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SAGRADA CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE

DECLARACIÓN
SOBRE DOS OBRAS DEL PROFESOR HANS KÜNG

 

La Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, cumpliendo su deber de promover y tutelar la doctrina de la fe y de las costumbres en toda la Iglesia, ha sometido a examen dos obras del profesor Hans Küng, Die Kirche (La Iglesia) y Unfehlbar? Eine Anfrage (¿Infalible?, Una pregunta), que han sido publicados en diversas lenguas. En dos cartas, fechadas respectivamente el 6 de mayo de 1971 y el 12 de julio de 1971, la Congregación comunicó al autor las dificultades que había encontrado en sus opiniones y le rogó que explicase por escrito cómo esas opiniones no contradecían la doctrina católica. Por medio de una carta del 4 de julio de 1973 la Congregación ofreció al Prof. Küng una nueva oportunidad de explicar sus ideas mediante un diálogo. Con carta del 4 de septiembre de 1974, el Prof. Küng renunció también a esta oportunidad. Por otra parte, no probó con sus respuestas que algunas opiniones suyas sobre la Iglesia no contradijeran a la doctrina católica, sino que continuó manteniéndolas incluso después de la publicación de la declaración Mysterium Ecclesiae.

Por tanto, para que no queden dudas sobre la doctrina que la Iglesia Católica profesa y para que no quede ofuscada de ningún modo la fe de los cristianos, esta Sagrada Congregación, recordando la doctrina del Magisterio expuesta en la declaración Mysterium Ecclesiae, declara:

En las mencionadas obras del Prof. Hans Küng se contienen algunas opiniones que, en diverso grado, se oponen a la doctrina de la Iglesia Católica que debe ser mantenida por todos los fieles. Señalamos solamente las siguientes, de mayor importancia, prescindiendo por el momento de un juicio sobre otras opiniones que el Prof. Küng defiende.

La opinión que, por lo menos, pone en duda el mismo dogma de fe de la infalibilidad de la Iglesia y la reduce a una cierta indefectibilidad fundamental de la Iglesia en la verdad, con la posibilidad de errar en las sentencias que el Magisterio de la Iglesia enseña que han de ser mantenidas de modo definitivo, contradice la doctrina definida por el Concilio Vaticano I y confirmada por el Concilio Vaticano II.

Otro error que compromete gravemente la doctrina del Prof. Küng está en su opinión sobre el Magisterio de la Iglesia. En realidad, el autor no se atiene al concepto genuino del Magisterio auténtico, según el cual los obispos son en la Iglesia «los maestros auténticos, es decir, investidos con la autoridad de Cristo, que predican al pueblo que les ha sido encomendado la fe que ha de creerse y aplicarse a la vida»[1]; pues «la función de interpretar auténticamente la palabra de Dios, escrita o transmitida oralmente, sólo ha sido confiada al Magisterio vivo de la Iglesia»[2].

La opinión sugerida por el Prof. Küng en el libro Die Kirche (La Iglesia) y según la cual la Eucaristía puede ser consagrada válidamente, al menos en casos de necesidad, por los bautizados que no tienen el orden sacerdotal, tampoco puede armonizarse con la doctrina de los Concilios Lateranense IV y Vaticano II.

Sin embargo, a pesar de la gravedad de estas opiniones, dado que el mismo autor, en su carta del 4 de septiembre, no excluye en absoluto poder armonizar, tras un tiempo adecuado de profundo estudio, las propias opiniones con la doctrina del Magisterio auténtico de la Iglesia, esta Sagrada Congregación, por mandato del sumo pontífice Pablo VI, amonesta por el momento al Prof. Hans Küng a no continuar enseñando dichas opiniones, y le recuerda que la autoridad eclesiástica le ha confiado la autoridad de enseñar sagrada teología según el espíritu de la doctrina de la Iglesia y no, en cambio, opiniones que destruyen esta doctrina o la ponen en duda.

Se ruega a los obispos de Alemania y de otros lugares donde sea particularmente necesario, sobre todo allí donde se sostienen las mencionadas opiniones en las facultades teológicas, en los seminarios y en los centros de formación católica o sacerdotal, que procuren instruir oportunamente a los fieles acerca de la doctrina de la Iglesia, de la declaración Mysterium Ecclesiae, así como también sobre la presente declaración.

Los sacerdotes, los predicadores del Evangelio, los profesores y los catequistas tienen el deber de profesar fielmente la doctrina de la Iglesia sobre estos puntos y de exponerla a los demás.

Finalmente, se ruega de nuevo a los teólogos que investiguen y expongan el Misterio de la Iglesia y los demás misterios de la fe en obediencia a la misma fe y en orden a la auténtica edificación de la Iglesia.

El papa Pablo VI, en audiencia concedida al infrascrito Prefecto de dicha Congregación, el 14 de febrero de 1975, aprobó y mandó publicar esta declaración, que concluye por el momento la actuación de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe en este asunto.

Roma, en la sede de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, 15 de febrero de 1975.

 

FRANJO Card. ŠEPER,
Prefecto

X JÉRÓME HAMER, O.P.
Arzobispo titular de Lorium
Secretario

 


 

[1] Lumen Gentium, n. 25.

 

[2] Dei Verbum, n. 10.

 

 

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