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LOS VALORES DE LA FAMILIA
CONTRA EL SEXO SEGURO

Una reflexión de Su Eminencia

el Cardenal ALFONSO LÓPEZ TRUJILLO
Presidente del Pontificio Consejo para la Familia
1 de diciembre de 2003

 

ÍNDICE

 

Introducción

Las críticas de la Iglesia católica sobre el preservativo en las campañas de prevención del SIDA

Preocupación de algunos moralistas ante estudios que indican una posible no total protección contra la transmisión del SIDA y de ETS

La misma preocupación en círculos no eclesiásticos

El Resumen conclusivo del trabajo Scientific Evidence on Condom Effectiveness for Sexually Transmitted Disease (STD) Prevention

Fallo del preservativo y embarazo

Fallo del preservativo y de su material de látex

Fallos del preservativo atribuibles a su uso

Incremento y disminución del VIH/SIDA con los preservativos y con la castidad, respectivamente

El derecho a una información correcta y completa

La promoción de la vida por la Iglesia, mediante una protección real del VIH/SIDA y ETS

La necesidad de volver a descubrir una conducta sexual verdadera y responsable

Conclusión: la necesidad de reforzar el matrimonio y la familia

 


 

Introducción

 

1. Los medios de comunicación han difundido la noticia de mi entrevista a la BBC, que tuvo lugar el pasado 12 de octubre de 2003, con motivo del 25º aniversario del servicio episcopal del Papa Juan Pablo II, Obispo de Roma. En dicha ocasión respondí a diferentes preguntas durante más de una hora, especialmente aquellas concernientes a la familia. Sin embargo, sorprendentemente, lo que se vio de toda esta entrevista en el programa Sex & The Holy City de la serie Panorama de la BBC, fueron tan sólo tres secuencias, cada una de ellas de una duración inferior a medio minuto, cuyas respuestas eran, ciertamente, mucho más completas. El propósito del programa era, aparentemente, una crítica deliberada y sistemática a la Iglesia católica por una supuesta contribución a la muerte de personas, al no permitir el uso de preservativos para la prevención de la difusión del VIH/SIDA.

 

Los obispos de Inglaterra y Gales se han quejado a la BBC, justamente, por este programa que, junto con otro, ha sido considerado “sesgado y hostil a la Iglesia católica”, así como de “haber ofendido a muchos católicosÂ… Durante décadas la BBC ha merecido [y] gozado de una reputación mundial por su corrección y objetividad, especialmente en las Noticias e información diaria. Esta reputación está desvaneciéndose progresivamente”[1]. Muchas personas y grupos manifestaron también su disgusto con este programa incluido en la serie Panorama, de la BBC[2].

 

En esta entrevista yo advertía sobre el “sexo seguro”, declarando que uno no puede hablar, verdadera y objetivamente, de una total protección usando el condón como profiláctico[3], no sólo en lo que concierne a la transmisión del VIH/SIDA (virus de inmunodeficiencia humana, causa del síndrome de inmunodeficiencia adquirida), sino de bastantes otras ETS (enfermedades de transmisión sexual). Yo subrayaba que para controlar la pandemia es necesario promover una conducta sexual responsable inculcada mediante una auténtica educación sexual respetuosa de la dignidad del hombre y la mujer, y que no los considere meros instrumentos de placer y objetos “para ser usados”. Dije también que tal conducta sexual tiene lugar sólo en el amor conyugal, asumiendo las responsabilidades del matrimonio, en cuanto donación de sí mismo, recíproca, exclusiva y total, de un hombre y una mujer en una comunidad de amor y vida.

 

En consecuencia, mi posición era absolutamente clara contra el llamado sexo desordenado y la promiscuidad, favorecida hoy por ciertas medidas políticas permisivas y por ciertos medios de comunicación.

 

Por esto, yo recordaba a la audiencia que la Iglesia enseña una posición moral válida para todos, creyentes y no creyentes. Y también propuse que los Ministerios de Salud exijan etiquetas en los paquetes de preservativos, como se hace con los cigarrillos, donde se diga, que la protección ofrecida por éstos no es total, y que los riesgos son, ciertamente, significativos[4]. Para poner de manifiesto que el nivel de protección ofrecida por el preservativo contra el VIH/SIDA y las ETS no es suficiente, me refería también al resultado de investigaciones científicas. Merece, en este sentido, ser también considerado que el virus del SIDA es 450 veces menor que el espermatozoide, así como que hay otros riesgos respecto a diferentes factores en la estructura del condón y en su empleo en la actualidad[5].

 

Las críticas de la Iglesia católica sobre el preservativo en las campañas de prevención del SIDA

 

2. La Iglesia católica ha criticado repetidamente los programas de promoción de preservativos como una prevención total, efectiva y suficiente del SIDA. Diversas Conferencias Episcopales en todo el mundo han expresado su preocupación al respecto. La Conferencia Episcopal de Obispos Católicos de Sudáfrica, Botswana y Swazilandia afirma categóricamente que “respecto a la difusión y promoción indiscriminada de preservativos como un arma, inmoral y equivocada, en la batalla contra el VIH/SIDA: - El uso de preservativos es contrario a la dignidad humana. - Los preservativos cambian la belleza del acto de amor en una búsqueda egoísta de placer mientras se rechaza la responsabilidad. – Los preservativos no garantizan protección contra el VIH/SIDA. - Los preservativos pueden ser incluso una de las principales razones de la difusión del VIH/SIDA. Además de la posibilidad de que los preservativos sean defectuosos o mal usados, contribuye al desplome del autocontrol y del respeto mutuo”[6].

 

La Sub-comisión para la familia y la vida de la Conferencia Episcopal Española dijo que las campañas que promovieron el preservativo en España para una supuesta detención del VIH/SIDA son gravemente irresponsables por tres motivos: “porque inducen a engaño, porque ocultan información y porque no colaboran a la prevención, sino a una mayor difusión de las conductas de riesgo, ya que implican que las autoridades sanitarias están dando su visto bueno a las conductas y estilos de vida que son responsables de la epidemia”[7].

 

La Conferencia Episcopal de las Filipinas ha sostenido que, a pesar de que “un encuentro con gente infectada con el VIH/SIDA debe ser un momento de gracia – una oportunidad de ser nosotros para ellos presencia compasiva de Cristo, tanto como ellos son para nosotros experiencia de Su presencia”, en todo caso, “la dimensión moral del problema del VIH/SIDA nos urge a adoptar una decidida visión negativa de la distribución de condones como aproximación al problema”. Además “como sucede con la anticoncepción, también en la prevención de la infección del VIH/SIDA, el uso del preservativo no es una sana aproximación al problema”[8].

 

Precedentemente, los Obispos de los Estados Unidos dijeron, en una declaración de 1987 que “… la abstinencia fuera del matrimonio y la fidelidad en el matrimonio, así como evitar el abuso de las drogas intravenosas son el único medio moralmente correcto y médicamente seguro para prevenir la difusión del SIDA. Las prácticas del llamado sexo seguro son, en el mejor de los casos, sólo parcialmente efectivas Â… Como ha sido puesto de manifiesto por la Academia Nacional de las Ciencias en su estudio sobre el SIDA, ‘Muchos aducen que es más preciso referirse a sexo ‘más seguroÂ’, porque es mucho todavía lo que desconocemos y sería irresponsable garantizar que una particular actividad sea absolutamente segura”[9].

 

3. Yo pensé que la posición de la Iglesia y sus motivos eran ya bien conocidos. Me preocupa mucho que la gente, especialmente los jóvenes, sea inducida a error al ofrecérseles una total protección, a pesar de que no haya tal protección total. Soy consciente de la inmensidad de la pandemia y, manteniendo simultáneamente los niveles - diferentes aunque complementarios - entre lo que es moral y lo que es meramente sanitario, he tratado de expresarme sobre la necesidad, no sólo de contener la continua expansión de esta pandemia, sino también de prevenir a los usuarios de condones de infectarse pensando que es imposible que esto suceda, lo cual, hasta ahora, ha tenido consecuencias letales.

 

Hay personas en riesgo de contaminarse aunque piensen que sus relaciones sexuales, desde el punto de vista sanitario, son totalmente seguras. ¿Cuántos caen víctimas de este error? Al menos hasta cierto punto, hubieran tomado una actitud diferente de haber recibido una válida y objetiva información. Ciertamente, gran número de fuentes proporcionan una información correcta sobre la ineficiencia del preservativo, pero, aparentemente, muchos de ellos no alcanzan publicidad. El sólo hecho de que este debate haya hecho dudar a la gente de la eficiencia de los preservativos en prevenir la enfermedad, al menos hasta un cierto punto, me parece que es un oportuno servicio. Invito al lector a reflexionar sobre ello, a pesar de la invitación a la promiscuidad que representan las campañas de “sexo seguro” y la distribución de enorme cantidad de profilácticos que han difundido aún más la pandemia y agravado el problema de la infección[10].

 

Estos son precisamente los puntos que quiero considerar en esta reflexión, con la ayuda de información que ha recogido de diversos lugares. No tengo razones para dudar de la experiencia de personas e instituciones de reconocida competencia en estas materias. La posición de la Iglesia es, en verdad, humana y responsable; supone una llamada  al completo respeto por la libertad y la dignidad de la persona humana. La familia sufre sobre todo en los países pobres. No puede tolerarse más el hecho de que las familias y los jóvenes estén a menudo mal informados y con seguridades falsas. Está claro que si he escrito estas reflexiones es porque es estrecha la relación entre la familia y la procreación, así como también porque la familia, interpelada por los preservativos y otros anticonceptivos, pertenece a nuestro campo de trabajo. Al describir los cometidos del Pontificio Consejo para la Familia, la Constitución Apostólica Pastor bonus establece que “Se esfuerza para que se reconozcan y defiendan los derechos de la familia, incluso en la vida social y política; también apoya y coordina las iniciativas para la defensa de la vida humana desde su concepción y las referentes a la procreación responsable”[11].

 

Como dice un Padre de la Iglesia “No debemos avergonzarnos de las cosas que Dios ha creado”. No sólo no debemos avergonzarnos de las cosas que Dios ha creado, sino que debemos también defenderlas, puesto que todo cuanto él ha creado es bueno. La sexualidad humana, el amor conyugal, la responsabilidad, la libertad, la salud corporal: se trata de dones de Dios que tenemos que atesorar.

 

Preocupación de algunos moralistas ante estudios que indican una posible no total protección contra la transmisión del SIDA y de ETS

 

4. Antes dije que pienso que la posición de la Iglesia y los fundamentos de mis afirmaciones eran ya bien conocidos. Por otro lado, puede ser posible también que dicha posición no sea aún bien conocida a muchos, como se pone de manifiesto en campañas concretas donde aspectos científicos se mezclan con ciertos intereses económicos de los productores de preservativos, y con una “ideología” del poder contra los pobres, alineado con el “control de la población”.

 

Un bien conocido y autorizado moralista, Dionigi Tettamanzi, hoy Cardenal de Milán, se ocupó de esto en su voluminoso libro, Nuova bioetica cristiana, publicado el año 2000. Claramente muestra que el preservativo usado como profiláctico no puede garantizar el llamado “sexo seguro”. “El Ministerio de la Sanidad [de Italia], mediante la Comisión Nacional para la lucha contra el SIDA, proporciona frecuentemente a los jóvenes y a cuantos están interesados, esta información ‘la posibilidad de contagio aumenta cuantas más sean las relaciones no protegidas; por esto, si no estás seguro de tu pareja, usa siempre el preservativoÂ’[12]. Pero el preservativo, verdaderamente, ¿es el remedio eficaz para oponerse al contagio? Resulta necesario hacer algunas reflexiones críticas. a) La primera reflexión es de índole propiamente sanitaria. Se dice que el profiláctico se usa como medio ‘defensivoÂ’, como ‘barreraÂ’ para no contagiar y no ser contagiado con las relaciones sexuales. Pero lo que está en juego, es decir, la tutela de la salud (y de la vida), de uno mismo y de otro, exige un cuidadoso análisis crítico de la eficacia real de tal medio defensivo o barrera. Pueden considerarse aquí dos tipos de eficacia. Primeramente una eficacia ‘técnicaÂ’ ¿en qué medida el profiláctico ‘preservaÂ’ del riesgo de contagio? En ambientes científicos se reconoce abiertamente que los preservativos no son seguros al cien por ciento, en efecto: se habla, por lo general, de una media de un 10-15% de ineficacia, porque los virus del SIDA son mucho más “filtrantes” que el esperma[13]. Ya a nivel de eficacia ‘técnicaÂ’  nos debemos interrogar sobre la seriedad científica y la consiguiente seriedad profesional acerca de las campañas de profilácticos. Se corre un gran riesgo de ‘engañarÂ’ a la gente con la propaganda del ‘sexo seguro porque protegidoÂ’, mientras que éste no lo es, o no lo es tanto como se cree. La ilusión es tanto o más peligrosa y grave cuanto mayor es la exigencia de que las personas ‘en riesgoÂ’ o con relaciones sexuales promiscuas no difundan el contagio (ni a la pareja, ni, eventualmente, a la descendencia presente y futura)”[14].

 

5. Otro moralista italiano, Elio Sgreccia, actualmente obispo y Vice-Presidente de la Pontificia Academia para la Vida, escribió que las campañas basadas sólo en la distribución gratuita de preservativos “pueden volverse no sólo falaces, sino incluso contraproducentes y favorecedoras Â… del abuso de la sexualidad; en todo caso carecen de contenidos verdaderamente humanos y de responsabilización global de la conducta”[15]. Bastantes otros moralistas y expertos se han ocupado también de estas cuestiones, como Lino Ciccone y Jacques Suaudeau, algunos de los cuales son citados en esta reflexión.

 

El Cardenal Tettamanzi observa también, más adelante en su libro, que es totalmente inaceptable que el Estado organice y promueva la campaña de “sexo seguro”, debido a la falta de eficiencia de los preservativos como “barrera” contra la infección y, especialmente a causa del peligro de un uso irresponsable de la sexualidad. Por ejemplo cuando un soldado recibe un condón, él sabe que debe evitar el contagio, pero al mismo tiempo es inducido a pensar que toda forma de sexo es lícita. A estas consideraciones se debe añadir un riesgo adicional a la libertad individual de elección: el de que la campaña de “sexo seguro” se sustenta de tal manera que se ejercen indebidas presiones a la juventud y al público en general, lo cual, junto a la ilusión de una eficiencia de los preservativos, equivale a una imposición[16]. Hay aquí una paradoja, puesto que el Estado, que se proclama neutral, permite la propaganda activa y la difusión de anticonceptivos, ¡mientras que si adoptara una campaña educativa sobre los valores (incluso higiénicos) de la fidelidad conyugal sería acusado de confesionalidad![17]

 

La misma preocupación en círculos no eclesiásticos

 

6. La preocupación concerniente a que los preservativos no provean una total protección contra el SIDA y las ETS no es completamente nueva, ni se limita a círculos de la Iglesia. La Dra. Helen Singer-Kaplan, fundadora del Human Sexuality Program en el Weill Cornell Medical Center de la Universidad de Cornell (Nueva York, Estados Unidos), escribió en su libro The Real Truth about Women and AIDS: “Confiar en los preservativos es coquetear con la muerte”[18]. Una revista médica holandesa declaraba que “la práctica enseña que hay una gran necesidad de un método de prevención, sea del SIDA que del embarazo. Desgraciadamente, la gente no sabe aún que este método no puede ser el preservativo”[19]. En las décadas de los 80 y 90, las preguntas sobre la protección real ofrecida por los preservativos suscitaron estudios de microscopía electrónica del material de látex, una cuestión relacionadas con el hecho de que el virus del SIDA sea aproximadamente 25 veces menor que la cabeza del espermatozoide, 450 veces menor que la longitud del mismo, y 60 veces menor que la bacteria de la sífilis[20].

 

En 1987, Los Angeles Times publicó un artículo intitulado Condom Industry Seeking Limits on U.S. Study[21], en el que se decía que “la industria de los preservativos ha lanzado una intensa campaña para debilitar, retrasar o concluir, si es posible, un estudio financiado por el Estado de Los Angeles respecto a la efectividad de los preservativos en la transmisión del virus del SIDA Â… La investigación representa un nuevo elemento de una serie de cuestiones suscitadas respecto a la capacidad de los preservativos de prevenir confiadamente la difusión del virus de inmunodeficiencia humana (VIH)”[22]. Dos años después el mismo articulista escribió en el artículo 4 Popular Condoms Leak AIDS Virus in Clinical Tests, que “Cuatro tipos de condones de entre las marcas más populares en la nación [Estados Unidos], permitieron el escape de virus del SIDA, en las pruebas realizadas en laboratorio por la UCLA [Universidad de California, Los Angeles], induciendo a los investigadores a advertir  a los usuarios que no todos los preservativos son igualmente efectivos en la prevención de la difusión de la enfermedad Â… Destaca que, entre los miles de preservativos probados, el estudio haya encontrado que un 0,66% de los mismos – más de uno cada 200 – haya fallado, dejando escapar aire o agua, rompiéndose en las pruebas de resistencia a la tensión, ofreciendo así un paso al virus del SIDA”[23].

 

Como resumen de éste y otros estudios, el Dr. John Wilks decía, el 17 de noviembre de 2003, en una “Carta al Director” del The Australian: “El periódico Los Angeles Times informó en 1989 que cuatro marcas de preservativos, de entre las más populares [en los Estados Unidos] permitieron un escape del virus del SIDA en las pruebas de laboratorio realizadas por la UCLA, Â… Carey y otros informaron que partículas del tamaño del VIH habían atravesado, en pruebas simuladas, 29 tipos de preservativos de látex presentes en el comercio, de entre una muestra de 89 diferentes (en Sexually Transmitted Diseases, 1992) Â…Voeller informó que el traspaso de partículas del tamaño del virus ocurrió en diferentes marcas de preservativos de diversas fechas de confección, con una tasa entre el 0,9% y el 22,8% (en Aids Research and Human Retroviruses, 1994). Lyttle y otros informaron de que en condiciones experimentales, el 2,6% de preservativos de látex permitieron alguna penetración vírica Â…(en Sexually Transmitted Diseases, 1997)”. En otra prueba efectuada con la marca de preservativos Trojan®, sólo en el 30% de las muestras se encontró que la membrana carecía de defectos[24].

 

Por otra parte, un periódico británico informó que “la organización [Organización Mundial de la Salud] dijo que el uso ‘consistente y correctoÂ’ del preservativo reduce el riesgo de infección por VIH en un 90%. Puede haber rotura o deslizamiento de preservativos Â… “[25]. Incluso la International Planned Parenthood Federation suministró una tasa elevada de fallo, al declarar que “el uso del preservativo reduce aproximadamente en un 70% el riesgo total, entre el sexo no protegido y la completa abstinencia sexual. Esta estimación es consistente con los datos de muchos estudios epidemiológicos”[26].

 

Hay que decir que el restante 10-30% de estas cifras, que representan una proporción de fallo, es relativamente alta, teniendo en cuenta que estamos ante una enfermedad como el SIDA que es potencialmente mortal, especialmente si se compara con la alternativa que suministra una protección absoluta contra la transmisión sexual de la misma: la abstinencia antes del matrimonio y la fidelidad a la esposa de uno. Puesto que el SIDA es una seria amenaza, cualquier información inadecuada basada en seguridades falsas sobre el uso del preservativo sería una grave irresponsabilidad.  Por esto mismo, un esfuerzo continuado en presentar una correcta, clara y completa información evitando toda ambigüedad y confusión está llamada a ser, no sólo un beneficio para el público general, sino también se sitúa en orden a contribuir a cuantos sinceros y generosos esfuerzos se dedican a prevenir la pandemia del SIDA y de las otras enfermedades de transmisión sexual.

 

El Resumen conclusivo del trabajo Scientific Evidence on Condom Effectiveness for Sexually Transmitted Disease (STD) Prevention

 

7. La literatura médica citada más arriba, así como un buen número de otros estudios, han abierto muchas cuestiones respecto a la efectividad del condón en la prevención de enfermedades de transmisión sexual. En efecto, los días 12-13 de junio de 2000, cuatro agencias gubernamentales de los Estados Unidos con responsabilidades en la investigación sobre preservativos, su regulación, recomendaciones para su empleo y programas de prevención en VIH/SIDA y ETS, co-patrocinaron un encuentro de debate y estudio “para evaluar las evidencias publicadas en el establecimiento de la efectividad de los preservativos de látex masculinos en la prevención de VIH/SIDA y otras ETS”. Las cuatro agencias fueron las Agencia de Desarrollo Internacional  de los Estados Unidos (USAID), la Administración de Alimentación y Fármacos (FDA), los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) y el Instituto Nacional de Salud (NIH). Un resumen final de los trabajos de este encuentro (Workshop Summary: Scientific Evidence on Condom Effectiveness for Sexually Transmitted Disease (STD) Prevention), fue preparado posteriormente por el Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas y el Departamento de Salud y Servicios Humanos, y fue publicado el 20 de julio de 2001[27].

 

El centro de atención de este encuentro de debate y estudio fue “el preservativo de látex en la prevención del VIH/SIDA y ETS en la penetración pene-vagina”. “Representantes de las agencias co-patrocinadoras y otros expertos fueron interpelados y debatieron”, figurando entre los mismos expertos en “ETS, anatomía del tracto genito-urinario, contracepción, preservativos, ciencias de la conducta, epidemiología, medicina y salud pública”. “El encuentro examinó sólo una bibliografía homogénea [un total de 138 contribuciones], puesto que estos estudios habían sido objeto de una previa evaluación científica independiente antes de su publicación”. 42 otras contribuciones adicionales fueron citadas en el resumen final[28].

 

Dicho resumen final (Workshop Summary) explicaba que la evidencia científica disponible indica que el preservativo reduce el riesgo de VIH/SIDA en un 85%[29]. Esto significa que permanece un 15% de riesgo. El encuentro estudió también de manera particular la transmisión de otras infecciones genitales, y la conclusión normal que se desprende es que este estudio demostró que o no hay ninguna protección con el uso del condón, o que hay datos insuficientes para confirmar la reducción de riesgo. Las enfermedades estudiadas fueron las siguientes: gonorrea (causada por la Neisseria gonorrhoeae), infección por clamidias (Chlamydia trachomatis), tricomoniasis (Trichomonas vaginalis), herpes genital (virus del Herpes simplex, o VHS), chancro (Haemophilus ducreyi) y sífilis (Treponema pallidum)[30]. Se dio una especial atención en las conclusiones al virus del papiloma humano (VPH) y en las conclusiones se establece claramente que “no hay evidencia de que el preservativo reduzca el riesgo de infección por VPH …”[31]. El virus del papiloma humano es una importante ETS asociada al cáncer de cuello uterino, que mata cada año en los Estados Unidos más mujeres que el VIH/SIDA[32].

 

No hay hoy tal cosa como un 100% de protección ante el VIH/SIDA u otra ETS mediante uso del preservativo. Este dato no debe permanecer desconocido, puesto que muchos usuarios, incluyendo jóvenes, piensan que el condón ofrece una total protección.

 

En relación a estos hallazgos presentados en el resumen final, el Instituto Católico de la Familia y los Derechos Humanos hizo un reportaje, Physicians Groups Charge US Government with Condom Cover-up, declarando que “grupos que representan a más de 10.000 médicos acusaron a los Centros para el Control y Prevención de la Enfermedad, del Gobierno de los Estados Unidos de estar encubriendo investigaciones del proprio Gobierno que muestran que los preservativos no protegen a la gente de muchas enfermedades de transmisión sexual”. Según este informe, estos grupos exigen que “ Â… el CDC ha ocultado sistemáticamente y tergiversado información médica fundamental concerniente a la inefectividad de los preservativos para prevenir la transmisión de ETS. El rechazo del CDC de reconocer investigaciones clínicas ha contribuido a la epidemia masiva de ETS”[33].

 

8. En un artículo posterior a este resumen final[34], cuatro miembros del grupo de expertos, junto con otros expertos, prosiguieron analizando aspectos y temas derivados de este resumen final, tales como la definición de términos[35], prevención de riesgo (p. ej. se provee a una protección absoluta o total) frente a reducción de riesgo (p. ej. se provee a una protección parcial)[36], acumulación del riesgo, factores que influencian la efectividad del condón[37] e implicaciones para la salud pública.

 

En su artículo Fitch y otros, subrayan que el factor de riesgo acumulado es verdaderamente significativo. “Por ejemplo, una intervención que es efectiva en un 99,8% para un episodio singular de relación sexual puede dar una tasa de fallo por acumulación del 18% con 100 exposiciones”[38]. De manera similar, basados en un artículo de la International Planned Parenthood Federation (IPPF), “el riesgo de contraer SIDA durante el llamado ‘sexo protegidoÂ’ se aproxima al 100% a medida que el número de relaciones sexuales se incrementa”[39]. IPPF es una institución que promueve todas las formas de “control de nacimientos”.

 

En consecuencia, hay que tener en cuenta no sólo el riesgo de cada uso singular del preservativo, sino también el riesgo que se incrementa dramáticamente a largo término. Esto significa que el sexo seguro se vuelve una ruleta rusa cada vez más peligrosa con el repetido uso del condón.

 

Fallo del preservativo y embarazo

 

9. Muy relacionado con la eficiencia del preservativo en la prevención de la transmisión de VIH/SIDA y ETS es la eficiencia en la prevención del embarazo. La OMS explica que el uso perfecto del condón no previene siempre el embarazo. “La tasa estimada de embarazos con uso perfecto del preservativo, esto es, aquella efectuada entre quienes informan de un uso tal y como debe ser usado (es decir, en modo correcto) y en cada acto o relación sexual (o sea, en modo consistente), es del 3% en 12 meses”[40]. Es innecesario decir que el uso típico del preservativo, que incluye un uso perfecto e imperfecto (por ejemplo, que no se use en todos y cada uno de los actos o relaciones sexuales, o que sea usado en modo incorrecto) es mucho menos efectivo en la prevención del embarazo. “La tasa de embarazo con un uso típico puede ser mucho más alta (10-14%) que con un uso perfecto, pero esto es debido principalmente a su uso inconsistente o incorrecto, no al fallo del preservativo”[41].

 

En efecto, el embarazo a pesar del uso de preservativo está bien documentado, con un índice de Pearl cercano a un 15% de fallo en mujeres durante el primer año de su uso[42]. Si puede haber embarazo a pesar del uso de preservativo ¿no debería concluirse lógicamente que el condón permite también la transmisión de HIV y ETS, puesto que los organismos causantes de enfermedades pueden están presentes en los espermatozoides, en el fluido seminal e incluso en otros sitios, como las superficies de la piel, que no están cubiertas por el condón? Es más, se tiene que considerar que una mujer puede quedar embarazada sólo durante sus días fértiles (5-8 días cada ciclo, aproximadamente, tomando en consideración el periodo vital del esperma en el interior de su cuerpo), mientras que el VIH y las ETS pueden transmitirse cualquier día.

 

Fallo del preservativo y de su material de látex

 

10. Las consideraciones hechas más arriba sobre estos estudios que  apuntan a fallos del preservativo, no se limitan argumentos teóricos. Que los condones tienen defectos no es sólo una teoría, sino que lo confirman experiencias de la vida real en el mundo real. Uno puede, por ejemplo, creer que el condón está en perfectas condiciones, es decir, que presenta una superficie sin defectos, con lo que el material de látex puede ofrecer una alta protección contra el paso de partículas del tamaño del VIH. Sin embargo, cuando se ve el estado actual y real de los materiales de látex, en las unidades que se distribuyen, tales como los preservativos, la situación puede ser bien diferente.

 

Por ejemplo, una cierta permeabilidad y experimentos eléctricos indican que el látex puede permitir el paso de partículas mayores que el VIH[43]. Agujeros y zonas débiles de los condones han sido igualmente detectados durante experimentos, como puede verse en un artículo del 1988 en el sitio web de internet de la Food and Drug Administration de los Estados Unidos. “Los productores de preservativos realizan pruebas electrónicas para detectar agujeros y zonas débiles en todos los preservativos. Además, la FDA exige a los productores pruebas de agua para examinar los ejemplares de cada lote de condones, buscando pérdidas”. Si el test detecta una tasa de defectos superior al 4 por mil, se desecha todo el lote. El Departamento [FDA] fomenta también la realización de pruebas a la rotura de sus productos, mediante pruebas de inflado de aire, de acuerdo con las especificaciones de la Organización Internacional de Estándares [ISO]”[44]. Si se permiten cuatro preservativos defectuosos en cada lote de 1.000, deben haber cientos de miles de preservativos defectuosos circulando por el mundo, vendidos o distribuidos gratuitamente, y lo más probable es que estén contribuyendo a difundir el VIH/SIDA y las ETS. ¿Sabe esto el público? ¿Sabe el público que el riesgo se incrementa cuanto mayor es la frecuencia y la promiscuidad, considerando la acumulación de riesgo, como antes ha sido explicado?

 

El Cardenal Eugênio de Araújo Sales, ahora Emérito, y durante muchos años Arzobispo de la inmensa Archidiócesis de Río de Janeiro, declaró recientemente en un artículo periodístico que muchos lotes de preservativos (algunas de las principales marcas) fueron retirados del mercado en Brasil durante 1999, 2000 y 2003, debido a fallos en diferentes tests y  al descubrimiento de que se trataba de productos falsificados[45]. Según el Cardenal Araújo Sales, se retiraron en 1999, 1.036.800 unidades del preservativo Prudence®, la tercera marca en el Brasil, debido a que no superó las pruebas efectuadas por el INMETRO, el Ministerio para el Desarrollo, Industria y Comercio Exterior. Antes incluso de que el Cardenal Araújo Sales hiciera estos comentarios, el grupo de consumidores Civitas International declaró que “en 1991 el Instituto Brasileño de Defensa del Consumidor (IDEC) publicó un estudio en el que se informa de que cinco de cada siete marcas de preservativos en Brasil, incluyendo la primera marca nacional, Jontex®, producida por Johnson & Johnson, no superaron pruebas internacionales de seguridad”[46].

 

11. Los preservativos, además de los posibles defectos de producción, pueden sufrir deterioro durante su transporte, manipulación y almacenamiento e, incluso, degrado tras su compra por el usuario final. En mayor o menor medida, se han propuesto que factores como los siguientes, pueden contribuir al deterioro del látex (y, en consecuencia, al fallo del condón): exposición a la luz solar, el calor (incluso el calor corporal, cuando se guardan en bolsillos o carteras), la humedad, la presión atmosférica, el uso de ciertos espermicidas e, incluso del ozono atmosférico[47]. Asimismo el condón puede sufrir daño físico inmediatamente antes de su uso, o durante el mismo, como el contacto con objetos punzantes o afilados, o incluso las uñas.

 

El sitio web de internet de la Food and Drug Administration (FDA) de los Estados Unidos avisa de que “los consumidores deben asegurarse de que el paquete de preservativos no esté dañado, y controlar que no haya deterioro en ninguno de los condones, así como que estén debidamente enrollados para su uso. El condón no debe usarse si es viscoso o crujiente, descolorido o tiene agujero alguno. Tampoco deben usarse preservativos después de su fecha de caducidad y si no la hubiera, después de transcurridos cinco años de la fecha de su confección. Cuando se emplean condones de látex debe usarse sólo lubricantes con base acuosa (por ejemplo de glicerina, o KY Jelly®), porque los lubricantes a base de aceites, como por ejemplo el petrolato, perjudican la goma natural”[48]. Si se toman tales precauciones – y debe tratarse de peligros reales para ello – entonces sería irresponsable, tratándose de un peligro mortal, tomar esto a la ligera.

 

Hay también condones de otros materiales, como el poliuretano, que son “comparables a los condones de látex en cuanto barrera al esperma y al virus VIH”, así como preservativos hechos de membranas naturales (de piel de cordero) “que son útiles en la prevención del embarazo, [pero que] no son de protección efectiva contra el VIH y otras enfermedades de transmisión sexual. Mientras el esperma no puede atravesar el material de piel ovina, pueden hacerlo, en cambio, pequeños microorganismos, que pueden atravesar estos preservativos, incluyendo el VIH”[49].

 

Incluso en caso de parejas serodiscordantes, desde el punto de vista médico, el preservativo no parece ser la respuesta real: entre los usuarios de preservativos en modo consistente, queda aún la posible transmisión del VIH[50]. El resumen final del encuentro, más arriba considerado,  manifiesta: “Ha sido demostrada una exposición al VIH/SIDA por relaciones sexuales con pareja regular (en ausencia de otros factores de riesgo de VIH/SIDA). Estudios longitudinales de casos de infección de parejas VIH - [negativo], cuyo partner es VIH + [positivo], permiten estimar su incidencia entre usuarios y no usuarios de preservativos. De ambas estimaciones se desprende que el uso consistente del preservativo reduce el riesgo de transmisión de VIH/SIDA, aproximadamente en un 85%”[51]. Para una promoción adicional del “sexo seguro”, algunos han propuesto el uso de un doble preservativo, cuya eficiencia permanece cuestionable, teniendo en cuenta los diferentes factores presentados antes[52].

 

Fallos del preservativo atribuibles a su uso

 

12. Junto a las consideraciones hechas más arriba sobre la integridad física del preservativo, se debe recordar además que éste puede ser usado de manera impropia. Por ejemplo, uno puede volver sobre sí el condón, durante la relación sexual, si lo ha colocado antes por error del lado contrario, permitiendo entonces que, si hay esperma, éste se introduzca directamente en la vagina. O bien comenzar la relación sexual sin preservativo, o quitárselo durante el mismo, o no sujetarlo bien al retirarlo, o retirarlo con el pene en erección, o utilizarlo varias veces, etc. Hay algunos otros ejemplos de uso incorrecto del condón, que pueden fácilmente suceder. Un estudio muestra que, in vivo, el deslizamiento y ruptura del condón alcanza un 0,1% y hay un 0,5-6,7%, respectivamente, de fallo del preservativo[53].

 

El uso típico en la vida real del preservativo está lejos de lo perfecto; es más bien frecuente su uso inconsistente e incorrecto. No es difícil comprenderlo, dado que su uso consistente requiere un enorme acerbo de auto-disciplina (y memoria), y su uso correcto precisa de un relativamente meticuloso proceso de siete pasos, si uno sigue las instrucciones de los Centers for Disease Control and Prevention[54]. En uno de sus folletos, el Instituto Médico (Texas) dice: “Cuando se facilita una lista básica de procedimiento para el uso correcto del preservativo, menos de la mitad de los adolescentes con vida sexual activa informan de que usan correctamente los condones”[55]. Sin entrar en detalles, baste decir que el acto sexual, a causa de sus aspectos pasionales e instintivos y, a veces, por la ausencia de un mínimo de autocontrol, comporta los riesgos antes mencionados, durante y después del uso del condón. El Instituto Médico (Texas) explica los resultados de un uso inconsistente del preservativo en los términos más sencillos: “¿Y qué pasa si sólo los uso la mayoría de las veces? Te arriesgas. De hecho, el CDC afirma: ‘usados de manera inconsistente (es decir, menos del 100% de todas las veces), los preservativos apenas ofrecen algo más de protección que si no fueran usados en absoluto’”[56].

 

Incremento y disminución del VIH/SIDA con los preservativos y con la castidad, respectivamente

 

13. Que los preservativos no ofrecen una total protección contra la transmisión del VIH y las ETS se combina con el hecho de que las campañas de “sexo seguro” han comportado, en vez de un incremento de la prudencia, a un incremento de la promiscuidad sexual y del uso de preservativos[57]. De hecho, hay estudios que muestran que el VIH/SIDA crece cuando también lo hace el número de preservativos distribuidos[58]. La conducta humana es un factor importante en la transmisión del SIDA. Sin una adecuada educación encaminada al abandono de ciertas prácticas sexuales de riesgo en favor de una sexualidad bien equilibrada, como lo son la abstinencia prematrimonial y la fidelidad marital, hay riesgo de que los desastrosos resultados de la pandemia se perpetúen. Cuando se ha fomentado la abstinencia antes del matrimonio y la fidelidad al proprio esposo, hay estudios que mantienen que la pandemia del VIH/SIDA ha sufrido una clamorosa disminución. Por ejemplo, Uganda ha llevado a cabo un programa basado en la castidad, y la incidencia del VIH/SIDA ha sido controlada allí relativamente mejor que en otros países. “Mientras el SIDA se difunde por África, Uganda queda como un éxito aislado, donde millones de ugandeses han adoptado una moralidad sexual tradicional que incluye la abstinencia fuera del matrimonio y la fidelidad en el matrimonio, para evitar la infección. Pero la comunidad internacional SIDA se ha mostrado rehacía en promover esta estrategia en otros lugares, y ha continuado, en cambio, poniendo su confianza en los preservativos”[59]. En relación con ello, el estudio de este caso por parte de la Agencia Internacional de Desarrollo de los Estados Unidos (USAID), titulado Declining HIV Prevalence, Behavior Change, and the National Response. What Happened in Uganda?, afirma, en un cuadro sinóptico que muestra la tendencia del VIH y los datos de conducta relativos a Uganda, Kenia y Zambia, que “la disminución de la prevalencia en Uganda se relaciona más con la reducción del número de parejas sexuales que con el uso del condón”[60]. De manera parecida, el Programa Conjunto de VIH/SIDA, de las Naciones Unidas (UNAIDS), en su actualización de diciembre de 2003, AIDS epidemic update, afirma que “la prevalencia de VIH continua retrocediendo en Uganda, donde desciende al 8% en Kampala, el 2002. Se trata de un hecho a reseñar, considerando que, hace diez años, la prevalencia del VIH entre mujeres embarazadas, en dos clínicas prenatales urbanas, era del 30%. Un eco de disminuciones parecidas se ha ido registrando en toda Uganda, donde hoy una tasa de prevalencia de doble dígito es rara. Hasta la fecha, ningún otro país ha conseguido estas realizaciones, al menos a nivel nacional[61].

 

En Tailandia y las Filipinas los primeros casos de VIH/SIDA se remontan a 1984; En Tailandia había 112 casos en 1987 y algo más en las Filipinas, 135. Hoy en cambio, en el 2003, hay 750.000 casos en Tailandia donde el programa de 100% de uso de preservativos ha tenido, relativamente, un gran éxito, mientras tan sólo hay 1.935 casos en las Filipinas[62], ¡y esto considerando que la población de las Filipinas es cerca del 30% mayor que la de Tailandia! Una tasa relativamente baja de uso del preservativo por parte de la gente en general, una firme oposición por parte de la Iglesia[63], y un buen número de líderes gubernamentales contrarios al programa de preservativos y a la promiscuidad sexual, son hechos bien conocidos de las Filipinas. Comentando algunos de estos informes, Jokin de Irala, profesor de epidemiología de la Universidad de Navarra (España) afirma: “Es simplemente irresponsable lo que se ha hecho en algunas naciones. Es un error que tendrá que pagarse muy caro haber confiado ciegamente sólo en los preservativos, y nada más, en la estrategia preventiva, cuando se ha visto que este método no ha sido suficiente para parar la epidemia en grupos que están afectados a priori como los homosexuales Â… La gente debería exigir de sus autoridades una mayor seriedad y originalidad en la resolución de estos problemas. Se debería pedir, al menos, el mismo coraje que el mostrado, por ejemplo, cuando comenzó en serio la lucha contra el tabaco. No podemos quedarnos quietos creyendo ingenuamente que un problema de tan enorme complejidad se puede solucionar con un “atajo” como el preservativo”[64].

 

14. Hay que preguntarse, pese a que la OMS afirma que en 2002 el 99% de las infecciones por VIH en África fueron debidas a relaciones sexuales no protegidas, si la mayoría de nuevas casos de VIH/SIDA en África no se deban más bien que a relaciones sexuales, a jeringuillas vueltas a utilizar, dada la inadecuada infraestructura sanitaria del Continente, tal y como algunos autores han manifestado recientemente[65]. En tal sentido, la actual orientación de los esfuerzos contra el SIDA focalizados exclusivamente o preponderantemente en la distribución de preservativos es evidentemente insuficiente y cuestionable.

 

El derecho a una información correcta y completa

 

15. El SIDA representa un peligro serio para el cual no hay curación todavía. Los usuarios de preservativos deben ver garantizados sus derechos éticos y jurídicos a ser informados correcta y completamente sobre los riesgos de la transmisión sexual de esta enfermedad y sobre la verdadera efectividad del profiláctico. Dada la proporción pandémica del SIDA, lo que la Iglesia propone no es una mera reducción del riesgo (lo que se transforma en la actualidad en un aumento del riesgo cuando los riesgos reales de transmisión no se explican al público), sino más bien una eliminación del riesgo; no una protección parcial sino una protección absoluta. Decir que se promueve el “sexo seguro” cuando de hecho lo que se está promoviendo es el “sexo más seguro”, es decir, el sexo que es más seguro que si no se usara para nada el preservativo, es verdaderamente inducir al error; esto está todavía muy lejos de ser una total protección. Proclamar que es “técnicamente correcto” decir que el preservativo “ofrece protección” (induciendo a la gente a pensar que protegen completamente), queriendo decir que, de hecho, “ofrecen protección parcial”, o “85-90% de protección” o “protección relativa” es llevar a muchos a su muerte. Subrayar que el condón “reduce los riesgos”, escondiendo el hecho de que “no se eliminan los riesgos”, confunde.

 

La advertencia de que el condón es “efectivo en la prevención de la transmisión del VIH y de muchas otras ETS” o de que “puede reducir el riesgo de su transmisión” (proclamando, quizá que en algunos países su producción ya ha sido perfeccionada), cuando lo que se quiere decir es que “hasta un cierto grado de efectiva prevención del VIH y de algunas ETS, aunque no es total y no hay evidencia de que se reduzca el riesgo de infección por VPH”, no es sólo una falta de respeto a los derechos de la mujer, es tanto como algo completamente anti-mujer y anti-hombre. Animar a un “cambio de conducta” a los adolescentes en los programas de educación sexual, cuando lo que se pretende es “animarlos a usar el preservativo cuando viven el sexo antes del matrimonio”, fomentando contemporáneamente el sexo antes del matrimonio, no sólo destruye la salud reproductiva de los adolescentes, sino también su salud mental, emocional y espiritual, así como su vida futura entera.

 

16. La falsa seguridad generada por las campañas de “sexo seguro” obstaculiza el derecho a una información correcta y completa. Las apelaciones de los verdaderos, sinceros consumidores, así como de los promotores de la salud, especialmente los promotores de los auténticos derechos de la mujer, llamando a completar y revelar claramente la información disponible sobre la efectividad (más bien inefectividad) de los preservativos, ha topado frecuentemente con oídos sordos, por una u otra razón. Esta llamada está fundada en el derecho del consumidor a saber las auténticas características del producto que él o ella están usando, y más todavía si tales características son relevantes para la vida y salud del consumidor. El público debe ser informado de que el condón no garantiza una total protección ni contra el SIDA ni contra otras ETS. Igual que los cigarrillos llevan la advertencia de que fumar es peligroso para la salud del fumador y la de aquellos que están cerca, quizás también se debería exigir a los preservativos que llevaran etiquetas de advertencia, en los paquetes, en los mostradores donde se exponen y en los distribuidores automáticos, de que no garantizan una total protección contra el VIH/SIDA y ETS o de que no son seguros.

 

El Dr. Luis Fernández Cuervo de El Salvador avanza, incluso, un paso más, aludiendo a la posibilidad de acciones legales contra cuantos promueven el “sexo seguro”, de manera parecida a las acciones legales contra las empresas de tabaco. “Si un fumador habitual contrae cáncer, él o ella puede denunciar a la empresa de tabaco, reteniéndola responsable. Así, en los Estados Unidos, se han obtenido suculentos millones en compensación (¿!). ¡Como si un fumador no supiera, hace ya más de 50 años, que el tabaco puede inducir cáncer! Pero si una persona sexualmente promiscua usando el preservativo enferma con SIDA, no tiene derecho a denunciar al laboratorio que ha confeccionado el preservativo, ni a los muchos grupos que promueven el ‘sexo seguroÂ’. Raro, verdaderamente raro”[66].

 

17. La pandemia de VIH/SIDA y ETS sigue creciendo a pesar de los grandes esfuerzos en reprimir su crecimiento. Tomando en cuenta los datos aducidos en diferentes estudios y las experiencias en este campo, la idea de “sexo seguro”, tal y como la han presentado las campañas del preservativo, se muestran falsas o al menos dudosas, y deben ser, por tanto, sometidas a escrupulosa vigilancia. Más aún, puesto que hay un cierto nivel de peligro, es una responsabilidad grave de las instituciones nacionales e internacionales, públicas y privadas, así como también de los medios de comunicación, contribuir a suministrar una información correcta y completa sobre la existencia de riesgos que pueden llevar a la gente a la muerte. Ha habido protestas formales, y éstas van a continuar, para que acaben las maniobras de ciertos grupos empeñados en ocultar los esfuerzos de quienes luchan porque la verdad venga a la luz[67].

 

Es cierto que ni siquiera de los fármacos cabe esperar que sean 100% efectivos o seguros todo el tiempo para todos y usarlos es aceptable, sin embargo, a pesar de los riesgos. En estos casos es derecho del paciente también ser informado no sólo de los efectos intencionales, sino de los posibles riesgos, efectos colaterales y otras complicaciones así como, y esto es muy importante, de las alternativas. En el caso de la prevención del VIH/SIDA, quienes fomentan el “sexo seguro” deben revelar plenamente los riesgos del condón y posiblemente describir también las enfermedades que los usuarios pueden contraer a consecuencia del fallo del preservativo. Muy importante también es que se presente la solución “alternativa" (que es realmente la solución “primaria”), 100% efectiva contra la transmisión sexual de estas enfermedades, sin gastos, sin tensión del carácter y libertad de la persona: la abstinencia antes del matrimonio y la fidelidad a la esposa de uno.

 

La promoción de la vida por la Iglesia, mediante una protección real del VIH/SIDA y ETS

 

18. Cuanto declarado refleja la dura realidad de que el fracaso del condón, atestiguado nada menos que por organismos internacionales y nacionales, así como por estudios científicos y experiencias de vida real, va totalmente en contra de las acusaciones que han sido hechas a la Iglesia, es decir, que la Iglesia está contribuyendo a la muerte de millones de personas al no fomentar ni permitir el uso de preservativos en la lucha contra la pandemia. Ciertamente, ¿no debería afirmarse lo contrario, es decir, que la promoción del preservativo sin una información adecuada al público de las tasas de fallos (y de ambas, es decir con uso perfecto y con uso típico, así como de los riesgos acumulados), han conducido, conducen, y conducirán a la muerte de muchos? ¿No son muchos los que caen víctimas de un falso sentido de seguridad creado por campañas que promueven el “sexo seguro” olvidándose del hecho de que hay múltiples factores que llevan al preservativo al fracaso?

 

Cuentan las víctimas de la falacia del “sexo seguro”, en los numerosos centros de atención a pacientes del VIH/SIDA promovidos por la Iglesia católica, que si ellos hubieran sabido antes de los riesgos reales, si tan sólo hubieran sido adecuadamente informados, no hubieran participado en conductas de promiscuidad sexual, no hubieran entrado en relaciones sexuales fuera del matrimonio y hubieran permanecido muy fieles a sus familias. La Iglesia católica está muy cerca de los pacientes de SIDA y les da la bienvenida con caridad, defendiendo su dignidad humana y reconociendo el drama en el que están inmersos, con la compasión que mostró el Buen Samaritano. El Cardenal John OÂ’Connor, último Arzobispo de Nueva York y gran líder pro-vida, acostumbraba cada semana visitar clínicas para pacientes de SIDA. La Iglesia católica puede proclamar que es experta en la lucha contra la pandemia de VIH/SIDA, proporcionando el 25% del total de las atenciones a nivel mundial, habiendo comisionado profesionales y voluntarios, religiosos y laicos igualmente, para que atiendan no sólo a las personas, sino también a las familias, en la manera más integral, respetando la dignidad de la persona humana y de la familia mediante un uso adecuado del sexo y la promoción de una entrega mutua y perpetua[68].

 

19. Todos aquellos que se han expuesto a si mismos a los riesgos antes señalados, deberían obrar de manera responsable determinando si han podido o no ser infectados, considerando que existe un peligro real. Cada persona tiene la obligación de cuidarse, él y ella, su salud y la de los demás, y al hacerlo, cada persona tiene el derecho a ser ayudado por la sociedad en la medida de lo posible. Consideraciones tanto morales como epidemiológicas urgen a cuantos se han expuesto repetidamente a sí mismos a potencial contaminación, a someterse a tests para determinar si han sido, de hecho, infectados con el VIH o con otros microorganismos causantes de ETS[69]. No hacerlo así significaría no tomar las necesarias precauciones para preservar la propia vida y salud, así como la de los demás. No someterse a las pruebas de detección significaría contribuir a la difusión de la mortal enfermedad, debilitando la misma familia y la entera sociedad. Estas personas deben ser animadas y ayudadas a dirigirse a las instituciones internacionales y nacionales que ofrecen servicios orientación voluntaria y pruebas de detección para aquellos que pueden necesitarlas.

 

La Iglesia está preparada para ayudar. Gracias a la generosidad de millones de personas, cuya generosidad incluye personas de otras creencias colaborando con su apostolado, la Iglesia católica puede proveer el 25% de los servicios para pacientes de VIH/SIDA y gestionar un gran número de hospitales, clínicas y otros servicios sanitarios en todo el mundo. La Iglesia continua sosteniendo el fomento de una salud reproductiva auténtica y la salud de la mujer, lo que incluye una información completa y sin terminología ambigua, y una práctica sexual verdaderamente segura basada en una sexualidad humana auténtica.

 

La necesidad de volver a descubrir una conducta sexual verdadera y responsable

 

20. Es evidente que este artículo puede limitarse sólo a unas pocas pero serias investigaciones focalizadas en la transmisión sexual del VIH/SIDA y ETS[70]. Hay muchos más estudios que explican que los condones no ofrecen total protección contra estas enfermedades, muchas de las cuales pueden encontrarse fácilmente en internet. Uno tiene que distinguir seriamente entre el uso apropiado del preservativo y los fallos del mismo debidos a diferentes causas. Respecto a esto último, el usuario no puede estar seguro, como sucede con otros accidentes de consecuencias indeseables. La enorme fuerza de estas consideraciones consiste en la llamada a evitar las variadas consecuencias de la conducta sexual desordenada y, todavía peor, de la promiscuidad, antes incluso de considerar en sí mismo el uso del condón. Antes que centrarse en los aspectos concernientes a la investigación de los expertos, uno tiene que tener presente sobre todo el bien integral de la persona, en línea con una apropiada orientación moral, lo que será necesario para proveer de una total protección frente a la pandemia. Con la amenaza del VIH/SIDA, y sin ella, la educación a la castidad, la abstinencia  antes del matrimonio y la fidelidad marital, han sido siempre propuestas por la Iglesia como expresiones auténticas de la sexualidad humana[71].

 

Además, el desarrollo de preservativos de mejor calidad que puedan asegurar un 100% de efectividad contra la transmisión del VIH/SIDA[72], no es lo que propone la Iglesia. Lo que ha sido propuesto es vivir la propia sexualidad de manera consistente con la propia naturaleza de la familia. Hay que mencionar también que la OMS reconoce que la abstinencia y la fidelidad matrimonial es una estrategia capaz de eliminar completamente el riesgo de infección con VIH/SIDA y otras ETS; los preservativos, por otra parte, reducen el riesgo de infección[73].

 

21. En resumen, es importante transcribir la recomendación de Luc Montagnier, a quien se atribuye el descubrimiento del VIH: “Los remedios de la medicina no son suficientes Â… En particular, es necesaria la educación de la juventud frente al riesgo de la promiscuidad sexual, y prevenirla”[74]. El CDC informó, de manera parecida, que “las únicas estrategias de prevención que son verdaderamente efectivas consisten en la abstinencia (sexual) y las relaciones sexuales con partner no infectado, respetando la fidelidad recíproca”[75]. Por esto, uno de los más importantes expertos italianos en enfermedades infecciosas, Prof. Mauro Moroni, afirma que “el SIDA es una típica epidemia de difusión por la conducta Â… Si estas conductas cambian, el SIDA puede ser detenido sin una intervención profiláctica específica”[76].

 

El Prof. Lino Ciccone añade: “Consecuentemente, una verdadera y efectiva prevención es, sobre todo, el conjunto de iniciativas encaminadas a acabar con cuanto promueve el libertinaje sexual, presentado como una conquista de libertad y civilización, así como cuanto se realiza para ayudar a los jóvenes a no caer en la esclavitud de la droga o para liberarse de ella. Dicho de otro modo: una verdadera prevención se encuentra solamente incluida en un serio compromiso de educación. Una educación que, previniendo equívocos y difusas concepciones reductivas, conduzca al descubrimiento o redescubrimiento de los valores de la sexualidad y de una correcta escala de valores en la vida humana. Cualquier otra elección que excluya tales vías o, todavía peor, que implique un ulterior impulso a la promiscuidad sexual y/o al uso de drogas, es cualquier otra cosa, menos prevención y presentarla como tal supone un trágico engaño. Un ejemplo típico de esta tergiversación es el de todas las campañas que prometen la victoria sobre el SIDA, sólo con que se alcance a generalizar el uso del preservativo. Se llega así a favorecer aquella promiscuidad sexual que es la causa primera de la epidemia”[77].

 

Las observaciones de Ciccone coinciden plenamente con el serio problema que yo he procurado profundizar también: “Además, hay que poner de manifiesto que se llega a un auténtico crimen cuando se da por garantizada la defensa de la infección si se usa el preservativo. Es esto también lo que se impulsa con el sólo eslogan, vinculado al preservativo, de ‘sexo seguroÂ’. Ya como anticonceptivo, el preservativo registra un notable margen de fallos, pero como defensa ante enfermedades sexuales transmisibles, el fallo es decididamente más elevado. He aquí una muy reciente y autorizada confirmación de fuente científica: ‘en líneas generales los métodos de barrera Â… protegen del riesgo de enfermedades de transmisión sexual (reducción de riesgo de aproximadamente el 50%) Â…Esta protección se ejerce respecto a muchos agentes patógenos: papilomavirus Â… VIH’”[78].

 

Conclusión: la necesidad de reforzar el matrimonio y la familia

 

22. Me he ocupado antes, durante una conferencia desarrollada en Chile, de los efectos deletéreos de oponerse a la dignidad humana y de la trivialización del verdadero significado del sexo, así como de la instrumentalización y comercialización del uso del sexo[79]. Un tal estilo de vida, que es desordenado y no corresponde ni con la totalidad de la persona humana, ni con la voluntad de Dios, no puede ser un bien verdadero. Hemos visto mucha gente distinta vulnerada por una tal trivialización del sexo. Generalmente, las culturas han distinguido siempre entre sexo irresponsable y sexo protegido con el matrimonio, en favor de la familia. Algunos pueden decir que se trata de una exigencia excesiva, pero tenemos que confiar en que el Señor, “no permitirá seáis tentados sobre vuestras fuerzas”[80]. En muchos sitios emergen movimientos de jóvenes que prometen públicamente mantener una actitud responsable ante el sexo y permanecer castos, absteniéndose fuera del matrimonio, y ser fieles a sus esposos. ¿Por que razón no debería ser propuesto a la juventud este modelo, especialmente en unos tiempos en que tantos problemas se confunden en la sociedad? La lucha contra la pandemia del VIH/SIDA tiene que ocuparse de la conducta sexual desordenada.

 

23. El matrimonio tiene que ser presentado como algo precioso, algo que conduce a la felicidad y la realización de la persona, cuando las parejas se entregan a sí mismas en un proyecto de donación perpetua, recíproca, exclusiva, total, irrevocable y sincera. “En la «unidad de los dos» el hombre y la mujer son llamados desde su origen no sólo a existir «uno al lado del otro», o simplemente «juntos», sino que son llamados también a existir recíprocamente, «el uno para el otro». Â… El don recíproco de la persona en el matrimonio se abre hacia el don de una nueva vida, es decir, de un nuevo hombre, que es también persona a semejanza de sus padres.”[81]. El Prof. Livio Melina, un teólogo moralista, nos trae a la mente que una cultura de la familia es esencial para la familia, para reforzarse de dos debilidades evidentes, puntos centrales: la fidelidad en el amor, y la paternidad. Sobre la crisis de fidelidad, dice que se manifiesta “como una incapacidad de dar continuidad en el tiempo al grato evento del afecto: se vuelve raro que el amor llegue a “tener historia”, una duración en el tiempo, a hacerse una construcción, y por tanto, una casa habitable[82]. Domina hoy del amor una romántica concepción, que lo concibe como un espontaneo evento que escapa al control de la libertad, alieno a la responsabilidad ética de un cuidado y un trabajo estable, alérgico a la institucionalización”[83].

Juan Pablo II ha afirmado: “Una propuesta pastoral para la familia en crisis supone, como exigencia preliminar, claridad doctrinal, enseñada efectivamente en el campo de la teología moral, sobre la sexualidad y la valoración de la vida Â… En la base de la crisis se percibe la ruptura entre la antropología y la ética, marcada por un relativismo moral según el cual no se valora el acto humano con referencia a los principios permanentes y objetivos, propios de la naturaleza creada por Dios, sino conforme a una reflexión meramente subjetiva acerca de lo que es más conveniente para el proyecto personal de vida. Se produce entonces una evolución semántica en la que al homicidio se le llama muerte inducida, al infanticidio, aborto terapéutico, y el adulterio se convierte en una simple aventura prematrimonial. Al no tener ya una certeza absoluta en las cuestiones morales, la ley divina se transforma en una propuesta facultativa dentro de la oferta variada de las opiniones más en boga”[84]. Chesterton con su agradable ironía dice que lo que falta, como a los pájaros, si son verdaderamente maduros, es construir un “nido estable”. El Prof. Melina comenta más adelante que la cultura de la familia será también el remedio a la crisis de la paternidad, “que se manifiesta al rehusar la asunción del peso, percibido como oneroso en exceso, de dar vida a los niños”[85]. Tal crisis se ha suscitado en lo que ha sido descrito algunas veces como “invierno demográfico”. La crisis de la fidelidad y la crisis de la paternidad son dimensiones de la crisis del sujeto moral, es decir, de la persona. Melina propone dos vías para reconstruir el sujeto moral: la vía de las virtudes y la vía de las relaciones interpersonales[86].

 

24. Es verdad que mientras no haya educación hacia una seria responsabilidad en el amor, mientras no se le conceda la suficiente importancia a la dignidad, especialmente de la mujer, mientras sea ridiculizada la fidelidad de la relación monogámica, mientras se distribuyan preservativos a los jóvenes en las fiestas y a los niños en las escuelas, mientras se difundan estilos inmorales de vida y toda forma de experiencia sexual sea vista como positiva y mientras no se garantice a los padres poder dar adecuada formación a sus niños, tal “imposibilidad” se convierte en una condición limitante. El final que resulta es no sólo preocupante en términos de difusión del VIH/SIDA, sino que el hombre y la mujer ya no pueden fiarse más el uno del otro. ¿Que pasará con estos niños en el futuro, sin la adecuada información y la necesaria guía de los padres?

 

No obstante, la gran ayuda que la Iglesia y quizá toda la gente de buena voluntad pueden ofrecer para reprimir esta terrible pandemia, confiando en la divina Providencia, es el robustecimiento de la familia[87]. Diferentes grupos, movimientos, asociaciones, institutos y centros que trabajan en favor de la familia y la vida tienen que jugar un papel especial. La familia es la Iglesia Doméstica y la unidad básica de la sociedad, la escuela de virtudes y el primer ambiente en que los niños reciben su educación de sus primeros educadores, sus padres. Las familias católicas deben ser ejemplos de santidad, dejando que la estrecha intimidad con Dios en su vida de oración y en los sacramentos desborde en una genuina interpelación para los demás. El Santo Padre ha repetidamente insistido, “Familia, ¡sé tu misma!”. Pueda la familia ser verdaderamente lo que es en realidad, siguiendo el ejemplo de la Sagrada Familia, modelo de todas las familias.

 

 

[del original en inglés]


[1] Declaración de la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales. Reunión en Roma, 17 de octubre de 2003 sobre la reciente cobertura informativa de la BBC a propósito de asuntos católicos.

[2] Cf. por ejemplo, la carta abierta de la Society for the Protection of Unborn ChildrenÂ’s, de 27 de octubre de 2003 al Sr. Greg Dyke, Director General de la BBC Broadcasting House sobre el programa de la serie Panorama de la BBC, Sex & the Holy City, en la que se dice “Sex & the Holy City no sólo dejó de apoyar tan serias imputaciones con evidencias objetivas y verificables, sino que hizo muchas otras llamadas apoyando la tesis del programa, soslayando la evidencia estadística, médica y científica de fuentes de reconocida autoridad”. Esta carta abierta facilita referencias que sostienen esta aseveración. Cf. la carta del Forum de Mujeres Polacas a la Embajada del Reino Unido, de 16 de octubre de 2003: “Nos hemos sentido muy ofendidas por los sofismas y mentiras presentadas por el programa Panorama de la BBC1, especialmente dado el contexto de las celebraciones del 25º Aniversario del Papa Juan Pablo II”.

[3] Sobre el término “profiláctico”; en general los condones son usados como “contraceptivos” (esto es, para prevenir la concepción) y/o “profilácticos” (esto es, para evitar la transmisión de enfermedades).

[4] Para más información sobre la materia, cf. parr. 16 de este texto, más abajo.

[5] Para más detalles, ver parrs. 6-13 de este texto.

[6] Un mensaje de paz, 30 de julio de 2001, tratado durante la Sesión Plenaria de los Obispos Católicos de África del Sur. Conferencia en el Seminario de S. Pedro. Pretoria.

[7] 100 Cuestiones y respuestas sobre el ‘síndrome de inmunodeficiencia adquiridaÂ’ y la actitud de los católicos, febrero de 2002, n. 55.

[8] Conferencia Episcopal de las Islas Filipinas, In the compassion of Jesus, Carta Pastoral sobre el SIDA, 23 de enero de 2003.

[9] Administrative Board, Conferencia Episcopal de los Estados Unidos, The Many Faces of AIDS: A Gospel Response, noviembre de 1987. Cf. también la carta de Su Eminencia Card. Joseph Ratzinger al Pro-Nuncio Apostólico en los Estados Unidos, Arzobispo Pio Laghi, 29 de mayo de 1988.

[10] Para más información, cf. parr. 13 de este texto, más abajo.

[11] Juan Pablo II, Const. Apost. Pastor bonus, art. 141.3.

[12] Nota n. 6 del texto de D. Tettamanzi: Ministerio de Salud. Comisión nacional para la lucha contra el SIDA. Ferma lÂ’AIDS. Vinci la vita. Se trata de un póster desplegable dirigido a jóvenes.

[13] Nota n. 7 del texto de D. Tettamanzi: Cf. Aa.Vv., Quale è il grado effettivo di protezione dallÂ’HIV del profilattico?, en Medicina e Morale, 5 (1994), pp. 903-925; L. Ciccone, Aspetti etici della prevenzione della infezione da HIV, in Medicina e Morale, 2 (1996), pp. 277-278; E. Sgreccia, A proposito delle campagne di prevenzione dellÂ’AIDS, en Medicina e Morale, 4 (1999), pp. 637-639; J. Suaudeau, Le “sexe sûr” et le préservatif face au défi du SIDA, en Medicina e Morale, 4 (1997), pp. 689-726.

[14] Dionigi Tettamanzi, Nuova bioetica cristiana, Piemme, Casale Monferrato 2000, pp. 418-419. Y prosigue: “Pero con el profiláctico está en cuestión otra eficacia: no tanto ‘técnicaÂ’, en relación al método empleado, como aquella que podemos denominar ‘culturalÂ’. Si es verdad que el vehículo de difusión del virus del SIDA es el comportamiento sexual ‘desordenadoÂ’, la prevención verdadera y plenamente eficaz no consiste en favorecer tal comportamiento sexual desordenado, ni siquiera con la provisión de una cierta ‘barreraÂ’, sino en orientar y favorecer un comportamiento sexual ‘ordenadoÂ’. Si uno queda prisionero de la lógica del sexo ‘desordenadoÂ’, las precauciones técnicas resultan excesivamente débiles respecto a un impulso que ni siquiera indirectamente es contrastado”.

[15] Cf. Elio Sgreccia, Manuale di Bioetica, Vol 2: Aspetti medico-sociali, Vita e Pensiero, Milán 1991, p. 266.

[16] Cf. Dionigi Tettamanzi, Nuova bioetica cristiana, Piemme, Casale Monferrato 2000, pp. 420.

[17] Cf. G. Morra, Lotta allÂ’AIDS. Tecnica e scienza da sole sono una fragile barriera, en Avvenire, 7 de febrero de 1987, p. 1, citado en Dionigi Tettamanzi, Nuova bioetica cristiana, Piemme, Casale Monferrato 2000, pp. 421.

[18] Simon & Schuster, 1987. Como citado en J. P. M. Lelkens, AIDS: il preservativo non preserva. Documentazione di una truffa, in Studi Cattolici, Milano (1994) 405: 722.

[19] J. P. M. Lelkens, AIDS: il preservativo non preserva. Documentazione di una truffa, in Studi Cattolici, Milano (1994) 405: 722, cita como fuente la siguiente: Revista medica olandese 135 (1991): 41.

[20] Cf. por ejemplo, S. G. Arnold, J. E. Whitman C. H. Fox y M. H. Cottler-Fox, Latex Gloves not Enough to Exclude Viruses, en Nature 335 (1988) 6185: 19. B. A. Hermann, S. M. Retta y L. E Rinaldi, citado en A Simulated Physiologic Test of Latex Condoms, en la 5th International Conference on AIDS, Montreal 1989 (Abstracts WAP 101); de los 69 condones probados, hubo una relativa permeabilidad de microesferas mayores que el VIH en 6 de ellos. Ver también B. A. Rozenzweig, A. Even y L. E. Budnick, Observations of Scanning Electron Microscopy Detected Abnormalities of Non-lubricated Latex Condoms, en Contraception 53 (1996) 1: 49-53. Todos ellos citados en Jacques Suaudeau, Sesso sicuro, en Pontificio Consejo para la Familia (cuidado por), Lexicon. Termini ambigui e discussi su famiglia, vita e questioni etiche, Edizioni Dehoniane Bologna, 2003, pp. 797-798.

[21] Por el periodista Allan Parachini, en el periódico Los Angeles Times, 28 de agosto de 1987, en http://www.aegis.com/news/lt/1987/LT870807.html.

[22] El artículo dice también: “Entre otras cosas la asociación [the Health Industry Manufacturers Association, que es el grupo comercial de la industria del preservativo] ha insistido, ante funcionarios de los presupuestos federales, en que la investigación depende sólo de pruebas realizadas con estándares establecidos por los productores de preservativos, en que se permitió a las empresas de profilácticos suministrar todos los profilácticos empleados en la prueba, y en que fueron estudiados sólo productos corrientemente en venta en los Estados Unidos Â… los documentos indican que el intento de forzar importantes correcciones en este estudio sobre preservativos estuvo aparentemente motivado por las preocupaciones de la industria de que dicha investigación pudiera concluir que los preservativos confeccionados en los Estados Unidos no son capaces normalmente de prevenir consistentemente la difusión del VIH”.

[23] Allan Parachini, en el periódico Los Angeles Times, 12 de septiembre de 1989 (accesible por internet; sitio:http://www.aegis.com/news/lt/1989/LT890904.html). Las pruebas emplearon ingenios que simulaban las situaciones forzadas de las relaciones sexuales, e incluyeron varios criterios, incluyendo inflado de agua y aire, estiramientos y otros factores.

[24] Cf. B. A. Rozenzweig, A. Even and L. E. Budnick, Observations of Scanning Electron Microscopy Detected Abnormalities of Non-lubricated Latex Condoms, in Contraception, 53 (1996): 49-53, según cita de Jacques Suaudeau, Sesso sicuro, en Lexicon, p. 798.

 

[25] The Guardian, Special Report, 13 de octubre de 2003

[26] Willard Cates, How Much Do Condoms Protect Against Sexually Transmitted Diseases?, en IPPF Medical Bulletin, 31 (Feb. 1997) 1: 2-3. Citado por SEICUS, Condoms Are Effective in Preventing HIV/STD Transmission, in SHOP Talk (School Health Opportunities and Progress) Bulletin, 25 de abril de 1997 Vol. 2, fasc. 2.

 

[27] Cf. Workshop Summary: Scientific Evidence on Condom Effectiveness for Sexually Transmitted Disease Prevention, 20 July 2001, pp. 1-2. The Workshop Summary ( http://www.niaid.nih.gov/dmid/stds/condomreport.pdf.).

 

[28] Workshop Summary, p. 2.

[29] Workshop Summary, p. 14.

[30] Workshop Summary, pp. 14-23.

[31] Workshop Summary, pp. 23-26.

[32] Centers for Disease Control and Prevention, National Vital Statistics Report, vol. 49, n. 12, 9 de octubre de 2001.

 

[33] Friday Fax, Vol 4 (17 de agosto de 2001) Núm. 35 (http://www.c-fam.org). Este informe cita una declaración emitida por el Physicians Consortium, el congresista jubilado Dr. Tom Coburn, el congresista Dr. Dave Weldon, y la Catholic Medical Association.

[34] J. Thomas Fitch, MD, Curtis Sine, MD, W. David Hager, MD, Joshua Mann, MD, MPH, Mary B. Adam, MD, y Joe McIlhaney, MD, Condom Effectiveness. Factors that Influence Risk Reduction, en Sexually Transmitted Diseases 29 (diciembre de 2002) 12: 811-817. Este trabajo analiza el Workshop Summary, los estudios considerados por el Workshop Summary, y otros trabajos publicados después de que tuviera lugar este encuentro. Los Dres. Fitch, Hager, Adam y McIlhaney, habian participado también en dicha reunión.

[35] Eficacia, efectividad, error del método, error del usuario, uso perfecto, siempre usado, nunca usado, uso típico.

[36] “Dado el riesgo de infección siempre presente, no se debe esperar que el empleo del preservativo prevenga la infección”. Fitch et al, Condom Effectiveness, p. 812.

[37] Cualidades mecánicas de los materiales del condón, modo de transmisión de las ETS, errores de método (deslizamiento y rotura), error del usuario (uso inconsistente o incorrecto), inefectividad ante ETS, presencia de otras ETS, edad y sexo, numero de exposiciones, etc.

[38] Fitch et al, Condom Effectiveness, p. 812.

[39] Human Life International, Fact Sheet on Condom Failure, http://www.hli.org/Fact%20Sheet%20on%20Condom%20Failure.html, refiere como fuente al ya citado Willard Cates, How Much Do Condoms Protect Against Sexually Transmitted Diseases?, en IPPF Medical Bulletin, 31 (febrero de 1997) 1: 2-3. Cf. también otrás páginas de internet sobre preservativo de Human Life International, en http://www.hli.org/bbc.html.

 

[40] Organización Mundial de la Salud, Effectiveness of Male Latex Condoms in Protecting against Pregnancy and Sexually Transmitted Infections, en Information Fact Sheet, núm. 243, de junio de 2000.

[41] Organización Mundial de la Salud, Effectiveness of Male Latex Condoms in Protecting against Pregnancy and Sexually Transmitted Infections, en Information Fact Sheet, núm. 243, de junio de 2000.

[42] El índice de embarazos de Pearl es un método estandar de comparación de efectividad de métodos contraceptivos. Mide el número de embarazos que ocurren al ser usado por 100 mujeres durante un año.

[43] Cf. por ejemplo, los numerosos estudios mencionados por los ya citados J. Suaudeau, Sesso sicuro, en Lexicon, pp. 795-817, y J. P. M. Lelkens, AIDS: il preservativo non preserva. Documentazione di una truffa, en Studi Cattolici, Milán (1994) 405: 718-723. Cierto número de estudios hipotizan que, entre otros factores, el proceso de vulcanización puede contribuir a la irregularidad de la superficie de latex y a la presencia de microscópicos poros.

[44] Mike Kubic, New Ways to Prevent and Treat AIDS, in FDA Consumer, enero-febrero de 1997 (revisado en mayo de 1997 y enero de 1998; disponible en internet en el sitio http://www.fda.gov/fdac/features/1997/197_aids.html).

[45] Periódico O Globo, 15 de noviembre de 2003

[46] David Bornstein, BrazilÂ’s First Consumer Protection Agency, en Journal (of Civitas International) vol 2 (mayo-junio de 1998) núm. 3. Y prosigue: “Johnson & Johnson hizo publicar inmediatamente anuncios de una página entera en los periódicos de difusión nacional, atacando al IDEC [Instituto Brasileño de Defensa del Consumidor]. Johnson & Johnson contrató expertos en estadística para atacar el estudio de IDEC, que había sido guiado por un laboratorio holandés independiente. Sin embargo, el ministro brasileño de sanidad tomó en serio este informe y ordenó retirar a nivel nacional Jontex® y las otras cuatro ofendidas marcas” (tomado de http://www.civnet.org/journal/issue7/rpdborn.htm).

[47] R. F. Baker, R. Sherwin, G. S. Bernstein y R. M. Nakamura, Precautions When Lightning Strikes During the Monsoon: The Effect of Ozone on Condoms, en Journal of American Medical Association 260 (1988) 10: 1404-1405.

[48] Mike Kubic, New Ways to Prevent and Treat AIDS, in FDA Consumer, enero-febrero de 1997 (revisado en mayo de 1997 y enero de 1998; disponible en internet en el sitio http://www.fda.gov/fdac/features/1997/197_aids.html).

[49] Mike Kubic, New Ways to Prevent and Treat AIDS, in FDA Consumer, enero-febrero de 1997 (revisado en mayo de 1997 y enero de 1998; disponible en internet en el sitio http://www.fda.gov/fdac/features/1997/197_aids.html).

[50] Cf. J. Suaudeau, Sesso sicuro, en Lexicon, pp. 795-817 y también CDC, Update: Barrier Protection Against HIV Infection and Other Sexually Transmitted Diseases, MMWR, 42 (Aug 6, 1993) 30: 589-591,597, que cita a Saracco A, Musicco M, Nicolosi A, et al. Man-to-woman sexual transmission of HIV: longitudinal study of 343 steady partners of infected men, en J Acquir Immune Defic Syndr (1993) 6: 497-502: “En otro estudio de parejas serodiscordantes (mujeres seronegativas con partner infectado por VIH), hubo seroconversión en tres mujeres (2%) de entre 171 parejas usuarias consistentes Â… Cuando se considera el riesgo persona-años, la tasa de transmisión VIH en parejas que declaran un uso consistente de preservativo fue del 1,1% de personas-año observadas …”. Cf. también Francisco Guillén Grima e Inés Aguinaga Ontoso, Efectividad de los preservativos en la prevención de la infección por VIH en parejas de personas seropositivas, in Med Clin (Barc) (1995) 105: 541-548 (el Dr. Guillén Grima es profesor titular de la Universidad Pública de Navarra [España]; ambos autores están en relación con el Área de de Salud y Servicios Sociales del Ayuntamiento de Pamplona). Davis y Weller (1999) informaron de que a pesar de un 100% de uso de condón, se produjeron un 9 por mil personas-año de seroconversiones (VIH negativo a VIH positivo).

[51] Workshop Summary, p. 14.

[52] Cf. J. Suaudeau, Sesso sicuro, en Lexicon, pp. 795-817 y también Mike Kubic, New Ways to Prevent and Treat AIDS, en FDA Consumer, enero-febrero de 1997 (revisado en mayo de 1997 y enero de 1998; disponible en internet en el sitio http://www.fda.gov/fdac/features/1997/197_aids.html).

[53] Davis, Karen, R., y Weller, Susan C., The Effectiveness of Condoms in Reducing Heterosexual Transmission of HIV, en Family Planning Perspectives, noviembre/diciembre 1999, pp. 272-279.

 

[54] Cf. CDC, Update: Barrier Protection Against HIV Infection and Other Sexually Transmitted Diseases, MMWR, 42 (6 de agosto de 1993) 30: 589-591,597.

[55] If Someone tells You a Condom will keep you SafeÂ…, folleto del The Medical Institute for Sexual Health, Austin, Texas

[56] If Someone tells You a Condom will keep you SafeÂ…, folleto del The Medical Institute for Sexual Health, Austin, Texas. Y añade: “Las buenas intenciones no pueden protegerte. Cerca del 15% de las parejas que confían en los preservativos para evitar el embarazo quedarán embarazadas durante el primer año de uso. Incluso si tú lo has usado consistentemente y correctamente, del 2 al 4% de preservativos fallan, se rompen o se deslizan. Y entonces no estás, precisamente, en riesgo de quedar embarazada”.

 

[57] Hearst, N. and Hulley, S.B., Preventing the Heterosexual Spread of AIDS. Are We Giving Our Patients the Best Advice?, en Journal of the American Medical Association, 259 (1998), 16, pp. 2428-2432. Ver con especial cuidado la pág. 2.431.

[58] Véase el gráfico que muestra un incremento casi paralelo entre la difusión del VIH/SIDA y la distribución de preservativos por USAID, de 1984 a 2003, en Population Research Institute Review (mayo-junio de 2003), p. 10, resumiendo datos tomados de la Harvard School of Public Health, de UNAIDS, y del Kaiser Family Foundation.

 

[59] Cf. Condom Lobby Drives AIDS Debate Besides Abstinence Success in Africa, en Friday Fax Vol. 5 (13 de diciembre de 2002) No. 51.

[60] En USAID, Project Lessons Learned, Case Study, septiembre de 2002. p. 11, Cuadro sinóptico: Simulation of Uganda HIV Dynamics: Potential impact of similar behavior change in South Africa by 2000. La fuente del cuadro sinóptico es: Stoneburner, RL, Low-Beer D. Analyses of HIV trend and behavioral data in Uganda, Kenya, and Zambia, in Abstract ThOrC734. XIII International AIDS Conference, Durbán, Suráfrica, 7-14 de julio de 2000.

            En la misma página, el Estudio de un caso añade, con el encabezamiento A “social vaccine” in Africa? (Can this success be replicated?): “Hay que recordar que muchos de los elementos de la respuesta ugandesa, tales como un apoyo político de alto nivel, una planificación descentralizada, y respuestas multi-sectoriales, no afectan directamente la tasa de infección VIH. La conducta sexual puede cambiar por sí misma con la seroincidencia. De acuerdo con Stoneburner, el efecto de laa intervenciones preventivas del VIH en Uganda (principalmente la reducción del número de partners) durante la década transcurrida parece haber tenido un impacto potencial similar a una vacunación médica del 80% de eficacia”.

 

[61] Disponible en el sitio de internet de la Organización Mundial de la Salud: http://www.who.int/hiv/pub/epidemiology/epi2003/en/.

[62] Cf. Dr. Rene Josef Bullecer, Telling the Truth: AIDS Rates for Thailand and the Philippines; el autor es Director Ejecutivo de Human Life International-Visayas Mindanao, Philippines, y Director de AIDS-Free Philippines. También informa que: “En 1991 el Programa para Tailandia, de 1999, de la OMS (Organización Mundial de la Salud), preveía 60.000 a 80.000 casos de VIH/SIDA para Tailandia y entre 80.000 y 90.000 casos para Filipinas”. En 1999 hubieron 755.000 casos en Tailandia (65.000 muertes) y 1.005 casos en las Filipinas (255 muertes). Cf. http://www.hli.org/thailand%20and%20philippines%20 aids%20rates. html.

[63] Cf. Conferencia Episcopal de las Islas Filipinas, Carta Pastoral sobre el SIDA In the Compassion of Jesus, 23 de enero de 1993, y la Carta Pastoral del Cardenal Jaime Sin, Subtle Attacks against Family and Life, de 9 de julio de 2001.

[64] Desde el corazón de África, nuevas estrategias preventivas contra el sida, en el periódico Diario de Navarra, 1 de diciembre de 2003.

[65] Según estos autores, más del 70% de las nuevas infecciones de VIH en algunas regiones africanas podrían ser parenterales, principalmente por re-utilización de jeringuillas. Cf. Gisselquist, David, Potterat, John, J. et all., Mounting Anomalies in the Epidemiology of HIV in Africa: Cry the Beloved Paradigm, in International Journal of STD & AIDS, 2003/14, pp. 144-147; Gisselquist, David, Potterat John J. et al., Let it Be Sexual: How Health Care Transmission of AIDS in Africa was Ignored, en International Journal of STD & AIDS, 2003/14, pp. 148-161; y British Medical Journal Asserts Coverup in African AIDS Pandemic Claims. AIDS Crisis Caused by Bad Medicine, Not Sex, in Friday Fax Vol 6 (28 de febrero de 2003): 10.

[66] Tabaco versus SIDA: una comparación, en el periódico El Diario de Hoy (El Salvador) Editorial, Tema del momento, http://www.elsalvador.com/noticias/2003/

06/02/editorial/edito5.html

[67] Varios grupos han propuesto o han tomado iniciativas con este fin. Cf., entre otros, el suplemento al número 3 de la publicación La Lettre (diciembre de 1995) del grupo Famille et Liberté, sobre política de prevención de SIDA en Francia, La politique de prevention du sida en France.

[68] Cf. el Mensaje para el Día Mundial contra el SIDA, Una palabra de amor y esperanza para las familias y las personas afectadas por el terrible mal del Cardenal Javier Lozano Barragán, Presidente del Pontificio Consejo para la Salud, de 30 de noviembre de 2003.

[69] Esta consideración permanece verdadera para quellos que se involucran en conductas de riesgo heterosexual u homosexual, usuarios de drogas y otros individuos considerados como de alto riesgo.

[70] El virus del SIDA y otros microorganismos causantes de ETS pueden también transmitirse de otras maneras, como inyecciones, transfusión de sangre contaminada, contacto con membranas mucosas, etc.

[71] Cf. Juan Pablo II, Evangelium vitae, 25 de marzo de 1995, y Familiaris consortio (22 de noviembre de 1981), entre otros. Cf. también Pontificio Consejo para la Familia, Sexualidad humana: verdad y significado. Orientaciones educativas en familia, Ciudad del Vaticano, 8 de diciembre de 1995.

[72] Que, por otro lado, parece improbable, al menos con la actual estructura de los preservativos, dada la tendencia humana a no usar consistentemente y correctamente siempre el condón, y dados los otros modos posibles de infección de ETS, tales como por contacto con la piel fuera del area cubierta por el preservativo.

[73] OMS, Estrategia Mundial de prevención y lucha contra el sida: Actualización de 1992. Ginebra: OMS, 1992 (WHA45/29), como citado en Francisco Guillén Grima e Inés Aguinaga Ontoso, Efectividad de los preservativos en la prevención de la infección por VIH en parejas de personas seropositivas, in Med Clin (Barc) (1995) 105: 541-548.

[74] L. Montagnier, AIDS: natura del virus, en Aa. Vv., Vivere: perché? LÂ’AIDS, Acts of the Fourth International Conference organized by the Pontifical Council for Health Pastoral Care, Ciudad del Vaticano, 13-15 de noviembre de 1989, en Dolentium Hominum 5 (1990) 13: 52.

[75] Citado por K. April et al. en Qual è il grado effettivo di protezione dallÂ’Hiv del profilattico?, en Medicina e Morale, vol 44 (1994): 922

[76] Mauro Moroni, en un trabajo presentado en Milano Medicina 1987, citado por Lino Ciccone, Bioetica. Storia, princìpi, questioni, Edizioni Ares, Milán 2003, p. 380.

[77] Lino Ciccone, Bioetica. Storia, princìpi, questioni, Edizioni Ares, Milan 2003, p. 380.

[78] La cita final es de G. Pascetto et al., Ginecologia e Ostetricia, 1. Ginecologia, Editrice Universo, Roma 2001, p. 482. El texto es de Lino Ciccone, Bioetica. Storia, princìpi, questioni, Edizioni Ares, Milan 2003, p. 381.

[79] En pro de una auténtica educación sexual, en Cardenal Alfonso López Trujillo, Familia, vida y nueva evangelización, EVD, Estella (Navarra) 2000, 277-298.

[80] 1 Cor 10, 13.

[81] Juan Pablo II, Carta Apost. Mulieris dignitatem, 15 de agosto de 1988, números 7 y 18.

[82] Cf. F. Botturi, Dialettica dellÂ’amore e costruzione familiare, in Anthropotes 17 (2001): 255-273.

[83] Livio Melina, La promozione di una cultura della famiglia dal punto di vista morale, en Anthropotes, 19 (2003): 32.

[84] Juan Pablo II durante la visita ad limina de los Obispos de la región Este 2 del Brasil, 16 de noviembre de 2002.

[85] Livio Melina, La promozione di una cultura della famiglia dal punto di vista morale, en Anthropotes, 19 (2003): 32.

 

[86] Livio Melina, La promozione di una cultura della famiglia dal punto di vista morale, en Anthropotes, 19 (2003): 33-34.

[87] Cf. J. Suaudeau, Profilattici e valori familiari: A proposito dellÂ’espansione
dellÂ’Hiv/Aids
, en LÂ’Osservatore Romano, 5 de abril de 2000, así como la clarificación posterior publicada en la edición semanal en inglés de LÂ’Osservatore Romano, 27 de septiembre de 2000, p. 2.

 

 

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