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CONSEJO PONTIFICIO
PARA LA PROMOCIÓN DE LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS
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Para tener en cuenta
El presente texto, traducido por la Comisión para las
relaciones interconfesionales de la Conferencia Episcopal Española, es
la versión castellana del folleto para la Semana de oración por la unidad
de los cristianos 2010. Este material, preparado para su difusión
internacional, ha sido elaborado por una comisión mixta entre el
Pontificio Consejo para la promoción de la unidad de los cristianos y la
Comisión Fe y Constitución del Consejo Mundial de Iglesias. Las Comisiones
ecuménicas de las Conferencias Episcopales y de los Sínodos de las
Iglesias Orientales han sido invitadas a adaptarlo a propio juicio,
teniendo en cuenta la propia situación ecuménica y las distintas
tradiciones litúrgicas locales. Para obtener la versión local adaptada
del texto, sírvase contactar la Comisión ecuménica episcopal de su país de
residencia.
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Materiales para la
SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS
y para el resto del año 2010
Vosotros sois testigos de todas estas cosas (Lc 24,48)
Pontificio Consejo para la promoción de la unidad de los cristianos
Comisión Fe y Constitución del Consejo Mundial de Iglesias
A todos los que organizan
la Semana de oración por la unidad de los cristianos
Buscar la unidad durante todo el año
Tradicionalmente, la Semana de oración por la unidad de los cristianos se
celebra del 18 al 25 de enero. Estas fechas fueron propuestas en 1908 por
Paul Watson para cubrir el periodo entre la fiesta de san Pedro y la de san
Pablo. Esta elección tiene un significado simbólico. En el hemisferio Sur, donde
el mes de enero es tiempo de vacaciones de verano, se prefiere adoptar
igualmente otra fecha, por ejemplo en torno a Pentecostés (sugerido por el
movimiento Fe y Constitución en 1926) que representa también otra fecha
simbólica para la unidad de la Iglesia.
Guardando esta flexibilidad de espíritu, os animamos a considerar estos textos
como una invitación para encontrar otras ocasiones, a lo largo del año, y
expresar el grado de comunión que las Iglesias ya han alcanzado, y orar juntas
para llegar a la plena unidad querida por Cristo.
Adaptar los textos
Estos textos que han sido propuestos, cada vez que sea posible, se procurará
adaptarles a las realidades de los diferentes lugares y países. Al hacerlo, se
deberá tener en cuenta las prácticas litúrgicas y devocionales locales así como
el contexto social-cultural. Tal adaptación deberá comportar normalmente una
colaboración ecuménica. En muchos países, las estructuras ecuménicas existen y
permiten este género de colaboración. Esperamos que la necesidad de adaptar la
Semana de oración a la realidad local pueda animar la creación de esas mismas
estructuras allí donde éstas no existen todavía.
Utilizar los textos de la Semana de oración por la unidad de los cristianos
Para las Iglesias y las Comunidades cristianas que celebran juntas la Semana de
oración en una sola ceremonia, este folleto propone un modelo de Celebración
ecuménica de la Palabra de Dios.
Las Iglesias y las Comunidades cristianas pueden igualmente servirse para sus
celebraciones de las oraciones y de otros textos de la Celebración ecuménica
de la Palabra de Dios, de los textos propuestos por el Octavario y de
las oraciones presentes en el apéndice de este folleto.
Las Iglesias y Comunidades cristianas que celebran la Semana de oración por la
unidad de los cristianos cada día de la semana, pueden encontrar sugerencias en
los textos propuestos para el Octavario.
Las personas que desean realizar estudios bíblicos sobre el tema del año 2009,
pueden servir de apoyo igualmente los textos y las reflexiones bíblicas
propuestas para el Octavario. Los comentarios de cada día pueden concluir
con una oración de intercesión.
Para las personas que desean orar en privado, los textos de este folleto pueden
animar sus oraciones y su llamada a la comunión con todos aquellos que oran en
todo el mundo por una mayor unidad visible de la Iglesia de Cristo.
Texto bíblico
Lc 24
El primer día de la semana, al amanecer, las mujeres fueron al sepulcro con los
perfumes que habían preparado. Al llegar, se encontraron con que la piedra que
cerraba el sepulcro había sido removida. Entraron, pero no encontraron el cuerpo
de Jesús, el Señor. Estaban aún desconcertadas ante el caso, cuando se les
presentaron dos hombres vestidos con ropas resplandecientes que, al ver cómo las
mujeres se postraban rostro en tierra llenas de miedo, les dijeron: ¿Por qué
buscáis entre los muertos al que está vivo? No está aquí; ha resucitado.
Recordad que él os habló de esto cuando aún estaba en Galilea. Ya os dijo
entonces que el Hijo del hombre tenía que ser entregado en manos de pecadores y
que iban a crucificarlo, pero que resucitaría al tercer día.
Ellas recordaron, en efecto, las palabras de Jesús y, regresando del sepulcro,
llevaron la noticia a los Once y a todos los demás. Así pues, fueron María
Magdalena, Juana, María la madre de Santiago, y las otras que estaban con ellas,
quienes comunicaron a los apóstoles lo que había pasado. Pero a los apóstoles
les pareció todo esto una locura y no las creyeron.
Pedro, sin embargo, se decidió, y echó a correr hacia el sepulcro. Al inclinarse
a mirar, sólo vio los lienzos; así que regresó a casa lleno de asombro por lo
que había sucedido.
Ese mismo día, dos de los discípulos se dirigían a una aldea llamada Emaús,
distante unos once kilómetros de Jerusalén. Mientras iban hablando de los
recientes acontecimientos, conversando y discutiendo entre ellos, Jesús mismo se
les acercó y se puso a caminar a su lado. Pero tenían los ojos tan ofuscados,
que no lo reconocieron. Entonces Jesús les preguntó: ¿Qué es eso que discutís
mientras vais de camino? Se detuvieron con el semblante ensombrecido, y uno de
ellos, llamado Cleofás, le contestó: Seguramente tú eres el único en toda
Jerusalén que no se ha enterado de lo que ha pasado allí estos días. Él
preguntó: ¿Pues qué ha pasado? Le dijeron: Lo de Jesús de Nazaret, que era un
profeta poderoso en hechos y palabras delante de Dios y de todo el pueblo. Los
jefes de nuestros sacerdotes y nuestras autoridades lo entregaron para que lo
condenaran a muerte y lo crucificaran. Nosotros teníamos la esperanza de que él
iba a ser el libertador de Israel, pero ya han pasado tres días desde que
sucedió todo esto. Verdad es que algunas mujeres de nuestro grupo nos han
desconcertado, pues fueron de madrugada al sepulcro y, al no encontrar su
cuerpo, volvieron diciendo que también se les habían aparecido unos ángeles y
les habían dicho que él está vivo. Algunos de los nuestros acudieron después al
sepulcro y lo encontraron todo tal y como las mujeres habían dicho. Pero a él no
lo vieron.
Jesús, entonces, les dijo: ¡Qué lentos sois para comprender y cuánto os cuesta
creer lo dicho por los profetas! ¿No tenía que sufrir el Mesías todo esto antes
de ser glorificado? Y, empezando por Moisés y siguiendo por todos los profetas,
les explicó cada uno de los pasajes de las Escrituras que se referían a él
mismo. Cuando llegaron a la aldea adonde se dirigían, Jesús hizo ademán de
seguir adelante. Pero ellos le dijeron, insistiendo mucho: Quédate con nosotros,
porque atardece ya y la noche se echa encima. Él entró y se quedó con ellos.
Luego, cuando se sentaron juntos a la mesa, Jesús tomó el pan, dio gracias a
Dios, lo partió y se lo dio. En aquel momento se les abrieron los ojos y lo
reconocieron; pero él desapareció de su vista.
Entonces se dijeron el uno al otro: ¿No nos ardía ya el corazón cuando
conversábamos con él por el camino y nos explicaba las Escrituras? En el mismo
instante emprendieron el camino de regreso a Jerusalén, donde encontraron
reunidos a los Once y a todos los demás, que les dijeron: Es cierto que el Señor
ha resucitado y que se ha aparecido a Simón. Ellos, por su parte, contaron
también lo que les había sucedido en el camino y cómo habían reconocido a Jesús
cuando partía el pan.
Todavía estaban hablando de estas cosas, cuando Jesús se puso en medio de ellos
y les dijo: ¡La paz sea con vosotros! Sorprendidos y muy asustados, creían estar
viendo un fantasma. Pero Jesús les dijo: ¿Por qué os asustáis y por qué dudáis
tanto en vuestro interior? Mirad mis manos y mis pies: soy yo mismo. Tocadme y
miradme. Los fantasmas no tienen carne ni huesos, como veis que yo tengo.
Al decir esto, les mostró las manos y los pies. Pero, aunque estaban llenos de
alegría, no se lo acababan de creer a causa del asombro. Así que Jesús les
preguntó: ¿Tenéis aquí algo que comer? Le ofrecieron un trozo de pescado asado,
que él tomó y comió en presencia de todos. Luego les dijo: Cuando aún estaba con
vosotros, ya os advertí que tenía que cumplirse todo lo que está escrito acerca
de mí en la ley de Moisés, en los libros de los profetas y en los salmos.
Entonces abrió su mente para que comprendieran el sentido de las Escrituras. Y
añadió: Estaba escrito que el Mesías tenía que morir y que resucitaría al tercer
día; y también que en su nombre se ha de proclamar a todas las naciones,
comenzando desde Jerusalén, un mensaje de conversión y de perdón de los pecados.
Vosotros sois testigos de todas estas cosas. Mirad, yo voy a enviaros el don
prometido por mi Padre. Quedaos aquí, en Jerusalén, hasta que recibáis la fuerza
que viene de Dios.
Más tarde, Jesús los llevó fuera de la ciudad, hasta las cercanías de Betania.
Allí, levantando las manos, los bendijo. Y, mientras los bendecía, se separó de
ellos y fue llevado al cielo. Ellos, después de adorarlo, regresaron a Jerusalén
llenos de alegría. Y estaban constantemente en el Templo bendiciendo a Dios.
(BTI, Biblia Traducción Interconfesional)
Introducción al tema del Octavario 2010
Durante el siglo pasado, la reconciliación de los cristianos ha tomado formas
muy diversas. El ecumenismo espiritual manifestó la importancia de la oración
por la unidad cristiana. La investigación teológica movilizó muchas energías y
permitió descubrir numerosos acuerdos doctrinales. La cooperación práctica de
las Iglesias en el campo social suscitó fecundas iniciativas. Además de estas
realizaciones importantes, la cuestión de la misión ocupó un lugar particular.
Se considera generalmente que la Conferencia misionera que tuvo lugar en
Edimburgo en 1910 señala los principios del movimiento ecuménico moderno.
Misión y unidad
De suyo no todos asocian el planteamiento misionero y la preocupación de la
unidad de los cristianos. ¿Y con todo no van juntos el compromiso misionero de
la Iglesia y su compromiso ecuménico? Por nuestro bautismo, ya formamos un único
cuerpo y estamos llamados a vivir en comunión. Dios nos ha hecho hermanos y
hermanas en Jesucristo. ¿No es éste el testimonio fundamental que debemos
presentar?
Históricamente, la cuestión de la unidad de los cristianos se ha planteado a los
misioneros por razones prácticas. Se trataba simplemente de evitar una
competencia inútil, mientras que las necesidades humanas y materiales eran
inmensas. Se distribuían entonces los territorios a evangelizar. A veces se
pretendía superar asuntos yuxtapuestos o paralelos para favorecer algunas obras
comunes. Los misioneros de diferentes Iglesias podían, por ejemplo, combinar sus
esfuerzos para realizar nuevas traducciones de la Biblia y esta cooperación al
servicio de la Palabra de Dios no podía suscitar una reflexión sobre la división
de los cristianos.
Sin negar las rivalidades entre misioneros enviados por diferentes Iglesias, hay
que reconocer que los que estuvieron en la avanzadilla de la misión fueron quizá
los primeros en tomar conciencia de la tragedia que representaba la división de
los cristianos. Si en Europa eran habituales las separaciones eclesiales, el
escándalo de la desunión aparecía de manera obvia a los misioneros encargados de
anunciar el evangelio en poblaciones que no conocían nada de Cristo. Ciertas
rupturas eclesiales que habían señalado la historia del cristianismo no estaban
sin fundamento teológico. Pero también se caracterizaban por el contexto
(histórico, político, intelectual…) que las habían hecho nacer. Por lo tanto,
¿podía permitirse exportar estas divisiones a los pueblos que desconocen a
Cristo?
En la frescura de los comienzos, las nuevas Iglesias locales no podían ser
tachadas por el desfase entre el mensaje de amor que querían vivir, y la
separación efectiva de los discípulos de Cristo. ¿Cómo hacer comprender la
reconciliación ofrecida en Jesucristo si los mismos bautizados podían ignorarse
o combatirse? ¿Cómo los grupos cristianos que viven en la hostilidad mutua
pueden -de manera creíble- predicar a un solo Señor, una sola fe, un solo
bautismo?
Estas cuestiones ecuménicas no podían faltar en los participantes de la
Conferencia de Edimburgo en 1910.
La Conferencia misionera de Edimburgo en 1910
Durante el verano de 1910 se reunieron en la capital escocesa los delegados
oficiales de las sociedades misioneras protestantes de las distintas ramas del
protestantismo, y del anglicanismo, a las que se unía un invitado ortodoxo. No
teniendo capacidad de decisión alguna, la Conferencia no tenía otro objetivo que
el ayudar a los misioneros a forjarse en un espíritu común y a coordinar sus
actividades.
Sólo estaban presentes las sociedades misioneras que trabajaban en la
predicación del evangelio en los nuevos territorios donde Cristo no había sido
anunciado. No se habían invitado a las sociedades que trabajaban en América
Latina o en Oriente Próximo donde estaban implantadas desde hacía tiempo la
Iglesia católica o las Iglesias de Oriente.
En 1910, el paisaje eclesial en Escocia comienza a diversificarse, y la Iglesia
católica y la Iglesia episcopal gozaban nuevamente de un puesto más importante.
Debido a su vitalidad intelectual y cultural, fue escogido Edimburgo como lugar
de este encuentro. La fama de sus teólogos y de sus responsables de las Iglesias
también favorecía esta elección. Por otro lado, las Iglesias protestantes
escocesas eran particularmente activas en la misión, y eran famosas por la
atención llevada en las culturas locales.
Las Iglesias cristianas en Escocia hoy
Para hacer memoria de este importante paso en la historia del movimiento
ecuménico, pareció natural a los promotores de la Semana de oración por la
unidad cristiana -la Comisión Fe y Constitución del Consejo Ecuménico de las
Iglesias y el Consejo Pontificio para la promoción de la unidad de los
cristianos- confiar la preparación de esta Semana 2010 a las Iglesias cristianas
de Escocia, porque activamente se disponen a celebrar el centenario de la
Conferencia de 1910 sobre el tema: "Testimoniar a Cristo hoy". De hecho, estas
Iglesias propusieron como tema de la Semana de la unidad: "Vosotros sois
testigos de todas estas cosas" (Lc 24, 48).
El tema bíblico
Los protagonistas del movimiento ecuménico han meditado a menudo el discurso de
Jesús antes de su muerte. Este último testamento destaca la importancia de la
unidad de los discípulos de Cristo para la misión: “Que todos sean uno… para que
el mundo crea” (Jn17, 21).
De manera original, las Iglesias de Escocia han querido este año hacernos
comprender el último discurso de Cristo resucitado antes de su Ascensión, que
termina con estas palabras: “Estaba escrito que el Mesías tenía que morir y que
resucitaría al tercer día; y también que en su nombre se ha de proclamar a todas
las naciones, comenzando desde Jerusalén, un mensaje de conversión y de perdón
de los pecados. Vosotros sois testigos de todas estas cosas” (Lc 24, 46-48).
Son, pues, las últimas palabras de Cristo que meditaremos.
Estamos invitados a recorrer a lo largo de la Semana de oración por la unidad
cristiana 2010 todo el conjunto del capítulo 24 del Evangelio de Lucas. Las
mujeres asustadas junto a la tumba, los dos discípulos desalentados camino de
Emaús, o también los once apóstoles que han vivido el temor y la duda, todos los
que se encuentran con Cristo resucitado son enviados en misión: “Vosotros sois
testigos de todas estas cosas”. Esta misión eclesial confiada por Cristo no se
la pueda apropiar nadie. Es la comunidad de los que han sido reconciliados con
Dios, y Dios puede testimoniar la verdad del poder salvador ofrecido en
Jesucristo.
Se deduce que la manera de testimoniar de María Magdalena, de Pedro o de los dos
discípulos de Emaús no será idéntica. Y por eso, es la victoria de Jesús sobre
la muerte en la que todos sitúan el centro de su testimonio. En lo que tiene de
único para cada uno de ellos, el encuentro personal con el Resucitado cambió
radicalmente su vida y una misma evidencia se impone para ellos: por todo eso,
debemos ser testigos. Su relato tendrá acentos diferentes, y a veces las
disensiones mismas pueden nacer entre ellos, lo que requiere la fidelidad a
Cristo, y por ello todos trabajarán por el anuncio de la Buena Noticia.
El octavario
Durante la Semana de la oración por la unidad cristiana 2010, vamos a meditar
día a día el capítulo 24 del Evangelio de Lucas, deteniéndonos en las cuestiones
que se plantean: preguntas de Jesús a sus discípulos, y preguntas de los
apóstoles a Cristo.
Cada una de estas preguntas permite, en efecto, destacar de manera específica el
testimonio del Resucitado. Para cada una de ellas, estamos invitados a
reflexionar sobre nuestra situación de divisiones eclesiales y los remedios
que, concretamente, podemos aportar. Testigos ya lo somos, y debemos ser siempre
mejores. ¿Cómo?
— celebrando al que nos ofrece el don de la vida y de la resurrección (primer
día);
— sabiendo compartir con los otros la historia de nuestra fe (segundo día);
— tomando conciencia de que Dios está trabajando en nuestras vidas (tercero
día);
— agradeciendo la herencia de la fe recibida (cuarto día);
— confesando a Cristo como vencedor de todo sufrimiento (cada día);
— pretendiendo ser siempre más fieles a la Palabra de Dios (sexto día);
— creciendo en la fe, en la esperanza y en la caridad (séptimo día);
— ofreciendo la hospitalidad, y sabiendo acogerla cuando se nos ofrece (octavo
día).
En cada uno de estos ocho aspectos, nuestro testimonio ¿no sería más fiel al
evangelio de Cristo si lo hacemos juntos?
Edimburgo 2010
En junio de 2010 se celebrará en Edimburgo el centenario de la Conferencia
misionera que se había desarrollado en esta ciudad hace un siglo
(www.edinburgh2010.org). Los organizadores han deseado que este
acontecimiento sea un tiempo de acción de gracias por todos los progresos que
Dios permitió en la misión. Dedican también un lugar importante a la oración
para confiar a Cristo el testimonio que las Iglesias tendrán que dar juntas
durante el siglo XXI.
Este acontecimiento también debe permitir a los que trabajan desde hace tiempo
en el campo misionero y a los representantes de hechos más recientes
intercambiar sus perspectivas. Será también ocasión de intercambiar sus
prácticas misioneras a los miembros de distintas tradiciones eclesiales.
El mundo ha cambiado mucho desde 1910 y la misión debe ser objeto de reflexión
con nuevos ojos. Secularización y descristianización, nuevos medios de
comunicación, relaciones interconfesionales, diálogo interreligioso… son
numerosas cuestiones que deben discutirse. Si todos se ponen de acuerdo sobre la
necesidad para los discípulos de Cristo de dar testimonio, es difícil lograr una
comprensión común de lo que debe ser hoy la misión. En el interior de las
Iglesias, los debates no faltan. ¿No ganarían si fueran llevados conjuntamente
por todas las Iglesias?
1910... 2010: un mismo sentimiento de urgencia vive en el corazón de los
cristianos: el evangelio no es un lujo en nuestra humanidad herida por las
divisiones; el evangelio no puede ser anunciado por voces discordantes.
Con Cristo, los que vivían en el odio pueden encontrar un camino de
reconciliación. Con Cristo, los que estaban separados pueden encontrar la
alegría de vivir como hermanos…. vosotros sois testigos de todas estas cosas.
Preparación de la Semana de oración por la unidad
de los cristianos 2010
El proyecto inicial por el que este cuaderno pudo realizarse fue preparado por
un grupo ecuménico de Escocia constituido por la asociación “Action of Churches
Together en Scotland” (ACTS) a invitación de la Conferencia de los Obispos
católicos. Deseamos agradecer muy sinceramente a todas las personas que han
contribuido en este proyecto:
Sr. Andrew Barr (Iglesia Episcopal Escocesa)
Comandante Alan Dixon (Ejército de Salvación)
Reverendo Carol Ford (Iglesia de Escocia)
Reverendo Willie McFadden (Iglesia Católica)
Reverendo Lindsay Sanderson (ACTS, Iglesia Reformada Unida)
Los textos presentados en este opúsculo han sido aceptados de manera definitiva
en el encuentro del grupo preparatorio internacional nombrado por la Comisión de
Fe y Constitución del Consejo Ecuménico de las Iglesias y el Consejo Pontificio
para la promoción de la unidad de los cristianos. El grupo se reunió en el
Colegio Scotus, Gran seminario de Escocia, en Glasgow. Estamos especialmente
agradecidos al Rev. McFadden, Rector del seminario, a los seminaristas y a todo
el personal por su calurosa acogida, la disponibilidad y la oración que
acompañaron nuestro trabajo. Finalmente, agradecemos muy especialmente al Rev.
Lindsay Sanderson por su participación con el Rev. McFadden en las sesiones de
revisión del proyecto, el tiempo de rezo común e intercambio organizado con
representantes de distintas comunidades cristianas de Escocia y la preparación
global del encuentro.
Celebración ecuménica
Introducción
“Vosotros sois testigos de todas estas cosas” (Lc 24,48)
El tema de la oración por la unidad de los cristianos en este año 2010 es
“Vosotros sois testigos de todas estas cosas”. Se ha sacado del capítulo 24 del
Evangelio de Lucas, elemento principal de la celebración. Los cristianos de
Escocia eligieron este tema para la celebración del centenario de la Conferencia
de Edimburgo.
En 1910 los miembros de la asamblea de Edimburgo proponían testimoniar
proféticamente que la división de los cristianos no solamente debilita la
eficacia misionera, sino la naturaleza misma de la Iglesia, cuerpo de Cristo, y
su misión.
En este año 2010 los cristianos de Escocia proponen proclamar este capítulo
evangélico en su totalidad en las asambleas ecuménicas. Será ocasión de realzar
nuestro envío como testigos del Evangelio en la predicación, en la acción de
gracias, en la intercesión y en la celebración, revalorizar bien la resurrección
de Cristo como fuente de la comunión eclesial, del envío en misión, del vínculo
fundamental entre misión y unidad y, por lo tanto, de renovar siempre el
compromiso por la unidad de los cristianos.
Es precisamente esta exigencia recíproca de la evangelización y del ecumenismo
lo que estos pioneros del movimiento ecuménico en el siglo XX subrayaron en
Edimburgo con tanta fe, fuerza y clarividencia.
El desarrollo de la celebración es intencionadamente simple. Se quiere facilitar
su adaptación a las situaciones locales y permitir a los cristianos de todas las
pertenencias reunirse sin dificultad en una oración común en el respeto a su
diversidad. Es posible dar más amplitud a una parte o a otra. La estructura
simple —reunión (I), proclamación de la Palabra de Dios (II), oración de acción
de gracias vinculada a las intercesiones (III) y envío (IV)—, permite también a
las asambleas dar formas más libres de culto y a la oración espontánea.
I) Reunión y apertura
Canto de reunión. Durante este canto, la Biblia o el Evangeliario, se coloca delante de la
asamblea según las tradiciones locales en el atril, el ambón, sobre la mesa del
altar...
En sus palabras de acogida el presidente de la asamblea da la bienvenida
a las comunidades presentes y a sus responsables.
Invita a dar gloria a Dios por la resurrección de su Hijo Jesús, a orar por la
unidad de los cristianos y a pedir el don del Espíritu Santo para un
renacimiento de la misión y de la unidad cristiana en el espíritu de la llamada
de Edimburgo en 1910 (cf. introducción general del tema de la oración de 2010 y
el pasaje arriba citado).
La oración de apertura puede también elegirse entre las que se proponen
en el anexo.
II) La proclamación de Lc 24
El canto de aclamación al Evangelio. Algunos ejemplos a elegir: himno a
Cristo resucitado, Gloria, aleluya continuo, otro canto o un antiguo salmo de
tonalidad pascual o que mencione el envío de los testigos de la resurrección.
La lectura continua es la forma recomendada de esta proclamación de Lc
24. La asamblea se sienta de nuevo después del canto que precede el Evangelio.
Varios métodos de proclamación se presentan: proclamación por un solo lector o
por varios lectores: el narrador, la voz de Cristo, los ángeles, los discípulos
de Emaús, los discípulos de Jerusalén.
— En el versículo 34 se puede introducir este diálogo entre el lector y la
asamblea:
— Lector: “Es cierto que el Señor ha resucitado y que se ha aparecido a Simón”.
— Asamblea: “Verdaderamente Cristo ha resucitado. ¡Aleluya!”.
— Una alabanza puede también cantarse entre las tres secciones del capítulo: el
mensaje pascual recibido en la tumba (v. 1-12), la aparición a los discípulos de
Emaús (v. 13-35), la aparición a los Once (v. 36-53). Otras expresiones de la
alabanza y la alegría pascual son posibles, por ejemplo el aplauso después de
cada aparición del resucitado, según el ejemplo de la vigilia pascual caldea.
— Con niños o jóvenes especialmente, se puede recurrir al mimo o a otras formas
de representación.
— Se puede recurrir a la iconografía: imágenes, vídeo,…
Antes de la predicación deben distribuirse el canto, la música y el
tiempo de silencio.
III) Las oraciones de acción de gracias y de intercesión
Inspiran el contenido de los días de la semana de oración. Invocan el Nombre del
Señor y lo celebran en su generosidad y hospitalidad hacia nosotros reveladas en
Jesucristo. Constituyen una oración de petición y consagración a Dios de los
testigos del Evangelio, unidos en una única fe y en un único bautismo, y en el
testimonio común de la Iglesia indivisa.
IV) El envío
Se propone una oración de los cristianos de Escocia como oración de compromiso.
Expresa nuestra voluntad de consagrar a Dios el presente y el futuro tanto del
movimiento ecuménico como de la evangelización. En este año 2010, a la hora de
un nuevo “compromiso de Edimburgo”, entendemos en el centro de nuestras
asambleas de oración la llamada más actual que nunca de evangelizar en la
unidad: “Que seamos uno, para que el mundo crea” y que se refuerce nuestra
respuesta a la petición de Cristo de estar en comunión los testigos de su
resurrección.
El esquema de este culto podrá servir para una celebración común con motivo de
la Fiesta de Pascua 2010 y para los próximos años de fecha común de la Pascua (4
de abril de 2010, 24 de abril de 2011, 20 de abril 2014, 16 de abril 2017).
Varios elementos pueden utilizarse en el marco de una celebración litúrgica
propia de una comunidad.
Celebración
I) Reunión y apertura
Canto de reunión
Diálogo de apertura
P. “Uno solo es el cuerpo y uno solo el Espíritu, como una es la esperanza a la
que habéis sido llamados…”
A. “Sólo hay un Señor, sólo una fe, sólo un bautismo. Sólo un Dios, que es Padre
de todos, que todo lo domina, por medio de todos actúa y en todos vive.”
P. “Estaba escrito que el Mesías tenía que morir y que resucitaría al tercer
día; y también que en su nombre se ha de proclamar a todas las naciones,
comenzando desde Jerusalén, un mensaje de conversión y de perdón de los
pecados.”
A. “Vosotros sois testigos de todas estas cosas.”
Palabras de acogida
Oración de apertura
P. Oh Cristo resucitado,
que acompañaste a los discípulos en el camino de Emaús,
tú estás a nuestro lado en el camino de la fe.
Sobre los caminos de la vida, en cada encuentro,
suscita en nosotros la compasión de acoger al otro
y de estar a la escucha de su historia.
Aviva nuestro deseo de anunciar tu Palabra.
Que ilumine y arda nuestro corazón de testigos.
Que tu Espíritu Santo nos enseña el arte de explicar las Escrituras,
para que los ojos se abran y te reconozcan.
Concédenos el valor de volvernos sensibles,
para que los hermanos y hermanas reunidos te puedan conocer
y que podamos por ellos descubrirte. Amén.
II) Celebración de la Palabra de Dios
Canto de aclamación al Evangelio
Lectura continua del capítulo 24 del Evangelio de Lucas
Predicación
Canto
Intercambio de la paz
P. Jesús dijo a sus apóstoles: “La paz os dejo, mi paz os doy.” No mires
nuestros pecados, sino la fe de tu iglesia. Para que tu voluntad se realice,
dale esta paz y condúcela a la unidad perfecta, Tú que vives y reinas con el
Padre y el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.
A. Amén.
P. La paz del Señor esté siempre con vosotros.
A. Y con tu espíritu.
O también
P. La paz del Señor esté siempre con vosotros.
A. Verdaderamente Cristo resucitado está entre nosotros.
O también
P. Cristo ha resucitado.
A. Verdaderamente ha resucitado. Aleluya.
Símbolo Niceo-Constantinopolitano (sin el filioque)
Colecta y Canto
III) Intercesiones
Dios creador y salvador, te alabamos por todas nuestras comunidades que quieren
confesar juntas, por sus palabras y sus hechos, su fe en Cristo resucitado en el
que recibimos la nueva vida.
Haznos avanzar en nuestros compromisos ecuménicos para estar más unidos en la
acción de gracias por la Creación como en nuestras acciones orientadas al
servicio de la vida.
Kyrie eleison (u otro estribillo)
Dios que has manifestado tu presencia en nuestra historia, te damos gracias de
habernos acompañado y dado a tu Hijo para revelar tu amor y compartir tu gloria.
Guía los pasos de todos los testigos del Evangelio hacia la unidad perfecta en
una escucha atenta y paciente de las culturas y personas con su historia.
Kyrie eleison
Dios que no nos abandonas nunca, te damos gracias por la experiencia de Cristo
resucitado en los dos discípulos de Emaús.
Haz que experimentemos la presencia de Cristo que camina con nosotros, alienta
nuestro corazón e ilumina nuestra inteligencia, para que seamos testigos de tu
presencia activa en el poder de su resurrección.
Kyrie eleison
Dios de quien viene todo don perfecto, te damos gracias porque no cesas de
suscitar de generación en generación esta nube de testigos que nos transmitieron
la fe de los apóstoles, san… (cada asamblea puede mencionar a los
evangelizadores y a los mártires de su región).
Danos ser fieles a esta herencia de fe y enséñanos a abrir juntos las nuevas
vías del Evangelio.
Kyrie eleison
Dios de compasión, te damos gracias porque has reconciliado el mundo por la cruz
de tu Hijo.
Haz crecer en nosotros la fe: que sea para nuestras Iglesias y para cada uno de
nosotros una fuerza para ser, siguiendo el ejemplo de Cristo, cada vez más
solidarios de las personas en su vida como en su sufrimiento y en su muerte.
Kyrie eleison
Dios en quien ponemos nuestra esperanza, te alabamos por la promesa de Jesús:
“Yo estoy con vosotros todos los días hasta el final del mundo.”
Mira las dudas que asaltan a nuestros corazones sobre el camino de la unidad
cristiana. Siguiendo el ejemplo de los pioneros del ecumenismo de la conferencia
de Edimburgo en 1910, danos el valor de denunciar juntos nuestros temores
actuales y la clarividencia para reencontrar en este año 2010 la confianza sobre
el camino de la realización de tu voluntad.
Padre Nuestro
IV) Envío
Oración de compromiso
P. Oremos juntos:
A. Señor, tómanos desde donde estamos actualmente
y condúcenos allá donde Tú quieres que vayamos.
Haz que no seamos solo los encargados de una herencia,
sino las señales vivas de tu reino que viene.
Enciéndenos la pasión por la justicia y la paz
entre todos los pueblos.
Llénanos de fe, de esperanza y de amor
que están en el corazón del Evangelio
y háznos UNO en el poder del Espíritu Santo:
Que el mundo crea,
que tu nombre sea santificado en nuestra Nación,
que tu Iglesia pueda reconocerse efectivamente reunida en un único cuerpo.
Nos comprometemos a amarte, servirte y seguirte
no como extranjeros unos de otros, sino como peregrinos.
Amén.
(Liturgia inaugural de ACTS-Acción conjunta de las Iglesias en
Escocia, 1990)
Bendición final
P. “La gracia de nuestro Señor Jesucristo,
el amor de Dios Padre,
y la comunión del Espíritu Santo
esté siempre con vosotros.”
Y con tu espíritu.
O también
P. Que el Señor que venció las tinieblas por su luz,
os dé la paz.
Que el Señor que venció la muerte por la vida,
os dé la paz.
Que el Señor que venció la soledad del mundo por el amor
os dé la paz.
u otra bendición
Palabras de envío
P. Hoy Cristo resucitado nos proclama: “Como el Padre me envió, así yo también
os envío…”
A. Amén.
P. La Buena Noticia de la Resurrección de Jesús nos ha sido anunciada: “Nosotros
somos sus testigos”. Caminad en la paz de Cristo. ¡Aleluya!
A. Demos gracias a Dios. Amén. ¡Aleluya!
Canto de acción de gracias o de envío
Textos bíblicos, meditaciones y oraciones
para el Octavario
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Día primero: |
Testimoniar celebrando la vida
¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? (Lc 24,5) |
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Gn 1, 1.26-31 |
Dios vio todo lo que había hecho, y todo era muy bueno |
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Sal 104, 1-24 |
Qué abundantes son tus obras, Señor |
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1 Co 15, 12-20 |
Si los muertos no han de resucitar, es que tampoco Cristo ha resucitado |
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Lc 24, 1-5 |
Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? |
Comentario
Nuestro camino hacia la unidad de los cristianos se arraiga firmemente en
nuestra fe común en la resurrección de Jesucristo; celebramos no sólo la vida
que Dios nos dio sino también la nueva vida que nos ofrece de una vez por todas
por la victoria de Jesús sobre la muerte. Al reunirnos en esta Semana de oración
para la unidad de los cristianos, damos testimonio de nuestra fe común
manifestando nuestra preocupación por toda la vida humana. La vida es el don que
Dios nos hizo y la conservamos y la celebramos, y especialmente damos testimonio
de que Él, en su amor benévolo, nos dio la vida.
La lectura del libro del Génesis nos recuerda el poder y la energía creadora de
Dios. Es el poder y la energía que San Pablo descubre cuando experimenta la
resurrección de Jesús. Exhorta a los habitantes de Corinto a colocar toda su
confianza en el Señor resucitado y en la nueva vida que nos ofrece.
El salmo prosigue sobre el mismo tema declarando la gloria de la creación
divina.
El pasaje del evangelio de este día nos exhorta a buscar la nueva vida frente a
la cultura mortífera que a menudo el mundo nos propone. Nos da ánimo para tener
confianza en el poder de Jesús y, así, experimentar la vida y la curación.
Hoy damos gracias a Dios por su testimonio de amor para con nosotros: por el
conjunto de la creación, por nuestros hermanos y hermanas del mundo entero, por
la comunión en el amor, por el perdón y la curación, y por la vida eterna.
Oración
Señor, Tú que eres nuestro creador, te alabamos por todos los que dan testimonio
de su fe con sus palabras y acciones. Viviendo plenamente nuestra vida, sentimos
tu presencia amorosa en las numerosas experiencias que nos das de conocer. Haz
que estemos unidos en nuestro testimonio común cuando celebramos la vida, tú que
nos bendices, tú que eres el autor de toda la vida.
Cuestiones para la reflexión
l. ¿En qué medida el propio testimonio y el de su Iglesia celebran la vida?
2. ¿Su testimonio puede conducir a otras personas a comprender que Cristo ha
resucitado de entre los muertos?
3. En su vida, ¿qué ámbitos se consideran como esferas de crecimiento personal?
4. ¿Existen cosas del pasado en las cuales las Iglesias se enganchan y de las
cuales una nueva conciencia ecuménica nos invita a desprendernos?
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Día segundo: |
Dar testimonio compartiendo nuestras experiencias
¿Qué es eso que discutís mientras vais de camino? (Lc 24,17) |
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Jr 1, 4-8 |
Irás a todos los sitios adonde yo te envíe |
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Sal 98 (97) |
Cantad al Señor un cántico nuevo |
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Hch 14, 21-23 |
Animándolos a permanecer firmes en la fe |
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Lc 24, 13-17a |
¿Qué es eso que discutís mientras vais de camino? |
Comentario
Compartir nuestras experiencias personales es una manera poderosa de dar
testimonio de nuestra fe en Dios. Escucharnos mutuamente con respeto y con
atención nos permite encontrar a Dios en la misma persona con la cual tenemos
este intercambio.
La lectura de Jeremías nos ofrece un testimonio que señala la llamada de Dios al
profeta. Debe compartir lo que ha recibido para que así los hombres entiendan la
Palabra de Dios y fundamenten en ella sus existencias.
Los discípulos de la Iglesia primitiva recibieron también esta llamada a
proclamar la Palabra de Dios, como da testimonio la lectura de los Hechos de los
Apóstoles.
El Salmo nos invita elevar a Dios un canto de alabanza y acción de gracias.
El Evangelio de este día nos presenta una imagen de Jesús sanando nuestra
ceguera y disipando nuestras decepciones. Nos ayuda a situar nuestras
experiencias en el desarrollo del único plan de Dios.
Durante esta Semana de oración por la unidad de los cristianos escuchamos a
otros cristianos hablar de su fe con el fin de encontrar a Dios en todas las
múltiples maneras en que se nos revela. Somos también conscientes de que nuestro
acercamiento a otros puede hacerse gracias a la realidad virtual de la
tecnología. Los medios modernos de comunicación pueden ayudarnos a compartir más
ampliamente nuestra experiencia, y a crear así una comunidad que se revela más
amplia y más ancha que la realidad puramente física.
Una escucha atenta nos hace crecer en la fe y en el amor. A pesar de la
diversidad de nuestro testimonio personal y colectivo, descubrimos que estamos
vinculados unos a los otros en una misma historia, la del amor de Dios que se
nos reveló en Jesucristo.
Oración
Señor de la historia, te damos gracias por todos los que nos hablaron de su fe y
dieron testimonio así de tu presencia en sus vidas. Te alabamos por la riqueza
de nuestra vida tanto como individuos como Iglesias. En estos relatos,
percibimos el despliegue de una sola y misma historia, la de Jesucristo. Danos
el valor y la fuerza de hablar de nuestra fe a los que encontramos para que
todos conozcan el mensaje de tu Palabra.
Cuestiones para la reflexión
1. ¿Se habla del Evangelio o se discute simplemente de cosas y de otros?
2. ¿Estamos abiertos, nosotros o nuestra Iglesia, para interesarnos por los
demás?
3. ¿Estamos abiertos para hablar de la fe a otras personas y dar testimonio de
la presencia de Dios en su experiencia personal con relación a la vida y a la
muerte?
4. ¿Tenemos conciencia del potencial enorme y positivo que los medios modernos
de comunicación pueden ofrecer a la Iglesia hoy?
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Día tercero: |
Dar testimonio con atención
“Seguramente tú eres el único en toda Jerusalén que no se ha enterado de lo que
ha pasado allí estos días” (Lc 24,18) |
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1 Sm 3, 1-10 |
Habla, Señor, que tu servidor escucha |
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Sal 23 (22) |
El Señor es mi pastor |
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Hch 8, 26-40 |
Felipe anunciando la buena noticia de Jesús |
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Lc 24, 13-19a |
Sus ojos ofuscados empiezan a reconocerlo |
Comentario
Crecer en la fe es un planteamiento complejo. Muchas personas tienen hoy una
vida muy llena y deben hacer frente a numerosas obligaciones y
responsabilidades. Es fácil no percibir el amor de Dios que se nos revela en
nuestra vida diaria y en nuestras distintas experiencias. Si nos dejamos
solicitar por todo y sumergirnos en nuestras actividades, corremos el riesgo de
no ver lo que realmente está bajo nuestros ojos. Como los dos discípulos del
Evangelio, tenemos una opinión parcial sobre la verdad, y pensamos a veces
conocer la realidad e intentamos explicar nuestra visión de las cosas a los
otros. En el mundo de hoy, estamos invitados a percibir la presencia de Dios en
todos los acontecimientos sorprendentes o improbables de nuestra vida.
La lectura del Antiguo Testamento de este día nos hace entender cómo Dios llama
e invita a Samuel a dar testimonio. Pero Samuel debe sobre todo oír su Palabra.
Eso presupone disponibilidad y voluntad de ponerse a la escucha de Dios.
Con la lectura de los Hechos, encontramos este deseo de escucha de la Palabra de
Dios en Felipe y en el eunuco etíope. Dan testimonio de su fe respondiendo a lo
que se les pide en ese momento preciso. Escuchan atentamente y responden en
consecuencia.
El salmo del Buen Pastor refleja la confianza tranquila del que tiene conciencia
de la solicitud de Dios que reúne a su rebaño y conduce a sus ovejas a verdes
praderas.
Durante esta Semana de oración por la unidad de los cristianos intentamos tomar
conciencia que Dios está presente en todos los acontecimientos y experiencias
diarias. Nos encontramos con personas que nos son familiares y otras que son
extrañas. Durante estos intercambios, conocemos algo de la experiencia
espiritual de los otros y nuestra visión de la realidad de Dios se encuentra
renovada. Esta conciencia de la presencia de Dios nos anima a trabajar en favor
de la unidad de los cristianos.
Oración
Señor, Buen Pastor, que vienes a nuestro encuentro y nos acompañas cada día de
nuestra vida. Concédenos la gracia de ser conscientes de todo lo que haces por
nosotros. Te pedimos que nos ayudes a abrirnos a todo lo que nos ofreces y de
reunirnos en un solo rebaño.
Cuestiones para la reflexión
1. ¿Cuándo tomamos conciencia de la presencia de Dios en nuestra vida?
2. ¿Tenemos conciencia de los grandes momentos de alegría y de las tragedias que
ocurren en el mundo y, a vuestro modo de ver, con qué acción común las Iglesias
podrían responder?
3. ¿Para dar testimonio de la fe, parece suficiente estar atentos, o se podrían
hacer otras cosas?
4. ¿Cómo se consigue percibir que Dios está en la realidad cuando su presencia
no responde a nuestra espera?
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Día cuarto: |
Dar testimonio celebrando la herencia de la fe
“¿Pues qué ha pasado? Le dijeron: Lo de Jesús de Nazaret” (Lc 24,19) |
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Dt 6, 3-9 |
El Señor Dios es el único Señor |
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Sal 34
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Bendigo al Señor en todo momento |
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Hch 4, 32-35 |
Un mismo sentir y pensar |
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Lc 24, 17-21 |
Nosotros teníamos la esperanza… |
Comentario
Todos tenemos una enorme deuda de gratitud hacia los que nos ha dado una base
para nuestras vidas cristianas. Son numerosos los hombres y mujeres que, por sus
oraciones, su testimonio y sus celebraciones, supieron transmitir la fe a las
generaciones siguientes. En Escocia, nos beneficiamos de una maravillosa
herencia cristiana. Tenemos a san Ninian en el siglo IV, san Columbano en el
siglo VI, y los numerosos santos célticos cuya fe se arraigaba en el amor de
Dios y en la admiración de su Creación. La fe de los escoceses debe también
verse en el papel importante desempeñado en la difusión de la Reforma del siglo
XVI y en el modo en el cual este espíritu se mantuvo firmemente después.
Las lecturas de este día afirman la importancia del apoyo de la comunidad de fe
para garantizar la difusión de la Palabra de Dios. El pasaje del Deuteronomio
nos ofrece la bella oración de nuestros hermanos y hermanas judíos que alababan
a Dios diariamente con estas palabras. El salmo nos propone dar testimonio de
nuestra herencia de creyentes en la alabanza, para que nuestra fe se manifieste
en la glorificación y la acción de gracias. El pasaje de los Hechos revela una
comunidad unida en la fe y la caridad. El pasaje del Evangelio nos presenta a
Jesús de Nazaret como el centro de la herencia de nuestra fe.
Uniéndonos a nuestros hermanos y hermanas cristianos en la oración por la unidad
durante esta semana, acogemos la rica variedad y la diversidad de nuestra
herencia cristiana. Y pedimos que la conciencia de nuestra herencia común nos
una más estrechamente progresando en la fe.
Oración
Señor Dios nuestro, te damos gracias por todas las personas y comunidades que
nos han transmitido el mensaje de la Buena Noticia y así nos han dado una base
sólida para nuestra fe. Te pedimos que también demos juntos testimonio de
nuestra fe, con el fin de fomentar que otros te conozcan y pongan su confianza
en la verdad de la salvación ofrecida por Jesucristo para la vida del mundo.
Cuestiones para la reflexión
l. ¿Quiénes son los que nos han inspirado en la fe?
2. ¿Cuáles son los aspectos de fe que inspiran nuestra vida diaria?
3. ¿Qué principales enseñanzas consideramos que se nos transmitieron?
4. ¿Cómo podemos reconocer que Dios está trabajando con nosotros en la
transmisión de la fe a las generaciones futuras?
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Día quinto: |
Testimoniar en el sufrimiento
“¿No tenía que sufrir el Mesías todo esto antes de ser glorificado?” (Lc 24,26) |
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Is 50, 5-9 |
Él es mi ayuda |
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Sal 124 |
Nuestro auxilio es el nombre del Señor |
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Rm 8, 35-39 |
El amor que Dios nos tiene en Cristo Jesús |
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Lc 24, 25-27 |
Les explicó cada uno de los pasajes que se referían a
él mismo |
Comentario
Durante los últimos años, dos acontecimientos ocurridos en Escocia han hecho que
este pequeño país se haya convertido repentinamente en el centro de la atención
de los medios de comunicación del mundo entero. El atentado aéreo sobre
Lockerbie y la masacre de los niños en la escuela de Dunblane aportaron
notoriedad a una nación que se acordará siempre de estas atroces pérdidas de
vidas humanas. Los dos acontecimientos causaron sufrimientos y aflicciones
increíbles a un gran número de personas, y sus consecuencias se sintieron más
allá de los límites físicos de estas dos localidades. Inocentes encontraron la
muerte en circunstancias espantosas.
La realidad del sufrimiento es algo de lo que habla con fuerza el profeta Isaías
en el pasaje de hoy donde nos recuerda que Dios no renuncia nunca a ver la
humanidad sufriente. En cambio, el salmo declara la necesaria confianza que
guarda el creyente hacia su Salvador.
La Carta a los Romanos declara la certeza que el amor es todavía más fuerte, y
que el dolor y el sufrimiento nunca prevalecerán ya que antes de ofrecer al
mundo la resurrección, Cristo entró en una agonía atroz y en la oscura cavidad
de la tumba para estar totalmente con nosotros hasta en nuestras peores
miserias.
Tras el Señor, los cristianos en búsqueda de la plena unidad manifiestan su
solidaridad hacia aquellos que se enfrentan en la existencia con situaciones
trágicas de sufrimientos, confesando que el amor es más fuerte que la muerte. Y
de la humillación extrema de la tumba, la resurrección llegó a ser como un nuevo
sol para la humanidad; como un clamor anunciante de vida, de perdón y de
inmortalidad.
Oración
Dios Padre nuestro, que ves con compasión nuestras situaciones de miseria,
sufrimientos, pecado y muerte, te pedimos el perdón, la curación, la consolación
y el apoyo en la prueba. Te damos gracias por los que llegan a percibir tu luz
en su aflicción. Que tu Espíritu divino nos enseñe la inmensidad de tu compasión
para volvernos solidarios en el dolor. Y que colmados de sus bendiciones,
podamos en la unidad proclamar y compartir con el mundo la victoria de tu Hijo
que vive para siempre.
Cuestiones para la reflexión
1. ¿Cómo se puede mostrar empatía hacia los que sufren y están en el dolor?
2. ¿Qué sabiduría y qué profundizaciones hemos adquirido a través del
sufrimiento que hemos conocido en la propia vida?
3. ¿Cómo vivimos la solidaridad con el sufrimiento y la opresión de numerosas
personas que conocen la pobreza en este mundo y qué experiencia tenemos?
4. ¿Cómo podemos darnos cuenta de la misericordia de Dios y de la esperanza que
ponemos en la luz de la cruz de Cristo?
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Día sexto: |
Dar testimonio fiel según las Escrituras
“¿No nos ardía ya el corazón cuando conversábamos con él por el camino y nos
explicaba las Escrituras?” (Lc 24,32) |
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Is 55, 10-11 |
La palabra que sale de mi boca no
volverá a mí sin cumplir su cometido |
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Sal 119 (118), 17-40 |
Abre mis ojos para que vea las maravillas de tu ley |
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2 Tm 3, 14-17 |
Toda Escritura está inspirada por Dios |
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Lc 24, 28-35 |
Jesús explica las Escrituras a los discípulos |
Comentario
Los cristianos tienen el privilegio de descubrir la Palabra de Dios en la
lectura de las Santas Escrituras y la celebración de los sacramentos. Por la
escucha fiel a la proclamación de las Escrituras y la lectura fervorosa de los
distintos libros de la Biblia, abren sus corazones y su espíritu para acoger la
Palabra misma de Dios. Jesús prometió a sus discípulos que enviaría el Espíritu
Santo para que comprendieran la Palabra de Dios y guiarlos hacia la verdad
completa.
Desde un punto de vista histórico, los cristianos se dividieron tanto con
respecto a la lectura como a la comprensión de la Palabra de Dios. A menudo han
utilizado la Biblia para destacar su desacuerdo más que para buscar
reconciliarse. Afortunadamente, gracias a las Santas Escrituras los cristianos
recientemente se acercaron unos a otros en su búsqueda de la unidad. El estudio
común de la Biblia pasó a ser uno de los principales medios de crecer juntos en
la fe. Como cristianos, el camino que celebramos durante esta Semana de oración
por 1a unidad de los cristianos es afianzada firmemente en nuestra escucha común
de la Palabra de Dios, en nuestro esfuerzo para comprenderla y vivirla juntos.
El profeta Isaías nos recuerda que cuando se proclama con fuerza, la Palabra de
Dios es verdaderamente eficaz. No vuelve de nuevo hacia Dios sin resultado sino
que hace efectivo el objetivo para el cual Dios la envió. Encontramos este mismo
mensaje en las palabras dirigidas a Timoteo, cuando es invitado a creer en la
eficacia de las Escrituras que son, para los fieles, un instrumento para hacer
el bien. El salmo alaba las palabras y las disposiciones del Señor y nos ayuda
en nuestro discernimiento para que amemos la Ley sagrada.
Durante esta Semana de oración por 1a unidad de los cristianos, oramos para que
todos los cristianos puedan penetrar más profundamente el misterio de la
maravillosa revelación divina tal como se nos muestra en las Santas Escrituras.
Suplicamos que el Espíritu Santo nos ayude a comprender mejor la Palabra de Dios
y orientarnos en nuestro camino común en la fe, hasta que estemos reunidos de
nuevo alrededor de la única mesa del Señor.
Oración
Oh Dios, alabamos y agradecemos tu Palabra que nos salva y que las Santas
Escrituras nos ofrecen. Te agradecemos también compartir tu Palabra y descubrir
la abundancia de tu amor en los hermanos y hermanas. Te pedimos nos concedas la
luz del Espíritu Santo para que tu Palabra nos guíe y oriente nuestros pasos en
nuestra búsqueda de una mayor unidad.
Cuestiones para la reflexión
1. ¿Cuáles son los pasajes de la Escritura que, para nosotros, son los más
significativos?
2. ¿Quién o qué hace nacer una ardiente pasión por el Evangelio y el deseo de
testimoniar a Cristo?
3. ¿Qué pasajes de las Escrituras nos ayudan a comprender mejor el testimonio de
los otros cristianos?
4. ¿A vuestro modo de ver, cómo las Iglesias podrían utilizar las Escrituras de
manera más eficaz en sus vidas y en su oración diaria?
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Día séptimo: |
Dar testimonio por la esperanza y la caridad
“¿Por que os asustáis y por qué dudáis tanto en vuestro interior?”
(Lc 24,38) |
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Jb 19, 23-27 |
Yo mismo lo contemplaré |
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Sal 63 (62) |
Mi alma tiene sed de Dios |
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Hch 3, 1-10 |
Te daré lo que poseo |
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Lc 24, 36-40 |
Los discípulos estaban sorprendidos y muy asustados |
Comentario
En su curso de vida y fe, todos los cristianos atraviesan momentos de duda.
Cuando no llegan a reconocer la presencia de Cristo resucitado, el encuentro
entre ellos puede a veces reforzar estas dudas más bien que reducirlas.
Los cristianos tienen el reto de seguir creyendo que, si no ven ni sienten la
presencia de Dios, Dios está con ellos. Las virtudes de la fe, la esperanza y la
caridad les dan poder testimoniar que con la fe, pueden ir más allá de sus
propias capacidades.
El personaje de Job nos ofrece el ejemplo del que tiene de afrontar duras
tribulaciones y pruebas y que pide tener un apretado debate con Dios. A pesar de
todo, en la fe y la esperanza estaba convencido de que Dios permanecería con él.
Encontramos esta confianza y esta convicción en las acciones de Pedro y Juan
durante el relato del minusválido que es relatado en los Hechos. Su fe en el
nombre de Jesús les permite dar un poderoso testimonio delante de todas las
personas presentes.
El salmo de hoy es una oración que refleja nuestra profunda aspiración en el
amor inquebrantable de Dios.
Nuestro encuentro durante esta Semana de oración por la unidad de los cristianos
ofrece a nuestras comunidades la posibilidad de crecer juntos en la fe, la
esperanza y el amor. Damos prueba del amor inquebrantable de Dios para todos los
seres humanos y de su fidelidad hacia la Iglesia una que estamos llamados a
ser.
Cuanto más testimonio demos juntos, mucho mas fuerte será nuestro mensaje.
Oración
Dios de la esperanza, haznos descubrir el proyecto que tienes para tu Iglesia y
haz que superemos nuestras dudas. Refuerza nuestra fe en tu presencia para que
todos los que profesen su fe en ti puedan celebrarte juntos en espíritu y en
verdad. Te pedimos especialmente por todos los que dudan actualmente o cuya vida
se obscurece por el peligro o el miedo. Permanece con ellos y dales tu presencia
que es consolación.
Cuestiones para la reflexión
1. ¿Cómo afrontamos nuestros propios miedos y dudas?
2. ¿En qué medida nuestro comportamiento puede ser fuente de temor o ansiedad
para otros?
3. ¿En qué circunstancias afrontamos nuestros propios miedos y dudas y damos
testimonio de fe en Cristo superando estas dificultades?
4. ¿Cómo las comunidades cristianas pueden fomentar unas y otras la fe y la
esperanza?
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Día octavo: |
Testimoniar por la hospitalidad
“¿Tenéis aquí algo que comer?” (Lc 24,41) |
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Gn 18, 1-8 |
Voy a buscar algo de comer para que repongáis
fuerzas |
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Sal 146 (145) |
Hace justicia a los oprimidos y da pan a los que
tienen hambre |
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Rm 14, 17-19 |
Busquemos con afán lo que contribuye a la paz y a la
convivencia mutua |
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Lc 24, 41-48 |
Entonces abrió su mente para que comprendieran el
sentido de las Escrituras |
Comentario
Hoy, gracias a los medios de comunicación electrónica, todos estamos cercanos
unos de otros en este planeta pequeño y superpoblado. Como en el tiempo de
Lucas, numerosas son las personas y las comunidades que han tenido que abandonar
sus casas y encontrar refugio en tierra extranjera. Nuestras comunidades han
descubierto nuevas religiones y culturas extranjeras gracias a la llegada de
fieles de las grandes religiones mundiales.
Durante la Semana de oración por la unidad de los cristianos, reconocemos en
nuestro camino común hacia la unidad la hospitalidad y la fraternidad de los
cristianos de todas las Iglesias. Cristo nos pide también acoger al extranjero y
dejarnos acoger por él que es en adelante nuestro vecino. Queda claro que si no
podemos ver a Cristo en el otro, entonces no podemos verlo de ninguna manera. La
historia que se nos dice en el Génesis describe cómo Abraham recibió a Dios al
abrir su casa y al ofrecer la hospitalidad a los extranjeros.
El Dios de toda la creación sostiene también al preso, al ciego y al extranjero.
El salmo de hoy es una alabanza a Dios por su fidelidad eterna y por todo lo que
hace por nosotros.
La carta a los Romanos nos recuerda que el Reino de Dios se realiza a través de
la justicia, la paz y la alegría en el Espíritu Santo.
Cristo resucitado reúne a sus discípulos, come con ellos y lo reconocen. Les
recuerda lo que las Escrituras decían de él y les explica lo que no habían
comprendido hasta entonces. Así les libera de sus dudas y temores y los envía a
dar testimonio de todo eso. Al crear este espacio de encuentro con él, les da
recibir su paz, que implica la justicia para los oprimidos, la solicitud hacia
los hambrientos, y el estímulo mutuo que son los dones del nuevo mundo de la
resurrección. Como ellos, podemos encontrar a Cristo cuando nos ofrecemos a
compartir nuestra vida y nuestros talentos.
Oración
Dios de amor, nos has mostrado tu hospitalidad en Cristo. Reconocemos que es
compartiendo nuestros dones con los otros como te encontramos a ti. Danos la
gracia de estar unidos cuando caminamos juntos y de reconocerte en cada uno de
nosotros. Acogiendo al extranjero en tu nombre, haz que demos testimonio de tu
hospitalidad y de tu justicia.
Cuestiones para la reflexión
1. ¿En qué medida el país donde vivimos se muestra acogedor hacia los
extranjeros?
2. ¿Entre nosotros, cómo se acoge al extranjero? ¿Se le concede un espacio donde
vivir?
3. ¿Cómo podemos manifestar la gratitud hacia los que supieron acogerlos
mostrándose disponibles?
4. ¿Cómo la Cruz nos muestra que la hospitalidad de Dios es una hospitalidad
vivida en el don total de sí?
Oraciones suplementarias de Escocia
Espíritu Santo de libertad:
mientras que los pobres esperan
que las riquezas estén compartidas
y que las injusticias cesen,
mientras que la Iglesia aspira a la unidad,
ayúdanos a ver estas dos aspiraciones
como la trama de los hilos esenciales de un único boceto.
¡Aviva nuestro espíritu y nuestra imaginación
para que sepamos tejerlos juntos
siguiendo los pasos de Jesucristo
para la vida del mundo
y la gloria de Dios!
Carolyn Smyth
Oh Cristo resucitado:
que has caminado con los dos discípulos hacia Emaús,
acompáñanos en nuestro camino de fe.
Danos la compasión para que a lo largo de nuestro camino,
sepamos escuchar los relatos de los otros.
Danos tener paciencia para explicar lo que nos parece evidente
y el valor de aceptar nuestra vulnerabilidad,
para que otros te puedan reconocer en nosotros
y que podamos descubrirte en ellos.
Amén
Lindsey Sanderson
Oración/Meditación de testimonio
Esta meditación utiliza símbolos y gestos para ayudar a la comprensión de todos
en las asambleas de oración compuesta por personas de lenguas diferentes y/o
para favorecer la participación de los que tienen dificultades de aprendizaje.
Se puede utilizar en su totalidad o dividir en distintas secciones que podrán
insertarse en distintos momentos de la celebración.
Símbolos: piedra grande, libro de historia con imágenes/fotografías, globo
terráqueo, credo u otra profesión de fe, cruz/crucifijo, Biblia, gran punto de
interrogación dibujado sobre un cartel, un pan. Los símbolos se aportan al mismo
tiempo que se leen los pasos de la meditación que corresponden, y se colocan en
un lugar visible para todos -eso podrá ser sobre una mesa/un altar situado en el
centro de la asamblea o delante de ella. Los símbolos pueden también proyectarse
sobre una pantalla/pared con un programa informático adecuado, por ejemplo
Power Point.
ACCIÓN 1.
Se lleva una gran piedra. Posibilidad de fondo musical.
Voz 1
¿“Por qué buscáis entre los muertos al que vive?”
Voz 2
Sé lo que significa perder a alguien.
Conocí las lágrimas y la desesperación.
Sentí el peso de la piedra que aplasta toda esperanza
y que aparta lejos de Dios.
Voz 1
Pero no es Dios sino nosotros mismos los que ponemos las piedras sobre
nuestro camino.
Poco a poco, la luz volverá de nuevo.
Cristo se manifestará en el afecto de un amigo,
en la acogida de un vecino,
en la amabilidad de un extranjero.
Voz 2
Es necesario conocer la muerte para poder renacer.
He visto la muerte volviendo de nuevo a la vida:
(Se mencionan personas o se escuchan testimonios.)
Voz 1 y 2
De todo eso, nosotros somos testigos.
Todos
Rogamos por todos los que tienen necesidad de que la piedra esté rodada.
Damos gracias por todos los que han tenido experiencia
de la resurrección en esta vida.
Alabamos a Dios, la gloria de Cristo resucitado
que nos da la esperanza inquebrantable en la vida eterna.
ACCIÓN 2
Se lleva un gran libro de historia que contiene imágenes o fotografías
adaptadas. Posibilidad de fondo musical.
Voz 1
¿Qué es eso que discutís mientras vais de camino?
Voz 2
Me gustan los verdaderos intercambios. Estoy cansado de trivialidades.
Mis relatos son auténticos.
Sé escuchar incluso cuando eso es doloroso.
Me siento implicado en las experiencias de mi próximo.
Voz 1
Señor, te damos gracias por los beneficios de los medios de comunicación que nos
has dado:
Por el cara-a-cara, por el teléfono, por la radio, la televisión e
internet.
Señor, te damos gracias por todo lo que nos conecta
y nos permite permanecer en contacto.
Señor, te damos gracias por el Espíritu Santo.
Voz 2
Somos nuestras propias historias.
Me propuse relatar experiencias que cambiaron vidas.
(Se mencionan personas o se escuchan testimonios.)
Voz 1 y 2
De todo eso, nosotros somos testigos.
Todos
Pedimos por todos los que hablan de cosas sin importancia.
Damos gracias por todos los que compartieron sus experiencias
de curación, perdón y reconciliación.
Alabamos a Dios por el poder transformante de su amor
y nosotros pedimos para que un día la historia de Cristo y las
nuestras
no sean más que una.
ACCIÓN 3.
Se lleva un globo terráqueo (eventualmente se ilumina). Posibilidad de
fondo musical.
Voz 1
“Seguramente tú eres el único en toda Jerusalén que no se ha enterado de
lo que ha pasado allí estos días”.
Voz 2
En la actualidad, estoy informado de los desastres
que tienen lugar al otro lado del mundo.
Con todo, no soy consciente de las pruebas que sufren mis vecinos
y no sé quien celebra fiesta muy cerca de aquí.
Me siento extranjero en mi propio país.
Voz 1
A veces es necesario guardar silencio.
Si observamos y escuchamos, encontraremos a Cristo en el otro.
Si nos miramos, encontraremos a Cristo en nosotros mismos.
Y si nos cuestionamos y aceptamos nuestra debilidad,
el Espíritu Santo nos mostrará lo que Dios espera de nosotros.
Voz 2
Dios está presente en toda situación. Nadie le es extraño.
Reconocí la obra de (Se mencionan personas o se escuchan
testimonios.)
Voz 1 y 2
De todo eso, nosotros somos testigos.
Todos
Pedimos por todos los que viven situaciones trágicas.
Damos gracias por los organismos internacionales de ayuda
humanitaria,
por los servicios urgentes y las personas
que se sacrifican personalmente para ayudar a su próximos.
Alabad a Dios, por el don y la fuerza de la oración
—porque hay siempre algo que podemos hacer—
por lo cual podemos orar.
ACCIÓN 4.
Se lleva el texto de un credo u otra profesión de fe (impreso en una
bandera u otro soporte). Posibilidad de fondo musical.
Voz 1
¿Pues qué ha pasado?”
Voz 2
Mi fe es preciosa.
Me enganché en los momentos más difíciles.
No puedo imaginar vivir sin ella.
Deseo transmitirla a los pequeños.
Voz 1
No podemos dejar esta responsabilidad a los otros.
Estamos llamados a testimoniar nuestra fe.
En todas las épocas, hombres y mujeres
anunciaron la Palabra de Dios
y la oscuridad cedió el paso a la luz.
Voz 2
Hoy nos acordamos de los que fueron inspiradores de nuestra fe:
(Se mencionan personas o se escuchan testimonios.)
Voz 1 y 2
De todo eso, nosotros somos testigos.
Todos
Pedimos por todos los que guardan la fe en el mismo Cristo
al precio del ridículo, de la persecución o la muerte.
Damos gracias por los que nos influyeron.
Y en silencio, damos gracias por todas las cosas de la fe
que más valoramos. (silencio)
Alabamos a Dios por su fidelidad que es eterna. (Amén).
ACCIÓN 5.
Se lleva una gran cruz o un crucifijo. Posibilidad de fondo musical.
Voz 1
“¿No tenía que sufrir el Mesías todo esto antes de ser glorificado?”
Voz 2
Vi la inhumanidad del hombre hacia el hombre
en hombres, mujeres y en seres apenas salidos de la infancia.
Vi sufrir personas que amo
y no supe reducir el peso de su cruz.
A veces, grito: ¿Por qué, Dios mío, por qué?
Voz 1
Hay muchos motivos de sufrimiento.
La guerra, el terrorismo y la crueldad humana nos recuerdan
que cada palabra, si lo queremos, pueden convertirse en realidad:
pero tenemos necesidad del amor en el nombre de Cristo.
No podemos hacer cesar el sufrimiento, la enfermedad, la muerte
pero podemos comprender y participar en el dolor, en el amor.
Voz 2
La Cruz bañada en la sangre de Cristo
dio frutos abundantes de fidelidad, perdón y amor.
Conozco esta cosecha (Se mencionan personas o se escuchan
testimonios.)
Voz 1 y 2
De todo eso, nosotros somos testigos.
Todos
Pedimos por todos los que otros les hacen sufrir.
Pedimos también por quienes causan estos sufrimientos.
Damos gracias para los que expresan el amor en la acción
y corren el riesgo de ir allá donde los ángeles mismos no se atreven
a ir.
Pedimos por los enfermos, por los que se ocupan de ellos
y por los moribundos.
Alabamos a Dios por la promesa que nos hizo:
ni la muerte, ni la vida, ni nada podrá separarnos del amor de Dios.
(Amén)
ACCIÓN 6.
Se lleva una Biblia. Posibilidad de fondo musical.
Voz 1
“¿No nos ardía ya el corazón cuando conversábamos con él por el camino?”
Voz 2
No leo la Biblia tan a menudo como debería.
Pero he encontrado versículos y expresiones
que me hacen vivir profundamente:
esté solo o con otras personas,
siento a veces, en los momentos más inesperados, que algo pasa,
comprendo entonces estas palabras
como nunca no lo había hecho antes.
¿Es esto lo que solemos llamar la “revelación”?
Voz 1
Dios revela su Palabra de muchas maneras.
Es inútil buscar a toda costa una revelación:
el Espíritu Santo nos abrirá los ojos y el espíritu
cuando haya llegado el momento.
Y los que Dios eligió como sus profetas nos permiten
comprender nuestro tiempo, a la luz del pasado,
y nos indican el camino de seguir para el futuro.
Voz 2
El amor está en el centro de la revelación.
Sentí mi corazón arder apasionadamente.
(Se mencionan personas o se escuchan testimonios.)
Voz 1 y 2
De todo eso, nosotros somos testigos.
Todos
Pedimos por todos los que tienen el corazón frío.
Pedimos por los que piensan haber visto todo.
Damos gracias por los profetas del pasado y los de hoy
que han compartido con nosotros lo que Dios les reveló.
Damos gracias por los que, por pasión de Cristo,
aportaron la justicia y la libertad a los oprimidos.
Alabamos a Dios por todas las personas
que son para nosotros la revelación de su Palabra. (Amén)
ACCIÓN 7.
Se lleva un gran punto de interrogación dibujado sobre un cartel.
Posibilidad de fondo musical.
Voz 1
“¿Por qué os asustáis y por qué dudáis tanto en vuestro interior?”
Voz 2
Yo envidio a los que no dudan nunca.
Me gustaría tener sus certezas.
Pero algunas cosas que me suceden a mí como a los otros
hacen que me pregunte sobre tu poder, Señor.
Y en cada entierro que participo
es una invitación a recorrer de nuevo el camino de Emaús.
Voz 1
Moderar la duda requiere valor y confianza.
Se debe estar preparado a moverse.
La apatía, la inacción, la complacencia y el egocentrismo
son todo lo contrario a la fe, pero no a la duda.
Sigamos el camino de Cristo.
Roguemos, alabemos a Dios y amemos al prójimo como a nosotros
mismos.
Porque pasando a la acción encontramos respuestas.
Voz 2
Sólo la fe nos hace vivir nuestros problemas.
La fe me ha ayudado a superar de manera increíble algunas
dificultades.
(Se mencionan personas o se escuchan testimonios.)
Voz 1 y 2
De todo eso, nosotros somos testigos.
Todos
Pedimos por los que viven constantemente en el miedo.
Pedimos por los que están paralizados por su sentimiento de
inseguridad.
Damos gracias por los que, gracias a la fuerza de su fe,
sostienen y ayudan a los que están en la adversidad.
Alabamos a Dios por el consuelo que Jesús nos da,
ya que es dando testimonio y enfrentándose a los fantasmas que nos
atormentan,
nosotros descubrimos también que Cristo está vivo. (Amén)
ACCIÓN 8.
Se lleva un gran pan. Posibilidad de fondo musical.
Voz 1
“¿Tenéis aquí algo de comer?”
Voz 2
Tuve hambre.
Me dio de comer.
No puedo vivir solamente de pan.
Pero tampoco puedo vivir sin pan.
Voz 1
Somos los guardianes del universo que Dios creó.
Compartimos un mismo pan.
Hay de todo en cantidad y para todo el mundo.
Es suficiente aprender a acoger al otro.
En la mesa cada uno tiene su lugar.
Voz 2
La hospitalidad crea un espacio
en el que podemos dar respuesta a las necesidades de los otros.
Vi gestos de acogida que cambiaron vidas.
(Se mencionan personas o se escuchan testimonios.)
Voz 1 y 2
De todo eso, nosotros somos testigos.
Todos
Pedimos por los que viven en lugares no acogedores.
Damos gracias por los que ofrecen su tiempo, sus talentos, sus
recursos,
que se dan para confirmar a Cristo en otros.
Alabamos a Dios, la Cruz gloriosa de Cristo,
e invitamos a todos los que se unen a Jesucristo
a unirse para celebrar la fiesta de la vida a la cual nos invita.
(Amén)
Bendición
Que Dios todopoderoso descanse en tus hombros
y proteja cada uno de tus pasos.
Que el Hijo de María habite en tu corazón
y que el Espíritu Santo se derrame sobre ti.
Amén.
El contexto ecuménico de Escocia
De 1910 a 2010
El movimiento ecuménico moderno nació en la Conferencia de Edimburgo en 1910.
¿Por qué precisamente Edimburgo? Escocia, desde un punto de vista intelectual y
cultural, tenía una fuerte tradición internacional remontándose a las misiones
célticas. Grandes teólogos y responsables de la Iglesia escocesa fomentaron
esta apertura al mundo. A eso vino a asociarse en el siglo XIX una preocupación
misionera importante del protestantismo escocés que, además del aspecto
evangelizador, contemplaba una reforma de la expansión económica del Imperio
británico. Este compromiso en la misión incitó a las Iglesias a aportar
directamente su apoyo a una Conferencia misionera mundial, más que dejar el
cuidado a los organismos misioneros. Por fin, la Iglesia y la sociedad escocesa
cruzaban un tiempo de rápidos cambios que fomentaban las Iglesias a una mayor
apertura.
En 2000, John Pobee (Ghana) viajó a Escocia donde incitó a los responsables
cristianos a celebrar el centenario de 1910. Los años siguientes, un círculo
cada vez más extenso de pensadores y de protagonistas de la misión han
reconocido el inmenso potencial de 2010; una colaboración en la acción era pues
necesaria. En 2005, un encuentro internacional que se celebró en Edimburgo,
permitió definir temas claves para la misión del siglo XXI. Entre éstos: los
fundamentos de la misión; la misión en un contexto interreligioso; la misión y
sus relaciones con el postmodernismo y el poder; las formas de compromiso
misionero; la formación teológica; las comunidades cristianas contemporáneas; la
misión y la unidad y la espiritualidad de la misión.
Las manifestaciones se celebrarán del 2 al 6 de junio de 2010 en Edimburgo,
lugar de convergencia elegido para la celebración de este aniversario. La
coordinación de Edimburgo 2010 está garantizada a través del sitio internet
www.edinburgh2010.org.
Los años intermedios
Desde 1940 hasta hoy, la situación ecuménica de Escocia se ha desarrollado
alrededor de tres hilos directores distintos.
La investigación teológica
Basta con mencionar el informe anglicano/presbiteriano de 1956 (habitualmente
llamado Informe de los obispos), los 30 años aproximadamente de
Conversaciones multilaterales (1967-1994) en los cuales seis Iglesias de
Escocia se comprometieron, o también la Iniciativa de las Iglesias escocesas
para la unidad de los cristianos (SCIFU - 1996-2003) para darse cuenta que
se abordó un gran número de temas doctrinales. Eso nos condujo a una mejor
comprensión de nuestras distintas tradiciones y al descubrimiento creciente que
entre nuestras Iglesias existe un extenso acuerdo teológico. El hecho de que
esto no haya conducido a un proceso de unión al cual todos se podrían adherir,
no depende tanto de cualquier antagonismo entre las Iglesias sino de la toma de
conciencia que la unidad va más allá de la creación de un gran proyecto. Nos
hizo reconocer que la unidad es posible en la diferencia.
La colaboración concreta
A nivel nacional, los años cincuenta vieron nacer dos organizaciones que fueron
una poderosa fuente de dinamismo y proyectos. A principios de los años sesenta,
este impulso se concretó en la creación del Scottish Churches House (Casa
de las Iglesias escocesas) en Dunblane, un centro de conferencias y de retiros,
“un lugar administrado conjuntamente por las Iglesias, donde comenzaron a crecer
juntas al servicio de Escocia”. En 1962 se ha creado el Scottish Churches
Council (Consejo de las Iglesias escocesas), constituido en su mayoría de
Iglesias no católicas y de una serie de grupos y organizaciones ecuménicas. Se
realizaron un gran número de actividades a nivel nacional -por ejemplo los
cursos de Cuaresma, la acción para los jóvenes, el trabajo misionero en la
sociedad- que nació un poco por todas partes en Escocia la aparición rápida de
consejos de Iglesias locales que colaborarron en la oración y la acción comunes.
En 1986, un curso de Cuaresma organizado en todo Reino Unido fue el catalizador
que hizo nacer de nuevos “instrumentos de unidad” entre los cuales figuraba por
primera vez la Iglesia Católica. Así nació la Action for Churches Together in
Scotland (Compromiso común de las Iglesias en Escocia) (en inglés ACTS), que
se creó en 1990.
La voz profética
El tercer hilo conductor es el que las Iglesias tienen como más difícil de
integrar en su vida. Con todo, sin él, el ecumenismo perdería su carácter
incisivo. Mientras que las Iglesias se acercaban unas a otras, el ecumenismo
tuvo una dimensión profética. En el trabajo de Christian Aid se
reflejaban la expresión concreta de la compasión por los muertos de hambre de
este mundo, y también las palabras proféticas de protesta en favor de la
justicia en el mundo. La Comunidad de Iona, siempre muy empeñada en el
ecumenismo, no ha dudado en desafiar abiertamente a las Iglesias y al mundo con
respecto a su desunión y la injusticia. Se consideraron algunos momentos como
proféticos, por ejemplo en 1982 donde, en su visita a Escocia, el Papa Juan
Pablo II declaraba: “Hagamos juntos este peregrinaje, mano a mano”.
En estos últimos años, el ecumenismo ha ampliado su campo de acción al contexto
interreligioso y al testimonio cristiano en una sociedad cada vez más
secularizada y más multicultural. La experiencia ecuménica en Escocia nos mostró
que para responder a este reto, estos tres hilos conductores deben mantenerse
juntos. No podemos hacer una elección entre ellos ya que sólo cuando obran
recíprocamente el uno con el otro entonces podemos hablar de teología, de
colaboración y de la voz profética que está en el corazón del proyecto
ecuménico.
Los tartanes son uno de los tesoros de Escocia. El hábito quiere que cada modelo
corresponda a un “clan” o a una familia particular pero los tartanes se
benefician de una tradición viva, y numerosos modelos siguen dibujándose según
los distintos objetivos y organizaciones. Poseen un color básico sobre el cual
se aplican algunas líneas horizontales y verticales. Nuestro color básico es el
texto citado que ofrece un panorama general de la situación ecuménica en
Escocia. En los apartados que siguen, presentamos una serie de líneas
horizontales y verticales que permiten hacerse una idea ciertamente no
exhaustiva del modo por el cual las Iglesias se comprometen unas y otras, y más
generalmente con la sociedad.
Líneas horizontales: la búsqueda de la unidad entre las Iglesias
Comisión doctrinal mixta de la Iglesia de Escocia y de la Iglesia Católica
Este diálogo bilateral resultó rico en bendiciones. El más reciente documento
que publicó, “Bautismo: católico y reformado”, ofrece una síntesis de los
progresos realizados en la comprensión del bautismo común pero invita igualmente
a proseguir la reflexión sobre las implicaciones para la misión de la Iglesia
hoy. La Comisión Mixta es un ejemplo positivo de diálogo teológico ecuménico y
muestra a la vez personas e instituciones verdaderamente dispuestas a escucharse
mutuamente. Esta Comisión Mixta estudia actualmente la cuestión de la
purificación de las memorias así como la doctrina de la justificación.
La raya EMU
Con la Iniciativa de las Iglesias escocesas para la Unión, tres confesiones se
comprometieron a buscar métodos que les permitían trabajar, servir y dar
testimonio juntas. Así comenzaron las conversaciones del EMU. Dos veces al año,
los representantes de la Iglesia Episcopal Escocesa, de la Iglesia Metodista y
de la Iglesia Reformada Unida se reúnen para encontrar maneras de realizar
juntas a nivel nacional y local las acciones que no es necesario emprender
separadamente. Se alegran cuando sus responsables se preguntan y encuentran
medios que hacen crecer la cooperación, por ejemplo en el ámbito de la educación
y de la formación. El EMU constituye una reciente red de relaciones y posee un
fuerte potencial dinámico.
Desarrollar las relaciones con minorías étnicas cristianas
En 2007 las Iglesias de Escocia celebraron el Bicentenario de la abolición de la
esclavitud. Este acontecimiento ha servido de catalizador en el desarrollo de
relaciones más estrechas entre las Iglesias tradicionales y las minorías étnicas
cristianas hoy en gran número creciente en Escocia. El Scottish Churches
Racial Justice Group (Grupo de las Iglesias escocesas para la justicia
racial) cuenta ahora con representantes de Iglesias de África y de Comunidades
cristianas de Asia. Las propias minorías étnicas cristianas formaron un
organismo destinado a desarrollar las relaciones entre ellas, con las Iglesias
tradicionales y con ACTS.
Rayas verticales: Las Iglesias se comprometen en la sociedad escocesa
Las Iglesias y el Parlamento
La Mesa parlamentaria de las Iglesias escocesas (en inglés SCPO) es el fruto del
compromiso de las Iglesias en el proceso que condujo a la creación del
Parlamento escocés. Aunque podían trabajar juntas sobre este tema, las Iglesias
constituyeron el SCPO para poder comprometerse lo más eficazmente posible con el
Parlamento y el Gobierno escoceses, no para establecer una línea de partido sino
para garantizar que un intercambio tiene lugar y que se oyera la voz de las
Iglesias. Es claro que ganamos en eficacia cuando podemos hablar por unanimidad
de nuestra visión del bien común en Escocia pero allá donde nuestras voces son
diferentes, nosotros somos honestos y nos expresamos abiertamente.
Las Iglesias y la “Conversación nacional”
Líderes/representantes de doce Iglesias de Escocia aceptaron la invitación del
Gobierno escocés de participar en una “conversación nacional” sobre las
elecciones pendientes para el futuro de Escocia. El grupo publicó la siguiente
declaración:
“Reconocemos que la Iglesia está en camino, como lo está nuestra nación; todos
haremos lo posible para llegar a la fase que sentimos deber alcanzar. Sin
embargo deseamos que nuestra vida común en Escocia, tanto como Iglesia y también
como nación y comunidades, tenga lugar en el respeto a ciertos valores
cristianos. Aspiramos a:
— una nación modelada por los principios del
amor de Dios y de todos los seres humanos;
— una nación promotora de la dignidad y la
justicia para todos;
— una nación que fomenta la fidelidad en
las relaciones personales y comunitarias;
— una nación solidaria, que tenga la
preocupación por los más débiles y abandonados;
— una sociedad en la cual la voz de cada uno
puede oírse;
— un pueblo menos interesado en su propio
bienestar cuanto por el de los otros;
— una nación esforzándose en buscar la
excelencia y en la cual cada uno puede conocer la vida en toda su plenitud;
— una nación alegrándose de la notable
contribución de los que están construyendo la nueva Escocia;
— un estado que se haga promotor del
bienestar de todos sus ciudadanos sin menosprecio de los límites de su
autoridad.
Para nosotros, estos valores se arraigan en Jesucristo y han señalado claramente
Escocia a lo largo de su historia; allá donde se viven estos valores y son
practicados, observamos que encuentran una resonancia en los fieles de otras
religiones y en las personas sin religión.
Pastores de calle
La misión de los Pastores de calle es una iniciativa que existe ahora en toda
Escocia. Equipos de Pastores de calle de las Iglesias locales, benévolas y
especialmente formadas al efecto, están disponibles desde la tarde hasta la
noche en los centros-ciudad para aconsejar y ofrecer un apoyo concreto a todos
los que pasan. “Queremos ir al encuentro de las personas, hablar con ellas y
comprometernos frente a ellas a través de una escucha, un apoyo y una ayuda
concreta. Eso puede significar acompañar a una muchacha hasta parar un taxi de
noche, tranquilizar a alguien que se siente amenazado o escuchar a los que
necesitan saber que alguien se interesa por ellos”, declara James Duce del City
Church d’Aberdeen, primera ciudad escocesa que ha puesto en marcha el programa
de los Pastores de calle.
Semana de oración por la unidad de los cristianos:
Temas (1968-2010)
Elaborados desde 1968 por la Comisión "Fe y Constitución" del Consejo Ecuménico
de las Iglesias y por el Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos.
1968 “Para alabanza de su gloria” (Ef 1,14)
1969 “Llamados a la libertad” (Gal 5,13)
(Reunión preparatoria en Roma, Italia)
1970 “Somos colaboradores de Dios” (1 Cor 3,9)
(Reunión preparatoria en el Monasterio de Niederaltaich, República Federal de
Alemania)
1971 “... y la comunión del Espíritu Santo” (2 Cor 13,13)
(Reunión preparatoria en Bari, Italia)
1972 “Os doy un mandamiento nuevo” (Jn 13,34)
(Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza)
1973 “Señor, enséñanos a orar” (Lc 11,1)
(Reunión preparatoria en la Abadía de Montserrat, España)
1974 “Que todos confiesen: Jesucristo es el Señor” (Flp 2,1-13)
(Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza. En abril de 1974 se dirigió una
carta a las Iglesias miembros, así como a otras partes que estuvieran
interesadas en crear grupos locales que pudiesen participar en la preparación
del folleto de la Semana de Oración. El primero en comprometerse fue el grupo
australiano, que en concreto preparó en 1975 el proyecto inicial del folleto de
la Semana de Oración)
1975 “La voluntad del Padre: constituir a Cristo en cabeza de todas las cosas” (Ef
1,3-10)
(Proyecto de texto elaborado por un grupo australiano. Reunión preparatoria en
Ginebra, Suiza)
1976 “Ahora somos hijos de Dios” (1 Jn 3,2)
(Proyecto de texto elaborado por la Conferencia de Iglesias del Caribe.
Reunión preparatoria en Roma, Italia)
1977 “La esperanza no defrauda” (Rom 5,1-5)
(Proyecto de testo elaborado en el Líbano, en plena guerra civil. Reunión
preparatoria en Ginebra, Suiza)
1978 “Ya no sois extranjeros” (Ef 2,13-22)
(Proyecto de texto elaborado por un grupo ecuménico de Manchester,
Inglaterra)
1979 “Poneos unos al servicio de los otros para gloria de Dios” (1
Pe 4,7-11)
(Proyecto de texto elaborado en Argentina. Reunión preparatoria en Ginebra,
Suiza)
1980 “Venga a nosotros tu reino” (Mt 6,10)
(Proyecto de texto elaborado por un grupo ecuménico de Berlín, República
Democrática de Alemania. Reunión preparatoria en Milán, Italia)
1981 “Un solo Espíritu, distintos carismas, un solo cuerpo” (1 Cor
12, 3b-13)
(Proyecto de texto elaborado por los Padres de Graymoor, USA. Reunión
preparatoria en Ginebra, Suiza)
1982 “¡Qué amables son tus moradas, Señor!” (Sal 84)
(Proyecto de texto elaborado en Kenia. Reunión preparatoria en Milán, Italia)
1983 “Jesucristo, vida del mundo” (1 Jn 1,1-4)
(Proyecto de texto elaborado por un grupo ecuménico de Irlanda. Reunión
preparatoria en Celigny-Bossey, Suiza)
1984 “Llamados a la unidad por la cruz de nuestro Señor” (1 Cor 2,2
y Col 1,20)
(Reunión preparatoria en Venecia, Italia)
1985 “De la muerte a la vida con Cristo” (Ef 2,4-7)
(Proyecto de texto elaborado en Jamaica. Reunión preparatoria en Grandchamp,
Suiza)
1986 “Seréis mis testigos” (Hch 1,6-8)
(Textos propuestos en Yugoslavia (Eslovenia). Reunión preparatoria en
Yugoslavia)
1987 “Unidos en Cristo, una nueva creación” (2 Cor 5,17-6,4a)
(Proyecto de texto elaborado en Inglaterra. Reunión preparatoria en Taizé,
Francia)
1988 “El amor de Dios elimina el temor” (1 Jn 4,18)
(Proyecto de texto elaborado en Italia. Reunión preparatoria en Pinerolo,
Italia)
1989 “Edificar la comunidad: un solo cuerpo en Cristo” (Rom 12,5-6a)
(Proyecto de texto elaborado en Canadá. Reunión preparatoria en Whaley,
Bridge, Inglaterra)
1990 “Que todos sean uno, para que el mundo crea” (Jn 17)
(Proyecto de texto elaborado en España. Reunión preparatoria en Madrid,
España)
1991 “Alabad al Señor todas las naciones” (Sal 117; Rom 15,5-13)
(Proyecto de texto elaborado en Alemania. Reunión preparatoria en Rotenburg
an der Fulda, República Federal de Alemania)
1992 “Yo estoy con vosotros... por tanto, id” (Mt 28,16-20)
(Proyecto de texto elaborado en Bélgica. Reunión preparatoria en Brujas,
Bélgica)
1993 “Llevad los frutos del Espíritu para la unidad de los
cristianos” (Gal 2,22-23)
(Proyecto de texto elaborado en Zaire. Reunión preparatoria cerca de Zurich,
Suiza)
1994 “La casa de Dios: llamados a tener un solo corazón y una sola
alma” (Hch 4,32)
(Proyecto de texto elaborado en Irlanda. Reunión preparatoria en Dublín,
Irlanda)
1995 “Koinonía: comunión en Dios y entre nosotros” (Jn
15,1-17)
(Reunión preparatoria en Bristol, Inglaterra)
1996 “Mira que estoy a la puerta y llamo” (Ap 3,14-22)
(Proyecto de texto elaborado en Portugal. Reunión preparatoria en Lisboa,
Portugal)
1997 "En nombre de Cristo... dejáos reconciliar con Dios" (2 Cor
5,20)
(Proyecto de texto elaborado en Escandinavia. Reunión preparatoria en
Estocolmo, Suecia)
1998 “El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad” (Rom 8,14-27)
(Proyecto de texto elaborado en Francia. Reunión preparatoria en París,
Francia)
1999 “Él habitará con ellos. Ellos serán su pueblo y el mismo Dios
estará con ellos” (Ap21,1-7)
(Proyecto de texto elaborado en Malasia. Reunión preparatoria en el
Monasterio de Bose, Italia)
2000 “Bendito sea Dios que nos ha bendecido en Cristo” (Ef 1,3-14)
(Proyecto de texto elaborado por el Consejo de Iglesias del Medio Oriente.
Reunión preparatoria en el Monasterio de La Verna, Italia)
2001 “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn 14,1-6)
(Proyecto de texto elaborado en Rumania. Reunión preparatoria en la "Casa de
Odihna", Rumania)
2002 "En ti está la fuente de la vida" (Sal 36 [35], 10)
(Proyecto de texto elaborado por el Consejo de Conferencias Episcopales de
Europa (CCEE) y la Conferencia de Iglesias de Europa (CEC). Reunión preparatoria
en el Centro ecuménico de Ottmaring, Augsburgo, República Federal de Alemania)
2003 “Este tesoro lo llevamos en vasijas de barro” (2 Cor 4, 3-18)
(Proyecto de texto elaborado en Argentina. Reunión preparatoria en el Centro
ecuménico "Los Rubios" cerca de Málaga, España)
2004 “Mi paz os doy” (Jn 14,27)
(Proyecto de texto elaborado en Alepo, Siria. Reunión preparatoria en
Palermo, Sicilia, Italia)
2005 “Cristo, fundamento único de la Iglesia” (1 Cor 3, 1-23)
(Proyecto de texto elaborado en Eslovaquia. Reunión preparatoria en Piestany,
Eslovaquia)
2006 “Donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en
medio de ellos” (Mt18,20)
(Proyecto de texto elaborado en Irlanda. Reunión preparatoria en Prosperous,
County Kildare, Irlanda)
2007 “Hace oír a los sordos y hablar a los mudos” (Mc 7,37)
(Proyecto de texto elaborado en Sudáfrica. Reunión preparatoria en el Castillo
de Faverges, Alta Saboya, Francia)
2008 “No ceséis de orar” (1 Tes 5,17)
(Proyecto de texto elaborado en USA. Reunión preparatoria en Graymoor,
Garrison en USA).
2009 “Estarán unidas en tu mano” (Ez 37,17)
(Proyecto de texto elaborado en Corea. Reunión preparatoria en Marsella,
Francia).
2010 “Vosotros sois testigos de todas estas cosas” (Lc 24,48)
(Proyecto de texto elaborado en Escocia. Reunión preparatoria en Glasgow,
Escocia).
Algunas fechas importantes en la historia de la Semana de oración
por la unidad
de los cristianos
1740 Nacimiento en Escocia del movimiento pentecostal con vinculaciones en América
del Norte, cuyo mensaje por la renovación de la fe llamaba a la oración por
todas las Iglesias y con ellas.
1820 El Rvdo. James Haldane Stewart publica "Consejos para la unión general de
los cristianos con vistas a una efusión del Espíritu" (Hins for the
outpouring of the Spirit).
1840 El Rvdo. Ignatius Spencer, un convertido al catolicismo, sugiere una "Unión de
oración por la unidad".
1867 La primera asamblea de obispos anglicanos en Lambeth insiste en la oración por
la unidad, en la introducción a sus resoluciones.
1894 El Papa León XIII anima a la práctica del Octavario de oración por la unidad en
el contexto de Pentecostés.
1908 Celebración del "Octavario por la unidad de la Iglesia" bajo la iniciativa del
Rvdo. Paul Wattson.
1926 El Movimiento "Fe y Constitución" inicia la publicación de "Sugerencias para un
Octavario de oración por la unidad de los cristianos".
1935 En Francia, el abad Paul Couturier se convierte en el abogado de la "Semana
universal para un Octavario de oración por la unidad de los cristianos sobre la
base de una oración concebida por la unidad que Cristo quiere, por los medios
que El quiera".
1958 El Centro "Unidad cristiana" de Lyon (Francia) comienza a preparar el tema para
la semana de oración en colaboración con la Comisión "Fe y Constitución" del
Consejo Ecuménico de las Iglesias.
1964 En Jerusalén el Papa Pablo VI y el Patriarca Atenágoras I recitan juntos la
oración de Cristo "que todos sean uno" (Jn 17).
1964 El Decreto sobre el ecumenismo del Concilio Vaticano II subraya que la oración
es el alma del movimiento ecuménico, y anima a la práctica de la semana de
oración.
1966 La Comisión "Fe y Constitución" y el Secretariado para la Unidad de los
Cristianos (actualmente Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los
Cristianos) de la Iglesia católica deciden preparar un texto para la Semana de
oración de cada año.
1968 Por primera vez, la Semana de oración se celebra sobre la base de unos textos
elaborados en colaboración por “Fe y Constitución” y el Secretariado para la
Unidad de los Cristianos (actualmente Pontificio Consejo para la Promoción de la
Unidad de los Cristianos).
1975 Primera celebración de la Semana de oración a partir de textos preparados
sobre la base de un proyecto propuesto por un grupo ecuménico local. Esta nueva
modalidad de elaboración de los textos ha sido inaugurada por un grupo ecuménico
de Australia.
1988 Los textos de la Semana de oración han sido utilizados en la celebración
inaugural de la Federación cristiana de Malasia juntamente con los principales
grupos cristianos de este país.
1994 El grupo internacional ha preparado los textos para 1996 junto con otros
representantes de la YMCA y de la YWCA.
2004 Acuerdo entre “Fe y Constitución” (Consejo Ecuménico de las Iglesias) y el
Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos (Iglesia
Católica) por el que se decide que en lo sucesivo los textos en francés y en
inglés de la Semana de oración por la unidad de los cristianos sean publicados
conjuntamente y presentados en un mismo formato.
2008 Celebración del centenario de la Semana de oración por la unidad de los
cristianos (su predecesor, el Octavario por la unidad de la Iglesia, fue
celebrado por primera vez en 1908).
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