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NOTICIARIO 17/2008
El Presidente a los Lectores
Qeridos amigos:
en este número del Noticiario podréis leer acerca de
la XXIII Asamblea Plenaria del Consejo Pontificio para los Laicos, un tiempo
intenso de la vida del Dicasterio sobre el que querría llamar vuestra atención.
En las Plenarias confluyen las experiencias
de la vida de fe, personal y eclesial, de miembros y consultores – cardenales,
obispos, sacerdotes, pero ante todo laicos, hombres y mujeres – procedentes de
países de los cinco continentes. Cada vez, por lo tanto, la pluralidad de sus
testimonios, la escucha, el diálogo y la oración en común nos permiten volver a
saborear la realidad de la Iglesia universal, vista en la perspectiva de la
vocación y misión de los fieles laicos.
El tema de la Asamblea era “A veinte años de la
Christifideles Laici: memoria, desarrollo, nuevos desafíos y tareas ”. En
esta exhortación apostólica, el siervo de Dios Juan Pablo II ofrece una síntesis
orgánica y brillante de las enseñanzas del Vaticano II sobre los laicos,
enriquecida con las experiencias del post-Concilio recogidas durante el Sínodo
de los Obispos de 1987. En la Christifideles Laici el Consejo Pontificio
para los Laicos identificó inmediatamente una brújula segura y una fuente de
inspiración muy valiosa para su trabajo al servicio de los fieles laicos. Veinte
años más tarde, por lo tanto, nos ha parecido oportuno volver a tomarla en
consideración, tanto para releerla a la luz de todo lo que se ha vivido en la
Iglesia y en el mundo en los albores del nuevo milenio, como para hacer balance
de su efectiva recepción entre los fieles laicos de esta generación.
La publicación de la Christifideles Laici tuvo
una fuerte resonancia en la Iglesia. Desde el primer momento se delineó como una
auténtica magna charta del laicado católico, piedra angular del camino de
los fieles laicos en la Iglesia, representaba una prueba de que la “ hora del
laicado ” que empezó con el Concilio no había terminado. Decía el entonces
secretario general del Sínodo, monseñor Jan Schotte, presentándola en la Sala de
Prensa vaticana: « La Christifideles Laici constituye un verdadero
vademecum para toda la Iglesia y de modo especial para los laicos, hombres y
mujeres, llamados a ir a la viña del Señor […] que puede convertirse en el fiel
compañero de cada día para todos los laicos » (“L’Osservatore Romano ”, edición
en lengua española, 19 de febrero de 1989, p. 22). Veinte años más tarde
mantiene intacta esta función y sigue siendo un punto de referencia sólido para
la formación de un laicado que tenga una conciencia viva de su vocación y misión.
El cardenal Eduardo F. Pironio – que en el momento de
su publicación era presidente del Consejo Pontificio para los Laicos – de la
Christifideles Laici notaba que su « verdadera y más profunda novedad es […]
encuadrar el tema del laicado en una auténtica eclesiología de comunión; los
fieles laicos no son considerados “ a se ”, aislados o separados, sino en el
contexto global de una Iglesia que es esencialmente “ comunión en Cristo ” (cfr.
Lumen Gentium, 1) y al mismo tiempo “ sacramento universal de salvación ”
(Lumen Gentium, 48) » (“L’Osservatore Romano ”, 12 de febrero de 1989, p.
22). Precisamente esta es la clave hermenéutica básica de la teología del
laicado del Vaticano II. La exhortación apostólica nos llama a renovar
continuamente nuestro asombro ante el misterio de la Iglesia, que es una
comunión misionera. Y es una
comunión orgánica caracterizada por la diversidad y complementariedad de las
vocaciones y condiciones de vida, de los ministerios, los carismas y las
responsabilidades (cfr. Christifideles Laici, n. 20).
Cada miembro tiene un papel que desempeñar, es
necesario, no le está consentido ni aislarse espiritualmente ni permanecer
pasivo. De aquí, el llamamiento enérgico a la corresponsabilidad y la
participación activa de los fieles laicos en la vida y la misión de la Iglesia.
En el documento las palabras de Cristo: «
Id también vosotros a mi viña » (Mt 20, 3-4) resuenan como un estribillo.
La vocación misionera del fiel laico se distingue por la dimensión secular que
le es propia (índole secular). Vive en el mundo, “ en las fronteras de la
historia ”: la familia, el mundo del trabajo, la cultura, la economía, la
política, las ciencias, la técnica, las comunicaciones sociales. Allí el Señor
lo llama a ser testigo y constructor del reino de Dios.
Un tema central en la Christifideles Laici es
la identidad del fiel laico, sintetizada en dos palabras: vocación y misión. La
vocación de los fieles laicos brota del Bautismo y es una verdadera vocación.
«No es exagerado decir – escribe Juan Pablo II – que toda la existencia del fiel
laico tiene como objetivo el llevarlo a conocer la radical novedad cristiana que
deriva del Bautismo, sacramento de la fe, con el fin de que pueda vivir sus
compromisos bautismales según la vocación que ha recibido de Dios » (Christifideles
Laici, n. 10). El Papa ha subrayado mucho el carácter cristocéntrico de la
vocación laical. Como todos los bautizados el laico es “ hijo de Dios ”,
“miembro del Cuerpo de Cristo ”, “ templo vivo del Espíritu ”, “ criatura nueva
”; participa en el tarea sacerdotal, profética y real de Cristo; está llamado a
la santidad, inmerso en la realidad del mundo en el que vive. Escribe el autor
de la Carta a Diogneto, delineando con extraordinaria eficacia la
identidad del laico: « Los cristianos son en el mundo lo que el alma es en el
cuerpo. El alma, en efecto, se halla esparcida por todos los miembros del cuerpo;
así también los cristianos se encuentran dispersos por todas las ciudades del
mundo. El alma habita en el cuerpo, pero no procede del cuerpo; los cristianos
viven en el mundo, pero no son del mundo […] Tan importante es el puesto que
Dios les ha asignado, del que no les es lícito desertar » (Capp. 5-6; Funk, pp.
397-401).
Al afrontar los decisivos desafíos que la
postmodernidad lanza a los discípulos de Cristo se constata de nuevo la gran
necesidad que tenemos hoy de un testimonio cristiano genuino y persuasivo. En
nuestros tiempos, en los que se olvida a Dios y se vive un “ cristianismo
cansado ” (Benedicto XVI), entre tantos bautizados, se advierte la impelente
necesidad de una nueva generación de cristianos. Cristianos movidos por la
alegría, el entusiasmo de la fe, por un impulso misionero que les dé el valor de
ir contracorriente respecto a la cultura secularizada que hoy día domina la
escena, siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que les pida razón de su
esperanza (cfr. 1 P 3, 15). Cristianos que sean realmente la sal de la
tierra y la luz del mundo, que sepan convencer al mundo de que el cristianismo
es un programa de vida fascinante que lleva a la libertad verdadera y
corresponde plenamente al deseo de felicidad que alberga el corazón de todo
hombre y mujer. Fieles laicos que sepan edificar comunidades cristianas nuevas,
que dejen de estar replegadas sobre sí mismas en una estéril actitud
autorreferencial, sino encaminadas con audacia hacia las nuevas fronteras de la
misión. Por eso, la formación asume más que nunca un carácter de absoluta
prioridad pastoral. Es el ámbito en el que se plasma la identidad del fiel
laico, radicada en el bautismo. A distancia de veinte años, sigue siendo válida
la advertencia de la Christifideles Laici: « Nuevas situaciones, tanto
eclesiales como sociales, económicas, políticas y culturales, reclaman hoy, con
fuerza muy particular, la acción de los fieles laicos. Si el no comprometerse ha
sido siempre algo inaceptable, el tiempo presente lo hace aún más culpable. A
nadie le es lícito permanecer ocioso » (n. 3).
Doy gracias a Dios por todo lo que nos ha concedido
vivir en este año pasado, y, a cada uno de vosotros, que seguís con tanto
interés nuestro trabajo, os deseo un año 2009 que encuentre apoyo cotidianamente
en la fiel compañía del Señor, que se vea iluminado cotidianamente por su
Palabra.
Card. Stanisław Ryłko
Presidente
Benedicto XVI y la JMJ de Sydney
El acontecimiento de la Jornada Mundial de la
Juventud de Sydney, ciertamente, ha requerido del Consejo Pontificio para los
Laicos la mayor dedicación de los últimos años de actividad. La importancia de
la manifestación, su éxito en términos de impacto sobre la “ cultura juvenil ” y
no sólo, como también los beneficios del recorrido que siempre precede estos
acontecimientos internacionales y que sigue después, fueron señalados
extensamente durante el tradicional encuentro del Santo Padre con los cardenales,
arzobispos, obispos y miembros de la Curia Romana con ocasión del intercambio de
felicitaciones por la Navidad, el 22 de diciembre de 2008.
Su Santidad Benedicto XVI dedicó dos largos párrafos
de su discurso a un análisis en profundidad del acontecimiento que hemos querido
publicar en estas páginas de nuestro Noticiario.
Recordando tres acontecimientos específicos de 2008
que saltan particularmente a la vista (la JMJ de Sydney, los dos viajes a
Estados Unidos y Francia, y el Sínodo de los Obispos sobre la Palabra de Dios),
el Santo Padre habló en particular del encuentro en Australia como de « una gran
fiesta de fe que reunió a más de doscientos mil jóvenes de todas las partes del
mundo y no sólo los acercó exteriormente, en sentido geográfico, sino también
interiormente, gracias a que compartieron la alegría de ser cristianos ».
«En esas ocasiones – seguía diciendo Benedicto XVI –
la Iglesia se hace perceptible públicamente, y con ella también la fe y por eso
al menos la cuestión sobre Dios.
Esta manifestación pública de la fe constituye un reclamo para todos los que
tratan de comprender el tiempo presente y las fuerzas que actúan en él.
Especialmente el fenómeno de las Jornadas Mundiales de la Juventud se hace cada
vez más objeto de análisis, con el fin de comprender esta especie de cultura
juvenil, por decirlo así. Nunca antes, ni siquiera con ocasión de las Olimpiadas,
Australia había visto tanta gente de todos los continentes como durante la
Jornada Mundial de la Juventud. Y si antes se temía que la presencia de tantos
miles de jóvenes pudiera implicar alguna alteración del orden público, paralizar
el tráfico, obstaculizar la vida diaria, provocar violencia y dar espacio a la
droga, todo eso se demostró infundado. Fue una
fiesta de alegría, una alegría que al final invadió también a los reacios: al
final nadie se sintió molestado. Las jornadas se transformaron en una fiesta
para todos; más aún, sólo entonces se cayó verdaderamente en la cuenta de lo que
es en realidad una fiesta: un acontecimiento en el que todos, por decirlo así,
salen de sí mismos, van más allá de sí mismos y precisamente así están consigo y
con los demás. Así pues, ¿cuál es la
naturaleza de lo que sucede en una Jornada mundial de la juventud? ¿Cuáles son
las fuerzas que actúan en ella? Algunos análisis que están de moda tienden a
considerar estas jornadas como una variante de la cultura juvenil moderna, como
una especie de festival rock modificado en sentido eclesial con el Papa como
estrella. Con fe o sin fe, en el fondo estos
festivales serían siempre lo mismo; y así se piensa dejar de lado la cuestión
sobre Dios. También hay voces católicas que van en esta dirección, considerando
todo ello como un gran espectáculo que, aunque sea hermoso, sería de poco
significado para la cuestión sobre la fe y sobre la presencia del Evangelio en
nuestro tiempo. Serían momentos de un éxtasis festivo, pero que en fin de
cuentas luego dejarían todo como estaba antes, sin influir profundamente en la
vida.
De ese modo, sin embargo, la peculiaridad de estas
Jornadas y el carácter particular de su alegría, de su fuerza creadora de
comunión, no encuentran ninguna explicación.
Ante todo, es importante tener en cuenta el
hecho de que las Jornadas Mundiales de la Juventud no consisten sólo en la única
semana en que se hacen visibles públicamente al mundo.
Hay un largo camino exterior e interior que lleva a
ellas. La cruz, acompañada por la imagen de la Madre del Señor, realiza una
peregrinación a través de los países. La fe, a su modo, necesita ver y tocar.
El encuentro con la cruz, que es tocada y llevada, se
transforma en un encuentro interior con Aquel que en la cruz murió por nosotros.
El encuentro con la cruz suscita en lo más íntimo de los jóvenes el recuerdo del
Dios que quiso hacerse hombre y sufrir con nosotros.
Y vemos a la mujer que él nos dio como
Madre. Las Jornadas solemnes son sólo la culminación de un largo camino, en el
que se encuentran unos con otros, y juntos se encuentran con Cristo. En
Australia, no por casualidad, el largo Via Crucis a través de la ciudad se
convirtió en el acontecimiento culminante de esas jornadas.
Ese Via Crucis resumía una vez más todo lo que había
acontecido en los años anteriores e indicaba a Aquel que nos reúne a todos: el
Dios que nos ama hasta la cruz. Asimismo, el Papa no es la estrella en torno a
la cual gira todo. Es totalmente y sólo vicario. Remite a Otro que está en medio
de nosotros. Por último, la Liturgia solemne es el centro de todo el conjunto,
porque en ella acontece lo que nosotros no podemos realizar y que, sin embargo,
siempre esperamos. Él está presente. Él entra en medio de nosotros. Se ha
rasgado el cielo y esto hace luminosa la tierra. Esto es lo que hace alegre y
abierta la vida, y une a unos y otros en una alegría que no se puede comparar
con el éxtasis de un festival rock. Friedrich Nietzsche dijo en cierta ocasión:
“El arte no consiste en organizar una fiesta, sino en encontrar personas capaces
de alegrarse en ella ”. Según la Escritura, la alegría es fruto del Espíritu
Santo (cfr. Ga 5, 22). Este
fruto se pudo constatar abundantemente en los días de Sydney.
Del mismo modo que un largo camino precede a las
Jornadas Mundiales de la Juventud, así también de ellas deriva el camino
sucesivo. Se hacen amistades que
estimulan a un estilo de vida diverso y lo sostienen desde dentro. Las grandes
Jornadas tienen también como finalidad suscitar esas amistades y hacer que de
este modo surjan en el mundo lugares de vida en la fe, que son a la vez lugares
de esperanza y de caridad vivida […] » (S.S.
Benedicto XVI, Discurso a la Curia Romana con ocasión del intercambio de las
felicitaciones por la Navidad, Sala Clementina, lunes 22 de diciembre de 2008).
Sydney
2008, un acontecimiento de una fuerza extraordinaria
Una vez más hemos podido experimentar que la Jornada
Mundial de la Juventud constituye un acontecimiento eclesial de una fuerza
extraordinaria. Más de doscientos mil jóvenes han “ invadido ” la ciudad de
Sydney en los días de las celebraciones, un número excepcional, considerando la
distancia geográfica de Australia respecto al resto del mundo. Los peregrinos
procedían de doscientas setenta naciones diferentes, de los cinco continentes,
asistieron a las catequesis realizadas en más de doscientos treinta lugares de
la ciudad, en veintinueve lenguas diferentes; los obispos catequistas fueron más
de doscientos setenta. Un millar los sacerdotes que se pusieron a disposición
para las confesiones durante la semana de las celebraciones; unos ocho mil los
voluntarios que han colaborado con el Comité australiano para la JMJ 2008. Junto
al Papa, concelebraron cuatro mil sacerdotes y diáconos, cuatrocientos veinte
obispos y veintiséis cardenales.
Pero la
fuerza de esta JMJ ha consistido también, como siempre por otra parte, en que ha
puesto en marcha - es decir, ha movido a la conversión - no sólo a los jóvenes
peregrinos, sino también a las diócesis que los han acogido y a los países
anfitriones de las Jornadas Mundiales de la Juventud.
Nosotros, maravillados, hemos sido testigos
de estas tres grandes conversiones obradas por el Espíritu Santo, y que fueron
mucho más allá de nuestras propias esperanzas.
Los jóvenes peregrinos, numerosos y a la espera
Como siempre, las JMJ atraen a jóvenes del mundo
entero. La edición de Sydney no fue una excepción. A pesar de los elevados
costes del viaje, fueron numerosos los jóvenes que se movilizaron para este
encuentro. Estuvieron ahorrando durante meses, preparándose para este gran viaje
en grupos constituidos con mucha antelación.
Las distancias y los costes podrían
haberlos desalentado. Pero la tradición de la JMJ, bien arraigada en la vida de
las diócesis y de los movimientos, ha
permitido
que una multitud de jóvenes se pusiera en marcha.
Las cifras finales hablan de unos cien mil jóvenes
australianos y otros cien mil del resto del mundo. Aunque algunos consideren
estos números poco elevados, nosotros creemos, por el contrario, que manifiestan
una gran movilización, teniendo en cuenta las grandes distancias que había que
recorrer desde la mayor parte de los países participantes.
¿Cómo se explica semejante éxito? Las
razones son varias. En la época de Internet y la globalización, los jóvenes
están, ciertamente, más abiertos a los encuentros internacionales. Además,
muchos consideran Australia un país exótico. Pero, la razón más profunda de este
éxito radica en el hecho de que las nuevas generaciones están deseando un
encuentro fraterno. Bastaba con ver por las calles a los grupos de jóvenes que,
sin conocerse, se paraban a hablar entre ellos por las calles, para darnos
cuenta de la sed de contactos con un calor humano. En muchos de ellos se notaba
también una gran sed de una experiencia espiritual. De hecho los lugares de
oración fueron muy concurridos. Siempre fue
copiosa, por ejemplo, la participación a la adoración eucarística. Del mismo
modo, las noches de oración animadas por comunidades como Taizé, San Juan, la
Comunidad del Emmanuel, los Misioneros de la Caridad y Juventud 2000 siempre
llenaron las iglesias. Múltiples observadores han subrayado la calidad de la
escucha, del silencio y del recogimiento durante las celebraciones con el Papa,
a pesar de que las condiciones ambientales no fueran siempre favorables. Muchos
de ellos han vivido con particular sensibilidad el Via Crucis, realizado con una
magnífica escenografía. Estas escenas, que revelaron con la fuerza del arte
algunos intensos aspectos de la pasión de Cristo, conmovieron especialmente a
nuestros jóvenes, sumergidos en un mundo de imágenes.
También las catequesis mostraron las
grandes expectativas de los jóvenes. Las predicaron los obispos en tres mañanas
consecutivas y fueron seguidas con mucho interés.
Los mismos obispos han sentido una gran alegría al
instruir a jóvenes deseosos por encontrar respuestas sobre la fe. Algunos grupos,
cuando han vuelto a sus países, han pedido a sus obispos seguir con las
catequesis. Es una señal de su alegría de profundizar la fe y también de la
alegría de poder encontrarse con su obispo, una oportunidad que, a juicio de los
mismos jóvenes, se da con poca frecuencia.
Algunos testimonios de los jóvenes, de
regreso de Sydney, son conmovedores. En el
corazón de la Iglesia reunida se ha vivido un verdadero encuentro con Cristo. El
Espíritu Santo les ha mostrado con fuerza el Amor del Salvador y los ha puesto
en camino. Se reúnen ahora con regularidad con otros jóvenes para permanecer
fieles a la gracia recibida. El deseo de dar testimonio de la propia fe los
empuja a realizar iniciativas allí donde viven. ¡Y la Iglesia adquiere un rostro
nuevo!
¿Cómo no dar gracias al Espíritu Santo, por este gran
Pentecostés? Sabemos que los frutos
serán enormes para las diócesis de las que forman parte estos jóvenes y para los
movimientos a los que pertenecen. La Iglesia, ocupándose de las nuevas
generaciones, encuentra en ellas esperanza y un motivo para alabar a Aquel que
ha hecho nuevas todas las cosas.
Diócesis renovadas
No sólo los jóvenes han sido renovados en su fe, sino
también las diócesis. Baste con pensar en las diócesis que en todo el mundo se
han movilizado para mandar a propios jóvenes.
En particular, esta vez han sido las
diócesis de Oceanía las primeras interesadas. De hecho, es la primera vez que
una Jornada Mundial de la Juventud se realiza en ese continente.
También las diócesis que han acogido la JMJ han
experimentado esta renovación. Nos
referimos a las diócesis de Australia y Nueva Zelanda que recibieron a grupos de
jóvenes peregrinos durante los días previos al encuentro de Sydney. Muchas
parroquias trabajaron duro para encontrar alojamiento a los peregrinos, para
ofrecer las comidas, hacerles visitar las ciudades, para tener con ellos
momentos de comunión y oración. Bien sabemos
la gran fecundidad eclesial que todo esto comporta. Estos contactos personales
dan mucha esperanza a las pequeñas comunidades parroquiales. Y los mismos
jóvenes han quedado muy conmovidos por la acogida de las familias y de las
pequeñas parroquias. Han descubierto el tesoro de la fe y la generosidad de la
Iglesia en el mundo entero. Esta experiencia recíproca de fraternidad en Cristo
y de la belleza de la Iglesia ha marcado muchos corazones, y vuelve a dar vida
al tejido eclesial.
La diócesis más transformada con ocasión de
esta JMJ es, justamente, la de Sydney. Un intenso trabajo de tres años en el que
han participado numerosos fieles, sacerdotes, empleados y voluntarios. Algunos,
muy escépticos sobre el tipo de respuesta que la realización de la JMJ podía
llegar a tener en un país tan secularizado, dónde además la Iglesia es minoría,
han dado testimonio sucesiva- mente de su “ conversión ”.
Han visto la obra del Espíritu Santo en el anuncio
público de la fe por parte del Santo Padre, de obispos, sacerdotes y jóvenes
felices de ser cristianos, sin complejos.
Se experimentó una especie de liberación.
Una liberación que se percibía en los rostros de muchos.
Y, sin duda, marcará a las diócesis que han acogido y
organizado las JMJ, además con una generosidad y una competencia admirable.
La experiencia de los lugares que
han acogido las JMJ en años anteriores lo demuestra. Después de la JMJ de París
en 1997, resultaba normal pensar en organizar un encuentro público de católicos
en la capital de un país que está orgulloso de su fuerte laicidad.
La visita del Papa a París - en septiembre del año
pasado - en cuya ocasión la sociedad civil colaboró eficazmente, es una prueba
de ello. Podemos esperar, pues, que será también así para Sydney y para toda
Australia, un país muy secularizado.
Entre las diócesis cambiadas por la JMJ, no podemos
olvidar las que han participado a distancia. En Hungría, Polonia, Francia,
España y muchos otros países, se celebró una especie de “ JMJ 2008 fuera de
Sydney ”, conectados en directo con Australia por televisión e Internet. Se
trata de un nuevo fenómeno, vinculado tanto al desarrollo de los medios de
comunicación como a la distancia de los lugares donde se realizan las JMJ.
Estas iniciativas muestran el
carácter cada vez más universal de estos encuentros de jóvenes católicos. En
este “ pueblo global ” todos sienten la necesidad de asociarse a las JMJ,
también desde sus casas. ¡Qué bonita manifestación de la vida de la Iglesia
universal!
Un país secularizado que se mueve
Nuestra tercera alegría fue ver como un país tan
secularizado acogía públicamente la Palabra del Evangelio. ¿Quién no ha quedado
impresionado por el discurso de apertura del Primer Ministro, que manifestó
explícitamente su voluntad de acoger la JMJ para dar apoyo al trabajo de la
Iglesia católica, puesto que en todos estos siglos ha dado mucho a su país? ¡Es
una novedad absoluta que este discurso comprometido y atrevido venga de un
cristiano no católico, ciudadano de un país de cultura occidental! El empeño del
Estado en la organización logística para este acontecimiento, sin duda, ha sido
el más significativo en la historia de las JMJ. Baste con decir que en pleno
centro de la ciudad se había habilitado un espacio para las grandes
celebraciones, con una vista maravillosa sobre la bahía, y había banderas y
manifiestos por toda la ciudad, además de puestos de policía y autobuses al
servicio de los peregrinos. Asimismo, el espectacular Via Crucis en los lugares
más significativos de Sydney (frente a monumentos públicos y en las calles del
centro) dejó una huella indeleble en la ciudad. A esto se suma el testimonio de
alegría que los chicos han dado a los habitantes del lugar, previamente
preocupados de ser molestados y de ver los lugares públicos devastados por la
falta de civismo de los jóvenes extranjeros - una inquietud que fue desmentida
por los hechos. ¿Cómo no pensar que este anuncio del Evangelio, realizado con
palabras y con hechos, es un buen auspicio para la ciudad de Sydney y sus
habitantes? Con San Pablo, sabemos que donde sea proclamada con fuerza la
Palabra de Dios - tarde o temprano - brotará.
Una Palabra que requiere nuestra responsabilidad y
entrega un mandato
En el centro del acontecimiento estaba, claramente,
la Palabra de Dios ofrecida por el Papa. Una vez más esta ha marcado las mentes,
ha conmovido los corazones y ha obrado conversiones. Benedicto XVI, ya desde su
llegada, enseñó a los jóvenes el plan de salvación en Cristo, como le gusta
hacer a menudo. Este mundo tan bonito, que el Papa contaba haber contemplado
desde el avión, también es campo de batalla y lugar de muchos sufrimientos que
Cristo viene a sanar. A estos jóvenes, a menudo tentados por el consumismo, que
lleva a la desesperación, y heridos por las divisiones, el Papa ha recordado que
son “ criaturas nuevas ” mediante el bautismo y habitadas por el Espíritu,
manantial de esperanza. Con ocasión de la gran vigilia, después de haber
contemplado los dones del Espíritu que producen la comunión, el Papa exhortó a
los jóvenes: “¡Haced que el amor unificador sea vuestra medida; el amor duradero
vuestro desafío y el amor que se entrega vuestra misión! ”. Durante la misa
final el Santo Padre administró el sacramento de la confirmación a veinticuatro
jóvenes, para recordar a todos los dones recibidos de Dios con este sacramento.
Y, con la firme certeza de vivir con ellos un Pentecostés, reclamó de nuevo su
responsabilidad enérgicamente: “ Queridos jóvenes, permitidme que os haga una
pregunta. ¿Qué dejaréis vosotros a la próxima generación? ¿Estáis construyendo
vuestras vidas sobre bases sólidas? ¿Estáis construyendo algo que durará?
¿Estáis viviendo vuestras vidas de modo que dejéis espacio al Espíritu en un
mundo que quiere olvidar a Dios, rechazarlo incluso en nombre de un falso
concepto de libertad? ¿Cómo estáis usando los dones que se os han dado, la «
fuerza » que el Espíritu Santo está ahora dispuesto a derramar sobre vosotros?
¿Qué herencia dejaréis a los jóvenes que os sucederán? ¿Qué os distinguirá? ”
Sabemos que esta palabra fuerte, que confirma y
responsabiliza, ha sido escuchada. Y creemos que, de un modo u otro, dará su
fruto en la vida de estos jóvenes y a toda la Iglesia.
Encuentro internacional de los delegados de la pastoral juvenil:
de Sydney a Madrid
Del 2 al 5 de abril de 2009, delegados de
varios países, movimientos y asociaciones internacionales se encontrarán en Roma
para hacer balance de la experiencia de la JMJ de Sydney y dar comienzo a la
preparación de Madrid 2011. Uno de los símbolos más elocuentes es la entrega de
la Cruz de la Redención, confiada por Juan Pablo II a los jóvenes y que se
convirtió en la Cruz de las JMJ, que pasará de las manos de los jóvenes de
Sydney a las de los jóvenes madrileños que toman el relevo, con una
peregrinación en España, en preparación de la JMJ de Madrid.
Los temas de los mensajes para las próximas JMJ
Como ya es costumbre, el Santo Padre
Benedicto XVI ha indicado los temas de las próximas Jornadas Mundiales de la
Juventud hasta la que reunirá a los jóvenes en Madrid, en 2011.
Con este método, se quieren proponer los pasos de un
recorrido a seguir, las etapas principales del itinerario espiritual que llevará
a los jóvenes al encuentro mundial de Madrid previsto del 16 al 21 de agosto
de 2011.
Los temas son los siguientes:
–
XXIV JMJ (2009):
“ Hemos puesto nuestra esperanza en el Dios vivo ” (1Tm
4,10).
–
XXV JMJ (2010):
“Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida
eterna? ” (Mc 10, 17).
–
XXVI JMJ (2011):
Arraigados y edificados en Cristo,
firmes en la fe ” (cfr. Col 2, 7).
El saludo
a Mons. Kohn y la bienvenida al Rev.
Jacquinet
Al regreso de la delegación del Consejo
Pontificio para los Laicos de la ardua y rica experiencia de Sydney, en el mes
de septiembre se produjo un cambio en la guía de la Sección Jóvenes. Mons.
Francis Kohn, que desde abril de 2001 estaba al servicio de la Santa Sede en
nuestro Dicasterio, acabó su mandato como responsable de la Sección.
Mons. Kohn, miembro de la Comunidad del
Emmanuel y ordenado presbítero por la diócesis de París, llegó a Roma con su
experiencia de sacerdote de la parroquia de Santa Trinidad en París (1986-1995)
y de miembro del Comité organizador de la JMJ de París (1996-1997), por
mencionar sólo algunas de sus varias actividades. Dentro de la Comunidad del
Emmanuel ha servido en muchos campos, entre los cuales las actividades de
pastoral juvenil de ámbito internacional y la dirección de la Escuela de
formación y evangelización de la Comunidad en París.
Como Responsable de la Sección Jóvenes del
Consejo Pontificio para los Laicos, trabajó con empeño y pasión en la
organización de las Jornadas Mundiales de la Juventud de Toronto (2002), Colonia
(2005) y Sydney (2008).
Recientemente ha sido nombrado postulador de la causa
de canonización de Pierre Goursat, fundador de la Comunidad del Emmanuel.
Recordando su dedicación al servicio de la Santa Sede
y de los jóvenes y el apasionado empeño que lo ha caracterizado en su tarea como
responsable de la Sección, le expresamos nuestra profunda gratitud y le deseamos
un fecundo servicio en la viña del Señor.
El nuevo responsable, el Reverendo Eric
Jacquinet, también es francés, de la diócesis de Lión.
Hasta ahora párroco y delegado episcopal de la
pastoral sacramental y litúrgica, el Revdo.
Jacquinet es ingeniero y también él es
miembro de la Comunidad del Emmanuel, en la que trabajó para los jóvenes, las
parejas y los sacerdotes. Ha publicado varias obras sobre el Corazón de Jesús,
sobre la compasión y, recientemente, sobre el acompañamiento de los fieles
divorciados y casados por segunda vez.
Le damos nuestra cordial bienvenida.
A veinte años de la Christifideles Laici Memoria, desarrollo,
nuevos desafío y tareas
Los miembros y los consultores del Consejo Pontificio
para los Laicos se reunieron del 13 al 15 de noviembre pasado para la XXIII
Asamblea Plenaria. El congreso asumió una fisonomía muy especial, sobre todo por
la presencia de un nutrido grupo de miembros y consultores de reciente
nombramiento, más de un tercio del total, que participaban por primera vez. El
argumento afrontado en los dos primeros días de nuestra Asamblea se inspiraba en
el aniversario de un documento fundamental para los fieles laicos, su Charta
Magna, según la definición que dio el Santo Padre durante la audiencia: “A
veinte años de la Christifideles Laici: memoria, desarrollo, nuevos desafíos y
tareas ”. La reflexión se basó en cuatro informes y numerosos testimonios
articulados en dos mesas redondas; además se prestó especial atención a que no
faltaran tiempos adecuados para llevar a cabo libremente el debate. El
cardenal Ryłko, presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, inauguró
los trabajos dando una calurosa bienvenida a los nuevos y trazó las líneas
directrices de las reflexiones posteriores. En el primer informe el cardenal
Angelo Scola, patriarca de Venecia, profundizó en los desarrollos recientes
de la teología del laicado a la luz de la eclesiología de comunión, señalando
sus progresos y lagunas. El arzobispo de Munich, Mons. Reinhard Marx, con
una brillante exposición nos puso al día sobre los avances en las experiencias
de formación de los laicos, indicando recursos y dificultades; a continuación,
el Prof. Carriquiry, subsecretario de nuestro Dicasterio, gracias a su
vasta y consolidada experiencia madurada “ en el campo de batalla ”, describió
un cuadro preciso del desarrollo de las nuevas realidades asociativas surgidas
después del Concilio, que en los últimos veinte años se han ido acercando cada
vez más al alto grado de “ madurez eclesial ” que en su tiempo auguraba la
Christifideles Laici, y abriéndose cada vez más a la misión universal de la
Iglesia. Mons. Dubost,
obispo de Evry, abordó ampliamente el tema de la corresponsabilidad de los
fieles laicos en la edificación de la comunidad cristiana a partir de las
experiencias vividas en sus diócesis. Todos los testimonios se inspiraron en la
responsabilidad de los fieles laicos en la vida pública, tocando los puntos
cruciales que interpelan la índole secular propia de los bautizados de nuestro
tiempo. Lola Velarde denunció con extrema claridad las políticas
contemporáneas inspiradas en ideologías nihilistas y coordinadas a nivel
planetario, que atacan directamente la institución de la familia cuestionando
derechos fundamentales como el derecho a la vida y a la libertad de educación,
para promover pseudo-derechos subjetivos, deletéreos tanto para las personas
como para la comunidad. Thomas Han, que está entre los “ decanos ” de
nuestros miembros, puso en evidencia los grandes intereses económicos y de poder
que mueven estas políticas, cuyos efectos más inmediatos se pueden constatar en
un mayor empobrecimiento de los pueblos del tercer mundo, ya muy pobres. Carl
Anderson subrayó la importancia de la educación basada en principios
humanistas cristianos para que las nuevas generaciones sean capaces de afrontar
los problemas siempre nuevos de nuestras sociedades rápidamente cambiantes.
Entre las reflexiones no pudo faltar una puntualización sobre el papel de los
fieles laicos que trabajan en los medios de comunicación, algo que hizo
brillantemente Josep Miró i Ardèvol, mientras que correspondió al
diputado italiano Luca Volontè afrontar la delicada problemática de los
laicos católicos comprometidos en política. Alessandro Zuccari, disertó
sobre el orden internacional, poniendo en evidencia, por un lado, la grave
situación económica y social de muchos países pobres, especialmente de África y
Asia, y, por otro lado, indicando los caminos que pueden conducir a una mayor
justicia internacional.
El debate, muy animado, enriqueció las
ponencias y los testimonios con la contribución de todos nuestros miembros y
consultores. La publicación de las actas no podrá reflejar plenamente el clima
de gran interés y participación que reinó en nuestra Asamblea.
La mañana del tercer día estuvo dedicada a la
audiencia con el Santo Padre. La reflexión de Benedicto XVI puso en
evidencia la actualidad de la Christifideles Laici, que “ retoma las enseñanzas
del Concilio, orienta el discernimiento, la profundización y la orientación del
compromiso laical en la Iglesia ante los cambios sociales de estos años ”. El
impulso que dio el Concilio, renovado por la Christifideles Laici, permitió un
sorprendente incremento de “ la participación de los laicos gracias a los
consejos pastorales, diocesanos y parroquiales ”, donde pudo crecer y expresarse
el sensus ecclesiae del pueblo de Dios. La clara apertura a la contribución de
los laicos y la enunciación de los inequívocos “ criterios de eclesialidad ” por
parte de la Christifideles Laici, han permitido madurar una “ viva conciencia de
la dimensión carismática de la Iglesia ”, lo cual “ ha llevado a apreciar y
valorar tanto los carismas más simples que la Providencia de Dios otorga a las
personas como los que aportan gran fecundidad espiritual, educativa y misionera
”. A este respecto, el Santo Padre creyó oportuno “ agradecer especialmente al
Consejo Pontificio para los Laicos el trabajo realizado durante los decenios
pasados para acoger, acompañar, discernir, reconocer y animar estas realidades
eclesiales, favoreciendo la profundización de su identidad católica, ayudándolas
a insertarse más plenamente en la gran tradición y en el entramado vivo de la
Iglesia, y secundando su desarrollo misionero ”.
La atención del Papa se dirigió luego a los
jóvenes, en particular, revivió la Jornada Mundial de la Juventud de Sydney: “
Las nuevas generaciones no sólo son destinatarias preferenciales ” de la
transmisión de la rica herencia de la fe católica, “ sino también sujetos que
esperan en su corazón propuestas de verdad y de felicidad para poder dar
testimonio cristiano de ellas, como sucede ya de modo admirable. Yo mismo fui
nuevamente testigo de ello en Sydney, en la reciente Jornada Mundial de la
Juventud ”. Después de haber hablado sobre los jóvenes, Benedicto XVI se detuvo
también sobre la “ dignidad y participación de las mujeres en la vida de la
Iglesia y la sociedad ”, un tema que siempre le ha preocupado. Si es verdad que:
“ el hombre y la mujer, iguales en dignidad, están llamados a enriquecerse
recíprocamente en comunión y colaboración, no sólo en el matrimonio y en la
familia, sino también en todas las dimensiones de la sociedad. A las mujeres
cristianas se les pide conciencia y valentía para afrontar tareas exigentes,
para las cuales, sin embargo, no les falta el apoyo de una notable propensión a
la santidad, de una especial agudeza en el discernimiento de las corrientes
culturales de nuestro tiempo, y de una pasión particular por el cuidado de lo
humano, característica de ellas ”. La última reflexión del Santo Padre se centró
en “ la índole secular que caracteriza a los laicos ”. Después de haber
subrayado que el mundo en su complejidad es “ lugar teológico, ámbito y medio de
realización de la vocación y misión de los laicos ”, en particular, porque les
corresponde “ dar testimonio de la caridad, especialmente a los más pobres, a
los que sufren y a los necesitados ”, como también para “ asumir todos los
compromisos cristianos destinados a crear condiciones de justicia y paz cada vez
mayores en la convivencia humana ”, el Papa hizo una petición concreta a nuestro
Dicasterio: “ pido al Consejo Pontificio para los Laicos que siga con diligente
cuidado pastoral la formación, el testimonio y la colaboración de los fieles
laicos en las más diversas situaciones en las que está en juego la auténtica
calidad humana de la vida en la sociedad. De modo particular, reafirmo la
necesidad y la urgencia de la formación evangélica y del acompañamiento pastoral
de una nueva generación de católicos comprometidos en la política, que sean
coherentes con la fe profesada, que tengan rigor moral, capacidad de juicio
cultural, competencia profesional y celo de servicio para el bien común ”.
El Consejo Pontificio para los Laicos, que realiza su
trabajo al servicio del Santo Padre, decidió dedicar las próximas asambleas
plenarias al tema del compromiso de los fieles laicos en la vida pública,
especialmente en la política. Después de la palabra iluminadora y programática
del Papa, los trabajos de la XXIII Asamblea Plenaria concluyeron por la tarde
del tercer día, un espacio de tiempo lamentablemente breve, pero muy intenso.
Ante todo, el presidente ilustró las tareas y las responsabilidades de los
Miembros y Consultores, sobre todo en beneficio de los nuevos. Mons. Clemens,
secretario del Dicasterio, abrió un amplio debate sobre los programas de los
próximos años, también para comenzar a reflexionar sobre las líneas
programáticas indicadas por el Santo Padre.
El debate contó con la participación de
numerosos miembros y consultores, tantos que a duras penas fue posible escuchar
las propuestas de todos los que desearon intervenir.
La Asamblea concluyó con una cena de amistad,
sellando así tres días de intenso trabajo pero también de convivencia humana y
de comunión en el amor por Cristo y por la Iglesia.
Los
futuros programas del Dicasterio
Al término de un año rico de acontecimientos, durante
la última Asamblea Plenaria del Consejo Pontificio para los Laicos se
presentaron a los miembros y consultores algunas iniciativas de las que se
ocupará el Dicasterio próximamente.
La reciente XXIII Jornada Mundial de la Juventud de
Sydney confirmó una vez más la eficacia de estos encuentros que el siervo de
Dios Juan Pablo II apoyó con gran determinación y el Papa Benedicto XVI ha
llevado adelante con igual convicción. Acabada esta experiencia, los superiores
del Dicasterio, con la Sección Jóvenes, ya se están ocupando de la organización
de la próxima Jornada Mundial de la Juventud en Madrid, prevista para 2011,
manteniéndose regularmente en contacto con los organizadores españoles. En las
páginas de este Noticiario ya hemos presentado los temas de las próximas JMJ
hasta la de Madrid y también la próxima cita, a la que han sido convocados los
responsables de la pastoral juvenil de las Conferencias episcopales y de los
movimientos y asociaciones internacionales.
Siempre a través de la Sección Jóvenes, el Dicasterio
está organizando el décimo Fórum Internacional que se realizará en marzo de
2010. El tema será de sumo interés para las nuevas generaciones: la educación al
amor. Se afrontarán cuestiones
actuales, como la dificultad de numerosos jóvenes de nuestro tiempo a
comprometerse de modo duradero, las consecuencias en los jóvenes del divorcio de
los padres y las ayudas posibles, la responsabilidad de los formadores, la
preparación al matrimonio y otros muchos problemas que permanecen abiertos.
Se abordarán temas de antropología cristiana,
con especial referencia a las enseñanzas del Santo Padre Benedicto XVI y a la
denominada “ teología del cuerpo ” de Juan Pablo II.
La Sección Iglesia y Deporte, ya plenamente operativa
gracias a los numerosos contactos establecidos con las más importantes
asociaciones deportivas católicas y no católicas, como también con las
Conferencias episcopales de todo el mundo, está organizando, en colaboración con
el Centro Deportivo Italiano (CSI) y la naciente Fundación “ Juan Pablo II para
el deporte ”, la VI “Maratón por la paz ” que se desarrollará de Jerusalén a
Roma, pasando por Grecia, Malta y el sur de Italia, en los meses de mayo y junio
de 2009. En otoño, se llevará a cabo el tercer Seminario Iglesia y Deporte,
dedicado a la importancia pedagógica del deporte amateur y juvenil que se vive
también gracias a las innumerables asociaciones deportivas católicas. El
objetivo que el seminario se propone es la valorización de la dimensión social,
recreativa y formativa del deporte, para que este sepa educar también en las
virtudes cristianas en la vida cotidiana.
La actividad ordinaria del Dicasterio implica, además,
mantener contactos constantes con los movimientos y las nuevas comunidades,
dedicando una atención especial a aquellos de los que está en curso el proceso
de reconocimiento a nivel internacional. También siguen las relaciones de la
Sección Mujer con la red de colaboración establecida a nivel internacional y
constituida por estudiosos y expertos del tema vinculados a la visión cristiana
de la condición de la mujer y la complementariedad hombre-mujer.
Las relaciones con los obispos de todo el
mundo se mantienen constantes y son fundamentales; con ellos, el argumento que
se aborda en más ocasiones durante los encuentros es, sin duda, el de la
necesidad de una presencia mayor y más eficaz de los fieles laicos en la vida
pública.
Es también por este motivo que se ha sopesado la
oportunidad de dedicar la próxima Asamblea Plenaria, prevista para 2010, al
compromiso de los fieles laicos en la vida política y cultural. Un tema de gran
actualidad y de importancia creciente, sobre todo desde que se han impuesto en
el debate político temas cruciales, como el derecho a la vida, la tutela de la
familia, la libertad de educación y, por último, la libertad religiosa.
Cuestiones amplias, que probablemente deberán ser afrontadas en más de una
reunión y desde distintos ángulos, y que implican, además, una reflexión sobre
la formación de los laicos, sobre su sentido de pertenencia a la Iglesia y,
sobre todo, sobre el sentido teológico y eclesial de la índole secular que los
caracteriza.
Reconocimientos jurídicos y aprobaciones estatutarias
El Consejo Pontificio para los Laicos:
• Con decreto del 12 de enero de 2008, aprobó las
modificaciones aportadas a los estatutos de la asociación Adsis.
• Con decreto del 26 de agosto de 2008,
concedió la aprobación definitiva de los estatutos de la Union Internationale
des Guides et Scouts d’Europe - Fédération du Scoutisme Européen.
• Con decreto del 12 de septiembre de 2008
aprobó los nuevos estatutos de la Fédération Internationale des Associations
Catholiques d’Aveugles (FIDACA).
• Con decreto del 12 de octubre de 2008, reconoció
como asociación internacional de fieles la Comunidade Canção Nova,
aprobando sus estatutos “ ad experimentum ”.
• Con decreto del 18 de octubre de 2008 aprobó los
nuevos estatutos de la World Union of Catholic Teachers (WUCT).
• Con decreto del 24 de octubre de 2008, reconoció
Hogares Nuevos - Obra de Cristo como asociación internacional de fieles,
aprobando los nuevos estatutos “ ad experimentum ”.
• Con decreto del 28 de octubre de 2008, concedió la
aprobación definitiva de los estatutos de la Unione dell’Apostolato Cattolico.
• Con decreto del 31 de octubre de 2008
aprobó los nuevos estatutos de la Jeunesse Indépendante Chrétienne
Internationale (JICI).
• Con decreto del 25 de diciembre de 2008, reconoció
la comunidad Fondacio como asociación internacional de fieles, aprobando
sus estatutos “ ad experimentum”.
Actualmente, el Dicasterio está examinando las
solicitudes de reconocimiento canónico presentadas por las siguientes
asociaciones laicales: Comunidad Católica de Integración, Movimiento
Apostólico de Schönstatt, Comunità Cenacolo, Cellule Parrocchiali
di Evangelizzazione, Pan-American Health Care Network, Fédération
Internationale des Centres de Préparation au Mariage, Movimiento de la
Palabra de Dios, Communauté du Chemin Neuf, Comunità Gesù Risorto,
Unione Cattolica Internazionale di Servizio Sociale “Madeleine Delbrêl ”,
Misioneros de la Esperanza, Comunità Nuovi Orizzonti, Hogar de
la Madre.
Últimos volúmenes publicados
Colección “ Jóvenes ”
• Testimoniar a Cristo en el mundo del trabajo.
Actas del IX Fórum Internacional de
Jóvenes, Rocca di Papa, 28 de marzo-1 de abril de 2007.
PUBLICACIONES EN PREPARACIÓN
• Mujer y varón, la totalidad del
humanum. A veinte años de la carta
apostólica Mulieris dignitatem. Congreso
internacional, Roma, 7-9 de febrero de 2008.
• “Os pido que salgáis al encuentro de los
movimientos con mucho amor ”. Seminario de estudio para obispos, Rocca di
Papa (Roma), 15-17 de mayo de 2008.
Visitas ad limina
Las visitas ad limina se retomaron en el mes
de septiembre, con un ritmo intenso para compensar el período de casi un mes de
suspensión previsto en octubre para permitir el desarrollo del Sínodo de los
obispos sobre la Palabra de Dios. Hemos recibido visitas de numerosas
conferencias episcopales de América Latina: Nicaragua, Paraguay, Panamá,
Uruguay, Ecuador, Bolivia y Chile; además han venido los obispos de Kazajstán,
Uzbekistán y Kirguistán y de la isla de Taiwán. En los encuentros con los
prelados latinoamericanos hemos podido constatar que la Conferencia de Aparecida
ha marcado profundamente a la Iglesia en América Latina. Los obispos han
demostrado conocer a fondo los problemas de sus países, sintetizados en el
Documento conclusivo de Aparecida: « el éxodo de fieles hacia sectas y otros
grupos religiosos, las corrientes culturales contrarias a Cristo y a la Iglesia,
el desaliento de los sacerdotes frente a la mole del trabajo pastoral, la
escasez de clero en muchas regiones, el cambio de los paradigmas culturales, la
globalización y la secularización, los graves problemas de violencia, pobreza e
injusticia, el difundirse de la cultura de muerte » (n. 185). Lamentablemente en
ambientes cristianos se está promoviendo una nociva moda cultural que pretende
restablecer las religiones paganas, denunciada en Aparecida por el Papa mismo:
«La utopía de volver a dar vida a las religiones precolombinas, separándolas de
Cristo y de la Iglesia universal, no sería un progreso, sino un retroceso […].
En efecto, el anuncio de Jesús y de su Evangelio no supuso, en ningún momento,
una alienación de las culturas precolombinas, ni una imposición de una cultura
extraña » (Benedicto XVI, Discurso a la V Conferencia del CELAM, n. 1, 13
de mayo de 2007).
Frente a estos graves problemas los obispos no se
muestran desmoralizados, es más, nutren muchos motivos de esperanza sólidamente
basada en las muchas gracias que Dios está prodigando a sus Iglesias. Están
trabajando intensamente en la formación, para realizar los deseos del Santo
Padre: «Al iniciar la nueva etapa que la Iglesia misionera de América Latina y
del Caribe se dispone a emprender, a partir de esta V Conferencia General en
Aparecida, es condición indispensable el conocimiento profundo de la Palabra de
Dios. Por esto, hay que educar al
pueblo en la lectura y meditación de la palabra de Dios: que ella se convierta
en su alimento para que, por propia experiencia, vean que las palabras de Jesús
son espíritu y vida » (ibid., n. 3). La formación se vale, además de las
estructuras diocesanas y de las iniciativas de las parroquias, a menudo
articuladas en comunidades de base, también y en gran medida de los movimientos
eclesiales y las nuevas comunidades, que están contribuyendo a la renovación de
las Iglesias de todas las áreas: « los nuevos movimientos y comunidades son un
don del Espíritu Santo para la Iglesia. En ellos, los fieles encuentran la
posibilidad de formarse cristianamente, crecer y comprometerse en el apostolado,
hasta convertirse en verdaderos discípulos misioneros » (ibid., n. 311).
La renovación de la catequesis puede apoyarse
en la sólida base del « gran mosaico de la religiosidad popular que es el
precioso tesoro de la Iglesia católica en América Latina, y que ella debe
proteger, promover y, en lo que fuera necesario, también purificar » (Benedicto
XVI, Discurso a la V Conferencia del CELAM, n. 1). Los obispos además han
dialogado sobre el compromiso de los fieles laicos en la vida política de sus
países, constatando que todavía deja mucho que desear; impresiona que el Santo
Padre haya subrayado (cfr. ibid., n. 4) la escasa incidencia de los
católicos en la vida pública en un continente en el que los bautizados
constituyen la gran mayoría. Por este motivo, los prelados están trabajando para
poder ofrecer « una catequesis social y una adecuada formación en la doctrina
social de la Iglesia » (ibid., n. 3).
En efecto, « formar las conciencias, ser
abogada de la justicia y de la verdad, educar en las virtudes individuales y
políticas, es la vocación fundamental de la Iglesia en este sector. Y los laicos
católicos deben ser conscientes de su responsabilidad en la vida pública; deben
estar presentes en la formación de los consensos necesarios y en la oposición
contra las injusticias » (ibid., n. 4).
Contactos con asociaciones y movimientos
Durante el segundo semestre de 2008, el presidente
del Consejo Pontificio para los Laicos, el cardenal Stanisław Ryłko, recibió a
los responsables y representantes de los siguientes movimientos y asociaciones:
Catholic Fraternity of Charismatic Covenant Communities and Fellowships,
Movimiento de Vida Cristiana, Servizio di animazione comunitaria del
Movimento per un mondo migliore, International Catholic Charismatic
Renewal Services, Foederatio Internationalis Pueri Cantores, Opera
di Nàzaret, Comunidad del Emmanuel, Fraternità di Comunione e
Liberazione, Comunità Papa Giovanni XXIII. Del Movimento dei
Focolari y de la Azione Cattolica Italiana el cardenal recibió a sus
respectivos nuevos presidentes: la Sra. Maria Voce y el Prof. Francesco Miano.
• Además, el cardenal Ryłko presidió, el 3 de
noviembre, en la basílica de San Juan de Letrán en Roma, la misa de
agradecimiento por el reconocimiento como asociación internacional de fieles de
la Comunidade Cançao Nova.
• El 23 de noviembre participó en las celebraciones
en Würzburg, Alemania, del 40° aniversario de la Comunità di Sant’Egidio,
presidiendo una celebración eucarística en la catedral.
• El 17 de noviembre presidió una concelebración
eucarística en la basílica de San Pablo Extramuros para un grupo internacional
del instituto secular de las Hermanas de María de Schönstatt.
• S.E. Mons. Josef Clemens, secretario del Dicasterio,
recibió la visita de responsables y delegados del Movimiento Pro Sanctitate,
de las obras Ayuda a la Iglesia necesitada, de la Comunidad del
Emmanuel, de la Conférence Internationale Catholique du Scoutisme (CICS),
del Apostolado Militar Internacional, de la Comunità “Cuore di Gesù ”,
de la Obra Kolping Internacional, de la asociación alemana Obra de San
Bonifacio (Bonifatiuswerk der deutschen Katholiken) y de la Federación de
Jóvenes Católicos Alemanes.
• Junto con la Sra. Rocío Figueroa, Mons. Clemens
recibió a los responsables de la Unione Internazionale delle Guide e Scout
d’Europa (UIGSE-FSE).
• El 30 de octubre participó en Asís en el 2°
Encuentro Internacional de los Obispos que acompañan a las comunidades de
Renovación Carismática Católica, organizado por la Catholic Fraternity of
Charismatic Covenant Communities and Fellowships, con una ponencia sobre el
tema “Los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades en el pensamiento del
cardenal Joseph Ratzinger ”. Mons. Clemens también presidió la celebración
eucarística de apertura de la XIII Conferencia Internacional de la Catholic
Fraternity.
• El 14 de diciembre presidió la celebración
eucarística del III Domingo de Adviento en la iglesia de S. Onofrio en Roma para
la Comunidad Católica de Integración presente en esta ciudad.
El subsecretario del Dicasterio, Prof. Guzmán
Carriquiry, recibió durante los últimos seis meses a responsables y
representantes de la asociación colombiana Espiritualidad de los hijos y de
las hijas de Dios, de la asociación francesa Mouvement des Cadres
Chrétiens (MCC), de la comunidad brasileña Palavra viva, del
Movimiento de espiritualidad “ Vivere in ”, de la Opera di Nàzaret
y del Movimento apostolico Manquehue, del Movimento dei laici
marianisti.
El jefe de oficina del Consejo Pontificio para los
Laicos, Mons. Miguel Delgado Galindo, recibió a responsables de Couples for
Christ, de la asociación laical colombiana Espiritualidad de los hijos y
de las hijas de Dios, de la asociación alemana “Obra de San Bonifacio ”
(Bonifatiuswerk der deutschen Katholiken).
El Revdo. Eric Jacquinet, nuevo responsable de la
Sección Jóvenes, recibió durante los últimos meses a responsables y
representantes de los siguientes movimientos y comunidades: Jesus Youth
International, Comunidad de San Egidio, Comunidad Católica Shalom,
Movimiento de Vida Cristiana, Communauté St. Jean, Forum
Internazionale di Azione Cattolica (FIAC), Comunidad del Emmanuel.
Además, el Revdo. Jacquinet visitó
en varias ocasiones la Emmanuel School of Mission en Roma.
Otros encuentros
El presidente del Dicasterio, el cardenal Stanisław
Ryłko, recibió durante el segundo semestre de 2008 a Mons. Leo M. Drona, obispo
de San Pablo (Filipinas); a los miembros de la presidencia del Consilium
Conferentiarum Episcoporum Europae (CCEE), acompañados por el presidente, el
cardenal Péter Erdö, y por el nuevo secretario general, P. Duarte de Cunha; al
nuevo prepósito general de la Compañía de Jesús, P. Adolfo Nicolás.
El cardenal Ryłko también recibió la visita del Sr.
Edio Costantini, presidente de la Fundación Juan Pablo II para el Deporte.
Además, el cardenal Ryłko participó
en los siguientes encuentros y congresos:
• Presidió la celebración eucarística de clausura del
Congreso “ Freude am Glauben ” organizado por el Forum Deutscher Katholiken
en Fulda, Alemania, los días 12-14 de septiembre.
• El 17 de septiembre, presidió la concelebración
eucarística y realizó la homilía durante el Congreso para los Nuevos Obispos,
organizado en Roma por la Congregación para los Obispos.
• El 25 de septiembre, participó en el XXII Capítulo
General del Istituto Figlie di Maria Ausiliatrice con una ponencia sobre
“ La emergencia educativa de nuestro tiempo en el magisterio de Benedicto XVI”.
• En el marco de la conmemoración del trigésimo
aniversario de la elección al solio pontificio de Juan Pablo II, el 11 de
octubre dio una conferencia sobre “ Juan Pablo II, educador de los jóvenes ” en
la Universidad de Varsovia.
• Presidió una de las sesiones del Congreso
internacional “ Cristo, Iglesia y hombre. El Vaticano II en el pontificado de
Juan Pablo II”, organizado en Roma los días 28-30 de octubre por la Pontificia
Facultad teológica “ San Buenaventura ” - Seraphicum.
• El 5 de noviembre, participó en la ceremonia de
inauguración del año académico de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz.
• El 18 de noviembre, dio una lección sobre “ La
pastoral juvenil en el magisterio de Benedicto XVI” a los sacerdotes de la
archidiócesis de Chieti-Vasto, reunidos para el retiro espiritual mensual.
El secretario del Dicasterio, S.E. Mons. Josef
Clemens, recibió la visita del arzobispo de Sydney (Australia), cardenal George
Pell; de la presidencia de la Conferencia episcopal del Brasil; del obispo de
Augsburgo (Alemania), Mons. Walter Mixa y del arzobispo emérito de Munich y
Freising, el cardenal Friedrich Wetter.
Mons.
Clemens recibió, además, la visita de Frère Alois Löser, Prior de Taizé, y de P.
David M. Kammler, OP, Promotor general de la Fraternità Laiche Domenicane
(Fld).
• El 2 y el 3 de septiembre participó, en
Freising (Alemania), en el VI Congreso mundial de la pastoral para los gitanos,
promovido por el Consejo Pontificio de la Pastoral para Emigrantes e
Itinerantes, y moderó la mesa redonda de algunos directorios nacionales sobre el
tema “ Evangelización y promoción humana de los jóvenes gitanos frente a los
desafíos del pluralismo religioso, cultural y ético ”.
• El 7 y el 8 de septiembre, presidió la celebración
eucarística en el santuario de Mariazell (Austria), con ocasión del aniversario
del viaje apostólico de S.S. Benedicto XVI.
Se encontró con los representantes de
algunos movimientos y asociaciones miembros del Consejo para los Laicos de
Austria.
• El 10 y 11 de octubre, guió la delegación
de la Santa Sede en la 8ª Conferencia Europea de los Capellanes responsables de
la Juventud, realizada en Kiev (Ucrania) sobre el tema: “ El futuro de la
política juvenil del Consejo de Europa: Agenda 2020 ”.
• Del 2 al 5 de julio, el subsecretario del Consejo
Pontificio para los Laicos, Prof. Guzmán Carriquiry, participó en Monterrey
(México) en el III Congreso internacional de la Espiritualidad de la cruz, con
una ponencia con el título “ El grito de la humanidad que busca salvación,
solidaridad y vida ”. El Congreso estaba organizado por la Familia de la Cruz,
un organismo compuesto por varias asociaciones que viven la espiritualidad de la
cruz. En el encuentro participó
también la Sra. Rocío Figueroa, que el 4 de julio habló sobre el tema “ La mujer
creadora de una nueva cultura en tiempos de crisis ”.
• El 25 de agosto, el Prof. Carriquiry
recibió el título de Doctor honoris causa en Jurisprudencia y Ciencias
Políticas de la Universidad de la Fraternidad de Agrupaciones Santo Tomás de
Aquino, (FASTA), de Mar del Plata (Argentina). En el curso de la ceremonia
realizó su lectio magistralis sobre el tema “A sesenta años de la
Declaración universal de los derechos humanos. La cuestión de los fundamentos:
entre la tradición jusnaturalista y el relativismo cultural ”.
• El 27 de septiembre, en Madrid (España),
el Prof. Carriquiry dio una conferencia en el acto conmemorativo del centenario
del nacimiento del P. Tomás Morales, S.I., fundador de los institutos seculares
Las Cruzadas y Los Cruzados de Santa María y del movimiento juvenil Milicia
de Santa María.
• El
22 de octubre, en Roma, dio una conferencia con el título “ América Latina,
continente de la esperanza a la luz de la encíclica Spe Salvi ”, en la sede de
la asociación internacional Misioneros de la Caridad Política.
• La Sra. Rocío Figueroa ha participado en las
reuniones periódicas del Working Group del Fórum de las Organizaciones No
Gubernamentales de inspiración católica. El Working Group está formado
por representantes de algunas de las mayores ONG de inspiración católica y
representantes de la Secretaría de Estado y del Consejo Pontificio para los
Laicos.
• El 5 de julio de 2008, el Revdo. P. Kevin
Lixey, L.C., responsable de la Sección Iglesia y Deporte, participó en Varsovia
(Polonia) en la inauguración de los XX Parafiada Games, en el que
participaron chicos procedentes de muchos países del Este europeo.
En los días sucesivos participó en el Simposio sobre
el deporte “El movimiento forma mente, corazón y cuerpo ”, organizado por el
Comité Parafiada en la sede del Comité Olímpico Polaco. Los Parafiada
Games son organizados por el Movimiento Parafiada, nacido en Polonia
a finales de los años ochenta del siglo pasado, en el marco de la tradición de
las Escuelas Pías de los Padres Escolapios.
• Del 17 al 20 de julio, el Revdo.
P. Lixey estuvo presente en la 60ª edición
de los Juegos de la Federación Internacional Deportiva de la Enseñanza
Católica (FISEC) que se realizaron en Malta, del 15 al 21 de julio de 2008,
y en los que participó un millar de chicos de 14 a 17 años, procedentes de
varios países europeos. En los mismos días, se llevó a cabo también un Fórum de
Jóvenes (dos representantes por cada país) sobre los valores que transmite el
deporte y una reunión con los delegados del FISEC.
El Revdo. Eric Jacquinet, responsable de la
Sección Jóvenes, recibió a los representantes de la Iglesia greco-católica en
Ucrania; de la diócesis de Tívoli; de la diócesis de Montauban, Francia y de la
pastoral juvenil de los Salesianos y de los Legionarios de Cristo.
Además, recibió a Mons. Dominique Lebrun,
obispo de Saint-Etienne (Francia), con un grupo de peregrinos de su diócesis; y
a un grupo del seminario St. Jean Eudes, de Caen (Francia), de peregrinación en
Roma.
• El 2 y 3 de noviembre, el Revdo.
Jacquinet dio una conferencia sobre el tema “ La Iglesia y los jóvenes ” durante
el Congreso de Pastoral Juvenil organizado en Lourdes (Francia), por invitación
de Mons. Jacques Perrier, obispo de Tarbes y Lourdes.
• El 30 y 31 de diciembre participó, en
Bruselas, en el 31° Encuentro Europeo de los Jóvenes, animado por la Comunidad
de Taizé.
El cardenal Ryłko recibió durante el
segundo semestre del año a los siguientes embajadores ante la Santa Sede: S.E.
la Sra. Anne Leahy, embajadora de Canadá ante la Santa Sede y el Sr. Kagefumi
Ueno, embajador de Japón ante la Santa Sede.
El 31 de octubre, el cardenal Ryłko participó en
Bassano del Grappa (Vicenza) en la ceremonia de asignación del Premio
Internacional Medalla de Oro al mérito de la Cultura Católica a la Profesora
Mary Ann Glendon, embajadora de los Estados Unidos de América ante la Santa
Sede.
Mons. Clemens recibió la visita de S.E. el Sr.
Ben-Hur Oded, embajador de Israel ante la Santa Sede; de la Señora Anne Therese
Giles, Consejera de la embajada de Australia ante la Santa Sede; de S.E. el Sr.
Francis Campbell, embajador de Gran Bretaña ante la Santa Sede.
Mons. Clemens recibió también la visita del Sr.
Harald Himmer, Vice-presidente del Senado de la República de Austria con una
delegación, y del Sr. Hermann Kues, Secretario parlamentario de Estado del
Ministerio para la Familia, la Tercera Edad, las Mujeres y los Jóvenes del
Gobierno Federal de la República Federal de Alemania.
El 17 de noviembre, fue condecorado con la Großes
Goldenes Ehrenzeichen mit Stern für Verdienste um die Republik Österreich,
que le fue otorgada por S.E. el Sr. Martin Bolldorf, embajador de Austria ante
la Santa Sede.
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