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COMISIÓN PARA LAS RELACIONES CON EL ISLAM
MENSAJE AL MUNDO MUSULMÁN CON MOTIVO DE LA CONCLUSIÓN DEL RAMADÁN
1980
Queridos amigos:
En este día en que el gozo del ayuno cumplido ilumina vuestros rostros, los
cristianos, felices una vez más de participar de esa alegría, quieren expresaros
en este Mensaje los sentimientos fraternales que tienen hacia vosotros.
Durante este mes de ayuno os habéis ejercitado en la sumisión a Dios mediante
la oración y la autodisciplina, para afirmar vuestra fe en el soberano dominio
de Dios; esa fe, común a los hijos espirituales de Abraham, que es, para
nosotros como para vosotros, fundamento sólido de la dignidad humana, de la
hermandad y de la libertad. ¿No es el origen del patrimonio religioso del Islam
y de la herencia religiosa del cristianismo? Por tal motivo, la fe en el único
Dios sigue siendo el fundamento que tenemos en común para construir una sociedad
en la que todos los hombres se reconozcan como hermanos caminando a la luz de
Dios para el bien. ¿No es ésa una razón urgente para comprometer a musulmanes y
cristianos en el camino de una franca colaboración en orden al progreso del
hombre y de la extensión de la paz y de la fraternidad en la libre profesión de
la religión propia de cada uno?
Podéis estar seguros, queridos amigos, que estas breves reflexiones no expresan
un pensamiento aislado en la Iglesia y Su Santidad el Papa Juan Pablo II se
complace en recordarlas, cada vez que, peregrino por los caminos del mundo, sus
pasos le conducen a regiones donde musulmanes y cristianos conviven y pueden
gracias a ello, profundizar los lazos espirituales que les unen.
Este Mensaje no llevará hogaño la firma del hombre de gran corazón que fue el
cardenal Sergio Pignedoli. El Señor acaba de llamarlo hacia El de modo
imprevisto, pero son sus mismos pensamientos, de profundo afecto por los
musulmanes, los que la Comisión para las relaciones religiosas con el Islam, de
que era Presidente, fielmente os transmite. Desde hace mucho tiempo, él pensaba
en este Mensaje y hablaba de ello; y es realmente el eco de su alma acogedora lo
que nosotros ofrecemos como prenda de fraternidad cristiana y de los mejores
votos con ocasión de la fiesta de conclusión del ayuno.
De todo corazón os
decimos:
Kull'´âm wa antom bikhayr!
Jean JADOT,
arzobispo, Pro-Presidente
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