novedad: presenta a Sí mismo!” (Adversus
Haereses, IV, 34,1; cf. Documento de Trabajo -IL-11).
La salvación que nos llega en Cristo, comprensible desde el Antiguo
Testamento, revela una estructura trinitaria de relación entre
Antiguo y Nuevo Testamento. Tal relación, antes de ser concebida en
un esquema temporal, cabe más propiamente en las categorías de
participación y analogía. Esta presentación puede superar las
insuficiencias que se derivan del esquema promesa - cumplimiento, y
de una supuesta no necesidad del Antiguo Testamento.
Jesús y su comunidad - su Iglesia - es la clave histórica que hace
del todo comprensible la salvación plena del Antiguo Testamento, por
eso un conocimiento profundo del mismo, resulta insoslayable para la
vida de todo discípulo y para la misión de un pastor de la Iglesia
de Cristo.
[00179-04.03] [IN157] [Texto original: español]
-
S.E.R. Mons. Enrique DÍAZ DÍAZ, Obispo titular de Izirzada,
Obispo auxiliar de San Cristóbal de Las Casas (MÉXICO)
"Habrá fidelidad a la Palabra cuando la primera forma de caridad se
realice en el respeto de los derechos de la persona humana, en
defensa de los oprimidos y de los que sufren" (I.L. 39) Y entre los
que sufren, se encuentran de un modo especial los indígenas de
nuestras comunidades de Latinoamérica En Aparecida los obispos
hacían un compromiso serio: ''Nuestro servicio pastoral a las
comunidades indígenas nos exige anunciar a Jesucristo y la Buena
Nueva del Reino de Dios, denunciar las situaciones de pecado, las
estructuras de muerte, la violencia y las injusticias internas y
externas, fomentar el dialogo intercultural ... Jesucristo es la
plenitud de la revelación para todos los pueblos (95).
En muchos lugares se ha iniciado una relación entre la Palabra y las
culturas indígenas. En cierto sentido, la Biblia es muy cercana a
sus concepciones y cosmogonías por la cultura rural de ambas. La
creación, el concepto de Dios, el sentido de la Redención y de la
Cruz, la vida en comunidad, dan muchas posibilidades de encuentro.
Pero son culturas diferentes, un camino que apenas inicia y que se
tiene que andar con cuidado, para no condenar lo que no se entiende,
para clarificar y dar valor a la Palabra Revelada, para no destruir
culturas y realmente encarnar el Evangelio en nuestros pueblos.
Hay una escasa traducción católica de la Biblia a los idiomas
indígenas y muy poco se ha buscado una comprensión de su cultura y
su concepción. Mientras la Palabra Revelada no se haga "palabra
viva, escrita en sus culturas y en su vida" es muy difícil que se
llegue a penetrar en el corazón y a encarnar en estos los pueblos.
Como Iglesia necesitamos proclamar esa "buena nueva" inculturada,
que haga florecer su corazón y los mantenga de pie, con dignidad y
puedan ofrecemos su palabra evangelizadora (Nos 40 y 46 I.L.).
[00151-04.03] [IN127] [Texto original: español]
-
S.E.R. Mons. Basil Myron SCHOTT, O.F.M., Arzobispo Metropolitano
de Pittsburg de los Bizantinos, Presidente del Consejo de la Iglesia
Rutena (ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA)
En Oriente, las escrituras se encuentran en la oración de los Padres
de la Iglesia, la Tradición y las funciones litúrgicas. El Verbo
Encarnado sigue presente en la Iglesia de dos maneras: en la Palabra
bíblica y en la Eucaristía, realizadas en la vida de la Iglesia por
el Espíritu Santo.
La Escritura no es vista ante todo como una norma escrita, sino más
bien como una consagración de la Historia de la Salvación en las
especies de la palabra humana. El contenido y la unidad de la
Escritura no se refieren a los libros de las Escrituras en sí mismos,
sino a la realidad de la que estos libros dan testimonio, un
testimonio, por lo tanto, del Evangelio de Jesucristo.
La Theotokos sigue siendo el primer modelo de acogida de la Palabra
y esto queda ejemplificado en el Himno Acatista de la Madre de Dios.
[00153-04.03] [IN129] [Texto original: inglés]
-
S.E.R. Mons. Anthony Sablan APURON, O.F.M. Cap., Arzobispo de
Agaña, Presidente de la Conferencia Episcopal (GUAM)
Las buenas homilías que hablan a la experiencia del hombre de hoy
pueden empujar a las personas a la conversión. Pero lo que se
necesita hoy es, además de las buenas homilías, los testimonios de
vida válidos de la Palabra de Dios vivida.
En mi experiencia con el Camino neocatecumenal. - como, estoy seguro,
sucede en otras realidades eclesiales también a través de la Lectio
Divina, los siete pasos para compartir del Evangelio o los grupos de
comunión en la fe -encontramos la oportunidad cotidiana de
“escrutar” la Palabra de Dios, de reflexionar sobre los pasajes de
la Sagrada Escritura, especialmente sobre las lecturas litúrgicas de
la Misa, para ver cómo la Palabra de Dios nos afecta en la vida así
como es vivida hoy.¡ Sería hermoso si todos los obispos, sacerdotes,
religiosos y laicos lo hicieran!
Si la Palabra de Dios debe estar viva en nuestra vida y en nuestra
misión como Iglesia, nosotros, como obispos y sacerdotes, guías,
religiosos y laicos comprometidos, debemos dar ejemplo a los demás y
ponernos cada día al servicio de la Palabra de Dios; debemos no
solamente decir, sino también mostrar y no considerarnos por encima
de las personas comunes porque hemos recibido una formación o
estamos ordenados o hemos profesado. Si nosotros, como Iglesia en su
conjunto, queremos ser testigos creíbles de Cristo en el mundo
actual, el mundo y especialmente los pobres y los marginados deben
vernos como humildes servidores, como personas que saben escuchar y
como guías generosos, como Jesús de Nazaret, de quien nos
proclamamos sus seguidores, discípulos y apóstoles.
¡Elevo mi oración para que este Sínodo nos ayude a todos a
comprender la importancia que la Palabra de Dios tiene en nuestra
vida, no solamente como texto sagrado, sino como la Palabra
conclusiva del amor de Dios por los hombres, encarnado en su Hijo
Jesucristo!.Que María, Madre del Señor y Madre nuestra, nos muestre
con el ejemplo de su vida cómo podemos dar a conocer a los demás que
nosotros somos los primeros en vivir la Palabra de Dios y que
animamos a los demás a que hagan también lo mismo, en el nombre de
Cristo.
[00163-04.04] [IN139] [Texto original: inglés]
-
S. Em. R. Card. Miloslav VLK, Arzobispo de Praga (REPÚBLICA CHECA)
No quiero repetir lo que ya se dijo muchas veces y tampoco
desarrollar solamente el tema de la teología de la Palabra. Me
propongo relatar, como para confirmarla, algunas experiencias con la
Palabra de Dios, hechas en tiempos del comunismo.
El partido comunista tenía un gran recelo por la juventud. Estaba
prohibida cualquier organización de creyentes, quienes, en
consecuencia, se reunían clandestinamente en los refugios, en las
montañas, en los bosques. Era muy difícil que entre ellos hubiera un
sacerdote que pudiese guiarlos y celebrar la Misa. En esta situación
ellos han tenido en sus manos la Biblia y la Dei Verbum. Comenzaban
cada día leyendo y meditando una Palabra y esforzándose por vivirla
juntos a lo largo de toda la jornada. En una ocasión, al tomar el
mensaje: “que os améis los unos a los otros como yo os he amado” (Jn
15, 12) y al vivirlo intensamente, después de un cierto período se
dieron cuenta de que el Espíritu Santo presente en sus corazones se
transformó en la fuerza que hizo crecer entre ellos la comunión.
Descubrieron que la fuerza del Espíritu Santo en sus corazones, el
amor de Dios, vivido recíprocamente, traía la presencia del
Resucitado en medio de ellos, cumpliendo la Palabra de Jesús ”Porque
donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio
de ellos” (Mt 18, 20)
Una vez, uno de ellos llevó a un amigo sin darle demasiadas
explicaciones acerca de qué grupo se trataba. Cuando por la tarde se
habló de la jornada transcurrida, este joven pidió una explicación
diciendo: “Aquí hay algo especial entre vosotros. ¿Qué es?
Otra vez este grupo estuvo en Alemania del Este, comunista, donde la
Iglesia gozaba de mayor libertad. Invitaron a otros jóvenes que no
estaban acostumbrados a vivir de los sacramentos. También allí se
vivió de la palabra de Dios. Se podía participar en la misa cada día.
Después de algunos días en la comunión viva, profunda, los jóvenes
no practicantes, en el momento de la comunión eucarística, se
sintieron excluidos de la comunidad. Pidieron poder confesarse.
Dijeron luego públicamente que la comunión, la unidad en el grupo
era tan fuerte que se hacía difícil, en el momento sagrado de la
comunión eucarística, ser “excomulgados”.
La comunión, nacida de la palabra de Dios, posee una fuerza de
atracción. Algunos años después habían nacido entre ellos algunas
vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada.
Había nacido también una gran alegría entre ellos, un don del
Espíritu Santo y la esperanza en una situación desesperada, no
obstante el comunismo estuviese alrededor. Sí, es verdad: la Iglesia
nace y vive de la Palabra de Dios... muchos lo han experimentado
precisamente en los tiempos del comunismo.
[00164-04.03] [IN140] [Texto original: italiano]
-
S.E.R. Mons. Georg MÜLLER, SS.CC., Obispo Prelado de Trondheim
(NORUEGA)
En una Iglesia de diáspora extrema, con cristianos de otras iglesias
y comunidades eclesiales, el Sínodo subraya la importancia de la
Escritura y de la Palabra de Dios. La colaboración bíblica
representa un amplio forum para el ecumenismo. Colaborando con las
sociedades bíblicas nacionales, utilizamos desde hace muchos años,
ediciones de la Biblia que no hemos realizados nosotros solos.
Al mismo tiempo, esta comunión es comprendida y entendida de manera
distinta. Esto tiene un efecto importante en la comprensión de la
doctrina cristiana y su aplicación en la vida. En un mundo que está
cada vez más secularizado, la Iglesia debe encontrar nuevas maneras
para dar espacio vivo a la Palabra de Dios y para resaltar las
experiencias positivas que con ella se hacen.
La Iglesia católica en Escandinavia es una gran minoría. A menudo,
en nuestros países se les hace difícil a nuestros fieles acceder a
la comunidad eclesial debido a las grandes distancias que existen
entre los asentamientos dispersos y las iglesias, la situación de la
inmigración, la falta de conocimiento de la Iglesia y todo lo que a
ella se refiere y las diversidades lingüística y culturales. Esta
situación de diáspora está en el centro de nuestra reflexión,
mientras en el pasado nos confrontamos con las grandes Iglesias de
Europa. Somos una minoría en una sociedad secular. Pero si nos
miramos a nosotros mismos, no nos definimos como Iglesia de la
diáspora, porque estamos acostumbrados a ser pocos.
Dedicarse nuevamente a la Palabra de Dios y a la Sagrada Escritura
abre a los creyentes de las pequeñas comunidades nuevas
posibilidades de experimentar, a partir de la fe, por lo tanto, de
reforzar la fe. El número exiguo nos invita mirar la realidad de la
levadura (cf Mt 13, 33) y a redescubrir, desde esta perspectiva, el
espíritu misionero. La levadura actúa siempre hasta que toda la masa
es fermentada. La Iglesia en Escandinavia contribuye, viviendo la
Palabra en el tiempo actual, a “Hacer de la Iglesia la casa y la
escuela de la comunión” (Novo Millennio Ineunte 43),
[00167-04.03] [IN143] [Texto original: alemán]
-
S.E.R. Mons. Kidane YEBIO, Obispo de Keren (ERITREA)
Como es bien sabido, desde los inicios la Iglesia considera el
Antiguo Testamento como parte de la única Biblia cristiana y parte
integrante de la Revelación. Así pues, la Biblia está unida de
singular modo a la Palabra de Dios. La Biblia misma es testimonio de
la identificación intencional de la Palabra de Dios con la Escritura.
La Palabra de Dios, así como está descrita en la Epístola a los
Hebreos 4, 12-13, es una realidad viva y eficaz, es eterna (Is 40,
8), omnipotente (Sb 18, 15), una fuerza creativa (cf Gen 1,3 y ss) y
da origen a la historia. Esta Palabra es la Palabra de Dios que es
Jesucristo, Dios y Hombre. El Hijo es el Verbo Eterno, siempre
presente en Dios, porque Él mismo es Dios (cf Jn 1, 1). El
conocimiento del Antiguo Testamento como palabra de Dios surge como
el verdadero desafío del tiempo actual debido a su relación con el
misterio de Cristo y con la Iglesia. A pesar de las numerosas
traducciones de la Biblia en diferentes lenguas y de su distribución,
a veces gratuita y a veces no, el Antiguo Testamento sigue siendo la
parte menos leída de la Biblia y la menos comprendida en nuestro
mundo católico. El ambiente de la lectura es distinto según las
circunstancias.
A nivel individual: muchos se muestran reacios a afrontar los
pasajes del Antiguo Testamento que resultan incomprensibles, así que
o los eligen arbitrariamente o no los leen en absoluto.
A nivel de la comunidad o de la parroquia: en algunas Iglesias, en
las prácticas litúrgicas, no hay unas disposiciones relativas a las
lecturas del Antiguo Testamento, por tanto también en las homilías
es difícil escuchar esta parte de la palabra de Dios.
Por tanto, esta situación exige con urgencia las siguientes medidas:
-Preparar al clero, a los religiosos y a los catequistas, con objeto
de que conozcan mejor la Biblia en su totalidad.
-Traducir la Biblia en las lenguas locales y animar a los fieles a
que la lean individualmente, en familia y en comunidad.
Desarrollar una formación centrada en la lectura del Antiguo
Testamento teniendo presente a Cristo, que reconozca el lazo entre
los dos Testamentos y el valor permanente del Antiguo Testamento (DV
nºs 15-16).
Incluir la lectura del Antiguo Testamento en las prácticas
litúrgicas y hacer referencias en las homilías al Antiguo Testamento
a la luz del Nuevo Testamento, que proclama siempre que el Antiguo
Testamento es fundamental para la comprensión del Nuevo Testamento,
como el mismo Jesús demostró en el episodio de Emaús, cuando el
Maestro “empezando por Moisés y continuando por todos los profetas,
les explicó lo que había sobre él en todas las Escrituras” (Lc 24,
27).
[00169-04.03] [IN145] [Texto original: inglés]
-
S.E.R. Mons. George Cosmas Zumaire LUNGU, Obispo de Chipata,
Presidente de la Conferencia Episcopal (ZAMBIA)
Nadie puede negar que existe una íntima relación entre la Palabra
proclamada y los Sacramentos en la vida y en la misión de la Iglesia.
La Escritura da fe de ello -la Palabra se hizo carne y puso su
Morada entre nosotros (Jn 1,14)-, al igual que los Padres de la
Iglesia, el Concilio Vaticano II y los Concilios sucesivos hasta hoy.
No obstante, en algunas partes del mundo, especialmente en África,
la realidad es que la mayoría de nuestras comunidades siguen
adelante sin la celebración de la Eucaristía durante semanas, meses
e incluso años, a no ser que los cristianos estén dispuestos a
recorrer largas distancias para participar en la Misa. En este
contexto, ¿qué sucede con los ancianos, los discapacitados, los
niños, los que tienen que cuidar sus campos para proteger la cosecha
lejos de los pueblos? ¿Cómo pueden participar en la celebración de
la Eucaristía? Dada la situación, es un imperativo que la Iglesia
encuentre una manera de celebrar la Palabra que transforme la vida y
que, como para san Pablo, lleve a una completa conversión, que
necesariamente lleve a estar al servicio del prójimo, con verdadero
amor y humildad. En este mismo contexto, hagamos que el Año Paulino
lleve a una conciencia misionera que nos motive a compartir con
generosidad los recursos humanos y materiales para la difusión de la
Palabra de Dios. Las diócesis no deberían sentirse demasiado pobres
para dar o demasiado ricas para recibir. Ha llegado el momento de
que los Padres Sinodales escuchen el grito de los pobres y hagan
algo en concreto al respecto.
[00173-04.03] [IN149] [Texto original: inglés]
-
S.E.R. Mons. Bejoy Nicephorus D'CRUZE, O.M.I., Obispo de Khulna
(BANGLADESH)
La Palabra de Dios y la pobreza: los profetas, como hombres de la
Palabra de Dios, fueron defensores de los derechos de los pobres,
los huérfanos y las viudas. Hablaron en su nombre. En Bangladesh, la
mayoría vive en la pobreza, privada de los bienes de primera
necesidad y afectada por desastres naturales. En esta situación, los
cristianos están llamados a vivir la Palabra de Dios y a compartirla
con estas personas. La Palabra de Dios y las Bienaventuranzas (Lc 6,
20) nos exhortan a ser iglesia de los pobres.Situaciones de
injusticia y corrupción: Bangladesh es un país en el que la
corrupción, el soborno y la injusticia están proliferando. Una
pequeña minoría se está haciendo rica, mientras que la mayoría es
cada vez más pobre. La Palabra de Dios nos llama a la justicia y la
integridad en la vida pública. La Iglesia, minoría reducidísima,
está dando su importante contribución en áreas como la educación, la
sanidad y los servicios sociales. En estos sectores, la Iglesia
tiene que ser solidaria con los pobres y mantener la justicia para
todos, especialmente para los pobres, a la luz de la Palabra de Dios.
La Palabra de Dios invita al diálogo interreligioso: Según el
Concilio, la Iglesia no rechaza nada de lo que en otras religiones
hay de santo y verdadero. No pocas veces reflejan un destello de
verdad (NA 2) y por ello toda la Iglesia entra en diálogo con ellas.
En Bangladesh, país de mayoría musulmana, la minoría cristiana tiene
que vivir en paz, armonía y diálogo.
Compartimos la Palabra de Dios con los musulmanes, respetando
siempre su fe y en diálogo con ellos. Como dijo el Santo Padre
Benedicto XVI, el diálogo entre musulmanes y cristianos es una
necesidad vital de la que, en gran medida, depende nuestro futuro.
[00180-04.04] [IN151] [Texto original: inglés]
-
S. Em. R. Card. James Francis STAFFORD, Penitenciario Mayor (CIUDAD
DEL VATICANO)
La práctica del perdón y la reconciliación en el seno de la Iglesia
ha disminuido en las últimas dos generaciones y, paradójicamente, ha
aumentado en la sociedad secularizada. Las Comisiones nacionales
para la Verdad y la Reconciliación son un ejemplo de ello. Es
necesario que se encuentren de nuevo el perdón y la Palabra de Dios.
Por un lado, el nombre que Jesús dio al perdón de los pecados fue
considerado justamente, por antonomasia, la Buena Nueva, es decir,
el Evangelio. Este perdón está íntimamente ligado a la culpa que se
asocia al pecado y la misericordia de Dios.
¿Por qué hablo de los conceptos de perdón, culpa y misericordia en
un contexto en el que el tema es la Palabra de Dios? Los motivos son
tres.
1. La salvación es uno de los temas centrales de la Palabra de Dios.
No obstante, el Documento de trabajo no se detiene a reflexionar
sobre la relación entre sacramento de
Reconciliación-Penitencia-Unción de los enfermos y la Palabra de
Dios. Haría falta una reflexión más detenida y profunda de estos dos
sacramentos, a la luz de la Palabra de Dios.
2. En el Documento de trabajo se le ha dedicado poco espacio al
Sacramento del matrimonio en relación con la Palabra de Dios. Y, sin
embargo, los padres son los principales catequistas de sus hijos. Si
no se anima y ayuda a los padres a iniciar a sus hijos en el
“Jubelruf” bíblico, el grito de alegría descrito por el Papa
Benedicto XVI en su “Jesús de Nazaret”, los niños crecerán, en el
mejor de los casos, con una percepción reducida de sí mismos como
hijos e hijas de Dios.
3. Los fieles deberían estar mejor informados sobre la indulgencia
plenaria ligada a la reverente lectura de la Palabra de Dios durante
un determinado periodo de tiempo (al menos 30 minutos).
[00181-04.03] [IN156] [Texto original: inglés]
-
S.E.R. Mons. Luis URBANČ, Obispo de Catamarca (ARGENTINA)
Hablamos de los niños, pero nos cuesta hablar con los niños. Al
igual que nos resulta fácil hablar de Dios, pero nos cuesta hablar
con Él.
Nuestra época está dando grandes pasos en la bioética y la genética,
es decir, que la ciencia pretende mejorar todo desde su génesis. ¿No
es éste un signo de los tiempos para que nos ocupemos de mejorar la
"genética" de nuestra Iglesia?Ciertamente, en esta primera etapa de
la vida humana se deben grabar las verdades y valores fundamentales
de la persona, con los que pueda construir no sólo su destino
terreno, sino el eterno, para el que fue creado.
El primer derecho que tiene el niño es descubrir gradualmente a su
Creador, Redentor y Santificador en el marco de la comunidad
eclesial, que debe garantizarle que en “su iglesia doméstica”, la
Palabra, viva y eficaz, lo instruya y capacite progresivamente para
amar como él es amado, llegando a ser servidor de los hermanos.
La Iglesia tiene que ser voz de los que no tienen voz. Éstos son los
niños. Ellos son los “más pobres entre los pobres” (cf. Aparecida n°
467). Una sociedad civil, una comunidad eclesial que no priorice la
niñez: y esté dispuesta a gastar lo mejor de sus fuerzas y recursos
en ella, está condenada al fracaso y a la deshumanización. Es la
niñez la que posibilita al ser humano vivir con estupor y compromiso
su paso por este mundo.
Espero de este Sínodo que, gracias a un mayor aprecio a la Palabra
de Dios y rejuvenecida por ella:
1.- La Iglesia se vea impulsada a proclamar ardorosamente lo que
experimenta en el contacto asiduo con la Palabra viva de Dios.
2.- Que se insista, durante el tiempo de la catequesis de iniciación,
la memorización de pasajes importantes de las SS. EE., que vayan
siendo el fundamento axiológico, ético y estético del ser y quehacer
del discípulo misionero de Jesucristo.
3.- Que la atenta escucha de la Palabra de Dios propicie una
adhesión personal y comunitaria a Cristo, culminando en la gozosa y
fraterna celebración Eucarística.
4.- Que se aproveche todo lo que aporta la religiosidad popular en
cuanto a escucha de la Palabra de Dios y transmisora de la fe
especialmente entre los niños.
5.- Que como Iglesia sorprendamos al mundo y nos sorprendamos a
nosotros
mismos con un encuentro mundial de niños, que no sólo los juntará a
ellos, sino movilizará a sus familiares, de modo que con este gesto
profético y valiente reivindiquemos y anunciemos al Dios de la Vida,
que quiere una “cultura de la vida”. Gracias.
[00182-04.04] [IN158] [Texto original: español]
-
S.E.R. Mons. Jurij BIZJAK, Obispo titular de Gergi, Obispo
auxiliar de Koper (ESLOVENIA)
Querría exponer una cuestión, quizás también una sugerencia, que se
me propone y se refiere a la economía sacramental, el punto 36 del
Documento de trabajo.
Puesto que todos los sacramentos están unidos con la Eucaristía y
hacia ella se ordenan (Presbyterorum ordinis, n. 5) y puesto que las
acciones y los signos litúrgicos reciben su significado de la Biblia
(Sacrosanctum Concilium, n. 24), creo que, precisamente basándose en
la Palabra de Dios, los sacramentos se pueden dividir en dos
sacramentos de la fe, dos sacramentos de la esperanza y tres
sacramentos de la caridad.
Los dos sacramentos de la fe son el Bautismo y la Penitencia. Ambos
se ordenan a nuestra existencia y residen en el signo del agua. El
primero es el Bautismo, que nos regenera como hijos de Dios: Mc 16,
16; Jn 3, 5; Hch 8, 36-37; 22, 16; Ef 5, 25-27; 1 P 3, 21. El
segundo es la confesión, que purifica lo que después del Bautismo se
corrompe: Hch 26, 18; St 4, 8-9; 1 P 1, 22; 1 Jn 1, 9.
Los dos sacramentos de la esperanza son la Confirmación y la Unción.
Ambos se ordenan a nuestros actos y residen en el signo del aceite.
El primero es la Confirmación, que nos habilita como testigos de
Cristo: Lc 4, 18; Hch 4, 27; 10, 38; 1 Co 9, 10; Hb 1, 9; 1 Jn 2,
20.27. El segundo es la Unción, que restablece lo que se debilita
después de la Confirmación: Mt 26, 7; Mc 6, 13; 14, 3; Lc 7, 38; Jn
12, 3; St 5, 14; Ap 3, 18.Los tres sacramentos de la caridad son el
Orden, el Matrimonio y la Eucaristía. Los tres se ordenan a nuestra
santificación y residen en el signo de la sangre. El primero es el
Orden: Mc 10, 35-40; 14, 36; Hb 9, 11-14; 10, 19-20; 13, 20; Jn 17,
19; Ap 1, 5. El segundo es el Matrimonio: Ex 4, 25-26; Dt 22, 13-19;
1 Co 7, 14. El tercero es la Eucaristía: Mt 26, 27-28; Jn 1, 29; 6,
53-56; 1 Co 10, 16; 11, 25. Los tres son las vías hacia la caridad,
que es el vínculo de la perfección cristiana (Col 3, 14). - Jurij
Bizjak, delegado de la Conferencia Episcopal Eslovena.
[00183-04.03] [IN159] [Texto original: italiano]
-
S.E.R. Mons. John HA TIONG HOCK, Arzobispo de Kuching (MALASIA)
Los sacerdotes tienen un papel importante en la promoción de la
Palabra de Dios en la vida y en el ministerio de la Iglesia. Por lo
tanto, en los seminarios los educadores tienen que cultivar una
espiritualidad “de la Palabra de Dios”. Para ello, en los seminarios
se deben impartir cursos sólidos de Teología de la Palabra, junto
con la exégesis canónica para complementar el estudio histórico y
literario de la Biblia. Para subrayar su importancia, la
hermenéutica bíblica y las cuestiones y tendencias actuales deberían
constituir un curso permanente. Para la interiorización personal, la
Lectio Divina tiene que ser un ejercicio regular. Todo ello con el
objetivo de llevar a los seminaristas al encuentro con Cristo, la
Palabra de Dios hecha carne.
Para asegurar esta formación, hay que preparar a los educadores en
los seminarios -especialmente los profesores de Biblia- de manera
adecuada. Junto con una exégesis académica y científica, la
preparación práctica en hermenéutica bíblica y el ministerio
bíblico-pastoral deberían formar parte de la formación de aquellos a
los que se les asigna la tarea de la formación en los seminarios.
Para ello, es preciso crear en los distintos continentes o en las
distintas regiones institutos de formación para los educadores de
los seminarios, con un programa bien estructurado y personal
competente.
Mediante sacerdotes fervientes, interesados en la Palabra de Dios y
que se basen en ella, ésta ocupará el lugar que le corresponde en la
vida y en el ministerio de la Iglesia.
[00106-04.03] [IN085] [Texto original: inglés]
-
S.E.R. Mons. Dominique BONNET, C.S.Sp., Obispo de Mouila (GABÓN)
La Evangelización de África se realizó gracias a un doble anuncio de
la Palabra de Dios. El primero fue el de los misioneros enviados por
las Iglesias-Madres de Europa, sustituidos por sacerdotes y obispos
autóctonos responsables de las Iglesias actuales de África. Al mismo
tiempo, se llevó y se sigue llevando a cabo un segundo anuncio,
gracias a grupos dinámicos de catequistas encargados de anunciar y
explicar la Palabra de Dios a las múltiples comunidades de los
pueblos y a las comunidades de los barrios urbanos que los
sacerdotes visitan con regularidad.
La Iglesia africana debe su crecimiento y su expansión en gran parte
a los miles de catequistas escogidos y puestos como guía de estas
comunidades de los pueblos, por su fe, su sabiduría, su
disponibilidad al anuncio del Evangelio de Jesucristo. Ellos son los
héroes, los santos de la Evangelización en África.
Alimentados por la tradición de los usos y costumbres de sus etnias,
saben dejarse guiar por el Espíritu Santo para comprender como la
Palabra de Dios puede nacer en los corazones, interpelar las
mentalidades todavía marcadas por la ley del talión, la venganza, el
espíritu fetichista, y guiar a los hombres hacia la ley del amor,
del perdón, del compartir fraterno.
Los catequistas de los pueblos han sabido alimentarse del Nuevo
Testamento con sus parábolas que se incorporan al conjunto de
proverbios de sus etnias. Han asimilado esta Palabra divina y han
sabido formularla nuevamente en sus propias lenguas, haciéndola más
accesible a sus hermanos y hermanas.
Por otro lado, desde el Concilio Vaticano II, se ha realizado un
gran esfuerzo para dar a estos colaboradores de la Misión una
formación regular, que les prepare de manera más idónea a cumplir su
misión de mensajeros de la Palabra de Dios. Esta formación varia
dependiendo de la diócesis y de los ambientes: urbanos, rurales o
mixtos. Se imparte por sesiones, con un tema determinado, por
ejemplo: “El Evangelio de San Mateo al comienzo del año litúrgico
A”. Estas sesiones se desarrollan en cinco, diez o más días, según
las diócesis.
[00108-04.03] [IN087] [Texto original: francés]
-
S.E.R. Mons. Varghese CHAKKALAKAL, Obispo de Kannur (INDIA)
En este sínodo tenemos que preguntarnos juntos cuál es el mensaje de
la Palabra de Dios para un mundo lacerado por el fundamentalismo
radical y el racionalismo ateo, el consumismo y la pobreza, el
hedonismo y el ansia, la injusticia y la violencia, el racismo, la
división de castas, el sexismo, un mundo manipulado por los medios
de comunicación, controlados a su vez por el poder económico. ¿Cómo
podemos hacer penetrar la Palabra de Dios en los corazones y en las
mentes de una humanidad que se está secularizando, hombres y mujeres
que se están volviendo anti-religiosos y anti-Dios? ¿Cómo podemos
presentar la Palabra de Dios a un mundo que se está dirigiendo hacia
la cultura del eclipse de Dios? Por un lado existe una verdadera
búsqueda de Dios, pero por otro el mundo tiende a ser un mundo sin
Dios, orientado hacia una cultura que enfatiza la cultura de la
muerte. La globalización ha transformado al mundo en un pequeño
pueblo, cuyas distancias han sido muy acortadas por la explosión de
las tecnologías de la información. Pero el mundo se está
convirtiendo en un mundo sin corazón a causa de la violencia, el
terrorismo y la guerra. Nuestra proclamación de la palabra debe
aspirar a la globalización del amor. Sólo a través de la cultura del
amor podemos salvar al mundo y crear una civilización de la bondad y
el amor.
Es en este mundo en el que tenemos que proclamar la Palabra con el
poder que viene de lo alto. Es en este mundo en el que tenemos que
predicar la Palabra de amor; el mensaje cristiano se puede
sintetizar en tres breves frases: Dios es amor, Dios te ama, también
yo te amo.
Estoy profundamente convencido de que existe solamente una buena
nueva que puede encender los corazones de los hombres y las mujeres
y esa buena nueva es que Dios te ama y que Sus brazos están siempre
abiertos ante ti, para que tú puedas entrar en la alegría infinita.
[00109-04.03] [IN088] [Texto original: inglés]
-
S.E.R. Mons. Douglas YOUNG, S.V.D., Arzobispo de Mount Hagen
(PAPÚA NUEVA GUINEA)
En las naciones en las que la Palabra de Dios es amada pero no
seguida ¿qué se puede hacer para promover la obediencia a la Palabra
verdadera?
Un paso importante puede estar representado por un plan pastoral
centrado en Cristo con una dimensión bíblica.
[00110-04.03] [IN089] [Texto original: inglés]
-
S.E.R. Mons. René Osvaldo REBOLLEDO SALINAS, Obispo de Osorno
(CHILE)
Se propone que la formación de los futuros ministros, junto con dar
a conocer la Palabra Divina Revelada por la comprensión de las
Sagradas Escrituras, genere en los formandos una verdadera Pasión
por ella, amor que puedan transmitir y poner al servicio del Pueblo
de Dios. Para ello, se estima fundamental la labor de los formadores
y directores espiritua1es en los centros de formación y seminarios,
de manera que actúen mediante la "pedagogía de la convivencia",
formadora de contenidos y valores mediante el testimonio trasmitido.
La pasión así despertada debe conducir a los formandos al diálogo y
a la comunión con Dios mediante la Sagrada Escritura, dinamismo que
debe concluir en la evangelización de sí mismos, del mundo y de sus
estructuras. Por estas razones, este camino es fundamental, tanto en
la formación transmitida durante el primer año Propedéutico del
seminario como en el acompañamiento del Año Pastoral, para todos y
cada uno de quienes aspiran al ministerio sacerdotal.
Gracias a este cariño, que no puede menos que nacer de las entrañas
mismas del ser, afectando a toda la persona, la Palabra será siempre
la animadora por excelencia de la misión pastoral de la Iglesia,
interpelando permanentemente nuestra identidad de discípulos. La
gran riqueza que nos corresponde aportar al mundo del siglo XXI es
suscitar el amor profundo a Jesucristo como Palabra viva y actual de
Dios, propuesta de sentido pleno y definitivo para tantas vidas que
lo desconocen, o lo conocen de manera fragmentaria e intrascendente.
[00112-04.03] [IN091] [Texto original: español]
-
S.E.R. Mons. Elías Samuel BOLAÑOS AVELAR, S.D.B., Obispo de
Zacatecoluca (EL SALVADOR)
A partir del Concilio Vaticano II se revitaliza la lectura de la
Biblia en la Iglesia católica, se enriquecen los Leccionarios, se le
da más importancia a la homilía, se enfatiza la Eucaristía como
fuente de nuestra vida cristiana, con la mesa de la Palabra de Dios
y la Eucaristía.
La iniciación cristiana debe proponerse desde la infancia (6 a 12
años) con la "Escuela de la fe", especialmente en países que no
tenemos la enseñanza religiosa en la escue1a: debe estructurarse con
catecismos fundamentados en relatos bíblicos y narraciones del
Antiguo y Nuevo testamento adecuados a su edad, concluyendo con la
preparación y participación en los sacramentos de la eucaristía, la
confirmación, precedidas de la reconciliación.
A partir y como conclusión del sacramento de la Confirmación se
ofrezca a los adolescentes y jóvenes un mayor conocimiento de la
Palabra de Dios, con procesos o itinerarios de fe juveniles y que
concluya con la inserción laboral o el sacramento del matrimonio u
opción vocacional.
Para la edad adulta, las parroquias ofrezcan procesos de formación
permanente y vivencia de la fe a través de experiencias de
comunidades y grupos de ref1exión e intercambio de la meditación
sobre la Palabra, siguiendo las pautas de la Lectio divina.
Ya hay procesos que están resultando muy válidos, como por ejemplo,
procesos catecumenales, grupos de oración, pequeñas comunidades, que
permiten a los fieles compartir la Palabra de Dios, reflexionarla
junto con sus hermanos en la fe; esta experiencia comunitaria lleva
a una real madurez y firmeza en su vida cristiana, a fin de poder
testimoniar ante el mundo la eficacia transformadora de la Palabra,
como dijo Pablo VI: el mundo de hoy necesita testigos más que
maestros.
[00113-04.03] [IN092] [Texto original: español]
-
Revmo. P. José RODRÍGUEZ CARBALLO, O.F.M., Ministro General de la
Orden Franciscana de los Frailes Menores
La vida consagrada hunde sus raíces más profundas en la Palabra de
Dios y, más concretamente, en el Evangelio, regla y vida de todos
aquellos que, por inspiración divina, desean seguir más de cerca las
huellas de Jesucristo obediente, sin nada propio y casto. Quien
desee comprender y celebrar la gracia de los orígenes de la vida
consagrada no puede prescindir del Evangelio. Es siempre la escucha
atenta del Evangelio y la voluntad firme de ponerlo en práctica
inmediatamente lo que da origen a una determinada experiencia
carismática, como es el caso de san Francisco de Asís, después de
escuchar el Evangelio de la misión en la Porciúncula. La Palabra de
Dios es vida, y el texto se comprende en su profundidad sólo en la
medida en que se vive y se pone en practica. En la tradición
rabínica y bíblica e1 observar o poner por obra la Palabra es
elevado al nivel de categoría hermenéutica. Tanto el estudio de la
Palabra, como la predicación de la misma, si quedan al margen de la
vida serán "letra que mata". A la escucha y al saber ha de seguir el
buen obrar.
Nuestros Fundadores han sido oyentes atentos de la Palabra, y han
hecho de sus vidas una respuesta pronta y profética a la Palabra.
Siguiendo su ejemplo, los consagrados no podemos separar escucha,
estudio y predicación de la Palabra, del ponerla en práctica. La
Palabra de Dios va escuchada atentamente, estudiada con asiduidad,
predicada a tiempo y a destiempo, pero sobre todo la Palabra va
vivida, "hecha", desembocando así en la diakonia (cf. IL 39). Solo
así la Palabra será realmente la primera fuente de espiritualidad
cristiana y religiosa (cf. VC 94). Sólo así el pueblo de Dios y los
consagrados encontraremos en la Palabra de Dios la Palabra que
interpela, orienta y modela la existencia. Llamados a ser profecía
de futuro (cf. NMI3), viviendo el presente con pasión (cf. NMI1),
los consagrados encontrarán en la Palabra de Dios una "brújula que
indica el camino a seguir" (Benedicto XVI). Llamados a recorrer un
largo éxodo de búsqueda y discernimiento en compañía de los hombres
y mujeres de nuestro tiempo, hemos de hacerlo de la mano de la
Palabra, pues sólo así la vida consagrada será propuesta alternativa
y de frontera, como lo ha sido en la vida de nuestros Fundadores/as.
Nuestro futuro, como el futuro de la vida cristiana, está en
dejarnos hacer y modelar por la Palabra.
[00114-04.03] [IN093] [Texto original: español]
-
Rev.do Pascual CHÁVEZ VILLANUEVA, S.D.B., Presidente de la Unión de
los Superiores Generales, Rector Mayor de la Sociedad Salesiana de
San Juan Bosco
La intervención se refiere al número 53 del Documento de trabajo, y
se centra en cómo acercar hoy la Palabra de Dios al mundo juvenil,
partiendo del relato de Emaús (IL 26b).
El episodio, crónica de un hecho pasado, nos ofrece un itinerario
preciso de evangelización en el que se dice quién -Jesús mediante su
palabra- y cómo -caminando juntos- se evangeliza.
La inesperada conclusión del viaje a Emaús fue el regreso a
Jerusalén, para encontrarse de nuevo con la comunidad de los
discípulos. El Resucitado, que les acompañó durante el camino, no se
quedó con ellos y ellos no pudieron quedarse solos: volvieron a la
comunidad, en la que se encuentra Cristo.
La Palabra había iluminado su vida, pero no abrió los ojos ni el
corazón al reconocimiento de Cristo Resucitado. Precedió, sin
embargo, la invitación a quedarse y preparó el encuentro en la mesa.
Jesús, todavía desconocido, quiere acompañar a los dos discípulos y
compartir sus preocupaciones. Hoy los jóvenes comparten pocas cosas
con estos discípulos, pero quizás ninguna tanto como la frustración
de sus sueños, el cansancio en la fe y el desencanto en el
discipulado. Los jóvenes necesitan una Iglesia que se acerque a
ellos, allí donde se encuentran.
Como Cristo, su Iglesia tiene que enseñar a soportar lo que sucede,
en ellos y a su alrededor, ayudando a releer los acontecimientos a
la luz de la Palabra de Dios. Para recuperarles a la fe, tiene que
volver a dar a la Palabra el papel de guía soberana de su existencia.
Llegados a Emaús, los discípulos todavía no habían llegado al
conocimiento personal de Jesús. Lo que Jesús no logró hacer
acompañándoles o con la conversación, con la interpretación de la
Palabra de Dios, se cumplió con el gesto eucarístico. Una educación
a la fe que olvide o aplace el encuentro sacramental de los jóvenes
con Cristo, no es la manera de encontrarle con eficacia segura.
[00115-04.03] [IN094] [Texto original: italiano]
-
S.E.R. Mons. Robert RIVAS, O.P., Arzobispo de Castries (SANTA
LUCÍA)
La proclamación de la palabra es un elemento central de la vida de
fe del pueblo en el Caribe, una región cuya población está
considerada “religiosa” y dedicada a la lectura de la Biblia. Y
puesto que da mucha importancia a la proclamación de la Palabra, la
población del Caribe se espera mucho del predicador... Así que,
teniendo en cuenta esta tendencia a favor de la palabra proclamada,
podemos decir que los pastores que no alimentan a sus ovejas crean
las condiciones ideales para que sea otro el que las nutra.
Nuestro interés está dirigido a la “Predicación de la Palabra de
Dios”. Ésta es fundamental porque la Iglesia en el Caribe afronta el
reto de proclamar la Palabra en un contexto religioso, político y
social que está cambiando rápidamente.
El mundo y, especialmente, los jóvenes esperan a los heraldos de la
buena nueva, sobre todo a personas que sean testigos más que
maestros (Evangeli Nuntiandi 41). Los jóvenes representan uno de los
grandes desafíos de la predicación de la Palabra... Si la Iglesia
quiere verdaderamente que en el futuro formen parte de ella, la
meditación y la oración de la palabra con los jóvenes tendrá que ser
un aspecto importante de su misión. Para que se lleve a cabo un
fructuoso ministerio de predicación en la Iglesia, nosotros, los
obispos de la Conferencia Episcopal de las Antillas le pedimos a
este Sínodo:
-que le dedique una especial atención a la Palabra de Dios en el
ministerio de la Iglesia para los jóvenes
-que le dedique una especial atención a la contemplación, a la
proclamación y a la predicación de la Palabra de Dios en la
formación de los seminaristas
-que le dedique una especial atención a la formación permanente de
nuestros pastores y de nuestros predicadores de la Palabra
-que se ocupe especialmente de garantizar que las Iglesias locales
ofrezcan mejores condiciones de formación lingüística y de capacidad
de comunicación sobre todo a los sacerdotes que han sido enviados a
ejercer su servicio entre culturas cuya lengua no conocen.
[00119-04.03] [IN098] [Texto original: inglés]
-
S. Em. R. Card. John NJUE, Arzobispo de Nairobi (KENIA)
Dios, en su bondad y sabiduría, eligió revelarse a nosotros y darnos
a conocer el objetivo recóndito de su voluntad (cfr. Hb 1, 1-2). La
Palabra de Dios y el misterio de Cristo están íntimamente vinculados.
Dios nos habla en Cristo.
Todo el mensaje bíblico es una ofrenda de vida que exige una
respuesta, tal como prometió Dios mediante el profeta Isaías (cfr.
Is 55, 10-11).
Y, en verdad, la Palabra de Dios no volvió a él vacía sino que dio
mucho fruto. Cuando se proclama la Palabra de Dios, el Espíritu
Santo se sirve de ella para suscitar certeza, que a su vez lleva al
arrepentimiento, la regeneración y la comunión con Dios.
Las Escrituras en sí mismas no necesariamente hacen arder el corazón
(cfr. Lc 24, 32), más bien, como para los dos discípulos en el
camino de Emaús, nos llevan a predicarlas de varias maneras.Un
reciente episodio de violencia en nuestro país, Kenia, ha puesto de
manifiesto la gran necesidad de la “Palabra de reconciliación”.
En un mundo dividido y desgarrado, en un mundo en el que el perdón
es raro y la venganza demasiado frecuente, en un mundo en el que el
amor es difícil y la guerra fácil, los cristianos, como el sembrador
de la parábola (Lc 8, 4-5) tienen que sembrar “la palabra” de paz y
reconciliación.
En el continente africano hoy: frente a la violencia, el genocidio y
las guerras tribales, frente al hambre, al enorme número de
refugiados y al subdesarrollo, frente a un mal liderazgo y la
corrupción, con nueva audacia, la Palabra de Dios debe acompañar a
hombres y mujeres en su vida y transformar su manera de vivir y
amar.
Para ser exactos, la proclamación de la Palabra de Dios, “la Buena
nueva del Reino”, tiene que ir acompañada por signos, es decir,
actos y gestos de salvación, siguiendo el ejemplo de nuestro Señor y
Salvador Jesucristo.
Para una re-evangelización eficaz habría que esforzarse para que
todos los cristianos adquieran una mayor familiaridad con la Palabra
de Dios.
La falta de buenas traducciones de la Biblia en las lenguas locales
constituye un gran obstáculo en este sentido. Es preciso invertir de
manera sustancial en buenas traducciones católicas en los dialectos
locales.
En África, el Eunuco etíope es un símbolo de todos nosotros en busca
de Dios en las Escrituras. En efecto, en las Escrituras encontramos
verdaderamente a Dios. “¿Cómo lo puedo entender si nadie me hace de
guía?” (Hch 8, 31).
Ésta es la base y el corazón de la espiritualidad bíblica. Con este
hambre y sed de la Palabra de Dios en África, necesitamos Biblias,
no tanto una Biblia para cada familia, sino una buena Biblia para
cada miembro de la familia en la lengua local.
[00175-04.04] [IN102] [Texto original: inglés]
AUDICIÓN DE LOS
DELEGADOS FRATERNOS (II)
Ha intervenido el siguiente Delegado Fraterno:
-
Archimandrita IGNATIOS [Moysis Sotiriadis], Consejero de la
Representación de la Iglesia de Grecia ante la Unión Europea
(Bruselas)
A continuación facilitamos el resumen de la intervención:
-Archimandrita
IGNATIOS [Moysis Sotiriadis], Consejero de la Representación de la
Iglesia de Grecia ante la Unión Europea (Bruselas)
“Magistra” en el camino de la Iglesia la Sagrada Escritura, la
Palabra de Dios, vivifica in omni tempore, interpretada genuinamente
según la Sagrada Tradición, cada credo y lo conduce a la Eucaristía
o sea a la unión personal con el Dios- Logos.
Sin embargo, la historia de la Cristiandad está llena de crímenes,
pecados y errores. Es necesaria la metanoia y la metamorfosis de
nuestros débiles corazones.
A nosotros cristianos (católicos, ortodoxos, protestantes,
anglicanos) nuestra sociedad nos exige un testimonio común! Es ésta
nuestra responsabilidad como pastores de la Iglesia del siglo 21!
Ésta es también la misión primaria del Primer Obispo de la
Cristiandad, y , sobre todo, de un Papa que es Magister Theologiae:
ser signo visible y paterno de unidad y guiar, bajo la guía del
Espíritu Santo y según la Sagrada Tradición, junto a todos los
obispos del mundo, a toda la humanidad hacia Cristo Redentor!”.
[00185-04.03] [DF004] [Texto original: italiano]
AUDICIÓN DE LOS
INVITADOS ESPECIALES (II)
Por último, ha intervenido el siguiente Enviado especial:
-
Hno. ALOIS, Prior de la Comunidad Ecuménica de Taizé (FRANCIA)
A continuación facilitamos el resumen de la intervención:
-
Hno. ALOIS, Prior de la Comunidad Ecuménica de Taizé (FRANCIA)
En lo que concierne la transmisión de la fe a los jóvenes (Documento
de trabajo -IL- 37), nuestra preocupación es la de poner en relación
con la Iglesia y, más concretamente con las parroquias, la sed
espiritual de quienes llegan en peregrinaje a Taizé. Acogerlos en un
clima de confianza para que descubran que Dios habita ya en ellos,
aún cuando su fe sea escasa. Fray Roger ha tratado de hacer que la
Liturgia de las Horas de nuestra comunidad monástica sea más
accesible:
-hacer que sea acogedor el lugar de la oración
-leer los textos bíblicos breves conservando los más difíciles para
una catequesis que se desarrolla fuera de la oración comunitaria
-hacer una larga pausa de silencio después de la lectura: entre ocho
y diez minutos
-cantar durante algunos minutos una misma frase de la Escritura o de
la tradición
-tener hermanos y sacerdotes disponibles, cada tarde, para la
confesión y la escucha de los jóvenes que deseen expresar algo de sí
mismos
-colocar cada viernes por la tarde la frente sobre la cruz, apoyada
en la tierra y, con este gesto simbólico, encomendar a Cristo las
propias cargas personales y los sufrimientos del mundo
“Dos son las realidades que unen a los cristianos entre sí: la
Palabra de Dios y el Bautismo” (IL 54). Escuchar juntos las
Escrituras nos introduce anticipadamente en una unidad, imperfecta
tal vez, pero real. Tal escucha comunitaria no podría tal vez formar
parte de nuestra cotidianidad en lugar de conformarnos con una
oración ecuménica una vez por año?
[00184-04.03] [DF005] [Texto original: francés]
CAPILLA
PAPAL (DOMINGO, 12 de octubre de 2008)
El 12 de octubre de 2008, XXVIII domingo del tiempo “per annum”, a
las 10:00, el Santo Padre Benedicto XVI celebrará la Eucaristía en
el atrio de la Basílica Vaticana y procederá a la Canonización de
los Beatos Gaetano Errico, presbítero, fundador de los Misioneros de
los Sagrados Corazones de Jesús y María; María Bernarda (Verena)
Bütler, virgen, fundadora de la Congregación de las Hermanas
Franciscanas Misioneras de María Auxiliadora; Alfonsa de la
Inmaculada Concepción (Anna Muttathupadathu), virgen de la
Congregación de las Franciscanas Clarisas; Narcisa de Jesús Martillo
Morán, laica. Concelebran con el Santo Padre los componentes de la
Capilla Papal. Acompaña los ritos de introducción de la Celebración
Eucarística el canto de ingreso “Viderunt omnes termini terrae
salutare Dei nostri” (Todos los confines de la tierra han visto la
salvación de nuestro Dios).
AVISOS
-CONFERENCIAS DE PRENSA
-BRIEFING PARA LOS
GRUPOS LINGÜÍSTICOS
-POOL PARA EL AULA DEL
SÍNODO
-BOLETÍN
-NOTICIARIO TELEFÓNICO
-HORARIO
DE APERTURA DE LA OFICINA DE PRENSA DE LA SANTA SEDE
CONFERENCIAS DE PRENSA
En la Segunda Conferencia de Prensa sobre la labor de la XII
Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos del 16 de
octubre de 2008, a las 12.45 horas intervendrán:
- S. Em. R. Card. William Joseph LEVADA, Prefecto de la Congregación
para la Doctrina de la Fe (CIUDAD DEL VATICANO) Presidente Delegado
de la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos
- S. Em. R. Card. George PELL, Arzobispo de Sydney (AUSTRALIA)
Presidente Delegado de la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo
de los Obispos
- S. Em. R. Card. Odilo Pedro SCHERER, Arzobispo de São Paulo (BRASIL)Presidente
Delegado de la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los
Obispos
- S. Em. R. Card. Peter Kodwo Appiah TURKSON, Arzobispo de Cape
Coast, Presidente de la Asociación de las Conferencias Episcopales
de África Occidental (A.C.E.A.O.) (GHANA) Presidente de la Comisión
para la Información de la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo
de los Obispos
- S. Em. R. Mons. Diarmuid MARTIN, Arzobispo de Dublín (IRLANDA)
Miembro de la Comisión para la Información de la XII Asamblea
General Ordinaria del Sínodo de los Obispos
- S. Em. R. Mons. Luis Antonio G. TAGLE, Obispo de Imus (FILIPINAS)Comisión
para la Información de la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo
de los Obispos
En la Tercera Conferencia de Prensa sobre la labor de la XII
Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos del 25 de
octubre de 2008, a las 12.45 horas intervendrán:
- S. Em. R. Mons. Laurent MONSENGWO PASINYA, Arzobispo de Kinshasa,
Presidente de la Conferencia Episcopal (REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL
CONGO) Secretario especial de la XII Asamblea General Ordinaria del
Sínodo de los Obispos
- S. Em. R. Mons. Gianfranco RAVASI, Arzobispo titular de Villamagna
di Proconsolare, Presidente del Pontificio Consejo de la Cultura (CIUDAD
DEL VATICANO) Presidente de la Comisión para la Información de la
XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos
- S. Em. R. Mons. Santiago Jaime SILVA RETAMALES, Obispo titular de
Bela, Obispo auxiliar de Valparaíso (CHILE) Vicepresidente de la
Comisión para la Información de la XII Asamblea General Ordinaria
del Sínodo de los Obispos
BRIEFING PARA LOS
GRUPOS LINGÜÍSTICOS
El sexto briefing para los grupos lingüísticos tendrá lugar (en los
lugares del briefing y con los Encargados de Prensa indicados en el
Boletín nº 2) el lunes 13 de octubre de 2008 a las 13:10
aproximadamente.
Se recuerda a los operadores audiovisuales (cámaras y técnicos) que
deben dirigirse al Pontificio Consejo de las Comunicaciones Sociales
para el permiso de acceso (muy restringido).
POOL PARA EL AULA DEL SÍNODO
El quinto "pool" para el Aula del Sínodo estará formado para la
oración de apertura de la Duodécima Congregación General del lunes
13 de octubre de 2008 por la mañana.
En la Oficina de Información y Acreditaciones de la Oficina de
Prensa de la Santa Sede (en la entrada, a la derecha) se encuentran
a disposición de los redactores las listas de inscripción al pool.
Se recuerda a los operadores audiovisuales (cámaras y técnicos) y
reporteros gráficos que deben dirigirse al Pontificio Consejo para
las Comunicaciones Sociales para la participación en el pool para el
Aula del Sínodo.
Se recuerda a los participantes del pool que tienen que estar a las
8:30 en el Sector de Prensa montado fuera, en frente del Aula del
Sínodo, acompañados por un oficial de la Oficina de Prensa de la
Santa Sede y por uno del Pontificio Consejo para las Comunicaciones
Sociales.
BOLETÍN
El Boletín nº 16, relativo a los trabajos de la Undécima
Congregación General de la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo
de los Obispos de hoy sábado 11 de octubre de 2008, por la tarde,
estará a disposición de los periodistas acreditados mañana domingo
12 de octubre, tras la apertura de la Oficina de Prensa de la Santa
Sede (en internet estará disponible al final de la Congregación
General).
NOTICIARIO TELEFÓNICO
Durante el período sinodal estará en funcionamiento un noticiario
telefónico:
-+39-06-698.19 con el Boletín ordinario de la Oficina de Prensa de
la Santa Sede;
-+39-06-698.84051 con el Boletín del Sínodo de los Obispos de la
mañana;
-+39-06-698.84877 con el Boletín del Sínodo de los Obispos de la
tarde.
HORARIO DE APERTURA DE LA OFICINA DE PRENSA DE LA SANTA SEDE
La Oficina de Prensa de la Santa Sede, con ocasión de la XII
Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, estará abierta
según el siguiente horario:
-Hasta el sábado 11 de octubre: 9:00 - 16:00
-Domingo 12 de octubre: 9:30 - 13:00
-Lunes 13 de octubre y martes 14 de octubre: 9:00 - 16:00
-Miércoles 15 de octubre: 9:00 - 20:00
-Jueves 16 de octubre y viernes 17 de octubre: 9:00 - 16:00
-Sábado 18 de octubre: 9:00 - 19:00
-Domingo 19 de octubre: 10:00 - 13:00
-Del lunes 20 de octubre al sábado 25 de octubre: 9:00 - 16:00
-Domingo 26 de octubre: 9:00 - 13:00
El personal de la Oficina de Información y Acreditaciones estará a
disposición (en la entrada, a la derecha):
-De lunes a viernes: 9:00 - 15:00
-Sábado: 9:00 - 14:00
Los eventuales cambios se comunicarán lo antes posible en el tablón
de anuncios de la Sala de periodistas de la Oficina de Prensa de la
Santa Sede, en el Boletín informativo de la Comisión para la
información de la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los
Obispos y en el área de Comunicaciones de servicio de la página
Internet de la Santa Sede.
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