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CARTA A LA JERARQUÍA
CATÓLICA
CON OCASIÓN DE LA COLECTA «PRO TERRA SANCTA»
CUARESMA 2010
Excelencia Reverendísima:
Con la preparación para la Pascua del Señor se renueva la
llamada a los Pastores de la Iglesia universal para que sostengan a la Tierra
Santa, ofreciendo la oración, la participación vigilante y la concreción de la
generosidad.
En el “nosotros” de la Iglesia encuentra motivación la sensibilidad por las
necesidades de la Iglesia de Jerusalén y de Medio Oriente. Sensibilidad que se
hace ayuda, como la enviada a los hermanos de la Judea (Hech. 11,29-30);
recuerdo, como la invitación de San Pablo en la Carta a los Gálatas
(2,10); y colecta, que responde a precisas indicaciones prácticas (1 Cor.
16,1-6) y ha sido definida gracia de tomar parte en el servicio a favor de
los santos (2 Cor. 8-9 y Rm. 15).
Este año nuestra llamada se inspira en la peregrinación realizada “sobre las
huellas históricas de Jesús” por el Santo Padre Benedicto XVI en el pasado mes
de mayo.
Tuve el honor de acompañarlo y de compartir el ansia pastoral, ecuménica e
interreligiosa que animaron sus palabras y sus gestos.
Junto a la comunidad eclesial de Israel y Palestina escuché “una voz” de
fraternidad y de paz.
Subrayando fuertemente el problema incesante de la emigración, Su Santidad
recordó que “¡en Tierra Santa hay lugar para todos!”. Exhortó a las autoridades
a sostener la presencia cristiana, y al mismo tiempo aseguró a los cristianos de
aquella Tierra la solidaridad de la Iglesia.
En la santa Misa en Belén, Su Santidad animó a los bautizados a ser “un puente
de diálogo y colaboración constructiva en la edificación de una cultura de paz
que supere la actual situación estancada de miedo, agresión y frustración”, a
fin de que las Iglesias locales sean “laboratorios de diálogo, tolerancia y
esperanza, así como de solidaridad y de caridad práctica”.
El año sacerdotal insta a los queridísimos sacerdotes y seminaristas de toda la
Iglesia, junto a sus respectivos Obispos, a favor de los Lugares Sagrados.
Volvemos por ello con el corazón al Cenáculo de Jerusalén, donde nuestro Maestro
y Señor “nos amó hasta el fin”, a aquel lugar donde los Apóstoles con la Santa
Madre del Crucificado Resucitado vivieron la primera Pentecostés. Creemos
firmemente en el “fuego nunca apagado” del Espíritu Santo, que el Viviente
efunde con abundancia. Y prodiguémonos incansablemente para garantizar un futuro
a los cristianos allí donde aparecieron “la benignidad y la humanidad” de
nuestro Dios y Padre.
El Papa ha confiado a la Congregación para las Iglesias Orientales el encargo de
mantener vivo el interés por aquella Tierra bendita. En su Nombre exhorto para
que se confirme la solidaridad mostrada hasta ahora. Los cristianos de Oriente
tienen, en efecto, una responsabilidad que lo es de la Iglesia universal, la de
custodiar los “orígenes cristianos”, los lugares y las personas que de ellos son
signos, para que estos orígenes sean siempre la referencia de la
misión cristiana, la medida del futuro eclesial y su seguridad. Por tanto,
merecen el apoyo de toda la Iglesia.
Adjunto un documento informativo, que ilustra las obras realizadas por la
Custodia de la Tierra Santa con la Colecta 2009 (anexo 1). Y recuerdo que
diversas intervenciones pueden ser realizadas por el Patriarcado Latino de
Jerusalén y por las Iglesias Orientales Católicas en Israel y Palestina sólo
gracias a la Colecta anual.
Pido al Señor para que recompense abundantemente a cuantos aman la Tierra donde
Él nació: ella, gracias a la “Iglesia viva y joven” que allí actúa, debe
mantenerse como la testigo por los siglos de las grandes obras de la salvación.
En comunión con los Pastores y los cristianos de Tierra Santa, deseo a todos una
Pascua llena de las bendiciones divinas.
Suyo devotísimo
Leonardo Card. Sandri
Prefecto
Cyril Vasil', S.J.
Arzobispo Secretario
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