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Pontificio Consejo para la Pastoral de los
Emigrantes e Itinerantes
XXI Congreso Mundial del Apostolatus Maris
Documento
final
I. Preámbulo
El XXI Congreso Mundial del
Apostolado del Mar ha tenido lugar en Rio de Janeiro, Brasil, del 29 de
septiembre al 5 de octubre 2002.
Los 240 participantes –
Obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos y agentes pastorales laicos, miembros
y voluntarios del APM, marinos y personal marítimo, observadores e invitados
– procedentes de 60 países, reflexionaron sobre el tema El
Apostolado del Mar en la era de la globalización, tratando importantes
problemas con los que se enfrentan los pescadores, los trabajadores del comercio
marítimo y de cruceros, sus familias y el mundo marítimo en general.
Los capellanes y sus
colaboradores laicos se saben testigos diarios del ambiente internacional en que
la libre competición favorece casi siempre los países industrializados,
provocando una creciente explotación del hombre y miseria en los países en vías
de desarrollo. La globalización será una bendición únicamente cuando sea en
grado de beneficiar, en particular, a los pobres y a los débiles. Cosa que no
sucede hoy en día.
Por eso, si bien algunos hechos
pueden considerarse como un progreso o un beneficio prometedor, como son los
acuerdos de pesca bilaterales y multilaterales, el acceso a nuevas tecnologías
y unas mayores oportunidades de trabajo, el coste de la globalización resulta
elevado. Un cierto sector no estandarizado de la industria marítima del
comercio o de la pesca engaña, abusa, explota y abandona impunemente los
marinos, condenándoles, a ellos y a sus familias, a una gran miseria.
Las banderas de conveniencia
ocultan las connivencias entre armadores, naves y equipaje. Con frecuencia se
desarrolla una trama de corrupción y de intereses en perjuicio de los mismos
equipajes, especialmente en las naves de crucero. Hay que lamentar, además, que
algunos gobiernos toleren el enrolamiento ilegal.
Durante este Congreso hemos
escuchado el grito de quienes son víctimas del impacto negativo de la
globalización. El Evangelio y la Iglesia nos enseñan que el esencial valor a
respetar debe ser, ante todo, la dignidad del hombre, y que la economía es para
el hombre, y no el hombre para la economía. La pobreza que deriva de una
globalización salvaje es, en efecto, una de las peores violaciones de la
dignidad humana. Las Iglesias y las comunidades eclesiales asumen, por eso, un
deber particular de testimoniar conjuntamente, en el ámbito ecuménico, su
diaconia al servicio del hombre, con vistas a controlar los excesos de la
globalización. Deberán, igualmente, abrirse a la colaboración, en bien de la
humanidad, con todas las personas de buena voluntad, de cualquier religión.
Consciente de que las reglas de
esta economía global del mercado atemorizan a muchos, aun cuando se trata de
normas establecidas sólo parcialmente y sujetas a intenso debate, el Apostolado
del Mar está llamado a dotar de un rostro humano a la globalización en el
mundo marítimo y a contribuir a la formulación de las normas de un nuevo orden
mundial, basado en principios éticos, sobre la solidariedad y sobre la
inviolabilidad de la dignidad humana.
II. Observaciones y
resoluciones
La toma de conciencia de esta
realidad ha llevado a los participantes al Congreso a considerar la necesidad de
que el Apostolado del Mar adecue, en consecuencia, sus propias estructuras, métodos,
y objetivos.
1. Estructuras:
a) A través de sus estructuras nacionales
e internacionales, el Apostolado del Mar deberá hacer frente a los excesos
de la globalización:
- reforzando su propia red y su
visibilidad en el mundo marítimo y fuera de él;
- procurando que sus miembros,
la opinión pública, las Iglesias y comunidades eclesiales, así como la
sociedad en general, estén informados de los problemas cruciales en juego;
- favoreciendo, a través del
Pontificio Consejo de la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, una
colaboración estrecha con todas las agencias, católicas y de otras
confesiones, que trabajan a favor del bienestar de la gente de mar, y también
con los Gobiernos, las Agencias
Internacionales e ONG. En este contexto, la cooperación ecuménica es
esencial.
b) En el ámbito local,
el AM deberá:
- asegurar una mejor formación
de los capellanes y de los agentes pastorales;
- apoyar a los marineros en su
formación;
- asistir a los afectados por
el AIDS en el mundo marítimo: marineros, familias y huérfanos;
- participar en la organización
de programas de los organismos portuarios a favor del bienestar de los
marinos, o estimular su creación ahí donde aún no existan.
c) Será necesario intentar
crear antenas del Apostolado del Mar en todos los puertos. Las autoridades
diocesanas, el clero y los fieles a este fin deberan prestar un reconocimiento
siempre mayor a la Obra del Apostolado del Mar y a las necesidades específicas
de la gente de mar.
2. Métodos:
a) en el ámbito global:
- El mejor modo de cumplir
nuestra misión es a través del testimonio y de la gratuidad de nuestro
servicio voluntario. Somos en verdad proféticos, cuando somos humildes,
sinceros y respetuosos para con los demás, sin miedo a la autocrítica. Será
preciso, por tanto:
- desarrollar una
espiritualidad de servicio,
- defender los derechos y
la dignidad humana, animando a todos los cristianos a realizar la ya
conocida opción preferencial por los pobres.
- El Congreso hace un
llamamiento a todas las Iglesias y comunidades eclesiales para que trabajen
conjuntamente en la promoción de los valores humanos. En esta perspectiva:
- Acogemos con gozo la
creciente participación de los diáconos permanentes en el Apostolado del
Mar, y deseamos que se intensifique y se extienda.
- Apoyamos la adopción de un
documento de identidad del marítimo, reconocido internacionalmente, que
elimine la necesidad de visados especiales para quienes desean bajar a
tierra durante las escalas de sus itinerarios.
- Constatamos que las visitas
pastorales a las naves cobran siempre mayor importancia y que debería ser
desarrollada, hasta convertirse en un programa de “capellanes
navegantes” a bordo de naves mercantes o de pasajeros. Puede tomarse en
consideración por ejemplo el proyectado por el I.C.M.A.
- Animamos
a procurar una mayor profesionalidad y una mejor formación en vista
del apoyo psicológico y pastoral a dar, necesario en momento de crisis, y
en las acciones a favor de la justicia.
- Debemos dar pruebas de
nuestra capacidad de innovación, usando la tecnología Internet.
El Congreso pide a los
Coordinadores Regionales, a los Directores Nacionales y a las demás autoridades
del Apostolado del Mar, que se reúnan dentro de un año, para examinar el
cumplimiento de las decisiones tomadas en Rio y determinar lo que queda por
hacer, así como los medios para realizarlo.
b) en el ámbito individual:
- aplaudimos el creciente papel
de la mujer en la comunidad marítima, especialmente a través de las
asociaciones femeninas. Invitamos, pues, a las mujeres que todavía no lo
han hecho, a avanzar con confianza, en el seno del Apostolado del Mar, más
allá de su papel meramente doméstico. Ellas deberán, en efecto:
- emplear sus propios
talentos y su espíritu de iniciativa para apoyar las familias marítimas
que se encuentran en apuros;
- hacer sentir su voz en
defensa de los derechos humanos y de la familia.
- Es preciso promover también
la presencia de Ministros extraordinarios de la Eucaristía y animadores de
la oración en el mundo marítimo, quienes a tal fin deberán recibir una
formación adecuada.
- Se anima a todos a que
utilicen la página de Internet www.stellamaris.net y contribuyan a su
mantenimiento con informaciones correctas.
- El Apostolatus Maris siente aún
la necesidad de acrecentar el número de sus propios miembros y voluntarios,
hombres y mujeres de oración, que vivan con fervor en su vida personal los
valores del Evangelio.
3. Objetivos
a) En relación con las
familias de la gente de mar
Deben ser estimuladas y
promovidas en todas partes las Asociaciones de Familias o de Esposas de los
marineros. Las esposas, los hijos y las familias, en efecto, están llamadas a
participar de forma más plena en el “ministerio marítimo”. Se les anima,
además, a tomar iniciativas para reunir la comunidad portuaria, en el seno de
las capellanías locales del Apostolado del Mar, para sostenerla y procurarle un
liderato espiritual y práctico.
b) En relación con la marina
mercante internacional
El A.M. muestra su satisfacción
por los esfuerzos ya realizados por el Grupo de Trabajo del IMO/OIT a favor de
los marineros abandonados en los puertos y sobre las responsabilidades de los
armadores, por lo que se refiere a los accidentes y fallecimiento de los
marineros, y expresa su confianza en que las directivas existentes se
transformen en Convenciones Internacionales. El A.M. apoya, asimismo, cualquier
iniciativa tendente a dotar a la O.I.T. de la competencia de actuación de las
Convenciones marítimas.
Después del 11 de septiembre
resulta comprensible que los Países establezcan medidas de seguridad más
eficaces. Ahora bien, nos sentimos preocupados por la salud física, psicológica
y espiritual de los equipajes, desde el momento en que disposiciones demasiado
restrictivas les niegan el permiso de desembarcar.
Expresamos nuestro
agradecimiento al Seafarers’ Trust de la I.T.F. por su papel activo en
asegurar el apoyo financiero necesario a las actividades a favor del bienestar
de los marítimos.
Deseamos dar a conocer a todos
los marítimos la existencia de un nuevo instrumento a su disposición para
peticiones de ayuda. Se trata de la Red Internacional de Asistencia a los Marítimos
(I.S.A.N.), que en cualquier parte del mundo ofrece un número de teléfono
gratuito y disponible las 24 horas (00 800 SEAFARERS).
c) En relación con la pesca
artesanal o industrial
Unos 500 millones de personas en
todo el mundo dependen de la pesca para su subsistencia. La pesca, sin embargo,
incluida la industrial, adolece de problemas. Constatamos, incluso, que la
dignidad de los pescadores es, a menudo, objeto de desprecio.
El Congreso reconoce la
profesionalidad y la contribución de los pescadores al bien común, incluidos
los dedicados a la pesca artesanal y tradicional, y quiere apoyarles a fin de
que puedan ocuparse de sus problemas profesionales, de sus infraestructuras y de
su economía. Se recomienda que, gracias a los instrumentos internacionales, los
pescadoras puedan gozar de las ayudas y de la protección social equivalentes a
aquellas que pueden tener, por ejemplo, los marinos de la marina mercante.
El A.M. valora y apoya la
aplicación completa y rápida del Código de Conducta por una Pesca
Responsable.
Se recomienda, por último, la
constitución de un “Comité Pesca” del A.M., que esté integrado por
miembros que trabajan pastoralmente con los pescadores y que están en relación
con sus respectivas organizaciones en el ámbito local, nacional e
internacional.
Conclusiones
Durante el Congreso se ha
evidenciado la coincidencia en el convencimiento sobre tres puntos básicos:
- Es necesario globalizar la
solidariedad;
- Es fundamental dar un rostro
humano a la globalización;
- El Apostolado del Mar cuenta
con un papel específico a desarrollar en la perspectiva de un nuevo orden
mundial globalizado: que éste tenga en cuenta los valores del Evangelio y
de la doctrina social de la Iglesia.
De
este modo, abriendo nuestros corazones al amor de Dios y al de nuestros hermanos
y hermanas, estaremos en situación de configurar la historia según los
designios de Dios. El Señor nos ha asegurado: “No tengáis miedo. Yo estoy
con vosotros hasta el fin del mundo” (Mt 28,20).
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