The Holy See
back up
Search
riga

PROGRAMA DE LA SEMANA DE ORACIÓN 
POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS 2002* 
(18- 25 de enero de 2002)
 

 

EN TI ESTÁ LA FUENTE DE LA VIDA
(Sal 36 [35], 10)

 

 


Texto bíblico

En Ti está la fuente de la vida
(Sal 36 [35], 6-10)

 

Señor, tu amor llega hasta el cielo, 
hasta las nubes tu fidelidad, 
tu justicia es como los más altos montes,
 tu derecho, un abismo insondable.
Tú, Señor, salvas a hombres y animales; 
oh Dios, ¡qué inapreciable es tu amor! 
Los hombres se acogen a la sombra de tus alas. 
Se sacian de la abundancia de tu casa, 
les das a beber en el río de tus delicias.
Porque en ti está la fuente 
de la vida y por tu luz vemos la luz.

Traducción "La Casa de la Biblia"


A todos los que organizan 
la "Oración por la unidad de los cristianos"

 

Adaptar los textos 

Estos textos son propuestos, en el supuesto de que sea posible, para adaptarlos a la realidad concreta de los distintos lugares y países. De esta manera, se deberá tener en cuenta las prácticas litúrgicas y devociones locales, así como el contexto socio-cultural. Tal adaptación deberá normalmente comportar una colaboración ecuménica.

En muchos países ya se han puesto en marcha estructuras ecuménicas que permiten este género de colaboración. Esperamos que la necesidad de adaptar la "Oración" a la realidad local pueda estimular la creación de esas mismas estructuras allí donde todavía no existen.

Utilizar los textos de la "Oración por la unidad de los cristianos" 

Para las Iglesias y las comunidades cristianas que celebran juntas la "Oración" en una sola ceremonia, este folleto propone un modelo de Celebración Ecuménica de la Palabra de Dios.

Las Iglesias y las comunidades cristianas pueden igualmente servirse para sus celebraciones de oraciones o de otros textos de la Celebración Ecuménica de la Palabra de Dios, de los textos propuestos para el Octavario y del elenco de oraciones en el Apéndice de este folleto.

Las Iglesias y las comunidades cristianas que celebran la "Oración por la unidad de los Cristianos" cada día de la semana, pueden encontrar sugerencias en los textos propuestos para el Octavario.

Si se desean realizar estudios bíblicos sobre el tema del año 2002, se pueden igualmente tomar como referencia los textos y las reflexiones bíblicas propuestos para el Octavario. Los comentarios de cada uno de los días pueden terminar con una plegaria de intercesión.

Para las personas que deseen orar en privado, los textos contenidos en este folleto pueden alimentar sus oraciones y recordarles también que ellas están en comunión con todos aquellos que, a través del mundo, rezan por una mayor unidad visible de la Iglesia de Cristo.

Buscar la unidad durante todo el año 

Tradicionalmente, la "Oración por la unidad de los cristianos" continúa siendo ampliamente celebrada en todo el hemisferio norte del 18 al 25 de enero. Sin embargo, en diferentes países un número creciente de cristianos utilizan el folleto en privado durante el mes de enero y se vuelven a encontrar para importantes celebraciones en los días que preceden a Pentecostés, en una época en que el clima es más favorable. En el hemisferio sur, en que el mes de enero cae dentro de las vacaciones de verano, se prefiere adoptar igualmente una fecha en torno a Pentecostés, o bien uno o dos meses más tarde.

No obstante, la búsqueda de la unidad de los cristianos no se limita a una semana al año. Animamos, pues, a encontrar otras ocasiones a lo largo del año, para expresar el grado de comunión que han alcanzado ya las Iglesias y para orar juntos, con vistas a llegar a la plena unidad querida por Cristo.

Preparación

Los textos de la "Oración por la unidad de los cristianos 2002" han sido elaborados por un grupo internacional designado por la Comisión "Fe y Constitución" del Consejo Ecuménico de las Iglesias y del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos.

Este grupo, constituido por catorce personas, se reunió en el centro ecuménico de Ottmaring (Augsburgo, Alemania), ciudad ecuménica donde viven miembros de las Fraternidades de vida común, nacidas en el seno de la Iglesia evangélica luterana, y miembros del movimiento de los Focolares, nacido en la Iglesia católica.

Los miembros de la comisión fueron huéspedes del Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa (CCEE) a quienes se les había confiado la organización concreta del encuentro. Los participantes expresan toda su gratitud al Centro de Ottmaring y al CCEE por su calurosa acogida y su preciosa colaboración.

La "Oración por la unidad de los cristianos 2002" ha sido realizada a partir de un proyecto presentado por un grupo ecuménico de representantes del CCEE, que reúne a treinta y cuatro Conferencias Episcopales católicas del continente europeo, y de la Conferencia de Iglesias Europeas (KEK) constituida por ciento veinticinco Iglesias miembros procedentes del mundo protestante, ortodoxo, anglicano y viejos católicos. La coordinación del trabajo de este grupo ecuménico fue confiado a los Secretarios generales de estos dos organismos.


Introducción al tema del año 2002

En Ti está la fuente de la vida 
(Sal 36 [35], 10)

 

La esperanza de que este nuevo milenio puede traer la reconciliación entre los creyentes en Cristo es grande, a pesar de los muchos obstáculos históricos, teológicos, culturales y psicológicos. Al parecer no siempre hemos encontrado el medio para abatir las barreras que todavía nos separan y que se oponen a un anuncio unificado del Evangelio al mundo.

Las Iglesias europeas ofrecieron un signo de esperanza a todo el movimiento ecuménico con la Carta ecuménica, redactada después de dos asambleas continentales (Basilea, 1989 y Graz, 1997) y firmada en Estrasburgo el 22 de abril de 2001. La meta de estos encuentros era estimular a las Iglesias para reflexionar juntas sobre sus responsabilidades de cara al Evangelio y a la historia. La Carta, que refleja el compromiso de las Iglesias en una reflexión, un testimonio y una acción conjunta en una Europa unida pero muy diversa, es como una carta de navegación que deben adoptar para acelerar el viaje hacia el puerto de la unidad visible. Podemos nuevamente preguntar: ¿cuál es el secreto de la reconciliación y cuál es la clave que permite hacer un buen uso de los instrumentos tales como una Carta?

El tema de la Oración por la unidad cristiana del año 2002, En ti está la fuente de la vida (Sal 36 [35], 10), sugiere que para penetrar este secreto nos hace falta descubrir el camino que conduce hacia la fuente de la vida. El símbolo de la fuente nos recuerda que es necesario volver a los orígenes, al principio, a las raíces, a lo esencial. Para caminar juntos, los cristianos deben fundamentarse en la Palabra de Dios, en la revelación de la visión de Dios en Jesucristo, en la fuerza renovadora del Espíritu de Dios y en el conocimiento del amor de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Sin la luz de la fuente de toda luz, los problemas que encontramos en nuestro camino quedan envueltos por las tinieblas y llegan a ser oraciones de fracaso. La fuente es una imagen del agua que brota en abundancia. Conocemos la riqueza simbólica y teológica del agua en la Biblia, desde el Génesis hasta el Apocalipsis. El agua da vida y purifica. La fe, la oración y la acción común pueden hacer brotar el agua misma desde las áridas rocas de la amargura y lavar el pecado de la división que hay en el seno de la cristiandad.

Este año, el grupo local nos ha ofrecido la ocasión para reflexionar de forma positiva sobre la fuente de la vida que tenemos en común. Debemos toda nuestra vida a la única fuente primordial: el Dios Trinidad que vivifica. A lo largo de toda la historia de la salvación, Dios manifestó la permanencia de su amor en la creación de la humanidad, en la providencia, en la renovación y en la salvación. Manantial de vida y fuente de luz, Dios ha revelado la profundidad de este amor en Jesucristo, venido para atraer a todos los hombres hacia Él por su ofrecimiento generoso de plenitud de vida, la misma vida de Dios. El amor de Jesús no conoce límites, ya que Él ha renovado toda la creación pecadora en su muerte de cruz. En el árbol de la vida ha reconciliado a los pecadores con Dios. En la resurrección de Jesús, Dios ha confirmado su ofrenda de vida generosa a todos los que aceptan a Jesús como Señor y que están bautizados en Cristo y han sido revestidos de Cristo. En Cristo somos "uno" y herederos según la promesa de Dios (cf Gal 3, 27-29). Por el mismo bautismo estamos unidos a Cristo en la fe, y unidos igualmente los unos a los otros en la comunión del Cuerpo de Cristo (cf 1 Cor 12, 13). Esta es la unidad fundamental que comparten todos los cristianos y por la que Jesús oró la víspera de su muerte. El escándalo de la división de los cristianos nos exhorta a reconocer lo que tenemos en común en el mismo bautismo y a dar testimonio visible ante el mundo.

Los textos para el Octavario proporcionan una reflexión sobre nuestra fuente de vida común. Somos parte de la creación (Día primero); la vida se nos da por la Trinidad y somos creados a imagen y semejanza de Dios. El amor fiel de Dios es ofrecido gratuitamente a todos los que aceptan a Jesús, Salvador y Redentor de la humanidad. Cuando Jesús recibe el bautismo, Dios hace saber que todos tienen acceso a la fuente de vida en Jesús, la roca espiritual de la que brota el agua que da la vida (Día segundo). No obstante, en nuestra ruta debemos afrontar numerosos desafíos personales y comunitarios. Es igualmente cierto para las Iglesias en su camino ecuménico. A pesar de la tentación de renunciar ante estas angustias y dudas, Dios nos da la seguridad de que nos sostendrá con el agua de la fuente de vida (Día tercero). El pecado entró en nuestro mundo porque los hombres han hecho libremente esta elección. La misma agua que brota de la fuente de vida debe actualmente restaurar la vida allí donde reina la muerte. En la constancia de su amor, Dios ha renovado la creación en su Hijo Jesús que vino para enseñarnos en Reino de Dios. Jesús nos ha enseñado que nadie puede entrar sin haber nacido del agua y del Espíritu. Nosotros, los cristianos, terminamos comprendiendo que por nuestro bautismo llegamos a ser una nueva creación y miembros los unos de los otros en el único Cuerpo de Cristo (Día cuarto). El encuentro con Dios, fuente de la vida, en el bautismo, hace nacer una nueva visión de la persona y de la comunidad humana, y de las nuevas facetas de actuar, y de dar testimonio en el mundo (Día quinto). Como discípulos de Cristo, estamos invitados a cumplir su misión de llevar la compasión y la vida en el mundo (Día sexto). Los frutos de la nueva vida, constantemente bañados en la Palabra de Dios, resplandecen sin cesar en la vida de los cristianos como también en el camino ecuménico de las Iglesias (Día séptimo). Dios, fuente de vida, es igualmente fuente de esperanza. La ofrenda de una nueva vida que se nos da en Cristo es un don. Aceptando este don, entramos en comunión con los que aceptaron a Cristo como Señor y, por nuestro bautismo común, nos comprometemos a buscar la unidad visible del Cuerpo de Cristo (Día octavo).


Celebración ecuménica de la oración

Introducción

El esquema propuesto de oración es simplemente indicativo: entrada, invocación al Espíritu Santo, acto penitencial, proclamación de la Palabra de Dios, profesión de fe, intercesiones, intercambio de la paz y bendición.

Cada una de las comunidades tiene la posibilidad de crear su celebración adaptando el desarrollo propuesto y el contenido de la misma a la luz de su propia tradición y cultura.

A nivel local se ha de preparar con el mayor concurso posible de colaboraciones ecuménicas. Esto tiene su propia significación: los cristianos de diversas Iglesias celebran a su Señor, que es la fuente de la vida. Juntos llegan a ser un solo Cuerpo por el bautismo común, hacen aquí memoria, se dirigen a las raíces de su fe. Juntos rezan a Cristo por su plena comunión. Deciden comprometerse a seguir lo que esto significa en el mundo. En su celebración ecuménica están unidos a todos los cristianos de la tierra para dirigir a Dios en el Espíritu la alabanza de los bautizados.

"Celebramos el reconocimiento mutuo de la fe de nuestro bautismo como un único bautismo en Cristo".

(Folleto litúrgico de la V Asamblea de "Fe y Constitución" en Santiago de Compostela).

La entrada 

El saludo litúrgico es seguido por una presentación de las comunidades presentes y sus respectivos responsables. Se recomienda un tiempo de acogida. Con el canto, la unión de las voces realiza la unidad de los corazones. Una breve introducción da sentido a la celebración.

La invocación al Espíritu Santo

El Espíritu Santo abre los corazones al arrepentimiento sincero, suscita la alabanza, prepara a la escucha fructuosa de la Palabra de Dios. En el Espíritu Santo, la oración de todos llega a ser la de Cristo. Él está orando con nosotros al Padre. Ora en nosotros porque somos sus miembros. Ora por nosotros y nuestra unidad, que es don de Dios.

La oración de arrepentimiento 

El reconocimiento de las faltas y la petición de perdón pueden ser acompañados por un momento de silencio, puesto que las heridas de la memoria tienen sus raíces antiguas y exigen para su curación ir a lo profundo de nuestro ser. De este silencio brota la glorificación a la Santa Trinidad.

La proclamación de la Palabra 

El salmo 36 [35], 6-10, texto de la oración para el año 2002, da el contexto del tema señalado: "En ti está la fuente de la vida". El encuentro de Jesús con Nicodemo (Jn 3, 1-21) ilustra concretamente el significado del misterio de nuestro renacimiento personal a la nueva vida, y Pablo (Rom 6, 3-11) permite el desarrollo de la dimensión pascual y eclesial de nuestra vida en Cristo inaugurada por el bautismo.

La profesión de fe 

Es el tiempo fuerte de la celebración, que podrá revalorizarse dirigiéndose hacia el agua colocada delante o en medio de la asamblea, en recuerdo de nuestra profesión de fe bautismal. Un desplazamiento al baptisterio será posible a veces si es seguido del intercambio de la paz.

Las intercesiones 

Las intenciones van desde lo universal a lo particular. Si es evocada la Carta ecuménica europea, es a título de ejemplo, y ello debe ser una invitación para que cada grupo exprese más intenciones acerca de los proyectos ecuménicos regionales o locales. 

El signo de la paz 

Tradicionalmente es uno de los gestos simbólicos de la celebración del bautismo de adultos. La paz intercambiada entre los bautizados es el sello de su oración común. Expresa su comunión en la fe y la vida nueva como hijos de Dios reunidos en la unidad. El signo de una comunión en la paz de Cristo puede ser acompañado con una fórmula de compromiso hacia una renovación de la confianza mutua o conceder más tiempo durante el año a la unidad de los cristianos.

(Aspersión, santiguarse con el agua, evocación simple) Sin olvidar otros símbolos importantes como la Biblia, son posibles muchos usos del agua, en función de las situaciones locales y de la adaptación deseada por la asamblea, en el momento adecuado de la celebración.

 La oración de arrepentimiento recuerda el baño de la regeneración bautismal en Cristo y el perdón de los pecados. 4 La profesión de fe trinitaria expresa la plena unidad de fe hacia la cual tendemos en virtud de un solo bautismo. Ella subraya que ante la fuente bautismal llegamos a ser partícipes de la comunión trinitaria y del misterio de la Iglesia al mismo tiempo que miembros de una comunidad cristiana. 4 Después de la celebración, el vaso de agua compartido nos remite a nuestros comportamientos evangélicos en medio del mundo, a la sed de la humanidad que aspira a una fuente de vida refrescante.

La elección de estos usos pide siempre en los grupos reflexión y presentación. No serán siempre apropiados. Una vez empleados, hacen surgir aquí y allá preguntas. Si uno de ellos crea dificultades, puede ocasionar a la par cambios fructuosos entre los miembros de las diversas Iglesias.

Los gestos de esta celebración pueden ayudar a tomar conciencia de qué naturaleza es la familia que formamos los cristianos. Los himnos y los cantos de alabanza, la renovación de los corazones por el arrepentimiento, inundadas por la alegría del Espíritu Santo, contribuyen al clima de fiesta.

Todos estos son elementos de culto, con el carácter solemne de la proclamación de la Palabra de Dios y de los tiempos de silencio bien colocados y no muchos, que dan sentido al misterio.


Desarrollo de la celebración ecuménica

 

1. Comienzo de la celebración 

a) Entrada solemne (con el símbolo del don de la vida de Dios: la Biblia al comienzo de la procesión, o si se juzga oportuno, la cruz, "árbol de vida", el agua, un icono) acompañada de música de órgano o de un canto de entrada. 

b) Saludo litúrgico. 
c) Comienzo: 
d) Acogida de la asamblea, 

Breve presentación de la celebración de acuerdo con el tema de la Oración 2002, 

Canto - Himno.

2. Invocación al Espíritu Santo 

Señor, renueva en nosotros el don de tu Espíritu, 
que nos purifique en las aguas del arrepentimiento. 
Que nos conceda un solo corazón y una sola alma 
para glorificar tu nombre y proclamar tu misericordia. 
Abre nuestro espíritu para sentir las Escrituras, 
que lleguen a ser para nosotros Palabra viva e iluminen nuestros corazones. 
Que tu Espíritu deje tu amor en nosotros y que nos
inspire la oración de este día por nuestros hermanos y hermanas, 
en la comunión perfecta de tu Iglesia. Por Jesucristo, 
tu Hijo, que reina contigo y el Espíritu Santo, 
por los siglos de los siglos. 
Amén.

Esta oración puede ser motivo para manifestarse luego a través de un canto apropiado, o con una oración litánica con invocaciones de la asamblea.

Algunas oraciones dirigidas al Espíritu Santo están indicadas (por ejemplo, "Oh Rey celestial", "Ven, Espíritu Santo y llena el corazón de tus fiele", "Veni sanctae Spiritus", otras oraciones epicléticas apropiadas...)

Se pueden escoger estas oraciones en los libros de cánticos y oraciones de las grandes asambleas ecuménicas (Basilea, Graz, Santiago de Compostela).

3. Oración de arrepentimiento 

a) Confesión de los pecados (silencio y oración) 

Dios todopoderoso y eterno, que no rechazas nada de lo que has creado y olvidas las faltas de los que se arrepienten. Crea y renueva en nosotros un corazón nuevo y contrito, de tal manera que lo sintamos por nuestros pecados, reconozcamos nuestros males y recibamos de ti, Dios de misericordia, el perdón y la paz total. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

o también: (L: lector; A: asamblea)

L: Pedimos perdón a Dios y al prójimo por las divisiones que han obstaculizado el testimonio cristiano. Señor, hemos pecado contra ti y contra el prójimo. 

A: Señor, ten piedad.

L: Oh Cristo, nuestras divisiones son contrarias a tu voluntad y nos han impedido dar un testimonio conjunto. 

A: Señor, ten piedad.

L: Señor, no te hemos amado suficientemente a través de nuestros hermanos y hermanas, creados a tu imagen aunque somos diferentes. 

A: Señor, ten piedad.

L: Oh Dios, tú nos has creado, impide que nos alejemos unos de otros. Llena de esperanza nuestros corazones y atiende nuestras preces; reúnenos pronto en una santa Iglesia por medio de tu Hijo Jesucristo, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos.

(Del libro de culto de Graz)

Silencio oportuno

 

b) Glorificación y alabanza a la Santa Trinidad 

(En estos términos o en otros semejantes)
Con un solo corazón en la fe de nuestro único bautismo, 
glorificamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Te glorificamos, Padre, creador del cielo y de la tierra, 
"porque en ti está la fuente de la vida". 
Con toda la fuerza de tu amor recibimos de ti la vida, 
el movimiento y el ser. La creación está llena de tu gloria 
y resplandece por tu bondad. 
Con tu cariño maternal acoges a cada una de tus criaturas.
Gloria te sea dada, Padre por Jesús, tu Hijo, 
tú único amado Cristo y Señor, 
en quien se cumplen todas tus promesas de vida, 
de paz y de bondad. 
En él y con él, el mundo viejo se ha ido y se ha hecho un mundo nuevo. 
Con él te alabamos y glorificamos. Gloria te sea dada en el Espíritu Santo, 
soplo de vida que derramas sobre toda carne. 
Espíritu de Pentecostés, fuerza y valentía de los Apóstoles, 
fuente de energía constante para la vida de nuestras Iglesias, 
Espíritu Santo de dones diversos, 
que multiplicas los frutos en el corazón de cada uno de nosotros, 
y en el corazón de nuestras comunidades: 
Él es la paz y la comunión, sabiduría y alegría de todos los creyentes. 
Por él te alabamos y te glorificamos.

(Otros ejemplos de posibles doxologías procedentes de la tradición de nuestras Iglesias: el "Gloria a Dios en el cielo", "A ti la gloria...").

 

4. Proclamación de la Palabra de Dios 

a) Primera lectura: Rom 6, 3-11 
b) Salmo: Sal 36 [35], 6-10 
c) Aleluya 
d) Evangelio: Jn 3, 1-17 
e) Aleluya 
f) Predicación

 

5. Profesión de fe 

Son utilizables muchos textos para confesar la fe: 

- Símbolo Niceno-Constantinopolitano, 
- Símbolo Apostólico, 

- La forma interrogativa de la Profesión de fe utilizada en el bautismo está recomendada de acuerdo con el tema general.

 

6. Intercesiones 

Dios todopoderoso, Tú eres la fuente de la vida. Caminamos en tu presencia con el deseo de formar una comunidad humana reconciliada entre jóvenes y mayores, entre hombres y mujeres, entre las culturas. Aspiramos a remontar las desuniones entre los cristianos. Nos confiamos a ti, te confiamos nuestro mundo, y te pedimos:

L: Cuando triunfa la violencia y el odio, que envilece a hombres y mujeres, que cierra el futuro de niños y jóvenes de todas las partes del mundo, nos mueve a pedirte que venga tu reino de justicia y de paz. "Extiende tu amor a los que te conocen y tu justicia a los rectos de corazón" (Sal 36 [35], 11); apoya la esperanza de los "hombres y mujeres caídos sin poder levantarse" (Sal 36 [35], 13). 

A: En ti está la fuente de la vida.

L: Cuando las Iglesias y los cristianos en Europa se comprometen a ir por el camino de una cooperación más profunda mediante una Carta ecuménica, se reafirma la esperanza de la unidad. Eleva en todos el espíritu de discernimiento, de concordia, de confianza necesaria para alcanzar la plena comunión. 

A: En ti está la fuente de la vida.

L: Cuando la mayoría de las Iglesias, a lo largo del último siglo, han reconocido que en la fuente del ecumenismo sus vidas se han transformado. Reaviva este deseo ardiente de la unidad en el corazón de todos los cristianos del mundo. 

A: En ti está la fuente de la vida.

L: Cuando nuestro perdón anima ante el peligro y ante los problemas encontrados en nuestros esfuerzos por la unidad de los cristianos, ayúdanos a retornar hacia tu amor. Cuando estamos envueltos en la oscuridad de la duda ante las oposiciones de las Iglesias, danos la esperanza de alcanzar un día la unidad. 

A: En ti está la fuente de la vida.

L: Cuando estamos ante las barreras que hemos levantado por nuestras desconfianzas, envíanos nuevamente la fuerza de reconocer las buenas intenciones de los que nos encontramos. 

A: En ti está la fuente de la vida.

L: Cuando estamos desanimados por nuestra ansiedad, envía tu luz para superarla y así apaciguar las angustias de los demás. 

A: En ti está la fuente de la vida.

- (Oraciones según el contexto local) 4 (Oraciones espontáneas)

 

7. Intercambio de un signo de paz 

a) Invitación al "Padre nuestro..." 
b) Signo de la paz.

(El tema de la oración de este año y de la celebración invita a valorar el signo de la paz, presentándolo en su relación con el bautismo).

 

8. Bendición y envío 

(música de órgano o canto)


 

Temas y lecturas de cada día

 

DÍA PRIMERO            La Trinidad, fuente de vida

En ti está la fuente de la vida  (Sal 36 [35], 10)
Gn 2, 4b-10  
Sal 36 [35], 6-10
Mt 6, 25-33 
Col 1, 15-20 

 

DÍA SEGUNDO                      Jesús nos conduce a la fuente de vida

En cuanto salió del agua vio rasgarse los cielos (Mc 1,10)
Ex 14, 30 - 15, 13  
Sal 36 [35], 6-10
Mc 1, 9-11  
1 Cor 10, 1-5 

 

DÍA TERCERO             El amor fiel de Dios

"Danos agua para beber" (Ex 17, 2)
Ex 17, 1-7 
Sal 36 [35], 6-10
Mc 10, 17-31 
Hch 17, 22-31 

 

DÍA CUARTO                  Bautizados en la nueva vida

"Nadie puede entrar en el reino de Dios si no nace del agua y del Espíritu"(Jn 3, 5)
Gn 7, 15-23 
Sal 36 [35], 6-10
Jn 3, 1-7 
2 Cor 5, 16-19 

 

DÍA QUINTO            Fuente de unidad

Salimos fuera de la ciudad y fuimos junto al río (Hch 16, 13)
Ez 36, 24-28 
Sal 36 [35], 6-10
Jn 17, 20-23 
Hch 16, 11-15 

 

DÍA SEXTO             Dios, fuente de compasión

"Yo no tengo a nadie que me introduzca en la piscina" (Jn 5, 7)
Sal 36 [35], 6-10 
Es 42, 1-9
Jn 5, 1-9 
Hch 5, 12-16 

 

DÍA SÉPTIMO            Los frutos de la nueva vida 

Es como un árbol plantado junto al río: da fruto en su sazón (Sal 1, 3)
Sal 1, 1-6 
Sal 36 [35], 6-10
Mt 13, 3-9 
Ef 3, 14-21 

 

DÍA OCTAVO          Dios, fuente de esperanza

"Al que tenga sed, le daré de la fuente de agua viva" (Ap 21, 6)
Sal 36 [35], 6-10 
Ez 47, 6-12
Jn 4, 7-14 
Ap 21, 1-7

 


 

Textos bíblicos, reflexiones y oraciones para el octavario

 

DÍA PRIMERO           La Trinidad, fuente de vida

En ti está la fuente de la vida (Sal 36 [35], 10)
Gn 2, 4b-10 El Señor Dios formó al hombre... sopló en su nariz un hálito de vida 
Sal 36 [35], 6-10 En ti está la fuente de la vida 
Mt 6, 25-33 "No andéis preocupados por la vida" 
Col 1, 15-20 Dios tuvo a bien hacer habitar en él la plenitud

Comentario 

El salmista canta las alabanzas de un Dios cuyo amor alcanza a toda la creación, tanto a los seres humanos como también a los animales, puesto que Dios manifestó en ellos su actividad creadora. La amplitud y la profundidad de este amor sobrepasa nuestra imaginación, porque es un amor que nos introduce en el misterio mismo de Dios "en quien está la fuente de la vida".

El soplo de vida insuflado en los seres humanos es uno de los medios de los que se sirve la Biblia para mostrarnos cómo Dios pone en nosotros su imagen y semejanza. Porque llevan la imagen de Dios, los seres humanos tienen una dignidad excepcional. Ésta es la razón por la que nos concede su fiel protección. El hombre y la mujer ocupan un lugar único en el universo que Dios ha creado y que ha confiado a su cuidado.

Los cristianos reconocen a la Trinidad como la fuente de toda vida y de todo significado, y como objeto de todas las aspiraciones humanas. Todas las cosas han sido creadas en Jesucristo, primogénito de la creación, y nosotros tenemos acceso a la fuente de la vida a través de Jesús, en quien "agradó a Dios que habitara en Él toda la plenitud". En Jesús vivimos, actuamos, existimos. Dicho de otra manera: el amor de Dios que habita en Jesús reconcilia todas las cosas en Él, que es la fuente de toda vida.

Jesús nos enseña a no inquietarnos por nuestra vida, porque Dios, fuente de todos los beneficios, proporcionará todo lo que necesitamos. Como hijos de Dios y garantes de la creación, nos dirigimos a la misma fuente de vida y, acercándonos a esta única fuente de vida y de luz, nos unimos los unos a los otros.

 

Oración 

O h Dios, fuente de vida y origen de toda luz, llena el corazón de tus hijos con los dones de la creación. Ampáranos con tu constante amor y haz que todos tus hijos, reconciliados contigo por Jesucristo, beban de las fuentes de tus delicias. A ti, Trinidad vivificante, toda alabanza, toda gloria, todo honor por los siglos de los siglos. Amén.


 

DÍA SEGUNDO        Jesús nos conduce a la fuente de vida

En cuanto salió del agua vio rasgarse los cielos (Mc 1, 10)
Ex 14,30-15,13 (El Señor) es mi salvación 
Sal 36 [35], 6-10 En ti está la fuente de la vida 
Mc 1, 9-11 En cuanto salió del agua vio rasgarse los cielos 
1 Cor 10, 1-5 La roca era Cristo

Comentario 

El acontecimiento del bautismo de Jesús viene a manifestar en nuestros corazones lo que proclamamos en nuestra fe común: Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, "en quien está la fuente de la vida", viene para que nosotros lleguemos a esta fuente mediante Jesús. Y todo ha cambiado: Jesús viene a Nazaret, pero su Padre le manifiesta desde el cielo como "su Hijo amado".

Jesús entra en el Jordán, pero nos quita la sed. Jesús es bautizado por Juan Bautista, pero es el Espíritu quien desciende sobre Él. Jesús sale del agua y los cielos se abren para toda la humanidad. De ahora en adelante la comunión se hace posible entre Dios y el hombre por medio de Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre.

La fuente de la vida reparte sus beneficios sobre la tierra. Y ella fluirá victoriosamente hasta la muerte, como sugerirá san Juan en su Evangelio de la pasión.

Así, unidos por la misma fe, podemos alegrarnos con el pueblo de los redimidos, el pueblo de "aquellos que son guiados hacia la santa morada" y reunirnos en la proclamación de esta buena noticia. Juntos podemos encontrarnos sobre esta roca que es Cristo, puesto que de esta roca brota la fuente de la vida.

Oración 

Señor Dios nuestro, tú que eres la fuente de toda vida concédenos expresar nuestra alegría y nuestra alabanza. Alabado seas por Jesús tu Hijo que vino a nuestra tierra para que, ante el cielo abierto, esta tierra orientase hacia ti sus proyectos y esperanzas. Alabado seas por la salvación que tu Hijo ofrece a todos los hombres. Alabado seas por el Espíritu, que renueva todo el universo. Alabado seas cuando nuestras Iglesias, nuestras comunidades, nuestras asambleas encuentren en ti la fuerza para vencer los obstáculos de la muerte de la división. Alabado seas cuando nuestro mundo pueda descifrar la esperanza en tu pueblo reunido. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.


 

DÍA TERCERO         El amor fiel de Dios

"Danos agua para beber" (Ex 17, 2)
Ex 17, 1-7 "Danos agua para beber" 
Sal 36 [35], 6-10 En ti está la fuente de la vida 
Mc 10, 17-31 "Qué debo hacer para heredar la vida eterna" 
Hch 17, 22-31 Dios no está lejos de cada uno de nosotros

Comentario 

El pueblo de Israel emprendió, lleno de esperanza, su camino hacia la tierra prometida. Pero pronto tuvo que afrontar la prueba del desierto, tiempo de crisis, de duda y de interrogación. Perdió la confianza y murmuró contra Moisés: "¿Porqué nos has hecho salir de Egipto? ¿Para dejarnos morir de sed?", criticaban. El pueblo se rebeló contra Moisés y el Señor le somete a prueba, comenzando él mismo a sentir su reciente esclavitud.

A pesar de su terquedad y de su ingratitud, Dios le manifestó constantemente su amor. Cuando el pueblo le pide agua, la hace brotar abundantemente de la roca. Ha mostrado una vez más que Él era la fuente de la vida.

El camino de nuestra vida atraviesa amplios desiertos donde la angustia y los interrogantes pueden sobrevenir. "¿Cómo tengo yo que vivir mi vida? ¿Dios está con nosotros en las dificultades? ¿Dios se preocupa por nosotros en la necesidad? ¿Qué exige de nosotros el hecho de ser discípulos de Cristo en el mundo de hoy?". La tentación de renunciar y de retroceder puede ser muy real.

Nuestras peticiones son a veces impertinentes, pero Dios permanece fiel. "Él no está lejos de cada uno de nosotros". En una árida oscuridad donde es difícil ser perseverante, Él vela por nosotros y nos invita a no desfallecer, a ser fieles, a proseguir el camino con Él.

Nuestro camino ecuménico guía a nuestras Iglesias igualmente a través del desierto. Las cuestiones y las dudas surgen. "¿Qué debemos hacer? ¿Avanzamos?". La tentación de retroceder y de retornar al aislamiento y al cautiverio está siempre presente. Pero nuestro Dios está con nosotros en la constancia de su amor; nos pide abandonar el pecado y toda separación pasada, y beber juntos de la fuente de la vida.

Oración 

Dios, Padre nuestro, sopla en tu pueblo caminante un nuevo aliento. Tú haces nacer la vida en el desierto y brotar agua de la roca. Acoge nuestras dudas y nuestros interrogantes, y hazlos fecundos. Que nosotros mismos y nuestras Iglesias nos podamos ayudar mutuamente cuando te buscamos y tenemos sed de ti.

Quédate con nosotros y manifiéstanos tu presencia llena de afecto cuando el camino es duro y vacilamos. Condúcenos a la unidad que has querido para tu pueblo, por Jesucristo tu Hijo y Señor nuestro.


Día cuarto             Bautizados en la nueva vida

"Nadie puede entrar en el Reino de Dios si no nace del agua y del Espíritu" (Jn 3, 5)
Gn 7, 15-23 No queda más que Noé y los que estaban con él en el arca 
Sal 36 [35], 6-10 En ti está la fuente de la vida 
Jn 3, 1-7 "Nadie puede entrar en el Reino de Dios si no nace del agua y del Espíritu"
2 Cor 5, 16-19 El mundo viejo ha pasado, y ha aparecido una realidad nueva

Comentario 

Nicodemo es la imagen de todos aquellos que tienen la sensación de una ausencia, que tiene sed del Reino de Dios. Buscando una respuesta, se dirige a Jesús y le encuentra por la noche. Reconoce en Jesús al que viene de parte de Dios y acto seguido le introduce en la fe.

Cristo ofrece a Nicodemo, y a los demás que le buscan como él, el don precioso de la vida nueva. Por el agua y el Espíritu son liberados del dominio de sus pecados. Llegan a ser hermanos y hermanas de todos los bautizados. Por su vida, por la ayuda que prestan a los enfermos, a los oprimidos y a los abandonados, dan testimonio de la inestimable riqueza que da el conocimiento de Cristo.

El camino ecuménico transcurrido en los últimos decenios ha permitido a los cristianos llegara ser mucho más conscientes del significado del bautismo. Por nuestro bautismo común ya somos miembros del mismo Cuerpo de Cristo y, de hecho, "más personas humanas". Dios nos ha reconciliado a todos con Él y nos ha confiado el ministerio de la reconciliación.

Nuestras divisiones culpables, por su persistencia, nos han impedido alcanzar el pleno significado y las implicaciones de nuestro bautismo común. Podemos acudir más abundantemente a la fuente de la vida y sentir efectivamente la reconciliación de Dios los unos a los otros y al mundo.

Oración 

Padre, tú nos has reconciliado contigo en Cristo tu Hijo. Con él fuimos introducidos en las aguas del bautismo y elevados por el Espíritu Santo para compartir su vida. En él hemos llegado a ser creaturas nuevas. Ayuda a todos los que llevan su nombre a arrepentirse de sus pecados, a darse la mano y a unirse en la plenitud de la vida. Te lo pedimos en el nombre de Jesucristo nuestro Señor.


Día quinto        Fuente de unidad

Salimos fuera de la ciudad y fuimos junto al río (Hech 16, 13)
Ez 36, 24-28 Vosotros seréis mi pueblo y yo seré vuestro Dios 
Sal 36 [35], 6-10 En ti está la fuente de la vida 
Jn 17, 20-23 "Que todos sean uno" 
Hech 16, 11-15 Salimos fuera de la ciudad y fuimos junto al río

Comentario

 Hoy encontramos una mujer llamada Lidia que se encuentra reunida con otras mujeres en un lugar de oración. Para encontrarla, tuvimos que salir y encontrarnos con personas desconocidas. Allí, cerca de la orilla, tuvimos un verdadero encuentro. El Señor hace abrir el corazón de Lidia para poder escuchar la Palabra de Dios. Ella misma y toda su casa se hacen bautizar, y su casa llega a ser un lugar y un hogar para la comunidad cristiana.

Hoy también meditamos y reflexionamos sobre el simple acto de la escucha diaria. Ese acto es esencial cada vez que los cristianos y las comunidades cristianas se encuentran. Cuando nos reunimos, los que procedemos de diferentes comunidades, tradiciones y culturas, tenemos que escuchar atentamente el testimonio de los otros. Estamos llamados a escucharnos los unos a los otros para comprender y manifestar la unidad de la Iglesia. Esta llamada no descansa en nuestra capacidad de atravesar fronteras. Esto no es cualquier cosa que realizamos nosotros mismos sino que su fundamento está en el bautismo, que nos hace hijos de Dios.

Muchas veces no llegamos a vivir como un solo pueblo bautizado en Cristo. No hemos escuchado el testimonio de otros con paciencia y con entusiasmo. Por ello, pedimos a Dios constantemente que nos haga descubrir nuevos lugares y momentos de encuentro. Estos encuentros tienen lugar muchas veces en medio de extranjeros, sin confianza recíproca, fuera de nuestra vida cotidiana. Ello nos hace perseverar en la llamada al coraje y a la paciencia: cuando personas de diferentes comunidades cristianas empiezan a vivir el sacramento del matrimonio con las alegrías y las penas que comporta; cuando una comunidad cristiana desea acoger a otra comunidad y compartir con ella su lugar de culto; cuando los cristianos viven junto a una mayoría no cristiana y tienen que compartir la alegría de su fe en Cristo.

En estos encuentros, fuente de alegrías y penas, estamos apoyados por la convicción de que formamos el pueblo de Dios y que somos llamados a compartir los dones de Dios con la creación entera.

Estos encuentros no nos convocan solamente a escuchar sino también a actuar. Necesitamos buscar y construir nuevos lugares de oración para que los cristianos puedan vivir las asambleas ecuménicas y buscar la reconciliación. Debemos también buscar y construir lugares donde hombres y mujeres puedan encontrar refugio. Así también nos encontraremos nosotros mismos en cuanto pueblo de Dios.

Oración 

Dios santo, fuente de unidad, cuando nos reunimos te damos gracias por las aguas del bautismo por las que nos haces entrar en comunión. Haz que nuestras Iglesias y nuestras comunidades crezcan y se ensanchen en una sola fe y en un solo bautismo. Anímanos a testimoniar a Cristo en nuestros encuentros de cada día y a mostrar más profundamente la unidad de tu Iglesia. Ayúdanos a permanecer fieles a esta vocación durante toda nuestra vida. Amén.


DÍA SEXTO                       Dios, fuente de compasión

"Yo no tengo a nadie que me introduzca en la piscina" (Jn 5, 7)
Sal 36 [35], 6-10 En ti está la fuente de la vida 
Is 42, 1-9 Te he destinado a ser alianza del pueblo, a ser luz de las naciones 
Jn 5, 1-9 "Yo no tengo a nadie que me introduzca en la piscina" 
Hech 5, 12-16 Los apóstoles realizaban muchos signos y prodigios en el pueblo

Comentario 

Hoy nuestro encuentro es el de un paralítico junto a la piscina de Betesda. Después de 38 años sigue acostado en su camilla. Como muchas personas en este tercer milenio, él no conoce tal vez muy bien su mal y sabe que no podrá curarse por sus propios medios. Ninguno de los suyos está dispuesto a ayudarle. Tal vez se resiste a pedir ayuda a extraños. Vino Jesús, y no manifestó que él sabía lo que quería aquel hombre. Jesús pregunta, luego actúa, y le cura como desconocido, ya que el hombre no sabía quién era Jesús.

En los Hechos de los Apóstoles los discípulos de Jesús prosiguen esta obra de curación y de asistencia. Isaías habla del servidor que trae la justicia con dulzura, sin violencia. Habla igualmente de la llamada que Dios nos dirige para ser luz, para restablecer la vista y la libertad.

En cuanto cristianos, individual o confesionalmente, no tenemos que estar lejos de la plenitud de la vida a la que Dios nos ha destinado. Tal vez ignoramos lo que nos falta. Nuestro camino hacia una plenitud real exige que pidamos la ayuda de Dios y la ayuda de otras personas y de otras confesiones, que de momento nos pueden ser extrañas.

Cuando anunciamos la justicia, la santidad y la apertura hacia los otros, seguimos el ejemplo de Jesús: 4 preguntamos a los que queremos ayudar lo que ellos desean? 4 actuamos con delicadeza y discretamente? 4 tratamos a los demás con igualdad, sin tener en cuenta su raza, su posición, sus creencias o su sexo? 4 e invocamos al Espíritu de Cristo para que nos ayude en esta labor?

Oración 

Dios compasivo, concédenos la humildad para buscar este don que necesitamos para que nos conduzca a la plenitud de la vida, para reconocer en el extranjero tu Espíritu en acción. Renueva en nosotros la llamada para aportar una ayuda compasiva en el mundo que has creado. Pedimos particularmente por las minorías confesionales de dentro y de fuera de las estructuras ecuménicas, por las minorías raciales y culturales de Europa, por aquellos que no tienen a nadie "que les introduzca en la piscina". Concédenos la fuerza para seguir el ejemplo de Jesús, en cuyo nombre te rogamos. Amén. 


DÍA SÉPTIMO         Los frutos de la vida nueva

Es como un árbol plantado junto al río: da fruto en su sazón (Sal 1, 3)
Sal 1, 1-6 Es como un árbol plantado junto al río: da fruto en su sazón 
Sal 36 [35], 6-10 En ti está la fuente de la vida 
Mt 13, 3-9 "La semilla caída en tierra buena ha dado fruto" 
Ef 3, 14-21 Arraigados y fundados en el amor

Comentario

 La imagen del árbol plantado junto al río nos muestra el origen de la nueva vida y su desarrollo. Una vida apasionada no puede existir sin fuentes de vida. Los árboles necesitan del agua y de las raíces: el salmo evoca la Torá, la Palabra de Dios como fuente principal para la vida del pueblo de Dios.

La Palabra de Dios es como el agua fresca, como una fuente inagotable que inspira las Iglesias y la vida de los cristianos. Ésta no es una palabra muerta, es una palabra fuerte y vivificadora que da frutos. Da confianza, firmeza y orientación, perseverancia y libertad.

En la medida en que ella transforma nuestra vida y nuestras acciones, es semejante a una semilla que surge de la tierra, a un árbol que florece y da frutos.

La Biblia es un don que tenemos que compartir con los demás. Como cristianos de tradiciones y culturas diferentes estamos llamados a unirnos y a aprender siempre a escuchar lo que la Biblia nos dice hoy. Cuando procedemos así hacemos descubrimientos sorprendentes y encontraremos una inspiración mutua. Cuando la comunidad de creyentes escucha la misma Palabra, los resultados no faltan. La Palabra nos une y nos exhorta a actuar juntos en el mismo Espíritu. Aún más: estaremos profundamente enraizados en Cristo y obramos concretamente con más convicción, por ejemplo: los derechos de los desfavorecidos, la protección y la dignidad de la vida, la salvaguarda de la creación, la solidaridad con los pobres y la reconciliación en la no violencia.

De esta forma crecen entre nosotros los frutos de la nueva vida. Así, en este mundo desgarrado, llegamos a ser un signo prometedor de que Dios restaura su creación.

Oración 

Dios, fuente de vida, te damos gracias por tu palabra vivificante. Haz que ella encuentre sitio entre nosotros y nos conceda buenos frutos. Haz que compartiendo la Biblia, descubramos que tu Palabra es un vínculo de unidad y una fuente de acción común. Apoya a los que trabajan en la traducción y difusión de la Biblia. Te rogamos para que nuestras palabras y nuestras acciones hagan visibles tus palabras y tus acciones. Concédenos la fuerza de vivir siempre más según tu voluntad. Amén.


DÍA OCTAVO          Dios, fuente de la esperanza

"Al que tenga sed, le daré de la fuente de agua viva" (Ap 21, 6)
Sal 36 [35], 6-10 En ti está la fuente de la vida 
Ez 47, 6-12 "Sus hojas no se marchitarán ni sus frutos se acabarán" 
Jn 4, 7-14 Una fuente que brota hasta la vida eterna 
Ap 21, 1-7 La fuente de agua viva

Comentario 

"E stas palabras son ciertas y verdaderas": la nueva vida en Cristo se propone libremente a todos mediante la gracia de Dios. El agua viva, que hemos celebrado durante esta Semana de Oración por la unidad de los cristianos, es un don de Dios libremente propuesto a todos. La salvación no es cualquier cosa para que la podamos adquirir o que la podamos "merecer"; y nadie, ni la Iglesia, tiene el monopolio de acceso a la fuente de la vida, sino sólo Jesucristo, nuestro Señor. Por eso, alabamos a Dios.

Pero es un don que cada uno de nosotros debe aceptar y asumir. Cada uno de nosotros debe decidir cómo quiere responder a la propuesta de Dios para una nueva vida en Cristo. Sin embargo, esto no quiere decir que la vida cristiana sea un asunto solitario. Aproximándonos a Cristo, nos acercamos los unos a los otros. Entramos en la fraternidad de los que, durante siglos y en todo el mundo, reconocieron a Cristo como el Señor de sus propias vidas, de la Iglesia y de la creación entera. Estamos unidos a aquellos que pertenecen a Cristo, a pesar de las incomprensiones o diferencias que puedan dividir a nuestras diversas confesiones. Por ello, alabamos a Dios.

Cristo nos propone "una fuente que salta hasta la vida eterna". Nuestra esperanza se fundamenta en la promesa de la nueva vida: la renovación de nuestras propias vidas, de todas las Iglesias, y la renovación de toda la creación.

Sabemos que nos pertenecemos los unos a los otros por nuestro bautismo común. Tenemos sed de unidad en la vida de nuestras Iglesias: por el compartir la confesión de fe, del testimonio, del servicio para alcanzar un día la mesa única de Nuestro Señor. Sabemos que debemos trabajar juntos hacia esta unidad. Y aguardamos, con ardor y esperanza, las sorpresas que el Espíritu Santo ciertamente nos reserva.

Oración 

Dios, fuente de esperanza, te alabamos, te damos gracias por la salvación concedida en Cristo. Te damos gracias por todos nuestros hermanos y hermanas en Cristo por el bautismo, por todos los que te invocan como fuente y dispensador de vida. Te damos gracias por la esperanza de una nueva vida en Cristo para nosotros mismos, para nuestras Iglesias, para toda la creación. Te damos gracias por habernos hecho "una sola cosa". Aspiramos a vivir así. Perdona nuestras divisiones y danos energía en nuestro esfuerzo por superarlas. En la alegría de la resurrección para la vida eterna te rogamos. Amén.


Apéndice:  Oraciones - Himnos

 

Estas oraciones son propuestas por el grupo ecuménico que había preparado el primer proyecto de la "Oración 2002" y son publicadas bajo su responsabilidad. Provienen del folleto de celebraciones para la Asamblea Ecuménica de Graz (23-29 de junio de 1997) y han sido traducidas del alemán (W. Nausner, H. Beigelböok [Ed.], Words and Songs of Reconciliacion and Praise, Graz 1997). Las publicamos con la amable autorización del Consejo de Conferencias Episcopales de Europa y de la Conferencia de Iglesias Europeas, y precisamos que pueden ser igualmente reproducidas en los textos difundidos después de su adaptación a nivel local.

 

L: Inflama nuestros corazones de amor por ti, oh Cristo nuestro Dios, para que con esta llama te amemos con todo nuestro corazón, con todo nuestro pensamiento, con toda nuestra alma, y con toda nuestra fuerza, y a nuestro prójimo como a nosotros mismos, a fin de que guardando tus mandamientos te glorifiquemos, a ti de quien procede todo don perfecto.

L: No recuerdes las cosas antiguas. No mires las cosas del pasado. He aquí que yo hago nuevas todas las cosas: ya están llegando, no lo notas? 

A: Señor, escúchanos. Haz en nosotros cosas nuevas.

L: Abriré un camino en el desierto, en el desierto habrá corrientes de agua. Todo valle será reconstruido, y toda montaña y toda colina serán rebajadas. 

A: Señor, escúchanos. Haz en nosotros cosas nuevas. 

L: En el desierto preparad un camino al Señor; allanad en la estepa una calzada para nuestro Dios. Mirad a mi siervo, mi elegido; he puesto mi Espíritu en Él: no se debilitará, no lloverá hasta que lo haya impuesto el juicio en la tierra y sus leyes que esperan las islas. 

A: Señor, escúchanos. Haz en nosotros cosas nuevas.

L: Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor toda la tierra. Alabad al Señor todas las naciones.

L: Pedimos perdón a Dios y a nuestro prójimo por las divisiones que son obstáculo para el testimonio cristiano. Señor, hemos pecado contra ti y contra nuestro prójimo. 

A: Señor, ten piedad.

L: Oh Cristo, nuestras divisiones son contrarias a tu voluntad y nos han impedido un testimonio conjunto.

 A: Cristo, ten piedad.

L: Señor, no te hemos amado suficientemente a través de nuestros hermanos y hermanas, creados a tu imagen aunque somos diferentes. 

A: Señor, ten piedad.

L: Oh Dios, tú que nos has creado, haz que no nos alejemos los unos de los otros. Colma nuestros corazones y nuestros ruegos; reúnenos pronto en la única santa Iglesia por tu Hijo Jesucristo, que vive y reina contigo y en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

L: Cristo, yo te alabo. Tú estás junto a nosotros cada día en esta tierra. Desde que sale el sol hasta el ocaso.

Tú eres la luz del mundo, y yo recibo tu luz. Así se ilumina mi noche.

Tú eres la voz que me llama por mi nombre, como la voz al comienzo de la creación.

Tú eres la fuente de la vida, para que yo me acerque a la misma fuente de donde brota la vida eterna.

La bondad me envuelve. Tú estás sobre mi, Dios de bondad. Yo estoy ante ti. Me has llamado como a un niño. Desde ahora te entiendo. Y en mi vejez vea mi corazón en paz.

Ensayo mi canción. La canto libremente y te la dedico.

L: Dios uno y trino, nos presentamos ante ti con el profundo deseo de una verdadera comunidad de jóvenes y ancianos, de hombres y mujeres, de ricos y pobres, entre todas las naciones. Ayúdanos a superar las divisiones entre los cristianos. Ayúdanos a superar las numerosas barreras que hemos levantado. Ayúdanos a disipar las sospechas 

A: para que veamos las buenas intenciones de los que aquí nos encontramos.

L: Ayúdanos a apartar nuestras propias incertidumbres 

A: para que podamos tener en cuenta la dignidad de los demás.

L: Ayúdanos a vencer nuestros miedos 

A: para que podamos apaciguar los miedos de los demás.

L: Ayúdanos a superar nuestro propio orgullo 

A: para que podamos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

L: Concédenos el don de la verdadera comunión en la reconciliación con los demás 

A: Amén.


L: Dios de bondad, delante de ti pienso en todos los hombres cuando llega la noche. Te pido fuerza para todos los que en este momento están en camino o hacen su trabajo. Te pido que estés cerca de los enfermos, de los deprimidos, de los abandonados, de los encarcelados.

Vela con los que velan. Tú eres el descanso de los que duermen, y los que murieron viven en ti.

Quédate con nosotros, oh Dios, que la noche está cayendo y el día ya se acaba. Quédate con nosotros y con todos los hombres. Quédate con nosotros al atardecer de cada día, al atardecer de la vida.

Quédate con nosotros por tu gracia y por tu bondad, por tu Palabra y tu Sacramento, por tu consuelo y tu bendición.

Quédate con nosotros cuando nos llega la noche del dolor y del miedo, la noche de la duda y de la incertidumbre, la noche de la muerte. Quédate con nosotros y con todos tus hijos todo el tiempo y eternamente.


Oh Dios, que no convirtamos en vano tu fidelidad. Ayúdanos a aceptar el mensaje del perdón y a vivir cada día alimentados por tu amor y tu infinita misericordia.

En la cruz de Cristo tú has reconciliado con nosotros; que nosotros vivamos reconciliados los unos con los otros, para que tu Iglesia sea un ejemplo de verdadera paz.

Pero ante todo da a conocer tu amor a los que sufren, a los que están abandonados o son perseguidos. Por tu ayuda, estás cerca de ellos, eres para ellos luz y esperanza.

Dios de la reconciliación, Dios de la paz, escucha nuestra oración por Jesucristo. 

Amén.

 

Jesucristo, Hijo de Dios, que nos has dado a conocer al Padre celestial, haz de nosotros tus discípulos.

Enséñanos a hacer todas las cosas bajo tu mirada. Haznos hijos tuyos. Danos la fuerza para hacer tu voluntad y guardar tus mandamientos.

Que todo lo que es bueno y bello en el mundo se haga presente en nosotros. Haznos ver en los pecadores el reflejo de nuestros propios pecados.

Enséñanos a ver como hermanos y hermanas a los que no piensan como nosotros, que tienen otras creencias religiosas o ninguna creencia.

Recuérdanos la brevedad de la vida, para que el pensamiento de la muerte llegue a ser para nosotros un estímulo a la diligencia y al servicio. Haznos capaces del perdón, del amor y de tu don.

Enséñanos una vida de oración. Concédenos desde ahora ser instrumentos de tu Reino.

Enséñanos a aborrecer el pecado, pero no al pecador. Danos la fuerza para ser tus testigos. No nos dejes llegar a ser vanos, mezquinos y estériles.

Sé para todos nosotros el Alfa y la Omega en esta vida y para siempre. 

Haz de nosotros tus discípulos. 

Amén.


El ecumenismo en Europa

 

Esta presentación de la situación ecuménica en Europa ha sido preparada por el grupo ecuménico local. Se presenta aquí bajo su responsabilidad.

 

Durante siglos, la cultura europea ha estado marcada por el cristianismo. Pero, a la inversa, las diversas culturas nacionales han influido igualmente sobre las Iglesias. La división de las Iglesias, al final del primer milenio, entre la cristiandad occidental y la cristiandad bizantina de la Europa oriental, así como la separación en el siglo XVI entre la Iglesia católica romana y las Iglesias protestantes tuvieron sus orígenes tanto teológicos como étnicos y culturales. De ello resultó una situación eclesial marcada por profundas diferencias en diversas regiones del continente: Iglesias que, en un país, son absolutamente mayoritarias, y en otro constituyen una minoría.

Después del siglo XVI, a tanto han llegado las divisiones que las Iglesias europeas las han exportado a otros continentes a través de la Misión. El movimiento ecuménico moderno hizo que todas las Iglesias de Europa sientan la responsabilidad de permitir una renovación de esta historia y de progresar más hacia la comunión.

En lugar de una simple coexistencia o de un cara a cara de las Iglesias, donde las diferencias en el dominio de la fe emiten sospechas sobre los aspectos comunes, hoy se subraya dada en Cristo por la Trinidad, y a esta luz están esclarecidas y juzgadas las antiguas diferencias teológicas.

I. Experiencias ecuménicas 

La comunión entre las Iglesias de Oriente y de Occidente ha sido profundizada por numerosos encuentros y diálogos, tanto entre la Iglesia católica romana y las Iglesias ortodoxas, como también entre las Iglesias reformadas y las antiguas Iglesias orientales.

Desde el punto de vista ecuménico, la Declaración sobre las diferentes cristologías entre las Iglesias ortodoxas y las Iglesias precalcedonenses (1993) es muy significativa.

Las Iglesias ortodoxas y las Iglesias evangélicas surgidas de la Reforma fundaron en 1959 la Conferencia de Iglesias Europeas para favorecer el testimonio común y el servicio común de las Iglesias en la sociedad europea. Es, además, precisamente en Europa donde once años antes se había fundado el Consejo Ecuménico de las Iglesias.

Las relaciones católicas-evangélicas se modificaron fundamentalmente después de aquellos años. Con ocasión del jubileo de la Confesión de Augsburgo, la confesión de fe luterana más significativa de 1530, fue elaborado un documento común: "Todos bajo el único Cristo". También en la misma Europa se manifestaron cambios sistemáticos por medio de las celebraciones ecuménicas y una colaboración en múltiples niveles. Los países de la Europa central, donde la diversidad confesional es considerable, ejercen allí un papel de pioneros. La "Declaración común sobre la Justificación", firmada por la Federación Luterana Mundial y la Iglesia católica romana en 1999, merece que se la conceda gran atención.

El protestantismo, fraccionado en diversas Iglesias, busca y encuentra más y más su unidad en el seno del movimiento ecuménico. En el Acuerdo de Leuenberg, firmado en 1973, las Iglesias luteranas, reformadas y unidas de Europa se reconocen mutuamente y se declaran en "comunión de cátedra y altar". Las Iglesias metodistas se suman ulteriormente a la Comunión eclesial de Leuenberg. Las Iglesias anglicanas finalizaron acuerdos de reconocimiento recíproco con la Iglesia evangélica de Alemania (Meissen, 1948), con las Iglesias luteranas escandinavas y bálticas (Porvoo, 1994) y con las Iglesias evangélicas de Francia (Reuilly, 1999).

Estructuras ecuménicas 

Estos acercamientos ecuménicos, significativos desde el punto de vista de la historia de las Iglesias, actualmente deben ser recibidos y vividos por todo el pueblo de Dios. Por eso, hace falta que las instituciones eclesiales europeas trabajen provechosamente juntas a nivel ecuménico (diaconía y trabajo social, obras de la paz, obras de mujeres, de hombres y de jóvenes, etc.).

Las estrechas relaciones que existen a partir del movimiento misionero con las Iglesias de fuera de Europa son fuente de reflexión para las Iglesias europeas. Las colaboraciones de Iglesia a Iglesia, y también de parroquia a parroquia, estimulan el ecumenismo.

En casi todos los países de Europa existen Consejos nacionales de Iglesias, con una participación creciente de la Iglesia católica romana. En el plano del ecumenismo local, y especialmente en lugares mixtos confesionales, se constata a menudo una experiencia espiritual que anima al movimiento ecuménico.

También existen evidentes frenos ecuménicos. Muchos cristianos e Iglesias viven frecuentemente satisfechos de sí mismos.

"El ecumenismo es bueno y bello. Pero es tal vez más bello cuando estamos solos". Este testimonio, recogido después de una celebración ecuménica, muestra que una apertura y una espiritualidad ecuménicas son aún más necesarias que antes.

II. Las Iglesias de cara a un nuevo compromiso 

Europa debe hacer frente a grandes tareas que necesitan avanzar con más ardor hacia la reconciliación de las Iglesias.

Después de 1989, el cambio político que conoció Europa ha abierto una nueva etapa de relaciones entre las Iglesias de Oriente y Occidente. Por ello, el hecho de que las Iglesias hayan conocido al mismo tiempo historias diferentes ha generado entre ellas toda una carga de ingratitud, de incomprensión y de desconfianzas mutuas.

Las Iglesias de Europa tienen conciencia de tener una nueva responsabilidad de cara a los grandes problemas de nuestros tiempos, tales como: la vida común en la diversidad de culturas, de pueblos y de religiones, en particular en el encuentro con el Islam, la cuestión del sentido de la vida; el encuentro de los nuevos grupos o movimientos religiosos que surgen fuera de las Iglesias; el intercambio de dones entre las religiones del mundo; las cuestiones que plantean los derechos del hombre, desde las posibilidades de la genética, como la clonación, hasta las nuevas cuestiones sobre la constitución de la familia y del medio ambiente, etc.

La formación de la Unión europea exige la presencia vigilante de las Iglesias, sobre todo por lo que respecta a la ética y a la cultura. Las Iglesias velan para que la unión de Europa se realice siempre en la perspectiva de un intercambio equitativo con los otros continentes del mundo. Esto quiere decir que las Iglesias de Europa podrán hacer frente a sus grandes desafíos.

Colaboración entre la KEK y la CCEE 

La Conferencia de Iglesias Europeas (KEK) reúne a 126 Iglesias anglicanas, protestantes, ortodoxas y vétero-católicas. El Consejo de Conferencias Episcopales de Europa (CCEE) reúne a 34 Conferencias Episcopales del continente. La KEK y la CCEE representan, cada una por su parte, a poco más de la mitad de los cristianos de Europa.

La colaboración entre las dos organizaciones constituye una legítima realidad ecuménica en Europa. Se inició en 1971 y se materializó en la celebración de numerosos encuentros comunes como en Chantilly, Riva del Garda/Trento, Erfurt, Santiago de Compostela, Asís, y dos cumbres o asambleas ecuménicas europeas (ROE).

La Asamblea Ecuménica Europea de 1989 en Basilea (Suiza) había reunido, por primera vez en nuestro continente, a todos los cristianos en torno al tema: Paz y justicia para toda la creación. En 1997 se encontraron, en la ciudad austríaca de Graz, más de 10.000 delegados de todas las Iglesias de Europa y alrededor de 200 Iglesias y Conferencias Episcopales, sobre el tema: Reconciliación, don de Dios y fuente de vida nueva.

El comité común "Islam en Europa" pone en marcha una red de encuentros con el Islam: reciprocidad, matrimonios dispares, relaciones entre religión y nación, oración en las religiones y entre las religiones.

La comisión "Iglesia y sociedad" de la KEK y de la Comisión de Episcopados católicos de la Unión europea (COMECE) tienen una y otra sus sesiones de trabajo en Bruselas y acompañan los trabajos de las instituciones políticas europeas.

En la semana de Pascua de 2001, cien responsables y delegados de Iglesias y movimientos ecuménicos y cien jóvenes se reunieron en Estrasburgo (Francia) para un intercambio entre generaciones y para definir orientaciones en el tercer milenio.

Las Iglesias de Europa están comprometidas después de muchos años en un proyecto exigente y rico en perspectivas, como la CARTA ECUMÉNICA para Europa. Se trata de que las Iglesias precisen las metas que quieren alcanzar y determinen las normas para caminar juntas.

Perspectivas de futuro 

La Asamblea Ecuménica de Graz ha descrito los desafíos que se ofrecen a las Iglesias para avanzar hacia la unidad visible: 

- la necesidad de una espiritualidad y de una cultura ecuménicas, que conduzcan incesantemente a los fieles al corazón de la Buena Noticia; 

- la ampliación de esta cultura ecuménica a todo el pueblo de creyentes; 

- la apertura de un nuevo espacio ecuménico, que pueda acoger a las familias confesionales en su originalidad, pero también a las nuevas Iglesias del este y del Oeste de Europa, del Norte y del Sur. Este espacio deberá estar exento de obstáculos ligados a la historia, a la cultura, a la psicología y al derecho, para permitir un verdadero diálogo teológico; 

- la profundización del diálogo, a fin de que no haya ninguna contradicción entre el concepto de diálogo y el concepto de verdad; 

- el desarrollo de un ecumenismo que se traduzca en vida, los gestos de amor, los encuentros y la humildad del servicio, para que cada uno pueda beneficiarse de los dones de todos.


Algunas fechas importantes en la historia de la "Oración por la unidad" y de la "Semana de oración"

 

1740 Escocia (aproximadamente) Nacimiento en Escocia del movimiento pentecostal con vinculaciones en América del Norte, cuyo mensaje por la renovación de la fe llamaba a la oración por todas las Iglesias y con ellas.

1820 James Haldane Stewart El Rvdo. James Haldane Stewart publica "Consejos para la unión general de los cristianos con vistas a una efusión del Espíritu" (Hins for the outpouring of the Spirit).

1840 Ignatius Spencer El Rvdo. Ignatius Spencer, un convertido al catolicismo, sugiere una "Unión de oración por la unidad".

1867 Lambeth La primera asamblea de obispos anglicanos en Lambeth insiste en la Oración por la unidad, en la introducción a sus resoluciones.

1894 León XIII El Papa León XIII anima a la práctica del Octavario de oración por la unidad en el contexto de Pentecostés.

1908 Paul Wattson Celebración del "Octavario por la unidad de la Iglesia" bajo la iniciativa del Rvdo. Paul Wattson.

1926 Fe y Constitución El Movimiento "Fe y Constitución" inicia la publicación de "Sugerencias para un Octavario de oración por la unidad de los cristianos".

1935 Paul Couturier En Francia, el abad Paul Couturier se convierte en el abogado de la "Semana universal para un Octavario de oración por la unidad de los cristianos sobre la base de una oración concebida por la unidad que Cristo quiere, por los medios que El quiera".

1958 "Unidad cristiana" El Centro "Unidad cristiana" de Lyon (Francia) comienza a preparar el tema para la Semana de oración en colaboración con la Comisión "Fe y Constitución" del Consejo Ecuménico de las Iglesias.

1964 El Concilio Vaticano II El Decreto sobre el ecumenismo del Concilio Vaticano II subraya que la oración es el alma del movimiento ecuménico, y anima a la práctica de la Semana de oración.

1965 "Fe y Constitución" y el Secretariado para la Unidad La Comisión "Fe y Constitución" y el Secretariado para la Unidad de los Cristianos (actualmente Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos) de la Iglesia católica deciden preparar un texto para la Semana de oración de cada año.

1968 Por primera vez la "Oración por la unidad" se celebra con los textos elaborados en colaboración entre "Fe y Constitución" y el Secretariado para la Unidad de los Cristianos.

1994 Texto preparado en colaboración con YMCA y YWCA.


TEMAS DE LA Semana de oración por la unidad de los cristianos

 

Temas 1968 - 2002

Elaborados desde 1968 por la Comisión "Fe y Constitución" del Consejo Ecuménico de las Iglesias y por el Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos.

1968 "Para alabanza de su gloria" (Ef 1,14)

1969 "Llamados a la libertad" (Gal 5,13) (Reunión preparatoria en Roma, Italia)

1970 "Somos colaboradores de Dios" (1 Cor 3,9) (Reunión preparatoria en el Monasterio de Niederaltaich, República Federal de Alemania)

1971 "... y la comunión del Espíritu Santo" (2 Cor 13,13) (Reunión preparatoria en Bari, Italia)

1972 "Os doy un mandamiento nuevo" (Jn 13,34) (Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza)

1973 "Señor, enséñanos a orar" (Lc 11,1) (Reunión preparatoria en la Abadía de Montserrat, España)

1974 "Que todos confiesen: Jesucristo es el Señor" (Flp 2,1-13) (Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza. En abril de 1974 se dirigió una carta a las Iglesias miembros, así como a otras partes que estuvieran interesadas en crear grupos locales que pudiesen participar en la preparación del folleto de la Semana de Oración. El primero en comprometerse fue el grupo australiano, que en concreto preparó en 1975 el proyecto inicial del folleto de la Semana de Oración)

1975 "La voluntad del Padre: constituir a Cristo en cabeza de todas las cosas" (Ef 1,3-0) (Proyecto de texto elaborado por un grupo australiano. Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza)

1976 "Ahora somos hijos de Dios" (1 Jn 3,2) (Proyecto de texto elaborado por la Conferencia de Iglesias del Caribe. Reunión preparatoria en Roma, Italia)

1977 "La esperanza no defrauda" (Rom 5,1-5) (Proyecto de testo elaborado en el Líbano, en plena guerra civil. Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza)

1978 "Ya no sois extranjeros" (Ef 2,13-22) (Proyecto de texto elaborado por un grupo ecuménico de Manchester, Inglaterra)

1979 "Poneos unos al servicio de los otros para gloria de Dios" (1 Pe 4,7-11) (Proyecto de texto elaborado en Argentina. Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza)

1980 "Venga a nosotros tu reino" (Mt 6,10) (Proyecto de texto elaborado por un grupo ecuménico de Berlín, República Democrática de Alemania. Reunión preparatoria en Milán, Italia)

1981 "Un solo Espíritu, distintos carismas, un solo cuerpo" (1 Cor 12, 3b-13) (Proyecto de texto elaborado por los Padres de Graymoor, USA. Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza)

1982 "¡Qué amables son tus moradas, Señor!" (Sal 84) (Proyecto de texto elaborado en Kenia. Reunión preparatoria en Milán, Italia)

1983 "Jesucristo, vida del mundo" (1 Jn 1,1-4) (Proyecto de texto elaborado por un grupo ecuménico de Irlanda. Reunión preparatoria en Celigny-Bossey, Suiza)

1984 "Llamados a la unidad por la cruz de nuestro Señor" (1 Cor 2,2 y Col 1,20) (Reunión preparatoria en Venecia, Italia)

1985 "De la muerte a la vida con Cristo" (Ef 2,4-7) (Proyecto de texto elaborado en Jamaica. Reunión preparatoria en Grandchamp, Suiza)

1986 "Seréis mis testigos" (Hch 1,6-8) (Textos propuestos en Yugoslavia (Eslovenia). Reunión preparatoria en Yugoslavia)

1987 "Unidos en Cristo, una nueva creación" (2 Cor 5,17-6,4a) (Proyecto de texto elaborado en Inglaterra. Reunión preparatoria en Taizé, Francia)

1988 "El amor de Dios elimina el temor" (1 Jn 4,18) (Proyecto de texto elaborado en Italia. Reunión preparatoria en Pinerolo, Italia)

1989 "Edificar la comunidad: un solo cuerpo en Cristo" (Rom 12,5-6a) (Proyecto de texto elaborado en Canadá. Reunión preparatoria en Whaley, Bridge, Inglaterra)

1990 "Que todos sean uno, para que el mundo crea" (Jn 17) (Proyecto de texto elaborado en España. Reunión preparatoria en Madrid, España)

1991 "Alabad al Señor todas las naciones" (Sal 117; Rom 15,5-13) (Proyecto de texto elaborado en Alemania. Reunión preparatoria en Rotenburg an der Fulda, República Federal de Alemania)

1992 "Yo estoy con vosotros... por tanto, id" (Mt 28,16-20) (Proyecto de texto elaborado en Bélgica. Reunión preparatoria en Brujas, Bélgica)

1993 "Llevad los frutos del Espíritu para la unidad de los cristianos" (Gal 2,22-23) (Proyecto de texto elaborado en Zaire. Reunión preparatoria cerca de Zurich, Suiza)

1994 "La casa de Dios: llamados a tener un solo corazón y una sola alma" (Hch 4,32) (Proyecto de texto elaborado en Irlanda. Reunión preparatoria en Dublín, Irlanda)

1995 "Koinonía: comunión en Dios y entre nosotros" (Jn 15,1-17) (Reunión preparatoria en Bristol, Inglaterra)

1996 "Mira que estoy a la puerta y llamo" (Ap 3,14-22) (Proyecto de texto elaborado en Portugal. Reunión preparatoria en Lisboa, Portugal)

1997 "En nombre de Cristo... dejáos reconciliar con Dios" (2 Cor 5,20) (Proyecto de texto elaborado en Escandinavia. Reunión preparatoria en Estocolmo, Suecia)

1998 "El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad" (Rom 8,14-27) (Proyecto de texto elaborado en Francia. Reunión preparatoria en París, Francia)

1999 "Él habitará con ellos. Ellos serán su pueblo y el mismo Dios estará con ellos" (Ap 21,1-7) (Proyecto de texto elaborado en Malasia. Reunión preparatoria en el Monasterio de Bose, Italia) 2000 "Bendito sea Dios que nos ha bendecido en Cristo" (Ef 1,3-14) (Proyecto de texto elaborado por el Consejo de Iglesias del Medio Oriente. Reunión prepa …0ratoria en el Monasterio de La Verna, Italia)

2001 "Yo soy el camino, la verdad y la vida" (Jn 14,1-6) (Proyecto de texto elaborado en Rumania. Reunión preparatoria en la "Casa de Odihna", Rumania)

2002 "En Ti está la fuente de la vida" (Sal 36 [35], 10) (Proyecto de texto elaborado por el Consejo de Conferencias Episcopales de Europa (CCEE) y la Conferencia de Iglesias de Europa (CEC). Reunión preparatoria en el Centro ecuménico de Ottmaring (Augsburgo, República Federal de Alemania)

 

*Traducción preparada por la Comisión para las relaciones interconfesionales de la Conferencia Episcopal Española

 

top