Presidente de
Cáritas internationalis
1.
Durante la última Cena, la víspera de su pasión, el Señor Jesús dio un
mandato preciso a sus discípulos: "Os doy un mandamiento nuevo: que os améis
los unos a los otros, como yo os he amado" (Jn 13, 34). La Iglesia,
impulsada por este mandato, ha anunciado el Evangelio y dispensado la gracia de
los sacramentos, preocupándose siempre de acompañar su acción con el
testimonio del amor.
Así, desde sus orígenes, la
vida de la comunidad cristiana se ha caracterizado por el ejercicio activo de la
caridad, expresada de modo particular en la atención a los pobres y a los débiles
(cf. Hch 2, 42-47). Además, desde hace casi dos siglos, han surgido en
el ámbito diocesano y parroquial grupos que han asumido sucesivamente el nombre
de Cáritas, con el objetivo de asistir a cuantos se encontraban en
estado de necesidad. Con el tiempo, se han comenzado a coordinar también a
nivel nacional e internacional.
En el contexto del Año santo de
1950, mi venerado predecesor el siervo de Dios Pío XII instituyó, en Roma, un
organismo que, a nivel de Iglesia universal, reuniera las organizaciones
caritativas nacionales autorizadas por los respectivos Episcopados, para
favorecer su conocimiento recíproco, su coordinación y colaboración en la
realización de
la actividad caritativa y social en las diversas partes del mundo. También
mis demás predecesores, de venerada memoria, han seguido con paterno y real
interés el crecimiento de Cáritas internationalis. Así, el siervo de
Dios Pablo VI pudo testimoniar con satisfacción que ella "actúa en todas
partes" (Populorum progressio, 46).
2.
Nacida del impulso de
esta Sede apostólica, que luego ha seguido y orientado su actividad, Cáritas
internationalis se configura como una Confederación de organismos
caritativos, por lo general Cáritas nacionales. Esta Confederación, sin
quitar a las Cáritas nacionales la autonomía que les compete, favorece
su colaboración, desarrollando tareas de animación, coordinación y
representación. Por eso, Cáritas internationalis está unida, por su
origen y naturaleza, con un vínculo muy estrecho, a los pastores de la Iglesia
y, en particular, al Sucesor de Pedro, que preside la caridad universal (cf. san
Ignacio de Antioquía, Ep. ad Romanos, inscr.), inspirándose para su
acción en el Evangelio y en la tradición de la Iglesia.
Desde que fue constituida, han
sido numerosas y relevantes las intervenciones que Cáritas internationalis
ha realizado, mediante las organizaciones que la componen, obteniendo
reconocimiento y prestigio incluso por parte de las autoridades civiles.
3.
Por
tanto, como confirmación del papel eclesial desempeñado por esta benemérita
Confederación, acogiendo la petición hecha explícitamente a este propósito,
en virtud de la autoridad apostólica y a tenor del Código de derecho canónico,
concedo a Cáritas internationalis la personalidad jurídica canónica
pública (cf. cánones 116-123). Confirmo sus Estatutos y su Reglamento, que
deberán interpretarse a la luz de cuanto se establece en este quirógrafo.
Cualquier modificación deberá ser confirmada por mí, así como el posible
traslado de su sede social, que actualmente se encuentra en Roma.
Por el vínculo especial de Cáritas
internationalis con la Sede apostólica, la lista de los candidatos tanto
para la función de presidente como para la de secretario general de la
Confederación deberá someterse a la aprobación del Papa, antes de proponerse
oficialmente al voto definitivo de la Asamblea general.
Además, la Santa Sede,
valorando oportunamente las opiniones, nombra un consiliario, que participa de
derecho en la actividad de los órganos institucionales.
4.
Teniendo
en cuenta lo que se establece en la constitución apostólica Pastor bonus
(cf. art. 146, § 2), encomiendo al Consejo pontificio Cor unum la tarea
de seguir y acompañar la actividad de Cáritas internationalis, tanto en
el ámbito internacional como en sus organizaciones regionales. Por tanto, el
dicasterio será debidamente informado sobre las iniciativas de la Confederación
en los diversos niveles y participará de derecho en las reuniones de los órganos
de la misma, así como en las reuniones para la coordinación de la actividad
organizada por Cáritas internationalis. Ese Consejo pontificio
contribuirá a mantener vivo el espíritu eclesial en la Confederación y, en
particular, velará para que la actividad de los miembros de la misma, llevada a
cabo en coordinación internacional, se realice en colaboración con las
Iglesias locales involucradas y con sus pastores. Por último, Cáritas
internationalis deberá someter al Consejo pontificio Cor unum, antes
de su publicación, los textos de orientación que quiera emanar.
5.
Además,
Cáritas internationalis, en su actividad a nivel internacional, sobre
todo ante los organismos internacionales y en zonas del mundo con particulares
dificultades, deberá remitirse a la Secretaría de Estado.
Por lo que atañe a cuestiones
específicas, Cáritas internationalis también actuará en colaboración
con otros dicasterios de la Curia romana, en particular con el Consejo
pontificio Justicia y Paz, el Consejo pontificio para la pastoral de los emigrantes
e itinerantes y el Consejo pontificio para la pastoral de la salud, de acuerdo
con las competencias establecidas para ellos por la constitución apostólica
Pastor bonus.
6.
A la vez que deseo que este acto fortalezca los vínculos de
comunión de Cáritas internationalis con la Iglesia universal, ordeno
que todo lo aquí dispuesto se observe fielmente. Encomendando el compromiso y
la actividad de la Confederación a la intercesión de la bienaventurada Virgen
María de la Visitación y de san Martín de Porres, los patronos celestiales de
la Confederación, le imparto a usted, venerado hermano, y a todos los miembros
una especial bendición apostólica.
Castelgandolfo, 16 de septiembre de 2004
(L'OSSERVATORE ROMANO - Edición
en lengua española - 26 de noviembre de 2004)
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La
concesión de la personalidad jurídica canónica pública a Cáritas
Internationalis marca una fase muy importante para la Confederación, que
conlleva consecuencias en lo que se refiere a su identidad y su actividad.
Quiero compartir con ustedes algunos comentarios de este Documento, elaborados
durante los contactos tenidos sea con la Secretaría de Estado que con algunos
Canonistas.
Cáritas
Internationalis que nació en 1951 como fruto del Año Santo, por iniciativa
de Mons. Giovanni Battista Montini, en aquel entonces sustituto de la Secretaría
de Estado, ya poseía la personalidad jurídica civil del Estado de la Ciudad
del Vaticano desde el 19 de julio de 1976. Ahora Su Santidad Juan Pablo II, además
de conferir una personalidad jurídica canónica, confirma los Estatutos y el
Reglamento de la Confederación, reforzando el vínculo con su Persona - la cual
preside la Caridad universal - así como con la Santa Sede. Su autorizada
disposición quiere asimismo ofrecer las coordenadas fundamentales a cuya luz
deberán interpretarse los mismos Estatutos y organizarse las actividades de
esta benemérita Institución. El documento marca una nueva etapa en su servicio
caritativo, caracterizado por una comunión de objetivos cada vez más estrecha
con el Sucesor de Pedro.
En
la Carta Pontificia dirigida a Mons. Fouad El-Hage, Cáritas Internationalis
viene presentada como "una Confederación de organismos caritativos, por lo
general Cáritas nacionales", que desarrolla "tareas de animación,
coordinación y representación", sin restar nada a la autonomía que
compete a cada uno de sus miembros, gracias a los cuales la Confederación actúa
en todo el mundo. En efecto, lo complejo de las cuestiones, así como la
amplitud de las operaciones, requieren un trabajo de coordinación que se
realiza desde la sede de Roma.
Expresando
su aprecio por la obra de asistencia y promoción llevada a cabo en todo el
mundo, el Santo Padre recuerda la naturaleza eclesial de Cáritas
Internationalis, nacida de las iniciativas de tantos católicos preocupados
por la pobreza de sus hermanos y hermanas y crecida bajo la guía de los
Pastores. La Cáritas, en sus diversos niveles, es en efecto un
instrumento especial del empeño caritativo de los Obispos, cuya responsabilidad
principal subrayó al respecto, la carta del Cardenal Secretario de Estado a los
Presidentes de las Conferencias Episcopales del 9 de septiembre de 2002 (cf.
Apostolorum Successores [Directorio para el Ministerio Pastoral de los
Obispos], n. 194).
Según
la práctica ya establecida de reforzar el vínculo con la Sede Apostólica, el
Santo Padre encomienda al Pontificio Consejo Cor Unum la tarea de
"seguir y acompañar" la Confederación Cáritas Internationalis.
El Papa se reserva algunas decisiones concernientes los Estatutos y los
nombramientos, del Presidente, del Secretario General y del Asistente Eclesiástico.
Cor Unum representa de este modo, el punto de referencia de la
Confederación dentro de la Sede Apostólica. El Asistente Eclesiástico en
particular, trabajará en estrecha conexión con el Pontificio Consejo Cor
Unum, Dicasterio encargado de redactar los puntos más importantes en la
misión que se le encomienda al Asistente Eclesiástico.
La
Carta Pontificia encarga Cor Unum acompañar la Confederación en el
testimonio de su identidad eclesial a todos los niveles. Esta tarea concierne
específicamente la actividad de la Confederación y se actúa por la información
puntual que Cáritas Internationalis proporcionará a Cor Unum
sobre las iniciativas que ponga en acto. Esta colaboración se realizará también
a través de la participación por parte de Cor Unum en las reuniones de
los órganos de la misma: la Asamblea General, el Comité Ejecutivo, el Bureau,
el Secretariado General. Como es habitual, el Dicasterio participará asimismo
en las reuniones de coordinación de las distintas situaciones de emergencia
humanitaria en las cuales la Confederación está involucrada. A este respecto,
el Santo Padre pide al Pontificio Consejo de vigilar para que "la actividad
de los miembros de la misma, llevada a cabo en coordinación internacional, se
realice en colaboración con las Iglesias locales involucradas y con sus
Pastores". El Papa ha querido de este modo, indicar que el primer punto de
referencia de la actividad de Cáritas Internationalis se encuentra en
las Iglesias locales, ya que la institución misma de Cáritas es un
organismo eclesial. Cor Unum velará entonces para que en su actividad
caritativa se mantenga vivo el sentido de pertenencia a la Iglesia y de servicio
a su misión "qua talis". En este marco, se encuentra también la
responsabilidad de garantizar en general el "espíritu eclesial" de la
Confederación. Lo que hemos referido para la actividad resulta válido asimismo
para "los textos de orientación" que Cáritas Internationalis
desee publicar: estrategias, tomas de posición acerca de cuestiones de
importancia mundial, orientaciones para sus Miembros, etc. En cuanto persona jurídica
pública, la Confederación se une de manera especial al Magisterio de la
Iglesia y a la fidelidad a su propia inspiración cristiana.
La
Confederación se organiza en diversas regiones: África, América del Sur,
Norteamérica, Asia, Oriente Medio y África del Norte (MONA), y Oceanía, cuyo
objetivo es favorecer y promover sus actividades a nivel regional, así como
garantizar una representación geográfica amplia. La Carta Pontificia confiere
al Dicasterio el acompañar asimismo estos niveles regionales.
El
vínculo de nuestro Dicasterio con Cáritas Internationalis viene así
reforzado. Preservando su relación estrecha con el Pontificio Consejo Cor
Unum, la Confederación continuará colaborando con la Secretaria de Estado
y con otros Dicasterios de la Curia Romana en lo que atañe a problemas específicos.
El documento pontificio premia la gran obra en favor del testimonio de la
caridad por parte de toda la Confederación de la Cáritas y refuerza el
vínculo de comunión eclesial.
Estoy
convencido de que esta colaboración tendrá un resultado positivo en nuestra
actividad y en la presencia de la Iglesia católica en tantas regiones en crisis.
Por nuestra parte, les aseguro nuestra disponibilidad completa en ayudarles a
llevar a cabo las tareas que el Santo Padre les encomienda, y pido al Señor que
bendiga vuestra obra.