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PONTIFICIUM OPUS A SANCTA INFANTIA

 

LA INFANCIA MISIONERA
HACIA EL TERCER MILENIO
 

ENTREVISTA AL SECRETARIO GENERAL
DE LA INFANCIA MISIONERA, P. PATRICIO BYRNE, S.V.D.


Vemos que Ud. como Secretario General ha visitado varios continentes y conocido diversas realidades? ¿En donde precisamente ha estado y por qué?

Para mí hay dos tipos de viajes. Viajo a los países pobres para ver los proyectos que estamos financiando. Por ejemplo, estuve en Ciudad del Cabo en Sud Africa, en Octubre del año pasado visitando algunos orfanatos, en donde hay niños que se mueren de Sida. Todos estos niños van a morir en menos de 5 años, pero por lo menos, mientras tanto, nosotros podemos ayudarles a vivir dignamente. En cambio, cuando voy a un país rico visito las escuelas y las parroquias, donde los niños nos ayudan, para agradecerles y también para animarles a que nos sigan ayudando. Se trata, entonces, de una animación misionera. Es por estos dos motivos que he visitado el año pasado países como Burkina Faso, Ghana, Togo, Benín, Namibia, Sudáfrica, Ecuador y Argentina. Y este año he visitado Fiji y Sri Lanka. En los países del primer mundo he estado predicando y participando en Encuentros y reuniones en los Estados Unidos, Nueva Zelanda, Luxemburgo, Alemania e Irlanda, Y esto es más un trabajo de animación misionera.

¿En sus viajes ha constatado que hay más hambre de Dios o más hambre de pan?

No me gusta hacer la distinción entre hambre de Dios y hambre de pan. Yo creo que en los países pobres hay conciencia de la existencia de Dios pero a la vez la gente se muere de hambre. Entonces, no me gustaría decir que tenemos que darles el pan y luego a Dios o tenemos que darles a Dios y luego el pan. Simplemente, hay que hacer las dos cosas juntas. No puedes predicar la Palabra de Dios, sin dar a los pobres el pan a la vez. No puedes, simplemente, dar pan a la gente sin hablarles de Dios. Para mí, se hace las dos cosas juntas.

Vemos que la importancia de la Infancia Misionera ha crecido en diversos ámbitos. La participación de los niños al COMLA VI es un ejemplo. ¿Por qué no crece en la misma medida la ayuda económica?

Todos lo COMLAs, se han celebrado en América Latina. Entonces, respondiendo a la pregunta tenemos que hablar especificamente de América Latina. Un problema en América Latina, es que los países que la conforman han estado acostumbrados a recibir y no tanto a dar. La Iglesia en América Latina ha recibido mucha ayuda del primer mundo, especialmente de los Estados Unidos y Alemania. Ahora, en América Latina, debemos educar a la gente para que ellos mismos se ayuden mutuamente y ayuden a los países más pobres. Hay pobreza en América Latina, pero yo pienso que hay mucha más necesidad en Africa. Y, aparte de la pobreza material, hay una continente como Asia, donde no se conoce mucho a Jesús. América Latina debería dar su aporte material y también moral para que, especialmente el continente asiático crezca en el conocimiento de Jesús. Entonces, podemos decir que la Infancia Misionera crece en América Latina y esperamos que con ello crezca también la ayuda económica; porque parte de la concientización de la Infancia Misionera es en favor de una ayuda cada vez mayor al Fondo Internacional de Solidaridad de la Infancia Misionera.

¿Y en otros continentes como ha visto la situación de la Infancia Misionera?

Creo que sería bueno mencionar las Escuelas de Animación Misionera. He estado en una reunión, con la participación de muchos países del Asia, en Sri Lanka en Febrero de este año y me dicen que ha habido un crecimiento incluso a nivel de la colaboración económica. También en Africa se percibe un crecimiento con las Escuelas de Animación Misionera. En Africa, claro, es difícil esperar mucho en la parte económica dada la situación desastrosa del continente. Sin embargo, es alentador ver como algunos en los países pobres de Africa, comparten de su pobreza, de lo poco que tienen, para incrementar el Fondo Internacional de Solidaridad en favor de otros niños.

¿Porqué un niño debería dar su cooperación económica a la Santa Infancia en vez de a otros organismos?

Cuando hablamos de la Santa Infancia estamos hablando de una organización netamente católica y además Pontificia. Nosotros estamos especialmente trabajando con el niño católico y dentro de la Iglesia Católica ésta nos dice que a la Santa Infancia le espera el primer lugar en la cooperación económica en favor de los niños. Entonces, tenemos una organización especificamente católica, la cual trabaja en beneficio de todos los niños. Un último aspecto a subrayar, y no por ello menos importante, es el hecho que la Infancia Misionera es una organización misionera. Creo que el niño católico debería dar mucha más importancia a este aspecto.

¿En que se diferencia un niño de la Infancia Misionera de los otros niños? ¿Existe un ideal de niño de la Infancia Misionera?

Siempre trato de subrayar que la Infancia Misionera no es solamente una organización más de ayuda humanitaria. Es una organización de evangelización. El fundador Mons. de Forbin Janson ha dicho que en la Infancia Misionera hay dos aspectos: uno de oración, de preparación evangélica y otro de ayuda a los demás. Esta es la diferencia básica. La Infancia existe para animar misioneramente a los niños. Y, claro, el niño de la Infancia Misionera es primero un niño, una niña, convencidos de su vocación misionera y luego capacitados para ver que sucede en el resto del mundo, es decir, cuales son las necesidades de los demás. El primer elemento en importancia es la oración, la parte espiritual. Y en esto nos diferenciamos de otras organizaciones.

¿Qué pediría a los Directores Nacionales y Directores Diocesanos?

El mensaje de siempre: Por favor que no se cansen de seguir trabajando por la Infancia Misionera. Deberían darse mucho más, visitando escuelas, visitando parroquias, porque la verdad es que si bien la Infancia Misionera existe ya desde hace 157 años, todavía hay mucha ignorancia de la existencia de esta organización incluso en los mismos sacerdotes y obispos. El Director Nacional y los Directores Diocesanos tienen que trabajar casi sin descanso porque todavía queda mucho trabajo por hacer.

¿Y a los niños, que les diría?

Necesitamos de los niños una oración constante, que pongan mucha atención en su preparación religiosa y que no pierdan esa generosidad de corazón que les hace pensar en sus hermanos y hermanas más pobres no sólo en lo material, sino también en lo espiritual, en el sentido que no han tenido la fortuna que han tenido ellos de conocer a Jesús.



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