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SAGRADA CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE
CARTA
RESPECTO AL INFORME FINAL DE LA «ARCIC»
AL R. P. MONS. ALAN CHARLES CLARK
27 de marzo de 1982
Señor Obispo:
Tras doce años de trabajo en común, la Comisión Internacional Anglicano-Católica
(ARCIC), integrada por obispos y teólogos designados por ambas Comuniones, ha
enviado a sus respectivas autoridades un Informe final en el que se presentaban
los resultados obtenidos, fruto de su reflexión teológica y de su oración
perseverante, sobre asuntos tan importantes como la doctrina referente a la
Eucaristía, los ministerios y las ordenaciones, y la autoridad en la Iglesia.
A petición del Santo Padre, la Congregación para la Doctrina de la Fe ha
estudiado el Informe final de la ARCIC, y cree que se trata de un importante
acontecimiento ecuménico, que constituye un paso significativo hacia la
reconciliación entre la Comunión Anglicana y la Iglesia Católica.
Con el mismo espíritu de sinceridad que caracteriza la labor de la ARCIC, y con
el deseo de contribuir a la claridad indispensable necesaria para un diálogo
genuino, la Congregación debe expresar también su punto de vista de que no es
todavía posible decir que se haya alcanzado un acuerdo verdaderamente
«sustancial» sobre la totalidad de las cuestiones estudiadas por la Comisión.
En efecto, como el informe mismo indica, hay varios puntos, mantenidos como
dogmas por la Iglesia Católica, que no pueden ser aceptados tal como están, o
que sólo en parte pueden ser aceptados, por nuestros hermanos anglicanos. Más
aún, ciertas formulaciones del Informe de ARCIC pueden dar pie todavía a
interpretaciones divergentes, mientras otras parecen no poder ser fácilmente
reconciliadas con la doctrina católica. Finalmente, y al mismo tiempo que
reconocemos que la Comisión mixta se ha limitado a cuestiones esenciales que han
constituido el punto clave de importantes diferencias entre nuestras dos
Comuniones en el pasado, habrá que tener en cuenta que existen otras cuestiones
que también deben ser sometidas a examen, unidos y con idéntico espíritu, para
llegar a un acuerdo definitivo capaz de garantizar una verdadera reconciliación.
Esta es la razón por la que, a juicio nuestra Congregación, habría que hacer
todo lo posible para asegurar que continúe este diálogo tan felizmente
emprendido, para llevar adelante el estudio, especialmente de los puntos en los
que los resultados así lo requieran, y para ampliar ese estudio a otras
cuestiones indispensables para la restauración de la unidad eclesial querida por
el Señor.
Por consiguiente, la Congregación para la Doctrina de la Fe enviará a todas las
Conferencias Episcopales unas detalladas Observaciones sobre el Informe final de
ARCIC, como contribución propia a la continuación de este diálogo.
Unido en la oración para que el Espíritu Santo inspire y guíe nuestros comunes
esfuerzos encaminados a que «todos ellos sean perfectamente uno» (Jn
17,21 y 23).
Suyo afectísimo en Cristo,
JOSEPH Card. RATZINGER
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