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CONSEJO PONTIFICIO
PARA LA PROMOCIÓN DE LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS

AVISO IMPORTANTE

Esta es la versión internacional de la Semana de oración 2014

Si desea obtener la versión adaptada,
acuda a su Conferencia episcopal o al Sínodo de su Iglesia

Traducción del original inglés
preparada por el Secretariado de relaciones interconfesionales
de la Conferencia Episcopal Española

Materiales para la
SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS
y para el resto del año 2014

¿Es que Cristo está dividido?
(1 Corintios 1, 1-17)

Preparados conjuntamente por el
Consejo Pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos y la
Comisión Fe y Constitución del Consejo Mundial de Iglesias

A TODOS LOS QUE ORGANIZAN
LA SEMANA DE ORACIÓN
POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS

Buscar la unidad durante todo el año

En el hemisferio norte la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos se celebra tradicionalmente del 18 al 25 de enero. Estas fechas fueron propuestas en 1908 por Paul Watson para cubrir el periodo entre la fiesta de san Pedro y la de san Pablo, que tienen un significado simbólico. En el hemisferio sur donde el mes de enero es tiempo de vacaciones de verano, las Iglesias frecuentemente adoptan otra fecha para celebrar la semana de oración, por ejemplo en torno a Pentecostés (sugerido por el movimiento Fe y Constitución en 1926), que representa también otra fecha simbólica para la unidad de la Iglesia.

Teniendo presente esta exigencia de flexibilidad, invitamos a utilizar estos materiales a lo largo de todo el año para expresar el grado de comunión que las Iglesias ya han alcanzado y para orar juntos para llegar a la plena unidad querida por Cristo.

Adaptar los textos

Estos materiales se ofrecen con el entendimiento de que siempre que sea posible se adaptarán para ser utilizados localmente. Al hacerlo se deberán tener en cuenta las prácticas litúrgicas y devocionales locales así como el contexto socio-cultural. Tal adaptación debería hacerse a través de una colaboración ecuménica. En algunos lugares estas estructuras ecuménicas para adaptar los materiales ya existen; en otros esperamos que la necesidad de que sean adaptados constituya un estímulo para la creación de estas estructuras.

Cómo utilizar los textos de la Semana de Oración
por la Unidad de los Cristianos

  • Para las Iglesias y las comunidades cristianas que celebran juntas la semana de oración en un solo acto se ofrece un modelo de Celebración ecuménica.
  • Las Iglesias y las comunidades cristianas pueden igualmente incorporar a sus propias celebraciones oraciones y textos de la semana de oración. Las oraciones de la Celebración ecuménica y del Octavario y las reflexiones sobre los textos bíblicos pueden también utilizarse según se considere oportuno en su situación.
  • Las Iglesias y comunidades cristianas que celebran la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos cada día de la semana, pueden encontrar sugerencias en los textos propuestos para el Octavario.
  • A las personas que desean realizar estudios bíblicos sobre el tema de la semana de oración, pueden servir de apoyo los textos y las reflexiones bíblicas propuestas para el Octavario. Las reflexiones que se tengan cada día pueden terminar con un momento final de oración de intercesión.
  • Para las personas que desean orar en privado, los textos de este folleto pueden ayudar a focalizar las intenciones por las que oran y a que se sientan en comunión con otros que en todo el mundo oran por una mayor unidad visible de la Iglesia de Cristo.

PREPARACIÓN DE LOS MATERIALES PARA LA SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS 2014

El trabajo inicial sobre el tema del material para la Semana de Oración de este año lo ha llevado a cabo un grupo de representantes de varias partes de Canadá, reunido por invitación del Centro Canadiense para el Ecumenismo y el Centro para el Ecumenismo La Prairie.

Nos gustaría agradecer especialmente a:

  • Sra. Bernice Baranowski (católica romana), del Centro Canadiense para el Ecumenismo, Montreal
  • Rev. Dra. Sandra Beardsall (Iglesia Unida de Canadá), profesora de Historia de la Iglesia y Ecumenismo en el St. Andrew`s College, Saskatoon
  • Rev. Michel Belzile (baptista), Greenborough Community Church, Toronto
  • Mons. Donald Bolen, obispo, diócesis católica de Saskatoon
  • Rev. Amanda Currie, ministra y secretaria del presbiterio de Northern Saskatchewan, Iglesia Presbiteriana de Canadá, Saskatoon
  • Nicholas Jesson, responsable ecuménico, diócesis católica de Saskatoon
  • Norman Lévesque (católico romano), director ejecutivo (interino), Centro Canadiense para el Ecumenismo y director del programa Iglesia Verde (Green Church)
  • Rev. Diácono Anthony Mansour (Iglesia Ortodoxa en América), director ejecutivo (2006-2012), Centro Canadiense para el Ecumenismo, Montreal
  • Rev. Dr. David MacLachlan (Iglesia Unida de Canadá), profesor de Estudios Neotestamentarios, Atlantic School of Theology, Halifax
  • Rev. John Wilson (Iglesia Unida de Canadá), Summerside, Prince Edward Island.

Y agradecer los borradores y sus consideradas propuestas a:

  • Rev. Dr. Karen Hamilton (Iglesia Unida de Canadá), secretario general, Consejo Canadiense de las Iglesias
  • Rev. Dr. Gilles Routhier (católico romano), decano, Facultad de Teología y de Ciencias Religiosas, Université Laval, Québec

También damos las gracias al obispo Donald Bolen de Saskatoon por haber iniciado el grupo preparatorio, y a todos los que han ayudado al trabajo del Comité Internacional.

Los textos que aquí se proponen se finalizaron durante la reunión del Comité Internacional nominado por la Comisión Fe y Orden del Consejo Mundial de las Iglesias y el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos. El Comité se reunió con los representantes canadienses en septiembre de 2012 en Villa Saint Martin, una casa de retiros jesuita situada en Pierrefonds, en el noroeste de la isla de Montreal. Estamos especialmente agradecidos al Centro Canadiense para el Ecumenismo y al Centro para el Ecumenismo de la Prairie por haber hospedado con generosidad la reunión y por organizar una visita al Oratorio de San José en Montreal. También queremos expresar nuestro agradecimiento a los profesores de la McGill University, en Montreal, por organizar un simposio ecuménico durante nuestra estancia en Canadá.

 

TEXTO BÍBLICO PARAL EL 2014[1]

(1 Corintios 1, 1-17)

Pablo, elegido por designio de Dios para ser apóstol de Cristo Jesús, y el hermano Sóstenes, a la Iglesia de Dios reunida en Corinto. A vosotros que, consagrados por Cristo Jesús, habéis sido elegidos por Dios para ser su pueblo, junto con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de Jesucristo, Señor suyo y nuestro. Que Dios, nuestro Padre, y Jesucristo, el Señor, os concedan gracia y paz.

Doy gracias sin cesar a mi Dios por vosotros ya que os ha otorgado su gracia mediante Jesucristo y os ha enriquecido sobremanera con toda clase de dones, tanto en lo que se refiere al conocer como al hablar. Y de tal manera se ha consolidado en vosotros el mensaje de Cristo, que de ningún don carecéis mientras estáis a la espera de que nuestro Señor Jesucristo se manifieste. Él será quien os mantenga firmes hasta el fin, para que nadie tenga de qué acusaros el día de nuestro Señor Jesucristo. Dios, que os ha elegido para vivir en unión con su Hijo Jesucristo, es un Dios que cumple su palabra.

Pero tengo algo que pediros, hermanos, y lo hago en nombre de nuestro Señor Jesucristo: que haya concordia entre vosotros. Desterrad cuanto signifique división y recuperad la armonía pensando y sintiendo lo mismo. Digo esto, hermanos míos, porque los de Cloe me han informado de que hay divisiones entre vosotros. Me refiero a eso que anda diciendo cada uno de vosotros: “Yo pertenezco a Pablo, yo a Apolo, yo a Pedro, yo a Cristo”. Pero bueno, ¿es que Cristo está dividido? ¿Ha sido crucificado Pablo por vosotros o habéis sido bautizados en su nombre? ¡Es como para dar gracias a Dios el no haber bautizados entre vosotros más que a Crispo y a Gayo! Así nadie puede presumir de haber quedado vinculado a mí por el bautismo. Bueno, también bauticé a la familia de Estéfanas; fuera de estos, no recuerdo haber bautizado a ningún otro. Y es que Cristo no me envió a bautizar, sino a proclamar el mensaje evangélico. Y a proclamarlo sin alardes de humana elocuencia, para que no quede anulada la eficacia de la cruz de Cristo.

Biblia Traducción Interconfesional (BTI)

INTRODUCCIÓN AL TEMA
PARA EL AÑO 2014

¿Es que Cristo está dividido?
(1 Corintios 1, 1-17)

1. Los canadienses vivimos en un país marcado por la diversidad de la lengua, la cultura e incluso el clima, y también encarnamos la diversidad en nuestras expresiones de la fe cristiana. Vivir con esta diversidad, y al tiempo permanecer fieles al deseo de Cristo de la unidad de sus discípulos, nos lleva a reflexionar sobre la provocadora pregunta de Pablo en I Corintios: “¿Es que Cristo está dividido?” Con fe, respondemos: “¡no!”, y sin embargo nuestras comunidades eclesiales continúan albergando divisiones escandalosas. I Corintios también señala un modo en el que podemos valorar y recibir los dones de otros, incluso ahora en medio de nuestras divisiones, y que nos anima a trabajar por la unidad.

2. Canadá es conocida por su espectacular naturaleza: sus montañas, bosques, lagos y ríos, sus extensiones de trigo y sus tres costas oceánicas. Nuestra tierra se extiende desde el Atlántico hasta el Pacífico, y desde la frontera con Estados Unidos hasta el polo Norte. Esta es una tierra fértil para la agricultura y rica en recursos naturales. Canadá es también un territorio de pueblos diversos: las Primeras Naciones, los inuit y los métis[2], y muchas personas que, venidas de todo el mundo, se establecieron aquí. Tenemos dos idiomas oficiales: francés e inglés. Pero muchos canadienses celebran la herencia cultural y lingüística que han recibido de la patria de sus antepasados. Nuestras divisiones sociales y políticas a menudo se originan en las diferencias lingüísticas, culturales y regionales. Con todo, tratamos de aprender a valorar como esas identidades nacionales contribuyen a una saludable diversidad en Canadá. En este sustrato multicultural, muchos cristianos han traído sus particulares modos de practicar su fe. La carta de Pablo se dirige a nosotros, en nuestra diversidad, y nos invita a reconocer que como Iglesia concreta en nuestro lugar particular, no podemos estar aislados ni actuar unos contra otros, sino que debemos reconocer que todos los que invocamos el nombre del Señor estamos interconectados unos con otros.

3. En el pasaje de la Escritura elegido para la reflexión de este año, Pablo comienza su epístola a los corintios con un encabezamiento impactante. Como si se tratara de la obertura de una ópera o del primer movimiento de una sinfonía, el pasaje toca temas que nos preparan para lo que sigue en la epístola. Hay tres movimientos en este texto. Los tres establecen una base sólida que a la vez nos interpela en nuestra reflexión como cristianos que vivimos y trabajamos juntos en las Iglesias y la sociedad de hoy.

4. En el primer movimiento (1, 1-3), Pablo y su compañero cristiano Sóstenes –como una pequeña pero auténtica comunidad de dos– se dirigen a otra comunidad, más numerosa y muy activa, los cristianos de Corinto. Se refiere a los corintios como a la “Iglesia de Dios”, no solo como una porción local de la Iglesia, sino como una expresión plena de la Iglesia en su parte del mundo. Pablo les recuerda que son un pueblo de “elegidos”, “consagrados”, no aislados por su cuenta, sino “junto con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de Jesucristo, Señor suyo y nuestro”. Esta última expresión también podría traducirse como “tanto en su lugar como en el nuestro”. Por eso, son auténticamente la Iglesia de Dios, pero muy conectados a todas las demás personas que invocan al Señor, tanto en su confesión como en su lugar. Seguidamente Pablo, como en todas sus cartas, extiende su habitual y potente saludo de la gracia y la paz de Dios. En el lenguaje de Pablo, “gracia” indica la bondad de Dios y los dones que nos concede en Cristo, y ha de despertar nuestra gratitud hacia Dios y nuestra generosidad hacia los otros. Su “paz” para nosotros en toda su plenitud y reciprocidad es comunión (koinonia) en Dios.

5. ¿Dónde ves la gracia y la paz de Dios en tu Iglesia local, en tu comunidad más amplia y en tu país? ¿Cómo podrías ir más allá de una solicitud por tu comunidad inmediata para atender a la comunidad de todos los cristianos y del mundo?

6. Cuando Pablo está a punto de empezar a exhortar a la comunidad de Corinto, comienza el siguiente movimiento en nuestro texto (1, 4-9) dando gracias a Dios “que os ha otorgado su gracia mediante Jesucristo”. No se trata solo de una formalidad, sino de una verdadera alegría en los dones que Dios ha concedido a esta comunidad. Pasa entonces a reafirmarlos: “de tal manera se ha consolidado en vosotros el mensaje de Cristo, que de ningún don carecéis”. Les asegura que serán mantenidos firmes hasta el fin y que “Dios... cumple su palabra”. Dios nos llama a la comunión (koinonia) de su Hijo con todas sus implicaciones sociales y espirituales para nuestras Iglesias y nuestras gentes.

7. Como cristianos canadienses, somos conscientes de que no siempre hemos estado dispuestos a alegrarnos de los dones presentes en otras comunidades cristianas. Leyendo el texto de Pablo con un espíritu ecuménico, nos hacemos más conscientes de que estamos invitados a alegrarnos sinceramente por como Dios ha bendecido a otros cristianos y a otros pueblos. Los primeros que trajeron la fe cristiana a Canadá a menudo se mostraron despreciativos hacia los dones y los conocimientos de los pueblos indígenas, y no supieron ver las bendiciones que Dios concedía a través de ellos.

Tenemos mucho que agradecer por la diversidad de las gentes y las expresiones de fe en nuestro país. A pesar de que nuestra historia tiene muchos ejemplos que denotan falta de respeto y de apoyo mutuo, sabemos que nuestro país se construyó gracias a la cooperación y buscando caminos de paz en casa y en el mundo. A menudo damos por descontado nuestro gozo por los regalos de Dios en la naturaleza, y nos cuesta encontrar el equilibrio entre la prosperidad y la responsabilidad por estas bendiciones materiales. También nos cuesta poner en práctica los valores que decimos tener como canadienses. Como cristianos y como Iglesias, nos sentimos llamados a agradecer receptivamente los dones del otro, y a custodiar agradecidamente nuestro país y todo el mundo.

8. ¿Por qué das gracias en tu Iglesia, en tu comunidad y en tu país? ¿Cómo has experimentado los dones espirituales y/o materiales de Dios concedidos a otros cristianos o a otros en tu comunidad?

9. En el tercer movimiento (1, 10-17) Pablo dirige duras palabras a los corintios por la forma en que han distorsionado el evangelio cristiano y han roto la unidad de la comunidad. “Yo pertenezco a Pablo, yo a Apolo, yo a Pedro”. Pablo tampoco alaba a aquellos que consideraban a Cristo como su líder, porque utilizaban el nombre de Cristo para separarse de los demás en la comunidad cristiana. No podemos invocar el nombre de Cristo para levantar muros a nuestro alrededor, porque su nombre crea comunión y unidad, no divisiones. “¿Es que Cristo está dividido?” Pablo no pone objeción a que se formen comunidades en torno a un fuerte liderazgo, pero cada comunidad debe encontrar su identidad fundamental en Cristo: “¿Ha sido crucificado Pablo por vosotros o habéis sido bautizados en su nombre?” Los de Cloe han visto que esto pasaba entre ellos y lo han sacado a la luz.

10. En este estado de división llega la llamada de Pablo a unirse, a “recuperar la armonía pensando y sintiendo lo mismo”. Exhorta a sus lectores y a los residentes en Corinto a “desterrar cuanto signifique división”. ¿Cree Pablo que todos ellos deberían rezar y hacer las cosas del mismo modo? Creemos que no. Estos versículos no son una llamada a abandonar el liderazgo de Pablo, de Apolo o de Pedro. Enraizados en Cristo, estamos llamados a dar gracias por los dones de Dios que otros fuera de nuestro grupo aportan a la misión común de la Iglesia. Honrar los dones de los demás nos acerca en la fe y en la misión, y nos conduce hacia esa unidad por la que rezó Cristo, con respeto hacia una auténtica diversidad de adoración y de vida.

11. Pablo destaca dos elementos centrales del discipulado cristiano en los que estamos intrínsecamente ligados a Cristo: el bautismo y la cruz de Cristo. No nos bautizaron en Pablo, y él no fue crucificado por nosotros; nuestra unidad es en Cristo y nuestra vida y nuestra salvación vienen de Él. A pesar de esto, todos participamos en un grupo o en otro, y nuestras Iglesias locales alimentan en nosotros la fe y nos ayudan a caminar como discípulos de Jesús. La conclusión del asunto, tanto para Pablo como para nosotros, no es solo nuestro sentido de pertenencia a una Iglesia particular, sino el propósito de proclamar la buena nueva, el evangelio al que hemos respondido con fe y alegría. Ahora debemos compartir este mensaje con el mundo. La conclusión de Pablo nos reta a preguntarnos si tenemos una buena noticia en Cristo que transmitirnos unos a otros, o si llevamos división incluso en el nombre de Cristo y, en palabras de Pablo, vaciando la cruz de su poder.

12. Como cristianos canadienses, tenemos una larga historia de cooperación y apoyo mutuo. En nuestra historia hay ejemplos de esfuerzos comunes, de ministerios compartidos e incluso de unión de varias Iglesias. Donde no ha sido posible la unidad orgánica de las Iglesias, hemos logrado con frecuencia acuerdos y ministerios compartidos que testimonian nuestra creciente unidad en Cristo. Nuestras Iglesias han actuado juntas en cuestiones relacionadas con la pobreza y la justicia social, y juntas muchas de nuestras iglesias comienzan a asumir la responsabilidad de nuestras actitudes poco cristianas hacia los pueblos indígenas en nuestro país. Y sin embargo, a pesar de estos avances prometedores hacia la unidad que Cristo quiere para nosotros, mantenemos las divisiones y la desunión que distorsionan nuestra proclamación del evangelio.

13. También oímos de ‘los de Cloe’. Bajo el liderazgo de Cloe este grupo identifica y pone nombre a conflictos y divisiones en la Iglesia de Corinto. Seguimos necesitando testimonios así, tanto de hombres como de mujeres, de todas nuestras Iglesias, y de su ministerio de reconciliación y unidad. Dar voz a estos testigos nos ayudará a hacer realidad la visión de Pablo de una comunidad “pensando y sintiendo lo mismo”.

14. ¿Cómo podéis tú y tu Iglesia discernir el mismo pensar y sentir con otras Iglesias? ¿Cómo puede tu apreciación y experiencia de las diferentes aproximaciones y formas de adoración que existen en las Iglesias de tu comunidad o de tu país dar fruto en los esfuerzos hacia la unidad visible de los cristianos? ¿Qué misión común compartirás con otros cristianos para contribuir a hacer del mundo un lugar mejor para otros?

15. Para concluir, cuando consideramos las muchas bendiciones y dones que Dios ha otorgado a nuestro país y a nuestras gentes, comenzamos a reconocer que debemos tratarnos con dignidad y respeto los unos a los otros, y también a la tierra de la que vivimos. Este reconocimiento nos ha llamado a la confesión y al arrepentimiento, y a buscar vías nuevas y sostenibles de habitar la tierra. Ha despertado nuestras conciencias sobre como Dios nos ha bendecido a todos, y que ningún grupo puede decidir el modo usar los recursos del país sin escuchar y sin integrar las voces de nuestros compatriotas canadienses.

CELEBRACIÓN ECUMÉNICA

Introducción a la celebración

¿Es que Cristo está dividido?
(1 Corintios 1, 1-17)

Al reunirnos para celebrar la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos respondemos a la llamada de Dios y anhelamos ser renovados y fortalecer nuestras relaciones mutuas en Cristo por medio del canto, de la palabra y de los gestos. Esta celebración también puede servir para explorar o recordar el Octavario de reflexión que se basa textualmente en 1 Corintios 1, 1-17. Tomamos nota de la perturbadora pregunta de Pablo “¿Es que Cristo está dividido?” como si fuera un gozoso desafío a la oración y al autoexamen como personas y como comunidades cristianas. El texto bíblico y la propuesta de celebración constituyen una oportunidad para considerar de nuevo este reto en cada uno de nuestros contextos.

Estos son algunos de los elementos peculiares de la celebración de este año que pueden necesitar de una preparación previa:

La reunión de la comunidad incluye una invitación a orar mientras nos damos la vuelta hacia diferentes direcciones siguiendo la tradición de algunos de los pueblos indígenas de Canadá. Habrá que saber de antemano la dirección de los puntos cardinales para orientar a la comunidad que celebra, de modo que puedan girar en sentido horario mientras se va desarrollando la oración. Se deberá volver a la parte delantera del espacio de la celebración para las direcciones ‘arriba’ y ‘abajo’ como se indicará. Quizás sea necesario cambiar el orden de las oraciones de acuerdo con la situación geográfica del lugar.

El “intercambio ecuménico de dones espirituales” es un modo de responder a la preocupación de Pablo de que los corintios se habían divido en diferentes facciones y a su desafío: “¿Es que Cristo está dividido?”. No podemos vivir en la soledad de nuestras comunidades cristianas individuales y pensar que tenemos unidad. Debemos querer y ser capaces de recibir los dones de los otros. Esto implica ir un paso más allá de simplemente dar nombre a un don que debemos dar. Nos demanda tomar en consideración a los otros y ver en ellos carismas que enriquecen a todo el cuerpo de Cristo. Se explica más abajo en detalle este “intercambio”. Requiere algo de preparación previa. Proponemos lo siguiente:

  1. Invitar a representantes de las diferentes Iglesias locales a reflexionar juntos sobre los “dones” que reciben de los demás. La finalidad es de identificar juntos un “don” de cada comunidad que los demás reconocen recibir de ella.
  2. Lo deseable es que también se obtenga una representación simbólica de cada don que puede ser llevada durante el “intercambio ecuménico de dones espirituales”.
  3. Mientras se llevan estos dones se van anunciando con estas palabras u otras similares: De la Iglesia................ recibimos con agradecimiento el don de................... representado aquí por.........................................

Evidentemente, este “intercambio ecuménico de dones espirituales” puede adaptarse según las circunstancias locales.

La utilización en las oraciones de intercesión de los “Ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio” de las Naciones Unidas. Animamos a que se impriman estas oraciones para la asamblea para que se puedan ver los objetivos específicos contenidos en las peticiones.

Quizás sea oportuno hacer notar a los participantes que las ocho respuestas en el compromiso por la unidad se corresponden con los ocho temas de los materiales para el Octavario de Oración por la Unidad que se incluye en esta propuesta.

Los que cantan “rezan dos veces”. Se proponen algunos himnos y cantos litúrgicos apropiados del repertorio de compositores canadienses encargados específicamente para la Semana de Oración 2014. Se pueden encontrar en www.ecumenism.net/music/. ¡Es nuestro deseo que se haga el esfuerzo de incluir toda la música que se pueda en este tiempo de celebración ecuménica!

Desarrollo de la celebración

P: Presidente(s)

A: Asamblea

1. Nos reunimos en esperanza y unidad

Himno procesional

Los que presiden la celebración y otros pueden entrar en procesión.

Reunión de la comunidad

P: ¡Que Dios, nuestro Padre, y Jesucristo, el Señor, os concedan gracia y paz! (1 Co 1, 3)

P: Esta celebración ha sido preparada en Canadá. La palabra ‘Canadá’, en el idioma de uno de los primeros pueblos del país, los iroquois,[3] significa ‘aldea’. Como miembros de la casa de Dios, los cristianos alrededor del mundo realmente moran en una ‘aldea’. Cuando los cristianos celebran se unen a esta gran aldea global, tan llena de belleza, de lucha y de esperanza. Queridos amigos, os damos la bienvenida a que os unáis en oración por medio de la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo.

A: Amén.

P: Dios de amor que a todos nos llamas: desde nuestras casas y oficinas, desde nuestras minas y fábricas, desde nuestros campos y negocios, desde nuestras barcas de pesca y nuestros rebaños, desde nuestras escuelas y hospitales, desde nuestras cárceles y centros de internamiento, para ser uno en comunión con nuestro Señor Jesucristo.

A: Haznos uno en Cristo.

P: Los pueblos indígenas de Canadá siguen un rito antiguo de orar mirando en distintas direcciones. Con ellos, unámonos en oración, dirigiendo nuestra mirada hacia cada una de las direcciones que se indican.

Mirando hacia el este

P: Desde el este, la dirección por donde sale el sol, recibimos paz, luz, sabiduría y conocimiento.

A: ¡Agradecemos estos dones, oh Dios!

Mirando hacia el sur

P: Del sur viene el calor, la enseñanza, y el comienzo y el final de la vida.

A: ¡Agradecemos estos dones, oh Dios!

Mirando hacia el oeste

P: Del oeste viene la lluvia, las aguas purificadoras que dan sustento a los seres vivientes.

A: ¡Agradecemos estos dones, oh Dios!

Mirando hacia el norte

P: Del norte viene el frío y el viento impetuoso y la blanca nieve, dándonos fuerza y resistencia.

A: ¡Agradecemos estos dones, oh Dios!

Volviéndonos hacia delante y mirando hacia arriba

P: De los cielos recibimos la oscuridad y la luz y el aire de tu respiro.

A: ¡Agradecemos estos dones, oh Dios!

Mirando hacia abajo

P: De la tierra venimos y a la tierra volveremos.

A: ¡Agradecemos, oh Dios, tu bondadosa creación, nuestra casa terrena!

P: ¡Que podamos, Dios bendito, caminar por caminos buenos, viviendo en esta tierra como hermanos y hermanas, gozando de las bendiciones de los demás y haciendo nuestro su dolor, unidos contigo, en el nombre de Jesús, y con el &n liento vivificador del Espíritu que renueva la faz de la tierra!

A: Amén.

Himno de alabanza

Oración de arrepentimiento

P: Movidos por la exhortación de Pablo a los corintios, confesemos nuestros pecados:

P: Dios clemente, mediante Jesucristo nos has enriquecido sobremanera con toda clase de dones, tanto en lo que se refiere al conocer como al hablar. En nuestra soberbia, atribuimos estos dones a nosotros mismos sin reconocer su verdadero origen. ¡Perdónanos, Señor!

A: ¡Señor, ten piedad! o Kyrie eleison (se puede cantar)

P: Dios clemente, en Cristo no carecemos de ningún don. Sin embargo, con frecuencia somos demasiado tímidos o estamos demasiado centrados en nosotros mismos para compartir las maravillas de este mensaje de vida con los demás. ¡Perdónanos, Señor!

A: ¡Señor, ten piedad!

P: Dios clemente, nos llamas a la concordia en tu Hijo Jesucristo. Por nuestra falta de entusiasmo por recuperar la armonía pensando y sintiendo lo mismo, por permitir demasiado fácilmente que permanezcan divisiones y rencillas entre nosotros. ¡Perdónanos, Señor!

A: ¡Señor, ten piedad!

P: Dios clemente, cumples tu palabra aunque veas nuestra debilidad. Perdona nuestros pecados de mediocridad y nuestra aceptación perezosa de las divisiones entre nosotros. Por la gracia de tu Espíritu Santo enciende de nuevo nuestro celo por dar pasos concretos para guardar nuestra alianza de unidad contigo, con los demás y con toda la creación.

A: Amén.

2. Escuchamos la Palabra de Dios

Lecturas de la Escritura: Isaías 57, 14-19; Salmo 36, 5-10; 1 Corintios 1, 1-17; Marcos 9, 33-41 (Se entregará material adicional)

Homilía

3. Respondemos con fe en unidad

Confesión de fe

Se puede utilizar el credo niceno-constantinopolitano, el credo de los apóstoles u otra profesión de fe adecuada.

Himno de fe y compromiso

Intercambio ecuménico de dones espirituales

Los que han preparado la celebración se han reunido de antemano para reflexionar sobre los diversos dones de las Iglesias en la comunidad. Se pueden escoger dones locales o dones de la tradición más amplia. Representantes de las diferentes Iglesias llevan objetos que simbolizan esos dones que su tradición aporta a toda la comunidad cristiana. Los dones son llevados y colocados en una mesa. Un lector puede anunciar los dones con estas palabras u otras similares:

De la Iglesia................ recibimos con agradecimiento el don de................... representado aquí por..........................................

 

A: ¡Agradecemos estos dones, oh Señor!

Colecta

Señor Jesucristo, dijiste a los apóstoles “Os dejo la paz, mi paz os doy”. No tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia, y danos a nosotros la paz y la unidad de la ciudad celestial, donde con el Padre y el Espíritu Santo vives y reinas ahora y por siempre. Amén.

Oraciones de intercesión

Juntas, las Iglesias de Canadá han hecho suyos los “Ocho Objetivos del Milenio” de las Naciones Unidas. Las siguientes oraciones elevan estos objetivos.

P: Oramos por todas las personas que padecen día a día la pobreza y el hambre. Su situación precaria provoca con frecuencia divisiones; que el amor de Cristo restablezca la justicia y la paz. ¡Dios clemente, escucha nuestra oración!

A: Y en tu amor, respóndenos.

P: Oramos por todos los que luchan por una enseñanza universal. Que su sed de conocimiento pueda construir puentes entre nuestras Iglesias y restablecer el respeto en medio de nuestras diferencias. ¡Dios clemente, escucha nuestra oración!

A: Y en tu amor, respóndenos.

P: Oramos por todos los que luchan por la igualdad entre hombre y mujeres en dignidad y derechos. Tenemos presente especialmente la necesidad de un acceso igualitario al trabajo, a los bienes y a los servicios. Al hacernos uno en Cristo Jesús, que podamos recibir los dones tanto de los hombres como de las mujeres. ¡Dios clemente, escucha nuestra oración!

A: Y en tu amor, respóndenos.

P: Oramos por los jóvenes que están enfermos y por los que luchan por mejorar la salud infantil. Al hacernos cargo de los niños, que podamos acoger al mismo Cristo. ¡Dios clemente, escucha nuestra oración!

A: Y en tu amor, respóndenos.

P: Oramos por las mujeres embarazadas y por su salud materna. Que podamos hacernos cargo de estas mujeres portadoras de una vida nueva y cuyo amor por sus hijos nos recuerda el amor unitivo de Dios por nosotros. ¡Dios clemente, escucha nuestra oración!

A: Y en tu amor, respóndenos.

P: Oramos por los que combaten el HIV/Sida, el paludismo y otras enfermedades. Que podamos oír las voces de aquellos a los que se les niega una vida digna y el trabajo para construir un mundo en el que todos los pueblos sean respetados y cuidados y en el que nadie sea excluido. ¡Dios clemente, escucha nuestra oración!

A: Y en tu amor, respóndenos.

P: Oramos por los que sufren las consecuencias de la mala salvaguardia de la reacción y por todas las especies en peligro. Condúcenos a un desarrollo sostenible para que podamos reconciliarnos con la creación. ¡Dios clemente, escucha nuestra oración!

A: Y en tu amor, respóndenos.

P: Oramos por los que practican la solidaridad internacional y fomentan una asociación mundial. Al favorecer un justo comercio de los bienes y la cancelación de las deudas de los países pobres, que podamos también luchar por la justicia. ¡Dios clemente, escucha nuestra oración!

A: Y en tu amor, respóndenos.

P: Mientras nos esforzamos por conseguir estos objetivos, que podamos discernir tu voz, oh Señor, y caminar juntos hacia el Reino por el que rezaste. Y por eso rezamos:

Oración del Señor (rezada o cantada)

Signo de paz

P: Cuando los franceses llegaron a Canadá en los siglos XVI y XVII encontraron una tierra rica en recursos naturales y fueron ayudados por los Primeros Pueblos. Su sentido de gratitud llevó a que el barco que trajo al fundador de la ciudad de Quebec se bautizara con el nombre de “Don de Dieu”, que significa “Don de Dios”.

En muchos de los ritos eucarísticos que se utilizan en Canadá se invita a las personas a comulgar con las palabras “los dones de Dios para el pueblo de Dios”. La unidad por la que oramos es el restablecimiento de la plena comunión entre nosotros, cuyo signo será recibir juntos los dones eucarísticos. Sin embargo, también en el camino hacia la unidad visible intercambiamos entre nosotros otros dones, que son dones de Dios para el pueblo de Dios.

Hoy, en la provincia francófona de Quebec, la expresión don de Dieu –“don de Dios”- tiene una vitalidad nueva en la comunidad cristiana y en la cultura popular. Recuerda un sentimiento de gratitud por los dones de Dios que vienen de un tiempo cuando los antepasados eran capaces de compartir la acción de gracias con las Primeras Naciones de Canadá. Como signo de paz y como un modo de reconocer los dones que recibimos de los demás, digámonos unos a otros con los canadienses de habla francesa: “Don de Dieu”.

Los asistentes se saludan ente ellos con un abrazo, una inclinación de la cabeza o un apretón de manos, mientras dicen:

A: “Don de Dieu”

Himno de ofertorio (se puede hacer una colecta durante el himno)

 

4. Salimos al mundo

Compromiso por la unidad

P: Pablo retaba a los cristianos de Corinto a que conocieran en su corazón y mostraran en sus acciones que Cristo no está dividido. Nos reta también a nosotros a realizar más plenamente la unidad que ya tenemos en Cristo.

Con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de Jesucristo, Señor suyo y nuestro,

A: Juntos, estamos llamados a ser santos.

P: Agraciados por Dios en todas las maneras,

A: Juntos, damos gracias los unos por los otros.

P: Enriquecidos sobremanera con toda clase de dones por medio de nuestra unión con Cristo,

A: Juntos, no carecemos de ningún don espiritual.

P: Firmes en Dios que nos fortalece para el amor y el servicio,

A: Juntos, confesamos que Dios cumple su palabra.

P: Abrazados por Jesucristo,

A: Juntos, estamos llamados a la concordia.

P: Unidos en un mismo pensar y sentir,

A: Juntos, buscamos la armonía.

P: Superando nuestras riñas por aquel que fue crucificado por nosotros,

A: Juntos, pertenecemos a Cristo.

P: ¿Es que Cristo está dividido?

A: ¡No! ¡Juntos, salimos al mundo para proclamar su buena noticia!

Himno de envío

Bendición y envío

La bendición puede ser dada por varios de los ministros que presiden la celebración en la siguiente forma u otra apropiada.

P: El Señor esté con vosotros.

A: Y también contigo.

P: ¡Que el amor del Señor Jesús te lleve a él, que el poder del Señor Jesús te fortalezca en su servicio, que la alegría del Señor Jesús te llene tu espíritu, y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ti y permanezca siempre!

A: Amén

L: Puedes ir en paz,
para amar y ser amado,
para acoger y pertenecer,
para servir y ser nutrido.

C: ¡Demos gracias a Dios!

Postludio

REFLEXIONES BÍBLICAS
Y ORACIONES PARA EL OCTAVARIO

DÍA 1  Juntos... estamos llamados a ser santos

 

Éxodo 19, 3-8 Seréis para mí un reino de sacerdotes, una nación consagrada
Salmo 95, 1-7 Nosotros el pueblo que apacienta, el rebaño que él guía
1 Pedro 2, 9-10 Los que antes erais ‘no pueblo’, sois ahora pueblo de Dios
Mateo 12, 46-50 Todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano, y mi hermana, y mi madre

 

Tres puntos para la reflexión

Juntos, quienes invocamos el nombre del Señor estamos llamados a ser santos, “consagrados por Cristo Jesús” (1 Co 1, 2). En el Libro del Éxodo, esta asamblea del pueblo de Dios se describe como una preciada posesión, un reino de sacerdotes y una nación consagrada.

En 1Pedro se entiende nuestra pertenencia a la comunión de los santos como resultado de que Dios nos llama juntos a ser raza elegida, sacerdocio real, pueblo de su posesión. Junto a esta llamada está también el deber compartido de “proclamar las grandezas de quien nos llamó de las tinieblas a su luz maravillosa”.

En Mateo descubrimos que, como comunión de los santos, nuestra unidad en Jesús se debe extender más allá de nuestra familia, de nuestro clan o de nuestra clase, al rezar juntos por la unidad y buscar hacer la voluntad de Dios.

Preguntas

  • ¿Qué significa para ti o para la tradición de tu Iglesia el término “comunión de los santos”?
     
  • ¿En qué modo nuestra llamada a ser una "nación consagrada" nos obliga a ir más allá de nuestro contexto cristiano más próximo?

Oración

Dios misericordioso, unidos a todos los que invocan el nombre del Señor, en nuestra desunión oímos tu llamada a ser santos. Sin embargo, has hecho de nosotros una raza elegida, un sacerdocio real, una nación consagrada. Por el poder de tu Espíritu Santo, reúnenos en la comunión de los santos y fortalécenos para hacer tu voluntad y proclamar las grandezas de Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

DÍA 2 Juntos... damos gracias sin cesar a Dios, ya que nos ha otorgado su gracia mediante Jesucristo

 

Deuteronomio 26, 1-11 El Señor nos sacó de Egipto
Salmo 100 Dadle gracias y bendecid su nombre
Filipenses 1, 3-11  Cada vez que os recuerdo, doy gracias a mi Dios
Juan 1, 1-18  La gracia y la verdad nos vinieron por medio de Jesucristo


Tres puntos para la reflexión

En el Deuteronomio la gratitud es una manera de vivir la vida con una profunda conciencia de la presencia de Dios entre nosotros y alrededor nuestro. Es la capacidad de reconocer la gracia de Dios, activa y viva en cada uno y en todos los pueblos en todas partes, y dar gracias a Dios por ello. La alegría que emana de esta gracia es tan grande que abarca incluso a “los inmigrantes que viven en medio de ti”.

La gratitud, en el contexto ecuménico, significa ser capaz de alegrarse de los dones de la gracia de Dios presentes en otras comunidades cristianas; una actitud que abre la puerta a un compartir ecuménico de los dones y a aprender unos de otros.

Toda la vida es un don de Dios: desde el momento de la creación pasando por el momento en que Dios se hizo carne en la vida y el trabajo de Jesús, hasta este momento actual en que vivimos. Demos gracias a Dios por los dones de gracia y de verdad dados en Cristo Jesús, y que se manifiestan entre nosotros y en nuestras Iglesias.

Preguntas

  • ¿Cuáles son los dones de la gracia de Dios de otras tradiciones eclesiales que ya experimentamos en nuestras propias comunidades?
     
  • ¿De qué manera podrían los cristianos de diferentes tradiciones recibir y compartir mejor los dones variados que Dios ha concedido a cada uno de ellos?

Oración

Dios de amor y de misericordia, te damos gracias por los dones de tu gracia que experimentamos en nuestra propia tradición y en las tradiciones de otras Iglesias. Por la gracia del Espíritu Santo, te pedimos que nuestra gratitud siga aumentando al encontrarnos entre nosotros y experimentar tu don de la unidad en modos nuevos. Te lo pedimos por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

DÍA 3 Juntos... de ningún don carecéis

Job 28,20-28 Venerar al Señor es sabiduría
Salmo 145, 10-21 Abres generosamente tu mano y sacias a todo ser viviente
Efesios 4, 7-13 Cada uno de nosotros ha recibido el don en la medida en que Cristo ha tenido a bien otorgárnoslo
Marcos 8, 14-21 ¿Por qué estáis comentando que os falta el pan?

Tres puntos para la reflexión

Job se da cuenta de que aunque todo se le ha quitado, la veneración del Señor permanece, y eso es la sabiduría. Como hermanos y hermanas en Cristo, aunque hemos sido empobrecidos por nuestras divisiones, todos hemos sido agraciados con abundancia de diversos dones, tanto espirituales como materiales, para edificar su cuerpo.

Aun así, a pesar de las promesas de Dios y de la vida bondadosa y del amor de Jesús, nosotros, como los discípulos en Marcos, a veces olvidamos nuestra verdadera riqueza: nos dividimos, acumulamos; hablamos y actuamos como si nos “faltara el pan”.

Cristo no ha sido dividido: juntos tenemos suficientes dones como para compartir entre nosotros y con “todo ser viviente”.

Preguntas

  • ¿En qué modo hemos olvidado la abundancia de los dones de Dios, proclamando en cambio que “nos falta el pan”?
     
  • ¿De qué forma podemos compartir mejor los dones espirituales y materiales confiados a nosotros para que los compartamos con los demás?

Oración

Dios fiel y generoso, te bendecimos porque nos has dado todos los dones espirituales que necesitamos para alcanzar en madurez y plenitud la talla de Cristo: por la sabiduría, por los dones de servicio y por el pan. Ayúdanos a ser signos de tu abundancia, reunidos en la unidad para llevar los dones de tu reino eterno a todos los lugares donde hay dolor y carencia. Llenados del Espíritu, te pedimos en el nombre de Aquel cuyo don fue el pan de su vida partido por nosotros, ahora y por siempre. Amén.

DÍA 4 Juntos... afirmamos que Dios es un Dios que cumple su palabra

Lamentaciones 3, 19-26 Tu amor, Señor, no cesa, ni tu compasión se agota
Salmo 57, 7-11 Tu amor llega hasta el cielo
Hebreos 10, 19-25 Quien ha hecho la promesa es fiel
Lucas 1, 67-75 Ha venido a auxiliar y a dar libertad a su pueblo

Tres puntos para la reflexión

La unidad eterna del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo nos adentra en el amor de Dios y nos llama a participar en la obra de Dios en el mundo, que es amor, misericordia y justicia. La misericordia y la justicia no están reñidas en Dios, sino que van unidas en el amor inquebrantable manifestado en la alianza de Dios con nosotros y con toda la creación.

Zacarías, como padre recién estrenado, da testimonio de la manifestación de la misericordia de Dios que mantiene las promesas realizadas a Abraham y a sus descendientes. Dios es fiel a su santa alianza.

Mientras seguimos rezando por la unidad de los cristianos, no debemos descuidar reunirnos y animarnos mutuamente, alentándonos al amor y a las buenas obras, diciendo "Dios es fiel".

Preguntas

  • ¿De qué manera has constatado la fidelidad de Dios en tu vida y en la vida de tu comunidad durante el último año?
     
  • ¿En qué modo la fidelidad de Dios nos anima a perseguir el objetivo de la unidad de los cristianos?

Oración

Dios fiel, te damos gracias por tu amor inquebrantable y por tu fidelidad que llega hasta el cielo. Mientras aguardamos con alegre esperanza la plena unidad visible de tu Iglesia trabajando y rezando juntos, llénanos de confianza en tus promesas. Te lo pedimos por Jesucristo, Nuestro Señor, en el poder del Espíritu Santo, un solo Dios, ahora y por siempre. Amén.


DÍA 5 Juntos... hemos sido elegidos para vivir en comunión

Isaías 43, 1-7 Estoy contigo
Salmo 133 ¡Qué bueno, qué agradable es que los hermanos vivan juntos!
1 Juan 1, 3-7 Vivimos unidos los unos con los otros
Juan 15, 12-17 A vosotros os llamo amigos

 

Tres puntos para la reflexión

Estamos llamados a la comunión con Dios Padre y con su Hijo, Jesucristo, y con el Espíritu Santo. A medida que nos acercamos al Dios Trino, somos empujados a acercarnos unos a otros caminando hacia la unidad de los cristianos.

Cristo ha tomado la iniciativa y ha cambiado nuestra relación con Él, llamándonos amigos en vez de siervos. Como respuesta a esta relación de amor, estamos llamados a salir de relaciones de poder y de dominio y a establecer relaciones de amistad y de amor con los demás.

Llamados por Jesús, damos testimonio del evangelio tanto a aquellos que aún no lo han oído como a los que sí lo han hecho. Esta proclamación implica una llamada a la unión con Dios y establece una comunión entre los que responden.

Preguntas

  • ¿De qué manera experimentas la llamada a la comunión con Dios?
     
  • ¿De qué modos te está llamando Dios a la comunión con otros dentro de tu Iglesia y fuera de ella?

Oración

Padre de amor, tú nos has llamado a la unión con tu Hijo y nos has pedido que demos fruto en nuestro testimonio del Evangelio. Por la gracia de tu Espíritu, haznos capaces de amarnos los unos a los otros y de permanecer en la unidad para que nuestra alegría sea completa. Amén.


DÍA 6 Juntos... buscamos recuperar la armonía

 

Jueces 4, 1-9 Si tú vienes conmigo, yo también iré
Salmo 34, 1-14 Busca la paz, marcha tras ella
1 Corintios 1, 10-15 Desterrad cuanto signifique división... pensando y sintiendo lo mismo
Lucas 22, 24-30 Surgió también una disputa entre los apóstoles

Tres puntos para la reflexión

La desunión descrita en 1 Corintios 1, 12-13 refleja una distorsión del evangelio que socava la integridad del mensaje de Cristo. Reconocer el conflicto y la división, como hicieron “los de Cloe”, es el primer paso para establecer la unidad.

Mujeres como Débora y Cloe alzan una voz profética en el pueblo de Dios en momentos de conflicto y de división, confrontándonos con la necesidad de la reconciliación. Estas voces proféticas pueden hacer que el pueblo se junte en una renovada unidad para la acción.

Mientras nos esforzamos por llegar a la unidad en el mismo pensar y sentir, estamos llamados a buscar al Señor y su paz como escribió el salmista.

Preguntas

  • ¿Recuerdas alguna ocasión en que el nombrar proféticamente un doloroso desacuerdo dentro de la Iglesia haya supuesto el comienzo de un renovado esfuerzo por alcanzar mayor unidad?
     
  • ¿Qué temas todavía causan divisiones entre los que estamos comprometidos con el ecumenismo? ¿Qué caminos ves hacia una mayor unidad?

Oración

Dios de amor, nos concedes testigos proféticos en tiempos de conflicto y división. Cuando te buscamos, Señor, envíanos tu Espíritu Santo para convertirnos en artífices de reconciliación, unidos en un mismo pensar y sentir. Te lo pedimos por Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

 
DÍA 7 Juntos... pertenecemos a Cristo

 

Isaías 19,19-25 Les enviará un salvador
Salmo 139, 1-12 ¿A dónde iré lejos de tu espíritu?
1 Corintios 12,12-26 Cuando un miembro sufre (...), cuando recibe una especial distinción
Marcos 9, 38-41 El que no está contra nosotros, está a nuestro favor

 

Tres puntos para la reflexión

Isaías imaginó un día en que egipcios y asirios adorarían a Dios junto con Israel, como su pueblo. La unidad de los cristianos está ligada al designio de Dios de la unidad de toda la humanidad y, en definitiva, de la unidad de todo el cosmos. Oramos por el día en que adoraremos todos juntos, unidos en una misma fe y una misma comunión eucarística.

Estamos bendecidos por los dones de las distintas tradiciones eclesiales. Reconocer esos dones en los demás nos empuja hacia la plena unidad visible.

Nuestro bautismo nos une como cuerpo en Cristo. Aunque valoramos nuestras Iglesias particulares, Pablo nos recuerda que todos los que invocan el nombre del Señor están con nosotros en Cristo, porque todos pertenecemos al mismo cuerpo. No hay nadie a quien podamos decir "No te necesito" (1 Co 12, 21).

Preguntas

  • ¿Cuáles son los signos de “pertenecer a Cristo”?
     
  • ¿De qué modos la expresión “pertenezco a Cristo” podría utilizarse para dividir a los cristianos en vez de unirlos?

Oración

Te damos gracias, oh Dios, porque nos bendices a todos y a cada uno de los miembros del cuerpo de Cristo con los dones de tu Espíritu. Ayúdanos a que nos sostengamos los unos a los otros, a que respetemos nuestras diferencias y a que trabajemos por la unidad de los que en todo el mundo invocan a Jesús como Señor. Amén.

DÍA 8 Unidos... proclamamos el mensaje evangélico

 

Isaías 61, 1-4 Me ha enviado a dar la buena noticia a los pobres
Salmo 145, 1-7 Por generaciones se ensalzarán tus obras
1 Corintios 15, 1-8 Os transmití lo que yo mismo había recibido
Lucas 4, 14-21 Este pasaje de la Escritura se ha cumplido hoy mismo en vuestra presencia

 

Tres puntos para la reflexión

Juntos proclamamos de nuevo la buena noticia profetizada por Isaías, cumplida en Jesús Nuestro Señor, predicada por el apóstol Pablo, y recibida por la Iglesia. Haciendo frente con honestidad a las diferencias que tenemos y a las etiquetas de cada denominación, nunca debemos perder de vista el mandato común que hemos recibido de proclamar el evangelio de Jesucristo.

Pablo es enviado a proclamar el evangelio, “sin alardes de humana elocuencia, para que no quede anulada la eficacia de la cruz de Cristo” (1 Co 1, 17). El camino hacia la unidad se encuentra en el poder de la cruz.

El Evangelio que proclamamos se hace tangible y relevante para nosotros cuando somos testigos de la obra de Jesucristo en nuestras propias vidas y en la vida de la comunidad cristiana.

Preguntas

  • ¿De qué manera el “evangelio” que has recibido está ligado a su transmisión cultural e histórica?
     
  • ¿Ha sido eso un obstáculo para la unidad?
     
  • ¿Cómo podría una mayor unidad en Cristo hacernos mejores testigos del Evangelio que hemos recibido?

Oración

Dios de clemencia, nos enviaste a tu Hijo Jesucristo en el poder del Espíritu Santo para redimir a tu pueblo. Únenos en nuestra diversidad, para que podamos afirmar y proclamar juntos la buena noticia de la vida, muerte y resurrección de Cristo para un mundo necesitado de su evangelio. Amén.

 

EL CONTEXTO ECUMÉNICO
EN CANADÁ
[4]

Entre los numerosos factores que influyen en la experiencia religiosa canadiense se encuentra la extensión del país. Canadá es el segundo Estado más grande del mundo, con un 40% de su territorio en el Ártico, al norte de los 60o de latitud. Extendiéndose desde el Atlántico hasta el Pacífico y desde los Estados Unidos hasta el Polo Norte, Canadá tiene diez provincias y tres territorios. Estamos rodeados por tres océanos: el Atlántico, el Pacífico y el Ártico. Nuestra única frontera terrestre es con Estados Unidos y ha experimentado casi 200 años de paz. Canadá es una confederación de antiguas colonias británicas, con un gobierno de tipo parlamentario en un sistema federal de diez provincias y tres territorios. La unión de los antiguos territorios coloniales y la independencia de Gran Bretaña se produjeron de forma pacífica, y Canadá sigue siendo un país que aboga firmemente por el compromiso y la cooperación internacionales. Las grandes distancias entre nuestras ciudades han fomentado por un lado la confianza en sí mismos y la formación de identidades diferenciadas en cada región, pero por otro también pueden engendrar sentimientos de alienación o de resentimiento.

Canadá es conocida por su riqueza natural: sus montañas, bosques, lagos y ríos, nuestros mares de trigo, y tres costas oceánicas. Es una tierra rica en agricultura y en recursos naturales. Canadá también es una tierra de gentes diversas: Primeras Naciones, inuit y métis,[5] y muchas personas que vinieron a asentarse aquí de todo el mundo. Tenemos dos idiomas oficiales, francés e inglés, aunque muchos canadienses también celebran la herencia cultural y lingüística de la patria de sus antepasados.

Jacques Cartier, el primer explorador francés que navegó las aguas del río San Lorenzo (St. Lawrence River), fue el primer europeo que oyó a los indígenas usar la palabra "Canadá", que significa "aldea". Los primeros colonos de Francia eran en su mayoría católicos romanos, pero también llegaron un número considerable de protestantes, principalmente mercaderes hugonotes. Las tensiones religiosas en Francia no se traspasaron a Nueva Francia, donde grupos como los jesuitas cooperaban de buena gana con los protestantes. Tristemente, sin embargo, el inicial periodo de colaboración dejó paso a la discriminación, y más adelante solo a los católicos se les permitía oficialmente instalarse como colonos en Nueva Francia. El primer nombre de Montreal, “Ville Marie,” proclamaba estos orígenes católicos.

A mediados del siglo XVIII, Nueva Francia fue cedida a Gran Bretaña y las familias francesas-canadienses, en su mayoría católicas, se convirtieron en súbditas del rey anglicano de Inglaterra. En un tiempo en que Gran Bretaña todavía tenía vigentes leyes que discriminaban a los católicos, la Corona garantizó la libertad religiosa en Canadá, así como las libertades lingüística, educativa y cultural. Con todo, se alternaron periodos de tolerancia con otros de mayor dureza bajo este régimen. Hasta los años 1950, los obispos católicos supervisaban la mayoría de las instituciones sociales de las comunidades francesas. Mientras, el país fue creciendo e integrando olas de inmigración en los años siguientes. Colonos ingleses, escoceses e irlandeses comenzaron a llegar a finales del siglo XVIII. A las sucesivas oleadas de inmigración durante el siglo XIX provenientes de Europa occidental y oriental se han unido después importantes oleadas de latinoamericanos, africanos, árabes y asiáticos. En el siglo XX, gente de todas partes del mundo ha venido a Canadá como inmigrantes y refugiados, incluido un considerable número de ortodoxos de Europa del Este y de Oriente Medio, cuyas tradiciones cristianas enriquecieron el panorama canadiense. Hoy, los cristianos canadienses oran en cientos de idiomas y dialectos, y guardan los elementos distintivos de sus culturas dentro de un rico mosaico cultural y religioso. También se han establecido en Canadá miembros de otras religiones, como judíos, musulmanes, sikhs, hindúes y baha'is. Las ciudades canadienses se sitúan entre las más multiculturales y multirreligiosas del mundo. Políticas de gobiernos anteriores encaminadas a fomentar la asimilación han sido sustituidas por el multiculturalismo oficial a partir de los años 1970. El país se ha enriquecido con las contribuciones de ciudadanos y ciudadanas de diversos orígenes étnicos, y nos alegra su presencia visible en el ámbito político, educativo, sanitario, artístico, comunicativo, empresarial y religioso.

Durante más de 150 años algunas de las denominaciones cristianas de Canadá trabajaron con el gobierno federal para gestionar los Internados Indígenas, que tomaban a los niños aborígenes –a menudo en contra de la voluntad de sus padres– para educarles y asimilarlos a la cultura europea. Estas escuelas que pretendían erradicar el lenguaje y la cultura indígenas, a menudo se convirtieron además en lugares para el abuso físico, emocional y sexual. Las mayores Iglesias y confesiones de Canadá –Católica, Unida, Anglicana y Presbiteriana– fueron cómplices y recientemente han pedido perdón de varias maneras. Estas Iglesias ahora trabajan en estrecha colaboración con los pueblos aborígenes en la búsqueda de la justicia, la sanación, la verdad y la reconciliación; recientemente esto se ha hecho a través de una Comisión Nacional de la Verdad y la Reconciliación[6], que forma parte de una respuesta holística y comprensiva al legado de los internados.

Desde nuestras más tempranas experiencias de frontera, las Iglesias canadienses han desarrollado un instinto de cooperación en el ministerio pastoral. Ya en la década de 1880 las misiones presbiterianas, metodistas y congregacionistas en Canadá occidental cooperaban para llevar a cabo la responsabilidad de la misión. Esto condujo a las Iglesias Unidas, que dio el impulso para la fundación de la Iglesia Unida de Canadá en 1925, la primera unión eclesial ecuménica moderna del mundo. Quienes la propusieron lo veían como una manera de facilitar un liderazgo cristiano unido en el proyecto de construcción de la nación. Hoy, la cooperación en el ministerio tiene lugar de muchas otras formas. La atención espiritual se comparte a través de capellanías ecuménicas en prisiones, hospitales, universidades y en el Ejército. La mayor parte de la formación teológica oficial en el país se desarrolla en escuelas ecuménicas o consorcios. Otras formas de cooperación se han desarrollado en el ministerio pastoral, tales como los Ministerios Ecuménicos Compartidos, en los que dos o más denominaciones comparten edificios, ministros y programas, y realizan un acto litúrgico común cada semana.

Veinticuatro denominaciones se unen en el Consejo Canadiense de las Iglesias (CCC), uno de los consejos eclesiales más amplios e incluyentes del mundo, que agrupa a anglicanos, católicos, reformados, evangélicos, iglesias libres, y tradiciones ortodoxas de Europa del Este y Orientales. El CCC, que emplea un modelo de toma de decisión basado en el consenso, se fundó en 1944 y sus miembros representan al 85% de los cristianos de Canadá. Es importante resaltar que la Conferencia Episcopal Canadiense, de los obispos católicos, es miembro de pleno derecho del CCC, lo mismo que lo son seis denominaciones evangélicas. La Hermandad Evangélica de Canadá (EFC son sus siglas en inglés por Evangelical Fellowship of Canada) reúne a denominaciones, ministerios paraeclesiales, y a congregaciones locales de todo el espectro evangélico y pentecostal. Una serie de Iglesias son miembros u observadores tanto en el CCC como en el EFC. Estos dos organismos trabajan con una colaboración más estrecha en los últimos años.

Muchas Iglesias canadienses están implicadas en relaciones bilaterales y multilaterales tanto a nivel nacional como local. La unión orgánica más significativa ha sido la originada en 1925 por numerosas iglesias presbiterianas, metodistas y congregacionistas para formar la Iglesia Unida de Canadá, pero se han desarrollado muchas otras formas de hermandad y comunión, como la Declaración Waterloo anglicano-luterana sobre la plena comunión en 2001. Los diálogos teológicos canadienses han contribuido al estudio y a la reflexión a nivel local y han compartido sus hallazgos en diálogos internacionales.

Uno de los muchos aspectos innovadores del ecumenismo canadiense es la formación de más de 50 coaliciones intereclesiales para la justicia social desde principios de los años 1960. El Proyecto Ploughshares, el Consejo Intereclesial de Mujeres de Canadá, KAIROS, Iniciativas Ecuménicas Canadienses por la Justicia, el Foro de Iglesias Canadienses para los Ministerios Globales y otras, han ayudado a las Iglesias y al gobierno en la investigación y el compromiso de cara a complejos problemas sociales.

El Centro Canadiense para el Ecumenismo fue fundado por Irénée Beaubien en Montreal en 1963 en un vibrante ambiente francés e inglés. Ofrece recursos nacionales como la revista Ecumenism, que se publica en ediciones inglesa y francesa y que se envía a suscriptores en 40 países. La constante sensibilidad del centro para los movimientos sociales queda demostrada en el nuevo programa Iglesia Verde, que ayuda a las Iglesias de todas las denominaciones a convertirse en mejores custodios de la Creación.

La llamada del Concilio Vaticano II a principios de los 60 tuvo un impacto positivo en el crecimiento del ecumenismo en Canadá. El conocimiento y la experiencia del ecumenismo en Canadá son evidentes en la carta pastoral de 1962 del cardenal Paul-Émile Léger, arzobispo de Montreal, titulada Chrétiens désunis (Cristianos Desunidos). En ella Léger no llama a la conversión de los protestantes al catolicismo, sino que invita a los católicos a rezar por la unidad, especialmente a través de un renacer y una conversión de la misma Iglesia Católica. En palabras que anticipaban el Concilio Vaticano II, el cardenal reconocía que "la preocupación por la unidad se está convirtiendo en el principal foco del cristianismo contemporáneo", y que este importante movimiento "nació bajo la inspiración del Espíritu Santo". En esta reflexión sobre el misterio de la unidad y la desunión de los cristianos, subrayaba que todas las personas válidamente bautizadas "están insertadas en Cristo y forman con Él un solo cuerpo". También apuntaba que a la luz del expreso deseo de Cristo, la desunión es "un escándalo" y "un mal". Por eso, el cardenal urgía a su rebaño a orar por la unidad y a entrar en diálogo con sus hermanos cristianos, reconociendo que las responsabilidades por la desunión están repartidas en ambos lados.

Habiendo oído hablar de las discretas reuniones mensuales entre pastores protestantes y sacerdotes católicos organizadas en Montreal por Beaubien a principios de 1958, el Consejo Mundial de las Iglesias eligió celebrar la cuarta conferencia mundial de Fe y Orden en esta ciudad en 1963. Este encuentro de más de 450 teólogos de muy diversos países y denominaciones, calurosamente acogidos por una población mayoritariamente católica, supuso un gran acontecimiento ecuménico. Un encuentro de hermandad cristiana celebrado durante la conferencia en la Universidad de Montreal reunió a 1.500 cristianos. En la Expo 67, la Feria Mundial organizada en Montreal, las principales Iglesias de Canadá y el Vaticano dejaron de lado su costumbre de colocar kioscos separados y se unieron en un "Pabellón Cristiano". En la historia de las Exposiciones Universales esta fue la primera vez que se erigía un pabellón ecuménico.

Otros grupos ecuménicos surgieron después del Vaticano II y en las décadas que siguieron: El Consejo Ecuménico Atlántico (1966), el Quebec Ecumenical Network (1982), y el Prairie Centre for Ecumenism (1984) son de particular relevancia. El Prairie Centre for Ecumenism, fundado en Saskatoon por Bernard de Margerie, está patrocinado por siete denominaciones y se centra en la educación y la formación ecuménicas, al tiempo que sirve de recurso nacional para los Ministerios Ecuménicos Compartidos (Ecumenical Shared Ministries). Por todo el país se promueve el ecumenismo por parte de grupos ministeriales en zonas rurales y en barrios urbanos, lo mismo que por numerosos consejos de Iglesias. Varias iniciativas ecuménicas han florecido en el país: celebraciones compartidas durante la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, formación común en facultades teológicas, actividades por la paz y por la justicia social, publicaciones, etc. Como parte integral de la vida de la Iglesia en Canadá, las familias intereclesiales viven los retos y las bendiciones del trabajo por la unidad de los cristianos y a menudo proveen de liderazgo a los ministerios ecuménicos.

Uno de los aspectos más destacables del camino ecuménico reciente ha sido la creciente implicación de las Iglesias y los pastores evangélicos en los encuentros ecuménicos locales, en los actos litúrgicos y en el diálogo, así como en los ministerios comunitarios. Después de un periodo de acercamiento inter-Evangélico, vemos ahora nuevas oportunidades para el diálogo entre las principales Iglesias protestantes históricas, los evangélicos y pentecostales, los ortodoxos del Este y de Oriente, y los católicos romanos. Los evangélicos en Canadá se están abriendo a las otras Iglesias locales en busca de diálogo, de oportunidades de rezar juntos, y de cooperar para dar testimonio a nuestras ciudades. Las Iglesias se enfrentan a una realidad común en la que ya no tienen la influencia social de la que una vez gozaron, y para muchas Iglesias históricas el número de sus feligreses se va reduciendo dramáticamente.

Las diferencias dentro de la comunidad cristiana sobre la prioridad o la necesidad de evangelizar a las personas de otra confesión han seguido siendo factores que inhiben la cooperación. Sin embargo, la cooperación cristiana en el diálogo interreligioso ha aumentado en los últimos años, ya que con frecuencia se lleva a cabo de forma común entre las Iglesias.

¿Ha estado Cristo dividido en Canadá? Ciertamente se puede afirmar que hay divisiones entre los cristianos de Canadá. La comunidad cristiana de Canadá está dividida sobre el papel de la mujer tanto en la Iglesia como en la sociedad, como también está dividida en cuestiones éticas como el aborto, la eutanasia y los matrimonios homosexuales. Muchas de estas divisiones atraviesan las diferencias entre las denominaciones. Sin embargo, frente a nuevas cuestiones sociales, algunas comunidades religiosas han comenzado a implicarse con sus vecinos en modos nuevos y positivos. De hecho, la historia de Canadá ha visto épocas de tensión y rivalidad, de vidas vividas en la ignorancia y la indiferencia del otro. A través de todo ello hemos aprendido a tener en consideración los valores de los otros para poder vivir juntos en paz. Seguimos divididos por la doctrina, la educación y la práctica, y por mantener nuestra propia peculiaridad religiosa, pero nuestro peregrinar hacia la unidad permanece bajo la guía de Dios.

Las aspiraciones expresadas en esta oración de las celebraciones del Centenario Canadiense en 1967 siguen reflejando el espíritu canadiense moderno:

“Oremos y vivamos por un mundo en que los pueblos de todas las naciones estarán unidos en el pensamiento, la palabra y la acción; ayúdanos a ser trasparentemente honestos, puros y llenos de amor en nuestras relaciones con los otros en nuestro mundo y en cada mundo. Oremos por la armonía y la realización de cada alma en esta nación y en cada nación; ayúdanos a trabajar y a vivir para que el hambre, la pobreza, la ignorancia y la enfermedad desaparezcan y tu Reino llegue. Amén".

SEMANA DE ORACIÓN
POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS

 

Temas 1968-2014

Desde 1968 elaborados conjuntamente por la Comisión "Fe y Constitución"
del Consejo Ecuménico de las Iglesias y el Pontificio Consejo
para la Unidad de los Cristiano
s

1968 Para alabanza de su gloria (Ef 1, 14)

1969 Llamados a la libertad (Ga 5, 13)
(Reunión preparatoria en Roma, Italia)

1970 Somos colaboradores de Dios (1 Co 3, 9)
(Reunión preparatoria en el Monasterio de Niederaltaich, República Federal de Alemania)

1971 ... y la comunión del Espíritu Santo (2 Co 13, 13)
(Reunión preparatoria en Bari, Italia)

1972 Os doy un mandamiento nuevo (Jn 13, 34)
(Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza)

1973 Señor, enséñanos a orar (Lc 11, 1)
(Reunión preparatoria en la Abadía de Montserrat, España)

1974 Que todos confiesen: Jesucristo es el Señor (Flp 2, 1-13)
(Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza)

(En abril de 1974 se dirigió una carta a las Iglesias miembros, así como a otras instituciones que pudieran estar interesadas en crear grupos locales para preparar el folleto de la Semana de Oración. El primero en comprometerse fue un grupo australiano, que preparó en 1975 el borrador inicial del folleto de la Semana de Oración.)

1975 La voluntad del Padre: constituir a Cristo en cabeza de todas las cosas (Ef 1, 3-10)
(Materiales elaborados por un grupo australiano. Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza)

1976 &n hora somos hijos de Dios (1 Jn 3, 2)
(Materiales elaborados por la Conferencia de Iglesias del Caribe. Reunión preparatoria en Roma, Italia)

1977 "La esperanza no defrauda (Rm 5, 1-5)
(Materiales elaborados en el Líbano, en plena guerra civil. Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza)

1978 Ya no sois extranjeros (Ef 2, 13-22)
(Materiales elaborados por un grupo ecuménico de Manchester, Inglaterra)

1979 Poneos unos al servicio de los otros para gloria de Dios (1 Pe 4, 7-11)
(Materiales elaborados en Argentina. Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza)

1980 Venga a nosotros tu reino (Mt 6, 10)
(Materiales elaborados por un grupo ecuménico de Berlín, República Democrática de Alemania. Reunión preparatoria en Milán, Italia)

1981 Un solo Espíritu, distintos carismas, un solo cuerpo (1 Co 12,3b-13)
(Materiales elaborados por los Padres de Graymoor, EE UU. Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza)

1982 ¡Qué amables son tus moradas, Señor! (Sal 84)
(Materiales elaborados en Kenia. Reunión preparatoria en Milán, Italia)

1983 Jesucristo, vida del mundo (1 Jn 1, 1-4)
(Materiales elaborados por un grupo ecuménico de Irlanda. Reunión preparatoria en Celigny-Bossey, Suiza)

1984 Llamados a la unidad por la cruz de nuestro Señor
(1 Co 2, 2 y Col 1, 20)
(Reunión preparatoria en Venecia, Italia)

1985 De la muerte a la vida con Cristo (Ef 2, 4-7)
(Materiales elaborados en Jamaica. Reunión preparatoria en Grandchamp, Suiza)

1986 Seréis mis testigos (Hch 1, 6-8)
(Materiales elaborados en Yugoslavia (Eslovenia). Reunión preparatoria en Yugoslavia)

1987 Unidos en Cristo, una nueva creación (2 Co 5, 17-6,4a)
(Materiales elaborados en Inglaterra. Reunión preparatoria en Taizé, Francia)

1988 El amor de Dios elimina el temor (1 Jn 4, 18)
(Materiales elaborados en Italia. Reunión preparatoria en Pinerolo, Italia)

1989 Edificar la comunidad: un solo cuerpo en Cristo (Rm 12, 5-6a)
(Materiales elaborados en Canadá. Reunión preparatoria en Whaley Bridge, Inglaterra)

1990 Que todos sean uno, para que el mundo crea (Jn 17)
(Materiales elaborados en España. Reunión preparatoria en Madrid, España)

1991 &n labad al Señor todas las naciones (Sal 117; Rm 15, 5-13)
(Materiales elaborados en Alemania. Reunión preparatoria en Rotenburg an der Fulda, República Federal de Alemania)

1992 Yo estoy con vosotros... por tanto, id (Mt 28, 16-20)
(Materiales elaborados en Bélgica. Reunión preparatoria en Brujas, Bélgica)

1993 Llevad los frutos del Espíritu para la unidad de los cristianos
(Gal 2, 22-23)
(Materiales elaborados en Zaire. Reunión preparatoria cerca de Zurich, Suiza)

1994 La casa de Dios: llamados a tener un solo corazón y una sola alma (Hch 4, 32)
(Materiales elaborados en Irlanda. Reunión preparatoria en Dublín, Irlanda)

1995 Koinonía: comunión en Dios y entre nosotros (Jn 15, 1-17)
(Materiales elaborados por ‘Fe y Orden’. Reunión preparatoria en Bristol, Inglaterra)

1996 Mira que estoy a la puerta y llamo (Ap 3, 14-22)
(Materiales preparatorios elaborados en Portugal - reunión en Lisboa, Portugal)

1997 En nombre de Cristo... dejaos reconciliar con Dios (2 Co 5, 20)
(Materiales preparatorios elaborados en Escandinavia - reunión en Estocolmo, Suecia)

1998 El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad (Rm 8, 14-27)
(Materiales preparatorios elaborados en Francia - reunión en París, Francia)

1999 Él habitará con ellos. Ellos serán su pueblo y el mismo Dios
estará con ellos (Ap 21, 1-7)
(Materiales preparatorios elaborados en Malasia - reunión en el Monasterio de Bose, Italia)

2000 Bendito sea Dios que nos ha bendecido en Cristo (Ef 1, 3-14)
(Materiales preparatorios elaborados por el Consejo de Iglesias del Medio Oriente - reunión en el Monasterio de La Verna, Italia)

2001 Yo soy el camino, la verdad y la vida (Jn 14, 1-6)
(Materiales preparatorios elaborados en Rumania - reunión celebrada en en la "Casa de Odihna", Rumania)

2002 En ti está la fuente de la vida (Sal 36, 10)
(Materiales preparatorios elaborados por el Consejo de Conferencias Episcopales de Europa (CCEE) y la Conferencia de Iglesias de Europa (CEC) - reunión en el Centro ecuménico de Ottmaring, Augsburgo, República Federal de Alemania)

2003 Este tesoro lo llevamos en vasijas de barro (2 Co 4, 3-18)
(Materiales preparatorios elaborados en Argentina - reunión en el Centro ecuménico "Los Rubios", cerca de Málaga, España)

2004 Mi paz os doy (Jn 14, 27)
(Materiales preparatorios elaborados en Alepo, Siria - reunión en Palermo, Sicilia, Italia)

2005 Cristo, fundamento único de la Iglesia (1 Co 3, 1-23)
(Materiales preparatorios elaborados en Eslovaquia - reunión en Piestany, Eslovaquia)

2006 Donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos (Mt 18, 20)
(Materiales preparatorios elaborados Irlanda - reunión en Prosperous, County Kildare, Irlanda)

2007 Hace oír a los sordos y hablar a los mudos (Mc 7, 37)
(Materiales preparatorios elaborados en Sudáfrica - reunión celebrada en el Castillo de Faverges, Alta Saboya, Francia)

2008 No ceséis de orar (1 Ts 5, 17)
(Materiales preparatorios elaborados en USA - reunión celebrada en Graymoor, Garrison, USA)

2009 Estarán unidas en tu mano (Ez 37, 17)
(Materiales preparatorios elaborados en Corea - reunión celebrada en Marsella, Francia)

2010 Vosotros sois testigos de todas estas cosas (Lc 24, 48)
(Materiales preparatorios elaborados en Escocia - reunión en Glasgow, Escocia)

2011 Unidos en la enseñanza de los apóstoles, la comunión fraterna, la fracción del pan y la oración (cf. Hch 2, 42)
(Materiales preparatorios elaborados en Jerusalén - reunión celebrada en Saydnaya, Siria)

2012 Todos seremos transformados por la victoria de nuestro Señor Jesucristo (cf. 1 Co 15, 51-58).
(Materiales preparatorios elaborados en Polonia - reunión celebrada en Varsovia, Polonia)

2013 ¿Qué exige Dios de nosotros? (cf. Mi 6, 6-8)

(Materiales preparatorios elaborados en la India - reunión celebrada en Bangalore, India)

2014 ¿Es que Cristo está dividido? (1 Corintios 1, 1-17)

(Materiales preparatorios elaborados en el Canadá - reunión celebrada en Montreal, Canadá)

ALGUNAS FECHAS SEÑALADAS
EN LA HISTORIA DE LA SEMANA
DE ORACIÓN POR LA UNIDAD
DE LOS CRISTIANOS

c. 1740 Nacimiento en Escocia de un movimiento pentecostal con vinculaciones en América del Norte, cuyo mensaje de avivamiento de la fe incluía oraciones por todas las Iglesias y con todas ellas.

1820 El Rvdo. James Haldane Stewart publica "Sugerencias para la unión general de los cristianos para la efusión del Espíritu" (Hints for the General Union of Christians for the Outpouring of the Spirit).

1840 El Rvdo. Ignatius Spencer, un convertido al catolicismo, sugiere una "Unión de oración por la unidad".

1867 La Primera Conferencia de Lambeth de los Obispos Anglicanos hace hincapié en la oración por la unidad en el Preámbulo de sus Resoluciones.

1894 El papa León XIII anima a la práctica de un Octavario de Oración por la Unidad en el contexto de Pentecostés.

1908 Primera celebración del "Octavario por la Unidad de la Iglesia", iniciada por el Rvdo. Paul Wattson.

1926 El Movimiento "Fe y Constitución" inicia la publicación de "Sugerencias para un Octavario de Oración por la Unidad de los Cristianos".

1935 En Francia, el abad Paul Couturier impulsa la "Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos” sobre la base incluyente de una oración concebida “por la unidad que Cristo quiere, por los medios que él quiere".

1958 El centro "Unidad Cristiana" de Lyon (Francia) y la Comisión "Fe y Constitución" del Consejo Ecuménico de las Iglesias comienzan a preparar conjuntamente el tema para la Semana de Oración.

1964 En Jerusalén el Papa Pablo VI y el Patriarca Atenágoras I recitan juntos la oración de Cristo "que todos sean uno" (Jn 17).

1964 El Decreto sobre el ecumenismo del Concilio Vaticano II subraya que la oración es el alma del movimiento ecuménico y anima a la práctica de la semana de oración.

1966 La Comisión "Fe y Constitución" y el Secretariado para la Unidad de los Cristianos (actualmente Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos) de la Iglesia católica deciden preparar un texto para la Semana de Oración de cada año.

1968 Por primera vez la Semana de Oración se celebra sobre la base de unos textos elaborados en colaboración por "Fe y Constitución" y el Secretariado para la Unidad de los Cristianos (actualmente Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos).

1975 Primera celebración de la Semana de Oración a partir de textos preparados sobre la base de un proyecto propuesto por un grupo ecuménico local. Esta nueva modalidad de elaboración de los textos ha sido inaugurada por un grupo ecuménico de Australia.

1988 Los textos de la Semana de Oración fueron utilizados en la celebración inaugural de la Federación Cristiana de Malasia, que reúne los principales grupos cristianos de este país.

1994 El grupo internacional que preparó los textos para 1996 incluyó representantes de la YMCA y de la YWCA.

2004 &n cuerdo alcanzado para que los materiales para la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos sean publicados y producidos conjuntamente y en el mismo formato por "Fe y Constitución" (Consejo Ecuménico de las Iglesias) y el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos (Iglesia Católica).

2008 Celebración del centenario de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos (su predecesor, el Octavario por la Unidad de la Iglesia, fue celebrado por primera vez en 1908).

 

[1] Las textos bíblicos en español reproducidos en este folleto están tomados de la Biblia Traducción Interconfesional (BTI), Biblioteca de Autores Cristianos, Editorial Verbo Divino, Sociedades Bíblicas Unidas, Madrid 2008. Las abreviaturas de los libros de la Biblia también son las que se utilizan en la BTI.

 

[2] Primeras Naciones es un término empleado en Canadá para reconocer la presencia de los pueblos indígenas antes de la llegada de los europeos. Los pueblos indígenas en el Ártico se llaman a sí mismos inuit. Métis es un término utilizado para referirse a las personas con antepasados tanto indígenas como franceses.

[3] Pronunciado: ear-uh-kwa.

[4] Este texto se reproduce bajo la sola autoridad y responsabilidad del grupo ecuménico de la India que se reunió para escribir los materiales para la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2013.

[5] Primeras Naciones es un término usado en Canadá para reconocer la presencia de pueblos indígenas antes de la llegada de los europeos. Los pueblos indígenas del Ártico se llaman a sí mismos inuit. Métis es el término empleado para referirse a las personas con antepasados indígenas y franceses.

[6] Ver http://trc.ca para más información sobre los Internados Indígenas y el acuerdo de resolución. En castellano: http://ictj.org/es/our-work/regions-and-countries/canad%C3%A1.

 

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