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Pontifical Council for the Pastoral Care of Migrants and Itinerant People
People
on the Move
N°
99, December 2005
Entrevista
a “El Sol de México” y a Radio Monitor sobre
la cuestión migratoria entre Estados Unidos y México
S.E. Mons.Agostino
MARCHETTO
Secretario del Pontificio Consejo
para la Pastoral de los Migrantes e Itinerantes
1) Los Estados Unidos están levantando un muro en la frontera con México
para impedir el ingreso de migrantes clandestinos, lo que ha suscitado
grandes polémicas y protestas por parte de México y de Países
Centroamericanos. ¿Cual es su posición a este respecto?
R: Personalmente estos muros me recuerdan otros muros de separación y
discriminación y, por esta razón, suscitan en mi pena y preocupación. En el
mundo tenemos que hacer puentes y no elevar barreras. Tampoco pienso que los
muros sean un medio justo y adecuado para protegerse – digamos así – de los
migrantes irregulares. Me refiero a los Estados Unidos de América, un País
poderoso y de libertad y formado, al menos inicialmente, por migrantes.
2) Ciertamente es legítimo el principio de defensa de sus fronteras
por parte de los Estados Unidos. Pero, ¿no le parece que esto sea una
violación de los derechos humanos, incluso del de libre circulación, por
parte de un País que ha hecho de estos principios un fundamento
prioritario?
R: En este campo de los principios, la Iglesia Católica afirma el derecho a
emigrar, puestas algunas condiciones, y el deber de integrarse en el País de
acogida en respeto a las leyes y a la identidad nacionales. Existe también el
derecho a la defensa de las fronteras, naturalmente, pero siempre respetando los
derechos humanos, igualmente de los migrantes irregulares, y con visión de la
grande familia americana (del Norte, del Centro y del Sur) de los pueblos. El
bien común se dilata y no es solamente nacional, sino mundial. Aquí hay que
considerar la necesidad de un nuevo orden internacional, como afirmado
recientemente por el Papa Benedicto XVI en la línea de sus Predecesores.
Hay que comprender, naturalmente, el shock causado en Estados Unidos por los
ataques terroristas del 11 de Septiembre y también por esta razón una emigración
legal, segura y ordenada es del interés de todos. De cualquier forma, la visión
debe permanecer multidimensional, integral, y no limitarse a cuestiones de
seguridad.
3) La decisión estadounidense ha sido tomada, no obstante varias
iniciativas por parte de muchos, incluido el dialogo entre los Episcopados
de México y de Estados Unidos, que Usted definió como “un ejemplo”
para todo el mundo. ¿Que se podría hacer para evitar la construcción
del muro?
R: Sí, repito, considero el diálogo en acto entre los Episcopados de Estados
Unidos y México, en relación al fenómeno migratorio, como ejemplar. De hecho
un punto fundamental de nuestra Instrucción Erga migrantes caritas Christi
(La Caridad de Cristo hacia los Migrantes) es el dialogo, la colaboración
pastoral entre las Iglesias locales de salida y de acogida de los migrantes.
Nosotros, en el Consejo Pontificio para la Pastoral de los Migrantes e
Itinerantes, seguimos, pues, con mucha atención este dialogo, en el que hemos
participado en su fase inicial. Consideramos también fundamental lo que el
Episcopado de los Estados Unidos está haciendo en su patria para iluminar a los
gobernantes y a la opinión pública sobre las graves consecuencias que el “Border Protection, Antiterrorism and Illegal Immigration Control Act 2005” podría tener, si fuera aprobado. Confiamos en la sabiduría de todos en un
sector tan importante para la paz social y la paz general y para la colaboración
internacional en América.
4) ¿Qué puede hacer todavía la Iglesia para contribuir a resolver
este problema mundial de la migración y en el caso especifico relativo a
la migración mexicana hacia los Estados Unidos? Hay alguna
responsabilidad por parte de los Gobiernos de los Países que
“producen” esta emigración?
R: Hemos publicado el 3 de Mayo de 2004, con aprobación del Papa Juan Pablo II,
nuestra Instrucción Erga migrantes caritas Christi. Pienso poder decir
que es un documento importante, que todos pueden leer en el website del
Vaticano, clickando “Pontificio Consejo”, bajo la voz Curia Romana.
Es una visión global con sugerencias y preceptos para la acción sobre este
problema estructural, ahora, en el mundo, el de las migraciones. En el caso
especifico de los mexicanos, confiamos que el Episcopado, que tiene ya grande
experiencia en la materia, podrá ayudar en la solución del problema,
continuando a actuar, generosa y acertadamente, como ha hecho hasta ahora.
La responsabilidad sobre este fenómeno la tenemos todos y cada cual
debe obrar en conciencia en su propio lugar, para que veamos a los otros,
también a los migrantes, como nuestros hermanos y hermanas. En esto, la
palabra de Dios ayuda a los cristianos, y aquí me refiero a los ns. 15 y
40 de nuestra Instrucción. ¡Gracias!
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