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29 - 18.10.2008
RESUMEN
-DÉCIMO
CUARTA CONGREGACIÓN GENERAL (MARTES, 14 DE OCTUBRE DE 2008 - POR LA
MAÑANA) (CONTINUACIÓN)
DÉCIMO CUARTA CONGREGACIÓN GENERAL (MARTES, 14 DE OCTUBRE DE 2008 -
POR LA MAÑANA) (CONTINUACIÓN)
- REFLEXIÓN DEL SANTO PADRE
En la Décimo cuarta Congregación General del martes, 14 de octubre
de 2008, por la mañana, luego del intervalo, el Santo Padre
Benedicto XVI ha intervenido con una reflexión sobre el tema sinodal.
REFLEXIÓN DEL SANTO PADRE
A continuación publicamos la reflexión del Santo Padre:
Queridos hermanos y hermanas, el trabajo para mi libro sobre Jesús
nos ofrece ampliamente la ocasión de ver todo el bien que nos llega
de la exégesis moderna, pero también para reconocer sus problemas y
sus riesgos. La Dei Verbum 12 ofrece dos indicaciones metodológicas
para un adecuado trabajo exegético. En primer lugar, confirma la
necesidad de la utilización del método histórico-crítico, cuyos
elementos esenciales describe brevemente. Esta necesidad es la
consecuencia del principio cristiano formulado en Jn 1, 14 Verbum
caro factum est. El hecho histórico es una dimensión constitutiva de
la fe cristiana. La historia de la salvación no es una mitología,
sino una verdadera historia y por lo tanto hay que estudiarla con
los métodos de la investigación histórica seria.
Sin embargo, esta historia posee otra dimensión, la de la acción
divina. En consecuencia la Dei Verbum habla de un segundo nivel
metodológico necesario para la interpretación justa de las palabras,
que son al mismo tiempo palabras humanas y Palabra divina. El
Concilio dice, siguiendo una regla fundamental para la
interpretación de cualquier texto literario, que la Escritura hay
que interpretarla en el mismo espíritu en el que fue escrita y para
ello indica tres elementos metodológicos fundamentales cuyo fin es
tener en cuenta la dimensión divina, pneumatológica de la Biblia: es
decir se debe 1) interpretar el texto teniendo presente la unidad de
toda la Escritura; esto hoy se llama exégesis canónica; en los
tiempos del Concilio este término no había sido creado aún, pero el
Concilio dice la misma cosa: es necesario tener presente la unidad
de toda la Escritura; 2) también se debe tener presente la viva
tradición de toda la Iglesia, y finalmente 3) es necesario observar
la analogía de la fe. Sólo allí donde los dos niveles metodológicos,
el histórico-crítico y el teológico, son observados, se puede hablar
de una exégesis teológica - de una exégesis adecuada a este Libro.
Mientras que con respecto al primer nivel la actual exégesis
académica trabaja a un altísimo nivel y nos ayuda realmente, la
misma cosa no se puede decir del otro nivel. A menudo este segundo
nivel, el nivel constituido por los tres elementos teológicos
indicados por la Dei Verbum, casi no aparece. Y esto tiene
consecuencias más bien graves.
La primera consecuencia de la ausencia de este segundo nivel
metodológico es que la Biblia se convierte en un libro del pasado
solamente. Se pueden extraer de él consecuencias morales, se puede
aprender la historia, pero el libro como tal habla sólo del pasado y
la exégesis ya no es realmente teológica, sino que se convierte en
pura historiografía, historia de la literatura. Esta es la primera
consecuencia: la Biblia queda como algo del pasado, habla sólo del
pasado.
Existe también una segunda consecuencia aún más grave: donde
desaparece la hermenéutica de la fe indicada por la Dei Verbum,
aparece necesariamente otro tipo de hermenéutica, una hermenéutica
secularizada, positivista, cuya clave fundamental es la convicción
de que lo Divino no aparece en la historia humana. Según esta
hermenéutica, cuando parece que hay un elemento divino, se debe
explicar de dónde viene esa impresión y reducir todo al elemento
humano. Por consiguiente, se proponen interpretaciones que niegan la
historicidad de los elementos divinos. Hoy, el llamado mainstream de
la exégesis en Alemania niega, por ejemplo, que el Señor haya
instituido la Santa Eucaristía y dice que el cuerpo de Jesús
permaneció en la tumba. La Resurrección no sería un hecho histórico,
sino una visión teológica. Esto sucede porque falta una hermenéutica
de la fe: se consolida entonces una hermenéutica filosófica profana,
que niega la posibilidad de la entrada y de la presencia real de lo
Divino en la historia. La consecuencia de la ausencia del segundo
nivel metodológico es la creación de un profundo foso entre exégesis
científica y lectio divina. Y ello a veces provoca también una
cierta perplejidad en la preparación de las homilías. Cuando la
exégesis no es teología, la Escritura no puede ser el alma de la
teología y, al revés, cuando la teología no es esencialmente
interpretación de la Escritura en la Iglesia, esta teología ya no
tiene fundamento.
Por eso para la vida y para la misión de la Iglesia, para el futuro
de la fe, es absolutamente necesario superar este dualismo entre
exégesis y teología. La teología bíblica y la teología sistemática
son dos dimensiones de una única realidad, que llamamos teología.
Por consiguiente, sería deseable que en una de las propuestas se
hablara de la necesidad de tener presente en la exégesis los dos
niveles metodológicos indicados por la Dei Verbum 12, en la que se
habla de la necesidad de desarrollar una exégesis no sólo histórica,
sino también teológica. Así pues, será necesario ampliar la
formación de los futuros exégetas en este sentido, para abrir
realmente los tesoros de la Escritura al mundo de hoy y a todos
nosotros.
[00316-04.05] [NNNNN] [Texto original: italiano]
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