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La caridad del Santo Padre en el año 2003 a través del Consejo pontificio Cor Unum

 

Gestos concretos de solidaridad

para testimoniar el amor de Dios al hombre

 

Fieles, parroquias e instituciones religiosas entregaron al Papa sus testimonios de amor hacia los hermanos más probados por los sufrimientos del cuerpo y del espíritu a causa de calamidades naturales, pobreza, enfermedad, subdesarrollo. 1.680.000 dólares americanos para la ayuda de emergencia y la promoción humana en las distintas regiones del mundo. 1.843.000 dólares americanos para que las comunidades indígenas campesinas pobres de América Latina lleven a cabo sus proyectos de promoción humana. 2.474.000 Euros para luchar contra la sequía y la desertificación en el Sahel.

             «El que reciba a un niño como este en mi nombre, a mí me recibe» (Mt 18, 5): es el lema “guía” del Mensaje que el Santo Padre dirigió a todos los fieles y a todos los hombres de buena voluntad con ocasión de la Cuaresma. En él escribe, entre otras cosas: «Pienso con gran admiración en todos los que se hacen cargo de la formación de la infancia en dificultad, y alivian los sufrimientos de los niños y de sus familiares causados por los conflictos y la violencia, por la falta de alimento y de agua, por la emigración forzada y por tantas formas de injusticia existentes en el mundo» (n. 3: L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 6 de febrero de 2004, p. 4).

             Las primeras informaciones que han llegado al Consejo pontificio Cor Unum indican que el mensaje del Papa ha sido ampliamente difundido y ha suscitado iniciativas especiales, que aún se están llevando a cabo, en favor de la infancia y de los más débiles. En este campo desempeña un papel importante la caridad organizada, que contribuye a la elaboración y al sostenimiento de proyectos concretos, los cuales se realizan gracias a los donativos de muchos bienhechores.

             Sin embargo, estos donativos no constituyen una simple delegación de responsabilidades personales; en realidad, implican una participación activa en los diversos programas. Es lo que sucede, por ejemplo, en el caso de los fieles que han querido sumarse y se están sumando al proyecto de construcción del “Nyumbani Village” para niños huérfanos a causa del SIDA en Nairobi (Kenia), que se explicó en el momento de la presentación del Mensaje cuaresmal del Santo Padre, el 29 de enero de este año. Se trata de varios donativos, cuyas motivaciones muestran la voluntad de participar testimoniando amor.

              Lo mismo ha sucedido con respecto a los donativos que fieles, comunidades parroquiales y diocesanas, e institutos religiosos han entregado al Papa, durante el año 2003, para que pudiera mostrar la solicitud de la Iglesia universal en favor de los más necesitados. En esta página ofrecemos un cuadro sintético de lo que el Santo Padre ha realizado en concreto, a través del Consejo pontificio Cor Unum, durante el año pasado, para sostener la labor de los que trabajan en este campo juntamente y en favor de los más probados por los sufrimientos del cuerpo y del espíritu a causa de calamidades naturales, o provocadas por el hombre, y a causa de la miseria.

EMERGENCIAS

CALAMIDADES

DONATIVOS EN DÓLARES PAÍSES 
TERREMOTOS

162.000

ARGELIA, EL SALVADOR, IRÁN, TURQUÍA, UGANDA
INUNDACIONES 243.000 ARGENTINA, BOLIVIA, FIJI, GUATEMALA, SRI LANKA,  VIETNAM
GUERRAS 241.473 IRAK, LIBERIA, NIGERIA, REP. DEMOCRÁTICA. DEL CONGO
SEQUÍA Y CARESTÍAS 59.304 ERITREA, ETIOPÍA, MOLDAVIA
REFUGIADOS Y EMIGRANTES 91.688 ANGOLA, ARGELIA, HAITÍ, REP. CENTROAFRICANA, UGANDA 
HIV/AIDS 25.000 MALAWI, RUMANÍA
TOTALES US$ 822.465 23 PAÍSES

             En casos particulares, el Santo Padre ha querido mandar al lugar a su enviado especial, el arzobispo Paul Josef Cordes, presidente de Cor Unum, para manifestar la cercanía espiritual de la Iglesia universal y de la Sede apostólica a las poblaciones afectadas y para animar a los que llevaban a cabo el trabajo de asistencia. En ese sentido, monseñor Cordes realizó dos misiones: una a Vietnam (del 14 al 20 de enero), afectado por inundaciones, y otra a Irak (del 28 de mayo al 3 de junio), inmediatamente después de la declaración oficial del final de la guerra. En estos dos países se encontró con los obispos, las autoridades civiles, algunas comunidades particularmente afectadas por las calamidades, y los representantes de las organizaciones comprometidas en la asistencia a las poblaciones. Monseñor Cordes llevó a esas Iglesias locales una primera contribución para apoyar su acción en favor de los más necesitados.

 ***0***.

              Gracias a la espontánea generosidad de los fieles, Cor Unum, por encargo del Santo Padre, pudo salir al encuentro de las necesidades de muchas comunidades de países en vías de desarrollo para favorecer su crecimiento moral y material. Se han repartido otras ayudas a instituciones eclesiales que se ocupan de la asistencia a niños de la calle, a ancianos solos y a personas que carecen de vivienda.

PROMOCIÓN HUMANA COMUNITARIA

SETTORE EROGAZIONI IN US$ PAESI 
SOCIO-SANITARIO 93.260 Brasile, India, Israele, Ucraina, ViÊt nam
BAMBINI 205.384 Brasile, Cile, Ghana, India, Mongolia, Repubblica Centrafricana, Tadjikistan, Ucraina, Uganda, ViÊt nam
FORMAZIONE  103.200 Bielorussia, Brasile, Colombia, India, Mozambico, Nigeria, Rep. Democratica del Congo, Rwanda, Sudan
AGRICOLTURA ALIMENTAZIONE 86.364 NIGERIA, PERÙ, rEP. DEMOCRATICA DEL CONGO RWANDA, TANZANIA, UGANDA
RICOSTRUZIONE E RISTRUTTURAZIONE CASE 152.840 Angola, Camerun, Croazia, Etiopia, Gerusalemme, Haiti, India, Kenya, Libia, Lituania, Romania
SOCIO-PASTORALE 188.175 El Salvador, Finlandia, Gerusalemme, Ghana, Mongolia, Nicaragua, Rep. Democratica del Congo, ViÊt nam
DONNE 14.000 aNGOLA, CAMERUN
ANZIANI 15.000 uGANDA
TOTALI US$ 858.223 33 PAESI

***0***

             En el ámbito de Cor Unum actúan dos fundaciones. La primera es la fundación Juan Pablo II para el Sahel, instituida en 1984, como respuesta al apremiante llamamiento hecho por el Santo Padre el 10 de mayo de 1980 desde Uagadugu en favor de las poblaciones afectadas por la sequía y la desertización en la región del Sahel. En sus primeros veinte años de vida, gracias a la generosa y constante contribución de la Conferencia episcopal italiana, de diversos fieles e instituciones eclesiales, ha podido financiar más de 3.500 proyectos comunitarios para apoyar la lucha contra la sequía y la desertización, por un importe total de más de treinta millones de dólares. En el año 2003 se financiaron 235 proyectos, por un importe total de más de 2.474.305 euros, distribuido como muestra la siguiente tabla.

FUNDACIÓN JUAN PABLO II PARA EL SAHEL

PAÍSES NÚMERO DE PROYECTOS APROBADOS TOTAL DE AYUDAS CONCEDIDAS EN EUROS
BURKINA FASO 119 953.507
CABO VERDE 7 165.360
CHAD 36 390.660
GAMBIA 11 163.791
GUINEA BISSAU 2 91.376
MALÍ 13 178.292
MAURITANIA 3 27.074
NÍGER 11 100.119
SENEGAL 33 404.126
TOTALES 235 EUROS 2.474.307

            

             El 12,76% de los proyectos aprobados atañen al medio ambiente; el 21,70% al sector hídrico; el 9,36% a la agricultura; el 8,94% a la cría de ganado; el 24,25% a la formación de los animadores de comunidades; el 10,21% a la autopromoción comunitaria; el 8,94% al sector de la salud; el 2,98% a la formación técnica y profesional; y el 0,85% a otras clases de proyectos.

              La segunda fundación, Populorum Progressio, que tiene como fin la ayuda a las poblaciones indígenas, mestizas y afroamericanas campesinas pobres de América Latina, fue instituida por el Papa en 1992, con ocasión del V Centenario del inicio de la evangelización en América Latina. Busca sostener microproyectos de promoción humana integral. En estos primeros doce años de vida, esta fundación, sostenida especialmente por la Conferencia episcopal italiana, a través del Comité para las intervenciones caritativas en favor del tercer mundo, y por diversos fieles e instituciones religiosas, ha financiado más de 1.500 microproyectos por un importe total de más de 15.000.000 de dólares. En su asamblea de 2003, el consejo de administración, reunido en la ciudad de  Guadalajara (México) del 8 al 11 de julio, decidió financiar 221 proyectos por un importe total de 1.843.200 dólares, distribuidos como muestra la última tabla.

FUNDACIÓN Populorum Progressio

PAÍS NÚMERO DE PROYECTOS APROBADOS TOTAL DE AYUDAS  CONCEDIDAS EN DÓLARES
ANTILLAS 2 20.000
ARGENTINA 3 23.000
BOLIVIA 13 102.700
BRASIL 24 200.300
CHILE 9 69.500
COLOMBIA 32 270.500
COSTA RICA 6 49.500
CUBA 2 19.000
ECUADOR 19 162.000
EL SALVADOR 9 78.500
GUATEMALA 8 69.500
HAITÍ 11 107.600
HONDURAS 2 18.000
MÉXICO 18 134.500
NICARAGUA 11 77.500
PANAMÁ 5 44.000
PARAGUAY 8 66.000
PERÚ 29 246.500
REPÚBLICA DOMINICANA 6 49.800
URUGUAY 2 17.000
VENEZUELA 2 17.800
TOTALES 221 US$ 1.843.200

            

               Los 221 proyectos aprobados se orientan a la promoción integral de las comunidades indígenas campesinas pobres de los países de América Latina. El 36,29% atañe al sector de la producción (agropecuaria, micro-empresarial, comercio comunitario); el 23,55% a las infraestructuras municipales (agua potable, cercados, letrinas y salas polivalentes); el 18,15% al ámbito de la construcción (escuelas, casas, centros sanitarios); el 16,60% a la educación (formación profesional, comunicaciones, muebles y publicaciones); y el restante 5,49% al sector de la salud comunitaria (formación y suministro de equipo sanitario).

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                Con estas actividades, “Cor Unum” constituye un instrumento de testimonio concreto del amor de Cristo a los pobres. Esta predilección del Señor por los pequeños y los necesitados se manifiesta también a través de las numerosas organizaciones católicas de las Iglesias particulares comprometidas en la ayuda urgente y en apoyo de la promoción humana integral de los más necesitados. Basta pensar en el ingente trabajo llevado a cabo por las diversas Cáritas, por Ayuda a la Iglesia necesitada, por las diferentes Obras cuaresmales, por las congregaciones religiosas, por las asociaciones laicales y por los organismos de voluntariado.

               Sus agentes no realizan su servicio como simples delegados de la comunidad, sino como auténticos canales a través de los cuales se difunde la participación y la comunión activa de los bienhechores en el testimonio concreto de la caridad de Cristo, el cual, «al hacerse “obediente hasta la muerte y muerte de cruz” (Flp 2, 8), tomó sobre sí el sufrimiento humano y lo iluminó con la luz esplendorosa de la resurrección» (Mensaje cuaresmal, n. 4).

 

Guido Giannini

 

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