DE SU EXCELENCIA MONS. Paul Josef Cordes A
Colombia
(BogotÀ
19
DE MAYO 2003)
Hoy estamos finalizando nuestra visita a Colombia. Nosotros somos
una delegación de Obispos, provenientes de diversos Países: Francia,
Alemania, Italia, España, Estados Unidos, El Salvador. La visita ha
sido promovida por la Obra "MISEREOR", con el patrocinio del
Pontificio Consejo "COR UNUM". El Santo Padre nos ha acompañado
y ha escrito un mensaje que quiero antes leer:
"Su Santidad Juan Pablo II saluda cordialmente a los
Obispos provenientes de Europa y de América del Norte, así como a los
dirigentes y colaboradores de instituciones caritativas, reunidos en
Colombia para manifestar la comunión que les une y asegurar, nuevamente,
a la población de ese probando país su cercanía fraterna y
disponibilidad de ayuda. Asimismo, el Santo Padre, pide al todopoderoso
que este encuentro sea una ocasión propicia para anunciar con renovada
fuerza el mensaje evangélico especialmente a quienes sufren o están
privados de los condiciones mínimas para la subsistencia, y les conceda
la esperanza y fortaleza para seguir trabajando y orando por la
realización de la solidaridad, como importante servicio a los hombres,
sin la cual no puede construirse la paz. Con estos deseos, invocando la
intercesión de nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá sobre los
trabajos de estos días, su Santidad les imparte complacido la implorada
bendición apostólica.
Cardenal Angelo Sodano Secretario de Estado de su Santidad."
Nuestra visita ha querido expresar la cercanía a las
Iglesias de Colombia, en particular modo a sus pastores. Tiene por lema
una frase de la carta de S. Pablo a los Romanos. El Apóstol afirma que
desde hace tiempo anhela visitar a la comunidad con la intención de
verlos para "sentir entre ellos el mutuo consuelo de la común fe:
la vuestra e la mía." (Romanos 1, 12).
Esta visita se realiza en un preciso contexto político
y social de sufrimiento e inseguridad a causa de la violencia.
Agradecemos a todas las personas que hemos
encontrado, a los diversos grupos, a los representantes del Episcopado,
al Nuncio Apostólico y especialmente al Presidente de la Republica, Dr.
Álvaro Uribe. Para resumir, deseo compartir con ustedes mi impresión
general, la misma que en muchas ocasiones he podido confirmar: la
Iglesia en Colombia es muy apreciada y desarrolla una notable tarea
tanto en ambito de lo social como en el de la reconciliacion.
En este contexto la Iglesia puede dar y da su propia
naturaleza: la Evangelización. La Iglesia quiere que el hombre se sane
y se salve mediante el encuentro con Cristo, como ha subrayado el Santo
Padre. Esto es verdad también en este País para destruir los fermentos
de odio que están en el corazón de cada hombre. Además afirmamos la
disponibilidad de la Iglesia en Colombia de favorecer el dialogo a todo
nivel y el rechazo de la venganza. Este dialogo se realiza en la base de
los principios fundamentales: el respeto de los derechos del hombre, el
respeto de la democracia y el respeto del derecho internacional.
Hay signos de esperanza y de mejoría de la condición
humana. Estos dan confianza y refuerzan la voluntad para la reconciliación
y el dialogo - por ejemplo - la reducción del numero de secuestrados,
de los fallecidos en las masacres y de las muertes violentas en general
(Relación del Alto Comisariato para los Derechos Humanos en Ginebra,
2002).
Todos queremos una Colombia en paz. Que los hombres
de buena voluntad puedan unirse en este intento.
SER Mons. Paul Josef Cordes
Bogotá, 19.05.2003