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CONSEJO PONTIFICIO PARA LA FAMILIA
SALUDO DEL EMMO. SR. CARD. ENNIO ANTONELLI
PRESIDENTE DEL PONTIFICIO CONSEJO PARA LA FAMILIA
CON OCASIÓN DE LA MISA DE LA SAGRADA FAMILIA
Madrid, Plaza de Lima
27 de diciembre 2009
Como Presidente del Pontificio Consejo para la Familia participo con
gozo en esta fiesta de la Sagrada Familia aquí en Madrid. Hemos venido de muchas
naciones de Europa; hablamos distintas lenguas; pero somos una sola gran
asamblea, una sola Iglesia, una sola gran familia de hijos de Dios. Cuando la
multitud se hace uno en el amor, se manifiesta en la tierra el Reino de Dios, un
reflejo de la Trinidad divina, de su vida y de su belleza. "Que todos sean
uno... para que el mundo crea que Tú me has enviado" (Jn 17, 21).
Este misterio de comunión entre los hombres y con las personas divinas
se realiza en la Iglesia y en cada verdadera familia. Vosotros lo habéis
experimentado, vosotros lo testimoniáis. Vosotros, que vivís vuestra relación
con el Señor Jesucristo en las relaciones y en las actividades concretas de cada
día, de Él recibís gozo y esperanza, pasión y gusto por la vida, energía de amor
para hacerse cargo de los demás y para llevar el peso de las dificultades y de
las cruces que nunca faltan. Vosotros os convertís así en luz y sal de la
tierra, sujeto de evangelización y recurso valioso para la sociedad.
Las familias unidas y abiertas cumplen con generosidad su misión
procreativa y educativa, aseguran con nuevos ciudadanos la sustitución
generacional, transmiten el patrimonio cultural y religioso de la nación,
alimentan las virtudes necesarias para la cohesión y el desarrollo de la
sociedad como la confianza, la responsabilidad, la justicia y la solidaridad, la
laboriosidad y la colaboración.
Las familias por ello tienen derecho a recibir de la sociedad un
adecuado apoyo cultural, jurídico, económico.
¡El futuro de los pueblos y de la civilización europea pasa a través
de las familias! Así Dios nos lo conceda.
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