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CONSEJO PONTIFICIO PARA LOS LAICOS

 


 


El Presidente a los Lectores

Queridos Lectores:

al dirigirme a Uds. por primera vez como Presidente del Consejo Pontificio para los Laicos siento una profunda conmoción y revivo la misma emoción del pasado 4 de octubre, cuando el Sumo Pontífice me confió la dirección de este Dicasterio. El espíritu de obediencia y el temor con el que he aceptado el nombramiento han ido a la par con un profundo sentimiento de gratitud hacia el Santo Padre, el cual de este modo ha querido confirmar  una vez más la confianza que con gran benevolencia continúa poniendo en mi persona. Confiando en la ayuda del Señor y en el cumplimiento de mi nueva responsabilidad espero no defraudar sus expectativas, trabajando siempre con todo mi empeño por el bien de los christifideles laici y de la Iglesia.

Mi servicio en la Santa Sede comenzó en el año 1987, precisamente en  este mismo Consejo donde permanecí como responsable de la Sección de  Jóvenes hasta 1992 –año en el cual pasé a las dependencias de la Secretaría de Estado– y a donde regresé en el mes de diciembre de 1995 como Secretario. Si excluimos este breve paréntesis, mi trabajo en la Curia Romana ha estado ininterrumpidamente ligada a este Dicasterio con el cual mantengo vínculos profundos. Como Secretario del Consejo Pontificio para los Laicos he tenido el privilegio de trabajar primero con el inolvidable cardenal Eduardo F. Pironio, pastor de gran corazón y extraordinaria sensibilidad con la causa de los laicos en la Iglesia, obispo de profunda espiritualidad, servidor apasionado de la Palabra de Dios. Y después con su sucesor al frente del Dicasterio, el cardenal James Francis Stafford, que ya conocía de la época de la Jornada Mundial de la Juventud de 1993, cuando era arzobispo de Denver. Ya desde mis primeros encuentros con él, me impresionaron su gran sentido pastoral, la solidez de su pensamiento teológico, sus grandes dotes de humanidad. Su presidencia marcó importantes etapas en la vida de nuestro Dicasterio. Desde estas líneas quisiera reiterarle mi gratitud por los años de trabajo común y por la amistad que nunca ha cesado de demostrarme y que me honra; quisiera renovarle mis felicitaciones por su nueva misión como Penitenciario Mayor del Tribunal de la Penitenciaría Apostólica que le fue conferida por Juan Pablo II; quisiera decirle que continúo contando con sus valiosos consejos.

Otro cambio importante acaecido en el Consejo Pontificio para los Laicos ha sido el nombramiento del nuevo Secretario, S.E. mons. Josef Clemens, anunciado el pasado 25 de noviembre. Originario de la archidiócesis de  Paderborn (Alemania), mons. Clemens ha sido durante 19 años secretario  particular del cardenal Joseph Ratzinger en la Congregación de la Doctrina de la Fe y en los últimos meses Subsecretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica. Mons. Clemens recibió la ordenación episcopal de manos del cardenal Ratzinger el 6 de enero del presente año en la Basílica Vaticana. Al darle una cordial bienvenida, encomiendo su ministerio a la oración de todos Uds.

Ambos somos conscientes de la comprometedora herencia espiritual y pastoral de cuantos, año tras año, nos han precedido en la tarea de la dirección de este Dicasterio. Con gratitud y con un gran sentido de responsabilidad asumimos esta tarea como un tesoro que se debe custodiar y hacer fructificar, invocando el Espíritu Santo para que ilumine nuestro camino y nos capacite para ayudar a los laicos fieles de todo el mundo, a que sepan dar respuestas oportunas frente a los desafíos de nuestro tiempo, que se enfrentan a la vocación y misión de los discípulos de Cristo, llamados a dar testimonio del Señor y a anunciarlo al mundo.

Aquello que es primordial en la vocación y misión de los christifideles laici nos lo ha recordado últimamente el Congreso de los laicos católicos de Europa del Este, organizado por el Consejo Pontificio para los Laicos en Kiev, Ucrania, en el mes de octubre pasado. El Congreso de Kiev, evento eclesial de extraordinaria envergadura, sobre el cual leerán en las páginas de este Noticiario, constituye un hito en la historia de nuestro Dicasterio, que en cierto sentido ha trazado para el futuro inmediato la línea directriz prioritaria en cuanto a nuestra acción entre los laicos fieles. Los testimonios de tantos cristianos que, en los tiempos de persecución durante el régimen comunista ateo, han confesado su fe en Jesucristo, frecuentemente también hasta el martirio, –impresionantes incluso por la sencillez con la que nos han sido transmitidos–, han sido para nosotros un fuerte llamamiento a no perder en el día a día el sentido de nuestra identidad cristiana que está fundada en el Bautismo, en la Confirmación y en la Eucaristía; a volver a descubrir la fe como encuentro personal con Cristo que cambia la vida, dándonos la fuerza de andar contracorriente y de ser signo de contradicción en la cultura que domina el mundo de hoy; a trabajar por la consolidación de la nueva realidad asociativa de los fieles laicos en la Iglesia, que el Santo Padre continúa señalando como don del Espíritu Santo para nuestro tiempo y como signo luminoso de esperanza para los hombres y para el mundo. Estos son precisamente los ámbitos en los que el Consejo Pontificio para los Laicos pondrá su atención en los próximos años.

Al encaminarnos hacia esta nueva etapa de la vida del Consejo Pontificio para los Laicos, dejémonos indicar el camino por Juan Pablo II: «“Duc in altum”! Esta palabra resuena hoy también para nosotros y nos invita a recordar con gratitud el pasado, a vivir con pasión el presente y a abrirnos con confianza al futuro: “Jesucristo es el mismo, ayer, hoy y siempre”» (Novo millennio ineunte, 1).

 

Kiev, encrucijada de esperanza y de renovado empuje misionero

En Kiev, lugar del bautismo de la antigua Rus, el Consejo Pontificio para los Laicos reunió, por primera vez, a aproximadamente 300 personas provenientes de 14 países de la ex Unión Soviética, acompañados de sus respectivos pastores, junto con miembros de asociaciones y movimientos eclesiales que trabajan en aquella zona geográfica, como también representantes de organizaciones católicas que colaboran con las Iglesias del Este europeo y miembros de otras Iglesias y Comunidades eclesiales.

Aunque incluyamos el Congreso de Kiev en el marco de congresos regionales y continentales ya organizados por el Consejo Pontificio para los Laicos en Asia, Oceanía, Centroamérica, África, Europa y en el Oriente Medio, ésta es una iniciativa absolutamente nueva que, hasta hace poco, había sido impensable en países aplanados durante decenios por las represiones y la propaganda antirreligiosa, privados de la posibilidad de tener contacto y un intercambio de experiencias normales y estables con el resto del mundo cristiano.

Tiempo de esperanza y valentía

En la tarde del miércoles 8 de octubre pasado, el Nuncio de Bielorrusia, mons. Nikola Eterovic, inauguró el Congreso leyendo el mensaje del Santo Padre, que, recordando el martirio, «la honda fisura que provocó una especie de asfixia en las comunidades cristianas del Este», subrayó la nueva responsabilidad encomendada a los laicos, «de transmitir a las generaciones venideras el patrimonio de la fe cristiana». «A vosotros, que fuisteis indómitos testigos de la fe en la época del sufrimiento y de la persecución, –destacó el Papa– en el tiempo de la reconquistada libertad religiosa, el Señor os pide que preparéis el terreno con vistas a un poderoso renacimiento de la Iglesia en vuestros países». «Una ayuda muy valiosa a este respecto –prosiguió– la pueden brindar las asociaciones, los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades, de cuya experiencia han surgido itinerarios pedagógicos fecundos y un impulso apostólico renovado». Recordando cómo con el Concilio Vaticano II se redescubrió la responsabilidad de los laicos en la misión de la Iglesia, el Papa exhortó a los fieles laicos a hacer resplandecer la luz de Cristo en la vida personal, en todos los sectores en los que se opera a favor de la paz y por un orden social que respete la dignidad del hombre. «Para los laicos –agregó– éste es el tiempo de la esperanza y de la valentía», exhortándoles a hacer de sus familias «auténticas Iglesias domésticas» y de las parroquias «escuelas genuinas de oración y de vida cristiana».

Además llegaron al Congreso mensajes de S. B. el cardenal Moussa Ignace Daoud, Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, y del cardenal Walter Kasper, Presidente del Consejo Pontificio para la promoción de la Unidad de los Cristianos, y del Presidente de la Ucrania  Leonid Kuchma. Después de la lectura del mensaje del Papa tuvo lugar la introducción del cardenal James Francis Stafford y a continuación las palabras de bienvenida de los cardenales Lubomyr Husar, arzobispo mayor de Lviv de los Ucranios, y Marian Jaworski, arzobispo de Lviv de los Latinos. En un clima de fiesta, a los saludos y presentaciones de las delegaciones le sucedieron cantos tradicionales ucranianos y cantos compuestos expresamente para festejar la visita de Juan Pablo II a la Ucrania en junio de 2001 como también el evento de este Congreso.

Llamados a la santidad

La primera jornada del jueves 9 de octubre, estuvo dedicada a los temas centrales de la misión del laicado, por medio de dos ponencias, una a cargo del arzobispo de Praga Miloslav Vlk (“La misión de la Iglesia al alba del tercer milenio”), la otra del arzobispo Stanisław Ryłko (“Seréis mis testigos: la hora del laicado”). Dando un testimonio conmovedor de los años de «laicado forzado» vividos durante el régimen comunista, el cardenal Vlk señaló con énfasis la persona de Cristo como «fuente de esperanza», y subrayó la necesidad de abrazar a Cristo crucificado en el «sacramento del dolor», para poder comprender, seguir y anunciar al Resucitado. Mons. Ryłko esbozó la figura del laico y su misión, insistiendo en el carácter eclesial y de comunión de su testimonio, en el que se entrelazan la vocación y la misión, encontrando su fundamento más profundo en el Bautismo. Invitó a los laicos a tomar conciencia de su participación en «la triple misión de Cristo: la sacerdotal, la profética y la real. Para ser auténticos apóstoles y testigos fidedignos de Cristo en el mundo, los cristianos están llamados a vivir una profunda unidad entre fe y vida, lo que vale decir: vivir la santidad». En la tarde tuvo lugar una mesa redonda sobre el tema: “De las persecuciones a la libertad: ser cristianos hoy”, en la que hizo de moderador el moscovita Alexey Youdine. El hilo conductor de las intervenciones fue la constatación de un resurgimiento de Iglesia tímido y misterioso, pero plenamente real, que responde a los deseos y expectativas de la humanidad atormentada de aquellos países, a pesar de la pobreza y todo tipo de problemas y dificultades en que se encuentran las regiones de la ex Unión Soviética.

Los laicos en la Iglesia  y la sociedad

El viernes 10 de octubre prosiguieron los trabajos de profundización de las modalidades de presencia de los laicos dentro de la Iglesia y la sociedad. Las dos ponencias de este día estuvieron a cargo del arzobispo de Moscú, mons. Tadeusz Kondrusiewicz (“La participación de los laicos en la vida de la comunidad parroquial: liturgia y sacramentos, anuncio del Evangelio, testimonio de la caridad”), y del profesor Guzmán Carriquiry (“Educar en la fe: la aportación de las asociaciones de los fieles y de los movimientos a la misión de la Iglesia”). Sobre la base del magisterio del Papa, mons. Kondrusiewicz presentó en forma analítica las tareas y el carisma de los laicos en el ministerio parroquial, apelando al sensus Ecclesiae, que debe constituir la savia de toda actividad. El prof. Carriquiry ofreció los criterios principales sobre los que se fundan los movimientos laicales (eclesialidad, síntesis entre fe y vida, encarnación del sacramento de la comunión, autenticidad católica, apertura a la gracia) invitando, en las huellas del Santo Padre, a «hacer de la Iglesia una casa y una escuela de comunión»; posteriormente introdujo los testimonios de algunos representantes de movimientos eclesiales invitados. En la tarde, Jean-François Thiry (Moscú) moderó la mesa redonda, que se centró en el tema “Apostolado de los laicos: prioridades y compromisos”, recogiendo numerosos testimonios de la experiencia misionera en el mundo del trabajo, de la escuela, de la familia y la sociedad.

Sangre de mártires y simiente  de vida nueva

La jornada del sábado 11 de octubre se dedicó a dos temas fundamentales en la historia y vida de las comunidades cristianas de estos países: el martirio y la aspiración a la unidad. El primer testimonio, “La sangre de los mártires, simiente de vida nueva: los mártires de ayer interpelan a los cristianos de hoy”, lo dio el cardenal Kazimierz Swiatek, arzobispo de Minsk y primado de la Iglesia católica bielorrusa. Narrando la propia historia (como veterano de los campos soviéticos, en los que transcurrió 10 años, del 1945 al 1954) y la historia de la propia Iglesia, depositó en los laicos la misión de dar enteramente testimonio de Cristo, misión que su generación cumplió por medio de la resistencia y la fidelidad a la Iglesia con el precio de la misma vida. La segunda intervención estuvo a cargo del P. Józef Maj, S.J., del Consejo Pontificio para la promoción de la Unidad de los Cristianos, que expuso esmerada y exhaustivamente el magisterio del Papa sobre el ecumenismo, subrayando entre otras cosas, que este tema no constituye un simple apéndice, sino que retorna una y otra vez en los textos más importantes del Papa como una de las dimensiones irrenunciables del cristianismo. Hizo un llamamiento al espíritu de oración como auténtica posibilidad expresiva y constructiva para poder dar los pasos necesarios formales en este campo. En la tarde, después de la mesa redonda dedicada al tema: “Los jóvenes, esperanza de la Iglesia y de los pueblos”, moderada por el profesor Viktor Kroul (Moscú), el cardenal James Francis Stafford tomó la palabra sacando las conclusiones de este Congreso; los laicos participantes, a su vez, leyeron un mensaje conclusivo del mismo.

Los trabajos del Congreso estuvieron marcados de un profundo clima de oración, en el que destacaron las celebraciones eucarísticas diarias en rito greco-malabar y en latino, presididas respectivamente por los cardenales Lubomyr Husar y Marian Jaworski y el arzobispo Tadeusz Kondrusiewicz. Momentos significativos fueron, por un lado, la Memoria litúrgica de los mártires presidida en rito bizantino por el cardenal Lubomyr Husar en la tarde del sábado 11 de octubre, y por otro, la celebración eucarística abierta a todos los fieles de Kiev presidida por el cardenal James Francis Stafford en la mañana del domingo, 12 de octubre. Durante la solemne clausura de este encuentro se hizo entrega de la Christifideles laici y un rosario bendecido por el Papa a todos los presentes a modo de viático, para proseguir el camino de testimonio y misión en el mundo.

 

Asamblea general de la Conferencia de las OIC

"Hacer de la sociedad una sociedad más humana: los valores que nos llevan de la violencia a la paz” ha sido el tema que se ha tratado en la última Asamblea general de la Conferencia de las Organizaciones Internacionales Católicas (OIC), que ha tenido lugar en Roma, del 1 al 7 de diciembre de 2003, a fin de intensificar las relaciones entre la Conferencia y los Dicasterios de la Curia Romana. Han sido numerosos los cardenales y representantes de los Dicasterios que han tomado parte en los trabajos, entre ellos el arzobispo Stanisław Ryłko, Presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, y los monseñores Gabriele Caccia y Xavier Désiré, en representación de la  Secretaría del Estado.

El arzobispo Ryłko, inaugurando los trabajos de la Asamblea, ha querido ante todo reafirmar que la Iglesia cuenta con el testimonio cristiano de las OIC en el mundo. Al hablar a continuación sobre la paz, que fue el argumento específico de la Asamblea, puso el acento en la figura y el testimonio del Santo Padre, que es «para todos nosotros un ejemplo luminoso de un intrépido constructor de la paz, que no tiene miedo alguno de caminar contracorriente para defender este precioso bien de la humanidad», y en este contexto recordó las palabras que Juan Pablo II pronunciara en Asís el 27 de octubre de 1986: «Con toda humildad repito aquí mi propia convicción: La paz lleva el nombre de Jesucristo [...] No existe la paz sin un amor apasionado por la paz. No existe la paz sin una incansable determinación por conseguir la paz. La paz espera a sus profetas. […] La paz es una cantera abierta a todos […]» (L’Osservatore Romano, edición española, n. 44, 2 de noviembre de 1986, pág. 11).

A esta Asamblea le dio un realce particular el hecho de reflexionar sobre la identidad y la misión de las Organizaciones Internacionales Católicas con vistas a la nueva formulación de su status jurídico, según el nuevo marco normativo instituido por el Código de Derecho Canónico de 1983. Este proceso de revisión, oportunamente iniciado, se ha revelado para las OIC como una importante ocasión para volver a considerar la doble misión a la que están llamadas: por un lado, a promocionar la vida apostólica y misionera de los propios miembros, asegurándoles una formación adecuada; por otro lado, a capacitarles en la organización y gestión de una presencia cristiana incisiva en la vida internacional.

En este sentido destacaron las intervenciones de monseñor Pietro Parolin, Subsecretario para las Relaciones con los Estados, y del profesor Guzmán Carriquiry, Subsecretario del Consejo Pontificio para los Laicos. Éste último presentó un análisis sobre los múltiples frutos que ha dado el cometido de la reorganización jurídica de los estatutos de las OIC, conforme a los “criterios de eclesialidad” indicados en la Exhortación Apostólica postsinodal Christifideles laici (n. 30) y en las normas del Código de Derecho Canónico (Libro II, Parte I, Título V). La mayor parte de las OIC ya ha puesto el Dicasterio al corriente de la marcha de su proceso de revisión, que –según afirmación del profesor Carriquiry– destaca aún más la importancia y el alcance que tiene hoy la vida asociativa en la Iglesia. Son numerosos los signos de esta vitalidad; baste pensar en el número creciente de asociaciones que piden ser reconocidas oficialmente, sea a nivel diocesano y nacional, sea a nivel internacional. Además, la diversidad de carismas que manifiestan, especifica el fin común que se quiere perseguir: estar al servicio de la evangelización del mundo, en fidelidad al Magisterio de la Iglesia. En este sentido, la acción de estas asociaciones sólo puede enriquecer la vida de la Iglesia, trabajando en sinergia con la Santa Sede, aportando así una valiosa contribución al diálogo con los diferentes organismos y agencias internacionales. Concluyendo, el profesor Carriquiry subrayó que la revisión de los textos estatuarios ha dado a cada una de las OIC la posibilidad de repasar la propia historia, de volver a las propias raíces y al propio carisma primigenio, teniendo con ello la oportunidad de renovar la conciencia de la propia identidad y de los propios fines.

 

Movimientos eclesiales y nuevas comunidades.

Encuentros de reflexión común (2)

En el último número del Noticiario dimos a conocer la nueva iniciativa del Consejo Pontificio para los Laicos que es la de invitar a movimientos eclesiales y nuevas comunidades a encuentros periódicos de reflexión común sobre cuestiones especialmente relevantes de la vida pública, a fin de conocer su juicio sobre la situación internacional y su modalidad de sensibilización frente a las diferentes problemáticas a las que se enfrentan los hombres de nuestro tiempo. El segundo de estos encuentros se realizó el pasado 20 de junio, que se centró en el tema “la contribución de los cristianos a la construcción de Europa”.

Inaugurando los trabajos, el cardenal James Francis Stafford recordó la constante invitación de Juan Pablo II a “partir de nuevo desde Cristo”, teniendo la mirada fija en el acontecimiento de su presencia, vale decir, en la Iglesia “casa y escuela de comunión”, y colaborando en la obra de evangelización en el mundo mediante la construcción de nuevas formas de vida generadas por la caridad. Enfatizó que la vía normal, ordinaria y prioritaria del diálogo y de la colaboración entre los movimientos eclesiales y nuevas comunidades pasa a través de la relación con el Consejo Pontificio para los Laicos. El Dicasterio, que sigue de cerca la vida de estas realidades y de las que quiere ser “la casa común”, está convencido de que las experiencias e iniciativas de éstas significan una ayuda válida para el cumplimiento de las tareas a las que está llamado a desarrollar al servicio del Santo Padre y de los christifideles laicos. La madurez eclesial, que Juan Pablo II indica como etapa inderogable en el camino de crecimiento de los movimientos eclesiales y nuevas comunidades, se verifica sobre todo en su espíritu de comunión y compromiso misionero.

El punto de referencia de los trabajos fue la intervención de monseñor Aldo Giordano, Secretario general del Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa (CCEE). Teniendo el Secretariado de las CCEE como lugar de observación, pudo nombrar algunos de los asuntos que preocupan a las Conferencias Episcopales e Iglesias en Europa en el marco del momento histórico que está viviendo nuestro Continente. Al exponer la situación y el intenso debate actual, afirmó que las Iglesias –como dice Juan Pablo II– no hablan tanto de extensión de la Unión Europea, sino más bien de “reunificación” o de “europeización” de Europa, porque ésta «es ya la Europa de todas las naciones, pueblos, culturas e Iglesias, y no la de un grupo de países». Además, la idea que tienen de la Europa del mañana no es aquélla de un continente fortaleza, cerrado en su propio bienestar, sino más bien la de un continente con una política exterior que se caracteriza por los criterios de solidaridad. Frente a las propuestas presentadas con respecto al Tratado constitucional europeo, tres son los temas que se consideran importantes: Europa y sus valores de referencia, el reconocimiento jurídico de la identidad y del papel de la Iglesia, y las raíces cristianas de Europa. En relación al primer tema quedan abiertos los problemas ligados al fundamento, contenido e interpretación de los valores, a menudo reducidos a una simple referencia histórica. La necesidad de tener una luz que una y guíe la interpretación de los valores y la importancia de reconocer que el poder público no es absoluto, están ciertamente entre los motivos que empujan a las Iglesias a pedir que el Tratado constitucional garantice un espacio, también jurídico, a la religión con sus instituciones y a la libertad religiosa. Haciendo suyas las palabras del Santo Padre, monseñor Giordano destacó que: «una Europa que reniegue el propio pasado, que niegue el hecho religioso y no tenga en cuenta alguna dimensión espiritual, resultará fuertemente disminuida frente al proyecto ambicioso que moviliza sus energías: construir la Europa de todos» (cf. Discurso al cuerpo diplomático acreditado junto a la Santa Sede, 13.01.2003).

El punto que continúa suscitando discusiones, también en la opinión pública, con posiciones que contrastan entre sí, es aquél que pudiera hacer referencia explícita a Dios o a las raíces cristianas en el Preámbulo o en el texto mismo del Tratado. ¿Por qué tanto miedo y reticencia? En el debate actual –ha explicado monseñor Giordano– pesan contrastes ideológicos más bien pasados, se percibe la ignorancia de fondo del hecho religioso y cristiano reducido en términos morales, como también el autoritarismo de un cierto laicismo. El Secretario de las CCEE no ha silenciado la responsabilidad que tienen los cristianos, a los cuales se les “imputa” la incapacidad de intervenir en el debate, de afirmar con la referencia a Dios y al cristianismo que aquí se trata de un hecho histórico y cultural, y no de la defensa de un privilegio, de la división entre las mismas Iglesias o de la utilización de la religión o del nombre de Dios para justificar posiciones violentas. Después de haber trazado el marco de la situación, monseñor Giordano desarrolló una serie de reflexiones indicando una nueva perspectiva de acercamiento al tema: «No se trata de alcanzar mínimos, de los cuales todos están de modo impersonal y “aburridamente” de acuerdo, sino de explorar la riqueza más verdadera y profunda que cada uno y cada experiencia pueden dar. El cristianismo puede dar mucho si encuentra un espacio donde poder ser profundamente él mismo y mostrar su rostro y su esencia. El intento de contentar a todos diluyendo todo, no representa ninguna novedad y es algo sutilmente violento, porque no respeta la verdadera y profunda identidad de cada uno». Por lo tanto, una Europa, como nuevo taller de enculturación del cristianismo, de la evangelización y de la encarnación histórica del cristianismo, tendría una grande importancia para los demás continentes. La construcción de Europa interpela a los cristianos, por un lado, a dar su propia contribución a la edificación de una “casa” europea, capaz de hospedar a pueblos diversos sin destruir la identidad de cada uno, sin caer en el conflicto destructivo entre las diferencias o en el terrorismo, y por otro lado, a dar una respuesta a las preguntas sobre el sentido de la vida y la historia. Por ello, la primera contribución que pueden dar a la construcción de la nueva Europa es precisamente el anuncio de Cristo presente entre nosotros, cuyo amor está en el origen de la casa y de la comunión entre los hombres. Una comunión que es co-esencial en la obra de la nueva evangelización y cuyos lugares y caminos prioritarios, que hay que recorrer, son la catolicidad, el ecumenismo y el diálogo interreligioso. Y desde este punto de vista, los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades ya son una familia europea.

En el curso del debate que tuvo lugar a continuación de la intervención de monseñor Giordano, surgió sobre todo la necesidad, de que los cristianos tengan en Europa una presencia significativa, aunque sea asumiendo la responsabilidad de tomar posiciones públicas. ¿Qué hacer para que los cristianos estén más presentes en la vida pública? ¿Cómo despertar este gigante que es el laicado cristiano? Un fúlgido ejemplo es san Benito y el “movimiento” que entonces surgió. La eficacia de tal movimiento resultó del hecho –fuerte de la propia experiencia integral de la fe– que se alzara desde abajo en términos constructivos (no orientado al pasado, a un mundo que cesaba) y en términos libres (no ligado a ninguna forma social, jurídica o política). Los cristianos y movimientos en particular están llamados a esta construcción desde abajo, a la creación –siempre revisable– de estas formas de vida ya vigentes. Los cristianos no quieren privilegios pero sí la libertas Ecclesiae para poder construir. Sin desatender los temas institucionales –porque el impacto cultural que tiene la norma no se desatiende– éstos serán decisivos para diseñar los escenarios futuros.

S.E. mons. Stanisław Ryłko afirmó que hoy hay necesidad de cristianos que vivan el Evangelio con coherencia y sepan proponerlo a los demás en modo convincente. En el debate que acompaña el proceso de construcción de la nueva Europa se necesitan personalidades cristianas adultas, preparadas y expertas para poder presentar y sostener las razones de la Iglesia a nivel institucional. Una de las labores de los movimientos eclesiales y nuevas comunidades es precisamente la de formar tales personalidades, que reciban en su actuar el apoyo de un pueblo que pone en práctica aquello en lo que espera.

Las últimas intervenciones se centraron en la vocación que tiene Europa frente al resto del mundo. Para no nacer ya vieja, se ha dicho, Europa no debe replegarse en sí misma. Con espíritu de solidaridad, ésta debe recuperar su propio empuje misionero, empeñándose en una nueva evangelización que sepa hacerse cultura y que verdaderamente esté animada por la esperanza cristiana, porque está abierta a horizontes universales.

En este encuentro participaron representantes de los siguientes movimientos eclesiales y nuevas comunidades: ADSIS, Camino Neocatecumenal, Fraternidad de Comunión y Liberación, Comunidad Chemin Neuf, Comunidad de las Bienaventuranzas, Comunidad del Emmanuel, Comunidad de Villaregia, Comunidad de San Egidio, Comunidad del Papa Juan XXIII, Cursillos de Cristiandad, Equipos de Notre Dame, Foyers de Charité, Grupo Promotor del Movimiento para un Mundo Mejor, Institución Teresiana, Institute for World Evangelisation-IPCE Mission, International Catholic Charismatic Renewal Services, Memores Domini, Movimiento de los Focolares, Movimiento de espiritualidad “Vivere in”, Movimiento Regnum Christi, Movimiento de Schoenstatt, Movimiento de Vida Cristiana, “Seguimi” Grupo Laico de Promoción Humano-Cristiana, Catholic Fraternity of Charismatic Covenant Communities and Fellowships.

El tercer encuentro tendrá lugar el 14 de febrero próximo sobre el tema: “Las Iglesias de los países de la ex Unión Soviética, encrucijada de esperanza y paradigma de un renovado empuje misionero para las asociaciones de fieles laicos”.

 

VIII Forum Internacional de Jóvenes

Después de una pausa de reflexión, el Consejo Pontificio para los Laicos reanudará el tradicional Forum Internacional de  Jóvenes, que se inauguró en 1987 con ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud de Buenos Aires (Argentina) y se realizó desde entonces con una frecuencia bienal hasta la Jornada Mundial de la Juventud de Roma, en el año 2000. Se piensa renovar la fórmula, desarrollando aún más la dimensión de la formación.

La nueva edición del Forum Internacional de Jóvenes de hecho presentará algunas importantes innovaciones que han sido necesarias para una mejor realización de dicho evento. En primer lugar, el Forum se realizará separadamente de la celebración internacional de la Jornada Mundial de la Juventud; de este modo, el Dicasterio estará en condiciones de organizar el evento con el esmero necesario, confiriéndole una fisonomía y un espacio más definido. En segundo lugar, el Forum, a diferencia del pasado, versará sobre un tema muy específico, dirigido a la profundización de un aspecto concreto de la vida de los jóvenes, de modo que constituirá aún más una ocasión para la formación, la reflexión y el intercambio.

El próximo Forum Internacional de Jóvenes, octavo de la serie, propondrá, por lo tanto, una reflexión sobre el tema: “Los jóvenes y la universidad: dar testimonio de Cristo en el ambiente universitario”. El convenio se realizará en Rocca di Papa del 31 de marzo al 4 de abril 2004 y reunirá a unas 300 personas, en particular a jóvenes estudiantes, delegados de todas las Conferencias Episcopales y de numerosos Movimientos, Asociaciones y Comunidades eclesiales, por invitación del Consejo Pontificio para los Laicos. Acompañarán las reflexiones también una treintena de huéspedes, comprometidos en diferentes aspectos de la pastoral universitaria.

Los trabajos del Forum prevén tanto sesiones plenarias, con conferencias y mesas redondas, como también momentos de intercambio por grupos lingüísticos, orientados a la pro­fundización de la temática específica de cada jornada: “El joven y la universidad hoy” (31 de marzo), “Los estudios y la vida” (1 de abril), “Universidad y verdad” (2 de abril), “Universidad y testimonio cristiano” (3 de abril).

El domingo 4 de abril, clausura del Forum, los delegados tomarán parte en la celebración de la XIX Jornada Mundial de la Juventud en la diócesis de Roma, presidida por el Santo Padre en la plaza de San Pedro.

 

Peregrinación de jóvenes a Santiago de Compostela

La Conferencia Episcopal Española y la diócesis de Santiago de Compostela han informado al Consejo Pontificio para los Laicos de una importante iniciativa promovida por éstas con ocasión del Año Santo Compostelano 2004: una peregrinación de jóvenes provenientes de diferentes países europeos a Santiago de Compostela sobre el tema “Testigos de Cristo para una Europa de la esperanza”. El programa prevé, entre el 31 de julio y el 5 de agosto 2004, la llegada de grupos de jóvenes peregrinos según los diferentes itinerarios propuestos por los organizadores. El 5 de agosto comenzará el Encuentro europeo de jóvenes cristianos, que quiere ser un momento de profundización y reflexión sobre las raíces cristianas de Europa a la luz de la exhortación apostólica post-sinodal Ecclesia in Europa. En la tarde del 7 de agosto, comenzará la vigilia de oración en el Monte del Gozo, y al día siguiente tendrá lugar la celebración eucarística en la Plaza del Obradoiro, con la cual concluirá el evento.

Este encuentro, retomando el llamamiento que el Santo Padre dirigió a los jóvenes, de ser “centinelas de la mañana” en el Viejo Continente, puede ser considerado una etapa de aproximación en el camino de preparación a la XX Jornada Mundial de la Juventud en Colonia, convocada por Juan Pablo II para el año 2005.

 

En camino hacia Colonia

Las Jornadas Mundiales de la Juventud

Para facilitar el itinerario pastoral con vistas a la cita del año 2005, el Papa ya ha anunciado el tema de la XX Jornada Mundial de la Juventud, unido a la antigua tradición de la veneración de las reliquias de los Reyes Magos en la catedral de Colonia: “Hemos venido a adorarle” (Mt 2,2). Este tema será precedido por aquél de la XIX Jornada Mundial de la Juventud, que constituirá una etapa importante en la preparación espiritual: “Queremos ver a Jesús” (Jn 12,21). Ambos temas confirman el carácter cristocéntrico de la Jornada Mundial de la Juventud e implican la acción del contemplar: subrayan la importancia de la búsqueda del sentido de la vida y de la verdad, vivida en la oración y en la interioridad.

El tema del año 2004 nos invita a reflexionar sobre la unión entre contemplación y evangelización, según las indicaciones que Juan Pablo II dio en su carta apostólica Novo millennio ineunte: « ...los hombres de nuestro tiempo, quizás no siempre conscientemente, piden a los creyentes de hoy no sólo “hablar” de Cristo, sino en cierto modo hacérselo “ver”. ¿Y no es quizá cometido de la Iglesia reflejar la luz de Cristo en cada época de la historia y hacer resplandecer también su rostro ante las generaciones del nuevo milenio?» (n. 16).

En cuanto al tema del año 2005, es una ocasión para profundizar el sacramento de la Eucaristía y su unión con la adoración, por medio de la profundización del sentido de la “presencia real” y de la adoración como ofrenda personal a Dios en respuesta a su Amor. Es un tema que permite desarrollar la dimensión de la peregrinación, de la “partida”, sea desde el punto de vista interior como del exterior. Como la vida cristiana, así también la JMJ es una aventura en la que Dios nos invita a dejar atrás nuestras seguridades para seguirlo con plena confianza y acoger para siempre la novedad que la presencia de Cristo trae a nuestras vidas. Los Reyes Magos, que eran paganos, se pusieron en viaje desde lejos. Esta peregrinación es abierta a todos y la JMJ es una invitación para evangelizar a aquellos que están lejos de la Iglesia y a los no cristianos: también ellos pueden ser movidos por la curiosidad o por el deseo de encontrar a Cristo y de conocerlo personalmente.

Los temas propuestos por el Papa para los años 2004 y 2005, pueden ser útiles para inspirar la reflexión y la meditación en los próximos dos años y pueden ser profundizados también en pequeños grupos. Incluso se pueden retomar como temas en las actividades particulares previstas en el futuro para los jóvenes, como son los encuentros y las peregrinaciones.

La preparación de la JMJ de Colonia

Prosiguen los contactos entre el Consejo Pontificio para los Laicos y el Comité de Colonia, encargado de la organización logística del Encuentro Mundial con el Papa, que tendrá lugar en esta ciudad alemana del 16 al 21 de agosto de 2005, con ocasión de la XX Jornada Mundial de la Juventud. El mes de junio pasado se presentó el logo oficial de la JMJ 2005, ideado para representar gráficamente la esencia y el carácter de la Jornada Mundial de Colonia.

La Cruz, en primer plano, representa la presencia de Cristo que marca el evento; su color rojo simboliza el amor, la pasión y el sufrimiento. El cometa, de color dorado, recuerda el nacimiento de Jesús y la peregrinación de los Reyes Magos, pero también constituye un punto de referencia que orienta a los jóvenes del mundo hacia Colonia a la Jornada Mundial de la Juventud. La catedral de Colonia, donde desde hace siglos se veneran las reliquias de los Reyes Magos, está estilizada en rojo, color que la Iglesia asocia a la Cruz. El arco elíptico, estilizado con la letra C, indica a Cristo pero también la comunión universal de la Iglesia (communio); pero también representa el abrazo protector de Dios, que abarca la Iglesia y el mundo entero. El arco, proyectado hacia la Cruz, se abre hacia ésta: es una invitación a orientarse hacia Cristo Crucificado y Resucitado y a adorarlo, como dice el tema de la XX Jornada Mundial de la Juventud: “Hemos venido a adorarle” (Mt 2,2). La porción inferior del arco nos quiere recordar el Reino y también la Iglesia, representada como barca, en recuerdo del arca salvadora de Noé. El color azul es símbolo del agua.

Próximamente se hará la elección del himno oficial de la JMJ 2005: precisamente en este tiempo se está realizando en Alemania un concurso que premiará el texto y la música más idóneos para tal acontecimiento. Mientras tanto, el Comité de Colonia está predisponiendo todo el aparato logístico necesario para acoger a los jóvenes. Este próximo verano se abrirán las inscripciones.

La Cruz de las JMJ

Es conocida como la “Cruz del Año Santo”, la Cruz del Jubileo”, la “Cruz de las JMJ”, la “Cruz peregrina”; muchos la llaman la “Cruz de los jóvenes”, porque ha sido entregada a los jóvenes para que la llevasen por todo el mundo, a todos los lugares y en todo tiempo.

Fue de hecho el Papa Juan Pablo II que, al clausurar el Año Santo de la Redención, quiso confiar a los jóvenes la gran cruz de madera, símbolo de la fe, que había mandado instalar para todo el año jubilar cerca del altar mayor de la Basílica de San Pedro, para que todos la pudieran ver. Estas fueron en aquella ocasión sus palabras: «Queridos jóvenes, al clausurar el Año Santo os confío el signo de este Año Jubilar: ¡la Cruz de Cristo! Llevadla por el mundo como signo del amor del Señor Jesús a la humanidad y anunciad a todos que sólo en Cristo muerto y resucitado hay salvación y redención» (Roma, 22 de abril de 1984). Los jóvenes acogieron el deseo del Santo Padre. Se llevaron la cruz al Centro San Lorenzo, que se convertiría en su morada habitual durante los períodos en los que aquélla no estuviera peregrinando por el mundo. Pero ya en el mes de julio de 1984, la Cruz hizo su primera peregrinación, trasladándose a Munich, en Alemania.

Desde entonces han pasado veinte años, pero su peregrinación nunca se ha interrumpido. Llevada a cuestas por los jóvenes, atravesando países y ciudades, la Cruz jamás ha faltado a la cita de las Jornadas Mundiales de la Juventud, en las que siempre ha tenido su lugar junto al altar, al lado del Santo Padre. La última vez estuvo en Toronto, en 2002.

Después de que los jóvenes alemanes recibieran la Cruz de manos de los jóvenes canadienses, durante una conmovedora ceremonia en la Plaza de San Pedro el pasado Domingo de Ramos, ésa ha iniciado su nuevo camino hacia la Jornada Mundial de la Juventud de Colonia, acompañada por el icono de María Salus Populi Romani, según el deseo del Santo Padre. En los últimos meses ha sido llevada en peregrinación por más de 30 países, atravesando el continente europeo de este a oeste y de norte a sur. Dentro de poco la Cruz llegará a Alemania para ser llevada a Berlín, donde, en la solemne ceremonia del Domingo de Ramos, se celebrará el XX aniversario de su entrega a los jóvenes del mundo y se comenzará oficialmente con su peregrinación por territorio alemán, concluyéndose en Colonia en el mes de agosto de 2005.

Los “Viernes de oración”  en el Centro Internacional  Juvenil San Lorenzo

El Centro Juvenil San Lorenzo ha acogido con gran entusiasmo las palabras con las cuales el Papa Juan Pablo II, con ocasión del Domingo de Ramos del año pasado, lo ha exhortado a ser un lugar de oración y de preparación espiritual para la XX Jornada Mundial de la Juventud en Colonia. Respondiendo a esta misión, el Centro ha invitado a todos los jóvenes a participar los viernes por la tarde en un momento de oración, proponiendo dos horas de adoración eucarística con la posibilidad de acercarse al sacramento de la Reconciliación, como también el rezo del santo rosario en diferentes lenguas y la celebración de la santa misa, animada de cuando en cuando por diferentes grupos y comunidades.

Han sido las homilías y el testimonio de cardenales y obispos, invitados a presidir las celebraciones eucarísticas, los que han dado a esta iniciativa una mayor eficacia apostólica y a los jóvenes presentes la posibilidad de comprender más a fondo la vida de la Iglesia y el papel que ellos tienen en ella. Intervinieron el cardenal Crescenzio Sepe, que recordó con fuerza el deber de cada bautizado de tomar conciencia de la propia vocación misionera; el cardenal Christoph Schönborn, el obispo Angelo Comastri, monseñor Félix Anthony Machado y el P. Brian Kolodiejchuk –recordando la figura del Santo Padre y de Madre Teresa–, destacaron el tema de la entrega total a Dios; el cardenal José Saraiva Martins propuso el tema de la llamada de cada cristiano a la santidad, indicándola como única vía para encontrar la felicidad; el cardenal Paul Poupard trató en su reflexión la relación existente entre los jóvenes, la cultura y la Iglesia; los cardenales Joseph Ratzinger y Godfried Danneels y el obispo Paul Josef Cordes propusieron una meditación sobre las virtudes teologales.

Significativas fueron tanto las palabras del cardenal James Francis Stafford que, dando inicio a estos “viernes de oración”, incitaron a los participantes a ser auténticos testigos del Evangelio, como también la intervención del obispo Stanisław Ryłko, en la cual animó a todos los jóvenes a seguir su camino, haciéndose promotores de la nueva evangelización.

 

Reconocimientos jurídicos y aprobaciones estatutarias

El Consejo Pontificio para los Laicos:

con decreto del 26 de agosto, ha reconocido la Union Internationale des Guides et Scouts d’Europe – Fédération du Scoutisme Européen como asociación internacional de fieles de derecho pontificio, aprobando los estatutos “ad experimentum”.

Con decreto del 28 de octubre, ha reconocido la Unione dell’Apostolato Cattolico como asociación internacional de fieles de derecho pontificio, aprobando los estatutos “ad experimentum”.

Con decreto del 6 de diciembre, ha reconocido la Federación Mundial de Adoración Nocturna a Jesús Sacramentado y otras Obras Eucarísticas como asociación internacional de fieles de derecho pontificio, aprobando los estatutos “ad experimentum”.

Actualmente, el Dicasterio está procediendo al examen de las peticiones de reconocimiento canónico de las siguientes agregaciones laicales: Les maisons d’adoration, World Apostolate of Fatima, Encounters of Married Couples, Alliance of the Holy Familiy International, Apostolate for Familiy Consacration, Organismo Mundial de Cursillos de Cristiandad, Communauté Fondacio, Comunità Cattolica d’Integrazione, Servizio Missionario Giovani (SER.MI.G.).

 

Contactos con asociaciones y movimientos

• En los días 4-6 de julio, Mons. Stanisław Ryłko tuvo diferentes encuentros en París con los responsables de la Comunidad del Emmanuel.

• En los días 7-9 de septiembre, el Prof. Guzmán Carriquiry participó en el Encuentro internacional “Entre guerra y paz: religiones y culturas se encuentran”, organizado en Aquisgrán, Alemania, por la Comunidad de San Egidio.

• El 8 de septiembre, visitó nuestro Dicasterio el P. Séamus Freeman, Presidente de la Unión del Apostolado Católico.

• El 16 de septiembre, el Prof. Guzmán Carriquiry, D. Miguel Delgado Galindo y la Sra. Lucienne Sallé recibieron al Presidente, el Sr. Fabricio Rodé, y al Asistente eclesiástico, el P. Antoine Sondag, del Mouvement International des Intellectuels Catholiques.

• El 20 de septiembre, Mons. Stanisław Ryłko y la Sra. Lucienne Sallé recibieron a los responsables de la Confédération Européenne des Associations Familiales Catholiques.

• El 22 de septiembre, Mons. Stanisław Ryłko recibió a los responsables de la Conferencia Internacional Católica del Escultismo, que previamente habían tenido un encuentro con el P. Francis Kohn el 19 de septiembre.

• Mons. Stanisław Ryłko intervino en el retiro espiritual de los dirigentes del Rinnovamento Carismatico Cattolico reunidos en Castel Gandolfo (Roma) los días 21-25 de septiembre. Cerca de mil dirigentes carismáticos de 72 países de todo el mundo participaron en el evento “Doce días de bendición”, durante el cual se realizó una consulta y una peregrinación a algunos de los santuarios más grandes de Italia.

• Para el 24 de septiembre, el cardenal James Francis Stafford envió un mensaje al 20º Encuentro del Consejo internacional de la Alliance of Catholic Knights.

• El cardenal James Francis Stafford remitió un mensaje a la Conferencia regional norteamericana de la Union Mondiale des Organisations Féminines Catholiques, que tuvo lugar en Minneapolis (USA) los días 24 y 25 de septiembre. La Presidenta de la asociación, la Sra. María Eugenia Díaz de Pfennich, realizó una visita al Dicasterio el pasado 4 de junio.

• El 26 de septiembre, Mons. Stanisław Ryłko y el Prof. Guzmán Carriquiry recibieron al fundador de la Fraternidad de Agrupaciones Santo Tomás de Aquino, Fr. Aníbal Fosbery, O.P.

• El 26 de septiembre, Mons. Stanisław Ryłko tuvo un encuentro con el Sr. Georges Bonneval, Moderador de la Communauté Verbe de Vie.

• El 30 de septiembre, Mons. Stanisław Ryłko recibió a la Sra. Cathy Brenti de la Communauté des Béatitudes.

• El 30 de septiembre, Mons. Stanisław Ryłko recibió al Sr. Salvatore Martínez, Coordinador nacional del Rinnovamento nello Spirito Santo, con el cual también se reunió el 17 de octubre.

• El cardenal James Francis Stafford envió un mensaje al Congreso internacional organizado en Roma por el Servizio di Animazione Comunitaria (Grupo Promotor del Movimiento para un Mundo Mejor) durante los días 9-13 de octubre, sobre el tema “Espiritualidad de comunión para un mundo solidario”.

• El 17 de octubre, Mons. Stanisław Ryłko recibió al Prof. Carl Anderson, Caballero Supremo de los Knights of Columbus.

• El 20 de octubre, Mons. Stanisław Ryłko tuvo un encuentro con el Prof. Marco Impagliazzo, nuevo Presidente de la Comunidad de San Egidio.

• El 23 de octubre, Mons. Stanisław Ryłko tuvo un encuentro con el Sr. Henry Capello, Presidente de la Youth Arise International Federation.

• El 28 de octubre, Mons. Stanisław Ryłko y D. Miguel Delgado Galindo recibieron al Sr. Jerome F. Coniker, Presidente del Apostolate for Familiy Consecration.

• El 28 de octubre, el Prof. Guzmán Carriquiry recibió a los dirigentes de la Opera di Nazaret.

• El 29 de octubre, el responsable del Movimiento Apostólico Manquehue, el Sr. J. Manuel Eguiguren realizó una visita al Dicasterio.

• El 30 de octubre, Mons. Stanisław Ryłko recibió a los miembros del Consejo ejecutivo de la Catholic Fraternity of Charismatic Covenant Communities and Fellowships, que se encontraban en Roma, del 29 de octubre al 3 de noviembre, con ocasión de su encuentro anual.

• El 5 de noviembre, el Prof. Guzmán Carriquiry recibió al Moderador de la Comunidad Shalom, el Sr. Moyses Azevedo Filho.

• El 9 de noviembre, el Prof. Guzmán Carriquiry tuvo un encuentro con el Presidente, Prof. Jan Peters, y con el Secretario general, Mons. Guy-Réal Thivierge, de la Federación Internacional de las Universidades Católicas.

• El 10 de noviembre, D. Miguel Delgado Galindo y la Sra. Lucienne Sallé recibieron a la Sra. Agnès Dandois, Secretaria general de la Association Internationale des Charités.

• La Sra. Lucienne Sallé participó en el encuentro del Comité ejecutivo de la Caritas Internationalis, que tuvo lugar en Roma en los días 11-13 de noviembre.

• El 15 de noviembre, Mons. Stanisław Ryłko intervino en el congreso de formación de carácter internacional de la Comunidad de San Egidio, en el que participaron 150 personas provenientes de 52 países de todos los continentes.

• El 17 de noviembre, el Prof. Guzmán Carriquiry y D. Miguel Delgado Galindo recibieron al Presidente, Prof. Jorge A. Serrano, y al Secretario general, el Sr. Dominique Vergnon, del Bureau International Catholique de l’Enfance.

• El 18 de noviembre, Mons. Stanisław Ryłko presidió, en la iglesia de San Benedetto in Piscinula de Roma, la santa misa en acción de gracias, que los Heraldos del Evangelio quisieron celebrar con ocasión del 25º aniversario de pontificado de Juan Pablo II.

• El 26 de noviembre, Mons. Stanisław Ryłko tuvo un encuentro con el Sr. Luis Figari, fundador del Sodalitium Christianae Vitae.

• El 28 de noviembre, el Prof. Guzmán Carriquiry recibió al Sr. Vincenzo Conso, Secretario general de la International Catholic Rural Association.

• El 28 de noviembre, D. Miguel Delgado Galindo recibió a la Administradora general de la Institución Teresiana, la Sra. María Ángeles Mazón.

• Mons. Stanisław Ryłko intervino en la inauguración de los trabajos y presidió la celebración eucarística de clausura de la asamblea de la Conferencia de las OIC, que tuvo lugar en Ciampino (Roma) del 30 de noviembre al 7 de diciembre. En representación del Dicasterio la Sra. Lucienne Sallé asistió a la asamblea durante la cual el Prof. Guzmán Carriquiry habló del proceso en curso de la reformulación del estatuto jurídico de las Organizaciones Internacionales Católicas.

• El 1º de diciembre, Mons. Stanisław Ryłko recibió a la Sra. Isabelle Biondi, directora ejecutiva de la Federación Internacional de las Asociaciones Médicas Católicas.

• El 4 de diciembre, Mons. Stanisław Ryłko recibió a una representante de la Comunidad de Nomadelfia.

• Mons. Stanisław Ryłko intervino en el retiro anual de las Focolarinas europeas, que tuvo lugar en el Centro Mariapoli de Castel Gandolfo (Roma) en los días del 5 al 8 de diciembre, durante el cual dio lectura al mensaje autógrafo, que el Santo Padre envió a la fundadora, la Sra. Chiara Lubich, con ocasión del 60º aniversario del Movimiento de los Focolares, nacido en Trento el 7 de diciembre de 1943.

• El 8 de diciembre, Mons. Stanisław Ryłko presidió, en la basílica de Santa Cecilia en Roma, la celebración eucarística en conmemoración del 32º aniversario de la fundación del Sodalitium Christianae Vitae.

• El 11 de diciembre, Mons. Stanisław Ryłko recibió a los directores del Movimiento de Schoenstatt en Europa.

• El 12 de diciembre, Mons. Stanisław Ryłko tuvo un encuentro con algunos responsables del Camino Neocatecumenal de Alemania.

• El 16 de diciembre, Mons. Stanisław Ryłko y el Prof. Guzmán Carriquiry recibieron al Asistente eclesiástico, Mons. Francesco Lambiasi, y a la Presidenta de la Acción Católica Italiana, la Sra. Paola Bignardi. Además se tuvieron otros encuentros con la ACI el 1º de octubre y el 13 de noviembre, también con la participación de la Presidenta del Foro Internacional de la Acción Católica, la Sra. Maria Grazia Tibaldi.

• El 17 de diciembre, Mons. Stanisław Ryłko recibió a la Directora General de la Institución Teresiana, la Sra. Loreto Ballester.

• El 19 de diciembre, Mons. Stanisław Ryłko recibió al Prof. Giorgio Feliciani, Vicepresidente de la Fraternidad de Comunión y Liberación.

Otros encuentros

La Sra. Elizabeth Hawkins, en representación del Dicasterio, asistió a la 17ª Asamblea general de Syndesmos, que tuvo lugar en Durazzo, Albania, del 14 al 22 de julio.

Mons. Stanisław Ryłko intervino en el 2º MeetinGiovani, organizado por la Comunidad Misionera de Villaregia, en los días 21-24 de agosto. Participaron en este encuentro un millar de jóvenes provenientes de diferentes partes del mundo, a los que el Santo Padre envió un mensaje.

El 30 de agosto, Mons. Stanisław Ryłko clausuró el Meeting di Rimini 2003 sobre el tema: “¿Hay un hombre que quiere la vida y desea días felices?” con la ponencia: “De Cracovia a Roma”, en honor a Juan Pablo II en el 25º aniversario de su pontificado. También intervino en el encuentro el Prof. Guzmán Carriquiry, que había participado en diferentes encuentros sobre Latinoamérica.

Mons. Stanisław Ryłko intervino en el encuentro del consejo ejecutivo de la Youth Arise International Federation, que tuvo lugar en Roma del 25 al 27 de septiembre, en el que habló sobre la dimensión profética del trabajo de la asociación con los jóvenes y del itinerario espiritual de preparación de la JMJ 2005.

El 20 de octubre, Mons. Stanisław Ryłko recibió al arzobispo de Tarragona (España), Mons. Lluís Martínez Sistach.

Mons. Stanisław Ryłko accedió a la invitación del arzobispo-delegado pontificio de Loreto, Mons. Angelo Comastri, e intervino el 5 de noviembre en Ancona en la inauguración del año académico del Istituto Teologico Marchigiano, agregado a la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia del Letrán, con la ponencia: “Juan Pablo II: el Papa llamado a introducir la Iglesia en el tercer milenio”.

El 3 de diciembre, Mons. Stanisław Ryłko recibió a Mons. Michel Santier, obispo de Luçon, en Francia.

El 10 de diciembre, Mons. Stanisław Ryłko tuvo un encuentro con monseñor Sebastiano Corsanego, que informó de su nuevo trabajo al servicio de las cofradías en Italia.

El 12 de diciembre, Mons. Stanisław Ryłko recibió a los responsables del Zentralkomitee der Deutschen Katholiken.

En el camino de preparación a la JMJ 2005, el P. Francis Kohn tuvo el 21 de julio un encuentro con el Secretario adjunto del Comité organizador alemán, D. Georg Austen; el 26 de septiembre, con el Secretario adjunto, D. Ulrich Hennes, con el responsable de la catequesis, D. Joseph Funk, y con el responsable de la liturgia, el P. Manfred Kollig; los días 28 y 29 de octubre, con el Secretario general, monseñor Heiner Koch, con el Secretario adjunto, el Sr. Hermann-Josef Johanns, y el responsable de las Comunicaciones, el Sr. Matthias Kopp.

El P. Francis Kohn tuvo el 4 de julio un encuentro con D. Paolo Giulietti, responsable de la pastoral juvenil en la Conferencia Episcopal Italiana; del 17 al 20 de julio participó en el Simposio europeo “Universidad e Iglesia en Europa”, organizado en Roma por el Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa (CCEE) y de la Comisión episcopal para la educación católica, la escuela y la universidad de la CEI, con ocasión del VII centenario de la Universidad de los Estudios de Roma de “La Sapienza”; del 14 al 17 de agosto participó en el Forum internacional de jóvenes, organizado en Paray-le-Monial, Francia, por la Comunidad del Emmanuel; los días 17 y 22 de septiembre tuvo un encuentro con el equipo internacional de Jesus Youth, movimiento de jóvenes universitarios nacido en la India y difundido en Asia y en diferentes países del mundo; el 26 de septiembre recibió a los miembros del consejo internacional de la Youth Arise Internatinal Federation y al Secretario del Consejo de laicos del Líbano, el Sr. Tanios Chawan, a quien los Patriarcas de Oriente Medio han encargado la coordinación de la pastoral juvenil en los países de aquella zona; el 1º de noviembre participó en la reunión del Comité Jóvenes de la Comunidad del Emmanuel; el 14 de noviembre intervino en el congreso de Jóvenes para un mundo unido del Movimiento de los Focolares; el 21 de noviembre tuvo un encuentro con Mons. Dominique Rey, obispo de Fréjus-Toulon, Francia, a quien acompañaron 50 jóvenes sacerdotes de la diócesis; en los días 29 y 30 de noviembre participó en la 3ª Sesión nacional de pastoral juvenil que tuvo lugar en Nantes, Francia; en los días 20 y 21 de diciembre tomó parte en la Vigilia de oración en la basílica de Lugano y en la solemne celebración eucarística en la basílica del Sagrado Corazón, con las que los jóvenes de la diócesis suiza han recibido, junto al obispo Mons. Pier Giacomo Grampa, la Cruz de la JMJ. En el curso del año, el P. Francis Kohn ha participado igualmente en diferentes momentos de oración organizados en el Centro Internacional Juvenil San Lorenzo; también se ha reunido con jóvenes de la Akademie de Viena –escuela de evangelización especializada en la formación mediática–, con jóvenes de la Emmanuel School of Mission de Roma, y con jóvenes de la Akademie de Altötting, Alemania, –escuela de evangelización especializada en la formación musical.

 

Visitas ad limina

En el segundo semestre del año 2003 el Consejo Pontificio para los Laicos recibió a las siguientes delegaciones de obispos en visita ad limina: tres grupos de obispos de la India, los obispos de Filipinas, los obispos de Inglaterra y Gales, los obispos de Bélgica y los primeros tres grupos de obispos de Francia.

En el transcurso de los encuentros, además de adquirir información útil sobre la situación de la Iglesia en los países arriba mencionados, los representantes del Dicasterio tuvieron la posibilidad de detenerse en la temática relativa a la implicación y participación de los laicos en la vida de la comunidad eclesial.

Una particular atención le correspondió al camino de preparación de la XX Jornada Mundial de la Juventud, que tendrá lugar en Colonia en el año 2005. En este contexto se subrayó la necesidad de tener en la Iglesias locales unos momentos de evangelización dirigidos a los jóvenes, dando hincapié en su formación, insertándoles cada vez más en la textura de la vida eclesial.

En el centro del interés estuvo también la temática de los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades, cuyo apostolado ha adquirido una nueva validación, sobre todo a nivel de las Iglesias particulares y que, indudablemente, constituyen un ámbito válido para la formación y el crecimiento en la fe de los christifideles laicos. En los encuentros que tienen lugar en nuestro Dicasterio, a menudo se les recuerda a los Pastores a que acompañen cordial y paternalmente las nuevas formas de agregación laical, y a los movimientos a que se integren con docilidad y humildad en la pastoral diocesana.

La formación de los laicos indica una dimensión permanente de la vida individual y asociativa, como también una preocupación constante de tener cuenta en la pastoral.

Otros temas de intercambio fueron: los consejos pastorales, la contribución de los laicos en la catequesis, la vocación y misión de la mujer en la Iglesia, la presencia activa y coherente de los fieles laicos en la vida social, política y cultural.

 

Consejo Pontificio para los Laicos

S. E. Mons. Stanisław Ryłko, Presidente

S. E. Mons. Josef Clemens, Secretario

Prof. Guzmán Carriquiry, Subsecretario

 

 

Publicaciones

• Colección Laicos hoy

• Colección Jóvenes

• Documentos

• Noticiario

Las publicaciones están editadas en italiano, francés, inglés y español.

Los volúmenes de las colecciones Laicos hoy y Jóvenes, los Documentos y el Noticiario se pueden adquirir pagando una cuota anual total de e 31,00.

El pedido se puede abonar directamente en las oficinas de nuestro Dicasterio o a través de un cheque bancario a nombre del Consejo Pontificio para los Laicos.

 

Última publicación

 Ecumenismo e dialogo interreligioso: il contributo dei fedeli laici (Laici oggi, 6) Seminario di studio, Roma, 22-23 giugno 2001.  (El volumen sólo está editado en lengua italiana)

 

En elaboración

Repertorio de las asociaciones internacionales de fieles laicos.

Actas de la XX Asamblea Plenaria. Roma, 21-23 de noviembre de 2002.

  

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