Excelencia Reverendísima:
Por explícita voluntad de los Sumos Pontífices, la Iglesia
Universal dedica el Viernes Santo a la oración y a la "colecta" por
la Comunidad católica que vive en Tierra Santa y por el mantenimiento de los
Lugares de la Redención de Nuestro Señor Jescucristo. El Papa Pablo V, con el
Breve "Coelestis Regis" del 22 de enero de 1618, estableció
por primera vez dicha finalidad, y Benedicto XIV la confirmó con el Breve
Apostólico "In supremo militantis Ecclesiae" del 7 de enero de
1746. El último documento Pontificio dedicado exclusivamente a la Tierra Santa
y a la "Colecta" ha sido la Exhortación Apostólica del Papa Pablo VI
"Nobis in animo" del 25 de marzo de 1974 (cfr. AAS 56,
1974, 177-178). Escuchando éstos y otros posteriores, de Juan Pablo II, la
comunidad católica, con la fidelidad de la fraternidad eclesial, a lo largo de
los siglos, siempre ha mostrado a la Iglesia de Jerusalén su solícita
cercanía, sosteniendo el testimonio "único" que ésta está llamada
a dar ante el mundo.
La dramática situación actual requiere un esfuerzo del todo
excepcional, también en términos materiales. Los cristianos de Tierra Santa,
en efecto, particularmente tentados en las presentes circunstancias por la
sensación de aislamiento y abandono, han de experimentar la caridad evangélica
que nos une a todos en Cristo, y la ayuda de toda la Iglesia que les anime a
permanecer en las comunidades de origen.
La Congregación para las Iglesias Orientales, por mandato
pontificio, tiene la responsabilidad de coordinar la intervención de la Iglesia
universal para que sea adecuada y eficaz. La comunidad y las entidades
católicas esperan la ayuda para cubrir sus necesidades ordinarias y también
para las imponentes necesidades extraordinarias de las numerosas escuelas e
institutos de formación y cultura, de los hospitales y centros de asistencia
sanitaria y de caridad, de las estructuras pastorales y educativas en torno a
las cuales se desarrolla la custodia de los lugares santos y se manifiesta la
vida de los cristianos.
Renuevo, por tanto, muy apenado, la llamada anual a
todas la diócesis del mundo "Pro Terra Sancta", haciendo eco a los
innumerables pronunciamientos con los cuales el Santo Padre continúa mostrando
su paterna cercanía a la Iglesia que vive en la Tierra del Señor Jesús.
Me siento, en fin, honrado de poder expresar a todos los
Obispos, y a sus colaboradores en el servicio eclesial, el agradecimiento
cordial de Su Santidad por la admirable sensibilidad mostrada hasta ahora, con
la plena confianza de que ésta se verá confirmada también en el porvenir.
Con mi mayor estima y con un recuerdo ante el Señor.
Devotísimo
a Ignace
Moussa Card. Daoud
Patriarca emérito de Antioquía de los Sirios, Prefecto
a Antonio Maria
Vegliò
Secretario