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PONTIFICIUM OPUS A SANCTA INFANTIA
Vida
de la Infancia Misionera
LA IMPORTANCIA MISIONERA DEL NIÑO
ENTREVISTA
AL SECRETARIO GENERAL DE LA INFANCIA MISIONERA, P. PATRICIO BYRNE S.V.D.
1. Dentro
de 2 años la Infancia Misionera cumplirá 160 años de fundación. En todo
este tiempo, ¿ha cambiado en algo la situación de la niñez?
Tenemos dos tipos de situaciones, porque tenemos que diferenciar entre
países pobres y países más desarrollados. Mons. De Forbin Janson, en su
tiempo, -estamos hablando del año 1843-, reaccionó ante una situación de
pobreza terrible, de niños huérfanos en China. Creo que la situación de la
niñez es tal vez peor ahora que en ese tiempo. Sería hermoso poder decir que
la situación ha cambiado mucho desde ese entonces, pero nosotros que
trabajamos en la Oficina Internacional sabemos que la niñez sigue sufriendo
muchísimo. La situación de pobreza física es terrible en los países del
Tercer Mundo. Por otra parte, vemos un gran desarrollo en los países del
Primer Mundo. En esas regiones, la niñez tiene acceso a la asistencia médica,
a la escuela, a la recreación, etc. Pero tal vez nos hemos ido al otro
extremo, en el sentido de que vemos niños en el Primer Mundo con una
superabundancia tal, que causa problemas. Problemas de aburrimiento, de no
tener que hacer ningún esfuerzo, de no encontrarle sentido a la vida. Estamos
contentos de que haya mejorado la situación material de los niños en tantos
países del primer mundo, pero tenemos que hacer un gran esfuerzo para ver un
cambio en la situación de los niños de Africa, Asia y América Latina.
2. Hoy en día se habla mucho de la misionariedad de toda la Iglesia. ¿Se
podría decir que la Infancia Misionera se ha anticipado más de 100 años a
esta apertura, dando a los niños una responsabilidad misionera?
La iniciativa de De Forbin Janson era brillante, porque ¿Quién pensaba
en los niños en ese tiempo? ¿Quién pensaba en darles la posibilidad de
servir al ideal misionero de la Iglesia? Fué realmente una idea brillante,
dar a los mismos niños la posibilidad de ser misioneros, de pensar
misioneramente. Sabemos que
en ese tiempo De Forbin Janson habló con Paulina Jaricot, la fundadora de la
Obra de la Propagación de la Fe, porque pensaba que los niños hubieran
podido ser la parte infantil de esa Obra, pero Jaricot, -y creo que
sabiamente-, le sugirió formar otra Institución, y así De Forbin Janson
fundó la Infancia Misionera. Con mucha anticipación, De Forbin Janson vió
la gran posibilidad que tienen los niños de trabajar por el Evangelio en
todas partes del mundo. Y no es solamente una concesión, es una
responsabilidad misionera. Los niños tienen su lugar en la Iglesia. El Papa
nos recuerda con insistencia que los niños son sus pequeños grandes
colaboradores y no son solamente el futuro de la Iglesia sino también el
presente.
3. ¿El testimonio de un niño puede llegar con más facilidad al corazón
de un adulto que el testimonio de otros adultos?
Yo creo que sí. Hace dos años, cuando celebramos el COMLA VI -Congreso
Misionero Latinoamericano- en Paraná, Argentina, el cual normalmente agrupa a
3000delegados
adultos, incluimos por primera vez 300 niños. Fué muy interesante eltestimonio de los niños, e
impresionó mucho a los adultos. Tenemos siempre presente la predilección que
tenía Jesús para con los niños, como cuando dice a los apóstoles:
“Dejad que los niños vengan a mí, porque de ellos es el Reino de los
Cielos”. ( Mt 19, 14)
4. Sabemos que una de las Asambleas más importantes de la Infancia
Misionera es el Encuentro Latinoamericano de Infancia Misionera (ELIM), que
desde ahora se llamará ECIAM, ¿Por
qué este cambio y qué significa?
Desde
hace tiempo en América Latina se están celebrando grandes
encuentros de la Infancia Misionera. En Costa Rica, el próximo año vamos a
celebrar lo que debería ser el IV ELIM, Cuarto Encuentro Latinoamericano de
la Infancia Misionera, pero que en realidad será el ECIAM I, es decir Primer
Encuentro Continental de la Infancia y de la Adolescencia Misionera, porque
contamos ahora con la presencia de Canadá, de los Estados Unidos, del Caribe
de habla inglesa y de Haití. Además, hemos escogido como tema la adolescencia misionera, y esto
porque muchos de los adolescentes que están en el movimiento misionero de la
Iglesia han sido miembros de la Infancia Misionera, y muchos de los
adolescentes y de los jóvenes misioneros trabajan con la infancia como
animadores. Entonces hemos pensado que sería bueno darles la debida
importancia, profundizando toda la parte psicopedagógica y tratando de
ayudarles a comprender el valioso aporte que ellos dan y que pueden dar en el
futuro.
5. Sabemos que las Escuelas de Animadores Misioneros (ESAM) han surgido en
América Latina. ¿Es cierto que en estos momentos están creciendo también
en Africa y en Asia?
En efecto, las Escuelas de Animadores Misioneros las hemos experimentado
primero en América Latina, pero hemos visto que son un éxito también en
Asia y Africa, porque básicamente la ESAM es una escuela que nos involucra,
que nos hace participar, nos solidariza. Los mismos Directores Nacionales nos
hablan del éxito de estas Escuelas. Quieren hacer más, y las hacen a nivel
nacional, a nivel diocesano, y a nivel parroquial. Esperamos grandes frutos de
ellas.
6. ¿A quien se debe dirigir la Infancia Misionera a fin de potenciarla: a
los Obispos, a los párrocos, a los niños?
En mis viajes veo que hay muchos obispos, párrocos, agentes
pastorales que están mostrando mucho interés por la niñez en general y por la
Infancia Misionera en particular, tanto que después de realizar tantas escuelas
y talleres con sacerdotes, con religiosos/as, y con laicos, ahora un grupo de
Obispos de Asia quieren realizar una Escuela para ellos mismos. Por eso en Sri
Lanka, en septiembre, con 25 Obispos asiáticos, vamos a hacer la primera
Escuela de Animadores Misioneros para Obispos.
7. ¿Un
mensaje final para los niños?
Siguiendo el ejemplo del Santo Padre, estamos convencidos del valor de los niños.
Yo les pido a ellos que siempre tomen en cuenta este gran sueño de nuestro
fundador Mons. De Forbin Janson: los niños pueden ayudarse a sí mismos y a
los otros niños. Especialmente a los que están sufriendo porque son pobres o
porque: no conocen a Cristo, o por las dos cosas, son pobres y no conocen a Cristo. Hemos visto, durante el año jubilar, que el primer acto del
Papa fue con los niños. El Jubileo de los niños empezó todas las demás
celebraciones jubilares de sacerdotes, obispos, deportistas, etc. Ahora, los
niños saben que son importantes, pero tienen que expresar esta importancia en
actos reales, haciéndose misioneros en su propia localidad, en su propia
realidad.
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