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Pontifical Council for the Pastoral Care of Migrants and Itinerant People
People
on the Move
N° 104 (Suppl.), August 2007
PRESENTACIÓN DE LAS
Orientaciones
para la
Pastoral de la Carretera-CALLE
DEL
ARZOBISPO AGOSTINO MARCHETTO
A LA RADIO VATICANA
(14 de junio de, 2007)
Preguntas y respuestas
P: ¿Excelencia: podría hablarnos brevemente de
ese Documento?
R. Las Orientaciones nacen de la solicitud de
la Iglesia por los usuarios de la carretera y de los ferrocarriles, por
los que viven en la calle, es decir las mujeres y los chicos de la
calle, y los “sin techo” (clochards), siguiendo las exigencias de
una realidad pastoral particular y específica que se inserta en el
impulso misionero de la Iglesia.
El objetivo del Documento consiste en estimular la
acción pastoral en todas las realidades eclesiales en el mundo de la
carretera, animar a las Conferencias Episcopales en las que está
estructurada, y ayudarles a organizarla donde todavía no existe.
Las Orientaciones son el fruto de una larga
obra de escucha, de ponderación y de discernimiento, que ha llevado a un
estudio atento y profundo, con la participación de Obispos, Miembros y
Consultores de nuestro Dicasterio y, además, de especialistas. Han sido
consultados, igualmente, algunos organismos eclesiales que no están
directamente involucrados en este tipo de pastoral, para poderla situar
de modo adecuado en el marco más amplio de la misión universal de la
Iglesia. Será, pues, tarea de las Iglesias locales adaptar los
criterios, indicaciones y sugerencias, contenidos en el Documento, a las
situaciones concretas de lugar y tiempo.
P: ¿Cuál es el contenido del Documento?
R. El Documento está estructurado en cuatro
partes muy distintas, debido al carácter específico y a la amplitud de
las problemáticas relacionadas con la calle como ámbito pastoral: la
primera parte está dedicada a la Pastoral para los usuarios de la calle
(automovilistas, camioneros, etc.) y de los ferrocarriles, y a todos
aquellos que trabajan en los servicios correspondientes. En esta
sección, el Documento presenta el fenómeno de la movilidad humana
limitándose a la carretera, que solicita la atención y la caridad
pastoral de la Iglesia. Ofrece, además, indicaciones y sugerencias para
los problemas relacionados con la seguridad vial, es decir los
accidentes graves que causan muchísimos muertos y heridos. La segunda
parte se refiere a la Pastoral para la liberación de las mujeres de la
calle. Ellas viven de la calle y en ella. La prostitución es una forma
de esclavitud que puede afectar también a hombres y niños. La
explotación sexual y la prostitución vinculada al tráfico de seres
humanos son actos de violencia que constituyen una ofensa para la
dignidad humana y una grave violación de los derechos fundamentales. La
tercera parte se refiere a la Pastoral para los niños de la calle. Sin
lugar a dudas, ellos constituyen uno de los retos más alarmantes, tanto
para la Iglesia como para la sociedad civil. Se trata de un fenómeno de
una amplitud insospechable: una población en expansión, que ya cuenta
con 100 millones de muchachos.
La cuarta parte está consagrada a la Pastoral de los
“sin techo”. Ellos viven y duermen en las calles y bajo los puentes, y
representan uno de los muchos rostros de la pobreza en el mundo
contemporáneo. La Iglesia, con su opción preferencial por los pobres y
los necesitados, anima a los cristianos a que acompañen y presten
servicio a estas personas, sea cual fuere la situación moral o personal
en la que se encuentran.
P: Excelencia: Usted ha mencionado los
problemas relacionados con la seguridad vial, es decir los accidentes.
¿Puede proporcionarnos, en pocas palabras, algunos datos al respecto?
R. El objetivo de muchas instituciones, y
también el nuestro, es luchar siempre contra el comportamiento violento
del automovilista y desanimar una conducción agresiva, para estimular,
en cambio, la cortesía y el respeto hacia los otros usuarios de la
carretera y, por tanto, hacer disminuir el número de muertos y heridos.
Por lo que se refiere a los datos de los accidentes
de carretera, cada año mueren, en el mundo, más de 1.200.000 personas, y
se cuentan 50 millones de heridos. Sólo en la Unión Europea, los muertos
son 40.000 y los heridos 1.700.000, cada año. En Italia se cuentan 8.000
muertos y 300.000 heridos. Hay que subrayar, además, que el 90% de estos
accidentes se debe al factor humano.
Al afrontar estos problemas, las instituciones
civiles y eclesiales tienen que coordinar mejor las energías y los
recursos para la promoción de la dignidad del hombre, también en su
calidad de usuario de la carretera. Es importante, pues, desarrollar un
plan educativo junto con las organizaciones responsables de la seguridad
vial, para que el triste drama mencionado y las horribles cifras
recordadas disminuyan.
P: ¿Cuál sería el mensaje que quiere dejarnos,
para terminar?
R. Mi deseo es que las indicaciones y
sugerencias que encierran las Orientaciones puedan aliviar y
animar a todos los que ya se dedican directamente o indirectamente a la
Pastoral de la Carretera, y convocar nuevas fuerzas al servicio de esta
pastoral específica.
La Iglesia, por tanto, tiene algo qué decir y qué
ofrecer - siguiendo al Buen Samaritano - al mundo de la movilidad
humana, y se compromete a que no le falte ayuda, solidaridad y apoyo
espiritual.
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