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PONTIFICIUM OPUS A SANCTA INFANTIA

 

ORGANIZADOS COMO
LOS APÓSTOLES CON JESÚS



        La educación misionera la realizamos en "comunión" misionera, dentro de la cual cada uno, con Jesús, hace su propia parte.

        Conforme a las circunstancias pastorales de cada nación, la Infancia Misionera se organiza como asociación misionera y como Institución de servicios; con ambas dimensiones se realiza plenamente el carisma original de esta Obra.

        En su dimensión asociativa, esta Obra instituida por la Iglesia universal y local, vive y sirve a través de los grupos, equipos, células, etc. de Infancia Misionera, los cuales se promueven en las parroquias, en las escuelas, o en torno a otras Instituciones y movimientos infantiles. Los grupos de la Infancia Misionera, viven y obran como fermento misionero (ayudan a que los demás también sean misioneros) en su escuela, en su familia y en su comunidad. Podemos encontrar estos niños, como los Apóstoles con Jesús, reunidos semanalmente en sus grupos o realizando sus servicios misioneros en su familia, en su escuela, en su comunidad. Los habremos encontrado siempre alegres y generosos, colaborando en la parroquia y haciendo algo por las misiones.

         En los grupos de la Infancia Misionera, como los Apóstoles con Jesús, los niños se hacen amigos de El; se forman en su Escuela de amor, van todos los días como misioneros a su familia y hacia sus compañeros; cooperan como misioneros para el mundo entero. En su encuentro (semanal o periódico) hacen su "Escuela con Jesús", recibiendo su Palabra en la catequesis misionera, asimilándola como espiritualidad misionera, comunicándola con palabras o con servicios (servicio misionero), y reforzando su comunión misionera. Cada grupo elige su nombre misionero, su patrono y sus compromisos concretos. Un niño guía el grupo, con la colaboración de su animador y la de todos sus compañeros.

       Estos niños asociados siguen participando y aprovechando, además, de la catequesis parroquial y de los demás servicios evangelizadores que le ofrecen su familia, la escuela y otras Instituciones o Movimientos.

       Otra expresión fundamental de esta Obra son los servicios de animación, formación, comunión y cooperación misionera (espiritual, material y con servicios evangelizadores) hacia todos los niños del mundo. Aunque no estén formalmente vinculados en la Infancia Misionera, los niños pueden aprovechar estos servicios según su necesidad y colaborar en ellos según su posibilidad.

       Los niños beneficiarios de los servicios y los demás niños son invitados a vincularse como amigos y colaboradores; y, si son católicos, son invitados a vincularse como miembros activos de la Infancia Misionera. Así, todos los niños pueden participar en diverso grado y forma en la Infancia Misionera.

        Se recomienda a los niños de la Infancia Misionera que participen en la Eucaristía misionera cada domingo y tengan en su parroquia una fiesta misionera cada mes. Los mismos niños ayudarán a prepararla.

        Cada año, se celebra la Jornada de la Infancia Misionera, en la cual se intensifica la oración por las misiones, se recolecta la ofrenda económica y se realizan muchas otras iniciativas en favor de la animación misionera de los niños de la comunidad.

        En cada Parroquia y en cada Diócesis, conviene realizar un Encuentro anual de Infancia Misionera, con el cual se refuerza la vida y el servicio de los niños misioneros.

       En cada Diócesis el Obispo es el padre y animador principal de la Infancia Misionera. Colabora con él un Director Diocesano de Obras Misionales Pontificias, quien asume y trabaja con un Secretario o Delegado Diocesano para la Infancia Misionera.

        El principal responsable y animador de la Infancia Misionera en la parroquia es el párroco. El busca la colaboración de los animadores misioneros y encomienda a uno de ellos la coordinación parroquial de la Infancia Misionera.

 

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