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CONSEJO PONTIFICIO
PARA LA PROMOCIÓN DE LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS

AVISO IMPORTANTE

Esta es la versión internacional de la Semana de oración 2013

Si desea obtener la versión adaptada,
acuda a su Conferencia episcopal o al Sínodo de su Iglesia

Traducción preparada por la Comisión para las relaciones interconfesionales
de la Conferencia Episcopal Española

Materiales para la
SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS
y para el resto del año 201
3

¿Qué exige el Señor de nosotros?
(Cf. Miqueas 6, 6-8)

Preparados conjuntamente por el
Consejo Pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos y la
Comisión Fe y Constitución del Consejo Mundial de Iglesias

 

A TODOS LOS QUE ORGANIZAN
LA SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS

Buscar la unidad durante todo el año

En el hemisferio norte la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos se celebra tradicionalmente del 18 al 25 de enero. Estas fechas fueron propuestas en 1908 por Paul Watson para cubrir el periodo entre la fiesta de san Pedro y la de san Pablo, que tienen un significado simbólico. En el hemisferio sur donde el mes de enero es tiempo de vacaciones de verano, las Iglesias frecuentemente adoptan otra fecha para celebrar la semana de oración, por ejemplo en torno a Pentecostés (sugerido por el movimiento Fe y Constitución en 1926), que representa también otra fecha simbólica para la unidad de la Iglesia.

Teniendo presente esta exigencia de flexibilidad, invitamos a utilizar estos materiales a lo largo de todo el año para expresar el grado de comunión que las Iglesias ya han alcanzado y para orar juntos para llegar a la plena unidad querida por Cristo.

Adaptar los textos

Estos materiales se ofrecen con el entendimiento de que siempre que sea posible se adaptarán para ser utilizados localmente. Al hacerlo se deberán tener en cuenta las prácticas litúrgicas y devocionales locales así como el contexto socio-cultural. Tal adaptación debería hacerse a través de una colaboración ecuménica. En algunos lugares estas estructuras ecuménicas para adaptar los materiales ya existen; en otros esperamos que la necesidad de que sean adaptados constituya un estímulo para la creación de estas estructuras.

Cómo utilizar los textos de la Semana
de Oración por la Unidad de los Cristianos

  • Para las Iglesias y las comunidades cristianas que celebran juntas la semana de oración en un solo acto se ofrece un modelo de Celebración ecuménica.
  • Las Iglesias y las comunidades cristianas pueden igualmente incorporar a sus propias celebraciones oraciones y textos de la semana de oración. Las oraciones de la Celebración ecuménica y del Octavario y las reflexiones sobre los textos bíblicos pueden también utilizarse según se considere oportuno en su situación.
  • Las Iglesias y comunidades cristianas que celebran la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos cada día de la semana, pueden encontrar sugerencias en los textos propuestos para el Octavario.
  • A las personas que desean realizar estudios bíblicos sobre el tema de la semana de oración, pueden servir de apoyo los textos y las reflexiones bíblicas propuestas para el Octavario. Las reflexiones que se tengan cada día pueden terminar con un momento final de oración de intercesión.
  • Para las personas que desean orar en privado, los textos de este folleto pueden ayudar a focalizar las intenciones por las que oran y a que se sientan en comunión con otros que en todo el mundo oran por una mayor unidad visible de la Iglesia de Cristo.

TEXTO BÍBLICO PARAL EL 2013[1]

(Miqueas 6, 6-8)

¿Con qué me presentaré al Señor y me postraré ante el Dios de lo alto? Me presentaré ante él con holocaustos, con novillos que tengan un año. ¿Agradarán al Señor miles de carneros? ¿Le complacerán diez mil ríos de aceite? ¿Le entregaré mi primogénito por mi delito, el fruto de mis entrañas por mi pecado? Se te ha hecho conocer lo que está bien, lo que el Señor exige de ti, ser mortal: tan sólo respetar el derecho, practicar con amor la misericordia y caminar humildemente con tu Dios.

Biblia Traducción Interconfesional (BTI)

INTRODUCCIÓN AL TEMA
PARA EL AÑO 2013

¿Qué exige el Señor de nosotros?
(Cf. Miqueas 6, 6-8)

Para conmemorar su centenario, se invitó al Movimiento Estudiantil Cristiano de la India (siglas en inglés: SCMI) a que preparara los materiales para la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos (SOUC) 2013, y este a su vez hizo partícipes a la Federación Universitaria Católica de toda la India y al Consejo Nacional de las Iglesias en la India. En el proceso preparatorio, al reflexionar sobre el significado de la SOUC, se decidió que en un contexto de gran injusticia hacia los dalits en la India y en la Iglesia, la búsqueda de la unidad visible no se puede disociar del desmantelamiento del sistema de castas y el reconocimiento de las aportaciones a la unidad por los más pobres entre los pobres.

En el contexto indio, los dalits son las comunidades consideradas ‘parias’. Son las personas más afectadas por el sistema de las castas, que es una modalidad rígida de estratificación social fundada en la noción de pureza e impureza ritual. En este sistema, las castas se distinguen en ‘superiores’ e ‘inferiores’. Las comunidades dalits son consideradas las más contaminadas y contaminantes. Se sitúan fuera del sistema de las castas y en el pasado incluso se las calificaba de ‘intocables’. A causa del sistema de las castas, los dalits son marginados socialmente, infrarepresentados políticamente, explotados económicamente, y culturalmente subyugados. Casi el 80% de los cristianos indios es de procedencia dalit.

A pesar de los extraordinarios progresos logrados en el siglo XX, las Iglesias en la India han mantenido las divisiones doctrinales heredadas de Europa y de otros lugares. La desunión entre los cristianos, en el interior de cada Iglesia y entre ellas, se ve aún más acentuada por el sistema de las castas. Este sistema, como el apartheid, el racismo o el nacionalismo, plantea serios retos para la unidad de los cristianos en la India y, por tanto, para el testimonio moral y eclesial de la Iglesia como único cuerpo de Cristo. Al ser una causa de desunión eclesial, el sistema de las castas es también un grave asunto doctrinal. En este contexto, los materiales para la SOUC de este año nos invitan a profundizar en el texto de Miqueas 6, 6-8, centrándonos en la pregunta de ‘¿qué exige Dios de nosotros?’ como tema principal. La experiencia dalit sirve de crisol desde el cual emerge la reflexión teológica sobre el tema bíblico.

Miqueas era uno de los doce profetas menores del Antiguo Testamento que profetizó en Judá aproximadamente entre los años 737 y 690 a.C. Procedía de Moréset, al sudoeste de Jerusalén, y profetizó durante los reinados de Jotán, Ajaz y Ezequías, reyes de Judá (Miqueas 1,1). Vivió en las mismas condiciones políticas, económicas, morales y religiosas que su contemporáneo Isaías y con él fue testigo de la destrucción de Samaria y de la invasión del Reino del Sur por el rey de Asiria en el año 701 a.C. Su aflicción al lamentar la situación de su pueblo marca el tono de su libro; dirige su rabia contra los dirigentes (2,1-5) y los sacerdotes que han traicionado a su pueblo.

El Libro de Miqueas pertenece a la tradición literaria de la profecía. En el centro de su mensaje se sitúa el oráculo del juicio. El libro se desarrolla en tres partes que nos van llevando desde el juicio en general (cap. 1-3), a la proclamación de la salvación (cap. 4-5), y después al juicio en sentido estricto y a la celebración de la salvación (cap. 6-7). En la primera parte, Miqueas critica con dureza a los que tienen autoridad, tanto política como religiosa, por abusar de su poder y robar a los pobres: “arrancáis la piel a la gente” (3,2), y “juzgan por soborno” (3,11). En la segunda parte del libro, Miqueas exhorta al pueblo a peregrinar “al monte del Señor... Él nos indicará sus caminos y nosotros iremos por sus sendas” (4,2). En la tercera parte se revela el juicio de Dios acompañado por una llamada a aguardar con esperanza la salvación, con fe en Dios que “perdona el pecado y pasa por alto... las culpas” (7, 18). Esta esperanza se concreta en el Mesías, que será la “la paz” (5,4), y que saldrá de Belén para llevar la salvación “hasta los confines mismos de la tierra” (5,3). Finalmente, Miqueas llama a todas las naciones a caminar en esta peregrinación para compartir la justicia y la paz que es la salvación.

La enérgica exhortación de Miqueas a favor de la justicia y de la paz se concentra en los capítulos 6,1 a 7,7, parte de los cuales constituye el tema de este año de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos (SOUC). Coloca la justicia y la paz en el marco de la relación entre Dios y la humanidad pero insiste en que esta historia necesita y requiere una fuerte referencia ética. Como otros profetas que vivieron en la época de la monarquía israelita, Miqueas recuerda al pueblo que Dios lo ha salvado de la esclavitud en Egipto y que lo ha llamado a través de la alianza a vivir en una sociedad construida sobre la base de la dignidad, la igualdad y la justicia. Por tanto, la verdadera fe en Dios no se puede separar de la santidad personal ni de la búsqueda de la justicia social. La salvación que Dios ofrece de la esclavitud y de la humillación cotidiana, exige más allá de culto, sacrificio y holocausto (6,7), que ‘respetemos el derecho, practiquemos con amor la misericordia y caminemos humildemente con nuestro Dios’ (6,8).

De muchas maneras la situación del pueblo de Dios en los tiempos de Miqueas puede compararse a la de la comunidad dalit en la India. Los dalits también se enfrentan a la opresión y a la injusticia de parte de aquellos que quieren negarles sus derechos y dignidad. Miqueas comparaba la codicia de los que explotaban a los pobres con aquellos que “comen la carne de mi pueblo, le arrancan la piel y quiebran sus huesos” (3,3). Con su rechazo a los ritos y sacrificios empobrecidos por la falta de preocupación por la justicia, Miqueas refleja el deseo de Dios: que la justicia esté en el centro de nuestra religión y de nuestros ritos. Su mensaje resulta profético en un contexto en que la discriminación contra los dalits se legitima a partir de criterios religiosos y de nociones de pureza ritual y de contaminación. La fe encuentra o pierde su sentido en relación a la justicia. En la situación actual de los dalits, la insistencia de Miqueas en el aspecto moral de nuestra fe nos invita a preguntarnos lo que Dios verdaderamente exige de nosotros: ¿solamente sacrificios o que caminemos con Dios en justicia y paz?

El camino para el discípulo de Cristo implica caminar por la senda de la justicia, la misericordia y la humildad. La metáfora de ‘caminar’ ha sido elegida para enlazar los ocho días de oración, ya que, como una acción activa, intencional y prolongada en el tiempo, la metáfora de caminar transmite el dinamismo que caracteriza el discipulado cristiano. Además, el tema de la décima asamblea del CMI que tendrá lugar en Busan, Corea, en 2013 – “Dios de vida, condúcenos a la justicia y la paz”, resuena con la imagen del Dios trinitario que acompaña a la humanidad y entra en la historia humana invitando a todos los pueblos a caminar juntos.

Los ocho subtemas para la semana, que evocan diferentes maneras de caminar, nos permiten concretar la distintas dimensiones de un auténtico discipulado cristiano que camina ‘por la senda de la justicia que conduce a la vida’ (Pr 12,28).

Día 1: Caminar conversando. Reflexionamos sobre la importancia del diálogo y de la conversación como un medio para superar obstáculos. Tanto para el ecumenismo, como para las luchas por la liberación de las personas en todo el mundo, la capacidad de hablar y de escuchar son fundamentales. En este tipo de conversación auténtica podemos llegar a reconocer a Cristo con más claridad.

Día 2: Caminar con el cuerpo partido de Cristo. Al reconocer la solidaridad entre Cristo crucificado y los ‘pueblos partidos’ del mundo, como los dalits, intentamos juntos como cristianos aprender a compartir entre nosotros esta solidaridad de una manera más profunda. Se pone de manifiesto, sobre todo, la relación entre eucaristía y justicia y se invita a los cristianos a descubrir modos concretos de un vivir eucarístico en el mundo.

Día 3: Caminar hacia la libertad. Hoy se nos invita a celebrar los esfuerzos de comunidades oprimidas en todo el mundo, como los dalits en la India, cuando protestan contra todo aquello que esclaviza a los seres humanos. Nosotros, cristianos comprometidos con una mayor unidad, aprendemos que la eliminación de todo lo que separa a las personas es esencial para alcanzar la vida en abundancia, la libertad en el Espíritu.

Día 4: Caminar como hijos de la tierra. Tomar conciencia de nuestro lugar en la creación de Dios nos une los unos a los otros, porque nos hace ver nuestra interdependencia, entre nosotros y con la tierra. Teniendo en cuenta la urgencia del cuidado del medioambiente y de una correcta y justa repartición de los frutos de la tierra, los cristianos están llamados a unas vidas de testimonio activo en el espíritu del año jubilar.

Día 5: Caminar como los amigos de Jesús. Hoy reflexionamos sobre las imágenes bíblicas de la amistad y el amor humano como modelos del amor de Dios hacia cada ser humano. Vernos como amigos muy amados de Dios tiene consecuencias para nuestras relaciones dentro de la comunidad de Jesús. Dentro de la Iglesia, toda barrera de exclusión es incompatible con una comunidad donde todos son por igual los amigos muy amados de Jesús.

Día 6: Caminar más allá de las barreras. Caminar con Dios significa caminar más allá de las barreras que dividen y perjudican a los hijos de Dios. Las lecturas bíblicas de este día miran a distintos modos de superar las barreras humanas y culminan con la enseñanza de san Pablo: “Incorporados a Cristo por el bautismo os habéis revestido de Cristo. Ya no hay distinción entre judío y no judío, ni entre esclavo y libre, ni entre varón y mujer. En Cristo Jesús, todos sois uno” (Ga 3, 27-28).

Día 7: Caminar en solidaridad. Caminar humildemente con Dios significa caminar en solidaridad con todos los que luchan por la justicia y la paz. Caminar en solidaridad tiene implicaciones no solo para los creyentes en cuanto individuos, sino también para la naturaleza misma y misión de toda la comunidad cristiana. La Iglesia está llamada y capacitada para compartir el sufrimiento de todos y de todas a través de la defensa y el cuidado de los pobres, los necesitados y los marginados. Esto está presente en nuestra oración por la unidad de los cristianos de esta semana.

Día 8: Caminar en celebración. El texto bíblico de este día habla de celebración, no en el sentido de celebrar un exitoso desenlace final, sino como signo de esperanza en Dios y en la justicia de Dios. Del mismo modo, nuestra celebración de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos es nuestro signo de esperanza de que alcanzaremos nuestra unidad en los tiempos de Dios y con los medios de Dios.

Lo que Dios exige de nosotros hoy es que caminemos por la senda de la justicia, la compasión y la humildad. La senda del discipulado supone caminar por el camino estrecho del reino de Dios y no por las autopistas de los imperios de hoy. Caminar en esta senda del derecho conlleva las estrecheces de la lucha, del aislamiento que acompaña la denuncia y de los riesgos ligados a la resistencia a “las potencias invisibles que dominan en este mundo” (Ef 6, 12). Esto es especialmente verdad cuando a los que hablan francamente a favor de la justicia se les trata de alborotadores y perturbadores de la paz. En este contexto tenemos que entender que la paz y la unidad son plenas cuando se fundamentan en la justicia.

Partiendo de este enfoque de la SOUC en las comunidades dalits de la India, este camino del discipulado es, metafóricamente hablando, ‘un caminar acompañado por el ritmo de los tambores dalit’. Varias comunidades dalits están relacionadas con la percusión ritual y profesional de tambores en aldeas de la India. Los tambores no solo invocan la presencia de lo divino sino que también posibilitan el paso seguro de la comunidad en tiempos de transición protegiéndola de lo que se considera malo. Actualmente la percusión dalit se ha recuperado como una celebración de la cultura y de la identidad dalit. De este modo, cuando hablamos de ‘un caminar acompañado por el ritmo de los tambores dalit’, nos referimos a una forma de discipulado que es consciente de la presencia constante de Dios entre los más marginados. También hace referencia a un discipulado que reconoce el esfuerzo perseverante de los dalits de enfrentarse al mal y de contribuir al bienestar de la comunidad más amplia. Nos recuerda una forma de discipulado que considera la cultura y la identidad dalit como lugares inesperados de la experiencia de la presencia de Cristo (cf. Mt 25,40). Un discipulado así llevará a una verdadera solidaridad, como también a formas de unidad de los cristianos libres de cualquier discriminación y exclusión injustas.

‘Coser sandalias’ es una de las profesiones relacionadas con las comunidades dalits en la India. Como uno de los medios de supervivencia para los dalits, simboliza su experiencia de forjar unidos una existencia de resistencia y de esperanza en condiciones degradantes y deshumanizadoras. Es nuestro deseo que, por medio de estas reflexiones diarias, el don de la experiencia dalit de supervivencia en medio de la lucha, se convierta para nosotros en las sandalias que nos calzamos para intentar caminar por la senda del derecho en nuestros propios contextos haciendo lo que Dios exige de nosotros. “Cualquier apariencia de prejuicio basado en la casta en las relaciones entre cristianos”, decía Juan Pablo II,[2] “es un antitestimonio de la auténtica solidaridad humana, una amenaza contra la genuina espiritualidad y un serio obstáculo a la misión evangelizadora de la Iglesia”1. Que nuestro Dios de justicia, unidad y paz, nos capacite para ser signos auténticos de solidaridad humana fortaleciéndonos para hacer lo que Dios exige de nosotros.

PREPARACIÓN DE LOS MATERIALES
PARA LA SEMANA DE ORACIÓN
POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS 2013

El primer borrador de los materiales de esta Semana de Oración fue preparado por el Movimiento Estudiantil Cristiano de la India (siglas en inglés: SCMI), con el asesoramiento de la Federación Universitaria Católica de toda la India (siglas en inglés: AICUF) y el Consejo Nacional de las Iglesias en la India (siglas en ingles: NCCI). Deseamos agradecer a todos su colaboración, especialmente a:

S. E. Metropolita Dr. Geevarghese Mar Coorilos, Presidente (SCMI) (Iglesia Siria Ortodoxa de los Jacobitas de Malankara)
Sra. Bernardine, Federación Universitaria Católica de toda la India (AICUF) (Iglesia Católica)
Dr. Aruna Gnanadason, Amigo Mayor, SCMI (Iglesia de la India Meridional)
Dr. Peniel Rufus Rajkumar, United Theological College (Iglesia de la India Meridional)
P. Vineeth Koshy, Consejo Nacional de las Iglesias de la India (NCCI) (Iglesia Ortodoxa Siria de Malankara)
Sra. Anita Hepsibah, SCMI (Iglesia de la India Meridional)
Sra. Chrisida Nithyakalyani, SCMI (Iglesia Evangélica Luterana de Tamil)
Rev. Raj Bharath Patta, SCMI (Iglesia Evangélica Luterana de Andhra)

Los textos preparados por este grupo fueron finalizados por miembros de la Comisión Internacional nombrada por la Comisión Fe y Orden del Consejo Mundial de las Iglesias y el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos. La Comisión Internacional se reunió con el Movimiento Estudiantil Cristiano de la India y sus colaboradores, en septiembre 2011, en Bangalore, India, y quiere hacer constar su agradecimiento al SCMI por hospedar generosamente la reunión.

CELEBRACIÓN ECUMÉNICA

Introducción a la celebración

¿Qué exige Dios de nosotros?
(Cf. Miqueas 6,6-8)

La celebración de este año refleja el carácter juvenil del Movimiento Estudiantil Cristiano de la India (SCMI). Tiene en cuenta la realidad dalit y ofrece una oportunidad de compartir su espiritualidad. Algunos elementos de esta celebración provienen del contexto indio dalit, como la utilización de tambores y el bhajan, que es una forma local de cantar letras de canciones confesando la fe en Dios. Un tercer elemento peculiar es el testimonio de fe compartido que muestra la espiritualidad dalit, de la búsqueda de la justicia, la amabilidad y el caminar con dignidad ante Dios (cf. Miqueas 6,6-8). La celebración concluye con un signo de comunión que es común a todas las comunidades dalits — en este caso compartiendo semillas que están germinando o una pequeña muestra de ellas, como símbolo de nuestra vocación a la esperanza y a la transformación.

A lo largo de toda la Semana de Oración, los cristianos en todo el mundo exploran en comunión ecuménica lo que significa hacer justicia, amar la misericordia y caminar humildemente con Dios. El tema se desarrolla a lo largo de los ocho días a través de la metáfora de caminar. Para las comunidades dalits, el camino hacia la liberación es inseparable del camino hacia la unidad. Por eso, nuestro caminar con los dalits esta semana, y con todos los que ansían la justicia, es una parte integral de la oración por la unidad de los cristianos.

Los cristianos en la India deben rechazar el sistema de las castas, del mismo modo que los cristianos de todo el mundo no deben aceptar las divisiones entre ellos. “¿Es que Cristo está dividido?” (1 Co 1,13). Por esta razón nos reunimos en celebración para orar por esa unidad que Cristo quiere para su Iglesia, y estamos llamados a echar abajo esos muros de división entre nosotros y en medio de nosotros.

Estructura de la celebración

El desarrollo de la celebración tiene seis elementos: apertura, alabanza y acción de gracias, confesión de los pecados y garantía de perdón, liturgia de la Palabra y testimonio de la fe, oraciones de intercesión, bendición y despedida.

I. La celebración comienza con un preludio de toque de tambores, que simboliza para las comunidades dalits de la India a la vez la celebración de la vida y la resistencia a la opresión. Simboliza el esfuerzo de todas las comunidades que luchan por la justicia y la liberación en todo el mundo. Un ejemplo de toque de tambores dalit se puede encontrar en: http://www.youtube.com/watch?v=7HDt7OmzUdw&feature=related.

Las comunidades que no tienen tambores pueden encontrar otra acción apropiada o un instrumento que exprese la misma intención. Los materiales para la invocación han sido tomados del famoso premio Nobel Rabindranath Tagore. La apertura concluye con un canto bhajan, que es una oración cantada por un solista y repetida de modo orante por la asamblea (lengua Telugu). Ejemplos de cantos bhajan pueden encontrarse en internet.

II. Alabanza y acción de gracias.

III. Confesión de los pecados y garantía de perdón. Como signo de garantía, se invita a la asamblea a que camine como signo de paz y para acompañar este caminar se puede tocar música instrumental.

IV. La Liturgia de la Palabra comienza con la lectura del texto para la Semana de Oración: Miqueas 6, 6-8. Sigue un testimonio de fe tomado de una situación de vida real de una mujer llamada Sarah de una comunidad dalit. El suceso tuvo lugar en 2008 en Khandamal, en el Estado de Orissa, en el centro de la India, donde durante un mes se desató la violencia al ser atacados los cristianos (en su mayoría dalits) por extremistas hindúes. Casas y lugares de culto cristianos fueron destruidos. Orissa es uno de los lugares más pobres de la India, relacionado tradicionalmente con los sectores más discriminados de la sociedad. El balance de la violencia fue de 59 muertos, 115 templos cristianos destruidos, casas dañadas y 50.000 cristianos sin techo que buscaron refugio en la selva y después en campos de refugiados instalados por el gobierno indio. Más o menos el 80-90% de los cristianos de la India son dalits conversos. Como Sarah en la historia, a la mayoría de los dalits no se les incentivaba a hacerse cristianos, en contra de lo que a veces se ha sugerido; una buena parte de los dalits se convirtieron cuando fueron a las misiones buscando refugio de un sistema de castas opresivo. Anhelaban la libertad que pensaban podían disfrutar bajo el poder sanador del Dios que libera.

En este momento puede también ofrecerse un testimonio de fe parecido tomado del propio contexto.

Se le pide después a la asamblea que medite en silencio sobre estos testimonios de fe mientras continuamos escuchando la Palabra de Dios.

V. Oraciones de intercesión.

VI. Bendición y despedida.

Desarrollo de la celebración

¿Qué exige Dios de nosotros?
(cf. Miqueas 6,6-8)

P: Presidente
A: Asamblea

I. Apertura

1. Preludio (con el toque de tambores dalit o con una música apropiada)
(El presidente da la bienvenida a la asamblea)

2. Llamada a la oración

P: Jesús dijo: “donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. Reconozcamos ahora en silencio la presencia del Dios trino en medio de nosotros.

Silencio

II. Alabanza y acción de gracias

(El presidente invita a las personas reunidas a que se tomen de la mano formando una cadena humana de unidad y solidaridad mientras se dicen estas oraciones.)

P: Te alabamos amado Señor por habernos creado con toda nuestra diversidad, por el don de nuestras muchas culturas, lenguas, expresiones de fe, costumbres, tradiciones y etnias, te damos gracias. Te damos gracias por las tantas tradiciones eclesiales que han mantenido fuertes y activas nuestras comunidades también en lugares donde son una minoría. Enséñanos a celebrar nuestras distintas identidades y tradiciones, para que podamos forjar lazos de amistad y de discipulado que nos lleven a una mayor unidad.

A: ¡Qué bueno, qué agradable es que los hermanos vivan juntos en unidad!

P: Te alabamos Jesucristo por reconciliarnos con Dios y entre nosotros por medio de tu muerte y resurrección, enseñándonos a respetar la dignidad y el valor de todos los seres humanos. Te damos gracias por tu irrupción en nuestras vidas enseñándonos a estar al lado de aquellos cuya dignidad es quebrantada por estructuras políticas, económicas y sociales. Enséñanos a celebrar el mensaje de esperanza de que en Ti podemos superar el mal presente en nuestro mundo.

A: ¡Qué bueno, qué agradable es que los hermanos vivan juntos en unidad!

P: Te alabamos Espíritu Santo por el don de la mutua interdependencia y solidaridad que ha sido nuestra herencia como pueblos e Iglesias. Enséñanos a valorar los lazos de unidad de los que gozamos mientras imploramos tu presencia constante entre nosotros. Inspíranos en nuestro viaje hacia la plena unidad visible entre nosotros, y con todos los pueblos y movimientos que se comprometen con la lucha por la vida.

A: ¡Qué bueno, qué agradable es que los hermanos vivan juntos en unidad!

III. Confesión de los pecados, garantía del perdón

P: Sabemos que ya en Cristo somos uno. Sin embargo, nuestra debilidad humana no siempre nos ha hecho ser testigos de esta verdad. Confesemos ahora nuestros pecados de desunión y busquemos la salvación de Dios.

Silencio

A: Con humildad venimos a tus pies, amado Dios, al recordar nuestro pecado y la desunión de la que somos responsables. Confesamos que mantenemos las barreras humanas que hemos heredado de castas, clases, etnias, poder y todo lo que mantiene separados a los cristianos. Pedimos tu perdón, ya que frecuentemente hemos utilizado nuestra historia y nuestro pasado de Iglesias para discriminarnos entre nosotros y dañar la unidad a la que Cristo nos ha llamado. Perdónanos nuestra desunión y ayúdanos a continuar buscando la unidad, en el dulce nombre de Jesús tu Hijo. Amén.

Súplica

A: Ven ahora Jesús en medio de nosotros y sánanos a nosotros y nuestra desunión. Condúcenos por las sendas del derecho para que todos puedan encontrar vida.

Ven ahora Jesús en medio de nosotros y enséñanos a oír los gritos de los que son empujados a los márgenes.

Ven ahora Señor en medio de nosotros e inspíranos trabajar juntos con los que luchan por la liberación para que construyamos unidad en tu cuerpo partido. Amén.

Garantía de perdón

P: Si reconocemos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos purificará de toda iniquidad (1 Jn 1,9).

(El líder invita la asamblea a compartir el perdón mediante un signo de paz. Puede utilizarse música instrumental.)

IV. Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Miqueas 6,6-8

Un testimonio de fe

Cuando vinieron a por Sarah Digal no estaba allí. Se había escapado, llevando como remolque a sus cinco hijos y a su suegra, a la seguridad de la selva a un kilómetro de distancia. Así que quemaron todo lo que había quedado atrás, una imagen enmarcada de Jesús, una Biblia en oriya, utensilios de cocina, algunos vestidos, mantas y sábanas. Cuando pensó que era seguro, Sarah volvió de puntillas pero su casa ya había desaparecido. Lo que quedaba de ella eran ascuas ardiendo, cenizas y humo. Los vecinos vinieron a expresarle su pesar. Sarah miró a su alrededor con detenimiento, se mantuvo de pie, se echó con decisión su sari sobre su cabeza y empezó a rezar: “Señor, perdónanos nuestros pecados. Jesús, tú eres el único. Sálvanos de nuestra desgracia. Líbranos, Señor”. Las palabras caían de su boca. Los hijos de Sarah poco a poco se unieron a ella. Lloraba mientras imploraba de Dios la salvación. Sus vecinos y los demás que estaban alrededor se unieron también. Era un sencillo lazo de compasión humana y un vigoroso recordatorio de que nada puede separar a una mujer de su Dios. “Moriré, pero no dejaré de ser cristiana”, dijo Sarah en medio de sus lágrimas. ¡Una valiente y fuerte mujer cristiana dalit!
(y otro testimonio de fe)

P: Vamos a meditar en silencio sobre estos testimonios de fe y valentía. Mientras encomendamos la fe de nuestra hermana Sarah y de otros, interroguémonos sobre nuestro propio camino de fe.

(Silencio)

Salmo 86, 11-16

Señor, muéstrame tu camino
y en tu verdad caminaré;
guía mi corazón para que venere tu nombre.

En la senda del derecho está la vida.

Señor, Dios mío, de todo corazón te alabaré,
por siempre glorificaré tu nombre
porque ha sido grande tu amor conmigo,
del reino de los muertos me sacaste.

En la senda del derecho está la vida.

Oh Dios, los arrogantes me atacaban,
gente violenta buscaba mi muerte
sin tenerte a ti presente.

En la senda del derecho está la vida.

Pero tú, mi Dios, Dios clemente y compasivo,
paciente, lleno de amor y de verdad,
vuélvete hacia mí y apiádate;
da tu fuerza a tu siervo,
salva al hijo de tu esclava.

En la senda del derecho está la vida.

Segunda lectura: Gálatas 3, 26-28

(Se puede cantar una aclamación al Evangelio.)

Evangelio: Lucas 24, 13-35

(Se puede cantar un himno apropiado.)

Homilía

V. Oraciones de intercesión

P: Caminando en conversación reconozcamos los esfuerzos del movimiento ecuménico para que se realice la unidad querida por Cristo para la Iglesia.

A: Envía tu Espíritu para que fortalezca nuestra decisión y dé más profundidad a nuestras conversaciones de modo que se realice la oración de Jesús en nosotros.

P: Caminando con el cuerpo partido de Jesús somos dolorosamente conscientes de que somos todavía incapaces de compartir juntos la fracción del pan. Apresura el día en que hagamos realidad la plenitud del discipulado en la mesa del Señor.

A: Enciende en nuestros corazones el deseo de superar todo lo que nos divide para que podamos ver a un solo Cristo en nuestras particiones.

P: Caminando hacia la libertad, recordemos junto a las comunidades dalits y a otras gentes que se enfrentan con tipos de discriminaciones parecidas. Que la unión de las Iglesias pueda ser un signo de esperanza en situaciones de injusticia.

A: Fortalece el compromiso de nuestras Iglesias de crear espacios en nuestra sociedad y comunidades que hagan posible que estas personas vivan en dignidad y libertad. Permítenos ser transformados por sus dones y presencia.

P: Caminando como hijos de la tierra, nos damos cuenta de que somos peregrinos en el maravilloso don de la creación que se nos ha dado. Haz que respetemos la tierra como tu creación y que nos preocupemos por su cuidado.

A: Que tu Espíritu renueve la creación y nos haga receptivos al sufrimiento de los pueblos sin tierra que son frecuentemente los portadores de una tradición de cuidado prudente de la tierra y sus recursos.

P: Caminando como amigos de Jesús, acompañemos a las comunidades marginadas en todo el mundo, con las que Cristo ha elegido identificarse, para superar siglos de vergüenza y encontrar la libertad y la dignidad. Que tengamos amistad con esos amigos de Cristo, como los cristianos dalits, que son frecuentemente perseguidos por elegir a Cristo y rechazar las castas.

A: Aumenta nuestro seguimiento y nuestra amistad contigo y con los demás para que podamos permanecer fieles a la llamada y ser auténticos.

P: Caminando más allá de las barreras, construyamos comunidades de unidad e igualdad.

A: Concédenos valentía para que podamos superar culturas y estructuras que nos impiden reconocer la presencia de Dios en cada uno de nosotros.

P: Caminando en solidaridad con mujeres como Sarah y otras víctimas de la discriminación y de la injusticia, que seamos sacudidos de nuestra apatía.

A: Envuélvenos en tu amor, mientras reconocemos la imagen de Dios en cada persona que encontramos. Capacítanos para que hagamos justicia desmantelando estructuras sociales de desigualdad.

P: Caminando en celebración, llegamos a ver que la unidad que compartimos en nuestras comunidades es un testimonio profundo del evangelio de la fe y la esperanza. Mientras celebramos esta unidad, alegrémonos también por nuestras ricas diversidades que reflejan la vida de la Trinidad.

A: Que podamos celebrar la hermosa diversidad de la vida humana, nacida de la lucha por la dignidad y la supervivencia en medio de la opresión, y que veamos en ella un signo de tu eterna fidelidad hacia tu pueblo.

P: Oh Dios, en el nombre de Cristo elevamos estas oraciones. Amén.

A: Amen

La oración del Señor (en nuestras propias lenguas)

VI. Bendición y despedida

P: Quédate con nosotros Dios trino que nos cuidas, para recodarnos el propósito que tienes para cada uno de nosotros y para nuestras Iglesias.

A: Amén.

P: Camina delante de nosotros, Dios trino que nos fortaleces, y condúcenos por la senda de la unidad.

A: Amén.

P: Llámanos a la vida en abundancia, Dios trino que nos sostienes, mientras permanecemos juntos y te invocamos.

A: Amén.

P: Salid al mundo para salvar y ser salvados:

A: Demos gracias Dios.

Himno final

(Como signo de unidad en Cristo se sugiere compartir una comida).

 

REFLEXIONES BÍBLICAS
Y ORACIONES PARA EL OCTAVARIO

DÍA 1 Caminar en conversación

 

Lecturas
Génesis 11,1-9 La historia de Babel y el legado de nuestra diversidad
Salmo 34,11-18 “¡Venid y escuchadme!”. La invitación de Dios a la conversación
Hechos 2, 1-12 La efusión del Espíritu, el don del entendimiento
Lucas 24,13-25 Conversación con Jesús Resucitado por el camino

Comentario

Caminar humildemente con Dios significa caminar como personas que hablan unos con otros y con el Señor, estando siempre atentos a lo que oímos. Y así empezamos nuestra celebración de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos reflexionando sobre pasajes de la Escritura que hablan de este quehacer fundamental que es la conversación. La conversación ha sido algo primordial para el movimiento ecuménico, al abrir espacios para que aprendamos unos de otros, compartiendo lo que tenemos en común y haciendo que nuestras diferencias salgan a la luz y sean abordadas. Esta es la forma en que se desarrolla el entendimiento mutuo. Los dones que derivan de la búsqueda de la unidad son parte de nuestra vocación fundamental de responder a lo que Dios exige de nosotros: a través de la conversación verdadera se hace justicia y aprendemos la amabilidad. Las experiencias de liberación real en todo el mundo muestran claramente que el aislamiento de las personas a las que se hace vivir en pobreza se supera forzosamente con la práctica del diálogo.

La lectura del Génesis de hoy y la historia de Pentecostés reflejan a la vez algo de este acto humano y su lugar en el plan de liberación de Dios para su pueblo. La historia de la torre de Babel describe en primer lugar cómo es posible realizar grandes empresas cuando no existen barreras lingüísticas. Sin embargo, la historia también narra el modo en que esta capacidad es comprendida como base para la autopromoción: “hacernos famosos” es lo que motiva la construcción de la gran ciudad. Al final este proyecto lleva a la confusión de las lenguas; desde este momento tenemos que aprender a conocer nuestra propia humanidad por medio de la escucha paciente del otro que es un extranjero para nosotros. Por medio de la efusión del Espíritu en Pentecostés se hace posible de un modo nuevo la comprensión por encima de las diferencias gracias al poder de la resurrección de Cristo. Ahora se nos invita a compartir el don de hablar y de escuchar orientados hacia el Señor y hacia la libertad. Estamos llamados a caminar en el Espíritu.

La experiencia de los discípulos en el camino de Emaús es una conversación que tiene lugar en el contexto de un viaje que hacen juntos, pero también de una pérdida y de una esperanza defraudada. Como Iglesias que vivimos con diferentes niveles de desunión y como sociedades divididas por prejuicios y miedo al otro, nos podemos reconocer en ello. Pero he aquí que Jesús elige unirse a la conversación precisamente en este momento – no presumiendo del rol superior de maestro, sino caminando al lado de sus discípulos. Su deseo de tomar parte en nuestra conversación y nuestra respuesta de querer que se quede y que hable más con nosotros es lo que permite un encuentro real con el Señor Resucitado.

Todos los cristianos saben lo que significa este encuentro con Jesús, y el poder de su palabra que ‘arde en nuestro corazón’; esta experiencia de resurrección nos llama a una unidad más profunda en Cristo. La conversación constante entre nosotros y con Jesús –también en nuestra misma desorientación – nos mantiene caminando juntos hacia la unidad.

Oración

Jesucristo, confesamos con alegría nuestra identidad común en Ti y te damos gracias por invitarnos a un diálogo de amor contigo. Abre nuestros corazones para que podamos compartir más plenamente tu oración al Padre de que seamos uno, y para que, mientras viajamos juntos, podamos unirnos cada vez más unos a otros. Danos la valentía para que podamos dar testimonio juntos de la verdad y que nuestras conversaciones puedan abrazar a los que perpetúan la desunión. Manda tu Espíritu que nos dé fuerza para combatir las situaciones en las que falta dignidad y compasión en nuestras sociedades, nuestras naciones y en el mundo.

Dios de vida, condúcenos a la justicia y la paz. Amén.

Preguntas

  • ¿Dónde practicamos una verdadera conversación más allá de las diferencias que nos separan?
  • ¿Está orientada nuestra conversación a una gran empresa solamente nuestra o hacia la vida nueva que trae esperanza de resurrección?
  • ¿Con qué personas conversamos y quién no está incluido en nuestra conversación?
DÍA 2 Caminar con el cuerpo partido de Cristo

 

Lecturas
Ezequiel 37,1-14 “¿Volverán a vivir estos huesos?”
Salmo 22,1-8 El siervo de Dios, ultrajado e insultado, grita a Dios
Hebreos 13, 12-16 La llamada a ir hacia Jesús “fuera del campamento”
Lucas 22, 14-23 Jesús parte el pan, dándose a sí mismo, antes de su pasión

Comentario

Caminar humildemente con Dios significa escuchar la llamada a caminar fuera de los lugares de nuestra comodidad y acompañar a los otros, sobre todo a los otros que sufren.

“Nuestros huesos están secos, hemos perdido la esperanza, todo ha acabado para nosotros” (Ez37,11). Estas palabras de Ezequiel dan voz a la experiencia de muchas personas en todo el mundo hoy en día. En la India, son las ‘gente partida’ de las comunidades dalits, cuya vida habla con elocuencia de este sufrimiento – un sufrimiento que Cristo, el crucificado, comparte. Con las personas heridas de todos los tiempos y lugares, Jesús grita al Padre: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”

Los cristianos están llamados a este camino de la cruz. La Carta a los Hebreos no solamente deja clara la realidad salvífica del sufrimiento de Jesús ‘en los márgenes’, sino también la necesidad de que sus discípulos ‘salgan del campamento’ para unirse con él allí. Cuando nos encontramos con los que han sido excluidos y reconocemos al crucificado en sus sufrimientos, la dirección hacia la cual debemos dirigirnos queda clara: estar con Cristo significa estar solidariamente con los que están marginados, cuyas heridas él comparte.

El cuerpo de Cristo, partido en la cruz, es “partido por vosotros”. El relato de la pasión de Cristo y su muerte tiene como prefacio el relato de la última cena: se celebra así como victoria sobre la muerte en cada eucaristía. En esta celebración cristiana, el cuerpo partido de Cristo es su cuerpo resucitado y glorioso; su cuerpo es partido para que podamos compartir su vida y, en él, ser un solo cuerpo.

Como cristianos en camino hacia la unidad frecuentemente vemos la eucaristía como un lugar en que el escándalo de nuestra desunión se hace dolorosamente patente, ya que, de momento, no podemos compartir juntos plenamente este sacramento como deberíamos. Esta situación nos llama a renovar nuestros esfuerzos hacia una comunión más profunda entre nosotros.

Las lecturas de hoy pueden abrir también otra pista para la reflexión. Caminar con el cuerpo partido de Cristo nos abre vías para ser juntos eucarísticos: compartir nuestro pan con el hambriento, demoler las barreras de la pobreza y de la desigualdad –estos también son ‘actos eucarísticos’, en los cuales todos los cristianos están llamados a caminar juntos. El papa Benedicto XVI enmarca sus reflexiones sobre la eucaristía para la Iglesia justo de este modo: es un sacramento no solo para ser creído y celebrado, sino también para ser vivido (sacramentum caritatis). Manteniéndose dentro de la compresión ortodoxa de la ‘liturgia después de la liturgia’, reconoce que no hay nada ‘auténticamente humano’ que no encuentre su forma y su plenitud de vida en la eucaristía (SC 71).

Oración

Dios de misericordia, tu Hijo murió en la cruz para que a través de su cuerpo partido pudieran ser destruidas nuestras divisiones. Sin embargo, lo hemos crucificado una y otra vez por medio de nuestra desunión, y con sistemas y actuaciones que obstaculizan tu cuidado paternal y socavan tu justicia hacia aquellos que han sido excluidos de los dones de tu creación. Mándanos tu Espíritu para que insufle vida y sanación en nuestras rupturas de modo que podamos dar testimonio juntos de la justicia y el amor de Cristo. Camina con nosotros hacia el día en que podamos compartir el único pan y el único cáliz en la mesa común. Dios de vida, condúcenos a la justicia y la paz. Amén.

Preguntas

  • A la luz de esa tradición profética en la que Dios quiere la práctica de la justicia más que del rito vacío, nos debemos preguntar: ¿Cómo se celebra la eucaristía, el misterio del quebrantamiento y la vida nueva de Cristo, en los lugares por donde caminamos?
  • ¿Qué deberíamos hacer juntos como cristianos para dar mejor testimonio de nuestra unidad en Cristo en lugares de quebrantamiento y marginación?
DÍA 3 Caminar hacia la libertad
 

Lecturas

Éxodo 1,15-22 Las matronas judías observan la ley de Dios por encima de la orden del faraón
Salmo 17,1-6 La oración confiada del que está abierto a la mirada de Dios
2 Corintios 3,17-18 La gloriosa libertad en Cristo de los hijos de Dios
Juan 4,4-26 La conversación con Jesús lleva a la mujer samaritana a un modo de vida más libre

Comentario

Caminar humildemente con Dios es siempre un caminar para recibir la libertad que concede a todos los pueblos. Teniendo esto presente, celebramos. Celebramos el misterio de la lucha por la libertad, que tiene lugar también en sitios donde la opresión, el prejuicio y la pobreza parecen cargas insostenibles. El claro rechazo a aceptar órdenes y condiciones inhumanas – como las que dio el faraón a las matronas del pueblo judío esclavizado – pueden parecer actos pequeños; sin embargo, estos son frecuentemente el tipo de actos a favor de la libertad que se producen en comunidades locales en todas partes. Este caminar resuelto hacia una vida más plena hace presente el don de la esperanza evangélica a todos los pueblos, concretado, de distintos modos, en los patrones de desigualdad que existen en el mundo.

El paso gradual de discriminaciones injustas y de prejuicios hacia la libertad se nos muestra en el relato del encuentro de Jesús con la mujer de Samaria junto al pozo. Esta mujer se pregunta ante todo por los prejuicios a los que se enfrenta y busca aliviar las cargas de su vida. Estas preocupaciones son el punto de partida del diálogo con Jesús. Él mismo inicia la conversación con ella a partir de su propia necesidad de una ayuda concreta (tiene sed) y de la consideración de los prejuicios sociales que hacen que esta ayuda parezca problemática. El camino hacia una vida más libre se va abriendo ante los ojos de la mujer a medida que las palabras de Jesús arrojan luz sobre la realidad compleja de su vida. Al final estas intuiciones personales dirigen la conversación hacia un lugar en que se trasciende lo que divide a estos dos grupos de personas: donde se debe dar culto. “Culto en espíritu y verdad” es lo que se exige, y aquí aprendemos a ser libres de todo lo que impide que vivamos juntos, que tengamos vida en abundancia.

Ser llamados a una mayor libertad en Cristo es ser llamados a una comunión más profunda. Las cosas que nos separan –tanto como cristianos en busca de la unidad, como en cuanto personas separadas por tradiciones y desigualdades injustas– nos mantienen atrapados y escondidos unos de otros. Nuestra libertad en Cristo se caracteriza por esa nueva vida en el Espíritu que nos permite estar juntos ante las glorias de Dios con “rostros descubiertos”. En esta luz gloriosa aprendemos a vernos unos a otros más auténticamente, mientras crecemos en la semejanza con Jesús hacia la plena unidad cristiana.

Oración

Dios que liberas, te damos gracias por la resistencia y la fe esperanzada de los que luchan por la dignidad y la plenitud de la vida. Sabemos que levantas a los que son derribados y desatas a los que están atados. Tu Hijo Jesús camina con nosotros para mostrarnos la senda hacia la libertad verdadera. Que sepamos valorar lo que nos ha sido dado y que seamos fortalecidos para superar todo lo que dentro de nosotros nos esclaviza. Envíanos tu Espíritu para que la verdad nos haga libres y para que, uniendo nuestras voces, podamos proclamar tu amor al mundo. Dios de vida, condúcenos a la justicia y la paz. Amén.

Preguntas

  • ¿Existen ocasiones, también en nuestras propias comunidades cristianas, en que los prejuicios y los juicios del mundo –en lo que se refiere a la casta, la edad, el género, la raza, la educación recibida– nos impiden vernos unos a otros a la luz de la gloria de Dios?
  • ¿Qué pasos pequeños y concretos podemos dar juntos como cristianos hacia la libertad de los hijos de Dios (Romanos 8,21) para nuestras Iglesias y para la sociedad en su conjunto?
DÍA 4 Caminar como hijos de la tierra

 

Lecturas
Levítico 25,8-17 La tierra es para el bien de todos, no para la ganancia personal
Salmo 65,5b-18 La efusión fructífera de la gracia de Dios en el mundo
Romanos 8,18-25 El anhelo de toda la creación de la redención
Juan 9,1-11 Jesús sanando, barro, cuerpos y agua

Comentario

Si estamos llamados a caminar humildemente con Dios tendremos que ser siempre conscientes de que somos parte de la creación y beneficiarios de los dones de Dios. Hay un creciente reconocimiento en el mundo de hoy de que es prioritaria una mejor comprensión de nuestro lugar en la creación. Especialmente entre cristianos hay una toma de conciencia creciente de que los asuntos ecológicos forman parte de ‘caminar humildemente con Dios’, el Creador, ya que todo lo que tenemos nos es dado por Dios en su creación y por tanto no es ‘nuestro’ para que podamos hacer lo que nos plazca. Por esta razón desde el 1 de septiembre al 4 de octubre los cristianos están invitados a celebrar el Tiempo para la Creación, una práctica observada cada vez por más Iglesias. En 1989 el patriarca ecuménico Dimitrios I proclamó el 1 de septiembre como jornada de oración por el medioambiente. El calendario litúrgico de la Iglesia ortodoxa comienza ese día con una conmemoración de la creación del mundo por Dios. El 4 de octubre muchas Iglesias de la tradición occidental conmemoran a Francisco de Asís, el autor del ‘Cántico de las criaturas’. El comienzo y el final del Tiempo para la Creación están de este modo ligados a la preocupación por la creación en la tradición cristiana oriental y occidental, respectivamente.

La historia cristiana es de redención para toda la creación; es la historia misma de la creación. La fe de que en Jesús Dios se hace hombre en un tiempo y lugar concretos, es una creencia central alrededor de la cual se encuentran todos los cristianos. Es la fe compartida en la encarnación la que comporta un reconocimiento profundo de la importancia de la creación –de los cuerpos, la comida, la tierra, el agua y todo lo que alimenta nuestra vida como personas en el planeta-. Jesús es plenamente parte de este mundo. Puede sorprender que Jesús cure usando su saliva y el barro de la tierra, pero es congruente con este sentido real del mundo creado como partícipe en la acción de Dios de llevarnos a una nueva vida.

En el mundo, la tierra es ordinariamente trabajada por las personas más pobres que frecuentemente no tienen parte en sus frutos. Al mismo tiempo, estas comunidades tienen un especial cuidado por la tierra, como muestran sus formas de cultivarla que son expresión de una sabiduría práctica.

El cuidado de la tierra implica cuestiones básicas sobre cómo los seres humanos deben vivir en la creación en modos que sean más plenamente humanos para todos. Que la tierra –su cultivo y propiedad- sea a menudo fuente de desigualdades económicas y de prácticas de empleo degradantes, es motivo de gran preocupación y de acción conjunta para los cristianos. El reconocimiento de estos peligros de explotación de la tierra en el contexto de la Alianza se expresa en las instrucciones sobre el año jubilar del Levítico: la tierra y sus frutos no son dados como oportunidad ‘para engañar al prójimo’, sino que el cultivo de la tierra debe ser en beneficio de todos. Esta no es solamente una ‘idea religiosa’: está ligada a actuaciones económicas y financieras muy reales concernientes al modo en que la tierra es administrada, comprada y vendida.

Oración

Dios de vida, te damos gracias por la tierra y por los que la cuidan y hacen que dé sus frutos. Que el Espíritu, dador de vida, nos ayude a reconocer que somos parte de la red de relaciones de la creación. Que aprendamos a apreciar la tierra y a sentir el anhelo de la creación. Que caminemos de verdad juntos tras los pasos de Jesús, trayendo sanación a todo lo que hiere la tierra y garantizando una justa repartición de todo lo que produce.

Dios de vida, condúcenos a la justicia y la paz. Amén.

Preguntas

  • Las lecturas de hoy invitan a los cristianos a una profunda unidad de acción en la preocupación común por la tierra. ¿Dónde ponemos en práctica juntos el espíritu del año jubilar en nuestras vidas como cristianos?
  • ¿Dónde en nuestras comunidades cristianas somos cómplices de actuaciones que degradan y explotan la tierra? ¿En qué casos podríamos trabajar más unidos aprendiendo y enseñando la reverencia hacia la creación de Dios?
DÍA 5 Caminar como amigos de Jesús

 

Lecturas
Cantar de los Cantares 1,5-8 Amor y el amado
Salmo 139,1-6 Tú me sondeas y me conoces
3 Juan 2-8 Hospitalidad hacia los amigos en Cristo
Juan 15,12-17 Os llamo amigos

Comentario

Caminar humildemente con Dios no significa caminar solos. Significa caminar junto a los que son los signos vivientes de la presencia de Dios entre nosotros, nuestros amigos. “Os llamo amigos”, dice Jesús en el evangelio de Juan. En la libertad del amor, podemos escoger a nuestros amigos y ser escogidos como amigos. “No me elegisteis vosotros a mí; fui yo quien os elegí”, dice el Señor a cada uno de nosotros. La amistad de Jesús con cada uno de nosotros transfigura y trasciende nuestras relaciones con la familia y la sociedad. Nos habla del amor profundo y duradero de Dios por todos nosotros.

La canción de amor de la Biblia, el Cantar de los Cantares de Salomón, ha sido interpretado de varios modos, por ejemplo, como el amor de Dios por Israel, o el amor de Cristo por la Iglesia. Es testigo de la pasión entre amantes que trasciende las barreras impuestas por la sociedad. Cuando la amada dice a su amado “soy morena, pero hermosa”, sus palabras llegan con la súplica “no miréis que soy morena”. Pero el amado sí mira y elige el amor como hace Dios en Cristo.

¿Qué es lo que Dios exige a los que son llamados a caminar con Jesús y a sus amigos? En la India es una llamada a las Iglesias a abrazar a los dalits como amigos iguales de su amigo común. Una tal llamada a ser amigos con los amigos de Jesús es otro modo de comprender la unidad de los cristianos por la que oramos en esta semana. Los cristianos de todo el mundo están llamados a ser amigos de todos los que luchan contra la discriminación y la injusticia. Caminar hacia la unidad de los cristianos exige que caminemos humildemente con Dios con –y como– los amigos de Jesús.

Oración

Jesús, desde el primer momento de nuestra existencia nos ofreciste tu amistad. Tu amor abraza a todas las personas, especialmente a los que son excluidos o rechazados por constructos humanos de casta, raza o color. Llenos de confianza y seguridad en ti de nuestra dignidad, te pedimos poder caminar en solidaridad hacia los demás y abrazarnos en el Espíritu como hijos de Dios.

Dios de vida, condúcenos hacia la justicia y la paz. Amén.

Preguntas

  • ¿Quiénes son en su comunidad los que Cristo llama a ser amigos suyos?
  • ¿Qué impide a los amigos de Jesús ser amigos unos de otros?
  • ¿En qué modo ser amigos del mismo Jesús desafía a las Iglesias divididas?
DÍA 6  Caminar más allá de las barreras

 

Lecturas
Rut 4,13-18 La descendencia de Rut y Boaz
Salmo 113 El Dios que ayuda al necesitado
Efesios 2,13-16 Cristo ha derribado el muro entre nosotros
Mateo 15,21-28 Jesús y la mujer cananea

Comentario

Caminar humildemente con Dios significa caminar más allá de las barreras que dividen y perjudican a los hijos de Dios. Los cristianos de la India son conscientes de las divisiones entre ellos. San Pablo experimentó las divisiones devastadoras en la comunidad cristiana primitiva entre los cristianos gentiles y judíos. Ante esta barrera y todas las que vendrían después, Pablo proclama que “Cristo es nuestra paz. Él ha hecho de ambos pueblos uno solo; él ha derribado el muro de odio que los separaba”. En otro lugar Pablo escribe: “Incorporados a Cristo por el bautismo, os habéis incorporado a Cristo. Ya no hay distinción entre judío y no judío, ni entre esclavo y libre, ni entre varón y mujer. En Cristo Jesús todos sois uno” (Gálatas 3,27-28). En Cristo todas las barreras profundas del mundo antiguo –como también sus sucesoras en la actualidad- han sido eliminadas, ya que en la cruz Jesús creó en sí mismo una nueva humanidad.

En un mundo en que las barreras religiosas son frecuentemente difíciles de superar, los cristianos que son una pequeña minoría en el contexto multirreligioso de la India nos recuerdan la importancia del diálogo y de la colaboración interreligiosos. El evangelio de Mateo nos habla del difícil viaje de Jesús –y sus discípulos– para superar barreras religiosas, culturales y de género, al enfrentarse con una mujer cananea que ruega que le curen a su hija. El instinto visceral de los discípulos de echarla y la hesitación misma de Jesús son vencidos por la fe de ella y su necesidad. De aquí que Jesús y sus discípulos fueron capaces de superar las barreras humanas impuestas y los límites del mundo antiguo. Esto también está presente en la Biblia hebrea. El Libro de Rut, de la mujer moabita de una cultura y religión diferentes, termina con una lista de los descendientes de ella con el israelita Boaz. El hijo Obed fue el padre de Jesé, el padre del rey David. El linaje del rey-héroe del antiguo Israel refleja el hecho de que la voluntad de Dios se puede cumplir cuando las personas atraviesan las barreras de la religión y de la cultura. Caminar con Dios hoy exige que vayamos más allá de las barreras que separan a los cristianos unos de otros y de las personas de otras creencias. El camino hacia la unidad de los cristianos exige que caminemos humildemente con Dios más allá de las barreras que nos separan.

Oración

Padre, perdónanos por las barreras de la codicia, el prejuicio y el desprecio que construimos continuamente y que nos separan dentro de las Iglesias y entre ellas, como también de las personas de otras creencias y de los que pensamos que son menos importantes que nosotros. Que tu Espíritu nos dé la valentía para superar estos límites y para derribar los muros que nos separan. Y así, con Cristo, podamos avanzar por terreno desconocido para llevar su mensaje de aceptación amorosa y de unidad a todo el mundo.

Dios de vida, condúcenos a la justicia y la paz. Amén.

Preguntas

  • En su comunidad, ¿cuáles son las barreras que separan a los cristianos?
  • En su comunidad, ¿cuáles son las barreras que separan a los cristianos de otras tradiciones religiosas?
  • ¿Qué diferencias y similitudes hay entre caminar más allá de las barreras que separan a los cristianos y caminar más allá de las que existen entre el cristianismo y otras religiones?
DÍA 7 Caminar en solidaridad

 

Lecturas
Números 27,1-11 El derecho de herencia de las hijas
Salmo 15 ¿Quién podrá habitar en el santuario de Dios?
Hechos 2,43-47 Los discípulos todo lo compartían
Lucas 10,25-37 El buen samaritano

Comentario

Caminar humildemente con Dios significa caminar en solidaridad con todos los que luchan por la justicia y la paz. Esto hace que surja una pregunta dirigida a todos los que oramos por la unidad de los cristianos en esta semana: ¿Qué unidad buscamos? La Comisión Fe y Orden, que incluye a las Iglesias representadas en el Consejo del Mundial de las Iglesias y a la Iglesia Católica, entiende la unidad como “la unidad visible en una fe y en una comunión eucarística”. El movimiento ecuménico tiene el cometido de superar las barreras históricas y actuales que dividen a los cristianos, pero lo hace con una visión de la unidad visible que liga la naturaleza y la misión de la Iglesia con el servicio a la unidad de todo el género humano y a la superación de todo lo que perjudica la dignidad de los hombres y los mantiene separados. Como afirma Fe y Orden:

La Iglesia está llamada a compartir el sufrimiento de todos, y tiene la capacidad para hacerlo, mediante la defensa y el cuidado de los pobres, los necesitados y los marginados. Esto significa que es necesario analizar críticamente y denunciar las estructuras injustas, así como actuar en favor de su transformación. La Iglesia está llamada a proclamar las palabras... Este fiel testimonio puede implicar a los cristianos en el sufrimiento por causa del Evangelio. La Iglesia está llamada a curar y reconciliar relaciones humanas rotas y ser el instrumento de Dios para reconciliar allí donde hay divisiones y odio (Naturaleza y misión de la Iglesia, n. 40).

Hay muchos ejemplos de estos actos de sanación y reconciliación en las Iglesias de la India. Hasta hace muy poco, las leyes cristianas de herencia en la India desempoderaban a las hijas. Las Iglesias apoyaron la demanda para abrogar estas leyes arcaicas. El relato bíblico de las hijas de Selofjad en que Moisés se dirige a Dios para saber si es justa su petición, fue invocado para pedir justicia para las mujeres. Por tanto, los cristianos dalits han sido motivados en sus luchas por la justicia por esta clase de testimonios bíblicos.

Una imagen bíblica de la Iglesia unida en solidaridad con el oprimido es la parábola del buen samaritano que cuenta Jesús. Como los dalits, el buen samaritano proviene de una comunidad despreciada y proscrita y es el que en la parábola se ocupa del hombre abandonado al borde del camino y el que proclama a través de su solidaridad concreta la esperanza y el consuelo del evangelio. Caminar hacia la unidad de los cristianos es inseparable de caminar humildemente con Dios en solidaridad con cualquiera y con todos los necesitados de justicia y cariño.

Oración

Dios trino, en tu misma vida nos ofreces un ejemplo único de interdependencia, de relaciones de amor y de solidaridad. Únenos para que vivamos nuestras vidas del mismo modo. Enséñanos a compartir la esperanza que encontramos en las personas que en todo el mundo luchan por la vida. Que su perseverancia nos inspire para superar nuestras divisiones y para vivir en acuerdo sagrado entre nosotros y caminar juntos en solidaridad.

Dios de vida, condúcenos a la justicia y la paz. Amén.

Preguntas

  • ¿Quién en nuestra comunidad tiene necesidad de la solidaridad de la comunidad cristiana?
  • ¿Qué Iglesias son o han sido solidarias con ustedes?
  • En su contexto, ¿de qué modo una unidad más visible de los cristianos aumentaría la solidaridad de la Iglesia con los que necesitan justicia y cariño?

DÍA 8

 Caminar en celebración

 

Lecturas
Habacuc 3,17-19 Celebrando en tiempo de privación
Salmo 100 La alabanza de Dios de la tierra entera
Filipenses 4,4-9 Vivid siempre alegres en el Señor
Lucas 1,46-55 El cántico de María

Comentario

Caminar humildemente con Dios significa caminar en celebración. El que visita la India queda sorprendido por la dureza de la vida de los dalits y de sus luchas, pero a la vez por su sentido de esperanza y de celebración.

La esperanza y la celebración tienen lugar a la vez en las lecturas de hoy. El profeta Habacuc se goza en el Señor en un tiempo de sequía y de falta de cosecha. Este testimonio de que Dios caminará con su pueblo en su dificultad es una celebración de esperanza. La Bienaventurada Virgen María va a la casa de su prima Isabel para celebrar su embarazo. Canta su Magnificat como canto de esperanza aun antes del nacimiento de su hijo. Y desde la cárcel, Pablo exhorta a la comunidad cristiana de Filipos a la celebración: “Vivid siempre alegres en el Señor”. En la Biblia, la celebración va unida a la esperanza en la fidelidad de Dios.

El aspecto celebrativo de la cultura dalit contiene un testimonio parecido de un evangelio de fe y esperanza surgido del crisol de la experiencia dalit de lucha por la dignidad y la supervivencia. Mientras oramos por la unidad de los cristianos en esta semana, dirigimos la mirada hacia la celebración de la vida que vemos en la India, resaltando la fidelidad de los dalits a su identidad cristiana en el contexto de su lucha por la vida. Del mismo modo, nuestra celebración por la unidad de los cristianos que aún debe ser lograda tiene lugar en la lucha y la esperanza. Se basa en la esperanza de que la oración de Cristo de que seamos uno se realizará en los tiempos de Dios y a través de los medios de Dios. Se basa en el agradecimiento de que la unidad es don de Dios y el reconocimiento de la unidad que ya experimentamos como amigos de Jesús, expresada en un único bautismo. Se basa en la certeza de que Dios llama a cada uno de nosotros a trabajar por esa unidad y que todos nuestros esfuerzos serán utilizados por Dios, confiando como san Pablo: “En cualquier situación, presentad a Dios vuestros deseos, acompañando vuestras oraciones y súplicas con un corazón agradecido” (Flp 4,6). Caminar hacia la unidad de los cristianos exige que caminemos humildemente con Dios en celebración, oración y esperanza.

Oración

Dios clemente, que tu Espíritu Santo pueda llenar nuestras comunidades de gozo y celebración, de modo que podamos apreciar la unidad que ya compartimos y que sigamos buscando con celo la plena unidad visible. Nos alegramos en la fe y la esperanza de los pueblos que rechazan permitir que su dignidad sea menoscabada, viendo en ellos tu gracia maravillosa y tu promesa de libertad. Enséñanos a compartir su alegría y a aprender de su resistencia perseverante. Reaviva nuestra esperanza y sostiene nuestro compromiso de que en el nombre de Cristo podamos caminar juntos en el amor, alzando una única voz de alabanza y cantando juntos una única plegaria de adoración.

Dios de vida, condúcenos a la justicia y la paz. Amén

Preguntas

  • En su comunidad, ¿cuáles son las luchas por la justicia? ¿Cuáles son los motivos para la celebración mientras se va de camino?
  • En su comunidad, ¿cuáles son las luchas por la unidad de los cristianos? ¿Cuáles son los motivos para la celebración mientras se va de camino?

INTRODUCCIÓN
AL CRISTIANISMO EN LA INDIA
LAS IGLESIAS Y SU CONTEXTO
[3]

Las Iglesias en la India han tenido una historia compleja y rica. La población cristiana continúa estando significativamente involucrada en la vida de la nación, especialmente en las áreas de la educación y la sanidad, lo que es una herencia del movimiento misionero cristiano que empezó en el 1500. Por medio de estos servicios y a través de las conversiones al cristianismo, la contribución más grande que realizaron las misiones fue capacitar a los sectores socialmente discriminados de la sociedad india para que alcanzaran dignidad y autoestima. El cristianismo es la tercera religión de la India por número de personas con aproximadamente 24 millones de seguidores, constituyendo más o menos el 2.3 % de la población de la India que es de 1.200 millones de personas. Estas cifras se basan en el censo del año 2001 –los datos del censo de 2011 que está en curso sugieren un incremento marginal del número de cristianos en la India-. La mayor parte de la población cristiana se adhiere a la Iglesia Católica Romana. Las Iglesias de tradición oriental incluyen la Iglesia Ortodoxa Siria de Malankara, la Iglesia Siria Independiente de Malabar, la Iglesia Siria Jacobita de Malankara, la Iglesia Siria Mar Thoma de Malankara, y la Iglesia Católica Siro-Malabar, las cuales están predominantemente presentes en Kerala. Las denominaciones protestantes más numerosas incluyen la Iglesia de la India Meridional (CSI), la Iglesia de la India Septentrional (CNI), presbiterianos, bautistas, luteranos y comunidades evangélicas.

Recientemente se ha puesto en cuestión el modo en que se ha representado la historia de las Iglesias de la India, como si hubiesen tenido origen en los movimientos misioneros occidentales. Basándose en el presupuesto del que a veces se parte de que en los últimos años el centro de la cristiandad “se desplaza hacia el Sur”, escribe Ninan Koshy: “Los que dicen que los ‘días de cristianismo meridional están empezando a llegar’, se olvidan aparentemente del hecho de que el comienzo del cristianismo fue en el Sur... Lo que está teniendo lugar no es la extensión de una religión occidental sino el renacimiento de una religión que es asiática en su origen y en su historia antigua”.[4]

Según la tradición de Mar Thoma o de la “Iglesia de Tomás”, santo Tomás evangelizó a lo largo de la costa de Malabar en el estado de Kerala en la India suroccidental. Según se cuenta, predicó a toda clase de personas y logró alrededor de diecisiete mil conversos, incluyendo a miembros de las cuatro castas principales. Según la leyenda, Tomás fue martirizado en Chennai, y su tumba está en el lugar donde se encuentra hoy la Catedral de Santo Tomás. Koshy cita el renombrado historiador de Asia K. M. Panikkar que dijo que “el cristianismo ha existido en distintas partes de Persia, de la India y de China desde los tiempos más remotos. La Iglesia de Malabar reclama orígenes apostólicas a través de S. Tomás, y en cualquier caso su existencia está atestiguada por fuentes externas desde una fecha tan temprana como el 182 d.C.”.

Esos cristianos antiguos que entraron en contacto con la tradición siria (persa) oriental se llaman hoy Iglesia del Este o Iglesia Caldea. Más tarde hay datos de que los cristianos nestorianos, que florecieron en Persia, llegaron a China en el siglo VII.[5] De todo esto se puede deducir que comerciantes y misioneros nestorianos, y otros de la Siria, llegaron a la India en esos primeros siglos. Este es el origen de las Iglesias ortodoxas de la India, que se han mantenido como una presencia fuerte y fiel en el país. En los siguientes siglos otros grupos de Siria, Persia y Babilonia aumentaron la presencia cristiana, mientras que el primer misionero católico romano, Jordanus Catalani, erigió una diócesis al principio del siglo XIV.

Historia de la misión y comienzos del movimiento ecuménico

Como se dijo anteriormente, la otra corriente principal del cristianismo indio está relacionada con la actividad misionera que coincidió con el proyecto de colonización y el establecimiento de los poderes europeos en la India. La actividad misionera romano-católica empezó bajo los colonos portugueses a finales del siglo XV, y continuó con figuras como S. Francisco Javier y sus compañeros jesuitas. La primera misión protestante llegó a la India en Tranquebar en 1706 y el siglo XIX vio un desarrollo significativo de estas misiones. Hay un acuerdo general de que el movimiento misionero contribuyó significativamente al crecimiento del cristianismo en la India.

La historia de la misión en la India es un mosaico complejo, también a causa de la extensión del país y de la multiplicidad de agentes misioneros que intentaron establecerse en él. Cada uno llegó con sus precomprensiones y diferencias doctrinales, como también con sus propias relaciones con los poderes colonizadores. Sin embargo, habiendo empezado con la única intención de evangelizar, pronto se dieron cuenta de que también tenían que transmitir educación y habilidades a la población local e involucrarse en el desarrollo de las personas que querían convertirse a la fe cristiana. Los esfuerzos iniciales del movimiento misionero para atender la salud de las personas se volvió el modelo del sistema sanitario del país después de que la India consiguiera la independencia en 1948.

A través de su apoyo a los programas educativos de los misioneros, el gobierno colonial quería crear ciudadanos ordenados y disciplinados que pudieran ser empleados en el aparato administrativo. Sin embargo, los efectos culturales y sociales de la predicación misionera y de la construcción de comunidades llevaba a enfatizar los derechos humanos, algunas veces con la ayuda de los mismos misioneros. Estos esfuerzos contribuyeron a la formación del pueblo indio que pronto se sintió capaz de criticar los sistemas existentes y de protestar contra la injusticia del gobierno colonial, lo que culminó en la lucha por la liberación del colonialismo.

También es importante mencionar el crecimiento poderoso del cristianismo y el establecimiento de Iglesias en el noreste de la India, en siete estados al norte y al este de Bangladesh, unido al resto de la India a través del estado de Bengala Occidental. En estos estados, el 90 % de la población de Nagaland, el 87 % de la población de Mizoram y el 71 % de la población de Meghalaya, es cristiana. Con el apoyo y el soporte de los gobernadores coloniales, la Misión Bautista Americana y la Misión Presbiteriana de Gales empezaron su trabajo alrededor del año 1816 entre la población predominantemente tribal (o indígena) que vivía en esta región. En la actualidad dos terceras partes de los cristianos de estas regiones retrotraen sus orígenes a estas dos misiones. Los misioneros católicos romanos llegaron allí en 1850 y a lo largo de los siglos han contribuido al desarrollo de la infraestructura educativa de la región. En el período después de la Segunda Guerra Mundial llegaron los pentecostales y otros grupos y misiones parecidos dejando su huella en la espiritualidad y el culto de estos estados. El desarrollo de estructuras eclesiales indígenas con la exclusión de misioneros extranjeros por el gobierno indio en esta región políticamente delicada, ha asegurado el desarrollo de una cristiandad enraizada en la cultura de estos pueblos. El Consejo Cristiano de la India Septentrional y el Consejo Nacional de Iglesias de la India han contribuido a los esfuerzos ecuménicos en esta región.

Otro estado en el que la población cristiana es numerosa es Kerala, donde aproximadamente el 20 % de los habitantes son cristianos. Entre ellos, hasta tres millones de creyentes son cristianos ortodoxos. A partir del siglo IV, estos cristianos han tenido relaciones con el patriarcado sirio de Antioquía, desde el cual el orden litúrgico y eclesial de Siria occidental llegó a la India. Los que mantienen esta relación pertenecen a la Iglesia Ortodoxa Siria Jacobita de Malankara. Otros cristianos ortodoxos sostienen que la relación con Antioquía empezó solo en el siglo XVI; los que mantienen esta postura forman la Iglesia Ortodoxa Siria de Malankara (también conocida como la Iglesia Ortodoxa Siria), que se volvió Iglesia autocéfala con el establecimiento de un Catolicado indio en 1912. En el siglo XVI, misioneros católicos romanos llegaron a Kerala y establecieron la Iglesia Católica Siro-Malabar. Bajo el influjo de los misioneros protestantes que trabajaban entre los cristianos sirios, emergió a principios del siglo XIX la Iglesia Siria Mar Thoma como una realidad distinta.

El movimiento ecuménico en la India

Se puede decir que el movimiento misionero en la India ha condicionado el movimiento ecuménico de dos maneras con desenlaces muy distintos. En primer lugar, dio origen a un anhelo de unidad y de acción común entre las Iglesias. El crecimiento del movimiento ecuménico a escala mundial produjo importantes avances ecuménicos también en la India. Entre ellos cabe destacar el nacimiento de la Iglesia de la India Meridional en 1947 –la primera expresión de unidad orgánica entre las Iglesias en el mundo entero– y algunos años más tarde la formación de la Iglesia de la India Septentrional. También llevó a la creación de otros importantes instrumentos ecuménicos –la Asociación Cristiana de Hombres Jóvenes, la Asociación Cristiana de Mujeres Jóvenes, el Consejo Nacional de las Iglesias de la India y la Conferencia de los Obispos Católicos de la India, como también el Movimiento Cristiano Estudiantil y la Federación Católica Universitaria de toda la India–. Pero, en segundo lugar, también trajo a la India identidades denominacionales heredadas: “lo triste es que antes de volverse una Iglesia confesante en la situación de misión, las Iglesias jóvenes fueron proyectadas prematuramente en una situación confesional que no era la suya propia; antes de ser la comunidad de Jesucristo, se les dijo que se volvieran Iglesia presbiterana, luterana, metodista o anglicana”.[6]

En 1965 el Concilio Vaticano II impulsó con un nuevo espíritu el diálogo entre la Iglesia Católica Romana y las otras Iglesias, lo que incrementó la cooperación entre ellas también en la India. La Conferencia de los Obispos Católicos de la India trabaja en estrecha colaboración con el Consejo Nacional de las Iglesias, sobre todo en las relaciones con el gobierno. Actualmente ejercen presión para que el gobierno intervenga cuando los cristianos son el blanco en disturbios comunales; también trabajan juntos en el ámbito legislativo para proteger los derechos de las minorías, como los derechos de los cristianos dalits, y en lo que se refiere a la libertad de religión.

Cuando las Iglesias en todo el mundo se están preparando para celebrar la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos de 2013, las Iglesias de la India celebran dos importantes hitos ecuménicos propios. Hace cien años, en 1912, el Movimiento Estudiantil Cristiano de la India (SCMI), la más antigua organización ecuménica de estudiantes universitarios de la India, se creó, cuando un grupo de estudiantes universitarios se reunió para una Conferencia de Estudiantes de toda la India organizada por la Asociación Cristiana de Hombres Jóvenes (YMCA) en el Colegio Serampore de Bengala Occidental. Los miembros indios de YMCA decidieron crear una unidad independiente para estudiantes universitarios. De acuerdo con lo decidido en la reunión de Serampore, nació una organización para estudiantes universitarios indios, independiente de la YMCA. Durante los últimos cien años, el SCMI ha atendido a una comunidad de estudiantes, profesores y amigos mayores con un compromiso de traducir la fe cristiana en acción. Difundida por trece regiones geográficas del país, la SCMI ha inspirado a lo largo de su existencia a los estudiantes a participar en la transformación de la Iglesia y la sociedad. Ha formado a líderes jóvenes con las cualidades de la integridad y el compromiso. El SCMI alienta la participación de todas las tradiciones eclesiales, de personas de todas las creencias, y de otras organizaciones ecuménicas de jóvenes como la YWCA, la YMCA, y la Federación Universitaria Católica de toda la India (AICUF). Está asociada a la Federación Estudiantil Mundial Cristiana (WSFC).

Un socio importante en la preparación de los materiales para la SOUC 2013 ha sido el departamento de juventud del Consejo Nacional de Iglesias de la India (NCCI). El NCCI es la expresión unitaria de las Iglesias ortodoxas y protestantes de la India, representando a 13 millones de cristianos en todo el país. Ofrece una plataforma para la reflexión y la acción al juntar a las Iglesias y a otras organizaciones cristianas para el asesoramiento mutuo, la ayuda y la acción en todo lo que se refiere a la vida y al testimonio cristiano en la India. Los cristianos ortodoxos han jugado un papel central en el movimiento ecuménico en la India. Significativamente, también el NCCI celebra su centenario en el año 2014. El Consejo y sus miembros han estado activamente involucrados en la construcción de la nación a lo largo de estos cien años. Es un Consejo autónomo que engloba, promociona y coordina los distintos ministerios de las Iglesias. La Comisión de Jóvenes del NCCI promociona las actividades ecuménicas e interreligiosas a nivel nacional.

El tercer socio en la preparación de los materiales para la SOUC ha sido la Federación Católica Universitaria de toda la India, que es un movimiento de estudiantes católicos con una visión de una sociedad nueva y justa. Fundada en 1915 como Gremio de los Hombres Jóvenes Católicos (CYMG), se transformó en la AICUF en 1949 como movimiento estudiantil nacional. Está reconocida por la Conferencia de los Obispos Católicos de la India y es socia de Pax Romana, el Movimiento Internacional de los Estudiantes Católicos. A través de los años la AICUF ha pasado por una historia de constante redescubrimiento y recreación, al intentar hacer frente a las necesidades y desafíos que emergen de la universidad, de la Iglesia y de la más amplia sociedad india. La AICUF también ha trabajado con el SCM y otros movimientos juveniles en la India en temas que conciernen la vida de la nación.

Convirtiéndose en la Iglesia en la India

Hay dos asuntos cruciales que enfrentan al cristianismo en la India: el sistema de castas y la identidad.

El sistema de castas, tanto dentro de las Iglesias como entre ellas, pone desafíos muy serios para la unidad de los cristianos en la India y, consecuentemente, para el testimonio moral y eclesial de la Iglesia como el único cuerpo de Cristo. En cuanto que es una realidad que divide la Iglesia, es también una cuestión doctrinal grave. De esta forma, este tema ha sido elegido para resaltar los modos en que la búsqueda de la justicia y de la paz es parte de la oración por la unidad de los cristianos.

Las Iglesias indias con origen en las misiones han luchado para distanciarse de su pasado misionero y para afirmar su propia identidad y vocación como Iglesias indias. El ecumenista indio M.M. Thomas, reconociendo la relación inevitable con la cultura occidental a causa de los años de gobierno colonial, afirma que como cristianos en la India estamos llamados a un compromiso crítico con las aspiraciones nacionales de nuestra nación, como Iglesias unidas: “Los cristianos no tienen por qué ser apologéticos sobre su relación con la cultura occidental. Pero los cristianos deben ser apologéticos sobre su uso no crítico de la cultura occidental. Hoy en día, cuando nuestras metas nacionales son occidentales, no somos capaces de evaluarlas críticamente en el nombre de Cristo. Nuestra contribución al ecumenismo ‘secular’, por tanto, depende de tener nosotros mismos un ecumenismo ‘cristiano’”.[7]

Las Iglesias en la India han intentado definir lo que esto significa para su vida y testimonio en un contexto multirreligioso en el que los cristianos son una muy pequeña minoría. Situados en medio de grandes religiones vivientes, los cristianos en la India han contribuido significativamente a las discusiones ecuménicas y al diálogo y la cooperación con personas de otras religiones aportando un liderazgo experto y frescura teológica.

Leyendo la historia de la Iglesia
desde la perspectiva de los que son mayoría en la Iglesia

La aportación más significativa del movimiento misionero en lo que se refiere a las conversiones al cristianismo fue el modo en que muchos de los pobres y excluidos en la India experimentaron la conversión a Cristo como liberación de la discriminación religiosa y ritual. En un reciente coloquio internacional, la Prof. Susie Tharu, una eminente escritora y socióloga, declaró que “el genio de la Iglesia india es su naturaleza dalit”.[8] Se afirma que el 80-90 % de la Iglesia india es de procedencia dalit. En algunas partes de la India el 100 % de los cristianos son conversos dalits.

Por otro lado, el asunto de la conversión es un reto en el escenario mundial en el que las relaciones interreligiosas deben ser contrabalanceadas por la llamada a predicar el evangelio. Los dalits en la India, por su parte, afirman que la conversión de los dalits desde el hinduismo ha sido una forma importante de disidencia. Al comienzo de la Primera Guerra Mundial aproximadamente un millón de los cristianos de la India eran dalits, hoy son aproximadamente veinticuatro millones. Las conversiones al cristianismo, que frecuentemente tenían lugar a petición de los mismos grupos marginados, retan no solo a los hindúes de casta superior, sino también a los convertidos al cristianismo de castas superiores, y también a los mismos misioneros.[9] Desafortunadamente, se ha prestado poca atención a esta historia: “La historia del cristianismo dalit es solo una sub-parcela muy menor de las mucho más grandes historias de las misiones o de las Iglesias...”.[10]

Los dalits siguen experimentando opresión y exclusión, hasta el punto de que pueden sentir un sentido de identidad mayor y de lucha común con los dalits de otras creencias que dentro de la misma comunidad cristiana. Como la lucha contra el apartheid en Sudáfrica, este escándalo debe llevar a los cristianos a interrogarse acerca de los límites y la autenticidad de su compromiso por la unidad de los cristianos.

Las Iglesias siguen comprometidas

En medio de los muchos desafíos, las Iglesias de la India han intentado mantenerse fieles a su historia y están creciendo lentamente, mientras continúan fortaleciendo relaciones ecuménicas y estableciendo nuevas áreas de ministerio. Ser una minoría ha llevado a veces a las Iglesias a adoptar una modalidad de supervivencia en vez de una clara y consciente afirmación de su testimonio en la India. La presencia cristiana en la India debe ser construida como “el futuro de los sin esperanza... la cruz de Cristo, la comunidad de Cristo paciente y el signo de la creación oprimida nos muestran el lugar de la presencia cristiana”.[11]

 

SEMANA DE ORACIÓN
POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS

Temas 1968-2013

Desde 1968 elaborados conjuntamente por la Comisión "Fe y Constitución" del Consejo Ecuménico de las Iglesias y el Pontificio Consejo
para la Unidad de los Cristiano
s

1968 "Para alabanza de su gloria" (Ef 1,14)

1969 "Llamados a la libertad" (Ga 5,13)
(Reunión preparatoria en Roma, Italia)

1970 "Somos colaboradores de Dios" (1 Co 3,9)
(Reunión preparatoria en el Monasterio de Niederaltaich, República Federal de Alemania)

1971 "... y la comunión del Espíritu Santo" (2 Co 13,13)
(Reunión preparatoria en Bari, Italia)

1972 "Os doy un mandamiento nuevo" (Jn 13,34)
(Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza)

1973 "Señor, enséñanos a orar" (Lc 11,1)
(Reunión preparatoria en la Abadía de Montserrat, España)

1974 "Que todos confiesen: Jesucristo es el Señor" (Flp 2,1-13)
(Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza)

(En abril de 1974 se dirigió una carta a las Iglesias miembros, así como a otras instituciones que pudieran estar interesadas en crear grupos locales para preparar el folleto de la Semana de Oración. El primero en comprometerse fue un grupo australiano, que preparó en 1975 el borrador inicial del folleto de la Semana de Oración.)

1975 "La voluntad del Padre: constituir a Cristo en cabeza de todas las cosas" (Ef1,3-10)
(Materiales elaborados por un grupo australiano. Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza)

1976 "Ahora somos hijos de Dios" (1 Jn 3,2)
(Materiales elaborados por la Conferencia de Iglesias del Caribe. Reunión preparatoria en Roma, Italia)

1977 "La esperanza no defrauda" (Rm 5,1-5)
(Materiales elaborados en el Líbano, en plena guerra civil. Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza)

1978 "Ya no sois extranjeros" (Ef 2,13-22)
(Materiales elaborados por un grupo ecuménico de Manchester, Inglaterra)

1979 "Poneos unos al servicio de los otros para gloria de Dios" (1 Pe 4,7-11)
(Materiales elaborados en Argentina. Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza)

1980 "Venga a nosotros tu reino" (Mt 6,10)
(Materiales elaborados por un grupo ecuménico de Berlín, República Democrática de Alemania. Reunión preparatoria en Milán, Italia)

1981 "Un solo Espíritu, distintos carismas, un solo cuerpo" (1 Co 12,3b-13)
(Materiales elaborados por los Padres de Graymoor, EE UU. Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza)

1982 "¡Qué amables son tus moradas, Señor!" (Sal 84)
(Materiales elaborados en Kenia. Reunión preparatoria en Milán, Italia)

1983 "Jesucristo, vida del mundo" (1 Jn 1,1-4)
(Materiales elaborados por un grupo ecuménico de Irlanda. Reunión preparatoria en Celigny-Bossey, Suiza)

1984 "Llamados a la unidad por la cruz de nuestro Señor" (1 Co 2,2 y Col1,20)
(Reunión preparatoria en Venecia, Italia)

1985 "De la muerte a la vida con Cristo" (Ef 2,4-7)
(Materiales elaborados en Jamaica. Reunión preparatoria en Grandchamp, Suiza)

1986 "Seréis mis testigos" (Hch 1,6-8)
(Materiales elaborados en Yugoslavia (Eslovenia). Reunión preparatoria en Yugoslavia)

1987 "Unidos en Cristo, una nueva creación" (2 Co 5,17-6,4a)
(Materiales elaborados en Inglaterra. Reunión preparatoria en Taizé, Francia)

1988 "El amor de Dios elimina el temor" (1 Jn 4,18)
(Materiales elaborados en Italia. Reunión preparatoria en Pinerolo, Italia)

1989 "Edificar la comunidad: un solo cuerpo en Cristo" (Rm 12,5-6a)
(Materiales elaborados en Canadá. Reunión preparatoria en Whaley Bridge, Inglaterra)

1990 "Que todos sean uno, para que el mundo crea" (Jn 17)
(Materiales elaborados en España. Reunión preparatoria en Madrid, España)

1991 "Alabad al Señor todas las naciones" (Sal 117; Rm 15,5-13)
(Materiales elaborados en Alemania. Reunión preparatoria en Rotenburg an der Fulda, República Federal de Alemania)

1992 "Yo estoy con vosotros... por tanto, id" (Mt 28,16-20)
(Materiales elaborados en Bélgica. Reunión preparatoria en Brujas, Bélgica)

1993 "Llevad los frutos del Espíritu para la unidad de los cristianos" (Gal 2,22-23)
(Materiales elaborados en Zaire. Reunión preparatoria cerca de Zurich, Suiza)

1994 "La casa de Dios: llamados a tener un solo corazón y una sola alma" (Hch 4,32)
(Materiales elaborados en Irlanda. Reunión preparatoria en Dublín, Irlanda)

1995 "Koinonía: comunión en Dios y entre nosotros" (Jn 15,1-17)
(Materiales elaborados por ‘Fe y Orden’. Reunión preparatoria en Bristol, Inglaterra)

1996 "Mira que estoy a la puerta y llamo" (Ap 3,14-22)
(Materiales preparatorios elaborados en Portugal - reunión en Lisboa, Portugal)

1997 "En nombre de Cristo... dejaos reconciliar con Dios" (2 Co 5,20)
(Materiales preparatorios elaborados en Escandinavia - reunión en Estocolmo, Suecia)

1998 "El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad" (Rm 8,14-27)
(Materiales preparatorios elaborados en Francia - reunión en París, Francia)

1999 "Él habitará con ellos. Ellos serán su pueblo y el mismo Dios estará con ellos" (Ap 21,1-7)
(Materiales preparatorios elaborados en Malasia - reunión en el Monasterio de Bose, Italia)

2000 "Bendito sea Dios que nos ha bendecido en Cristo" (Ef 1,3-14)
(Materiales preparatorios elaborados por el Consejo de Iglesias del Medio Oriente - reunión en el Monasterio de La Verna, Italia)

2001 "Yo soy el camino, la verdad y la vida" (Jn 14,1-6)
(Materiales preparatorios elaborados en Rumania - reunión celebrada en en la "Casa de Odihna", Rumania)

2002 "En ti está la fuente de la vida" (Sal 36,10)
(Materiales preparatorios elaborados por el Consejo de Conferencias Episcopales de Europa (CCEE) y la Conferencia de Iglesias de Europa (CEC) - reunión en el Centro ecuménico de Ottmaring, Augsburgo, República Federal de Alemania)

2003 "Este tesoro lo llevamos en vasijas de barro" (2 Co 4,3-18)
(Materiales preparatorios elaborados en Argentina - reunión en el Centro ecuménico "Los Rubios", cerca de Málaga, España)

2004 "Mi paz os doy" (Jn 14,27)
(Materiales preparatorios elaborados en Alepo, Siria - reunión en Palermo, Sicilia, Italia)

2005 "Cristo, fundamento único de la Iglesia" (1 Co 3,1-23)
(Materiales preparatorios elaborados en Eslovaquia - reunión en Piestany, Eslovaquia)

2006 "Donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mt 18,20)
(Materiales preparatorios elaborados Irlanda - reunión en Prosperous, County Kildare, Irlanda)

2007 "Hace oír a los sordos y hablar a los mudos" (Mc 7,37)
(Materiales preparatorios elaborados en Sudáfrica - reunión celebrada en el Castillo de Faverges, Alta Saboya, Francia)

2008 "No ceséis de orar" (1 Ts 5,17)
(Materiales preparatorios elaborados en USA - reunión celebrada en Graymoor, Garrison, USA)

2009 "Estarán unidas en tu mano" (Ez 37,17)
(Materiales preparatorios elaborados en Corea - reunión celebrada en Marsella, Francia)

2010 "Vosotros sois testigos de todas estas cosas" (Lc 24,48)
(Materiales preparatorios elaborados en Escocia - reunión en Glasgow, Escocia)

2011 "Unidos en la enseñanza de los apóstoles, la comunión fraterna, la fracción del pan y la oración" (cf.Hch 2,42)
(Materiales preparatorios elaborados en Jerusalén - reunión celebrada en Saydnaya, Siria)

2012 "Todos seremos transformados por la victoria de nuestro Señor Jesucristo" (cf.1 Co 15,51-58).
(Materiales preparatorios elaborados en Polonia - reunión celebrada en Varsovia, Polonia)

2013 "¿Qué exige Dios de nosotros? " (cf. Mi 6,6-8)

(Materiales preparatorios elaborados en la India - reunión celebrada en Bangalore, India)

 

ALGUNAS FECHAS SEÑALADAS EN LA HISTORIA DE LA SEMANA
DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS

c. 1740 Nacimiento en Escocia de un movimiento pentecostal con vinculaciones en América del Norte, cuyo mensaje de avivamiento de la fe incluía oraciones por todas las Iglesias y con todas ellas.

1820 El Rvdo. James Haldane Stewart publica "Sugerencias para la unión general de los cristianos para la efusión del Espíritu" (Hints for the General Union of Christians for the Outpouring of the Spirit).

1840 El Rvdo. Ignatius Spencer, un convertido al catolicismo, sugiere una "Unión de oración por la unidad".

1867 La Primera Conferencia de Lambeth de los Obispos Anglicanos hace hincapié en la oración por la unidad en el Preámbulo de sus Resoluciones.

1894 El papa León XIII anima a la práctica de un Octavario de Oración por la Unidad en el contexto de Pentecostés.

1908 Primera celebración del "Octavario por la Unidad de la Iglesia", iniciada por el Rvdo. Paul Wattson.

1926 El Movimiento "Fe y Constitución" inicia la publicación de "Sugerencias para un Octavario de Oración por la Unidad de los Cristianos".

1935 En Francia, el abad Paul Couturier impulsa la "Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos” sobre la base incluyente de una oración concebida “por la unidad que Cristo quiere, por los medios que él quiere".

1958 El centro "Unidad Cristiana" de Lyon (Francia) y la Comisión "Fe y Constitución" del Consejo Ecuménico de las Iglesias comienzan a preparar conjuntamente el tema para la Semana de Oración.

1964 En Jerusalén el Papa Pablo VI y el Patriarca Atenágoras I recitan juntos la oración de Cristo "que todos sean uno" (Jn17).

1964 El Decreto sobre el ecumenismo del Concilio Vaticano II subraya que la oración es el alma del movimiento ecuménico y anima a la práctica de la semana de oración.

1966 La Comisión "Fe y Constitución" y el Secretariado para la Unidad de los Cristianos (actualmente Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos) de la Iglesia católica deciden preparar un texto para la Semana de Oración de cada año.

1968 Por primera vez la Semana de Oración se celebra sobre la base de unos textos elaborados en colaboración por "Fe y Constitución" y el Secretariado para la Unidad de los Cristianos (actualmente Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos).

1975 Primera celebración de la Semana de Oración a partir de textos preparados sobre la base de un proyecto propuesto por un grupo ecuménico local. Esta nueva modalidad de elaboración de los textos ha sido inaugurada por un grupo ecuménico de Australia.

1988 Los textos de la Semana de Oración fueron utilizados en la celebración inaugural de la Federación Cristiana de Malasia, que reúne los principales grupos cristianos de este país.

1994 El grupo internacional que preparó los textos para 1996 incluyó representantes de la YMCA y de la YWCA.

2004 Acuerdo alcanzado para que los materiales para la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos sean publicados y producidos conjuntamente y en el mismo formato por "Fe y Constitución" (Consejo Ecuménico de las Iglesias) y el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos (Iglesia Católica).

2008 Celebración del centenario de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos (su predecesor, el Octavario por la Unidad de la Iglesia, fue celebrado por primera vez en 1908).

Traducción del original inglés realizado
por el Secretariado de Relaciones Interconfesionales
de la Conferencia Episcopal Española


[1] Las textos bíblicos en español reproducidos en este folleto están tomados de la Biblia Traducción Interconfesional (BTI), Biblioteca de Autores Cristianos, Editorial Verbo Divino, Sociedades Bíblicas Unidas, Madrid 2008. Las abreviaturas de los libros de la Biblia también son las que se utilizan en la BTI.

[2] Discurso del Santo Padre Juan Pablo II al sexto grupo de obispos de la India en visita "ad limina, lunes 17 de noviembre de 2003.

[3] Este texto se reproduce bajo la sola autoridad y responsabilidad del grupo ecuménico de la India que se reunió para escribir los materiales para la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2013.

[4] Ninan Koshy, A History of the Ecumenical Movement in Asia, Volume I (Hong Kong, Christian Conference of Asia, Asia-Pacific WSCF, 2004), p.6.

[5] Ibid.

[6] Hans-Ruedi Weber, Out of all Continents and Nations: A Review of Regional Developments in the Ecumenical Movement, A History of the Ecumenical Movement Volume 2, 1948-1968, Ed. Harold C.Fey (Geneva: World Council of Churches, 1970); p.72-73.

[7] MM Thomas, The Common Evangelistic Task of the Churches in Asia, Documentos e informes de la EACC. Prapat, Indonesia, 1957, citado por Koshy, op cit. p. 28.

[8] Susie Tharu en su discurso de clausura en el Coloquio Internacional sobre Casta, Religión y Cultura, organizado por el Consejo Mundial de las Iglesias, el Centro para Estudios Sociales y Cultura, el Consejo Nacional de las Iglesias en la India y el Movimiento Estudiantil Cristiano de la India, en Cochin, Kerala; del 1 al 4 de mayo de 2011. Es importante definir brevemente quién es un dalit en la India. El sistema de castas del hinduismo tiene cuatro niveles y es jerárquico –los brahmanes o la casta sacerdotal; los kshatriyas o gobernantes y soldados; los vaishyas o mercaderes y los shudras o trabajadores-. Las primeras tres son ritualmente puras y son dominantes social y económicamente, son los nacidos dos veces. La cuarta es ritualmente sospechosa y es dominada social y económicamente y son los nacidos una vez. Fuera de esta estructura se encuentran los 160-180 millones de personas solo en la India que son etiquetados como ‘parias’ o ‘intocables’, la “casta externa”, la “casta decaída” o los “paria” –o los dalits, o “pueblo partido”–. El término dalit se utiliza no para indicar otra identidad de casta, sino para intentar calificar un movimiento colectivo anti-casta. Para esta explicación, se puede consultar el artículo de Sathianathan Clarke, “Dalit theology: An Introductory and Interpretive Theological Exposition”, en “Dalit Theology in the Twenty-first Century, Discordant Voices, Discerning Pathways”. Ed. Sathianathan Clarke, Deenabandhu Manchala and Philip Vinod Peacock (New Delhi, Oxford University Press, 2010); p. 4-5.

[9] Cf., por ejemplo, Stanley Brian, 2009, The World Missionary Conference, Edinburgh, 1910, Studies in the History of Christian Missions, William B. Eerdmans Publishing Company, Grand Rapids, Michigan/Cambridge, UK; p.153-154.

[10] Webster John C.B., “Dalit Christian History: Themes And Trends”, documento presentado en la Universidad Jawaharlal Nehru, Departamento de Historia, febrero 2011, Nueva Delhi (manuscrito). John Webster ha escrito extensamente sobre la historia del cristianismo dalit, incluyendo un libro que ha abierto camino: The Dalit Christians: A History, 1992, (que ya va por la tercera edición), Edwin Ellen Press, San Francisco.

[11] Jurgen Moltmann, Theology Today, Vol 28 No. 1, abril 1971, 6-23. Princeton Theological Seminary, Westminster John Knox Press, USA.

 

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