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18 - 13.10.2008
RESUMEN
-
CAPILLA PAPAL
(DOMINGO, 12 DE OCTUBRE DE 2008)
-
DÉCIMO SEGUNDA CONGREGACIÓN GENERAL (LUNES, 13 DE OCTUBRE DE 2008
POR LA MAÑANA)
- AVISOS
CAPILLA PAPAL (DOMINGO, 12 DE OCTUBRE)
Ayer, 12 de octubre de 2008, XXVIII domingo del tiempo “per annum” a
las 10:00 horas, el Santo Padre Benedicto XVI ha celebrado la
Eucaristía en el atrio de la Basílica Vaticana para la Canonización
de los Beatos Gaetano Errico, presbítero, fundador de los Misioneros
de los Sagrados Corazones de Jesús y de María; María Bernarda
(Verena) Bütler, virgen, fundadora de la Congregación de las
Hermanas Franciscanas Misioneras de María Auxiliadora; Alfonsa de la
Inmaculada Concepción (Anna Muttathupadathu) virgen de la
Congregación de las Franciscanas Clarisas; Narcisa de Jesús Martillo
Morán, laica.
La homilía pronunciada por el Santo Padre ha sido publicada en el nº
17 del boletín informativo del Comité para la Información de la XII
Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos.
Al finalizar el Sagrado Rito , antes del rezo del Angelus Domini, el
Santo Padre Benedicto XVI ha invocado la protección de María, Reina
de los Santos, también para los trabajos del Sínodo de los Obispos
reunido por estos días en el Vaticano.
DÉCIMO SEGUNDA CONGREGACIÓN GENERAL (LUNES, 13 DE OCTUBRE DE 2008
POR LA MAÑANA)
-INTERVENCIONES
EN EL AULA (CONTINUACIÓN)
A las 9:00 horas de hoy, lunes 13 de octubre de 2008, con el canto
de la Hora Tertia, dio comienzo la Décimo segunda Congregación
General, para la continuación de las intervenciones de los Padres
sinodales en el Aula sobre el tema La Palabra de Dios en la vida y
en la misión de la iglesia.
En la apertura de la Décimo segunda Congregación General, S.E.R.
Mons. Nikola ETEROVIĆ, Arzobispo titular de Sisak, Secretario
General del Sínodo de los Obispos, ha recordado que en la tarde de
hoy, lunes 13 de octubre de 2008, no habrá Congregación General. Con
ocasión del Año Paulino, los Padres sinodales se dirigirán a las
Basílica de San Pablo Extramuros, en peregrinación a la tumba del
Apóstol de las Gentes.
Luego, a las 18:00 horas, en la Basílica de San Pablo Extramuros,
los Padres sinodales asistirán junto con el Santo Padre Benedicto
XVI al concierto de la Filarmónica de Viena dedicado al Año Paulino
y a la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos.
Presidente Delegado de turno S.Em.R. Card. William Joseph LEVADA,
Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (Ciudad del
Vaticano).
En esta Congregación General, que se ha concluido a las 12:30 horas
con la oración del Angelus Domini, estuvieron presentes 234Padres.
INTERVENCIONES EN
EL AULA (CONTINUACIÓN)
En esta Décimo Segunda Congregación General han intervenido los
siguientes Padres:
-
S. Em. R. Card. Peter Kodwo Appiah TURKSON, Arzobispo de Cape Coast,
Presidente de la Asociación de las Conferencias Episcopales de
África Occidentale (A.C.E.A.O.) (GHANA)
-
S.E.R. Mons. Anton LEICHTFRIED, Obispo titular de Rufiniana,
Obispo auxiliar de Sankt Pölten (AUSTRIA)
-
S. Em. R. Card. George PELL, Arzobispo de Sydney (AUSTRALIA)
-
S. Em. R. Card. Angelo SCOLA, Patriarca de Venecia (ITALIA)
-
S. Em. R. Card. Stanisław RYŁKO, Presidente del Pontificio Consejo
para los Laicos (CIUDAD DEL VATICANO)
-
S.E.R. Mons. Evarist PINTO, Arzobispo de Karachi (PAKISTÁN)
-
S.E.R. Mons. Christo PROYKOV, Obispo titular de Briula, Exarca
Apostólico de Sofía para los católicos de rito bizantino-eslavo
residentes en Bulgaria (BULGARIA)
-
S.E.R. Mons. Freddy Antonio de Jesús BRETÓN MARTÍNEZ, Obispo de
Baní (REPÚBLICA DOMINICANA)
-
S.E.R. Mons. Guy-Paul NOUJAIM, Obispo titular de Cesarea de
Filipo, Obispo auxiliar de Joubbé, Sarba y Jounieh de los Maronitas
(LÍBANO)
-
S. Em. R. Card. Renato Raffaele MARTINO, Presidente del Pontificio
Consejo para la Justicia y la Paz; Presidente del Pontificio Consejo
de la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes (CIUDAD DEL VATICANO)
-
S.E.R. Mons. Joseph AKÉ, Obispo de Yamoussoukro (COSTA DE MARFIL)
-
S. Em. R. Card. Jean-Louis TAURAN, Presidente del Pontificio Consejo
para el Diálogo Interreligioso (CIUDAD DEL VATICANO)
-
S.E.R. Mons. Walmor OLIVEIRA DE AZEVEDO, Arzobispo de Belo
Horizonte (BRASIL)
-
S.Em.R. Card. Odilo Pedro SCHERER, Arzobispo de São Paulo(BRASIL)
-
S. Em. R. Card. Seán Baptist BRADY, Arzobispo de Armagh, Presidente
de la Conferencia Episcopal (IRLANDA)
-
S.E.R. Mons. Thomas MENAMPARAMPIL, S.D.B., Arzobispo de Guwahati
(INDIA)
-
S.E.R. Mons. Faustino ARMENDÁRIZ JIMÉNEZ, Obispo de Matamoros
(MÉXICO)
-
Revmo. P. Joseph William TOBIN, C.SS.R., Superior General de la
Congregación del Santísimo Redentor
-
S. Em. R. Card. Agostino VALLINI, Vicario General de Su Santidad
para la diócesis de Roma (ITALIA)
-
S.E.R. Mons. Freddy Jesús FUENMAYOR SUÁREZ, Obispo de Los Teques
(VENEZUELA)
-
S.E.R. Mons. Fulgence MUTEBA MUGALU, Obispo de Kilwa-Kasenga
(REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO)
-
S.E.R. Mons. Diarmuid MARTIN, Arzobispo de Dúblin (IRLANDA)
-
S.E.R. Mons. Stanisław GĄDECKI, Arzobispo de Poznań (POLONIA)
-
B. E.ma Card. Nasrallah Pierre SFEIR, Patriarca de Antioquía de los
Maronitas, Jefe del Sínodo de la Iglesia Maronita (LÍBANO)
-
S. Em. R. Card. Godfried DANNEELS, Arzobispo de Malinas-Bruselas,
Presidente de la Conferencia Episcopal
-
S.E.R. Mons. Patrick Daniel KOROMA, Obispo de Kenema (SIERRA
LEONA)
-
S.E.R. Mons. Evaristus Thatho BITSOANE, Obispo de Qacha's Nek,
Presidente de la Conferencia Episcopal (LESOTO)
-
S.E.R. Mons. Antony DEVOTTA, Obispo de Tiruchirapalli (INDIA)
-
S. Em. R. Card. Ivan DIAS, Prefecto de la Congregación para la
Evangelización de los Pueblos (CIUDAD DEL VATICANO)
A continuación facilitamos los resúmenes de las intervenciones:
-
S. Em. R. Card. Peter Kodwo Appiah TURKSON, Arzobispo de Cape Coast,
Presidente de la Asociación de las Conferencias Episcopales de
África Occidentale (A.C.E.A.O.) (GHANA)
“Adoro Te devoto, latens deitas!”
Con este himno profesamos nuestra fe en la presencia de Jesús en el
pan de la Eucaristía y lo adoramos. Mientras el himno afirma la
presencia de Cristo en el pan de la Eucaristía, afirma también su
carácter oculto: Jesús celado por el mismo pan de la Eucaristía que
lo revela. Nuestra afirmación de la presencia real de Jesús en el
pan de la Eucaristía se basa en otra convicción: que en la epíclesis
durante la Misa el pan se convierte, mediante el poder del Espíritu
Santo, en el Cuerpo de Cristo. Por lo tanto, en la Eucaristía el pan
revela una realidad (la persona de Cristo); pero, al hacer esto, la
persona de Jesús convierte el pan eucarístico en un signo de su
presencia. La presencia eucarística de Jesús, pues, está mediada por
el signo del pan de la Eucaristía y es inseparable de ésta.
¡Lo mismo se puede decir de las Escrituras (la Biblia)! En efecto,
también las Escrituras son inspiradas (2 Tm 3, 16). Por obra del
mismo Espíritu Santo, las Escrituras son capaces de expresar y
revelar a Jesús, la Eterna Palabra de Dios.
Las Escrituras: las palabras y la obra de Moisés y de los escribas
en los santuarios y las cortes, las palabras y escritos de los
profetas, las enseñanzas y escritos de los sacerdotes en los
santuarios y los templos, las obras de los sabios, las cartas de
Pablo, Santiago y Juan, los Evangelios de los evangelistas, etcétera,
todas estas obras de los hombres (seres humanos) fueron insufladas (inspiradas)
por el Espíritu Santo para convertirse en Palabra de Dios. Sin
perder los límites e imperfecciones de sus autores, las limitaciones
de sus culturas y sus puntos de vista, las limitaciones de sus
lenguas, etc, estos escritos están inspirados por el Espíritu Santo
para convertirse en la Palabra de Dios. Por consiguiente, mientras
las Escrituras, por la gracia de la inspiración y el don de la fe,
revelan la persona de Jesús, la Eterna Palabra de Dios, también la
esconden, por ser obras de los hombres. Éste es el aspecto
sacramental de la naturaleza de las Escrituras. Tienen carácter de
signo, que le hace señas al lector de que vaya más allá de las
palabras y el sentido literal para discernir en la fe la persona de
Jesús.
Reconocer esto implica importantes consecuencias para nuestra
lectura de las Escrituras:
- La verdad de las Escrituras es, en definitiva, la verdad de una
persona, Jesús.
- Esta verdad es, al mismo tiempo, accesible e inaccesible a las
personas. Para acceder a ella se requiere fe.
- La búsqueda del significado y la verdad de las Escrituras no puede
limitarse al signo de la palabra y el sentido literal de las
Escrituras.
- Aunque las Escrituras tengan carácter de signo, puesto que son
inspiradas para mediar la presencia de la Palabra de Dios, son
únicas, insustituibles, dignas de ser respetadas y tomadas en serio.
Éste es, en definitiva, el motivo del gran interés por el signo de
las Escrituras y por los estudios críticos al respecto.
[00204-04.03] [IN176] [Texto original: inglés]
-
S.E.R. Mons. Anton LEICHTFRIED, Obispo titular de Rufiniana,
Obispo auxiliar de Sankt Pölten (AUSTRIA)
Me refiero especialmente a los números 27 y 37 del Documento de
trabajo. Y me pregunto: ¿de qué manera la “mesa de la Palabra de
Dios”, que gracias a la reforma litúrgica ahora es más rica, puede
alimentar a los fieles?
1) Las lecturas bíblicas de nuestras celebraciones
Para muchos fieles, los textos de la Sagrada Escritura suenan como
palabras ajenas. Permitidme que haga una comparación superficial:
como cuando estamos en una estación y nos pasa un tren rápido por
delante. Del mismo modo, a veces, las lecturas de la Sagrada
Escritura pasan rápidamente delante de los ojos y los oídos de los
fieles, sin que puedan coger el tren y viajar. De aquí mi pregunta:
¿Cuánto nos tomamos en serio la Sagrada Escritura? Respuesta: una
elección cuidadosa de las personas para el servicio de las lecturas.
Cuidar la preparación de los textos de la Sagrada Escritura.
2) La importancia de la homilía
Afortunadamente, ahora la homilía se ha convertido en consueta, por
consiguiente, también la predicación en forma de explicación de la
Escritura. Independientemente del genio literario, a este respecto
se observan al menos 3 tendencias o peligros:
a) La homilía es solamente un relato del texto bíblico con las
propias palabras, una repetición o una duplicación.
b) La homilía es solamente una repetición de la vida de todos los
días, una repetición y una reiteración, sin la luz del Evangelio.
c) La homilía no tiene nada que ver ni con el Evangelio ni con la
vida cotidiana. La iniciativa, de por sí encomiable, de recurrir al
prontuario de las predicaciones, se repite palabra por palabra.
Falta el testimonio personal.
Las lecturas bíblicas de la Misa dominical tienen una especial
importancia. Mi pequeña propuesta a los fieles es la siguiente: leer
el Evangelio dominical de antemano, aunque sea sólo un minuto.
Conclusión: La gran responsabilidad y la oportunidad de la homilía:
¡gracias a ella los fieles tienen que poder vivir durante una semana!
Para el Evangelio de Cristo queremos gastar nuestras mejores
energías. Por este motivo, nosotros, los predicadores, tenemos que
prepararnos bien: con la oración, la discusión exegética y teológica,
y mediante la vida de todos los días, siguiendo los pasos del
Evangelio.
[00205-04.03] [IN174] [Texto original: alemán]
-
S. Em. R. Card. George PELL, Arzobispo de Sydney (AUSTRALIA)
Los obispos están llamados a allanar el camino al Espíritu para que
obre con eficacia cuando la palabra de Dios encuentra a las personas
y las comunidades. He aquí algunas sugerencias:
1. La formación de grupos de jóvenes y adultos laicos que den
testimonio de Cristo en los círculos juveniles, en las parroquias,
en las escuelas y en las universidades.
2. El desarrollo de unos equivalentes contemporáneos de las “sacras
representaciones” medievales para llevar al pueblo la Palabra de
Dios. Los Vía Crucis de las Jornadas Mundiales de la Juventud de
Sidney y Toronto son dos ejemplos de ello; también Oberammergau y la
película “La pasión de Cristo”.
3. Desarrollar y sostener redes sociales católicas online por
internet, como la XT3, Cristo para el Tercer Milenio (www.x3.com),
un “facebook” católico con alrededor de 40.000 miembros que se formó
en la Jornada Mundial de la Juventud de Sydney. Su Santidad el papa
Benedicto XVI dirigió un breve mensaje a sus usuarios el 8 de
septiembre.
4. La promoción de un Instituto central para la traducción de la
Biblia, con el fin de que ésta sea traducida más rápida y
esmeradamente en las lenguas locales de Asia, África y Oceanía.
Sería útil una recogida de fondos para financiar el trabajo de
traducción.5. Pedir a la Congregación para la Doctrina de la Fe que
proporcione unas orientaciones sobre la infalibilidad en las
Escrituras.
[00207-04.03] [IN173] [Texto original: inglés]
-
S. Em. R. Card. Angelo SCOLA, Patriarca de Venecia (ITALIA)
Dei Verbum,25 a exhorta a todos los fieles para que “se sumerjan en
las Escrituras con asidua lectura” (per piam lectionem) unida a la
oración “para que se entable diálogo entre Dios y el hombre”. La
asidua lectura de las Escrituras, no puede reducirse ni a puro
estudio, ni a simple, inmediata reacción. Es relación personal con
el Señor, porque.” Se puede leer la Biblia sin fe, pero sin fe no se
puede escuchar la Palabra de Dios“(IL 26 a). La asidua lectura
reconoce que la Sagrada Escritura es testimonio inspirado y
normativo de la Revelación. La raíz del testimonio de la Escritura
es Jesucristo mismo, el testigo fiel de la alianza de Dios con los
hombres. La Escritura, de este modo, puede ser adecuadamente
comprendida solamente por el testigo. Entonces, para ser asidua la
lectura de la Escritura debe pasar de Testigo a testigo. La
categoría Testimonio pone en primer plano el sujeto eclesial
(personal y comunitario) de la asidua lectura. Éste es el camino del
realismo que evita cualquier tipo de deriva fundamentalista e
intelectualista, riesgo de lecturas que prescinden del testimonio de
la Iglesia, lugar de escucha del creyente de la Palabra. Esta
comprensión de la Escritura garantiza la autenticidad de la
experiencia cristiana pero requiere una comunión eclesial vivida
cotidianamente.
[00104-04.04] [IN083] [Texto original: italiano]
-
S. Em. R. Card. Stanisław RYŁKO, Presidente del Pontificio Consejo
para los Laicos (CIUDAD DEL VATICANO)
Uno de los frutos más preciosos del Concilio Vaticano II fue, sin
duda, la mayor difusión de la Sagrada Escritura y el conocimiento
más profundo que el pueblo de Dios adquirió, según las orientaciones
teológicas y pastorales dadas por la constitución dogmática Dei
Verbum.. Lo que significó también el redescubrimiento del munus
propheticum como dimensión sustancial de la identidad del fiel laico
(cfr. Lumen gentium, n.35).
El redescubrimiento del lugar de la Palabra de Dios en la vida de
los bautizados fue especialmente favorecido por los movimientos
eclesiales y las nuevas comunidades. De hecho, los carismas que con
tanta prodigalidad el Espíritu Santo suscitó en nuestro tiempo, como
respuesta oportuna a los desafíos que el mundo lanza a la misión de
la Iglesia, han generado trayectos pedagógicos y caminos de
iniciación cristiana centrados, justamente, en la Palabra de Dios
leída, meditada, celebrada y anunciada (kerygma) -, que se muestran
extraordinariamente eficaces. Para multitudes de laicos, los
movimientos y las nuevas comunidades, se transformaron en verdaderos
“talleres de la Palabra de Dios” en los cuales se adquiere
familiaridad con la Sagrada Escritura, se aprende a gustar la
Palabra de Dios y a vivirla en las ordinarias circunstancias de la
vida laical , en el corazón del mundo.
Para la relación de los bautizados con la Palabra de Dios, otro gran
signo de esperanza surge de las generaciones jóvenes. Las Jornadas
mundiales de la juventud han dado y continúan dando una notable
contribución para la difusión del conocimiento de la Palabra de Dios
entre los jóvenes. En el Mensaje a la Jornada mundial de la juventud
2006, Benedicto XVI escribía a los jóvenes: “Construir la vida sobre
Cristo, acogiendo con alegría la palabra y poniendo en práctica la
doctrina: ¡he aquí, jóvenes del tercer milenio, cuál debe ser
vuestro programa!”
[00105-04.04] [IN084] [Texto original: italiano]
-
S.E.R. Mons. Evarist PINTO, Arzobispo de Karachi (PAKISTÁN)
El profeta Amós habla del hambre de oír la Palabra de Dios (Am 8,
11). Actualmente, muchos católicos tienen hambre y sed de la Palabra
de Dios. En nuestro país, Pakistán, más del 60% de las personas son
analfabetas y, por lo tanto, no pueden leer la Sagrada Biblia y, sin
embargo, desean escuchar la Palabra de Dios. Por otro lado, muchas
personas obtienen óptimos resultados en el ámbito académico pero son
analfabetos en lo que respecta a la Palabra de Dios. Mucha de
nuestra gente, incluídos los sacerdotes y las persone consagradas,
es especialista en asuntos laicos pero no tiene la capacidad de
impartir el conocimiento sublime de la Biblia a las personas que
tienen hambre y sed de la Palabra de Dios.
Es estimulante saber que nuestra gente sencilla, que lucha contra la
pobreza y el paro, tiene hambre de la esperanza y del consuelo que
ofrece la Palabra de Dios. Así como la Iglesia ofrece el Cuerpo de
Cristo en la mesa de la Eucaristía, también ofrece el Pan de Vida en
la mesa de la Palabra de Dios (Dei Verbum nº 21).
Sabemos que enseñar e instruir al Pueblo de Dios es la tarea
principal de los obispos, los sacerdotes y los diáconos. Como se
afirma en la Dei Verbum: “Tarea de los obispos [es] comunicar a los
fieles que se le han confiado de las inmensas riquezas de la palabra
divina” (nº 25). Del mismo modo, el conocimiento y la familiaridad
de la Palabra de Dios también es de primera importancia para los
sacerdotes y los diáconos, en cuanto colaboradores del obispo.
Igualmente, los laicos comparten la responsabilidad de ofrecer la
Palabra a los fieles. Rindamos homenaje a los numerosos movimientos
laicos y a los grupos de la Iglesia que han empezado a estudiar y a
enseñar la Biblia. Las personas consagradas no pueden permanecer
indiferentes frente al hambre y a la sed de la Palabra de Dios de
nuestra gente pobre y sencilla.
[00157-04.04] [IN133] [Texto original: inglés]
-
S.E.R. Mons. Christo PROYKOV, Obispo titular de Briula, Exarca
Apostólico de Sofía para los católicos de rito bizantino-eslavo
residentes en Bulgaria (BULGARIA)
El Señor habla al hombre con su lengua. En la Sagrada Escritura cada
uno se encuentra a sí mismo.
En Bulgaria, después de la caída del régimen ateo en 1989, la gente
siente una auténtica hambre de Dios, quiere conocerlo. La Iglesia
hace todo lo posible por saciarlo. Por este motivo se esperan de
este Sínodo nuevas indicaciones y programas, un intercambio de
experiencias no sólo sobre el anuncio de la Palabra de Dios, sino
sobre todo sobre la Palabra de Dios vivida en la cotidianidad.
Se nota que la Lectio Divina atrae a los jóvenes. Cristo, el Verbo
de Dios es aceptado como el centro de la Revelación y de la fe. Sin
embargo, a menudo la gente tiene ideas confusas por la relación
entre la Tradición popular y el Magisterio.
Hallan dificultades no sólo por la falta de conocimiento de la fe
cristiana, sino porque la sociedad en todas sus esferas se ha visto
arrastrada por el consumismo y realmente existe una gran necesidad
de dar testimonio de Dios a través de una vida conforme a Su Palabra.
Los fieles acogen con fe la palabra de Dios, pero también nos damos
cuenta de que tiene un papel importante el testimonio de la vida
familiar y la propia espiritualidad de la persona que la anuncia.
Es importante que la predicación esté bien relacionada con la
Palabra de Dios, explicada de manera accesible y comprensible para
todos. Cuando los fieles entienden bien la Palabra de Dios, ellos se
sienten hijos de Dios, llenos de alegría y de nuevas esperanzas.
Ejemplo para todos los predicadores es María, la Madre de Jesús que
ha dicho: “¡Haced lo que él os diga!”
[00158-04.03] [IN134] [Texto original: italiano]
-
S.E.R. Mons. Freddy Antonio de Jesús BRETÓN MARTÍNEZ, Obispo de
Baní (REPÚBLICA DOMINICANA)
"Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo unigénito ... "
(In 3,16), y tanto amó a su Iglesia que -a pesar de la carne que
espera ser glorificada- la constituyó, en cuanto Cuerpo de Cristo,
el Verbo Encarnado, Palabra para el mundo. La Palabra escrita de la
que ella se nutre y de la que también extrae -como el dueño de la
casa-lo viejo y lo nuevo (Mt 13, 52), es parte principal del tesoro
que el Espíritu formó en su seno y que Dios le ha encomendado.
La Escritura es también corazón de la Iglesia y, aunque lo abra de
par en par hacia todos, no le es lícito renunciar al latido propio
de su naturaleza teológica.
Este santo Sínodo, en el que nuestras sendas tratan de confluir con
el Camino que es Cristo, haría muy bien al clarificar aún más, que
no es posible amar auténticamente la Palabra sin amar a la Santa
Madre Iglesia con intensidad semejante a como la aman los santos y
santas.
[00160-04.03] [IN136] [Texto original: español]
-
S.E.R. Mons. Guy-Paul NOUJAIM, Obispo titular de Cesarea de
Filipo, Obispo auxiliar de Joubbé, Sarba y Jounieh de los Maronitas
(LÍBANO)
He decidido hablar de dos argumentos del Documento de trabajo.
El primero trata de la necesidad de acompañar la lectura de la
Sagrada Escritura con una formación teológica sin la cual, como
destacaron muchos Padres, la comprensión de la Escritura estaría
limitada o deformada. Esta argumentación rápida se desarrolla en
torno al concepto teológico de “Palabra” como nombre del Hijo de
Dios que presenta una cierta ambigüedad para los profanos. El sermón
de san Efrén, el Sirio, dirigido a los estudiantes de la escuela de
exégesis bíblica y al pueblo, ilustra esta necesidad de conjugar
lectura de la Escritura y fe de la Iglesia.
El segundo trata del obstáculo que supone una exégesis ideológica y
política de la Sagrada Escritura, de manera especial en lo que
respecta al tema de la tierra prometida por Dios a Israel en la
Biblia. Todavía hoy hay quienes comprenden la promesa al pie de la
letra. Urge que la hermenéutica católica sea clara sobre este tema
para que los creyentes involucrados puedan recibir la Biblia, tanto
en su totalidad como en su verdad.
[00161-04.04] [IN137] [Texto original: francés]
-
S. Em. R. Card. Renato Raffaele MARTINO, Presidente del Pontificio
Consejo para la Justicia y la Paz; Presidente del Pontificio Consejo
de la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes (CIUDAD DEL VATICANO)
El cardenal Martino se ha detenido a manifestar algunas exigencias
relativas a la relación entre Palabra de Dios y doctrina social de
la Iglesia, relación esencial para definir la naturaleza de dicha
doctrina, aunque necesita algunas profundizaciones y
puntualizaciones. Cuando con su doctrina social la Iglesia se dirige
al hombre, piensa en él “no sólo a la luz de la experiencia
histórica, no sólo con la ayuda de los múltiples métodos del
conocimiento científico, sino ante todo a la luz de la palabra
revelada del Dios vivo” (LE nº 4). La fe suscitada por la Palabra de
Dios tiene que constituir, así pues y como se subraya en los
primeros capítulos del Compendio de la doctrina social, el horizonte
siempre presente e imprescindible de la doctrina social. El segundo
punto señalado se refiere a la relación entre el estudio de la
Sagrada Escritura y el de la doctrina social, para evitar enfoques
errados y extremos. Hay que tener presente que tanto el estudio de
la Sagrada Escritura como el de la doctrina social, aunque utilicen
medios conceptuales y metodológicos diferentes, siempre son un
conocer “en la fe”. El Cardenal ha deseado una mayor y más fecunda
correlación entre estudio de la Escritura y estudio de la doctrina
social. En la Sagrada Escritura es posible descubrir las líneas
maestras de la doctrina social, como la opción preferencial por los
pobres, el esfuerzo por promover la justicia, el principio del
destino universal de los bienes que son de clara derivación bíblica.
[00162-04.03] [IN138] [Texto original: italiano]
-
S.E.R. Mons. Joseph AKÉ, Obispo de Yamoussoukro (COSTA DE MARFIL)
Durante nuestros intercambios hemos dirigido una mirada crítica a
nuestras homilías constatando que son insípidas porque no llaman la
atención, ni nos mantienen despiertos.
Hemos sugerido cursos de formación en homilías, además de la
redacción de un directorio para éstas. Les hemos añadido una buena y
sólida formación de los lectores.
Pero creo que hay un elemento fundamental que no debemos olvidar ni
esconder y que conviene recordar. Dicho elemento lo encontramos en
el encuentro de Jesús con la Samaritana (Jn 4,1-42).
Tras el testimonio de la Samaritana que llevó ante Jesús a sus
conciudadanos, éstos exclamaron dirigiéndose a la mujer: “Ya no
creemos por tus palabras, que nosotros mismos hemos oído y sabemos
que éste verdaderamente el Salvador del mundo” (Jn 4, 42).
Igualmente el evangelista Mateo refiere algo similar a propósito del
centurión, en pie delante de la Cruz.
No podemos dejar de evocar la experiencia fulgurante y sobrecogedora
de Pablo en el camino de Damasco; un encuentro que él recuerda tres
veces en el libro de los Hechos. ¿Qué ha sucedido exactamente en el
corazón de los samaritanos, de este centurión y de sus compañeros,
de Pablo, el Apóstol de las Gentes?
En cualquier caso, el mensaje ha dado en el blanco, se ha alcanzado
el objetivo y esto es lo fundamental.
He aquí, en mi humilde opinión, el fin de nuestra búsqueda, de
nuestros intercambios, de nuestro compartir: Conducir a nuestros
fieles y a quienes se sientan conmovidos con nuestra predicación a
que vivan esta experiencia personal y única del encuentro con Jesús.
Es necesario que lleguen a esto: “Creo no porque haya escuchado la
homilía de dicho Obispo o de dicho sacerdote carismático, sino
porque yo mismo he encontrado a Jesús”.
[00166-04.04] [IN142] [Texto original: francés]
-
S. Em. R. Card. Jean-Louis TAURAN, Presidente del Pontificio Consejo
para el Diálogo Interreligioso (CIUDAD DEL VATICANO)
La palabra siempre ha tenido un papel decisivo para la comprensión
del fenómeno religioso. Poco a poco se ha ido formando un patrimonio
di experiencias espirituales que ha sido transmitido e interpretado.
De esta manera nacieron los “libros sagrados”. Todas las grandes
religiones poseen sus Libros sagrados. El Islamismo, en particular,
está considerado por sus adeptos como la “religión del Libro” por
excelencia.
Estos libros son definidos “sagrados” porque quienes se refieren a
ellos consideran que proceden de “Otro lugar”, que han sido
transmitidos por personas inspiradas y que revelan algo del misterio
del mundo visible e invisible.
De estas religiones los cristianos pueden aprender mucho, a pesar de
que el Cristianismo no puede incluirse entre las “religiones del
Libro”. Sería oportuno que los futuros sacerdotes, religiosos y los
agentes pastorales fueran educados en la lectura directa de los
textos fundadores de las otras religiones, en vez de conformarse con
un comentario.
Pero también es importante hacer conocer la Biblia a nuestro
interlocutores en el diálogo interreligioso, especialmente nuestro
enfoque hermenéutico del texto sagrado.
Cuando compartamos nuestros respectivos patrimonios espirituales,
sin irenismo ni sincretismo, entonces descubriremos que todos somos
hombres y mujeres deseosos de ser enseñados por Dios.
[00168-04.04] [IN144] [Texto original: francés]
- S.E.R. Mons. Walmor OLIVEIRA DE AZEVEDO, Arzobispo de Belo
Horizonte (BRASIL)
La Quinta Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe,
al reflexionar sobre los desafíos de su misión, especialmente
respecto al éxodo de muchos católicos de la Iglesia, concluye:
“Según nuestra experiencia pastoral, muchas veces, la gente sincera
que sale de nuestra Iglesia no lo hace por lo que los grupos ‘no
católicos’ creen, sino, fundamentalmente, por lo que ellos viven; no
por razones doctrinales, sino vivenciales; no por motivos
estrictamente \pard softlinedogmáticos, sino pastorales; no por
problemas teológicos, sino metodológicos de nuestra Iglesia. Esperan
encontrar respuestas a sus inquietudes. Buscan, no sin serios
peligros, responder a algunas aspiraciones que quizás no han
encontrado, como debería ser, en la Iglesia” (DA 225).
Las sectas son verdaderamente un enorme desafío en nuestro contexto
así como en otros. Las distintas aportaciones de los Padres
sinodales convergen hacia una comprensión que se demuestra cada vez
más común: la necesidad de que haya una estrecha conexión entre el
misterio celebrado y el misterio testimoniado, entre la Palabra
proclamada y escuchada y la palabra escuchada y fructificada. A este
propósito habla el Santo Padre de la performatividad de la Palabra (cf.
Instrumentum Laboris 39).
Hay que señalar que las personas que pertenecen a las distintas
sectas de nuestros diferentes contextos proceden casi siempre del
catolicismo. En cuanto pasan a estas sectas, cambian de modo de
comportarse. Asumen unos comportamientos morales dignos, dejando lo
que consideran indigno de su nueva vida de creyentes. Así que la
palabra que escuchan se vuelve performativa en su vida, alimenta su
espiritualidad y su elección de un testimonio de los valores
religiosos que ahora interiorizan.
¿Por qué la performatividad de la palabra no les afectaba mientras
eran católicos? ¿Qué han encontrado en estas sectas que antes no
habían encontrado en nuestras comunidades? Un análisis del problema
obviamente se saldría de nuestro propósito en este momento.
El número 22 de la Dei Verbum nos recuerda que los fieles deben
tener un amplio acceso a la Sagrada Escritura. Este deseo tan
sublime sólo puede animarnos a esforzarnos en conseguir este
objetivo. Por otro lado, sin embargo, nos preocupa el hecho de que
ante tantas buenas personas que tienen sed y hambre de Dios y de su
Palabra falten apóstoles de la Buena Nueva de Cristo que puedan
salir al encuentro de las necesidades de tantos fieles.
[00170-04.03] [IN146] [Texto original: italiano]
- S.Em.R. Card. Odilo Pedro SCHERER, Arzobispo de São Paulo (BRASIL)
Vivimos en una época de gran movilidad humana; las personas viajan,
visitan otros países, llevan a cabo intercambios culturales, buscan
trabajo y medios para sobrevivir. ¡Es impresionante el número de
personas que viven fuera de su país natal! En muchos casos son
víctimas de desplazamientos forzosos. No pretendo tratar
precisamente el problema pastoral de los inmigrantes, sino aludir al
hecho de que este fenómeno representa también una gran ocasión
misionera para la Iglesia. Por tanto, los inmigrantes no deberían
ser vistos como objeto de preocupación pastoral: ¡ellos son, o
pueden serlo, verdaderos misioneros!
En el pasado no fue diferente, cuando muchos europeos de distintas
naciones emigraron a Norteamérica o Sudamérica, o a África y Oceanía;
las familias católicas precedieron a los sacerdotes y a los
religiosos; fueron misioneras y llevaron consigo su fe,
manifestándola en un nuevo contexto social y cultural. Y no fue
distinto al comienzo del cristianismo; la comunidad de Jerusalén,
perseguida después del martirio de san Esteban, se dispersó por
otros países, llevando consigo el Evangelio de Cristo y fundando
comunidades cristianas (cfr. Hch 8, 4). Con san Pablo podemos decir:
“La Palabra de Dios no está encadenada...”, sino que se va
difundiendo gracias al testimonio de Cristo que llevan consigo los
que creen (2 Tm 2, 9).
Teniendo en cuenta todo lo que se ha dicho hasta aquí, creo que el
Sínodo podría recomendar especialmente dos cosas:
1) Animar a las personas que se encuentran en situaciones de
emigración, o de viaje, a llevar consigo la palabra de Dios, e
incluso el libro de las Sagradas Escrituras, conscientes de que
llevan una riqueza que no tiene precio y que no está limitada por
motivos geográficos o culturales, sino que es un don que hay que
vivir en la nueva patria y que hay que compartir con el pueblo que
los acoge.
2) A quienes reciben a los inmigrantes en su lugar de destino se les
podría aconsejar una actitud de acogida positiva de estos hermanos,
que llegan de otras naciones llevando en su equipaje “la buena
noticia”, favoreciendo su integración en las comunidades locales y
compartiendo las experiencias de fe y de vida cristiana que llevan
consigo.
[00171-04.03] [IN147] [Texto original: italiano]
-
S. Em. R. Card. Seán Baptist BRADY, Arzobispo de Armagh, Presidente
de la Conferencia Episcopal (IRLANDA)
En Irlanda, en un reciente encuentro entre las Iglesias, se invitó a
los participantes a lavarse los pies los unos a los otros mientras
escuchaban el relato de cómo Jesús lavó los pies a sus discípulos en
la Última Cena. Este rito fuertemente experiencial de
“inter-comunión” en la Palabra les llevó a un nuevo nivel de
compromiso personal y eclesial.
La contribución de la tradición protestante al estudio bíblico ha
sido inmensa. Puede ayudar a sanar el pasado afirmar que el énfasis
que la Reforma pone en la necesidad de mejorar el acceso a las
Escrituras ha beneficiado a todos los cristianos.
Los predicadores necesitan una preparación adecuada y una ayuda
constante en su trabajo. Sería de esperar que los exegetas, teólogos
y liturgistas trabajaran juntos para ayudar a los ministros de la
Palabra a decir lo que el Espíritu Santo quiere que la Iglesia diga
al mundo en nuestros tiempos.
Las modernas tecnologías de la comunicación dan a la Iglesia
extraordinarias posibilidades para transmitir sus mensajes hasta los
confines de la tierra. Sería de esperar que el Sínodo ofreciera
propuestas prácticas para permitir a la Iglesia aprovechar al máximo
esta oportunidad.
La Palabra de Dios es una realidad imbuida de la presencia de Dios.
Como la Eucaristía, la Palabra también es un viático, un alimento
para el camino de la vida, un alimento para el camino de la vida
conyugal. Frente a los particulares desafíos que la familia tiene
que afrontar hoy, una de las cosas que podríamos, en nuestro
provecho, aprender de la tradición protestante es la costumbre de
tener una Biblia en casa y leerla a menudo en familia.
[00174-04.03] [IN150] [Texto original: inglés]
-
S.E.R. Mons. Thomas MENAMPARAMPIL, S.D.B., Arzobispo de Guwahati
(INDIA)
El mío es un cuestionamiento misionero: cómo hacemos para llevar la
“Palabra” a quienes no van a la iglesia, a quienes nunca han
escuchado el Evangelio? Cómo hacemos para captar oyentes en
contextos informales, como hizo Jesús y adaptar nuestro mensaje a
las diversas culturas, como hizo Pablo? Cómo hacemos para llevar la
“Palabra” a mercados, hospitales, escuelas, universidades,
parlamentos, medios de comunicación, deportes y atlética, es decir,
el mundo del comercio, de la política, la ciencia, la bioética, los
medios de comunicación, el arte y el espectáculo; los lugares más
secularizados (cfr. Documento de trabajo -IL- 53). Solicito que,
donde nosotros no logramos llegar, lo hagamos a través de los otros;
que permanezcamos creativos desde el punto de vista pastoral, de
manera que, donde no pueden llegar nuestros miembros, puedan llegar
nuestras ideas; que desarrollemos las habilidades y estrategias
necesarias para persuadir y convencer, no para producir rechazo u
oposición (IL 57), a fin de que la “Palabra” se convierta en un
poder dinámico en la historia (cfr. IL 10).
Quisiera ir más lejos. La “Palabra” de Dios debe ser llevada donde
hay situaciones de conflicto, jóvenes armados, contextos de
injusticia y pobreza absoluta. No tratemos de conquistar la escucha
a través de condenas hipócritas, pretensiones de verdad y presunción
de poseer bases morales más altas si no con una solicitud humana
visible, un compromiso hacia los que sufren inspirado en el
Evangelio, con especial atención hacia las diversas sensibilidades
culturales. La “Palabra” revela su poder en los contextos reales de
vida; desafía a las sociedades injustas, reconcilia, sostiene a los
pobres, lleva la paz.
Una última observación. Mientras reconocemos la relación especial
con el Judaísmo y el Islam por razones históricas, por qué no
expresamos nuestra cercanía a aquellas comunidades que tienen
valores y prácticas parecidas a las nuestras? El Budismo, por
ejemplo, con sus tradiciones de respeto a la vida, monaquismo,
renuncia, celibato, contemplación, silencio; el Hinduismo, que
considera también el concepto de “sacrificio”, tradiciones de
rituales, rúbrica, procesiones, uso de imágenes, agua santa,
peregrinajes, ayunos; el Confucianismo con su profundo apego a los
valores familiares, orden social, respeto por los ancianos (cfr. IL
56). Considerados en su conjunto, representan a más de la mitad de
la humanidad.
[00186-04.03] [IN153] [Texto original: inglés]
-
S.E.R. Mons. Faustino ARMENDÁRIZ JIMÉNEZ, Obispo de Matamoros
(MÉXICO)
"A este Jesús Dios lo resucitó y de ello somos testigos todos
nosotros" (Hch. 2,32). También nosotros somos testigos de Cristo,
muerto y resucitado. Nos encontramos por un lado, ante el desafío
inquietante de la difusión globalizada, penetrante y agresiva de una
cultura o subcultura ajena y hostil a nuestra tradición cristiana
católica. Y por otro lado también nos encontramos con el tremendo
desafío de la emergencia de variadas ofertas religiosas que tratan
de responder, a su manera, a la sed de Dios que manifiesta nuestro
pueblo. Estos dos fenómenos están desconcertando y confundiendo a
nuestros fieles, sacudiendo y desangrando a nuestra Iglesia. "No
podemos quedarnos tranquilos a la espera pasiva en nuestros templos
... Nos urge salir y acudir en todas direcciones ... ". (D A 548)
Al hablar de los Obispos en el ministerio de la Palabra, el IL n.48,
expresa el compromiso misionero de nosotros los pastores, este
compromiso misionero y toda nuestra vida tendremos que fundamentarlo
en la roca de la Palabra de Dios.
Propuestas: 1ª. El anuncio Kerigmático casa por casa, comunidad por
comunidad (Act 9, 40). Después de estar los apóstoles con Jesús el
Señor los envió a predicar (Mc3,14); no esperemos a que vengan,
tenemos que salir por ellos y hacer realidad la parábola de la oveja
perdida . pero con la particularidad de ir por las 99 y dejar la que
tengamos segura, es decir ser pescadores de hombres, más que cuidar
peceras. 2a. Que hablemos de la Palabra y que también dejemos hablar
a la Palabra, porque la Palabra es "fuerza de Dios" o como lo
testimonia San Pablo, "mi Palabra ... una demostración del poder de
Dios" (1 Cor 2, 4); que seamos discípulo y servidores de la Palabra
más que poseedores de la Palabra. La Palabra tiene poder (dynamis)
para que regresemos de la Colina Vaticana como Moisés bajó del Monte
Sinaí, con un rostro radiante, que ilumine, o mejor como Jesús en el
Tabor, que no tenía el rostro iluminado, él era luminoso y por eso
iluminaba. Que así los pastores seamos "carta de Cristo" para los
demás (2 Cor 3,3) . Es el ftlineEspíritu Santo que llama, que
ilumina, impulsa y enciende la pasión por la misión porque Él mismo
es el verdadero protagonista de la misión.
[00187-04.03] [IN154] [Texto original: español]
-
Revmo. P. Joseph William TOBIN, C.SS.R., Superior General de la
Congregación del Santísimo Redentor
Mi punto de partida es el párrafo 52 del Documento de trabajo, ya
que expresa algunas expectativas que la Iglesia nutre respecto de
los miembros de la vida consagrada. Dicha forma de discipulado
podría ofrecer a este Sínodo un ejemplo para proponer al Pueblo de
Dios al fin de explicar el tipo de “obediencia de la fe” (Rm 16, 26)
que debemos reservar a Dios: “Cuando Dios revela hay que prestarle
"la obediencia de la fe", por la que el hombre se confía libre y
totalmente”. (Dei Verbum nº 5). Esta obediencia radical, que se
requiere de cada creyente, la viven públicamente los consagrados.
Quisiera destacar tres aspectos de esta respuesta: vida consagrada
como obediencia a la Palabra hecha carne en Jesucristo, obediencia a
la Palabra que habla por medio de los signos de los tiempos y de los
lugares y, por último, obediencia aprendida a través del sufrimiento.
[00188-04.04] [IN155] [Texto original: inglés]
-
S. Em. R. Card. Agostino VALLINI, Vicario General de Su Santidad
para la diócesis de Roma (ITALIA)
Para que el mayor número posible de hombres y mujeres, bautizados y
no bautizados, puedan encontrar a Dios que habla a sus vidas, es
determinante la acción de los pastores.
Solamente la convicción vivida acerca de la centralidad de la
Palabra de Dios por parte de los sacerdotes (y de los demás
ministros de la Palabra) hará que, gradualmente, dicha convicción
penetre en la vida de los fieles. Con este fin hay que prestar
especial atención a la formación bíblica de los candidatos al
ministerio presbiterial. La formación de las facultades teológicas
debe estar integrada con caminos formativos de los seminarios que
favorezcan un acercamiento más espiritual a la Palabra de Dios para
la vida. Por cierto no faltan buenas iniciativas al respecto (lectura
sapiencial de la Sagrada Escritura y Lectio divina, etc.), pero
habría que prever un mayor espacio formativo para la profundización
de la Palabra de Dios, enriquecido por el conocimiento de los Padres,
y conducido por guías espirituales que sepan acompañar a los
candidatos al sacerdocio hacia la adquisición de una sólida
espiritualidad bíblica.
La centralidad de la Palabra de Dios en el ministerio pastoral se
siente más hoy que en el pasado, pero todavía se advierte la
dificultad de recorrer “ nuevas vías” con respecto a una pastoral
que asiste a los fieles con un propuesta sobre todo sacramental. No
faltan experiencias apreciables, pero estamos aún lejos de alcanzar
una convicción difundida y practicada acerca de que el servicio de
la Palabra es central en la pastoral ordinaria de la comunidad
eclesial.
El sínodo debería estimular la práctica semanal de la lectura
comentada y rezada de la Palabra de Dios en cada parroquia y
comunidad eclesial, a cargo del párroco, en la forma de la Lectio
divina o en otras formas consideradas más adecuadas al contexto.
Este compromiso fundamental debería ser previsto por los planes
pastorales diocesanos, con el ofrecimiento de subsidios accesibles e
itinerarios de preparación, no solamente cultural, de agentes
pastorales disponibles, bajo la guía de los párrocos, para guiar
grupos de escucha de la Palabra de Dios, que se reúnan en todas
partes, incluso en las casas.
[00193-04.03] [IN160] [Texto original: italiano]
-
S.E.R. Mons. Freddy Jesús FUENMAYOR SUÁREZ, Obispo de Los Teques
(VENEZUELA)
Este Sínodo sobre la Palabra de Dios pone su acento en la "palabra
de Dios que se consigna por escrito bajo la inspiración del Espíritu
Santo" (DV 9), sobre la Sagrada Escritura en la vida de la Iglesia y
en su misión evangelizadora. Es decir, la finalidad de esta asamblea
al tratar de la Palabra de Dios es "eminentemente pastoral y
misionera" (Documento de trabajo -IL- 4), tal como lo señala el
Documento de trabajo (IL) en el n. 4, sin descuidar la necesidad de
profundizar las razones doctrinales:
Palabra de Dios, Tradición viva, Sagrada Escritura, función del
magisterio.
Quiero referirme al n. 53, y específicamente al primer párrafo que
comienza con una cita de la DV 22: "los fieles han de tener fácil
acceso a la Sagrada Escritura", señalando además que "hoy es un
requisito indispensable para la misión". En este sentido quisiera
hacer un comentario que implica a la región del mundo de la cual
provengo: América Latina. Las afirmaciones de la Dei Verbum sobre el
lugar de la Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia
tuvo allí un fuerte eco. La acogida de la Constitución Dei Verbum se
manifestó a escasos tres años de la fina1ización del Concilio
Vaticano II en la II Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano en Medellín (Colombia) en 1968, y posteriormente en
las Conferencias Generales de Puebla (México, 1979), Santo Domingo (República
Dominicana, 1992), y Aparecida (Brasil, 2007). La multiplicación de
las comunidades de base, la reflexión de los grupos cristianos sobre
su vida. y el compromiso por la justicia, la evangelización y la
misión, ofreció una buena oportunidad para que la palabra de Dios
transmitida en la Biblia encontrara un lugar importante en la
pastoral de la Iglesia y en la vida de los cristianos y sus
comunidades
Impulsada por la ensefianza de los obispos latinoamericanos se
concretó a lo largo de estos cuarenta años después del Concilio
Vaticano II un importante desarrollo de la llamada pastoral bíblica,
que ha producido frutos abundantes, por medio de encuentros,
talleres, difusión de la préctica de la lectio divina, la
multiplicación de la interesante experiencia de los delegados de la
Palabra y otras actividades pastorales en muchos lugares. Cabe
destacar aquí la actuación sistemática y orgánica del Consejo
Episcopal Latinoamericano, CELAM, en los últimos años a través del
Centro de Pastoral Bíblica, además de la Federación Bíblica Católica
Internacional y otras organizaciones, sin olvidar la valiosa y
constante colaboración de las Sociedades Bíblicas Unidas, que nos
sitúa en una interesante perspectiva ecuménica. Todo este esfuerzo
ha coadyuvado a que progresivamente la Biblia sea más conocida y más
-vivida en América Latina propiciando el encuentro con Jesucristo y
la comunión en el amor.
[00192-04.04] [IN161] [Texto original: español]
-
S.E.R. Mons. Fulgence MUTEBA MUGALU, Obispo de Kilwa-Kasenga
(REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO)
Mi intervención versa sobre los números 48 y 53 del Documento de
trabajo, complementariamente a otros números que hablan de la
comunicación de verdades y el uso de los medios de comunicación en
el anuncio de la Palabra de Dios. Esta intervención tiene como
finalidad poner en evidencia el carácter performativo, activo y vivo
de la Palabra de Dios. Tiene un doble fundamento. En primer lugar,
se basa en el hecho de que Jesús proclamó su mensaje de salvación
con autoridad y competencia (Mt 7, 29). Los apóstoles, y más tarde
los Padres de la Iglesia, hicieron lo mismo. En segundo lugar, con
el Papa Juan Pablo II, hay que reconocer que “el primer areópago del
tiempo moderno es el mundo de la comunicación”(Juan Pablo II citado
en el Documento de trabajo, nº 53). Como Inter mirifica, recomiendo
hacer un buen uso de las comunicaciones sociales en la proclamación
de la Palabra de Dios.
Quisiera insistir en el hecho que, para ser más persuasivo para los
hombres y mujeres de hoy, el anuncio de la Palabra de Dios tiene que
adaptarse de manera equilibrada a la cultura mediática. No se trata
solamente de usar estos medios de comunicación, algo que hoy me
parece evidente y ampliamente emprendido en numerosos ambientes,
sino de adquirir una sana cultura mediática en la manera de anunciar
la Palabra de Dios. Esto equivale a asumir el decreto Inter mirifica
y a escribir una nueva página de las comunicaciones, que esté en
relación con la naturaleza de la Palabra a proclamar y respete la
dignidad y la libertad de quien escucha.
Propongo, por un lado, que los que tienen la tarea de anunciar la
Palabra se inicien en los desafíos de una comunicación eficaz y que
esta iniciación sea un capítulo del apostolado bíblico; por otro
lado, me parece urgente la necesidad de exorcizar el miedo a los
medios de comunicación característico de muchos agentes pastorales e
inaugurar lo que el Papa, con razón, define “media-ética”. Creo que
ha llegado el momento de no seguir contentándonos con decir con san
Pablo “ay de mí, si no predicara el Evangelio”, sino “ay de mí, si
no predicara el Evangelio con eficacia”.
[00190-04.03] [IN163] [Texto original: francés]
-
S.E.R. Mons. Diarmuid MARTIN, Arzobispo de Dúblin (IRLANDA)
Numerosas intervenciones han hablado de la compleja situación
cultural en la que el hombre de hoy recibe la proclamación de la
Palabra de Dios. Hablo como obispo de una diócesis en la que, en los
últimos años, ha hecho incursión dramática y rápidamente un clima de
secularización, en una cultura que, hasta hace poco, se
caracterizaba por una fuerte presencia de la fe. Existen todavía
elementos de una cultura religiosa tradicional de base, pero
desgraciadamente para mucha gente las Escrituras son, en realidad,
un territorio inexplorado, casi extraño.
Con frecuencia pienso en el relato evangélico de la visita de Jesús
a su ciudad, en Marcos capítulo 6, cuando sus conciudadanos, no
obstante todas las informaciones que tenían sobre él y su familia,
quedaron atrapados en una actitud mental que les impedía llegar a la
comprensión de su mensaje y su verdadera identidad, hasta tal punto
que Jesús no hizo milagros allí a causa de su falta de fe.
Muchos de nuestros contemporáneos tienen algún conocimiento de Jesús,
de los primeros años de catequesis, pero podrían no haber tenido
nunca la experiencia de un auténtico encuentro con él. En un clima
secularizado, estos vestigios superficiales de conocimiento
religioso pueden incluso representar un obstáculo, como sucedió con
los conciudadanos de Jesús, para el desarrollo de una fe más
profunda.
Pero el episodio narrado en Marcos 6 no acaba con el rechazo de
Jesús por parte de los suyos y con el hecho de que no hizo milagros
para ellos. Significativamente, Jesús encuentra algunos enfermos y
los cura. La fe de estos enfermos se presenta en fuerte contraste
con la de sus conciudadanos.
En los Evangelios observamos que la proclamación de la Buena Nueva
de Jesús en muchísimas ocasiones iba acompañada por su atención a
los enfermos y su consolación de los que vivían en la aflicción y la
angustia. La proclamación de la Palabra y el ejercicio de la caridad
concreta van juntas: en cierto sentido las Escrituras sólo pueden
ser comprendidas mediante una especie de hermenéutica de la caridad.
Nuestras respuestas pastorales, para ampliar el acceso a la Palabra
de Dios, tienen que ser diferenciadas. La lectura es cada vez más un
pasatiempo de la clase media. Los más pobres, si bien no sean
analfabetos, leen poco más que la sección de deporte de los
periódicos. Por lo tanto, es preciso encontrar nuevos modos -
visivos más que verbales, experienciales más que puramente
intelectuales - para introducirles de nuevo en una cultura de la
palabra.
[00189-04.03] [IN164] [Texto original: inglés]
-
S.E.R. Mons. Stanisław GĄDECKI, Arzobispo de Poznań (POLONIA)
En el número 55, titulado: “La Palabra de Dios fuente del diálogo
entre cristianos y judíos”, del Documento de Trabajo leemos: “Una
peculiar atención deber prestarse a las relaciones con el pueblo
judío. Cristianos y judíos son juntos los hijos de Abraham,
enraizados en la misma alianza, puesto que Dios, fiel a sus promesas,
no ha revocado la primera alianza (cf. Rm 9, 4; 11, 29)”. Sin
embargo, lo que no es abordado en este número es la cuestión de la
unicidad y la universalidad salvífica de Jesucristo frente al pueblo
judío.
El no a la Misión Cristiana en relación a los Judíos.
Por una parte conocemos bien la exposición de la Dominus Iesus, la
cual declara que la gracia de Dios - que, según nuestra fe, es la
gracia de Jesucristo - está a disposición de todos. Como
consecuencia, la Iglesia cree que el Judaísmo, es decir la respuesta
fiel del Pueblo Judío a la alianza irrevocable de Dios, es para él
fuente de salvación, porque Dios es fiel a sus promesas.
Así, misión, en sentido estricto, no puede ser utilizada con
respecto a los judíos, que creen en el Dios único y verdadero. En
consecuencia, no existe ninguna organización católica de misión con
respecto a los judíos.
La Unicidad y la Universalidad Salvífica de Jesucristo.
Por otra parte es necesario decir que muchos cristianos no saben
cómo concordar el no a la misión cristiana en relación a los judíos,
con los testimonios que provienen de la época apostólica, que
atestiguan claramente el hecho de la presencia de la misión
apostólica dirigida justamente a los judíos.
En el Nuevo Testamento, la voluntad salvífica universal de Dios está
estrechamente ligada a la única mediación de Cristo: “[Dios] que
quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento
pleno de la verdad. Porque hay un solo Dios, y también un solo
mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también, que
se entregó a sí mismo como rescate por todos.”(1 Tm 2, 4-6).
Basados en esta conciencia del don de la salvación, único y
universal, ofrecido por el Padre por medio de Jesucristo en el
Espíritu Santo (cf. Ef 1,3-14), los primeros cristianos se
dirigieron a Israel mostrando que el cumplimiento de la salvación
iba más allá de la Ley, y afrontaron después al mundo pagano de
entonces, que aspiraba a la salvación a través de una pluralidad de
dioses salvadores” (Dominus Iesus, 13)
[00198-04.03] [IN165] [Texto original: italiano]
-
B. E.ma Card. Nasrallah Pierre SFEIR, Patriarca de Antioquía de los
Maronitas, Jefe del Sínodo de la Iglesia Maronita (LÍBANO)
Hago referencia al n. 56 del Documento de Trabajo que trata sobre el
diálogo religioso y, en particular, sobre las relaciones entre
cristianos y musulmanes. Esta relación entre los fieles de estas dos
religiones se remonta en el tiempo a la historia del Líbano, más aún,
al inicio del Islam, comienzos del siglo VII.
En el Documento de Trabajo leemos que: “la Iglesia mira también con
aprecio a los musulmanes, que adoran al único Dios, viviente y
subsistente, misericordioso y todopoderoso, Creador del cielo y de
la tierra, que habló a los hombres»
Este mismo documento menciona el encuentro de Asís que tuvo lugar en
1996 y el Santo Padre Benedicto XVI dijo al respecto: “Nosotros
queremos buscar las vías de la reconciliación y aprender a vivir
respetando cada uno la identidad del otro»”.
Líbano se caracteriza por esta cordialidad islámico-cristiana, luego
de la aparición del Islam, a pesar de algunas dificultades que han
marcado la historia común. En estos últimos tiempos, desde hace unos
40 años, esta cordialidad islámico-cristiana se ha vuelto más
difícil debido a ingerencias externas que vinieron a complicar más
aún la situación.
No queremos hablar de política, pero referimos un hecho. El hecho es
que la situación de los cristianos en el Líbano se está tornando
cada vez más difícil y crítica. Cada año disminuyen en cantidad.
Desde hace unos 40 años más de un millón de libaneses, tanto
musulmanes como cristianos habrían abandonado el país para
establecerse en otros países occidentales. Si la inmigración
continuará a este ritmo, nos podríamos preguntar, sin ser pesimistas,
¿cuántos cristianos permanecerán en este Oriente cristiano en el que
Cristo nació, vivió y murió en la cruz para rescatar al género
humano?.
A pesar de todo, no podemos desesperarnos. Cuando se tiene fe, por
esto mismo, se debe tener esperanza. Gracias a Dios, tenemos fe y
esperanza, porque continuamos teniendo intercesores en el cielo.
[00197-04.03] [IN166] [Texto original: francés]
-
S. Em. R. Card. Godfried DANNEELS, Arzobispo de Malinas-Bruselas,
Presidente de la Conferencia Episcopal
Los obstáculos que encontramos al anunciar la Palabra son múltiples:
dificultades de comunicación, cultura y ambiente secularizados,
resistencia e ignorancia de quien escucha. Pero quizás el mayor
obstáculo está en el corazón de la evangelización misma: su falta de
confianza y su desconocimiento de las leyes del anuncio del
Evangelio, que son distintas de las del mundo. Jesús responde a esta
cuestión en Mc 4, con tres parábolas y una comparación tomada de la
vida cotidiana.
La parábola del sembrador. A pesar de todos los obstáculos (espinas,
caminos trillados, piedras) en el campo donde hay que sembrar, en
algún sitio hay siempre tierra buena que dará fruto. Sembrad, pues:
siempre habrá una cosecha, aunque no sepáis necesariamente dónde.
Pero sembrad, dice Jesús.
La parábola de la semilla que crece por sí sola. El campesino echa
el grano en la tierra y luego se va a dormir. Durante la noche no se
levantará para ir a verificar si brota. Porque “el grano brota y
crece”, dice Jesús. El éxito no depende en absoluto de nuestra
preocupación por él ni de nuestra obsesión por comprobarlo. Sembrad,
dice Jesús, sin preocuparos y con mucha paciencia: la cosecha
llegará.
La parábola del grano de mostaza. La semilla más pequeña produce un
árbol mayor que todos los demás y las aves del cielo anidan a su
sombra. En el Reino de Dios no existe proporción entre inversión y
resultado, como en cambio sucede en el mundo bancario de los hombres.
Sembrad, dice Jesús, aunque el grano parezca tan pequeño.
La lámpara en el candelabro. Si necesitáis encender una lámpara, no
la pongáis debajo de la cama. Dejad que brille para todos. Es la
simple lógica humana y divina. Quien comienza tiene que seguir, dice
Jesús. Es la misma lógica.
Sin embargo, existen hermanos y hermanas que no logran percibir la
simple luz natural de la lámpara: son los ciegos y los que ven mal.
Pensad también en ellos, dice Jesús. Aseguradles un acceso más fácil
a la Palabra de Dios. Mediante otros medios técnicos.
[00194-04.03] [IN169] [Texto original: francés]
-
S.E.R. Mons. Patrick Daniel KOROMA, Obispo de Kenema (SIERRA
LEONA)
Estoy aquí en representación de la Conferencia Episcopal de Sierra
Leona y Gambia. Hemos intentado examinar las tres partes del
Documento de trabajo.
Respecto a la primera parte: el misterio de Dios que nos habla,
especialmente el capítulo II. La Biblia como Palabra de Dios
inspirada y su verdad. Hemos observado simplemente que la conocida y
difundida afirmación de que los católicos tienen un nivel bajo de
comprensión de la Biblia ya no es verdadera.
Nos hemos concentrado principalmente en la segunda parte: la Palabra
de Dios en la vida de la Iglesia, la Palabra de Dios en el Antiguo y
en el Nuevo Testamento, y la Palabra de Dios que se hizo carne, que
habitó entre nosotros y sigue siendo escuchada en la proclamación de
la Palabra, que se hace visible en la celebración de los sacramentos
y otros servicios, y se manifiesta en la vida de nuestros fieles.
La Biblia es el medio principal con el que buscamos la dirección de
Dios en las diversas circunstancias de nuestra vida, la guía
determinante para nuestras vidas, lo que Dios quiere de nosotros y
lo que Dios nos está llamando a ser.
En nuestros países hemos visto que la gente se acerca a la Palabra
de Dios de dos maneras:
1. En las celebraciones litúrgicas
2. En las pequeñas comunidades cristianas y los grupos de oración.
Allí se interpreta la Palabra de Dios, la Biblia se transforma de
Palabra en espíritu, de memoria pasada en acontecimiento presente,
que da un sentido nuevo y lleva a la acción.
Por último, como comunidades de evangelización, en la tercera parte
hemos observado que la Palabra de Dios es central en la obra de
evangelización, que la Biblia debería estar en el centro de nuestra
obra de evangelización.
[00206-04.03] [IN170] [Texto original: inglés]
-
S.E.R. Mons. Evaristus Thatho BITSOANE, Obispo de Qacha's Nek,
Presidente de la Conferencia Episcopal (LESOTO)
Un reducido número de nuestros jóvenes de Lesotho participó en las
Jornadas Mundiales de la Juventud de Colonia y Sidney. Sus
experiencias, enriquecidas por el testimonio de otros jóvenes de
otros países católicos del mundo, les convencieron de que la Palabra
de Dios tiene una respuesta para muchos de los problemas de la vida.
Los populares programas de televisión y radio no logran darles
soluciones significativas y duraderas. Después de haberse
relacionado con otros jóvenes procedentes de todo el mundo, se dan
cuenta de que el verdadero amor y el verdadero interés por los demás,
lo opuesto del egoísmo, son lo único que les da una alegría duradera.
Son conscientes de que la mayoría de sus tristes situaciones es un
directo resultado del egoísmo. Han aprendido que el único modo para
cambiar la sociedad es dejarse guiar por la Palabra de Dios. Muchos
de estos jóvenes ahora están preparados para ir a distintos lugares
del país para compartir sus experiencias con otros jóvenes.
Desgraciadamente, la Conferencia, por falta de fondos, no puede
mantener activo el Departamento de Apostolado Bíblico. No obstante,
la Conferencia ha lanzado una campaña para recoger fondos en el país.
Si tiene éxito, la Conferencia podrá llevar a cabo programas que
ayuden a los jóvenes a resolver sus problemas, basándose en la
Palabra de Dios.
Estoy convencido de que sólo los jóvenes pueden ayudarse
recíprocamente y de que el testimonio de aquellos que han hecho
experiencia del amor de Dios puede ayudar a los demás. Los jóvenes
son los futuros líderes de nuestros países y, si están guiados por
la Palabra de Dios, pueden ayudar a nuestros países a evitar
desastres en el futuro.
El Santo Padre nos ha dado un ejemplo con estas Jornadas Mundiales
de la Juventud. Muchos jóvenes de nuestros países pobres no pueden
participar en ellas, pero creo que sería posible organizar a nivel
diocesano o nacional algo parecido a las Jornadas Mundiales de la
Juventud, donde los jóvenes puedan celebrar juntos la fuerza y la
alegría de la Palabra de Dios.
[00201-04.03] [IN171] [Texto original: inglés]
-
S.E.R. Mons. Antony DEVOTTA, Obispo de Tiruchirapalli (INDIA)
Considero que los laicos, que son nuestra mayor riqueza, son la
esperanza de la Iglesia en el mundo globalizado no solamente en su
rol específico para la renovación de las realidades terrenales (AG
2), sino también en nuestros esfuerzos para comprender e interpretar
la Palabra de Dios de una manera significativa. Ungida por el
Espíritu Santo, la Iglesia entera recibe Su ayuda no solamente para
ser preservada de los errores en cuestiones de fe y moral (LG 12),
sino también, estoy seguro, en el proceso de nuestra comprensión e
interpretación común de la Palabra de Dios, más o menos semejante al
“sensus fidei”. En la Biblia Dios no habla solamente, sino que
también escucha. Escucha y responde, como muestra el Antiguo
Testamento, especialmente los Salmos. Por lo tanto, ¿por qué
nosotros, guías de la Iglesia, no podemos escuchar a los laicos,
especialmente a los pobres, los oprimidos y los marginados?
Para que los laicos obtengan beneficio de una participación de
calidad, los guías de la Iglesia deberían considerar como prioridad
urgente iluminarlos y reforzarlos por medio de una catequesis de
pastoral bíblica bien programada, especialmente a través de pequeñas
comunidades cristianas y los demás movimientos y asociaciones, donde
serán introducidos en una “cultura de la Biblia”. Es necesario
asignar fondos para esto, así como se destinan para la formación de
los seminaristas. “Cultura de la Biblia” significa que la vida
cotidiana de las personas es expuesta a la impetuosa, dinámica
fuerza creadora de Dios que se apodera de ella (Is 6, 8; Jr 20,7; Ez
3,3). Esto desafía a cada uno y a las comunidades a atravesar sus
corazones (Hch 2, 37) con espada de dos filos (Hb 4, 12).
En India significa que las personas y las comunidades deben ser
convertidas frente a toda forma de división de casta, idioma y rito,
como así también de toda forma de superioridad en su relación con
las otras religiones y tradiciones. De esta forma surgirá un
testimonio común de la Iglesia en su misión, la de ser instrumento y
signo del reino de Dios, de la justicia, la paz y el amor. India
tiene más necesidad de testigos que de maestros, y si respeta a los
maestros es porque son testigos (Papa Pablo VI).
[00200-04.03] [IN172] [Texto original: inglés]
-
S. Em. R. Card. Ivan DIAS, Prefecto de la Congregación para la
Evangelización de los Pueblos (CIUDAD DEL VATICANO)
La Palabra de Dios está íntimamente ligada a la misión de la Iglesia
de proclamar la Buena Nueva de Nuestro Señor Jesucristo, y es
indispensable para las dos importantes fuerzas que impulsan la
evangelización: la inculturación y el diálogo inter-religioso.
La inculturación debería conllevar la proclamación del Evangelio en
las culturas locales, pero también y ante todo, debería consistir en
evangelizar las mismas culturas desde dentro. Esto vale para todas
las culturas: para las culturas en tierras de misión, pero también
para las culturas cristianas tradicionales que han sido infectadas
por los peligrosos virus del secularismo, la indiferencia espiritual
y el relativismo. Estos virus intentan eliminar cualquier referencia
a Dios o a lo sobrenatural, y sustituirlo con valores mundanos y
modelos de comportamiento que ignoran deliberadamente lo
trascendente y lo divino. Lejos de satisfacer los profundos anhelos
del corazón humano, promueven una cultura de la muerte, tanto física
como moral, espiritual o psicológica, y las dos instituciones de la
sociedad humana - es decir, la familia y la juventud - son
especialmente vulnerables a ella. Estudiando detenidamente y
asimilando con regularidad la Palabra de Dios, los cristianos pueden
crecer en la “mentalidad de Cristo”, que representa el único
antídoto a los virus anteriormente mencionados y puede transformar
desde dentro caracteres y culturas, elevándolos de lo natural a lo
sobrenatural, de lo humano a lo divino.
La Palabra de Dios es inestimable también en relación al diálogo
inter-religioso. Dios, el Padre de toda la humanidad, quiere que
todos sus hijos se salven y lleguen a conocer la verdad. Su Santo
Espíritu obra incluso fuera de los confines de la Iglesia, y deja
“semillas de la Palabra” - “semina verbi”, como afirma el Concilio
Vaticano II - también en las religiones no cristianas, planteándonos
el desafío de apreciar “todo cuanto hay de verdadero, de noble, de
justo, de puro, de amable y de honorable” (Flp 4, 8) en ellas, y
hacer que estas semillas florezcan en la sagrada Persona de Nuestro
Señor Jesucristo. Esto hace eco a las palabras de Jesús, cuando dijo
que había venido no para abolir la Ley y los profetas, sino para
darles cumplimiento, y es exactamente lo que sucedió cuando Dios
mandó al apóstol Pedro al centurión romano Cornelio, pidiéndole que
no llamara impuro lo que Dios había purificado, o cuando el apóstol
Pablo predicaba el “Dios desconocido” en el areópago de Atenas.
Estos dos grandes apóstoles, Pedro y Pablo, están enterrados aquí en
Roma. Durante los primeros siglos, cuando los peregrinos cristianos
visitaban sus tumbas, rezaban pidiendo una gracia especial: tener la
fe de Pedro y el corazón de Pablo (fides Petri et cor Pauli). Que el
estudio asiduo de la Palabra de Dios colme a la Iglesia de estos
sentimientos, tan necesarios para la proclamación de la Buena Nueva
de Nuestro Señor Jesucristo, el único y universal Salvador de toda
la humanidad.
[00208-04.03] [IN175] [Texto original: inglés]
AVISOS
- CONFERENCIAS DE PRENSA
- BRIEFING PARA LOS
GRUPOS LINGÜÍSTICOS
- POOL PARA EL AULA DEL
SÍNODO
- BOLETÍN
- NOTICIARIO TELEFÓNICO
-
HORARIO DE APERTURA DE LA OFICINA DE PRENSA DE LA SANTA SEDE
CONFERENCIAS DE PRENSA
En la Segunda Conferencia de Prensa sobre la labor de la XII
Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos del 16 de
octubre de 2008, a las 12.45 horas intervendrán:
- S. Em. R. Card. William Joseph LEVADA, Prefecto de la Congregación
para la Doctrina de la Fe (CIUDAD DEL VATICANO) Presidente Delegado
de la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos
- S. Em. R. Card. George PELL, Arzobispo de Sydney (AUSTRALIA)
Presidente Delegado de la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo
de los Obispos
- S. Em. R. Card. Odilo Pedro SCHERER, Arzobispo de São Paulo (BRASIL)Presidente
Delegado de la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los
Obispos
- S. Em. R. Card. Peter Kodwo Appiah TURKSON, Arzobispo de Cape
Coast, Presidente de la Asociación de las Conferencias Episcopales
de África Occidental (A.C.E.A.O.) (GHANA) Presidente de la Comisión
para la Información de la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo
de los Obispos
- S. Em. R. Mons. Diarmuid MARTIN, Arzobispo de Dublín (IRLANDA)
Miembro de la Comisión para la Información de la XII Asamblea
General Ordinaria del Sínodo de los Obispos
- S. Em. R. Mons. Luis Antonio G. TAGLE, Obispo de Imus (FILIPINAS)Comisión
para la Información de la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo
de los Obispos
En la Tercera Conferencia de Prensa sobre la labor de la XII
Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos del 25 de
octubre de 2008, a las 12.45 horas intervendrán:
- S. Em. R. Mons. Laurent MONSENGWO PASINYA, Arzobispo de Kinshasa,
Presidente de la Conferencia Episcopal (REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL
CONGO) Secretario especial de la XII Asamblea General Ordinaria del
Sínodo de los Obispos
- S. Em. R. Mons. Gianfranco RAVASI, Arzobispo titular de Villamagna
di Proconsolare, Presidente del Pontificio Consejo de la Cultura (CIUDAD
DEL VATICANO) Presidente de la Comisión para la Información de la
XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos
- S. Em. R. Mons. Santiago Jaime SILVA RETAMALES, Obispo titular de
Bela, Obispo auxiliar de Valparaíso (CHILE) Vicepresidente de la
Comisión para la Información de la XII Asamblea General Ordinaria
del Sínodo de los Obispos
BRIEFING PARA LOS
GRUPOS LINGÜÍSTICOS
El séptimo briefing para los grupos lingüísticos tendrá lugar (en
los lugares del briefing y con los Encargados de Prensa indicados en
el Boletín nº 2) el martes 14 de octubre de 2008 a las 14 horas
aproximadamente, al finalizar la Conferencia de Prensa, en el Aula
Juan Pablo II de la Oficina de Prensa de la Santa Sede para la
presentación de la “Encuesta Internacional sobre la lectura de la
Biblia en perspectiva ecuménica”.
Se recuerda a los operadores audiovisuales (cámaras y técnicos) y
reporteros gráficos que deben dirigirse al Pontificio Consejo de las
Comunicaciones Sociales para el permiso de acceso (muy restringido).
POOL PARA EL AULA DEL SÍNODO
El sexto "pool" para el Aula del Sínodo estará formado para la
oración de apertura de la Décimo tercera Congregación General del
martes 14 de octubre de 2008.
En la Oficina de Información y Acreditaciones de la Oficina de
Prensa de la Santa Sede (en la entrada, a la derecha) se encuentran
a disposición de los redactores las listas de inscripción al pool.
Se recuerda a los operadores audiovisuales (cámaras y técnicos) y
reporteros gráficos que deben dirigirse al Pontificio Consejo para
las Comunicaciones Sociales para la participación en el pool para el
Aula del Sínodo.
Se recuerda a los participantes del pool que tienen que estar a las
8:30 horas en el Sector de Prensa montado fuera, en frente del Aula
Pablo VI, desde donde serán llamados para acceder al Aula del Sínodo,
acompañados por un oficial de la Oficina de Prensa de la Santa Sede
y por uno del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales.
BOLETÍN
El próximo Boletín nº 19, publicaremos las “fe de erratas”. El
Boletín sucesivo n 20 con los trabajos de la Décimo tercera
Congregación General de la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo
de los Obispos de mañana por la mañana, martes 14 de octubre de
2008, estará a disposición de los periodistas acreditados al
terminar la Congregación General.
NOTICIARIO TELEFÓNICO
Durante el período sinodal estará en funcionamiento un noticiario
telefónico:
-+39-06-698.19 con el Boletín ordinario de la Oficina de Prensa de
la Santa Sede;
-+39-06-698.84051 con el Boletín del Sínodo de los Obispos de la
mañana;
-+39-06-698.84877 con el Boletín del Sínodo de los Obispos de la
tarde.
HORARIO DE APERTURA DE LA OFICINA DE PRENSA DE LA SANTA SEDE
La Oficina de Prensa de la Santa Sede, con ocasión de la XII
Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, estará abierta
según el siguiente horario:
-Lunes 13 de octubre y martes 14 de octubre: 9:00 - 16:00
-Miércoles 15 de octubre: 9:00 - 20:00
-Jueves 16 de octubre y viernes 17 de octubre: 9:00 - 16:00
-Sábado 18 de octubre: 9:00 - 19:00
-Domingo 19 de octubre: 10:00 - 13:00
-Del lunes 20 de octubre al sábado 25 de octubre: 9:00 - 16:00
-Domingo 26 de octubre: 9:00 - 13:00
El personal de la Oficina de Información y Acreditaciones estará a
disposición (en la entrada, a la derecha):
-De lunes a viernes: 9:00 - 15:00
-Sábado: 9:00 - 14:00
Los eventuales cambios se comunicarán lo antes posible en el tablón
de anuncios de la Sala de periodistas de la Oficina de Prensa de la
Santa Sede, en el Boletín informativo de la Comisión para la
información de la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los
Obispos y en el área de Comunicaciones de servicio de la página
Internet de la Santa Sede.
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