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PONTIFICIUM OPUS A SANCTA INFANTIA
LA COMUNION MISIONERA ENTRE LOS
NIÑOS
1. INTRODUCCION
¿Por qué Dios quiere que nos unamos para la misión ? ¿Cómo promover y
organizar la comunión misionera entre los niños ? ¿Cómo organizar mejor
nuestro trabajo ?.
La Palabra de Dios, la enseñanza de la Iglesia y las experiencias de muchos
hermanos serán las fuentes para nuestra reflexión. Primero, profundizamos
sobre los aspectos fundamentales de la comunión misionera, luego estudiamos las
formas de organización misionera con los niños y, al final, presentamos la
experiencia de la Infancia Misionera en este campo de la comunión misionera.
El servicio misionero a los niños, además de ofrecerles la animación y
formación misioneras, incluye la vivencia de la comunión misionera. Esta es la
que efectivamente lleva a que los niños realicen con fidelidad su cooperación
misionera. Promovemos una comunión y organización misioneras adecuadas.
Nuestra reflexión será, por tanto, primero sobre algunos principios
teológico-pastorales de la comunión misionera ; después, sobre algunos
criterios para la organización misionera ; y, al final, una aplicación a la
Infancia Misionera.
2. LA COMUNION MISIONERA
Con ésta expresión se quiere indicar la vivencia comunitaria misionera ,
que los niños comparten en su formación y en la realización de sus servicios
misioneros.
Para ser y obrar como misioneros es necesario vivir una comunión
como los
Apóstoles con Jesús. Ellos vivieron unidos a El y unidos entre ellos mismos.
Realmente formaron una comunidad apostólica con Jesús. En esa comunión
fraterna aprendieron todos los días su enseñanza y, luego, salieron a
evangelizar en Su nombre, conforme al envío y al poder que El les dió (cf. Mt
28, 19-20). Vivieron intensamente la comunión misionera.
La misma Iglesia es comunión y misión. Es signo vivo de Dios, que es
comunión de vida, verdad y amor. Ella nos ayuda a vivir la comunión con El y
con nuestros hermanos. Desde la comunión realiza su misión y mediante la
misión fortalece su comunión ( cf. RM 2).
Para cada cristiano, el mayor mandamiento es el de " permanecer en su
amor" y servir fraternalmente a las demás personas ( cf. Jn 15 ). El buen
discípulo " pone en práctica", vive la comunión y cumple su
misión. Es "discípulo" en comunión y "hace discípulos"
desde la comunión misionera. Toda la vida se le convierte, así, en una camino
de comunión misionera , el cual es su propio camino de salvación.
La evangelización ha de ayudar a crecer el Reino de Dios no solo haciendo el
anuncio de la Buena Nueva y promoviendo la vivencia de valores evangélicos,
sino ayudando a formar y madurar comunidades cristianas ( cf. RM 30). En estas
comunidades y, desde ellas, se continúa la misión evangelizadora. Por eso,
todos , además de vivir bien la comunión en nuestra propia familia y
comunidad, asumimos como parte de nuestra misión la de ayudar a que otros vivan
auténticamente su comunión con Dios y con los hermanos. Trabajamos para que la
familia , los grupos apostólicos, las escuelas y la parroquia sean verdaderas
comunidades eclesiales, vivas, dinámicas y misioneras ( cf. RM 51). O son
misioneras, o no son comunidades cristianas Esta comunión misionera se
convierte en un signo evangelizador : sed uno para que el mundo crea ( Jn 17,
22-23).
Dentro del proceso
evangelizador, que se realiza con cualquier persona o
comunidad, no es suficiente haber dado testimonio y haber hecho el anuncio de la
Palabra. Es necesario acompañar el proceso hasta la vivencia de la comunión
eclesial y hasta el compromiso misionero. Al final del proceso evangelizador,
una etapa decisiva es la comunión misionera : vivir la comunión eclesial
concreta, la cual ha de llevar y apoyar la realización de la propia misión.
Esa comunión misionera es la que nos lleva tanto a recibir como a dar :
testimonio evangelizador, anuncio de la Palabra, acompañamiento evangelizador y
animación de la comunión. En la comunidad eclesial cada uno se evangeliza y ,
desde ella , evangeliza, cumpliendo su propia misión. La comunión misionera
es, entonces, un medio insustituíble de evangelización, meta en el proceso
evangelizador y fuente de la misión .
Es necesario que esta comunión misionera sea
orgánica para promover la
participación de todos conforme a la identidad y carisma de cada uno ; para
incrementar la comunión eclesial interna ; y para lograr la adecuada
integración de los servicios misioneros en la pastoral de conjunto de la
comunidad eclesial local y de la Iglesia universal. Una comunión que lleve a
respetar, apreciar , aprovechar y apoyar los carismas y valores propios de la
Comunidad local y de los diversos Institutos, Asociaciones, Movimientos e
iniciativas misioneras.
Hacia dentro, esta comunión acrecienta lazos de amistad y de fraternidad en
función tanto del "ser discípulos", como del " hacer
discípulos" para Jesús. Nos hacemos amigos de Jesús, compartimos como
buenos hermanos, nos ayudamos en la preparación de la misión y nos apoyamos en
su realización. Hacia fuera, la comunión misionera ayuda a las personas para
que integren sus servicios en la misión universal, dentro de la cual tiene
prioridad la primera evangelización de los no cristianos. Además, se promueve
la mayor integración de las personas y de sus actividades en la misión local (
familia, escuela, parroquia ) .
3. NIVELES Y FORMAS DE COMUNIÓN MISIONERA ENTRE LOS NIÑOS :
Las personas se vinculan en diversos grados a la misión : hay simpatizantes
y amigos de la mision; hay quienes se consagran parcialmente a ella ; y hay
otros que se consagran de corazón completo y de por vida a la misión. La
intensidad en la dedicación a la misión incide en la modalidad y nivel de
comunión misionera que se asuma.
Del grado de comunión misionera depende, también, la frecuencia y
profundidad de los encuentros misioneros ( esporádicos, semanales, o
distanciados) ; algunos solo se comparten con ocasión de las jornadas
misioneras y de celebraciones especiales; otros más comprometidos comparten ,
de manera más estable, los encuentros y los servicios misioneros dedicando
mucho de su tiempo y de sus actividades. Los consagrados de por vida asumen una
vivencia especial y muy intensa de la comunión misionera.
Una expresión especial de comunión misionera es la "asociación".
En ella se fomenta la comunión misionera permanente entre los miembros para
facilitar su formación misionera y su cooperación misionera local y universal.
Se justifica que dentro de la Pastoral Misionera promovamos entre los niños
algunas formas de "asociación" misionera ?. A este interrogante
podríamos responder analizando varios aspectos de la realidad eclesial y
misionera :
-
La Iglesia reconoce el derecho de asociación eclesial para atender las
necesidades e intereses pastorales de las personas y de las comunidades.
-
La asociación misionera es una alternativa para quienes quieran o
necesiten "asociarse" con el fin de vivir su comunión misionera
(en grupos , equipos, movimientos, etc.) .
-
Los niños y sus animadores necesitan animación, formación y apoyo para
su comunión y cooperación misioneras en la propia comunidad y para el
mundo entero. Ellos mismos podrían proporcionarse muchos de estos servicios
si se asocian. En cada parroquia y en cada sector, sería de gran utilidad
tener un equipo de niños misioneros que ayudase a prestar ese servicio.
-
Dentro de las asociaciones misioneras, ocupa un puesto muy especial la
Infancia Misionera. Ella promueve diversas formas de comunión misionera y
ofrece diversos servicios misioneros que los niños, grupos, movimientos ,
Instituciones y animadores necesitan. Así, no es una asociación o
movimiento al lado de otros. Es una Obra u organización misionera de la
Iglesia universal y de las comunidades locales al servicio de todos ellos.
-
En todo caso, conviene promover muchos grupos misioneros de niños y
alimentar la comunión misionera en los demás grupos y movimientos.
4. CRITERIOS PARA LA
ORGANIZACION MISIONERA CON LOS NIÑOS
¿Qué resultados esperamos conseguir en la pastoral misionera con los niños
?, Cuáles son los principales recursos que tenemos? Cuáles son los pasos
concretos que vamos a dar en la organización misionera con los niños ?
Con buena organización desarrollamos bien el proceso de la Pastoral
Misionera; ayudamos a Dios en lo que quiere hacer por los niños y ayudamos a
los mismos niños y a sus animadores a cumplir mejor su misión. La
organización nos ayuda a dar cauce adecuado al dinamismo evangelizador de la
comunión misionera. Sin querer estructurar la vida de los niños ni la acción
del Espíritu Santo, un mínimo suficiente de organización facilitará la
misión.
Reflexionemos sobre algunos criterios organizativos para nuestro servicio con
los niños :
1 . Organizar los programas y actividades :
-
Ofrecer siempre los cuatro servicios de la pastoral misionera: servicio de
animación misionera, de formación misionera, de apoyo tanto a la comunión
misionera como a la cooperación espiritual, material y con servicios de los
niños. El niño, los grupos y los animadores necesitan de ellos. Por lo
tanto, hay que organizarlos a todos los niveles.
-
Organizar los servicios en favor tanto de los animadores misioneros como
de los niños. En la etapa inicial, será conveniente dar prioridad a la
formación de los animadores misioneros. Con ellos se promoverá
posteriormente todos los servicios de la pastoral misionera .
Es importante precisar lo que se desea realizar y cómo se desea realizarlo,
lo cual aconseja la elaboración de un plan de pastoral misionera y la
correspondiente programación anual de actividades. Esto favorece el que se
aproveche adecuadamente el servicio de todos y se integre ordenadamente esta
pastoral misionera dentro de la pastoral de conjunto. Dentro de estas
actividades estará la preparación y celebración anual del Día de la Infancia
Misionera, los encuentros periódicos de los grupos de niños, el calendario de
actividades de los animadores y las celebraciones parroquiales especiales para
los niños.
2. Organizar los recursos , aprovechando bien los que yá tenemos y buscando
otros con la propia comunidad o con otras Instituciones.
Entre los recursos
humanos, los más importantes son los mismos niños . Es
una Pastoral Misionera, en donde ellos participan, son activos, dan su aporte,
realizan su misión: cuando ellos entran a vivir más comunitariamente y los
animadores aprovechan sus aportes, los niños progresan mucho y mejoran tanto su
vida como su cooperación misionera. Será muy importante encontrar los caminos
adecuados para armonizar el ejercicio de los liderazgos infantiles dentro del
grupo. Los animadores les ayudan a cumplir su propia parte en la pastoral
misionera. Los niños nos evangelizan.
Una colaboración clave es la de los
párrocos. Hemos de ayudarles a
organizar la pastoral misionera con los niños en su comunidad y colaborarles
para que aprovechen adecuadamente el servicio de la Infancia Misionera y de
otras Instituciones o Movimientos infantiles. Con ellos podremos elaborar el
programa parroquial de servicios misioneros a los animadores y los niños. Las
religiosas y los seminaristas son también recursos humanos muy importantes.
Tienen una sensibilidad especial por el servicio misionero a los niños. Esto
los renueva en su vocación e introduce dinamismo misionero en sus propias
comunidades. En todo el mundo, son los educadores, los catequistas, muchos
padres de familia, muchos consagrados y muchos jóvenes misioneros, son
decisivos en este servicio misionero a los niños.
En cuanto a los recursos
económicos, una buena organización promoverá el
generoso aporte de los niños, de los grupos y de los animadores misioneros.
Ellos trabajarán para asegurar la autofinanciación de sus servicios. Los
niños, con sentido misionero, entenderán que las misiones son para ayudarlas
no para que les ayuden. Así, lo mejor será educarlos hacia la
autofinanciación para que, con tiempo, realicen actividades con las cuales
consigan los recursos correspondientes. Algunas veces, podrá encontrarse alguna
ayuda financiera en Instituciones locales ( la Diócesis, la parroquia, otros
benefactores ) o en Instituciones extranjeras de ayuda.
En la animación y formación misioneras de los niños habremos de utilizar
los recursos pedagógicos adecuados, dentro de los cuales están los medios
grupales y otros que los mismos niños podrán ayudar a elaborar.
5. ORGANIZACION DE LOS NIÑOS EN LA INFANCIA MISIONERA
Para comprender la vida y organización de la
Infancia Misionera o Santa Infancia, es necesario conocer sus objetivos:
-
Ayudar a los educadores ( catequistas, padres de familia y demás
servidores de los niños a despertar progresivamente en los niños la
conciencia misionera universal (Estatutos O.M.P. III, 17).
-
Promover la conciencia y el compromiso misionero de los niños.
-
Darle apertura misionera a la educación cristiana ( Estatutos OMP,
Cap.II, Art.III, n°19)
-
Mover a los niños a compartir la fe y los medios materiales con los
niños de las regiones y de las Iglesias más necesitadas (Estatutos O.M.P.
III, 17 y 20 ).
-
Promover las vocaciones misioneras ( Estatutos OMP 17, R. M. 84 ).
Además, es necesario comprender quiénes son sus miembros y los
beneficiarios de sus servicios :
-
La Infancia Misionera presta su servicios a todos los niños, hasta los
14 años de edad. Ella asocia (en las parroquias, escuelas y movimientos
infantiles ) a los niños católicos para ofrecerles animación y formación
misioneras, ayudarles a vivir su comunión misionera y promover entre ellos
la cooperación misionera universal.
-
Los educadores, padres de familia, catequistas, religiosas y sacerdotes,
participan en esta Obra como animadores de la Infancia Misionera.
Servicios y grupos en la Infancia Misionera :
Como Obra instituida por la Iglesia universal y local, esta Obra tiene dos
expresiones de su vida y comunión misioneras . Por una parte, ofrece los
diversos servicios de pastoral misionera a los niños y a sus educadores. Por
otra parte, vive y sirve a través de los grupos de Infancia Misionera, los
cuales se promueven en las parroquias, en las escuelas, o en torno a otras
Instituciones y movimientos infantiles .
Una expresión fundamental de esta Obra son los
servicios de animación,
formación, comunión y cooperación misioneras hacia todos los niños del
mundo. Aunque no estén formalmente vinculados en la Infancia Misionera, los
niños pueden aprovechar estos servicios según su necesidad y colaborar en
ellos según su posibilidad..
Los niños beneficiarios de los servicios y los demás niños son invitados a
vincularse como amigos y colaboradores y, si son católicos, como miembros
activos de la Infancia Misionera . Así , todos los niños pueden participar en
diverso grado y forma en la Infancia Misionera
La otra expresión de esta Obra son los
grupos de la Infancia Misionera ,
"como los Apóstoles con Jesús", los niños se hacen amigos de El ,
se forman en su Escuela de amor y van todos los días como misioneros a su
familia , hacia sus compañeros y cooperan como misioneros para el mundo entero.
En su encuentro ( semanal o periódico) hacen su "Escuela con Jesús",
recibiendo su Palabra en la catequesis misionera, asimilándola con la
espiritualidad misionera, comunicándola con palabras o con servicios (servicio
misionero) y reforzando su comunión misionera. Cada grupo ( en general de 6 a
12 miembros ) elige su nombre misionero, su patrono y sus compromisos concretos.
El niño coordinador guía el grupo, con la colaboración de su animador y de
todos sus compañeros. Los grupos de la Infancia Misionera, viven y obran como
fermento "misionero" (ayudan a que los demás también sean misioneros
) en su escuela, en su familia y en su comunidad. Estos niños asociados siguen
siempre aprovechando de la catequesis parroquial y de los demás servicios que
necesitan recibir de otras Instituciones o Movimientos.
Conforme a las circunstancias pastorales de cada nación, la Infancia
Misionera se organiza con diversas formas de comunión misionera, dentro de las
cuales ofrece la posibilidad de la asociación misionera explícita, o como
Institución de servicios misioneros para los niños. En la mayoría de los
países, la Infancia Misionera está creciendo en los dos aspectos: asociación
misionera y servicios misioneros a los niños, con lo cual realizan mejor el
carisma original de esta Obra. En todos partes, la Infancia misionera busca
ofrecer a todos los niños católicos los servicios de la pastoral misionera y a
los demás niños les ofrece evangelización y cooperación misionera a sus
necesidades.
Esta Obra tiene dentro de sus tareas el colaborar con servicios misioneros a
los Movimientos de niños y a las demás Instituciones que están a su servicio.
Comparte camino misionero con ellas.
Responsables y servidores de la Infancia Misionera:
Los principales responsables de la Infancia Misionera son los mismos niños,
quienes en ella desarrollan su protagonismo misionero.
El Santo Padre es la cabeza de la Obra. Colabora con él un Secretario
General , quien hace la animación general de la Obra desde el Secretariado
General de la Infancia Misionera. Para cada país es nombrado un Director
Nacional de la Infancia Misionera , quien realiza su servicio con la
colaboración de un Secretario Nacional de la Infancia Misionera. Ellos
establecen el Secretariado Nacional de la Infancia Misionera, con un equipo de
colaboradores, para desarrollar programas específicos de animación,
formación, comunión y cooperación misioneras para todo su país
En cada Diócesis el Obispo es el padre y animador principal de la Infancia
Misionera. Colabora con él un Director Diocesano de las Obras Misionales
Pontificias, quien asume y trabaja con un Secretario o Delegado Diocesano para
la Infancia Misionera.
El responsable de la Infancia Misionera en la
parroquia es el párroco. El
busca la colaboración de los animadores misioneros y encomienda a uno de ellos
la coordinación parroquial de la Infancia Misionera. Es en este nivel
parroquial en donde realmente se coordina la Infancia Misionera. El Director
diocesano OMP, el Director Nacional OMP, el Secretario General de la Infancia
Misionera, etc. son animadores de ella , en su propio nivel eclesial.
Los animadores acompañan y ayudan a los niños, animando a que ellos asuman
las responsabilidades que les corresponden. La experiencia ha demostrado la gran
conveniencia de organizar equipos de animadores a nivel parroquial, diocesano y
nacional con el fin de apoyarse mutuamente en los servicios correspondientes.
6. CONCLUSION
La comunión misionera es parte esencial de la vida cristiana, del proceso
evangelizador y del servicio misionero que hemos de prestar a los niños.
Es, por tanto, muy importante promover una creciente comunión misionera
entre los niños, en la forma y grado más adecuados a sus circunstancias, de
tal manera que dentro de ella se evangelicen y desde ella realicen su misión.
Esa comunión misionera concreta será, por una parte, signo evangelizador en la
comunidad local y, por otra, medio eficaz para que los niños hagan su Escuela
con Jesús y sean misioneros todo el día y siempre. La comunión misionera que
se viva entre los niños generará comunión evangelizadora en sus propios
hogares , entre sus compañeros y para el mundo entero.
Por ello, conviene integrar este servicio misionero a los niños dentro de la
programación institucional parroquial y diocesana y conviene proponerse tener,
por lo menos, un grupo permanente de niños misioneros en cada escuela, sector y
parroquia.
La Infancia Misionera tiene un puesto especial en la Pastoral Misionera
también por la comunión misionera que promueve entre sus miembros y hacia los
Movimientos, Asociaciones e Instituciones misioneras al servicio de los niños
La comunión y organización misioneras nos ayudarán a promover
orgánicamente con los niños la pastoral misionera que dinamizará la
evangelización universal y asegurará la primavera misionera que Dios quiere
darnos.
PARA PROFUNDIZAR Y APLICAR :
-
Explicar por qué se justifica promover entre los niños una comunión
misionera "como los Apóstoles con Jesús".
-
Elaborar un esquema mostrando cómo debería ser la organización
misionera de los niños en una parroquia.
-
Discernir con otra persona los próximos pasos que convendría dar en su
comunidad para impulsar la comunión misionera entre los niños.
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