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SYNODUS
EPISCOPORUM XIII ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA La nueva evangelizació para la transmisión de la fe cristiana Este Boletín es solo un instrumento de trabajo
para uso periodístico. Edición española
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20 - 17.10.2012 - DÉCIMOQUINTA CONGREGACIÓN GENERAL (MIÉRCOLES, 17 DE OCTUBRE DE 2012 - POR LA MAÑANA) - AUDIENCIAS - AVISOS - ERRATA CORRIGE DÉCIMOQUINTA CONGREGACIÓN GENERAL (MIÉRCOLES, 17 DE OCTUBRE DE 2012 - POR LA MAÑANA) - INTERVENCIONES EN EL AULA (CONTINUACIÓN) - AUDICIÓN DE LOS OYENTES (II) Hoy, miércoles, 17 de octubre de 2012, Memoria de San Ignacio de Antioquía,obispo y mártir, a las 9:00, con el canto de la Hora Tercia, ha comenzado la Décimoquinta Congregación General para la continuación de las intervenciones de los Padres sinodales en el Aula sobre el tema sinodal «La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana». Presidente Delegado de turno S. Em. R. Card. Laurent MONSENGWO PASINYA, Arzobispo de Kinshasa (REP. DEM. DEL CONGO). Han intervenido algunos Oyentes. En esta Congregación General, que concluyó a las 12.35 con la oración del Angelus Domini, estaban presentes 253 Padres. INTERVENCIONES EN EL AULA (CONTINUACIÓN) Han intervenido los siguientes Padres: - S. E. R. Mons. Thomas Luke MSUSA, S.M.M., Obispo de Zomba (MALAUI) - S. E. R. Mons. Edouard MATHOS, Obispo de Bambari, Presidente de la Conferencia Episcopal (REPÚBLICA CENTROAFRICANA) - S. E. R. Mons. Stanislav ZVOLENSKÝ, Arzobispo de Bratislava, Presidente de la Conferencia Episcopal (ESLOVAQUIA) - S. E. R. Mons. Marcellin Yao KOUADIO, Obispo de Yamoussoukro (COSTA DE MARFIL) - S. E. R. Mons. Charles Edward DRENNAN, Obispo de Palmerston North (NUEVA ZELANDA) - S. Em. R. Card. Tarcisio BERTONE, S.D.B., Secretario de Estado (CIUDAD DEL VATICANO) - S. Em. R. Card. Marc OUELLET, P.S.S., Prefecto de la Congregación para los Obispos (CIUDAD DEL VATICANO) - S. E. R. Mons. Jean Damascène BIMENYIMANA, Obispo de Cyangugu (RUANDA) - S. E. R. Mons. Julian Winston Sebastian FERNANDO, S.S.S., Obispo de Badulla (SRI LANKA) - S. Em. R. Card. Agostino VALLINI, Vicario General de Su Santidad para la Diócesis de Roma (ITALIA) - S. E. R. Mons. Zbigņev STANKEVIČS, Arzobispo de Riga (LETONIA) - S. Em. R. Card. George PELL, Arzobispo de Sydney (AUSTRALIA) - S. Em. R. Card. Oswald GRACIAS, Arzobispo de Bombay, Secretario General de la "Federation of Asian Bishops' Conferences" (FABC) (INDIA) - S. E. R. Mons. Mathieu MADEGA LEBOUAKEHAN, Obispo de Port-Gentil (GABÓN) - S. E. R. Mons. Martin SU YAO-WEN, Obispo de Taichung (CHINA) - S. E. R. Mons. Michel AOUN, Obispo de Jbeil de los Maronitas (LÍBANO) - S. E. R. Mons. Jose S. PALMA, Arzobispo de Cebu, Presidente de la Conferencia Episcopal (FILIPINAS) - S. E. R. Mons. Soane Patita Paini MAFI, Obispo de Tonga, Presidente de la Conferencia Episcopal (C.E.P.A.C.) (TONGA) - S. E. R. Mons. Matthew Hassan KUKAH, Obispo de Sokoto (NIGERIA) - S. E. R. Mons. Raphaël Balla GUILAVOGUI, Obispo de N'Zérékoré (GUINEA) - S. E. R. Mons. Kyrillos WILLIAM, Obispo de Assiut de los Coptos (REPÚBLICA ÁRABE DE EGIPTO) - S. E. R. Mons. Janusz Wiesław KALETA, Obispo de Karaganda, Administrador Apostólico de Atyrau (KAZAJISTÁN) - S. Em. R. Card. Domenico CALCAGNO, Presidente de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (CIUDAD DEL VATICANO) - S. E. R. Mons. Juan NSUE EDJANG MAYÉ, Obispo de Ebebiyin, Vicepresidente de la Conferencia Episcopal (GUINEA ECUATORIAL) - S. E. R. Mons. Petro Herkulan MALCHUK, O.F.M., Arzobispo-Obispo de Kyiv-Zhytomyr (UCRANIA) Publicamos a continuación el resumen de las intervenciones: - S. E. R. Mons. Thomas Luke MSUSA, S.M.M., Obispo de Zomba (MALAUI) Existe un impacto creciente de secularismo y globalización, generado por la cultura de los “beneficios” y la producción en detrimento de la promoción de la dignidad de la persona humana. Esto ha producido unos efectos negativos sobre los valores morales, la problemática familiar, el aumento del abuso de las drogas, el incremento de la pobreza, la pérdida del sentido de comunidad y los asuntos relacionados con el valor de la vida humana. La realidad de la inmigración está vinculada a este fenómeno social. Numerosas personas emigran de las zonas rurales a las ciudades, o de un país a otro, normalmente en busca de una vida mejor, oportunidades de trabajo y otros servicios. Esta situación está provocando una extrema fluidez cultural, la ruptura de los lazos familiares y un menor espacio para el mantenimiento de los valores e identidades tradicionales.El camino que tiene delante la Iglesia, la luz de la nueva evangelización, es el de estar preparada para esta tendencia del mundo a cambiar rápidamente y ser capaz de colaborar con quienes están realizando un esfuerzo por comprender su impacto en la vida de la gente. Es preciso promover programas que fortalezcan a las familias, que afronten el impacto de la globalización; que organicen el apostolado para los inmigrantes (locales e internacionales); que sostengan la identidad cultural y que garanticen que, en cualquier circunstancia, se respetan los derechos humanos fundamentales. Frente a la globalización y el secularismo crecientes, es preciso renovar y cambiar los modelos de evangelización, comenzando por una formación apropiada de todos los miembros de la Iglesia. Todos los fieles cristianos necesitan que se les ayude a ser conscientes de que son partícipes de la misión de Cristo y auténticos agentes de evangelización en el mundo actual. [00267-04.04] [IN201] [Texto original: inglés] - S. E. R. Mons. Edouard MATHOS, Obispo de Bambari, Presidente de la Conferencia Episcopal (REPÚBLICA CENTROAFRICANA) La Buena Nueva de Cristo llegó en 1894 a los márgenes del Oubangui, traída por hombres convencidos y rotos por su causa. Este es el lugar para dar las gracias, después del primer Sínodo especial para África, a todos nuestros antepasados en la fe. Desde muy pronto, la evangelización de este país ha tenido distintos rostros con diferentes actores. Pero los primeros en recorrer las pistas de nuestras sabanas y junglas para anunciar la Buena Nueva a nuestras poblaciones fueron los catequistas. Ellos han hecho transitable el camino de la Evangelización. Actualmente, ¿qué es lo que espera el pueblo centroafricano de la Nueva Evangelización para la transmisión de su fe cristiana? Los obispos de Centroáfrica planteaban la siguiente pregunta en 1991, en una carta pastoral sobre la Palabra de Dios a diario: “¿Cómo anuncia nuestra Iglesia la Palabra de Dios a los hombres y mujeres, a los adultos, los niños y los jóvenes de nuestro país? ¿Tienen todos los centroafricanos la posibilidad de comprender de manera auténtica la Palabra de Dios que nosotros queremos transmitir?”. La Nueva Evangelización se entiende aquí tal como la definieron los Padres del SCEAM: “Se trata simplemente de evangelizar de manera distinta, de una forma más completa y más creíble para los hombres y las mujeres de este continente”, o como el Beato Papa Juan Pablo II recordaba a los obispos de América Latina, y así aparece en el Instrumentum laboris n. 45: la nueva evangelización no es una re-evangelización: “Ella es nueva por su ardor, sus métodos, su expresión”. El pueblo cristiano de Centroáfrica desea vivamente que todas las dimensiones de su vida en lo cotidiano puedan ser verdaderamente moldeadas con la masa de la Buena Nueva. [00269-04.04] [IN203] [Texto original: francés] - S. E. R. Mons. Stanislav ZVOLENSKÝ, Arzobispo de Bratislava, Presidente de la Conferencia Episcopal (ESLOVAQUIA) La explícita o implícita llamada a la conversión, que llega a la conciencia del hombre, contiene el poder transformador basado en el hecho de que corresponde a la palabra del Verbo Encarnado, a la palabra de nuestro Señor Jesucristo, cuando al inicio de su vida pública proclamó: “Convertíos y creed en la Buena Nueva” (Mc 1, 15). La llamada a la conversión puede ser eficaz en virtud de la sacramentalidad de la Sagrada Escritura (cf. Verbum Domini, n. 56), independientemente de los motivos o las cualidades personales del anunciador específico. También San Pablo ha mencionado, en la Epístola a los Filipenses, el hecho de que algunos predicaban por envidia o empujados por la competitividad, pero después se alegraba porque de todas maneras, por conveniencia o por sinceridad, se estaba anunciando el contenido del mensaje evangélico (cfr. Flp 1, 15-18). Nos acompañan múltiples invitaciones a la conversión, expresadas con sinceridad o por espíritu de competitividad, pero el efecto deseado sigue siendo el mismo, la conversión auténtica y eficaz, el nuevo impulso espiritual que se convierte en testimonio vivo de la presencia de Dios entre nosotros: “[...] No es lo esencial lo que puedo tener, es la realidad. La realidad de las realidades es Dios. [...]. Este es el criterio, Dios, el criterio de todo lo que hago. Esto realmente es conversión, si mi concepto de realidad ha cambiado [...]” (cfr. Benedicto XVI, Lectio divina sobre los Hch 20, 17-38, 11 de marzo de 2011). [00270-04.05] [IN204] [Texto original: italiano] - S. E. R. Mons. Marcellin Yao KOUADIO, Obispo de Yamoussoukro (COSTA DE MARFIL) El capítulo IV del Instrumentum laboris trata del primer anuncio en los nn. 138-146. El subtítulo dado a estos párrafos -quiero subrayarlo- es bastante sugestivo: “La exigencia del primer anuncio”. Querría, por tanto, aprovechar esta ocasión para observar que la realidad del primer anuncio es la que se necesita en la Iglesia católica de Costa de Marfil. El Instrumentum laboris, debemos aclarar, ha indicado el camino; el primer anuncio se dirige a los llamados paganos, es decir, aquellos que no conocen a Cristo, a los no creyentes y a quienes son indiferentes a la religión y están orientados hacia la conversión. Hoy, en el África subsahariana, la evangelización, entendida como un reto, se presenta como inculturación, diálogo interreligioso y promoción humana completa. A la luz de lo que acabo de mencionar, deseo vivamente que el impulso de la nueva evangelización, al salir de este Sínodo, no borre el del primer anuncio. Para confirmar esto, querría subrayar el ejemplo de la situación misionera en Costa de Marfil, que es bastante sintomática y emblemática. ¿Qué significa? La Iglesia católica en Costa de Marfil sólo tiene 117 años, la diócesis de Yamoussoukro 20; en la parroquia de Tiebissou sólo 42 aldeas sobre 114 aldeas tienen una capilla. Esto sirve para decir que las aldeas y las localidades de Costa de Marfil, que todavía hoy viven sin conocer a Cristo, son numerosas; necesitan, por tanto, una particular atención misionera. Por eso espero que, en la perspectiva de la nueva evangelización, se distingan claramente dos realidades: por un lado la misión evangelizadora y, por otro, la pastoral. Con este objeto, considero especialmente apropiado hablar en términos de evangelización esmerada, ya que más allá del concepto, esta tendrá el mérito de tomar en consideración el contexto particular de cada pueblo, las culturas locales, las lenguas y los nuevos espacios humanos de incredulidad, por citar una expresión favorita del Beato Juan Pablo II. Que este Sínodo, siguiendo el modelo de la Encíclica Redemptoris Missio del Beato Juan Pablo II, represente un llamamiento a favor de la misión. [00271-04.03] [IN205] [Texto original: francés] - S. E. R. Mons. Charles Edward DRENNAN, Obispo de Palmerston North (NUEVA ZELANDA) En diócesis de países seculares con una red de escuelas católicas, la primera comunidad de fe es la escuela. Allí la mayoría de los bautizados encuentran por primera vez, de modo sistemático, la persona de Jesucristo, la oración, la liturgia y la vida sacramental de la Iglesia. Los educadores, más que los padres, se convierten muchas veces en los primeros formadores a la fe de los jóvenes. Las escuelas católicas no son productos sino agentes de la misión de la Iglesia. Entre los varios pilares de la escuela entregada a la Nueva Evangelización están los siguientes: 1. El encuentro con Jesucristo: ser amigos del Señor Resucitado hará que nuestras escuelas se animen con la oración, la liturgia, el respeto que surge de tratarse como hermanos y hermanas en Cristo, la caridad. 2. La diaconía de la verdad: en sociedades donde los vientos del relativismo y el individualismo dejan los trágicos restos de la confusión moral y las aspiraciones destrozadas, nuestras escuelas son faros de esperanza. Conocer la verdad amorosa de Jesús y su Evangelio: creativo, transformador, activo y no sólo informativo (cf. Spe Salvi, 2), lleva a los jóvenes a descubrir el bien, el camino a la paz interior, la belleza interior y el respeto hacia sí mismo y hacia los otros. 3. El espíritu de sabiduría: un antídoto contra la superficialidad y la trivialidad que puede atrapar a los jóvenes, y una base desde la cual fortalecer el discernimiento y la capacidad de crítica. 4. El sentido de pertenencia al pueblo de Dios: identidad y convicción son galvanizadas cuando la escuela reverbera con la vida eclesial de fe de la Iglesia. Es esencial apreciar el significado del Día del Señor y participar en la misa. Cuando en nuestras parroquias se da amplia resonancia y responsabilidad a los líderes de la fe, elegidos entre el personal de la escuela y los estudiantes, las mismas comunidades escolares podrán hacer mucho por la renovación en las parroquias. Es más, jóvenes tocados por las maravillas de la vida de verdad, bondad y belleza de Dios se convertirán en poderosos testigos en sus familias de la vida en Cristo, que la Nueva Evangelización propone de nuevo a cada uno de nosotros. [00327-04.04] [IN229] [Texto original: inglés] - S. Em. R. Card. Tarcisio BERTONE, S.D.B., Secretario de Estado (CIUDAD DEL VATICANO) La transmisión de la fe es una tarea tan fundamental para la Iglesia, que puede representar una descripción de su propia esencia: ella es, de hecho, una comunidad desde siempre constituida en el dúplice movimiento de recibir y transmitir el precioso tesoro de la fe. Dicha tarea se declina de manera diferente según las situaciones y las épocas históricas, y en nuestro tiempo ha asumido, cada vez más, el perfil de la nueva evangelización, es decir, del renovado anuncio a aquellos que, aunque ya habían entrado en contacto de maneras distintas con el mensaje cristiano, se han encontrado siendo, por usar las imágenes de la parábola evangélica, como el pedregal, o el terreno lleno de abrojos o, incluso, el camino, en el cual el maligno arrebata lo sembrado en su corazón (cf. Mt 13, 18-22). En esta intervención deseo poner de relieve la contribución que quieren ofrecer a la transmisión de la fe, en el contexto de una Nueva Evangelización, los Representantes Pontificios y el conjunto de estructuras de la Santa Sede que coordina su misión. En primer lugar hay un servicio específico, que es el de la vigilancia y tutela de la “libertas Ecclesiae”. Se trata de un servicio propedéutico a la misión de la Iglesia, pero más que nunca necesario en el contexto actual. Se registran aún, desgraciadamente, en no pocas regiones del mundo, restricciones a veces graves del libre ejercicio de la misión de la Iglesia, ya sea allí donde el “ordenamiento político se inspira en sistemas filosóficos y políticos que postulan un estricto control, por no decir un monopolio, del Estado sobre la sociedad”, ya sea allí donde se concede “una gran importancia al pluralismo y la tolerancia, pero donde la religión sufre una marginación creciente” (cf. Benedicto XVI, Discurso a los miembros del Cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede, 10 de enero de 2011). En tales contextos, la acción de los Representantes Pontificios, a través de los instrumentos del diálogo diplomático con las autoridades civiles y de acuerdo con los episcopados, se dirige, no a la búsqueda de privilegios anacrónicos, sino a garantizar a la Iglesia, en la medida de lo mejor posible, esa libertad en el gobierno interno y en el ejercicio de la propia misión que ella reivindica legítimamente y que, cuando está presente, acaba redundando también en beneficio de cuantos pertenecen a otras tradiciones religiosas, como también a alimentar la concordia de toda la sociedad. De igual manera, el trabajo de los Observadores y Representantes de la Santa Sede ante las Organizaciones Internacionales está dirigido, no sólo al servicio de la causa de la paz y de la defensa de los derechos fundamentales de la persona humana, sino también a garantizar el derecho de ciudadanía para la Iglesia, para sus instituciones y, diría yo, para la visión cristiana del hombre, hoy en día amenazada en algunos elementos de fondo de la denominada cultura dominante. Al lado de dicho servicio, los Representantes Pontificios son conscientes de la responsabilidad directa que tienen, en cuanto miembros del Colegio Episcopal, respecto al anuncio del Evangelio y, por tanto, a la promoción de la Nueva Evangelización. Dicha responsabilidad se determina, ante todo, favoreciendo la comunión entre los miembros del Colegio Episcopal y el Romano Pontífice. Haciendo presente la preocupación por todas las Iglesias, propia del Sucesor de Pedro, sus representantes están por naturaleza llamados a ser constructores de la comunión, que en sí misma es un poderoso factor de evangelización (cf. Jn 13, 35). Ella es, en primer lugar, un don que viene de lo alto; un don que, sin embargo, apela a nuestra colaboración y se traduce en una tarea comprometida y cotidiana, que permite a las distintas sensibilidades traducirse en riqueza y no en antagonismos. Deseo asegurar ante esta cualificada asamblea el compromiso de los Nuncios y Delegados Apostólicos para, por un lado favorecer la acogida en los episcopados del Magisterio Pontificio y de las indicaciones procedentes de los organismos de la Santa Sede y, por otro, ayudar al Papa y a sus colaboradores a mejorar el conocimiento y la comprensión de la realidad de las Iglesias locales, sus riquezas y sus dificultades. No se debe olvidar, pues, una obra más directa de servicio a la evangelización que llevan a cabo los Representantes Pontificios, cuando son llamados a las distintas diócesis para las consagraciones episcopales, las festividades particulares o las visitas de carácter pastoral. A través de esta forma de ministerio, ellos hacen presente de forma muy especial, en medio del Pueblo de Dios, a la persona del Papa, su cuidado y solicitud hacia todo el rebaño de Cristo, una presencia que los fieles sienten particularmente, y que contribuye a dar mayor visibilidad a la catolicidad de la Iglesia. Indudablemente, el ministerio de los Representantes Pontificios vive en la historia, camina con la Iglesia y tiene siempre necesidad de renovarse y perfeccionarse para estar a la altura de la exigencia de los tiempos. Por dicho motivo, el Santo Padre ha decidido convocar en Roma, el próximo mes de junio, a todos los Nuncios, los Delegados Apostólicos y los Observadores permanentes para un encuentro de reflexión, que es continuación del que tuvo lugar hace diez años con ocasión del Gran Jubileo del año 2000. Será una oportunidad para un intercambio de experiencias y para profundizar el sentido de la misión de los Representantes Pontificios en las circunstancias presentes. Estoy seguro que podré contar para esto también con sus oraciones. [00330-04.12] [IN237] [Texto original: italiano] - S. Em. R. Card. Marc OUELLET, P.S.S., Prefecto de la Congregación para los Obispos (CIUDAD DEL VATICANO) Solicitado por la sección 37-40 del Instrumentum Laboris, tengo la ocasión de reafirmar que la nueva evangelización es inseparable de una renovación de la comunión eclesial. Esta comunión identifica la misión de la Iglesia, es decir, la de ser “signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano” (LG 1), y es el elemento más sugestivo del testimonio que los creyentes pueden ofrecer a sus contemporáneos. Un aspecto de la renovación de la comunión en la Iglesia se refiere a la relación entre su dimensión carismática y su dimensión jerárquica. La dimensión carismática representa precisamente una de las adquisiciones más preciosas de la eclesiología católica del Concilio Vaticano II, aunque falta por precisar su estatuto eclesiológico. Esta dimensión la expresa en particular la vida consagrada, que representa para los Obispos un recurso precioso y un desafío. En las relaciones entre jerarquía y vida consagrada han nacido no pocas incomprensiones: unas veces, por cierta ignorancia de los carismas y de su papel en la misión y comunión eclesial; otras veces, por la inclinación de ciertos consagrados a la contestación del Magisterio. Por esto quisiera llamar la atención sobre el documento Mutuae Relationes, que ofrece, desde finales de los años setenta, un marco de diálogo para las relaciones entre los obispos y los religiosos en la Iglesia, y que merece ser actualizado, considerando el extraordinario desarrollo de la dimensión carismática de la Iglesia en los últimos decenios. En dicho documento se lee: “Sería un grave error independizar — mucho más grave aún el oponerlas — la vida religiosa y las estructuras eclesiales, como si se tratase de realidades distintas, una carismática, otra institucional, que pudieran subsistir separadas; siendo así que ambos elementos, es decir los dones espirituales y las estructuras eclesiales, forman una sola, aunque compleja realidad” (cfr. LG 8)” (MR 34). La nueva evangelización puede encontrar por tanto ulterior fuerza en la renovación de las relaciones entre obispos y consagrados. [00329-04.06] [IN238] [Texto original: italiano] - S. E. R. Mons. Jean Damascène BIMENYIMANA, Obispo de Cyangugu (RUANDA) La Iglesia católica en Ruanda sigue llevando adelante varias iniciativas para ayudar a la población del país que ha conocido una serie de eventos trágicos que se cobraron muchas vidas humanas, dejando a los supervivientes en situación de fragilidad y de vulnerabilidad extrema desde distintos puntos de vista. Entre las estrategias adoptadas, figuran la reorganización de las comunidades eclesiales de base. A este propósito, se ha llevado a cabo una nueva repartición, en modo tal que cada comunidad de base agrupe veinte familias cercanas las unas de las otras. Dentro de este mismo marco, organizamos sesiones y retiros para las familias donde debatimos sobre los desafíos a los que se enfrente la familia actualmente. Insistimos sobre la paternidad responsable y sobre el papel de la mujer, sobre todo porque las mujeres viudas que son responsables de su propia familia son numerosas. Esta orientación pastoral implica una atención particular a los niños. La gran preocupación de la Iglesia católica en Ruanda es vigilar para que los niños crezcan en edad y sabiduría, con una fe bien radicada en ellos mismos. Para ello, hemos creado las comunidades eclesiales de base infantiles, según el modelo de las comunidades eclesiales ordinarias. Las llamamos “clubs infantiles” o “tardes infantiles”. Para los jóvenes estudiantes organizamos “La semana de la educación católica”. Cada año, a principios del mes de junio, organizamos una semana denominada “Semana de la educación católica”. Esta semana es preparada con mucha antelación por sacerdotes encargados de la enseñanza católica en cada diócesis. Ellos eligen un tema sobre el cual los estudiantes, los educadores y los padres debaten durante esta semana en vista de inculcar a los estudiantes y a los padres los valores humanos y cristianos. La renovación de la pastoral no deja de lado la parroquia. En efecto, tal como se lee en el número 81 del Instrumentum laboris, la parroquia es el lugar donde se educa a la búsqueda de la verdad, donde la fe de cada uno es nutrida y reforzada. En todas partes en las diócesis de Ruanda, se están creando parroquias de tamaño mediano, capaces de sostener la fe de cuantos forman parte de ella. Después del Sínodo organizado en todas las diócesis, propendemos a la resolución pacífica de los conflictos a través de la Comisión Justicia y Paz. Cada comunidad eclesial de base tiene un equipo de dos o cuatro personas llamadas “los apóstoles de la paz”, que han sido formados en los distintos métodos de resolución de conflictos. Su papel es mantener la paz en las comunidades eclesiales de base presentando sobre todo a Cristo, nuestra Paz y la doctrina social de la Iglesia. A nivel diocesano, la comisión diocesana “Justicia y Paz” lleva a cabo acciones de asistencia jurídica, psico-social y de asesoramiento a las personas traumatizadas. Gracias a este Sínodo y a todos los objetivos que de él resultarán, la Iglesia católica en Ruanda continuará su impulso de evangelización en profundidad y el Año de la Fe mantendrá la llama del Evangelio. [00272-04.06] [IN206] [Texto original: francés] - S. E. R. Mons. Julian Winston Sebastian FERNANDO, S.S.S., Obispo de Badulla (SRI LANKA) El Beato Cardenal Henry Newman dijo una vez: “Los sacerdotes parecerían locos sin los laicos”. Nuestro ministerio sacerdotal tiene significado sólo en relación con el sacerdocio común de los fieles, aunque éstos difieran esencialmente ,y no sólo, en el grado, como enseña la Lumen Gentium del Vaticano II (cf. LG, n. 10). A la Iglesia no le faltan ni enseñanzas ni estructuras que impliquen al laicado en su misión, pero a menudo los pastores no parecen reconocer la urgencia y la necesidad de poner al cuidado de los fieles laicos, con amor y confianza, su propio papel en la evangelización. Tal como empieza la constitución Gaudium et Spes: “Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo”, para que así haya una nueva evangelización. La Iglesia necesita hoy un laicado bien formado e informado que pueda renovar y santificar el orden temporal. Por lo tanto, la formación del laicado debe estar en nuestra lista de prioridades. Seis sectores de la nueva evangelización están indicados en los nn. 51-62, y la necesidad de responder de forma adecuada y convincente está en los nn. 68-71. ¿Pueden el clero y los religiosos comprometerse de manera eficaz en estos sectores que son, sobre todo, dominio de los laicos? ¿Sería posible penetrar en estos sectores sin los fieles laicos? La negación de la realidad, la autodefensa o el descubrimiento de razones demográficas no auguran un buen desarrollo de la misión de la Iglesia. Necesitamos confiar en Cristo Señor y volver a comprometernos con Él, junto con nuestros fieles laicos, recordando las palabras de aliento que nuestro Señor repetidamente decía “No temáis”, urgiendo a sus discípulos a echar las redes al agua, “Duc in altum”. Por lo tanto, confiemos en el poder del Espíritu Santo que transforma a los discípulos decepcionados, tímidos, desilusionados y desamparados en la dinámica de los apóstoles que sacrificaron sus vidas, uno de los cuales incluso optó por ser crucificado boca abajo. [00294-04.06] [IN207] [Texto original: inglés] - S. Em. R. Card. Agostino VALLINI, Vicario General de Su Santidad para la Diócesis de Roma (ITALIA) Con referencia al Instrumentum laboris, nº 80-84, querría presentar algunas reflexiones rápidas sobre ese tema —ya mencionado en algunas intervenciones— que constituye el lugar eclesial más capilar, más cercano, más accesible al pueblo, que es la parroquia, que —como sabemos— es “como la célula” de la Iglesia particular (AA, 10) y, “en cierto modo, representa la Iglesia visible establecida en toda la tierra” (SC, 42). Me refiero, en particular, a las parroquias de las Iglesias de antigua tradición, en contextos sociales de creciente urbanización y secularización, especialmente las de las grandes metrópolis multiétnicas y multireligiosas, ciudades a menudo anónimas y dispersivas, donde al lado de las minorías de fieles participativos y comprometidos, encontramos a mayorías de bautizados de fe débil y anémica, indiferentes o alejados de la Iglesia, actualmente junto a numerosos hombres y mujeres pertenecientes a otras religiones o a ninguna religión, que se acercan a la comunidad parroquial por diferentes razones, y a muchas personas anónimas que buscan a Dios. La parroquia, a pesar de que después del Concilio haya dado muchos pasos hacia adelante, salvo encomiables excepciones, todavía está trabajando predominantemente en la cura gregis, ofrece servicios religiosos a quien se los pide, pero le cuesta abrirse a una pastoral de evangelización. Una conversión pastoral de este tipo es más necesaria que nunca, pero no es fácil de realizar y debería tener en cuenta varios aspectos. Trato de citar algunos: l. La Iglesia comenzó con el testimonio gozoso y creíble del anuncio del Señor resucitado. San Lucas escribe en los Hechos de los Apóstoles que en la predicación del apóstol Pedro después de Pentecostés quienes le escuchaban tenían “el corazón compungido” (Hch 2, 37). La parroquia ante todo debería acrecer el gozo de la fe en los fieles -en primer lugar en los operadores pastorales-, acompañándoles a descubrir en ellos mismo la iniciativa de Dios, que nos precede, sale a nuestro encuentro y, insertándonos en su obra, nos llama a cooperar con él, confesando la fe con el corazón y con la vida.. Así los fieles, que se han convertido en testigos creíbles y atrayentes mostrando la fe como algo deseable y la verdad del cristianismo como algo razonable. Al respecto consideraría necesario elaborar un paradigma de “primer anuncio” que presente de modo adecuado el kerigma cristiano a través del instrumento propio de la evangelización. 2. Para superar el analfabetismo religioso hay tan generalizado, la parroquia debería ofrecer itinerarios de catequesis, utilizando el Catecismo de la Iglesia Católica y también el Compendio, itinerarios dirigidos a los adultos, especialmente a las familias jóvenes. 3. La Eucaristía dominical, que hay que cuidar mucho en cada uno de sus aspectos, debería convertirse en la experiencia más sentida y deseada de la fe creída, profesada y anunciada, verdadera alabanza a Dios y escuela de santidad, de donde irradie un testimonio gozoso de caridad. 4. Deseo que el Sínodo haga sentir un fuerte apoyo a los sacerdotes, especialmente a los párrocos, para que trabajen con convicción y pasión en la promoción de un nuevo impulso misionero de su ministerio, revisando con valentía el modelo organizativo de la pastoral parroquial. Al término del Sínodo de Roma el Beato Juan Pablo II, dirigiéndose a los sacerdotes, dijo: “¡Parroquia, encuéntrate a ti misma, fuera de ti misma!”. [00273-04.06] [IN208] [Texto original: italiano] - S. E. R. Mons. Zbigņev STANKEVIČS, Arzobispo de Riga (LETONIA) La intervención es la respuesta a la invitación, dirigida al Sínodo en el número 116 del Instrumentum laboris, de profundizar la problemática de los carismas y remover los obstáculos “que no permiten integrar plenamente los carismas para el sostenimiento de la nueva evangelización”. El primer obstáculo es que buena parte de los sacerdotes no tiene ganas de ocuparse de nuevos grupos y movimientos, porque no ha recibido la preparación adecuada para este tipo de trabajo pastoral. Otro obstáculo consiste en el hecho de que la mayor parte de los líderes de los grupos no tienen una preparación teológica y se equivocan fácilmente desde el punto de vista doctrinal. Los sacerdotes, en cambio, a menudo se mantienen alejados de estos grupos. Desde aquí dirijo un llamamiento a los obispos para que animen a los sacerdotes a ocuparse de los nuevos grupos de oración y de los movimientos, llamados un “don de la Providencia de la Iglesia” (cf. N. 115). Otro problema es la falta en nuestra pastoral de los carismas y de los signos, prometidos por Jesús a los Apóstoles, que deberían acompañar la evangelización (cf. Mc 16, 17). San Pablo subraya que “no está en la palabrería el Reino de Dios, sino en el poder” (1 Co 4, 20) y que “las características del apostol” consisten en los “signos, prodigios y milagros” (2 Co 12, 12). Aquí hay un recurso enorme para la evangelización. Cuando uno ve la potencia divina obrando ante sus ojos, su fe se reanima. Estos signos están escasamente presentes durante nuestra predicación porque no esperamos que Dios intervenga de esta manera. Nuestra predicación se ha vuelto demasiado racional y poco kerigmática, pero justamente la presencia del kerigma libera la fuerza divina durante su predicación. Estos son puntos sensibles, poco considerados en nuestra práctica pastoral. [00274-04.04] [IN209] [Texto original: italiano] - S. Em. R. Card. George PELL, Arzobispo de Sydney (AUSTRALIA) El próximo año será el 1700 aniversario del Edicto de Milán, cuando el emperador Constantino promulgó el edicto sobre la libertad religiosa en el Imperio Romano. En algunos países europeos y anglófonos, la libertad religiosa de los cristianos está limitada por los tribunales, las leyes y, algunas veces, por los parlamentos. Vemos ejemplos mucho más serios de persecución violenta de los católicos en Oriente Medio, África y zonas de Asia. La libertad religiosa, un derecho humano básico para todos los creyentes respetuosos con la ley, debería ser un tema para el mensaje final y para los debates de los círculos menores. Recientemente organicé una cena para celebrar el final del ayuno del Ramadán. El muftí suní estaba a mi derecha, el jefe de los chiíes a mi derecha y cerca se encontraban los representantes judíos. El tema de la noche fue el ayuno y la penitencia. Enseguida se vio que el único grupo que ayunaba aún menos que nuestra Iglesia Latina eran algunos Protestantes. Sería una ruptura con nuestra tradición judía y cristiana si esta antigua práctica desapareciera. Pido a los obispos anglófonos que se vuelva a introducir la abstinencia tradicional de los viernes. Me parece que necesitamos un análisis y un debate más profundos sobre las consecuencias de la presencia islámica en el mundo occidental para la Iglesia y la reevangelización. Como mínimo, se deberían continuar y ampliar los esfuerzos para llevar a cabo el diálogo y la amistad interreligiosos a nivel local y nacional. [00275-04.04] [IN210] [Texto original: inglés] - S. Em. R. Card. Oswald GRACIAS, Arzobispo de Bombay, Secretario General de la "Federation of Asian Bishops' Conferences" (FABC) (INDIA) ¿Qué es la nueva evangelización para una iglesia que es una pequeña minoría - sólo el 2.3% y que, sin embargo, escucha con atención? Algunos expertos de opinión presentan a la Iglesia como retrógrada, conservadora, inmutable e incapaz de unirse con el ciudadano simple en la plaza del mercado. El mensaje y la moral cristianas tienen que ser presentados como el único camino para el futuro del progreso, desarrollo y felicidad de la humanidad, para una vida plena. Se observa una inquietud en el mundo. La primavera árabe: un esfuerzo para la libertad y la oportunidad; el cambio climático; las campañas anticorrupción, que buscan la probidad en la vida pública. El Evangelio no se calla ante estas cuestiones. Nos enseña la dignidad de la persona humana; los beneficios de la creación debe ser compartidos por todos con justicia y equidad; toda autoridad debe servir, no dominar. La Nueva Evangelización debe proclamar el mensaje evangélico alto y claro. El Evangelio tiene respuestas para las cuestiones de nuestro tiempo. En algunos lugares, la legislación civil limita la libertad de culto y la evangelización. Esto hay que combatirlo, sobre todo a nivel internacional, porque es una violación de los derechos humanos y un límite a la libertad humana. No es sólo un problema de la Iglesia, es un problema humano. En una Iglesia que es minoría, hay incluso más urgencia y necesidad de una jerarquía, clero y laicos unidos y trabajando juntos. Los laicos y los jóvenes en particular necesitan confianza, formación y guía para una nueva evangelización eficaz. La apertura y la transparencia en todas las administraciones de la Iglesia fortalecerá aún más la confianza y la armonía. [00276-04.04] [IN211] [Texto original: inglés] - S. E. R. Mons. Mathieu MADEGA LEBOUAKEHAN, Obispo de Port-Gentil (GABÓN) En el número 51 del Instrumentum Laboris se encuentran los que llamamos los cinco escenarios: 1. el escenario cultural; 2. el escenario social; 3. el escenario económico; 4. el escenario político; 5. el escenario religioso. Si, ante estos escenario, una muchedumbre miserable tuviera que elegir uno, elegiría en primer lugar el escenario económico para satisfacer sus necesidades vitales, según la famosa frase: primum vivere deinde philosophari y podeamos, mutatis mutandis, añadir: primum vivere deinde evangelizzari. La evangelización - que tiene como finalidad hacer santos, santificando el Nombre de Dios Padre, acogiendo su Reino, cumpliendo su Voluntad (cfr. Pater Noster) - con frecuencia se ve obstaculizada por las necesidades vitales que llamamos economía o pan. Se constata desde el pecado original (Gn 3,1-24) hasta los siete primeros diáconos (Hch 6, 1), sin olvidar otros hechos de la historia actual y pasada: la economía está presente en todas las actividades humanas. Para nosotros, la crisis económica es para la Iglesia
un kairos de la nueva evangelización. - S. E. R. Mons. Felix GMÜR, Obispo de Basilea (SUIZA) Grupo lingüístico inglés - S. Em. R. Card. George PELL, Arzobispo de Sydney (AUSTRALIA) Grupo lingüístico francés - Hno. Enzo BIANCHI, Prior de la Comunidad Monástica de Bose (ITALIA) Grupo lingüístico español - S. Em. R. Card. Antonio María ROUCO VARELA, Arzobispo de Madrid, Presidente de la Conferencia Episcopal (ESPAÑA) Grupo lingüístico alemán - S. E. R. Mons. Robert ZOLLITSCH, Arzobispo de Friburgo de Brisgovia, Presidente de la Conferencia Episcopal (ALEMANIA) ERRATA CORRIGE Las correcciones publicadas en la Errata Corrige del Boletín N° 20 han sido efectuadas directamente en los respectivos Boletines publicados en estas páginas Internet. |
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