Ginebra, mayo 15 de 2002
Sr. Presidente
Sra. Directora General
Distinguidos Delegados
Señoras, Señores:
Los saludo cordialmente de parte de la Delegación de la Santa Sede que me honro
en presidir. Hemos escuchado muchos de los grandes riesgos que corre la salud
hoy en día: actualmente, 17 millones de personas han muerto por enfermedades
infecciosas y deficiencias nutricionales; 2.7 millones por el SIDA, 2.2 millones
por diarrea, 1.7 millones por tuberculosis, y 1 millón por paludismo. Al cuadro
infeccioso se suman el mayor número de muertes por tabaquismo y alcoholismo,
por el cáncer, por otras enfermedades degenerativas, por hábitos de vida
equivocados, por falta de higiene, por la droga, por accidentes de tráfico y
laborales, por abuso de los mismos medicamentos o por ausencia de los mismos,
debido a altos precios, y por enfermedades mentales, como es hoy el aumento de
la depresión. Es de señalar como un riesgo patente contra la salud la
mentalidad neo-maltusiana contra la vida (dado que salud y vida se identifican),
presente en proyectos de salud reproductiva especialmente propuestos para el
tercer mundo, y en particular el equívoco en la concepción de lo que es la
calidad de vida, que ha llevado en algunos lugares a la legalización de la
eutanasia. No podemos olvidar la polución ambiental, el hambre, los conflictos
armados, las catástrofes naturales.
Sr. Presidente, hay un riesgo que quisiera subrayar: existe hoy una unifica-ción
"microbial" del mundo, donde las enfermedades infecciosas, dada la
movilidad creciente de las poblaciones, están presentes donde quiera, tanto
para ricos como para pobres; los virus y las bacterias no tienen fronteras. Además,
debido también en gran parte a la globalización económica e informática,
los hábitos de producción constituyen cuadros laborales homogéneos que
conllevan un desgaste también homogéneo de la población, y así a
enfermedades tumorales, degenerativas y psíquicas similares.
Aquí mismo, en la OMS se han señalado tres áreas de prioridad para
reconducir la globalización a favor de la salud: 1. La necesidad de una
gobernabilidad global más efectiva, que sea capaz de asegurar al crear los
consensos y decisiones políticas, que se tomen en cuenta las necesidades reales
de la gente en materia de salud. 2. La necesidad de generar y diseminar el
conocimiento adecuado para informar a los que toman decisiones y a la gente en
general acerca de su salud. 3. El apoyo a la globalización en el área de la
salud, promoviendo acciones en el ámbito local y nacional, para lograr una
mejor salud, en especial para aquellos de los que se prescinde en la
globalización económica.
Nos colocamos ya no sólo en los riesgos sino en soluciones a los mismos. Sr.
Presidente, precisamente para desarrollar una gobernabilidad global más
efectiva, nuestra Delegación quisiera aportar una colaboración: En Alma Ata se
habló de tres aspectos de la salud: físico, mental y social. Un riesgo
importante es que se consideren cerrados en sí mismos, o que se le dé más
importancia a uno que a otro. Son vasos comunicantes. Podríamos decir que la
salud consiste en su armonía. Esta armonía impele a salir de sí mismo y
emplear la capacidad física y la auto-transparencia psíquica para crear la
solidaridad social y ambiental. El proyecto global de vida y de salud que
armoniza todo es lo que algunos llamamos espiritualidad de la salud. Consiste
en vencer el encerramiento individualista y vivir para los demás. Es una tensión
dinámica hacia la armonía, para crear nuevas condiciones de vida y por tanto
de salud para toda la humanidad, prefiriendo a los más pobres y necesitados.
Consiste en crear el "Bien común internacional" de la Salud.
Muchas Gracias.