PONTIFICIUM CONSILIUM AD CHRISTIANORUM UNITATEM FOVENDAM
LA DIMENSIÓN ECUMÉNICA EN LA
FORMACIÓN DE QUIENES TRABAJAN EN EL MINISTERIO PASTORAL
PREFACIO
El 25 de marzo de 1993, Su Santidad el Papa Juan Pablo II aprobó
la versión revisada del Directorio para la aplicación de los
principios y normas sobre el ecumenismo, confirmándolo de su autoridad y
ordenando su publicación.
Una de las principales preocupaciones del Directorio es la formación
ecuménica en los seminarios y en las facultades de teología. Por
tanto, se decidió que la Asamblea plenaria de 1995 del Pontificio Consejo
para la promoción de la Unidad de los Cristianos estudiaría y haría
más explícitos los principios y las recomendaciones fijadas en el
Directorio. Para preparar el debate en la Asamblea plenaria, una
consulta de especialistas encargados de la enseñanza de diferentes
disciplinas teológicas en seminarios y facultades de teología
condujo a la elaboración de dos proyectos de documento: el primero
referente a la dimensión de la formación ecuménica de las
personas comprometidas en la actividad pastoral, el segundo trazaba, a grandes
rasgos, los contenidos de un curso especializado sobre ecumenismo.
La Asamblea plenaria de 1995 dedicó gran parte de su tiempo al
examen de estas propuestas y sugerencias en vista de su enmienda. Los obispos
recomendaron de modo particular que se produjese un solo texto integrando el
contenido de los dos proyectos. Esta reelaboración fue hecha durante la
Asamblea lo que permitió que, al final de la misma, fuese examinado y
aprobado su contenido. El Pontificio Consejo fue encargado de preparar la
publicación de este documento que fue igualmente sometido a las
Congregaciones para la Doctrina de la Fe y para la Enseñanza Católica
desde su preparación.
Con ocasión de la Audiencia que concluyó la Asamblea
plenaria, el Santo Padre subrayó la importancia del trabajo que permitió
llegar a la redacción de este texto:
« Vosotros habéis estudiado de modo particular el problema
de la formación ecuménica en los seminarios y facultades de teología,
problema que constituye una de las principales preocupaciones del Directorio.
Habéis querido hacerlo de una manera concreta y moderna, con base en las
exigencias de las ciencias de la educación, exigencias que no pueden
limitarse a un simple curso informativo acerca del movimiento ecuménico.
Espero que las directrices prácticas que habéis mencionado,
gracias al método interdisciplinar y mediante la cooperación
interconfesional, permitirán integrar la dimensión ecuménica
en la enseñanza de las diferentes disciplinas ».
El Santo Padre agregó que esta formación « es un
reto esencial para el desarrollo de la investigación ecuménica,
para su promoción en los Institutos de formación y para la vida
pastoral ».
El texto es pues un documento de estudio que retoma el
contenido del Directorio ecuménico y lo explicita aún más.
Se dirige a los responsables de la formación teológica y pastoral
para que puedan asegurar que en el futuro quienes estarán empeñados
en la pastoral, así como los profesores de teología, reciban una
formación ecuménica adecuada. De este modo estarán mejor
preparados para responder a las exigencias de la vida de la Iglesia hoy.
Cardenal Edward Idris Cassidy Presidente
+ Pierre Duprey Obispo titulair de Thibar
Secretario
INTRODUCCIÓN
[1] El Directorio para la aplicación de los principios y normas
sobre el ecumenismo insiste en la dimensión ecuménica, que
debe estar plenamente presente en todos los ambientes propicios a la formación
y en todos los medios de formación. (1) El presente documento, del
Pontificio Consejo para la promoción de la Unidad de los Cristianos, está
dirigido a cada uno de los Obispos, a los Sínodos de las Iglesias
orientales católicas y a las Conferencias episcopales, y también a
aquellas personas que tienen una particular responsabilidad en la formación
para el ministerio pastoral. Su finalidad es ayudarles a cumplir su deber en los
planos local, nacional y regional, (2) en conformidad con los principios
generales contenidos en el Decreto del Vaticano II sobre el ecumenismo Unitatis
redintegratio (1964), el Directorio (1993) y la Encíclica
Ut unum sint (1995). Las directrices contenidas en este documento
subrayan la necesidad de una formación ecuménica para todos
aquellos que creen en Cristo. E insisten, sobre todo, en las condiciones
necesarias para una buena formación ecuménica de quienes se
preparan para la labor pastoral, sea como ministros ordenados o no, recomendando
de modo particular que los estudios teológicos tengan la dimensión
ecuménica requerida. El objetivo de este documento es explicitar lo que
en este sentido exige el Directorio, particularmente en el capítulo
III; por tanto, debe leerse haciendo referencia a las citaciones hechas en las
notas de pié de página.
[2] « La preocupación por el restablecimiento de la unión
atañe a la Iglesia entera tanto a los fieles como a los pastores; y
afecta a cada uno según su propia capacidad, ya sea en la vida cristiana
ordinaria o en las investigaciones teológicas e históricas ».(3)
El Concilio Vaticano II enseña que el restablecimiento de la plena
comunión visible entre todos los cristianos es voluntad de Cristo y que
es esencial para la vida de la Iglesia católica. Es deber de todos, tanto
de los laicos como de los ministros ordenados: « Todos los fieles están
llamados a comprometerse en promover una comunión creciente con los otros
cristianos ».(4) « El compromiso ecuménico es un imperativo de
la conciencia cristiana iluminada por la fe y guiada por la caridad ».(5)
Esto exige de parte de todos la conversión del corazón y la
participación en la renovación de la Iglesia. Consecuentemente, la
formación ecuménica es esencial para que cada persona pueda
prepararse para contribuir al trabajo por la unidad. « Dicha formación
trata de que todos los cristianos estén animados por el espíritu
ecuménico, sean las que fueren su misión y su función
particulares en el mundo y en la sociedad ». (6) Un cambio en los
comportamientos y una cierta flexibilidad en los métodos son entonces
necesarios para ayudar a formar este espíritu ecuménico.
A. Necesidad de una formación ecuménica de todos los
fieles
[3] La formación cristiana es necesaria a todos los niveles y en
todos los momentos de la vida cristiana, por eso es menester pensar en el modo
de asegurar la dimensión ecuménica en los diferentes tipos de
formación. Es igualmente indispensable que aquellos que tienen una
importante responsabilidad en la animación de una tal formación
hayan gozado de una formación ecuménica profunda. Se piensa
principalmente en los pastores, en los miembros de los Institutos de vida
consagrada y de las Sociedades de vida apostólica, en los catequistas y
en todas las personas directamente comprometidas en la enseñanza
religiosa, así como en los responsables de los nuevos movimientos y de
las comunidades eclesiales.
[4] Entre los principales medios de formación, el Directorio
señala la escucha de la Palabra de Dios y su estudio, la predicación,
la catequesis, la liturgia y la vida espiritual. Ninguno de estos medios sería
completo si no contribuye igualmente a formar un espíritu ecuménico.
El Directorio ofrece indicaciones en lo que respecta a las implicaciones de lo
anterior. (7)
[5] La misma atención hay que prestar a las exigencias propias de los
ámbitos, mencionados por el Directorio, en los que la formación
tiene lugar, en concreto la familia, la parroquia, la escuela, los diferentes
movimientos, grupos, asociaciones y movimientos . (8) Recomienda, por ejemplo,
que la educación religiosa en todas las la escuelas y a todos los niveles
tenga una dimensión ecuménica, y que aspire a educar el corazón
y el espíritu de los jóvenes en las actitudes humanas y religiosas
que favorecerán la búsqueda de la unidad de los cristianos. (9)
B. Formación ecuménica de los estudiantes de teología,de
los seminaristas y de los futuros agentes de pastoral
[6] Las sugerencias dadas a continuación, tienen como finalidad
animar a una formación ecuménica más profunda de los
candidatos al ministerio ordenado y de los estudiantes de teología,
durante los años de seminario o durante su formación teológica.
El Directorio subraya además que estos principios deben ser
adaptados según el caso a otras personas comprometidas en la actividad
pastoral. (10)
[7] « Las relaciones ecuménicas constituyen una realidad
compleja y delicada que conlleva todo al mismo tiempo, el estudio y el diálogo
teológico,los contactos y las relaciones fraternas, la oración y
la colaboración práctica. Tenemos que movernos en todos estos
terrenos. Limitarse a alguno o a uno de ellos y abandonar los demás no
nos llevaría a ningún resultado. Esta visión global de la
acción ecuménica debe estar siempre presente en el espíritu
cuando presentamos y explicamos nuestro compromiso ».(11) Por ello
consideramos útil llamar la atención acerca de algunas
consideraciones de carácter general relativas a la formación y que
son importantes con miras a realizar una tal tarea:
a) Teniendo en cuenta los diversos niveles de la formación
ecuménica, que prepara para trabajar en los diferentes campos apenas
mencionados, esta debe no solamente transmitir nociones sino que también
debe motivar y animar a la conversión y al compromiso
ecuménico de los que de ella se beneficien. Debe asimismo reforzar el espíritu
de fe, que reconoce que el ecumenismo « excede las fuerzas y la capacidad
humanas ».(12)
b) El Directorio evoca la exigencia de una pedagogía
adaptada « a las situaciones concretas de la vida de las personas y de los
grupos ». (13) Deberán aplicarse, por tanto, todos los métodos
apropiados, tanto inductivos como deductivos.
c) Si bien es cierto que la formación doctrinal ocupa
un puesto central en la formación ecuménica, también deberán
ser tratados los temas espirituales, pastorales y éticos.
d) Toda formación doctrinal sobre el ecumenismo debe tener en
cuenta el contexto en el cual se imparte. Deberá atenerse de modo
particular a la situación ecuménica particular y a las exigencias
pastorales específicas del país o de la región.(14)
[8] Los modelos, las estructuras, que también comprende la duración
de los programas de teología destinados a los estudiantes varían
considerablemente de un país a otro. Por lo mismo, las facultades de
teología, los seminarios, los noviciados de las órdenes
religiosas, así como los otros institutos pastorales, teológicos,
o catequéticos funcionarán según las propias posibilidades
y en función de sus obligaciones. No es ni realizable ni deseable tratar
de llegar a un proyecto único que sirva para todo programa de formación.
Sin embargo, los siguientes dos capítulos contienen importantes
orientaciones con miras a la aplicación de las normas del Directorio
en lo que respecta a la dimensión ecuménica en la enseñanza
de cada disciplina teológica y en cuanto a la enseñanza específica
del ecumenismo.
I. CONDICIONES NECESARIAS PARA DAR UNA DIMENSION ECUMENICA A CADA
UNA DE LAS MATERIAS DE LA FORMACION TEOLOGICA
[9] El ecumenismo debe estar plenamente integrado en la formación
teológica de las personas comprometidas en el ministerio pastoral con el
fin de ayudarlas a conseguir « una actitud auténticamente ecuménica
». (15) El Directorio pide que sea creado un curso de introducción
al ecumenismo.(16) Además, lo que es más importante, el Directorio
introduce una nueva recomendación: pide reflexionar y establecer un
plan para cada disciplina en modo tal de asegurar una dimensión ecuménica
en todas las materias enseñadas.(17) Menciona algunos elementos clave
para llegar a alcanzar esta finalidad y proporciona consejos importantes para
una metodología ecuménica de base. Este capítulo se
ocupa de estas cuestiones.
A. Elementos claves para asegurar la dimensiónecuménica de
cada disciplina teológica
[10] El Directorio pide a los Sínodos de las Iglesias
orientales católicas y a las Conferencias episcopales que se aseguren de
que los programas de estudios confieran una dimensión ecuménica
a cada materia.(18) La vida de fe y la oración que esta suscita en
nosotros, bajo la inspiración del Espíritu Santo, indican la
actitud con la cual hay que asumir cada tema: con el amor a la verdad y con un
espíritu de caridad y de humildad.(19) Esta actitud, que es el fundamento
de todo método de auténtico diálogo, es el contexto en que
los elementos clave sugeridos por el Directorio deben ser
estudiados e integrados en cada tema enseñado, con el fin de garantizar
la necesaria dimensión ecuménica. Estos elementos son: (20)
1. la hermenéutica,
2. la jerarquía de verdades,
3. los frutos de los diálogos ecuménicos.
[11] 1. La hermenéutica es un medio de reflexión ecuménica
necesario si se quiere que los estudiantes aprendan a distinguir entre « el
depósito de la fe » y el modo como las verdades de fe son
formuladas. (21) Se entiende aquí la hermenéutica como el acto de
interpretar y comunicar correctamente las verdades, que se hallan en la Sagrada
Escritura y en los documentos de la Iglesia: los textos litúrgicos, las
decisiones conciliares, los escritos de los Padres y de los Doctores, los
diferentes documentos provenientes de la enseñanza autorizada de la
Iglesia, así como los textos ecuménicos. Además, el diálogo
ecuménico, que estimula a las partes implicadas en el mismo a
interrogarse, comprenderse y explicarse sus posiciones mutuamente, puede ayudar
a determinar si las diferentes formulaciones teológicas son
complementarias más bien que contradictoriasy, por tanto, a buscar
expresiones de la fe (22) que sean recíprocamente aceptables y claras.
Esto ayuda a la creación de un lenguaje ecuménico común.
[12] 2. Para el Decreto Unitatis redintegratio, la Jerarquía
de las verdades es un criterio que los católicos deben seguir cuando
exponen o comparan las doctrinas.(23) La comprensión que la Iglesia católica
tiene sobre la « jerarquía de las verdades » ha sido
desarrollada en algunos documentos postconciliares. (24) Este tema también
ha sido objeto de diálogo ecuménico. (25) Además puede
asumirse como criterio para la formación doctrinal en la Iglesia y ser
aplicado en distintos campos tales como la vida espiritual y las devociones
populares.
[13] 3. Los frutos de los diálogos (26) deben ser presentados de una
manera general, cada responsable de la enseñanza debe evaluar atentamente
todos los resultados que tengan relación con la materia de su
competencia. Han de dedicar una atención especial a las diferencias que
hay en los documentos de acuerdo, por ejemplo entre « divergencia » y «
convergencia », « acuerdo parcial », « consenso », «
acuerdo pleno ». Una tal evaluación, suscitando nuevas intuiciones,
puede facilitar el proceso de recepción que es guiado por la enseñanza
autorizada de la Iglesia que es quien tiene la responsabilidad de pronunciar el
juicio final sobre las declaraciones ecuménicas. Las nuevas intuiciones
que son aceptadas, « entran en la vida de la Iglesia y renuevan, en cierto
sentido, lo que favorece la reconciliación con otras Iglesias y
Comunidades eclesiales ». (27) Esta misma evaluación contribuye a un
« examen serio » recomendado por la Encíclica Ut
unum sint y que implica a todo el pueblo de Dios , de modo que los
resultados y las declaraciones de los diferentes diálogos no se queden
como afirmaciones de las comisiones bilaterales, sino que « lleguen a ser
patrimonio común. (28)
[14] En la enseñanza de cada disciplina, se debe dedicar una atención
especial a otros factores que, no siendo de carácter estrictamente teológico,
han producido consecuencias ecuménicas considerables, por ejemplo en los
factores de orden cultural e histórico.
[15] El Directorio da algunas indicaciones en lo que se refiere a
los campos y a la forma en la que se puede resaltar la dimensión ecuménica.
(29) Ejemplos más precisos se dejan para la reflexión de las
personas directamente comprometidas en la enseñanza de cada disciplina.
De todos modos deben conjugarse, por un lado, las exigencias del tema en cuestión,
con las circunstancias del país o de la región respectiva y de las
comunidades cristianas allí presentes. No obstante, el páragrafo
20 de este documento contiene recomendaciones importantes en la tarea de animar
la reflexión sobre aquello que ha sido apenas expuesto.
B. Metodología ecuménica para las disciplinas teológicas
[16] El Directorio da importantes indicaciones para un método
ecuménico de base que puede aplicarse en la enseñanza de cada
disciplina. (30) Un tal método supone una presentación analítica
de lo siguiente:
1. Los elementos que tienen en común todos los cristianos,
2. los puntos de desacuerdo,
3. los resultados de los diálogos ecuménicos.
[17] 1. Elementos comunes a todos los cristianos. Se deberá subrayar
la comunión real que ya existe entre los cristianos, tal como se
manifiesta en el respeto por la Palabra viva de Dios, y en su común
profesión de fe en Dios Trino y en la acción redentora de Cristo,
el Hijo de Dios hecho hombre. Y que encuentra su expresión en los
diferentes credos que los cristianos tienen en común; incluida asimismo
en el único sacramento del bautismo, el cual constituye el vínculo
fundamental entre ellos; y les guía a todos hacia un destino común
en el único Reino de Dios. (31)
Mas aún, cada Comunión conserva cuidadosamente, según
lo que le es propio, « las riquezas de liturgia, de espiritualidad y de
doctrina » (32) que expresan esta fe común.
Todo esto puede ser puesto de relieve en el cuadro de una enseñanza
determinada, lo que permitirá que se aprecie más profundamente el
misterio de la Iglesia, y sobre todo que su unidad « se realiza en medio de
una rica diversidad », y que esta legítima diversidad es una dimensión
de la catolicidad de la Iglesia. (33)
[18] 2. Puntos de desacuerdo. En este contexto es posible discernir
claramente los puntos en los que existe un desacuerdo real y no sólo
aparente y examinar estos puntos de desacuerdo en la enseñanza de las
diferentes disciplinas. (34)
[19] 3. Frutos de los diálogos ecuménicos. El método
que se acaba de describir constituye la base de la búsqueda realizada por
los diferentes diálogos ecuménicos actualmente existentes. (35)
Consiguientemente, los resultados a los cuales estos diálogos llegan
deben ser objeto de una profunda explicación y deben ser tenidos en
cuenta en la enseñanza de cadauna de las materias a las que hacen
referencia. Las orientaciones que se hallan en la Encíclica Ut unum
sint pueden facilitar esta presentación. (36)
C. Recomendaciones prácticas
[20] Poner en práctica las sugerencias de las secciones A y B es una
tarea urgente que se recomienda a las autoridades de las instituciones académicas
y a sus responsables. Ellos deben animar a los encargados de las específicas
disciplinas a proceder como lo indicamos a continuación. Esto podría
hacerse por medio de las reuniones convocadas regularmente al interno del cuerpo
de profesores y reagrupando, por ejemplo, los especialistas en Sagrada
Escritura, los profesores de teología dogmática, de moral, de
liturgia, de historia de la Iglesia, etc., para así:
a) Examinar juntos los elementos necesarios para una enseñanza
ecuménica eficaz en los diferentes cursos académicos, y fomentar
una integración apropiada de la dimensión ecuménica a todos
los niveles de estudio;
b) desarrollar programas que tengan en cuenta tanto el nivel
de formación de los estudiantes, y de todo lo que es necesario para que
ellos puedan participar con provecho de los estudios ecuménicos;
c) promover la colaboración y la coordinación
entre los profesores de las distintas disciplinas y de diferentes instituciones
con el fin de llegar a una enseñanza ecuménica interdisciplinar,
como lo aconseja el Directorio; (37)
d) promover la cooperación, cuando se considera
oportuno, con profesores de otras Iglesias y Comunidades eclesiales invitándoles,
por ejemplo, a presentar sus propias tradiciones de la fe cristiana y su manera
de vivirla; (38)
e) preparar, para someter a la consideración de las
autoridades eclesiásticas y académicas, directorios u
orientaciones propias para cada lugar adaptando los principios de orden
general y las normas a las situaciones concretas. (39)
[21] Por lo demás, las personas encargadas de los nombramientos en
las facultades de teología y en los seminarios deben asegurarse que los
profesores y los investigadores estén dispuestos a emplear el método
ecuménico integrado en sus respectivas disciplinas.
II. ENSEÑANZA ESPECIFICAMENTE ECUMENICA
[22] El Directorio no se limita simplemente a pedir, como fue apenas
indicado, que la dimensión y la metodología ecuménica sean
Troducidas en la enseñanza de cada materia académica. El pide
igualmente que sea programado un curso específico: (40)
- Este curso deberá ser obligatorio. (41)
- De acuerdo con los estatutos académicos, un examen o un
test de evaluación permitirá juzgar los conocimientos de
los estudiantes sobre el contenido doctrinal de este curso.
- Este curso debe estar acompañado por una experiencia ecuménica
concreta. (42)
[23] El Directorio sugiere que el curso se articule en dos fases:
- Antes que nada, una introducción general a la dimensión ecuménica
de los estudios;
- seguida de una enseñanza más específica que permitirá
a los estudiantes profundizar sus conocimientos acerca del ecumenismo y estar en
grado de realizar una síntesis de la totalidad de la formación
teológica. (43)
El Directorio igualmente da orientaciones sobre la selección
de los temas. (44)
[24] Las sugerencias indicadas en las secciones siguientes se refieren a los
argumentos enumerados a continuación:
a) El contenido para una introducción general al ecumenismo;
b) los temas que, en la segunda fase, serán tratados de
manera más específica.
Estas recomendaciones buscan ayudar y animar la reflexión con el fin
de organizar este curso especial de ecumenismo y de determinar sus estructuras.
Deben ser adaptadas a las circunstancias y a las necesidades de cada contexto
particular.
A. Contenido para una introducción general al ecumenismo (45)
[25] El curso de introducción general busca hacer comprender
claramente a los estudiantes que el objetivo del ecumenismo es el
restablecimiento de la plena unidad visible de todos los cristianos. (46) Los
temas que a continuación se señalan constituyen el mínimo
indispensable para asegurar su eficacia. Con relación a los contenidos de
los mismos temas, estos pueden ser completados o integrados sobre la base de los
argumentosespecíficos esbozados en la sección B.
a) El compromiso ecuménico de la Iglesia católica
- Fundamentación bíblica del ecumenismo según
Lumen gentium 1-4, Unitatis redintegratio 2, Ut unum sint
5-9;
- los principios católicos del ecumenismo tal como son presentados en
la Lumen Gentium (particularmente 8,14-15), Unitatis redintegratio
cap. 1, Directorio cap. 1, Ut unum sint cap. 1;
- el significado de la comunión (koinonia); la necesidad de
renovación y de conversión; el lugar de la doctrina; la primacía
de la oración;
- los principales factores, de orden teológico y no teológico
(por ejemplo los factores históricos y culturales), que han contribuido a
la separación;
- los esfuerzos realizados en el curso de la historia para sanar las
divisiones.
b) Papel fundamental del diálogo teológico - Carta encíclica
Ut unum sint
- La formación para el diálogo y el compromiso en las
relaciones ecuménicas, el significado del diálogo y la metodología
del mismo, con referencias a la Ut unum sint 28-29 y al Directorio
172-182;
- la doctrina, al igual que la historia, la cultura, la oración litúrgica
y la espiritualidad, como temas para el diálogo;
- la terminología en sus aspectos más importantes y la
distinciones que se deben hacer: oikoumene, testimonio común, «
jerarquía de las verdades », legítima diversidad, pluralidad
y complementariedad de las expresiones de fe; distinción entre ecumenismo
y diálogo interreligioso;
- los objetivos, los métodos y los resultados de un diálogo
determinado;
Los principales temas en los que hay que continuar profundizando para la
prosecución del diálogo, como se indica en Ut unum sint
79.
c) Algunos temas ecuménicos comunes
- El ecumenismo espiritual y la importancia de la oración ecuménica,
- los principios católicos que guían el compartir la vida
sacramental y las fuentes espirituales,
- la búsqueda de la unidad y la tarea de la evangelización,
- el testimonio común,
- los problemas éticos.
B. Argumentos que deben ser tratados de modo particular
[26] Algunos de los temas que siguen podrán necesitar un estudio más
profundo en las ulteriores etapas de la formación: (47)
a) Fundamentación bíblica del ecumenismo (48)
El plan de Dios para la unidad de su pueblo y de todo el género
humano:
- La unidad trinitaria del Padre, Hijo y Espíritu Santo;
- la unidad en la creación querida por Dios y dañada por el
pecado - unidad con Dios, con los hombres y con la creación;
- la alianza, la elección y la misión del pueblo de Dios;
- la vida, la muerte y la resurrección de Jesús para reunir a
los hijos de Dios que estaban dispersos;
- la oración de Jesús a fin de que todos sean uno para que el
mundo crea;
- el Espíritu, que se nos ha prometido, para conducirnos a la verdad
plena, sus dones espirituales y los ministerios que nos han sido dados para que
podamos edificar el cuerpo de Cristo;
- la misión cumplida por los Apóstoles junto con Pedro al
servicio de la unidad;
- la unidad de los creyentes gracias al bautismo conferido en el nombre de
la Santa Trinidad y la idea de koinonia.
b) Catolicidad en el tiempo y en el espacio (49)
En el Credo confesamos la Iglesia una, santa, católica y apostólica.
En este contexto eclesiológico, deben estudiarse los siguientes temas:
- El concepto de oikoumene en el Nuevo Testamento y en la Iglesia
primitiva;
- la plena unidad visible como finalidad del movimiento ecuménico;
(50)
- la comunión entre la Iglesia local y la Iglesia universal: la
diversidad legítima como dimensión de la catolicidad; (51)
- la colegialidad episcopal y la sinodalidad;
- la unidad de la Iglesia y la unidad del género humano, así
como otros temas afines tales como el racismo, la participación de la
mujer en la Iglesia, la marginación.
c) Fundamentos doctrinales del ecumenismo (52)
En este caso, se deberá dar particular atención a la teología
de comunión y a los vínculos de comunión ya existentes,
(53) por ejemplo:
- La fe apostólica, - la Sagrada Escritura, - el Credo, el
bautismo, - la vida sacramental, - los himnos y las oraciones litúrgicas.
d) Historia del ecumenismo (54)
Una presentación de la historia del ecumenismo debe tener en cuenta
tanto los logros como los fracasos. Pueden abordarse los siguientes temas:
- La unidad y la diversidad en la Iglesia primitiva, por ejemplo: Hechos
de los Apóstoles 15 y la Carta a los Gálatas 2 y la
solución de las tensiones entre Pedro y Pablo; los escritos de los Padres
apostólicos, como las Cartas de Clemente de Roma y de Ignacio de Antioquía;
- las divisiones importantes que han llegado hasta nuestros días:
a) las divisiones del siglo V (Efeso, Calcedonia);
b) la división del siglo XI (separación entre Constantinopla y
Roma);
c) las divisiones del siglo XVI (la Reforma)
d) las divisiones provenientes de desarrollos más recientes (por
ejemplo el origen del Metodismo, los Veterocatólicos);
- los intentos de restablecer la unidad: el Concilio de Florencia (1439), la
Confesión de Augsburgo (1530), las Conversaciones de Malinas (1921-1926);
- los progresos del movimiento ecuménico contemporáneo y la
reanudada búsqueda de la unidad de los cristianos:
a) la creación del Consejo Ecuménico de las Iglesias (CEI) y
los acontecimientos que le precedieron;
b) el Concilio Vaticano II, y en particular los documentos: Lumen
gentium y Unitatis redintegratio y los desarrollos del ecumenismo
católico anteriores al Concilio;
- los diálogos teológicos bilaterales y multilaterales y sus
resultados;
- los acuerdos cristológicos entre la Iglesia católica y las
antiguas Iglesias de Oriente;
- la biografía de personajes que han tenido un rol importante en la
historia ecuménica.
e) Finalidad y metodología del ecumenismo (55)
Los católicos comprenden la unidad como un don que Dios ofrece a
todos los cristianos porque participan en su propia comunión. Los
elementos constitutivos de esta unidad son los siguientes:
- unidad de fe, - unidad en la vida sacramental, - unidad en el
ministerio.
El capítulo 1 del Decreto Unitatis redintegratio debe tomarse
como el punto de partida de esta reflexión. (56) Actualmente este mismo
tema ha sido abordado en repetidas ocasiones por otros documentos ecuménicos.
(57)
Los diferentes modelos de unidad examinados en los documentos ecuménicos
pueden ser objeto de presentación y de evaluación a la luz de la
enseñanza católica. Se hace referencia, de modo particular, a los
siguientes modelos:
- « confederación », - unidad en la acción y en
el testimonio, - diversidad reconciliada, - comunidad (« fellowship
») conciliar, - « Acuerdo de Leuenberg », - modelo del
Concilio de Florencia, - unidad orgánica, - koinonia
eucarística.
El compromiso de la Iglesia católica en el diálogo está
animado por la esperanza que se realice la oración de Cristo por la
unidad. Muchos de sus documentos oficiales expresan esta esperanza, en concreto:
- El Catecismo de la Iglesia católica (1992); - El Directorio
para la aplicación de los principios y normas sobre el ecumenismo
(1993); - La Carta apostólica Tertio Millennio Adveniente
(1994); - La Encíclica Ut unum sint (1995). - La Carta
apostólica Orientale lumen (1995);
f) Ecumenismo espiritual
El « ecumenismo espiritual » debe ser considerado como « el
alma de todo el movimiento ecuménico ». (58) Constituye pues, un
elemento esencial de la formación ecuménica. En este sentido, y
entre los temas que se deben tener en cuenta, se señalan los siguientes:
- la necesidad de conversión y la santidad de vida; (59)
- el valor y la importancia para el ecumenismo de la oración en común;
(60)
- la « Semana de oración por la unidad de los cristianos »;
- las diferentes formas de espiritualidad, de devoción y de oración
presentes en las diversas tradiciones confesionales;
- el surgimiento de una espiritualidad ecuménica constatado en
diversos campos, entre los cuales se pueden mencionar: el estudio y la reflexión
común sobre la Biblia y las traducciones ecuménicas de la Sagrada
Escritura; (61) los textos litúrgicos y los cantorales comunes; (62) la
participación en jornadas de oración en común, tales como
la « Jornada mundial de oración de las mujeres » y la «
Semana de oración por la unidad de los cristianos »; la colaboración
ecuménica en la catequesis (63)
- la idea de un martirologio común. (64)
Las órdenes y las congregaciones religiosas, así como las
sociedades de vida apostólica, pueden aportar una valiosa contribución
ecuménica sensibilizando a los cristianos de frente a su llamada a la
conversión y a la santidad de vida. (65)
g) Otras Iglesias y Comunidades eclesiales(66)
Se darán informaciones generales acerca de las principales comuniones
cristianas; dedicando una especial atención a las Iglesias y Comunidades
eclesiales, que están en diálogo con la Iglesia católica o
que ocupen un lugar importante en un país o en una región
determinada. Por ejemplo:
- La Iglesia ortodoxa; - las antiguas Iglesias de Oriente (copta, etíope,
siríaca, armenia) y la Iglesia asiria de Oriente; - las Iglesias y
Comunidades eclesiales del tiempo de la Reforma (por ejemplo, anglicanos,
luteranos, reformados); - las Iglesias libres (por ejemplo metodistas,
bautistas, discípulos de Cristo, pentecostales clásicos).
En este contexto, podrán ser usados para la presentación los símbolos
y las fórmulas confesionales propias. Señalamos:
- Los Treinta y Nueve Artículos (anglicanos), - la Confesión
de Augsburgo (luteranos), - el Catecismo de Heidelberg y la Confesión
de Westminster (reformados).
Se hará mención oportunamente de cada una de las tendencias y
de los principales matices teológicos propios de cada una de estas
Iglesias o Comunidades Eclesiales, sus tradiciones litúrgicas, su sistema
eclesiástico y su disciplina, las estructuras de autoridad, las formas de
ministerio presentes en estas Iglesias, tanto en Oriente como en Occidente.
h) Temas principales en los que debe avanzar el diálogo (67)
- La relación entre Sagrada Escritura, autoridad suprema en materia
de fe, y la sagrada Tradición, interpretación indispensable de la
Palabra de Dios;
- la Eucaristía, como sacramento del Cuerpo y la Sangre de Cristo,
ofrenda de alabanza al Padre, memorial sacrificial y presencia real de Cristo,
efusión santificadora del Espíritu Santo;
- el Orden como sacramento, en el triple ministerio del episcopado,
presbiterado y diaconado;
- el Magisterio de la Iglesia, confiado al Papa y a los Obispos en comunión
con él, entendido como responsabilidad y autoridad en nombre de Cristo
para la enseñanza y salvaguardia de la fe;
- la Virgen María, Madre de Dios e Icono de la Iglesia, Madre
espiritual que intercede por los discípulos de Cristo y por la humanidad
entera;
- la comprensión de lo que es la Iglesia;
- la naturaleza del primado del Obispo de Roma y su ejercicio. (68)
i) Problemas ecuménicos específicos (69)
La importancia de estas cuestiones, y por consiguiente, la atención
con la que deben ser tratados, puede variar de un sitio a otro. Merecen
particular dedicación los principios y normas de la Iglesia católica
y los puntos que le diferencian de los de las otras Iglesias, por ejemplo, lo
concerniente a:
- El reconocimiento recíproco del bautismo, (70) - la condivisión
del culto, (71) - el compartir la vida sacramental, (72) - los
matrimonios mixtos, (73) - el ministerio y el puesto de las mujeres en la
Iglesia, (74) - el papel de los laicos. (75)
j) Ecumenismo y misión (76)
Debe estudiarse el estrecho vínculo existente entre el ecumenismo y
la actividad misionera de la Iglesia:
- La unidad de los cristianos y la naturaleza misionera de la Iglesia: «
Que ellos sean uno... para que el mundo crea »;(77)
- las divisiones entre los cristianos que constituyen un serio obstáculo
a la predicación del Evangelio; (78) - el bautismo y la fe común,
base para la cooperación ecuménica en la misión; (79) -
la actividad misionera no puede dirigirse hacia los demás cristianos.
(80)
k) El ecumenismo ante los retos contemporáneos
- Dimensión ecuménica de los problemas éticos y de
los recientes progresos científicos; (81)
- la inculturación de la fe;
- el proselitismo; (82)
- el desafío teológico y pastoral de las sectas, de los
cultos y de los nuevos movimientos religiosos; (83)
- los vínculos entre fe y política abordando cuestiones como
el nacionalismo y el chauvinismo;
- la secularización en las Iglesias.
C. Notas sobre los textos y manuales de ecumenismo
[27] Para la enseñanza del ecumenismo deberán utilizarse los
principales documentos del ecumenismo católico anteriormente citados,
utilizando también libros y textos provenientes de las otras Iglesias y
exponiendo con fidelidad la enseñanza de las mismas. Su finalidad
consiste en « permitir una confrontación honrada y objetiva, y
estimular a la par una profundización posterior en la doctrina católica
». (84) Los textos escogidos deben referirse a las Iglesias que sean más
directamente objeto de estudio de un curso determinado. A este respecto, se
consideran indispensables las siguientes fuentes:
- Los diccionarios ecuménicos, las concordancias y los estudios temáticos
comparados; - los principales textos confesionales históricos y
contemporáneos; - los documentos, los informes y las declaraciones de
acuerdos de los diálogos ecuménicos bilaterales y multilaterales; -
los manuales de historia del movimiento ecuménico.
En la siguiente nota pueden hallarse algunas referencias bibliográficas.
(85)
D. Otras recomendaciones
[28] Toda formación ecuménica auténtica no puede
limitarse a nivel académico, sino que debe ser acompañada de unaexperiencia
ecuménica concreta. (86) Para ello se sugiere:
- Organizar visitas a otras Iglesias y asistir al culto de otras
tradiciones;
- realizar encuentros e intercambios con estudiantes de otras Iglesias y
Comunidades eclesiales, que se estén preparando para el ministerio
pastoral;
- propiciar momentos de oración en común con otros cristianos,
en particular, durante la Semana de oración por la unidad de los
cristianos pero también independientemente de ella;
- organizar jornadas de estudio y de discusión que puedan contribuir
al conocimiento de la doctrina y de la vida de los otros cristianos;
- invitar, en determinadas circunstancias, a conferencistas y expertos de
otras tradiciones cristianas. (87)
[29] Hay algunas importantes cuestiones pastorales y prácticas que no
pueden ser omitidas durante la formación ecuménica, especialmente
para los seminaristas. Si no es posible incluirlas de modo adecuado en el curso
sobre ecumenismo, se deben tomar disposiciones particulares para hacerlo
en el caso de aquellos que van a ser ordenados, por ejemplo, durante la
preparación al diaconado. Nos referimos en concreto a:
- Plas normas prácticas para el reconocimiento mutuo del bautismo, el
culto ecuménico, la hospitalidad sacramental, la preparación,
celebración y atención pastoral de los matrimonios mixtos, la
celebración de funerales, los problemas puestos por la actividad de las
sectas y de los nuevos movimientos religiosos;
- el conocimiento de las directivas y de las orientaciones ecuménicas
existentes: los cánones pertinentes de los Códigos de Derecho Canónico,
las normas del Pontificio Consejo para la promoción de la Unidad de los
Cristianos, en particular el Directorio para la aplicación de los
principios y normas sobre el ecumenismo (1993), así como las
directivas provenientes de las Conferencias Episcopales o del Sínodo de
las Iglesias orientales y las dadas por el Obispo diocesano;
- las informaciones sobre las organizaciones ecuménicas locales,
regionales y nacionales, como por ejemplo las comisiones ecuménicas
diocesanas, los Consejos de Iglesias, y las informaciones que tengan que ver con
los diálogos ecuménicos a nivel regional o nacional.
[30] Las precedentes recomendaciones se refieren principalmente a la formación
de los que se preparan para el ministerio pastoral. El Directorio
contiene además importantes recomendaciones que se refieren a la formación
permanente de los ministros ordenados y de los agentes de pastoral que es
vital para la evolución constante en el movimiento ecuménico. (88)
ÍNDICE
Prefacio
Introducción
A. Necesidad de una formación ecuménica de todos los fieles
B. Formación ecuménica de los estudiantes de teología,
de los seminaristas y de los futuros agentes de pastoral
I. Condiciones necesarias para dar una dimensión ecuménica
cada una de las materias de la formación teológica
A. Elementos claves para asegurar la dimensión ecuménica de
cada disciplina teológica
B. Metodología ecuménica para las disciplinas teológicas
C. Recomendaciones prácticas
II. Enseñanza específicamente ecuménica
A. Contenido para una introducción general al ecumenismo
B. Argumentos que deben ser tratados de modo particular
C. Notas sobre los textos y manuales de ecumenismo
D. Otras recomendaciones
(1) Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los
Cristianos, Directorio para la aplicación de los principios y normas
sobre el ecumenismo, Comisión episcopal de Relaciones
Interconfesionales (CERI), Madrid 1993, cap. III.
(2) Cf. Directorio, §§ 55 y 72.
(3) Concilio Ecuménico Vaticano II, Decreto sobre el ecumenismoUnitatis
redintegratio [UR] BAC, Madrid 1993, 5.
(4) Directorio, § 55.
(5) Carta encíclica Ut unum sint del Papa Juan Pablo II sobre
el compromiso ecuménico [UUS], Ed. San Pablo, Madrid 1995, 8; cf. 6-9;
15-16.
(6) Directorio, § 58.
(7) Cf. ibid., § 59-64.
(8) Cf. ibid., §§ 65-69.
(9) Cf. ibid., § 68.
(10) Cf. ibid., § 83.
(11) Juan Pablo II, Discurso a la Asamblea Plenaria del Pontificio Consejo
para la promoción de la Unidad de los Cristianos [1 febrero 1991], Service
d'information [SI], 78, 1991/III-IV, 146. El Service d'information -
Information Service, Boletin oficial del Pontificio Consejo para la promoción
de la Unidad de los Cristianos, es publicado en francés e inglés.
En este documento se hace referencia a la edición francesa cada vez que
se cita dicho Boletín.
(12) UR 24.
(13) Directorio, § 56.
(14) Cf. ibid., § 82.
(15) Ibid., § 70.
(16) Cf. ibid., §§ 79-81; ver más atrás el
cap. II de este documento.
(17) Cf. ibid., §§ 72-78, 83-84.
(18) Cf. ibid., § 72.
(19) Cf. UR 11, 24, UUS 36 y Directorio, § 180.
(20) Cf. Directorio, §§ 74, 75, 78, 181-182.
(21) Cf. ibid., § 181; ver también 74, 76a y UUS
38 y 81.
(22) 3 Cf. UUS 38, Directorio, § 74 y UR 17.
(23) Cf. UR 11.
(24) Cf. Secretariado para la Promoción de la Unidad de los
Cristianos (luego Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de
los Cristianos), Reflexiones y sugerencias respecto al diálogo ecuménico.
Documento de trabajo a disposición de las autoridades eclesiásticas
para la aplicación concreta del Decreto sobre el ecumenismo, SI 12,
1970IV, 5-11; cf. también Congregación para la Doctrina de la Fe,
Declaración Mysterium ecclesiae sobre la doctrina católica
concerniente a la Iglesia para precaver de los errores de hoy, 1973, 4; cf. ademásDirectorio,
§ 75 y UUS 37.
(25) Por ejemplo Grupo mixto de trabajo entre la Iglesia católica y
el Consejo Ecuménico de las Iglesias [GMT], Sexto Informe del Grupo mixto
de trabajo y Anexo B: La noción de jerarquía de verdades -
Interpretación ecuménica, SI 74, 1990/III, 63 y 86-91. Una
versión castellana se encuentra en: Enchiridion Oecumenicum.
Editado por Adolfo González Montes. Centro de Estudios Orientales y Ecuménicos
«Juan XXIII». Universidad Pontificia de Salamanca. Tomo 2 (1993),
99-130; 149-159.
(26) Cf. Directorio, §§ 178-182.
(27) Ibid., § 182.
(28) UUS 80; ver también 36-39, 80-81, y capítulo II
passim.
(29) Cf. Directorio, §§ 77-78.
(30) Cf. ibid., §§ 76-78, 179-182.
(31) Cf. UR 14, 22-23; cf. también Directorio, §
76a y UUS 47-49.
(32) Directorio, § 76b.
(33) Cf. ibid., §§ 16 y 76b.
(34) Cf. ibid., § 76c y UUS 36-39.
(35) Cf. Directorio §§ 172 y 178-182.
(36) Cf. UUS 81.
(37) Cf. Directorio, § 76.
(38) Cf. ibid., §§ 81, 191-195; ver también §
91a.
(39) Cf. ibid., § 72.
(40) Cf. ibid., §§ 72, 79-80, 83-84.
(41) Cf. ibid., § 79.
(42) Cf. ibid., §§ 82, 85-86.
(43) Cf. ibid., § 80.
(44) Cf. ibid., § 79.
(45) Cf. ibid., § 80a.
(46) Cf. UR 1 y UUS cap. I, sobre todo 1-14.
(47) Cf. Directorio, §§ 80b y 79.
(48) Cf. referencias bíblicas que se mencionan en: Concilio Vaticano
II, Constitución dogmática sobre la Iglesia, Lumen gentium
[LG] 1-4; UR 2 y UUS 5-9. Ver también los Dicionarios bíblicos.
(49) Cf. Directorio, § 79a.
(50) Cf. UR 1 y 4 y UUS 1-14.
(51) Cf. Directorio, §§ 13-16 y Congregación para
la Doctrina de la Fe, Carta a los Obispos de la Iglesia católica
sobre ciertos aspectos de la Iglesia comprendida como comunión,
Ciudad del Vaticano, Librería Editrice Vaticana, 1992.
(52) Cf. Directorio, § 79b; ver también §§
9-25 y 76.
(53) Cf. LG 15 y UR 13-23 y además UUS 10-14.
(54) Cf. Directorio, § 79c.
(55) Cf. ibid., § 79d.
(56) Cf. UR 2-4 y LG 14; cf. también El catecismo
de la Iglesia católica, § 815 (A.E.C.I.C., Madrid 1992) y UUS
9, 77.
(57) Por ejemplo, Séptima Asamblea del Consejo Ecuménico de
las Iglesias en su Declaración de Camberra, § 2.1 (Cf. Señales
del Espíritu, Informe oficial de la VII Asamblea del CEI en Camberra
1991, presentado por Hugo O. Ortega en Ediciones Aurora, Buenos Aires 1991).
(58) UR 8; cf. Directorio, § 79g y también UUS
21-27, 44-45 y 82-85.
(59) Cf. UR 6-7 y UUS 15 y 82-83.
(60) Cf. UUS 21-27 y Directorio, cap, III, sección B,
en particular §§ 102-121.
(61) Cf. Directorio, §§ 183-186 y UUS 45.
(62) Cf. Directorio, § 187 y UUS 46.
(63) Cf. Directorio, §§ 188-190.
(64) Cf. UUS 83-85.
(65) Cf. Directorio, § 50.
(66) Cf. ibid., § 79e.
(67) Cf. UUS 79.
(68) Para este último argumento cf. ibid., 95-96.
(69) Cf. Directorio, § 79f; ver también cap. IV.
(70) Cf. ibid., §§ 92-100.
(71) Cf. ibid., §§ 102-121.
(72) Cf. ibid., §§ 104, 122-136.
(73) Cf. ibid., §§ 143-160.
(74) Cf. por ejemplo, ibid., §§ 43-46; la Carta apostólicaMulieris
dignitatem de S.S. Juan Pablo II sobre la dignidad y vocación de la
mujer con ocasión del Año Mariano, Ciudad del Vaticano, Librería
Editrice, 1988; Carta apostólica Ordinatio sacerdotalis de S.S.
Juan Pablo II sobre la ordenación exclusivamente reservada a los hombres,
Ciudad del Vaticano, Librería Editrice Vaticana, 1994.
(75) Cf. Concilio Ecuménico Vaticano II, Decreto sobre el apostolado
de los laicos, Apostolicam actuositatem; cf. también Exhortación
Apostólica post-sinodal Christifideles laici del Papa Juan Pablo
II sobre la vocación y misión de los laicos en la Iglesia y en el
mundo, Ciudad del Vaticano, Librería Editrice Vaticana, 1988.
(76) Cf. Directorio, §§ 205-209 y UUS 98-99.
(77) Jn 17, 21; cf. Concilio Ecuménico Vaticano II, Decreto
sobre la actividad misionera de la Iglesia Ad gentes $[AG$2-6;
cf. también Carta encíclica Redemptoris missio del Papa
Juan Pablo II sobre el valor permanente del mandato misionero [RM],
Ciudad del Vaticano, Librería Editrice Vaticana, 1990, 1 y UUS
98.]
(78) Cf. UR 1 y AG 6 cf. también Exhortación
Apostólica Evangelii nuntiandi, del Papa Pablo VI sobre la
evangelización del mundo moderno [EN], Ciudad del Vaticano,
Librería Editrice Vaticana, 1975, 77; cf. «además» RM
50, Directorio, §§ 206-209 y UUS 99.
(79) Cf. AG 15, EN 77, Directorio, §§
206-209 y UUS 99.
(80) Cf. AG 13 y UR 4; cf. también la bibliografía
sobre el tema del « proselitismo » en la nota 82.
(81) Cf. GMT, El diálogo ecuménico sobre cuestiones morales:
fuente posible de testimonio común o de divisiones, SI 91, 1996I-II,
87-94.
(82) Con referencia al proselitismo ver: Concilio Ecuménico Vaticano
II, Declaración sobre la libertad religiosa, Dignitatis humanae,
4; el Papa Pablo VI y el Patriarca Chenuda III, Declaración común
$[10 mayo 1973$ 76, 1991I, pp. 9-10; Principios para guiar la búsqueda
de la unidad entre la Iglesia católica y la Iglesia copta ortodoxa y
Protocolo anexo a los Principios [23 junio 1979], ibid.,
1991I, pp. 31-33; versión castellana en: Enchiridion Oecumenicum,
tomo 2 (1993), 341-345; Juan Pablo II, Carta a los obispos de Europa sobre
las relaciones católico-ortodoxas en la nueva situación de la
Europa central y oriental, SI 81, 1992III-IV, pp. 101-104; Pontificia Comisión
« Pro Rusia », Principios generales y normas prácticas para
coordinar la evangelización y el compromiso ecuménico de la
Iglesia católica en Rusia y en los otros países de la C.E.I.,
ibid., 104-108; cf. también: Las Conversaciones Internacionales CatólicoBautistas,
1984-1988, Llamada a dar testimonio de Cristo en el mundo de hoy: un
documento sobre las relaciones interconfesionales católicobautistas, SI
72, 1990I, pp. 5-14, sobre todo pp. 9-11; versión castellana en: Enchiridion
Oecumenicum, tomo 2 (1993), pp. 48-66; El diálogo CatólicoEvangélico
sobre la Misión, 1977-1984, Informe, SI 60, 1986I-II, pp. 78-107,
en particular 105; versión castellana en: Enchiridion Oecumenicum,
tomo 2 (1993), pp. 454-512; Comisión mixta Internacional para el Diálogo
teológico entre la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa, El
Uniatismo, método de unión del pasado, y la búsqueda actual
de la plena comunión, SI 83, 1993II, pp. 100-103; GMT, Testimonio
común y proselitismo de mala ley (Anexo de documento Tercero), SI
14, 1971II, pp. 19-24; versión castellana en: Enchiridion Oecumenicum,
tomo 1 (1986), pp. 163-172; GMT, Testimonio común, SI 44,
1980III-IV, pp. 155-178; GMT, El desafío del proselitismo y la
llamada al testimonio común, SI 19, 1996I-II, pp. 80-86; cf. también
Directorio, § 23.]
(83) Las Conferencias Episcopales y los Sínodos de las Iglesias católicas
orientales deberán procurar que la enseñanza sobre este tema quede
completamente clara, sobre todo en las regiones en las que incida más el
desafío de las sectas y de los nuevos movimientos religiosos. Teniendo en
cuenta que la Iglesia católica hace una neta distinción entre
estos últimos y las Iglesias y Comuniones eclesiales, por eso no se hace
mención de ellos en el Directorio (cf. §§ 35-36). Véase
también Secretariado para la promoción de la unidad de los
cristianos, Secretariado para los no cristianos, Secretariado para los no
creyentes, Pontificio Consejo para la cultura, El fenómeno de las
sectas o nuevos movimientos religiosos: desafío pastoral, SI
61, 1986III, pp. 158-159; y Sectas y nuevos movimientos religiosos. Antología
de textos de la Iglesia católica, 1986-1994, preparada por el Grupo
interdicasterial de trabajo sobre los Nuevos Movimientos Religiosos, Roma, 1995;
versión castellana publicada por el CELAM, Santafé de Bogotá,
1996.
(84) Directorio, § 80c.
(85) Los diccionarios ecuménicos, concordancias ecuménicas y
estudios temáticos comparados, por ejemplo: Yves Congar ...(colaboración),
Vocabulario ecuménico, Barcelona, Herder 1972; H. Krüger...
(colaboración), Ökumenelexikon, Frankfort, LembeckKnecht,
1986, 2a ed.; N. Lossky... (colaboración), Dictionary of the
Ecumenical Movement, GinebraGrand RapidsLondres: CEIWm. EerdmansCCBI, 1991;
Vocabulario teológico ortodoxo, París, Cerf, 1985.
Los principales textos confesionales históricos y contemporáneos,
como El Libro de la oración común y Los Treinta y
Nueve Artículos; Los escritos confesionales de la Iglesia Evangélica
luterana; el Catecismo de Heidelberg; la Confesión Helvética;
Evangelischer Erwachsenen-Katechismus (EKD); los Escritos confesionales
y los catecismos de las Iglesias ortodoxas, (por ejemplo Dieu est vivant,
París, Cerf, 1987).
Los documentos, comunicados y declaraciones comunes de los diálogos
ecuménicos bilaterales y multilaterales: Las referencias bibliográficas
de los diálogos bilaterales en los cuales está empeñada la
Iglesia católica vienen publicados en el boletín del Pontificio
Consejo para la promoción de la Unidad de los Cristianos. Una versión
castellana se encuentra en: Adolfo González Montes (ed.), Enchiridion
Oecumenicum, Universidad Pontificia de Salamanca, I, 1986 y II, 1993.
Los manuales de historias del movimiento ecuménico, e.g., R.
Rouse S.C. Neill (ed), History of the Ecumenical Movement, 1517-1948, Ginebra,
CEI, 1986 3a ed. H.E. Fey (ed), The Ecumenical Advance - A History of the
Ecumenical Movement, 1948-1968, Ginebra, CEI, 1986 2a ed. J.E. Desseaux,
20 Siècles d'Histoire Rcuménique, Cerf, París,
1983.
(86) Cf. Directorio, §§ 82, 85-86.
(87) Cf. ibid., §§ 81, 191-203. La realización
concreta de tales reuniones dependerá, como es lógico, de la
situación local, de las posibilidades de cada Iglesia y de la presencia
de personas cualificadas.
(88) Cf. ibid., § 91.
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