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CONGREGACIÓN PARA LOS INSTITUTOS DE VIDA CONSAGRADA
Y LAS SOCIEDADES DE VIDA APOSTÓLICA

AÑO DE LA VIDA CONSAGRADA

Svegliate il mondo - 15/19 settembre 2015

 

   

DESPERTAD AL MUNDO
Evangelio Profecía Esperanza

"Llamó a los que él quiso y vinieron donde él".
(Mc 3,13)

Encuentro mundial para jóvenes consagrados y consagradas
15/19 de septiembre de 2015

Ciudad del Vaticano

 

Programa
[Español, Francés, Inglés, Italiano, Portugués]

Comunicado de Prensa

Ciudad del Vaticano, 18 de septiembre de 2015

Qué quiere decir, hoy vivir la misión como una 'mística de la cercanía', pregunta Andrzej Wodka en su relación. Existe una mística 'cotidiana' que consiste en ponerse en movimiento para encontrar al otro, acogiéndolo y ayudándolo, buscando su bien. Acercándose al prójimo, se encuentra a Dios y se percibe al otro como hermano.  Sin embargo, esta mística, dice Wodka necesita diversos elementos entre ellos «el coraje de la comunión, de la cual tenemos que ser expertos»; requiere una conversión misionera y pastoral, que lleva al encuentro, a la acogida y a la ayuda recíproca. En el Año jubilar que vamos a iniciar "los consagrados hemos de ser memoria continua y sencilla 'memoria viviente' del eterno abrazo del Padre con sus hijos".

La misión de la vida consagrada hoy es un compromiso socio ambiental, explica Maria Ines Riveiro en el curso de su intervención, poniendo el acento no tanto en lo que se debe hacer sino en cómo se debe hacer. El misionero es "una presencia amiga, cercana, profética y crítica, capaz de manifestar el amor y la misericordia de Dios en sus acciones, palabra y testimonio de vida". Es urgente una renovación de la vida consagrada (adaptar los carismas a las urgencias del momento actual) junto al compromiso profético (vivir la comunión para generar comunión, vivir en sintonía con la creación, hacer crecer la vida).

Al final de la mañana, P. Favio Ciardi, exhorta a los jóvenes a seguir el ejemplo de sus fundadores y fundadoras, hombres y mujeres capaces de "captar valores allí donde otros ven contravalores, reconocer bellezas donde otros no están en grado de percibirlas". Corresponde a cada uno la capacidad creativa, la audacia y la intrepidez de los fundadores, la capacidad de conocer y comprender la sociedad en la que se vive, la capacidad de trabajar juntos para dar respuestas a las necesidades del hombre. "No tenemos solamente una gran historia para contar-concluye P. Ciardi citando a S. Juan Pablo II-  sino también una gran historia para construir".

Esta tarde, a las 20.30 hs. , en Plaza de San Pedro tiene lugar una velada en la que se alternarán, música, danza y espectáculo, con testimonios de consagrados y consagradas de diversas partes del mundo, a la que todos están invitados a participar.


 

Ciudad del Vaticano, 17 de septiembre de 2015

Elegir la verdadera libertad que viene del Espíritu y no de la mundanidad, cultivar grandes sueños para Dios, tener un corazón que arde de amor, dijo el Santo Padre a los jóvenes consagrados y consagradas presentes en el Aula Pablo VI con motivo del Encuentro mundial que se desarrolla en estos días. Luego se ha dirigido a los consagrados provenientes de Irak y de Siria, recordando a los numeros mártires que han testimoniado la fe hasta la entrega de la vida. Luego, agradeció a todas las mujeres consagradas por su testimonio, mujeres que no se reservan nada para ellas mismas, verdaderas iconas de la Iglesia-Esposa y de su maternidad.

«¡Qué bueno y agradable es que los hermanos vivan unidos!».¿Es posible vivir realmente las palabras del salmo 133? – se preguntaba Paul Bere, jesuita, en su conferencia que abre el día dedicado al tema de la vida fraterna-. La fraternidad es un don “dinámico” cuyo elemento fundamental es sentirse responsables del otro. Las palabras del salmo expresan la certeza de que el amor fraterno es posible, que no es necesario que se base en elementos de sangre, de nacionalidad o de simpatía: la fraternidad se construye. Si la Iglesia como familia de Dios en la multiplicidad de sus dones quiere un signo visible de este misterio revelado en Cristo Jesús, es la Vida Consagrada que sirve como luz de testimonio en el cotidiano. «Las personas consagradas son por vocación, signo concreto de la gracia ofrecida a la humanidad para edificar relaciones fraternas» y concluye «el solo modo de vivir la fraternidad en la vida consagrada, ¿no será quizás simplemente ser aquello que somos: hermanos y hermanas»?

De la Iglesia-familia habla también Junkal Guevara RJM, haciendo referencia a Betania, la casa de Marta, de María y de Lázaro. La experiencia de la Iglesia unida en la amistad de Dios, convocada por Jesús Resucitado, está representada por Betania, que no es tanto un lugar geográfico, cuanto teológico. Después de la resurrección nace una fraternidad no fundada sobre elementos de parentesco, sino sobre Jesús Resucitado, que hace a todos hermanos. Betania es también la Iglesia en misión, “en salida”, «la Iglesia que existe para el mundo, porque existe y debe existir la salvación».


 

Ciudad del Vaticano, 16 de septiembre de 2015

«Sed fuertes, sed fieles, despertad el mundo!» Con esta exhortación de Mons. José Rodríguez Carballo OFM, Arzobispo Secretario de la CIVCSVA, en la vigilia de oración celebrada ayer en la Plaza de San Pedro, ha iniciado el Encuentro Mundial de los Jóvenes Consagrados y Consagradas.

Ha abierto la jornada de hoy, dedicada al tema de la vocación, S.E.R. el Cardenal João Braz de Aviz, Prefecto de la Congregación. El Focus de la relación ha sido, la novedad de la vida que los consagrados están llamados a encarnar, como respuesta a la llamada de Dios. «La Iglesia – explica- nos llama a la espiritualidad de comunión, a la “cultura del encuentro”, en la cual el hermano y la hermana con los que seguimos a Jesús no son sólo muestra “mayor penitencia”, sino que son la posibilidad de experimentar concretamente a Dios, porque el hermano y la hermana nos permiten amar».

«No existen vocaciones especiales –ha subrayado después Mons. Carballo durante su intervención- existen vocaciones específicas». Cada uno es llamado al encuentro personal con el Señor y a responder a su llamada, colaborando con Él. La vocación a la Vida Consagrada es una llamada específica a seguir al Señor “más de cerca”. A los consagrados «les será pedido romper con el pasado y compartir todo con Jesús: su estilo de vida, su camino, su misión y su suerte». La vocación no es una “profesión” o una “actividad”, es el seguimiento de una persona, la persona de Jesús. Es una llamada personal y una libre elección, es un don a compartir con los demás, se mantiene joven y se renueva en la medida en el cual se hace el medio a través el cual los otros pueden encontrar al Señor.

«Ser joven quiere decir estar abierto a lo nuevo –ha afirmado el P. Fabio Ciardi- libres de perjuicios, de condicionamientos en la donación, disponibles a la divina aventura del Espíritu, teniendo delante el futuro de Dios, sus infinitos horizontes». Es la invitación a tener el coraje de confiar en Dios y dejarse guiar por el Espirito, como un lapicero, como un pincel en las manos del artista. ¿Cómo hacer? «Escuchar y vivir la Palabra de Dios –explica P. Ciardi- dialogar con Él en manera amorosa en la oración; ejercitándonos en la caridad hacia los demás, especialmente los pobres y los últimos».

Acoger la llamada en la Iglesia y para la Iglesia, ser conscientes de que cada vocación “necesita de los otros”, darse cuenta de que lo que se recibe ayuda a crecer en la gratuidad y preserva de la tentación de vivir la vocación en un modo “individualista”, ha añadido Sor Mary Melone, SFA, Rector de la Pontificia Universidad Antonianum, concluyendo su intervención con una fuerte llamada a la corresponsabilidad: «La Iglesia es nuestro lugar, donde el Señor continuamente nos invita a asumir la responsabilidad de edificar la comunión; cuál es la Iglesia que nosotros estamos haciendo? ».